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Luz, más luz

26 octubre 2008

0. Ganar tiempo. En este mundo que percibimos enredada, veladamente, con estrépito y convulsión, las cosas suceden con apresuramientos. Somos espectadores desconcertados, en efecto, y así  hay momentos en que nos angustiamos por la velocidad y por la mixtura de lo que vemos. No es sólo que pasen muchas cosas: es que esto que ahora ocurre se solapa con aquello que ayer sucedió, dando como resultado una aleación monstruosa de hechos que resultan confusos e inexplicables. 

Hay días en que uno echa en falta la luz, la demora, la lentitud, virtudes de ancianos, lecciones aprendidas de viejos luminosos que ponen freno al atolondramiento de los jóvenes. No es la amenaza de la muerte. Es la experiencia de lo banal: en realidad, las cosas valiosas de la vida son pocas y los datos necesarios con que informarnos no son muchos. Hay que ilustrarse con criterio para saber discriminar. Hay que aprender con sensatez para no consumirse en la banalidad, pero asimismo para ganar tiempo en aquello que nos procure placer: el placer es el disfrute del cuerpo, sí, aunque también el deleite del esfuerzo y la mejora intelectual, emocional, pasional incluso. Para alcanzar ese estado, no hace falta vivir resignada o apresuradamente; no hace falta vivir renunciando a todo o consumiendo alocadamente; no hace falta vivir con despredimiento inhumano o quemando materialmente. Tampoco hace falta medirse constantemente con los demás, con la debilidad de los otros: gentes a las que podríamos desdeñar para así exhibir nuestro orgullo, nuestra presunción. Prisa y arrogancia son lo contrario de examen y modestia, de aprendizaje y morigeración.  Cuando un tipo se muestra ufano, engreído, entonces es probable que tenga pocas luces; es probable que ignore cuál es su debilidad o, peor aún, es probable que desee ocultar su oscuridad, ese vacío que le consume. El examen, la modestia, el aprendizaje y la morigeración son virtudes ilustradas. Ilustración: luces, por tanto.

1. La bujía. Decía en un comentario anterior que en este blog yo planteo ciertos temas sobre los que ni siquiera me pronuncio con rotundidad, sólo dejando caer las posibles lecturas y relecturas que el hecho pueda tener. ¿Por miedo, por timidez? No: por cautela intelectual. Luego, quienes intervienen hacen lo que juzgan pertinente. Escribo el blog valiéndome de una pequeña bujía (mis intuiciones y lecturas, decía): avanzando a tientas por una sala oscura de la que no sé lo que conozco o, al menos, de la que no sé bien cuál es su disposición u orientación. Cuando acaba el tanteo, cuando acaba el post, nos hemos hecho un plano incompleto de la habitación. ¿Es al menos fiable? Desde luego, el lector ha ido familiarizándose con algunos rincones de la sala: se le han proporcionado detalles de un todo que en parte aún seguimos ignorando.

La bujía alumbra poco y con su escasa luz nos orientamos a tientas. ¿Una metáfora gastada? Por supuesto, es una imagen archirrepetida, pero aún sigue siendo válida para aludir a la ilustración, a las luces precisamente, que me siguen interesando.

2. Últimas palabras. Leo un libro luminoso. Vamos, un volumen que arroja luz. Es un Diccionario de últimas palabras, de Werner Fuld. Mi estado de ánimo me lleva a esa obra que, no sé por qué, estaba entre los estantes de mi hijo. Es un elenco o repertorio de frases célebres y no tan célebres, dichas o supuestamente dichas por eminencias cuando estaban al borde la muerte. Ya que estamos hablando de ilustración, podríamos decir que resulta muy ilustrativo sobre la condición humana. Suele haber poca grandeza o severidad impostada. Normalmente nos ponemos triviales en el momento del tránsito. Aunque alguno hay que adopta una pose mayestáctica.

En ese sentido, este libro arroja luz sobre el hecho terminal. Las últimas palabras no configuran la vida entera: no hay racionalidad retrospectiva que informe toda una existencia, que dé sentido coherente a la biografía de éste o de aquél. Pero, quién sabe, una expresión te remite a lo pasado y perdido, a lo pesado, a lo que nos pesa de principio a fin. “Rosebud”, decía Charles Foster Kane cuando expiraba, buscando la luz de la infancia: ¿el símbolo que resumía  su niñez y que le recordaba a la madre? ¿Una bola de cristal, un trineo? No me hagan psicoanálisis salvaje. Rosebud es un objeto que sólo se convierte en símbolo retrospectivamente. La expresión misma es interpretable…  

Leo el volumen de Fuld y confirmo que al final sólo se dicen banalidades, que sólo decimos banalidades: cosas sin importancia incluso cuando hay conciencia del fin. “La cosa se acaba, ¡rápido el postre!”, dijo Josephte Brillat-Savarin, hermana de Jean Anthelme (el autor de La fisiología del gusto). O leo lo que apostillara Winston Churchill poco antes de morir: “¡Todo es tan aburrido!”. Sin duda: después de haber llevado una vida grande y heroica, le resultaba tedioso ser un jubilado. El aburrimiento: esa conclusión es semejante, por otra parte, a la que llegó Gabriele d’Anunzio cuando  agonizaba. “Me aburro”, dijo. ¿Se aburría cuando fallecía? Pues sí. Precisamente él, que había consumido su vida huyendo del tedio, entregado a la velocidad.

No sé, quizá sólo son atribuciones embusteras o iluminaciones reparadoras.  Iluminaciones, sí, porque una parte importante de las últimas palabras tienen que ver con la luz. “No puedo ver lo que ha pasado. Mis gafas, ¿dónde están mi gafas?”, decía Louis Barthou, antiguo ministro francés de Asuntos Exteriores. O leo lo que pidió O. Henry (William S. Porter): “Encended la luz. No quiero marcharme a oscuras”. Una marcha, en efecto: “Ahora parto para mi último viaje”, leo que dijo Thomas Hobbes. “Un gran salto a la oscuridad”, añadió. Vaya, qué falta de luces.

3. ¿Las últimas palabras de Shelley? “Ya lo dijo Shelley antes de morir en el mar de su exilio italiano: los poetas son los ‘desconocidos legisladores de la humanidad’, los que preparan con sus palabras el vocabulario en que se han de escribir las leyes más justas del mañana, los que nos señalan la urgencia de un futuro ineludiblemente diferente y definitivamente más bello”. Podemos convenir en ello; podemos estar de acuerdo con esas últimas palabras del poeta, que parafrasea Ariel Dorfman. Aplicadas a un candidato presidencial, a Barack Obama, resultan inquietantes. Repaso lo que antes yo mismo había escrito, lo repaso a la luz del artículo que acabo de leer en El Países una tribuna de Ariel Dorfman titulada precisamente “Obama: el presidente como poeta“. Le doy vueltas a ese dictamen final de Percy B. Shelley: pienso en el político demócrata y  me pregunto por la oportunidad e inoportunidad de esas últimas palabras sacadas de contexto. Por muy elocuente que sea el candidato americano, Obama no debería ser un poeta en el desempeño de su puesto.

Si es cierto que los poetas son los “desconocidos legisladores de la humanidad”, aquellos que rehacen el vocabulario en que han de escribirse las leyes más justas del mañana, ese futuro diferente y más bello, entonces preferiría que el candidato no fuera un versificador incipiente; preferiría que dedicara su actividad al ejercicio cotidiano de sus atribuciones, cumpliendo el protocolo. No me gustaría que fuera marcadamente imaginativo: me conformaría con que fuera disciplinado y levemente audaz, como un piloto de avión que sabe cuáles son las reglas, pero que sabe también cuáles son las que hay que saltarse cuando un imprevisto nos pone en riesgo. Un poeta dotado es un ser clarividente y poco fiable: disciplinado para extraer de sí lo que la belleza es o puede ser, el creador es capaz de abstraerse, de abandonarse a su genio verbal, de recrear con el verso lo que sólo es la prosa del mundo. Si Obama obtiene el triunfo electoral, una parte de su éxito se deberá a su elocuencia, a su capacidad verbal, a su habilidad para decir lo que la gente necesitaba pero no sabía que necesitaba: a sus palabras, cierto. Que esas palabras no sean las últimas, por Dios…

Mientras tanto, Obama ya se ha convertido en un icono, según leo en El País. Un icono es lo más parecido a un muerto, a un símbolo que ya no es ordinario. Jorge Rodríguez Gerada, un artista cubano-neoyorquino, ha decidido reproducir la cara del candidato en el suelo del Fòrum de Barcelona. Valiéndose de arena, plasmará dicho rostro, “lo bastante grande (una hectárea) como para ser reconocible y fotografiado desde el aire”, leo en el periódico. Arena: polvo eres y en polvo te convertirás. Vaya, todo lo que leo y escribo remite a la muerte…

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45 Responses to “Luz, más luz”

  1. Alejandro Lillo Says:

    Les dejé un comentario en el anterior post. Son las cosas de no tener internet en casa, que uno, a veces, llega tarde a todo.

  2. jserna Says:

    Alejandro, no ha llegado tarde. A santo de qué. En el banner lateral siempre sabemos cuáles son los últimos comentarios: pueden ser de un post de hace días…

    Muy agradecido.

  3. SaraB Says:

    Tiene gracia escribir este “post” sobre las Ultimas Palabras. Si Justo escribe sobre esto es que esta de humor. ¡Saludos!

  4. Miguel Veyrat Says:

    Diógenes de Sinope andaba como tú, con un candil encendido en pleno día buscando un hombre honesto sobre la faz de la tierra. Siento que tu humilde bujía se haya detenido sobre esos últimos balbuceos de estupidez antes de abandonar la vida. ¿Quieres que hablemos de esto, o de verdad de lo que significa la vida para la mayoría de los mortales, incluso honestos? Porque la muerte no significa nada, solamente dejar de vivir, valga la posible tautología. Nada hay después y lo mejor cuando nos mira la de los ojos fríos es callar con dignidad.

  5. Miranda Says:

    Don Justo, siempre me leo sus aportaciones un par de veces porque tienen siempre más de una lectura.
    Pero dice un cosa que me ha puesto en guardia y con la que (bocazas de natura) no puedo sino disentir.
    Es cierto que el que sabe generalmente suele ser sencillo.
    Con sencillez quiero referirme al sentido italiano de la palabra “simplicidad”(semplicità).
    No hay nada más molesto y ridículo a veces que la pomposidad del fatuo frente a la simplicidad del gozoso y gozable hombre del renacimiento.
    Pero no trago la asociación con la modestia o la humildad.
    Huyo de ellos, los modestos los humildes, como de la peste.
    Suelen ser siempre la otra cara de la soberbia.

    Por otra parte el trato con egos disolutos, egos potentes, brillantes, salvajes, suele ser además de enriquecedor divertidísimo.
    Siempre y cuando el ego sea personalidad, no patología.

    Beso.

    M.

  6. Paco Fuster Says:

    Los que me conocen bien saben que me gustan mucho las citas y las frases célebres. Tengo varios volúmenes e incluso cuando era más joven las coleccionaba. Me introduje en ese mundo el día que descubrí en mi casa un montón de ejemplares de “Selecciones. Reader’s Digest”. En cada ejemplar venía un página con una sección llamada “Citas citables”. Digo todo esto por lo que dice Justo de las frases célebres pronunciadas antes de morir. También he leído algun libro sobre el tema y algun otro sobre epitafios famosos, del tipo de ese que circula sobre Groucho.

    Tiempo atrás hablaba sobre la citas con una experta en el tema, la profesora de Filología Catalana, Maria Conca. Hablando con ella sobre la autoría de estas frases, me decía que el 50% suelen ser apócrifas, mientras que de la otra mitad, muchas se citan totalmente fuera de contexto. No conozco el libro de Fuld, pero no creo que escape a esa norma; es muy difícil siempre comprobar la veracidad de este tipo de sentencias. Solo se pude fiándote de un testigo presencial y dudo que nadie en esas circunstancias copie nada literalmente. Está claro que luego uno puede decir que estuvo presente y que el moribundo se acordó de esto y de lo otro, pero ocurre eso, que tienes que fiarte.

    Digo esto y me acuerdo de una anécdota muy graciosa que me contaron hace tiempo y que yo luego le conté a Justo. No sé si se acordará. No la puedo contar aquí “in extenso” y con detalles porque esto lo lee mucha gente. Además, la anécdota se entiende mejor si se conoce mínimamente el carácter de los protagonistas. La anécdota se refería a las últimas palabras pronunciadas por el gran historiador francés George Duby. Me la contó un medievalista de nuestra facultad y era algo así como que otro medievalista (no digo el nombre) se enorgullecía y casi que presumía, de haber estado presente durante las últimas horas de vida de Duby, de haber escuchado esas útlimas palabras a las que alude el libro. Todo posible y creíble, si no fuera porque otro medievalista negaba totalmente esa versión, afirmando que quien se suponía testigo había estado con él -y no precisamente con Duby- el día de los hechos.

    Es una simple anécdota, pero me ha veido a la mente al leer el “post” de hoy y al hablar sobre la dificultad de verificar ese tipo de afirmaciones.

  7. jserna Says:

    1. SaraB, gracias. Y, sí, creo haber escrito este post con humor, con algo de guasa. La que ahora se puede.

    ——-

    2. Miguel, no me riña por leer literatura banal (“Siento que tu humilde bujía se haya detenido sobre esos últimos balbuceos de estupidez antes de abandonar la vida. ¿Quieres que hablemos de esto, o de verdad de lo que significa la vida para la mayoría de los mortales, incluso honestos?”).

    Sobre todo, cuando de la muerte se trata. Quitémosle gravedad a la cosa.

    ———–

    3. Miranda, lo siento de verdad: no soporto a los arrogantes, a los fatuos, a los ufanos. Sobre todo no soporto a los intelectuales que profesan de tales. Yo no creo hablar de la modestia, tal como la describe: eso es la falsa modestia. Hablo de quien emplean el poco conocimiento que acumulamos para dañar.

    ———–

    4. Gracias, Paco Fuster. Lo apócrifo parece ser, en efecto, lo corriente en este tipo de ‘literatura terminal’. Si hay contradicción de testigos, el único que podría desmentir es, precisamente, quien ha dado el salto a la oscuridad, como dicen que decía Hobbes. Si se fija, una y otra vez, pongo cautelas en la expresión del post: “leo que dijo”, escribo en algún momento. Desde luego, se non è vero, è ben trovato.

  8. juanplanas Says:

    ¿Cómo es eso de que después de la muerte no hay nada? Disiento. Hay exactamente lo mismo que antes.

    :-)

    Incertidumbre.

  9. Pavlova Says:

    Me gusta mucho eso de “Literatura terminal” y me parece muy poco lo de que el 50% de esas frases finales sean apócrifas. Los moribundos hablan, claro que hablan en sus últimos días, sobre todo si están lúcidos y aún pueden hablar, pero al final… al final es raro que nadie diga nada; algún pequeño grito; una llamada, la llamada frecuente: ¡Mamá!, dicha por un anciano que perdió a su madre hace cuarenta años, incluso que no la conoció… He tenido la desgracia, la terrible desgracia de asistir a los últimos momentos de ya muchas personas, muchas más de lo normal, queridísimas y todas ellas lúcidas. Ninguna dijo nada; una un “te quiero” ténue; otra “No me dejes”, aferrada a mi mano; muchas veces “Perdón” repetía mi abuelo, como un rezo, pero frase, lo que se dice frase sólo se de dos. Una es lógica porque la muerte era artificial, eutanasia la llaman (¿llegaremos a decir, como de nuestros perros: “He tenido que sacrificarlo”?) y lo dijo mi amiga más querida, la que me dejó sola hace poco: “Pues no cuesta tanto morir” y la otra, que sí es una frase que parece de Groucho. Puestos en el tono tétrico-jocoso en el que estamos, se la cuento: Tía abuela Victoria; 97 años; la primera mujer que condujo un coche en España, una loca divina, feminista, progre y que compartía el coche con la amante de su marido amigablemente. Cenó, aprovechando que no estaba su hija, dos perdices estofadas. Derrame cerebral, pérdida de conciencia y muerte en pocas horas. Muy poco antes de morir, abre un ojo, ve a la muchacha a la que odiaba porque le guisaba sin sal y le quitaba el tabaco y el anís, que bajaba la escalera con una palangana y una esponja; con los dientes apretados y cara furibunda: “Ya viene esa asquerosa a lavarme otra vez. A ver si se cae y se mata”. Se puso completamente blanca y murió, pero creo que debió ver antes como la pobre mujer se escurría y rodaba por las escaleras porque jamás he visto una expresión más plácida y sonriente que la que tenía el cadáver de mi tía Victoria.

  10. Mary Wollstonecraft Says:

    Los ojos, la mirada de aquel que va a morir y que es consciente de ello sí son su última expresión. Cuando abren los ojos, siempre unos ojos que se han convertido en enormes y miran fijamente, pero sin ver, mirando a través de aquel al que miran y nos recorre un helado escalofrío. Ahí sí está todo, todo lo que no hay después, todo el terror, el dolor, la soledad y el miedo. Los ojos de mi madre, tan azules, eran completamente negros, todo iris y miedo, un miedo negro en una soledad devastadora. El miedo de mi madre, tu miedo y un grito, el grito del que nace y del que muere. Eso es todo, la verdad de la muerte, exactamente igual a la de un perro, a la de un gamo. No es posible decir nada, no es posible. Yo nunca he dicho nada.

  11. Kant Says:

    Cada cual muere como buenamente puede. Incluso en la mejor de las muertes – la desprovista de violencia y/o de dolor – la experiencia de enfrentarse directamente a ella, no como una idea abstracta sino como una realidad inmediata, conduce a adoptar las posturas más inesperadas o las más evidentes. No sólo para quien acompaña al moribundo sino para él mismo. Esa es la única incertidumbre. Luego, nuestra energía se transforma. Somos tan eternos como nuestro universo, aunque ni él ni nosotros lo sepamos.

  12. Miguel Veyrat Says:

    Vayamos por partes. Justo, yo nunca me atrevería a reñirte. Jamás. Pero eso que citas no es literatura banal; simplemente: no es literatura la paremia de hoja de calendario. Si me atreví a usar el símil del candil comparando a Diógenes contigo (de nada) es porque él jamás dijo que buscara a un hombre, pues esos le rodeaban constantemente, como el propio Emperador Alejandro, sino a un hombre cabal. Siento que haya parecido lo que sentiste, jamás te haría daño. No es cabal quien inventa frases a tiro hecho para atribuirlas a un supuesto “gran hombre”.En este sentido prefiero la que Pavlova escuchó de su amiga, perfecta antítesis de la atribuída a Franco, que yo creo pues procede de su entorno: “Morir es muy duro”. Claro, hideputa, ya era hora de que te enterases en persona.

    Juan, las certezas no existen en vida, ni siquiera las científicas tras establecerse los principios de la mecánica cuántica. Mucho menos tras la muerte, cuando no hay actividad cerebral. No puede sentirse incertidumbre, no. ;-)

    Mary, también los poetas morimos varias veces, pero antes de hacerlo procuramos dejar algún verso donde a menudo late esa angustia que describes, el grito, grito modulado precisamente por la incertidumbre en vida. La próxima vez que se sienta morir, inténtelo: verá como no se siente perro o gamo, coliflor o araucaria.

    En cuanto a Shelley, Justo. Eso es exacto. Te copio un poema de Babel bajo la Luna, libro que conoces bien, y no precisamente inspirado por Shelley, pero que coincide con ese gran poeta en lo esencial:

    conversaciones de la tribu

    Pero el sentido sigue intacto en cada mente
    Que camina con su estrella
    Fundando nuevas tribus de experiencia
    Perdiendo el rastro a cada paso
    De regreso al valle
    Sin lengua
    Se puede caminar tras la sombra del poeta
    Cristobalón desnudo y complaciente que ayuda a cruzar el río
    Con su carga de muertos vacas y gallineros
    Tras la persecución del alba
    El tiene las palabras Respira
    Del terror de la nada
    Y conserva en su zurrón brasas de letras
    Refugiadas en el barro —Escucha cada día
    Manar de fuentes a las nubes
    Repletas de nadadores Señala tonos luminosos
    Hasta dar en algo que un día estuviera también con nosotros
    Intacto de pensamiento —y
    Rompa a charlar de nuevo en glosolalia signo de número o fuego.

    Desde el principio de los tiempos, los poetas han interpretado los signos para la tribu desde el agón. NAda que ver con la magia (me anticiparé a Kant) de los llamados “profetas” o chamanes que sí tenían un propósito legislativo de acuerdo con el poder politico-económico-social, que ha existido desde tiempos de Neanderthal.
    En cuando a Obama, con el respeto que tengo a Dorfmann, a quien conocí en su exilio, por su lucha heroica contra la dictadura de Pinochet, dejo a Paco Fuster su análisis: él sí es un experto. En cualquier caso, los poetas no dan resultado como legisladores, sólo pueden aspirar a inspirarlos sólo a costa de que no escriban himnos patrióticos susceptibles de convertirse en fundadores de nuevas “naciones”.

  13. Juan Planas Says:

    Sólo un brece instante para la publicidad:-)

    He estado, y sigo, jugueteando con WordPress y, más o menos, me ha salido un blog que pretende ser sólo literario (y que igual no llega a serlo nunca, pero bueno:-)

    La dirección es http://juanplanas.wordpress.com/

    Saludos

  14. Juan Planas Says:

    ¿brece? breve.

  15. jserna Says:

    1. Gracias, Pavlova, por esa anécdota tan… siniestra y cómica.

    2. Entendido, Miguel. Ah, y gracias nuevamente por el poema. Un lujo.

    3. Juan, bienvenido a WordPress. Leeremos su nuevo blog, por supuesto. Y releeremos sus poemas inquietantes de ‘El bálsamo’, de ‘Duellum’, de ‘Alrededores’…

  16. J Moreno Says:

    El pasado sábado en un blog de “al lado”, se hablaba de la lucha contra la muerte. Escribí esto que os copio abajo.
    ***********************************************
    “. Moreno, octubre 25, 2008 – 10:25 am
    Usando Internet Explorer 6.0 en Windows XP

    ¡¡Pués qué quiere quiere que le diga!!. Hace un año que me diagnosticaron un mieloma múltiple.
    Cada tres meses me he sometido a analíticas de sangre y orina y han resultado con valores parecidos que la confirman.
    Me dijeron que es una modalidad cancerígena asintomática.
    Hasta que lleguen los síntomas disfrutaré del presente psico-social como un poseso. Mi cuerpo siempre lo he tratado con responsabilidad, y en ello sigo.
    Mis ganas de ver, oir y analizar el Gran Teatro de la Vida son las mismas que a los 18 años.
    Y tengo 68.
    Salud y larga vida querido Q.

    PD. ¡¡ah!! y la muerte no es un gran fantasma. Simplemente el final de la consciencia y otro cambio más de la materia.
    Lo que nos ocurre es que no queremos perder el gran espectáculo humano.”

  17. Miguel Veyrat Says:

    LO único que espero es que no se cumpla la siniestra profecía que quiere enterrar a Obama ante de tiempo: es la esperanza más hermosa que hemos tenido en el mundo desde hace mucho tiempo. ¿Recuerdan ustedes? El último emperador de Roma, Heliogábalo, también era negro.

  18. Alejandro Lillo Says:

    ¡Recórcholis! ¡Cómo están con el morirse! Les aseguro que será lo último que haga.

  19. Kant Says:

    Salud y larga vida, don Juan. Y mi admiración por su integridad. Ójala, llegado mi momento, sepa tener su dignidad.

    Heliogábalo, el penúltimo de los Severos, murió – según una hermosa leyenda – asesinado por el intenso aroma de las flores en una sala cerrada… bueno, que cerraron a cal y canto sus asesinos. Me temo, don Miguel, que el sr. Obama, no recibirá tan sofisticado trato. Hace unos días en el informativo de La Sexta se prevenía al espectador: en las dos semanas previas a las elecciones la derecha estadounidense trataría de (1) desatar los demonios de Al-Qaeda y (2) dejar aflorar los demonios del racismo que, paralelo a la popularidad de don Barack, han crecido por toda la Unión. Ya veremos que pasa pues, ayer mismo, el ejército de los EE.UU. de A. bombardeó impunemente Siria (¿imaginan uds que la Venezuela del sr. Chávez bombardeara la Colombia del sr. Uribe?). Hay “alguien” que está tensando demasiado la cuerda de la política internacional. Sospecho que los mismos mendrugos que tensaron el sistema financiero. ¿Los mismos interesados en que el sr. Obama no alcance la Presidencia?… Sí, me sumo a la propuesta del sr. Veyrat: ¿qué opina ud. sr. Fuster? ¿paranoias conspirativas o hay base real para pensar lo peor?… es que… tiene mucha razón don Justo, últimamente, todo nos remite a finales, a muerte… de sistemas, de personas… ¡hasta de “Marina d’Or”!

  20. jserna Says:

    Por Dios. Espero que no, que no se cumpla la siniestra profecía.

  21. Paco Fuster Says:

    Me acabo de pasar por el nuevo blog de nuestro amigo Juan Planas. Yo tenía a los poetas por gente indisciplinada: la imagen del genio incapaz de someter a un régimen de trabajo regular. Supongo que es un lugar común del romanticismo, una reminiscencia bequeriana. Lo digo porque poetas como Miguel Veyrat aquí, Juan Antonio González Fuentes en “Ojos de Papel”, el propio Juan Planas en sus dos blogs (esa telaraña no para de crecer; el otro vi el video de Juan Planas en su telaraña primigenia) o en sus colaboraciones con “El Mundo”, y por supuesto, los tres en sus libros y poemarios, demuestran que el poeta actual es un hombre de acción, siempre al pie del cañón. Me alegro, me gusta.

    Sres. Veyrat y Kant: les digo algo sobre Obama, por partes.

    Respecto al artículo que enlaza Justo -el que habla de Obama como un poeta- no sé muy bien que decir. Que Obama es un tipo con una formación exquisita y una inteligencia importante, no es ninguna sorpresa. Lo dije yo en alguna de mis reseñas y lo ha dicho Justo aquí. Para cualquiera que lea sus libros, salta a la vista. Lo de la imagen del poeta es una metáfora, muy propia de su autora. Toni Morrison (la autora de la frase) es muy aficionada a ese tipo de sentencias (en mi artículo de Claves también citaba otra suya bastante célebre). Es una mujer afroamericana como Obama. Yo no díria nunca de Obama que es poeta, pero suongo que Morrison -que ella sí, es poeta- lo usa en un sentido muy amplio de la palabra, en un sentido humanista.

    Lo que me pregunta el Sr.Kant es complicado. Mientras escribo esto estoy escuchando la tertulia de la Ser y están hablando precisamente de eso, de los grupos de neonazis que han hablado de asesinar a Obama. Yo creo que no son paranoias pero tampoco son cosas para tomárselas en plan de broma. Lo que pasa es que Estados Unidos es tan complejo, que hay base sólida para hacer cualquier afirmación. Ahroa bien, de ahí a pensar que la vida de Obama corre peligro, que quiere que le diga…Lo que si que le digo es que últimamente sí que se está hablando mucho sobre otro tema, indirectamente relacionado con éste. Me refiero a que, una vez que parece claro que Obama tiene todas las de ganar, la gente se está empezando a preguntar por la reacción de los americanos al ver a un presidente negro en la Casa Blanca, al “shock” que provocará en la mente del americano común este hecho sin precedentes, si lo aceptará con normalidad o si solo al imaginar esa estampa se decidirá a última hora por McCain. Parece una cosa tonta, pero créanme que no lo es.

    Y un apunte final. Es curioso como evoluciona el perfil de Obama y lo diferente que se le ve desde su país y dese España. Digo esto porque acabo de leer el artículo sobre política del último número de la revista “The New Yorker”. Es un texto muy interesante -recomiendo su lectura- en el que el autor -Hendrik Hertzberg, autoridad en la materia- se pregunta si Obama es o no (a tenor de algunos comentarios republicanos) un socialista:

    http://www.newyorker.com

    Ya ven, los conservadores americanos le llaman socialista. Me he acordado al leerlo, de un artículo de C.Mendo en “El Pais” hace unos meses, un texto en el que critica el giro al centro-derecha que había dado Obama cuando ganó las elecciones a Hillary: http://www.elpais.com/articulo/internacional/viraje/Obama

    Me gustó en su día el de Mendo y me ha gustado el de New Yorker; es un contraste de opiniones que explica la dificultad de opinar sobre la política americana en términos absolutos. Lo digo porque mucha gente me pregunta sobre Obama y me dicen: “oye tu, ¿Obama que es? ¿es de derechas o de izquierdas?”

  22. Juan Planas Says:

    Gracias, Paco Fuster, por tus -demasiado generosas- apreciaciones. Me muevo, sí, o al menos eso puede parecer, pero sólo lo hago de manera compulsiva y nada metódica… y no es ese el movimiento, la acción, que yo con exactitud deseo. Lástima pero es así:-)

  23. Ana Peris Says:

    Sr. Veyrat, gracias por compartir ese precioso poema con nosotros.
    Estuvé en la Casa del Libro de Valencia y todavía se me ponen los pelos como escarpias al recordar su profunda voz recitando sus poemas.
    ¿Cuándo tendremos el gusto de poder oirle de nuevo?.
    Buenas noches,

  24. Kant Says:

    Gracias, sr. Fuster. Sí, coincido en esa dificultad para entender el mosaico estadounidensedeamérica. O tal vez, mejor cabría decir el “megamosaico” ideológico, racial, territorial, institucional… con tantas virtudes imitables como monstruos reprobables, que puede reaccionar de una forma inverosímil visto desde óptica europea.

    La cosa es que en cuanto aparece en algún lugar un, más o menos metafórico, poeta metido a labores de gobierno (ni siquiera de poder), tiene que aparecer el tarado de turno que quiera matarlo. De nuevo la muerte. Parece el retorno del sr. Millán Astral…

    Escuché al presidente del KKK (una organización legal en los EE.UU. de A, vaya tomando nota la clase política y los medios en España con su obsesión por prohibir partidos políticos vascos), en una entrevista emitida ayer por Tele 5, preguntado sobre la cuestión, y la verdad, sr. Serna, no es por ser agorero pero con lo que dijo, aquí lo habrían encarcelado por incitar a la violencia.

    Hay un dato objetivo que considero muy preocupante: el sr. Obama cuenta, como candidato, con el servicio de protección más grande de la historia de la Unión, sólo muy levemente por debajo del propio presidente, algo inaudito pero bien indicativo de lo que indicaba el sr. Fuster: esa sensación “extraña” para mucho estadounidense de tener un presidente negro o, peor, mestizo puede generar inesperadas convulsiones. Claro, que ¿y si en España, tras el mandato del ciudadano Aznar, el líder del PSOE hubiese sido un gitano?… ya, sé, ya sé… es política-ficción… pero uds piénsenlo…

  25. Kant Says:

    ¡¡Maldito sea el “Word”, su corrector automático y el que los inventó!!… Es Millán Astray, claro, no Astral.

  26. Miguel Veyrat Says:

    Bendito sea, bendito el robot corrector: Como decía Breton, las erratas mejoran siempre un texto, querido Kant: ¿Millán, Astral? Surrealista. Dada. El hallazgo hubiese hecho feliz a las vanguardias. Gracias Ana Peris, recuerdo también con emoción aquél día en que desde mi mesa veía detenerse a los clientes de la Casa del Libro para escuchar. Pensé, la poesía, sí, la poesía todavía puede conmover a algunos.

    Otrosí. ¿Era un poeta Carlos III? ¿Lo fue Napoléon? ¿Alejandro Magno? No sigo, están en su mente todos los grandes reformadores, creadores de nuevas formas de entender la vida colectiva que han sido a su modo soñadores, no necesariamente poetas, aunque los poetas los hayan cantado .Obama a mi juicio goza de todas las condiciones —me vale la interpretación de Paco Fuster sobre las palabras de Toni Morrison— para ayudarnos a todos a organizar el mundo nuevo que va a surgir tras esa crisis, no económica sino de civilización, como verán seguramente nuestros hijos y estamos empezando a notar nosotros con ese viento invernal que nos estremece. Un mundo nuevo debe surgir de las ruinas (en todos los sentidos) de este, y una globalización de tipo político deberá surgir de la económica. Y muchas muertes nos aguardan.

    Es lógico que los neocon (llamen ustedes como quieran a los neonazis o neofascistas) quieran matar a Obama. El representa su desaparición que están intentando desesperadamente detener. ¿Si fueron capaces de organizar el 11 S para justificar el Armaggedon ya ideado por Reagan y determinar las áreas del eje del mal a “combatir” para imponer el Imperio de la sinrazón en el mundo, qué no serán todavía capaces de montar para evitar ese Iceberg hacia el que navegan irremediablemente, Titanic del tiempo viejo destinado a hundirse con su cubertería de plata y sus fracs y sus cajas fuertes repletas de oro y joyas?

    No pasarán. Esta vez de verdad.

  27. jserna Says:

    Millán Astral

    Un delicioso error.

    Sr. Kant, como dice Miguel Veyrat: “Bendito sea, bendito el robot corrector: Como decía Breton, las erratas mejoran siempre un texto, querido Kant: ¿Millán, Astral? Surrealista. Dada. El hallazgo hubiese hecho feliz a las vanguardias”.

    Ya que hablamos de cosas astrales: Millán Astral fue amigo y conmilitón de Francisco Franco Vaalmonte.

  28. Marisa Bou Says:

    ¡Me encanta!

    Ese Millán, Astral (como estrella de mal fario) y ese Paquito Vaalmonte, fino humor, señores míos… ;-)

    Y eso que el post iba de muerte, y de hecho, en cuanto al señor Obama, parece que sigue siendo ese el tema. Yo tampoco quiero ser agorera (es más, deseo que gane y que viva muchos años), pero desde un principio, como le dije a Paco Fuster, mi subconsciente lo relacionó con los Kennedy, aun a pesar de no ser rubio ni precisamente rico.

    Señor Veyrat, estoy de acuerdo en que “un mundo nuevo debe surgir de las ruinas (en todos los sentidos) de este, y una globalización de tipo político deberá surgir de la económica”.

    Pero eso de:”y muchas muertes nos aguardan”, ¿no le parece un poquito exagerado? Máximo una para cada uno, puesto que sólo se muere una vez… ¿o no?

  29. Alejandro Lillo Says:

    Siento la insistencia, pero no lo puedo reprimir. Lo de Millan Astral, señor Kant, no es más que un retorno a Freud, je, je, je.

  30. Miguel Veyrat Says:

    Sí, un acto fallido lo llamaría Herr Sigmund, pero no importa, Alejandro, al fin nos hemos podido reir un poco.

    Me refería, Marisa, a que toda esa revolución que nos aguarda, en todos los sentidos, no se hará sin enfrentamientos violentos en todos los azimuts. No me importa mi muerte particular, sé que es un hecho ineludible de la especie. Y a usted tampoco. Nos preocupan las de otros inocentes, niños, jóvenes con toda la vida por delante, mujeres y ancianos, hombres hechos y derechos, que equivocados o no según otros enfrentados a ellos, empuñarán sus armas dispuestos a morir.Es curioso lo que la muerte se ha banalizado últimamente. Quizás sea lo mejor.

  31. Kant Says:

    ¿No puede… “reprimirlo”, don Alejandro?… ja, ja, ja…

    Bueno, al final me han convencido, lo del corrector de “Word” tampoco ha sido tan funesto, es, como dice el sr. Veyrat, surreal; aunque lo de Vaalmonte no se queda corto :-)

    Oigan y, qué curioso lo que dice doña Marisa, yo también soy de los suyos, apenas lo vi, tuve una percepción “kennedyniana” de don Barack, por más negrura de piel y confesión islámica que tuviese frente a aquellos católicos irlandeses, inequívocamente “arios” del clan Kennedy. Deberíamos repasar y comparar fotografías de unos (JFK & BFK)y otro(BHO), en la imagen encontraríamos luz para el asunto (creo).

  32. Marisa Bou Says:

    Don Miguel, no es que no me importen las muertes de inocentes. Au contraire, mon amie. Sólo quise, como usted muy bien dice, banalizar la muerte, quitarle “hierro”.

    Ya sé a qué se refería usted al hablar de la revolución -tan necesaria, ya- y de lo que los militaristas llaman “daños colaterales”, eufemismo desagradable donde los haya.

    No hay revolución de coste cero. ¡Ojalá no salga demasiado cara! Pero, si esto no cambia pronto, nos vamos todos al carajo. Y perdón por la vulgaridad.

    Señor Kant, si alguien tiene esas fotografías, sería interesante estudiarlas. La reflexión daría mucho de sí.

  33. sergio Says:

    Las citas sobre la muerte no pasan de ser un mito literario. El que muere no cita, el que muere se esta muriendo que es lo mas terrorifico del ser humano y no está para citas. Si hay algo citable es por pura casualidad. Os cuento anecdota: “mi amiga se está muriendo de cancer, se incorpora levemente y grita: ¡dadme arsenico, por favor!. Su hijo menor con buen sentido del humor le responde: ¡qué teatrera eres,mamá!. Ella sonríe porque se ha dado cuenta de su cita involuntaria y no vuelve a hablar. Se muere unos instantes después”. La muerte no es citable como máxima , es pura fisiologia que se destruye,es el infierno del cuerpo.No creo en esas citas apocrifas. Me imagino a Socrates en medio de un charco de vómitos y heces, revolcándose de dolor y arrepentido de su arrogancia. Ya no l queda sabiduria ni serenidad. Por eso yo tengo un miedo atroz a la muerte.

  34. Miguel Veyrat Says:

    ¿Arrogancia Sócrates? Quizás quien quiera aprender antes de morir a tocar en la flauta una melodía de moda, sea todo menos arrogante y sí un hombre cabal como buscaba Diógenes. La muerte por cicuta es horrible, pero los dolores que le infligió cargan aún más de culpa a quienes lo condenaron por negarse a creer y avalar que los dioses rigieran los destinos civiles. Fue el primer mártir conocido del laicismo.

  35. Kant Says:

    Hombre, don Sergio, qué visión la suya…. Puedo entender que tema a lo desconocido si tiene por creencia la vida en el “más allá” pues eso genera incertidumbre: ¿será el Paraíso islámico la otra vida y yo he estado haciendo el idiota en la que dejo atrás como cristiano? ¿y si el Cielo es el de los judíos? ¿y si, al final, es el cristiano pero es ortodoxo y los católicos y los protestantes nos vamos al Infierno? ¿pero, existirá el Infierno? ¿iré yo a él? ¿me considerarán malo a pesar de haber sido bueno? ¿se habrán enterado de “aquello” o engañé hasta a los ángeles?…

    Pero si su moral sólo considera cuanto es capaz de aprehender y, por tanto, de razonar, su vida descansará en una ética materialista y, por ello comprenderá que no hay nada que temer – salvo el dolor físico que no es imputable al hecho de morir, si no de vivir; duele porque estás vivo – Al revés, esa idea precisamente, debería reforzar sus ganas de vivir hasta el último sorbo de vida con alegría y placer, convencido de que el concepto “después” es, sencillamente absurdo, un cuento para niños semejante a los Reyes Magos.

    Creo que lo enfoca ud correctamente: la muerte es pura fisiología. Incluso, más le diré, es sólo física. La materia – energía “condensada” si vale la imagen – se vuelve a transformar, como lo hizo cuando se conjugó para crear nuestro cuerpo pero en sentido inverso, y se reintegra en el Universo en forma de átomos que, recombinados, darán lugar a nuevas formas y entidades. Y así ha sido desde el “Big Bang” y así será hasta que nuestro Universo se colapse. Es nuestra Naturaleza. ¿Dónde está, pues, el terror?. La muerte es lo que permite la vida.

  36. J Moreno Says:

    Supongamos que hubiese “vida” en el lugar destinado a los eternos creyentes.
    Lógicamente intentaría preguntar por la ubicación de mi madre muerta en 1952 a los 36 años.

    Y entonces viene lo rocambolesco: ¿Como puedo comunicarme con una mujer con mentalidad de los años 50 y mucho más joven que yo? y qué tipo de sentimiento tendría hacia ella?
    Como esto de la eternidad es de risa, os cuelgo una charla de humoristas sobre la “Crisis económica”:
    http://es.youtube.com/watch?v=pFmYIFk5i1Q

    Todo es ambivalente.

  37. Miguel Veyrat Says:

    No tengo a mano los Fragmentos que nos han quedado de Heráclito, pero en un de ellos dice que la muerte es lo que sentimos cuando estamos despiertos. Y estar despierto es estar alerta, vigilante. La muerte preña toda nuestra vigilia. Es pura fisiología, como dice Kant, pero en realidad la muerte es tan sólo el terror a la muerte. A perder aquello que nos hemos acostumbrado a creer “nuestro”.

  38. Isabel Zarzuela Says:

    ¡Las llamas!¡me queman!

  39. Isabel Zarzuela Says:

    “La muerte, temida como el más horrible de los males, no es, en realidad, nada, pues mientras nosotros somos, la muerte no es, y cuando ésta llega, nosotros no somos”.

    Carta a Meneceo
    Epicuro

  40. jserna Says:

    Como dijo Baruch Spinoza, en una de las más celebradas proposiciones de su Ética, “el hombre libre en nada piensa menos que en la muerte, y su sabiduría es una meditación no acerca de la muerte, sino de la vida”.

  41. Arnau Gómez Says:

    Leyéndoles a ustedes sus acertadísimos comentarios sobre la muerte,me ha venido a la cabeza “El séptimo sello”, que si mal no recuerdo (hace mucho que vi es aplícula) relataba la pelea mental del caballero contra la muerte.
    Créanme que no hay nada más desolador y más desmoralizador que la pelea contra la muerte.No soy el caballero de “El séptimo sello” ¡Qué más quisiera yo, que serlo!.Pero mi pelea contra la Muerte (así con mayúsculas) es diaria, horaria…Y sé que siempre perderé esa lucha.Siempre.¿Hay algo más frustante que saber que tienes la lucha perdida de antemano?

  42. sergio Says:

    señor Veyrat, digamos que retiro la palabra “arrogancia” aplicada a Socrates, pero me permitira que haga mia la opinion de Caro Baroja sobre cierto “exhibicionismo” de los “buenos” referido a los herejes que como Galileo defendían lo obvio a riesgo de su vida.¿Merece la teoria copernicana mi vida?¿Debo arriesgar mi vida a costa de defender a machamartillo que la tierra es la que se mueve?¿y si retraso la marcha triunfal de la ciencia con mi silencio público?¿De verdad se merece alguien que pague con mi unica vida
    su estupidez gregaria? En ese sentido hablaba yo,señor Veyrat, de la arrogancia de Sócrates en el ultimo momento de su vida.

  43. sergio Says:

    Señor Kant: no temo a la muerte por lo desconocido del más allá, puesto que soy materialista, sino que la temo por perder lo conocido del mas acá.

  44. Kant Says:

    Pero, don Sergio, toda nuestra vida ha sido olvidar lo conocido y aprender cosas nuevas. ¿Recuerda ud cuando descubrió lo que era una sombra? ¿o el color de los ojos de su abuelo? ¿o la primera mujer (u hombre) que le llamó la atención?… hasta en lo más peregrino ¿o no se puso ud a ver una película y, ya iniciada, de pronto, descubrió que ya la había visto? Perdemos y ganamos conocimientos constantemente, es nuestra naturaleza.

    Encima, nuestros conocimientos, nuestras experiencias y vivencias, no son transmisibles, no hay autor capaz de plasmar lo que realmente ha conocido. Nadie. A lo más, infructuosos intentos que benevolentemente aceptamos como tales. Nuestros saberes mueren con nosotros. De nuevo, es nuestra naturaleza.

    Y si es lo natural en los humanos ¿qué nos preocupa?


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