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La historia embrionaria

3 octubre 2006

ramirez.jpg  Los historiadores  tratan de cosas generalmente desaparecidas, de hechos o procesos del pasado que ya no están y que por tanto no forman parte de la actualidad, de la urgencia de cada día. Bien mirado, es un ejercicio extraño, una tarea rara: contar acontecimientos o mostrar estructuras sociales y políticas de otros tiempos reclamando la atención de los lectores parece una labor inane, casi inexplicable. De hecho, hay jóvenes que toman lo que los historiadores hacen como batallitas del pasado, como asuntos del abuelito. Podemos documentarnos, estudiar, analizar y narrar el proceso revolucionario español del siglo XIX o podemos abordar hechos más recientes, la II República, por ejemplo. En ambos casos, dichos objetos no parecen tener nada de actuales. Por supuesto no es así. Y no sólo por los efectos que esos procesos aún provocan (somos hijos, nietos o herederos de realidades históricas que no han concluido, de generaciones cuyas vivencias nos han sido transmitidas).  

Lo pasado no es un patrimonio inactual, entre otras cosas porque los políticos y los medios lo recrean, lo reviven, porque esos hechos pretéritos estimulan  nuestra imaginación, nos llevan, en fin, a compararnos, a cotejar lo que nuestros antepasados fueron y lo que nosotros creemos ser.  Por tanto, lo actual no es una sucesión vertiginosa de acontecimientos vividos por personajes de hoy, sino todo aquello que nos preocupa o de lo que hablamos hoy:  por ejemplo, los protagonistas de una ficción cinematográfica que, lejos de permanecer en pantalla, salen de sus respectivas historias para albergarse en la imaginación, en la vivencia y en el recuerdo de sus espectadores…, como Alatriste; pero también esos personajes pretéritos que –sensata, razonablemente– sabemos que no son tan pasados, que no están inertes, y cuya actualidad les hace reaparecer de entre los muertos…, como Salvador Puich Antich.  

Bien mirado, lo actual es un concepto extraño: el acto es la consumación de lo que sólo era potencial. Y las historias de Alatriste o de Salvador sólo eran potenciales. De la potencia al acto, pues, por decirlo en términos aristotélicos. Pero para que podamos hablar de actualidad ha de haber registro de esos hechos, un reportero que dé cuenta de ellos, un cámara que los filme, etcétera. Es decir, lo actual no es lo de hoy, sino lo que los medios de comunicación  presentan como tal. Los periódicos o la televisión o la radio o Internet nos multiplican la agenda –que dicen los anglosajones–, nos agrandan y seleccionan el temario de cosas que nos preocupan, de los personajes que nos interesan y de los que sería imperdonable ignorar su presencia o no hablar. 

Durante estos días hemos hablado de la España franquista, de la fascinación estética que el fascismo provocó, del pasado tomado como objeto melancólicamente perdido, del envilecimiento personal de los intelectuales totalitarios, de las fotografías de otro tiempo que son espectros que aún nos intimidan, de la historia potencial, de aquello que bien podría haber ocurrido si un giro, un leve giro de los acontecimientos hubiera cambiado las cosas. Pensaba en ello al recordar lo dicho por Pedro J. Ramírez días atrás, justamente cuando le devolvía al franquismo una actualidad insólita, de significado raro. “El franquismo”, dijo este periodista, “¿no fue una fase larguísima de transición para que se llegaran a dar las condiciones de desarrollo, ahora sí, de la democracia?” Me parece perverso razonar así, me digo a mí mismo en un artículo que hoy publico en Levante, y me parece objetable esa concepción porque convierte el pasado en embrión de lo que ahora hay. Todo lo que hoy tenemos tiene una fecha, tiene un proceso: eso es una evidencia indiscutible, incluso una trivialidad. Pero la idea embrionaria de la historia con la que se maneja Pedro J. Ramírez es algo bien distinto: es aplicar una racionalidad retrospectiva a lo pasado para dar a las cosas de ayer el mismo significado que ahora tienen para nosotros: como si lo que hoy tenemos se estuviera gestando, en efecto, en aquel tiempo. Lo que dice Ramírez…, o bien es una banalidad, o bien es un anacronismo. Me inclino por lo segundo. Un anacronismo, una proyección de lo de hoy en lo de ayer.  

En el artículo de Levante tomo El Valle de los Caídos como ejemplo, como espacio sacrificial del franquismo. Inaugurado en 1959, sería una especie de vierteaguas simbólico y cronológico. Lejos de facilitar la transición o la reconciliación, aquel monumento fue una exaltación de la Victoria, expresión de la alianza del trono y del altar que Franco quiso reactualizar: una Cruzada…, contra los infieles, claro. “Nuestra guerra no fue, evidentemente, una contienda civil más”, dijo Franco en su inauguración, “sino una verdadera Cruzada, como la calificó entonces nuestro Pontífice reinante; la gran epopeya de una nueva y para nosotros más trascendente independencia. Jamás se dieron en nuestra Patria en menos tiempo más y mayores ejemplos de heroísmo y de santidad, sin una debilidad, sin una apostasía, sin un renunciamiento. Habría que descender a las persecuciones romanas contra los cristianos para encontrar algo parecido”. Pero el monumento no sólo fue o es un espacio de religiosidad político-bélica, providencial: es también un lugar propiamente físico, propiamente natural. “La Naturaleza parecía habernos reservado este magnífico escenario de la Sierra” añadía Franco, “con la belleza de sus duros e ingentes peñascos, como la reciedumbre de nuestro carácter; con sus laderas ásperas, dulcificadas por la ascensión penosa del arbolado, como ese trabajo que la Naturaleza nos impone; y con sus cielos puros, que sólo parecían esperar los brazos de la Cruz y el sonar de las campanas para componer el maravilloso conjunto”.  

Por tanto, el espacio es una suerte de documento humano, artificial y gigantesco, labrado sobre la naturaleza en forma de paisaje, con piedra y con esculturas, los colosos de Juan de Ávalos. Es un monumento, sí, pero también es un documento: un testimonio topográfico que niega la afirmación de Pedro J. Ramírez. Es el más rotundo mentís de esa concepción embrionaria de la democracia española. La dureza del Régimen, su inmovilismo ideológico, su apego a una Victoria total…, todo eso está en cada muro, en cada piedra, en el granito, en los mármoles allí encajados. Como el propio discurso del General lo subrayó expresamente. Para eso están los documentos de los historiadores: para desmentir las falsas continuidades que hoy queremos trazar, para impugnar y contradecir lo que algunos fantasiosamente quieren pensar.   

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No Responses Yet to “La historia embrionaria”

  1. Frank Says:

    He aquí uno de esos comentarios que lo mismo valen para un roto que para un descosido. Todo el pasado determina el presente, todo, sí, menos el franquismo, el franquismo no fue en absoluto una fuerza determinante de nuestro actual presente. JSerna dixit. Ya verán los comentarios de sus incondicionles: favorables hasta la saciedad a su análisis y desfavotables hasta la suciedad con cualquier contra análisis.

  2. Frank Says:

    “…pero me pregunto también si la hominización, si la historia humana, la que empieza en Atapuerca, no habrá sido una larguísima fase de involución hacia el franquismo, ese orden político al que los opositores calificaban de régimen cavernícola. Al fin y al cabo, El Valle de los Caídos está excavado en la roca, al menos en parte: es un búnker lleno de grutas, de cuevas, y por tanto nos retrotrae a los albores justamente cavernícolas de la humanidad o, mejor, al final troglodítico de todas las dictaduras.” (JSerna)

    Me resulta tan execrable esta forma de hacer política literaria como la que justamente critica la de Pedro Jota. Ambas me resultan hueras, retóricas y ayunas de soportes lógicos.

  3. Ana Serrano Says:

    Un monumento funerario que el dictador se hace a sí mismo, como una pirámide moderna en la peor época de hambruna, no es más que el reflejo de lo que aquello fue. Y el discurso que dijo en la inauguración… ¿Quién lo escribió? Suena a Pemán, pero es algo que nunca se sabrá. Lo que sí sabemos hoy es lo que supuso para Ávalos realizar esa obra: ser considerado adicto al régimen para toda su vida. Pobre Ávalos. En el año 2000, tomándome las manos me decía: ¿Quién se atrevía a negarse a un encargo así, más siendo rojo? ¿Quién renunciaba a una cantidad de dinero que nunca percibe un escultor, cuyo trabajo se reduce, normalmente, a monumentos funerarios en cementerios y a pequeños trofeos, en época de hambre, además? ¿Quién renuncia a pasar a la historia con una obra semejante? Pobre Ávalos y pobres de todos nosotros.


  4. Bueno, tampoco tienen porqué exaltarse tanto los enemigos de D. Justo. Si, poniéndose uno sentimental, hasta termina por darle la razón al Sr P. José Ramírez. Al fin y al cabo, la tesis de PedroJota es tan dúctil y maleable, que , por poner un ejemplo exquisito, podríamos decir que el gulag y las purgas en la extinta URSS fueron “una larguísima de transición para que se llegaran a dar las condiciones de desarrollo, ahora sí, de la democracia”. ¿no?

  5. Cafeína Says:

    Tiene razón Frankito, el franquismo empieza en Atapuerca, y son los mismos homínidos de Atapuerca, semianimales todavía que no sabían cooperar, los que por un extraño capricho del destino han llegado a nuestros días. ¡Qué tío más facha! Pues sí, los incondicionales de Justo Serna —por muchas razones, y sobre todo por su honestidad y hondura intelectual— creemos que tiene razón frente a los incondicionales de la falange y el franquismo como usted, y otros más que no tardarán en asomar su cara de vinagre por este blog al olor de la sangre fresca. Y ahora, querido, a cantar todas las joticas de la Sección Femenina que le vengan a las mientes. ¿Quién se las cantaba, su mamá en la cuna?

  6. Juan Moreno Says:

    ¡Aún se está a tiempo de recuperar la dignidad perdida!

    Nunca tenía que haber colaborado con la “transición”, aceptando la supervivencia del Régimen y diciendo amén a los posibilistas que nos condujeron a eternizar el franquismo.

    Durante más de un año he estado colaborando con ERC para aumentar las contradiciones del sistema.
    Ha sido inútil. Tras aceptar en el Senado el “estatuto”, abteniéndose, los he abandonado.
    Demuestran ser continuístas y profesionales de la política.

    Ahora intento con poca gana, ayudar a otro grupo que es “contrasistema”. Éste no aceptó la transición y desde entonces está en el ostracismo.

    No quisiera cerrar los ojos sin ver el final de ésta monarquía heredera de los ganadores, y perdedores sin dignidad, de la anterior República.

  7. Miguel Veyrat Says:

    Estimado Juan, yo pertenecí, en la época de la Transición, a un partido que luchaba por la Ruptura Democrática y que tuvo que renunciar a ella en bien de una solución común, de una salida democrática que obviara las amenazas de “baño de sangre” de los militares franquistas que todavía controlaban los cargos clave del Ejército y las policías. La Constitución se pactó también bajo esa amenaza. Pero esto es hoy lo que tenemos: Una España que ha cambiado enormemente, radicalmente, sus leyes fundamentales ya no son las mismas, y ello se debe a los esfuerzos tanto de la UCD en un principio como de los sucesivos gobiernos del PSOE. ¿Que la delgada línea roja del espíritu neandertaliano, como subraya muy bien nuestra amiga Cafeína un poco más arriba, sigue activa y sin quiebra en sus representantes políticos y sociales? Claro que sí, en media Europa sus conmilitones tienen incluso representación parlamentaria, y en algunos gobiernan o han gobernado. ¿Que en España haría falta una ley antinazi como en Alemania, adaptada a nuestra peculiaridad? También. Pero también es verdad que en España, el partido heredero del franquismo en uno de sus más activos ministros e ideólogos, Manuel Fraga, contiene una parte de derecha conservadora, sí, pero democrática y con numerosos políticos en sus filas capaces de enderezar el sesgo que ha tomado últimamente. Esperemos que eso sea así y que los esfuerzos que parece estar haciendo Rajoy últimamente por salir de la deriva a la que le conducen Zaplana y Acebes, dirigidos por El Mundo y la COPE, tengan finalmente éxito. Por el bien de todos, y por encima de ello de la democracia que nos contiene.

  8. Cafeína Says:

    Gracias por citarme, señor Veyrat, pero quien ha hablado de neanderthales es el señor Serna, yo cometí una errata en mi mensaje a Frankito, me faltaron una coma y un nombre: Debí decir: “Tiene razón Serna, Frankito”…. Lo demás, vale. Y me ratifico. El Neanderthal, como decía usted mismo en el blog de ayer, perdió la carrera en la evolución por su falta de capacidad para emplear el lenguaje en cooperar, en crear una sociedad y posteriormente una civilización. La humana.

  9. Russafa Says:

    Una de las utilidades del lenguaje es poder desvirtuar la verdad. La intención es, que a fuerza de repetir sandeces, mentiras y distorsiones, la gente no sepa ni dónde está, ni de dónde viene. Al final resultará que aquí nunca ha pasado nada, que todo ha discurrido apaciblemente por un soleado camino que nos ha conducido hasta esta democracia perfecta.
    Pues va a ser que no. Que hemos llegado hasta donde estamos a través de luchas, imperfecciones, maldades, atropellos, reyes imbéciles y listos validos, guerras, dictaduras primoriveristas, reinas ineptas y listas, el franquismo, la transición de la que sólo sabemos lo que nos quieren contar, una sublevación de extraños tintes y un rey salvador. Y ahora políticos corruptos que pretenden hacernos comulgar con ruedas de molino. Medios de comunicación golpistas – y no por golpes de pecho religiosos – y periodistas con piscina privada en terreno público.
    A todos, casi sin excepción, los ponía como a Felipe V en Xàtiva: con el retrato boca abajo.
    Estoy muy cabreada.

  10. jserna Says:

    Ana, qué triste lo de Ávalos, sí… Tampoco quería yo irritar a los lectores. De verdad que no. Lo digo por Cafeína, que está muy exaltada, aunque no le falten razones. Y tampoco quería aumentar el cabreo de Russafa. En cuanto a Frank…, pues muy bien: no le gusta mi “forma de hacer política literaria”. Seguramente lo que usted ignora es que una cosa es escribir un artículo de opinión –que tiene sus reglas– y otra bien distinta la disección de un texto o de un enunciado (como hoy propongo en ‘La historia embrionaria’). ¿Sabe usted lo que es la racionalidad retrospectiva? Es una figura lógica que denunciaron Nietzsche y Foucault, por ejemplo. Y esa racionalidad retrospectiva (todo en origen ya estaba cargado de razón) es justamente lo que hace Pedro J. y lo que yo, en clave de guasa (lea bien), también hago: todo está configurado en origen y la historia sólo es el desarrollo de lo que ahora tenemos. Insisto: o es trivialidad o es anacronismo.

  11. Frank Says:

    Cafeína said,

    Octubre 3, 2006 at 10:42

    “”””””””””””””””””””
    Pero qué tontita eres Cafeína, qué sabrás tú de mí, no tienes ni idea, seguro que todavía estabas en el testículo de tu padre cuando yo corría delante de los caballos de los grises.

    Iba a decir que eres algo tontita del culo pero no te lo digo para que no babees, que ya babeas bastante sin tener que decírtelo y nos ibas a poner todo perdido de babas.

  12. Ana Serrano Says:

    Lo que más me molesta de esta gente es la ira que despierta en mí.

    Un abrazo, querida Cafeína.

  13. Cafeína Says:

    Gracias, Ana, pero me parece que el que babea es nuestro buen Frankito, que si corría delante de los caballos de los grises debía ser para indicarles el camino vestidito con su camisa azul… y su canesú.

  14. Russafa Says:

    Señor Frank
    En lugar de enfadarse, por qué no nos explica cuál es su política literaria.

  15. Frank Says:

    Cafeinita, aprenda a contestar de su admirado JSerna. Y no acuse de avinagrado a nadie cuando usted se sienta avinagrada, disfrute de sus acuerdos con su admirado JSerna, que, como él bien dice, le sobran razones. Pero, cuidado, Cafeinita, los aplausos, sobre todo cuando son tan babosos como los suyos, pueden tener un efecto rebote y malear lo que no es malo por no ejercer la crítica. Usted es tan estúpidamente totalitaria que no digiere que en este blog intervengan voces discordantes. Pena me da su tonta adoración pero siga, siga, no seré yo quien censure su presencia como hace usted con la mía

  16. Cafeína Says:

    Siga, siga, Frankito, que se delata cuanto más habla. ¿Porqué no lee bien, como le han aconsejado y se arma de argumentos en lugar de lanzar su adorada caballería —esa sí que babea, como usted mismo— al ataque? Leer no consiste en deletrear, como no para de hacer usted. Y yo no censuro su presencia, en absoluto: Me divierte, ¿no lo había notado?

  17. Julia Puig Says:

    Creo que podríamos reflexionar sobre el concepto de “memoria histórica”. Es evidente que el «recuerdo» de los hechos históricos, como cualquier recuerdo, constan en la memoria de las personas y, como tales, son selectivos de los hechos.

    El concepto de memoria pretende tener como referencia un “archivo indeleble” cuya custodia estaría encomendada al género humano; y que es susceptible de eclipsarse ante los individuos, dotados de una memoria flaca.

    La Historia, que no se constituye por la memoria selectiva, es una idea muy tratada, pero, tal vez, deberíamos partir de ella. La Historia es una reconstrucción de acontecimientos que permanecen en el presente a través de las fuentes documentales y que tan sólo hay que ordenarlas. Por tanto Historia es obra de entendimiento y no de la memoria.

    Escuchar que el franquismo fue una fase larguísima de transición para que se llegaran a dar las condiciones de desarrollo de la democracia, me parece una barbaridad ya que describe la falta, no sólo de memoria, sino de lectura de las fuentes documentales, donde impera el narcisismo sublime de la ignorancia: sin ninguna duda, es un ejemplo claro de manipulación de la Historia objetiva. No digamos, el Valle de los Caídos.

  18. Frank Says:

    ¿Quien le dijo a usted, señor Russafa, que estoy enfadado? Me parece que lo dice porque no estoy de acuerdo con lo que hoy he leído en el blog y en Levante firmado por don Justo Serna. Con la expresión política literaria me refería al análisis político que nos hace en ellos don Justo prestando más atención a la belleza del texto que a una exposición argumentada. Ha sido él mismo quien lo ha comprendido y lo ha reconocido aquí mismo, cosa que dice bien de él al mismo tiempo que deja descalificados a sus seguidores, sobre todo a Cafeinita, la pobre, que tiene tanta adoración por sus objetos de culto que disloquea sin control. Creo que de ésta tendrá que hacerse mirar su flaqueante fe democrática, obnubilada por una atosigante fe adoratriz

  19. jserna Says:

    Mañana, salvo contratiempos, a partir de lo que aquí se está diciendo, y sobre todo a partir de la invitación hecha por Julia Puig, escribiré sobre la “memoria histórica”.

  20. Russafa Says:

    No, señor mío, Frank, no lo digo por eso, lo digo por el tono. Ya sé que el señor Serna ha comprendido lo que usted quiere decir, y yo también.
    Y, aunque mis comentarios fueran opuestos a los suyos, la suciedad la reservaría.

    Dice bien Julia en cuanto a la memoria. El problema de la reconstrucción de los acontecimientos es cuando lo que se pretende no es reconstruir, si no deconstruir (que eso se lleva mucho ahora). Y eso es precisamente lo que me parece peligroso. Creo, y es sólo mi opinión, que somos fruto de esa Historia y de los acontecimientos que de ella han derivado. Es absurdo intentar modificarlos.

    Y, señor Frank, estoy muy cabreada no cabreado.

  21. Frank Says:

    Perdón, doña Russafa. Lleva usted mucha razón en su comentario sobre la deconstrucción de los acontecimientos del pasado. Es cierto que la Transición se hizo bajo la presión de la bota militar pero también lo es que se llevó a cabo un pacto que ha aportado al país décadas de paz, progreso y seny. Cuánto lamento que se esté intentando deteriorar y cuanto lamento que lo esté intentando cierta izquierda animando el espectro del franquismo a pesar de que no vivió. Seguramente pretende dar testimonio ahora de un inoperante antifranquismo de papel couché con el que trata de revestir su falso y extemporáneo izquierdismo.

  22. Inquisitor Says:

    Aceptar que el franquismo no ha condicionado el actual sistema es una tontería.

    España es prácticamente el único régimen democrático salido de una dictadura que se ha consolidado sin una ruptura traumática con el régimen anterior y eso parece que a algunos les duele. Comparen, señores “rupturistas,” con la URSS, Yugoslavia, Checoslovaquia, etc……
    …………….
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  23. Arnau Gómez Says:

    Cuando en un momento resucitan muertos que fueron emblemáticos en su tiempo por haber generado o contribuído a generar estados de opinión,tanto si fueron favorables como si fueron desfavorables, es porque el momento en el que se les resucita presenta algunas características que recuerdan al momento en el que estaban vivos.
    Tanto los que resucitan a los Tercios de Flandes,como los que reviven a Franco o algunas de sus acciones, o aquellos que sacan de sus sepulcros a los otros muertos,esos que no pasaron a las páginas de la Historia, nos están advirtiendo que la Historia se está repitiendo y que esa repetición,siendo como es una vuelta al pasado,debe evitarase,porque los tiempos son otros y mal estaríamos si las circunstancias no fueran otras.
    Por eso, recordemos a los muertos,pero dejémosles enterrados.

  24. Juan Moreno Says:

    Dudo muchísimo que en España haya un partido heredero del franquismo.

    El franquismo se instaló en la sociedad por exterminio de los oponentes y la presión político-cultural durante 40 años a todos los sobrevivientes. Más doctrina oportuno-posibilista que la franquista, casi es imposible encontrarla en toda Europa desde la caída del nazi-facismo.

    Nuestra diferencia con Alemania, Italia, Portugal e incluso los paises del bloque soviético es que ellos de alguna manera han efectuado su catarsis.
    Nosotros no hemos llegado a hacerlo porque todos estamos impregnados de “consenso”, “oportunismo” y “posibilismo”. Todo ello aderezado con una gran porción de miedo a la incertidumbre.

  25. jserna Says:

    Inquisitor, mañana no hablaré de la memoria histórica. Pero hablaré pasado mañana. Mañana me deleito con otra cosa. Escribo para mí y me contradigo, ya ve. Pero no piense que lo hago para frustrarle: es simple capricho. Por otra parte, eso que ha escrito como si fueran rebajas o saldos…, ¿es lo máximo que usted puede dar sobre el asunto de la memoria histórica?

  26. Ana Serrano Says:

    ¿Le parece poco? Es asombroso que haya dado tanto de sí. Y se lo dedica a una amiga aragonesa. Es simpático.

  27. Cafeína Says:

    ¡Es verdad! ¿lo de “maña” es aragonesa, verdad? Viene del latín, “magna”.


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