Home

Reposo y lectura

9 mayo 2009

Arles0. Reposo. Debo reposar, sí. Por indicación expresa del médico, del ats, de la enfermera, del asistente,  del vecino, del primo. Leo un e-mail amigo y me vuelve a tumbar. O, en otros términos,  me vuelvo a tumbar en mi cama, que se parece al lecho de Van Gogh. Así de robusta y recia, de madera, es mi cama.

He sido inyectado con Inzitan y drogado con todo tipo de myolastanes, en fin. La ciática está aliviada, ahora. Pero el dolor general e inespecífico en el tórax, no. El practicante –que también se llama Justo (la vida tiende a estas simetrías inverosímiles)– me ha dicho que no me fíe de mi repentina mejoría. Bueno, digo lo de simetrías inverosímiles no porque se llame como yo, sino porque se llama como mi padre, que era ats. O prácticante, que es lo que él siempre decía. El Inzitan tapa el dolor pero el mal sigue. O sea que me voy a acostar. Aunque antes de irme deseaba comenzar  un post cortito pero sentido que se refiere –cómo no– a los libros.

Losojosdeunanina1. Ana Serrano.  Y lo primero que quería es hacerles partícipes de un bello texto con que nos obsequia Ana Serrano: sobre el amor a la lectura, sobre la librería, sobre las viejas colecciones –la Colección Austral–, sobre el mundo que se descubre en la infancia.  Mi padre me inició en las variedades de dicho fondo. De Ana Serrano ya escribí tiempo atrás en este blog. Ahora ha tenido la cortesía de informarme de este texto suyo en el que  nos evoca  aquella colección. Es  un artículo que aparece en el número de mayo de Ínsula. Lean, lean.

A comienzos de los años setenta, aprendíamos Latín. Estábamos en el bachiller elemental y ya estudiábamos latines. Traducíamos a Julio César, a Tito Livio, a Salustio. Ay, Salustio, qué dificultad. Recuerdo que un día mi padre me compró La Eneida. Estábamos, ya digo, a comienzos de los setenta.  El libro no era en versión original, claro, pues mi conocimiento de la lengua era muy primario (en todo caso, superior a mi desnivel actual). Me lo regaló en Austral. La Eneida, de Publio Virgilio Marón. Así rezaba la portada. Octava edición, fechada el 21 de mayo de 1970. Aún la conservo.

Troya2. La Eneida. “Yo, aquel que en otro tiempo modulé cantares al son de leve avena, y dejando luego las selvas obligué a los vecinos campos a que obedeciesen al labrador, aunque avariento, obra grata a los agricultores, ahora canto las terribles armas de Marte y el varón que, huyendo de las riberas de Troya por el rigor de los hados, pisó el primero la Italia y las costas Lavinias. Largo tiempo anduvo errante por tierra y por mar, arrastrado a impulso de los dioses, por el furor de la rencorosa Juno. Mucho padeció en la guerra antes de que lograse edificar la gran ciudad y llevar sus dioses al Lacio, de donde vienen en linaje latino y los senadores albanos, y las murallas de la soberbia Roma…”

Por supuesto, aquel libro no lo leí entero. Mi padre me preguntaba periódicamente sobre mis avances y yo le mentía piadosamente, como si adelantara con orden y regularidad. Leía páginas, trozos que me cautivaban, saltándome lo que un adolescente de entonces consideraba latazos. Pero esos pasajes de La Eneida, de Austral, me transformaron.

De todos ellos, el que más me impresionó fue aquel en que Eneas relata el discurso de Laocoonte en el Libro II.  Troya… Un pasaje previsible, muy conocido, un fragmento que nosotros habíamos traducido en aquellas clases de latines. En estilo directo –y según la versión de Austral–, aquellos endecasílabos describen la escena así : “¡Oh miserables  ciudadanos”, dice Eneas repitiendo las palabras de Laocoonte. “¿Qué increíble locura es ésta? Pensáis que se han alejado los enemigos y os parece que puede estar exento de fraude don alguno de los Dánaos? ¿Así conocéis a Ulises? O en esa armazón de madera hay gente aquiva oculta, o se ha fabricado en daño de nuestros muros, con objeto de explorar nuestras moradas y dominar desde su altura la ciudad, o algún otro engaño esconde. ¡Troyanos, no creáis en el caballo! ¡Sea de él lo que fuere, temo a los Griegos hasta en sus dones!”, acaba. “Dicho esto, arrojó con briosa pujanza un gran venablo contra los costados y el combo del vientre del caballo, en el cual se hincó retemblando…”, añade Eneas.

Aún recuerdo  dos de las  citas más célebres de este pasaje: “timeo Danaos et dona ferentes” y “stetit illa tremens“.  Previsibles, ya digo, pero todavía impresionantes. De stetit illa tremens dice José Cadalso “que no parece sino que está uno viendo vibrar la flecha”. Está clavada (stetit), pero aún está en movimiento: tremens. Todavía impresionante. En efecto, luego, ya en el bachiller superior, esos pasajes volvieron a salir en alguna clase, sugestionándome otra vez, pero no mejorándome: mi nivel de Latín seguía igual. Así de rutinario soy.

3. Colofón.  Y ya corto por hoy, haciendo caso a Ana Serrano, que me lo repite y me lo prescribe. Ya no escribo más: me voy a reposar toda la tarde. Como la flecha clavada que dejó de vibrar.

About these ads

21 Responses to “Reposo y lectura”


  1. Espero que te mejores pronto.
    Abrazos,

    Diego

  2. Juan Antonio Millón Says:

    Sé, por sufrirlos, lo que son esos dolores y cómo nos postran. Le deseo de todo corazón que pronto se repoga, don Justo.

  3. jserna Says:

    Muchas gracias, Juan Antonio.

    Y muchas gracias, sr. Fernández.

    Yo sigo aquí, dolorido, con inzitan, con myolastanes, con nolotiles. Un
    ratito tumbado y otro levantado.

    Seguiré con el post.

  4. Juan Antonio Millón Says:

    Como pertenezo a su generación, Justo, sus palabras, el mundo juvenil y adolescente que memorializan, evocando primeras lecturas, lecturas que extendían nuestros ojos lectores primerizos hacia otros mundos, hacia la potencia exponencial de las palabras, me son entrañables. Para mí la colección Austral fue la segunda colección que fui reuniendo como lector, después de aquella mítica “Colección Historias” de Bruguera. Ellas fueron cimentando la construcción arquitectónica de nuestro ser lector. ¡Qué felicidad! Gracias, Justo, por sus remembranzas, y, como le dice Ana y nos dice el título del post: repose y lea.

  5. Ana Serrano Says:

    Me siento en eso que llaman mi nivel de incompetencia. El encargo de un artículo para Ínsula, entre ilustres nombres de colaboradores y el que, después, lo traiga Justo aquí, me descoloca y abruma. Hay que tener en cuenta que está malito y no para de ir y venir al blog. Ya no sé cómo reñirle. En fin.

    Además de las privadas, mil gracias, Justo y cuídese.

  6. Fuca Says:

    Espero, amigo Justo, que tus dolores musculares se vayan aliviando; sabes que tanto las enfermedades relacionadas con la voz como las relacionadas con la espalda son características de nuestra profesión, así que lo mejor es intentar olvidarlas y no obsesionarse; la mejor cura es la risa, te recomiendo que leas un libro de humor o, mejor, veas una película que te haga reír, es la mejor manera de pasar el mal trago, te lo digo por experiencia.

    Me ha gustado mucho el artículo de nuestra amiga Ana Serrano sobre los libros de la Colección Austral; la verdad es que esta chica tiene arte, tiene tanta sensibilidad que es capaz de transportarnos al peldaño de su librería y hacernos retroceder en el tiempo, convertirnos en los niños o niñas que fuimos, revivir nuestras primeras experiencias lectoras. Las mías fueron con las novelas de Plaza&Janés, en sus colecciones baratas Plaza y Reno, que me regalaban mis padres por mis cumpleaños (desde entonces no volví a leer a Pearl S. Buck, supongo que ahora ya no disfrutaría con sus ficciones). La primera colección que compré entera, con la escasa paga mensual que me daban mis padres, fue la Biblioteca Básica Salvat de libros RTV, costaban 25 pesetas, aún la conservo aunque ya no la leo, los libros que me interesan los compré en otras ediciones porque lo malo de estas populares es que se deshojan con gran facilidad (también los de Austral), no permiten las relecturas.

    A mí también me tocó traducir, como a Justo, “La Eneida” en el bachillerato; después seguí traduciéndola en la Universidad, no sé si entera pero casi. La verdad es que también tenía la edición en español, había comprado las obras completas de Virgilio en “Ediciones Ibéricas”, ejemplar de hojas pegadas que se desparraman por todas partes. Cuando la quiera volver a leer, tendré que comprar otro libro.

    ¡Mejórate, Justo! Un abrazo.

  7. jserna Says:

    Ay, gracias. Hablaba Fuca de la colección rtv. Qué de recuerdos… Permítame repetirme para evocarla con palabras que escribí hace unos años.

    “…una colección de volúmenes a bajo precio: fueron los llamados libros rtv. Recuerdo la apostilla cómica de Perich: aquella colección era algo así como el bisoñé que el franquismo había ideado para tapar la calvicie cultural del país, un país raquítico devastado por las acometidas de la dictadura y por la pesadumbre del exilio. En los salones de nuestras casas, en los estantes huérfanos de nuestras bibliotecas, próximos a aquellos voluminosos televisores de entonces y a las reproducciones de la Última Cena que en relieve y escayola decoraban piadosamente muchos hogares, irrumpían de pronto unos libritos de cubierta llamativa, algo chillona, con un color anaranjado que interpelaba al espectador”.

    “¿Un libro ayuda a triunfar?”, El País, 24/04/2001.

    Ay, ay. Les dejo. Me voy a reposar otro ratito.

  8. Discoteca Says:

    Por cortesía de un amigo (gracias, A.) y para aliviar la presión o la inflamación, esta joya sonora y verbal. No está en latín, sino in inglis.

    Aquí, el original, hacia 1970.

  9. Miranda Says:

    Don Justo, no sea díscolo. Descanse.

    En este época, con los cambios de clima y revuelos que monta la primavera, todo son alifafes.
    Cuídese mucho.

    M.

  10. SaraB Says:

    Prof. Serna cuídese. Seguimos leyendo sus artículos. Saludos!!

  11. Ana Serrano Says:

    Como dice Miranda, es la primavera y es el fin de curso, que siempre es agotador. Un abrazo muy grande.

    Gracias, Fuca. Eres muy amable conmigo.

  12. Angel Duarte Says:

    Desde Fiesole, donde por cierto el profesor Bartolome Yun dispone de unos cuantos volúmenes rtve -espero no resultar indiscreto- y empezando una semana de reposo y lectura, aunque no encamada, un abrazo solidario.

    pd. Desde la ventana del despacho se ven las cúpulas del duomo y la sinagoga, así como la colina desde la que Galielo observaba la infinita belleza de las estrellas.

  13. Pumby de Villa Rabitos Says:

    Ana, aunque no tenga el fuste de otros – al fin y al cabo, sólo soy la caricatura de un gato – no puedo dejar de expresarte mi emoción por la lectura de tu artículo. En el “post” correspondiente que puso Serna para él, para ti, te paso mi propia, minina (o mínima) opinión. Aquí, sólo agradecerte el bellísimo viaje que me has hecho transitar.

    Fuca, no sólo me sumo a Serna en sus coincidencias contigo, es que, el resto de colecciones que citas, también fueron las mías. Sólo añadiría aquellos pequeñajos pero con tapa dura de la colección Rotativa en los que, entre otras cosas, se publicó todo García Márquez. Y los de Bruguera de bolsillo, los de fondo blanco, que consumí, sin criterio alguno, sólo por su título, y que se deshojaban con pasmosa facilidad pero que me permitieron explorar, fiado al azar de un lector primerizo, un universo que el franquismo vedaba.

    Dale, Serna. Sursum corda!. Me sumo a la recomendación de Fuca. En concreto, Groucho ahora, sería el mejor marxismo para leer.

  14. jserna Says:

    1. Gracias, Àngel. Fiesole, qué maravilla. Sigo sin explicarme por qué un país como Italia tiene a un gobernante como Berlusconi. Sí, ya sé que hay razones sociológicas, políticas, mediáticas. Pero me admtirán que es un dolor. Ya lo anticipó Thomas Mann. Ya reproduje este pasaje en un post anterior, pero ahora vale la pena repetirlo: “Quizá en Italia, más que en otros países, permanece aún vivo el siglo dieciocho, y con él, el personaje del charlatán”, dice el narrador de Mario y el mago, de Thomas Mann. El personaje del charlatán, “del titiritero de feria, tan característico de aquella época, y sólo en Italia cabe encontrarlo aún en buen estado de conservación”, añade Mann. Qué dolor.

    2. En Rotativa se publicó casi todo García Márquez, efectivamente. Aún conservo aquellos volúmenes. Con mucho aprecio. Sobre todo un librito que el amo de Pumby recordará, amo al que, por cierto, invitamos a participar en este blog. Este señor, cuyo nombre no revelaré, compartía conmigo aficiones cuando éramos unos muchachos. Una fue García Márquez. Y uno de sus libros en Rotativa fue el que llevaba por título Cuando era feliz e indocumentado. Pues no hicimos bromas con ese rótulo… Por cierto, que el amo de Pumby y yo reforzamos en aquel tiempo (1976) nuestra relación amistosa gracias al Latín. Qué cosas. Qué simetrías inverosímiles. Imagino que el gato Pumby habrá husmeado entre los anaqueles de su señor.

    3. No me han dicho nada de la expansión que ayer me permití con El Príncipe Gitano. ¿No es un regalo para los sentidos? ¿Para todos los sentidos y en todos los sentidos?

    Ay, ahora me voy a reposar un buen rato.

  15. Ana Serrano Says:

    :-) También tengo yo esos García Márquez y la colección de RTVE completa, la pude terminar, por una cosa sentimental, en el chamarilero de abajo de mi casa al que se los vendían al peso mezclados con los periódicos. De la colección Historias tengo muy poquitos; eran de los que leía sin abrirlos del todo y mi colección infantil favorita fueron los Guillermos, hasta tal punto que mi hijo pequeño se llama Guillermo por él. También la terminé de mayor, de muy mayor y para que la tenga mi hijo.

    Puedo darles un sistema para dejar los libros que se despegan y desarman perfectos. Es trabajoso y sólo lo he hecho en lo que me interesaban mucho.

    1º.- Se despegan las tapas, si no se han caído ya

    2º.- se ponen en una mesa con el lomo hacia afuera, y se sujetan a ella fuertemente con una mordaza.

    3º.- Con una sierra fina, de marquetería, se le hacen al lomo dos o tres ranuras transversales de dos milímetros de profundidad y en ellas se incrustan unas cuerdecitas finas un poco más largas que el grueso del libro, dejando dos centímetros saliendo a cada lado.

    4º.- Con una brochita fina, se impregna de cola blanca acrílica todo el lomo, insistiendo en las ranuras y sus cuerdecitas y se deja secar.

    5º.- Se quita la mordaza y se le vuelven a pegar las tapas con la misma cola.

    Quedan perfectos :-)

    Gracias, Pumby, es usted un gatito amoroso.

    El príncipe Gitano… Es que no hay palabras, Justo, no hay palabras. Cosa tan divina.

    No nos dice si está algo mejor. En la próxima visita que nos haga ¡informe, hombre, informe, que nos tiene en un ay!

  16. Pumby de Villa Rabitos Says:

    Lo que son las cosas, Ana, por puro egoísmo y un motivo que ahora no viene al caso, con lo cual, me permitiréis que no comparta con los contertulios, tus instrucciones para reencuadernar un libro me han abierto otra brecha en el alma. Gracias a ti, por hacerme estas deliciosas heridas.

  17. Arnau Gómez Says:

    ¡Caramba D. Justo!. Entro al blog y me encuentro que usted tiene una ciatalgia de primera.Por correo aparte le escribo unas notas al respecto.
    Mientras le deseo que mejore usted lo más pronto posible,aunque es una enfermedad de sufrir que no de morir.

  18. Ana Serrano Says:

    Ay, Pumby, por Dios y por la Virgen, por los clavos de Cristo, que dice nuestro Justo, por muy deliciosas que te parezcan, no me digas que te abro heridas. ¿Se puede poner en el alma una tirita? Ven para acá que te pongo una ahora mismo, y, si hace falta, un chorrio de Betadine, además de una rascadita detrás de la oreja y en la papada, que sé que es donde más os gusta. ¡Madre, que responsabilidad! :-)

    Ahí van:

    http://www.armas.es/foro/archivo.php?COD=83170

    http://steve-o.org/files/images/betadine.jpg

  19. Ana Serrano Says:

    Ay, Pumby, por Dios y por la Virgen, por los clavos de Cristo, que dice nuestro Justo, por muy deliciosas que te parezcan, no me digas que te abro heridas. ¿Se puede poner en el alma una tirita? Ven para acá que te pongo una ahora mismo, y, si hace falta, un chorrito de Betadine, además de una rascadita detrás de la oreja y en la papada, que sé que es donde más os gusta. ¡Madre, que responsabilidad! :-)

    Ahí van:

    http://www.armas.es/foro/archivo.php?COD=83170

    http://steve-o.org/files/images/betadine.jpg

  20. David P.Montesinos Says:

    En algún momento de Enrique IV -y me viene a la mente irremediablemente Orson Welles de “Campanadas a medianoche”- dice Falstaff que el momento en que su alma deje de atormentarse, como le reclaman sus amigos, será un momento triste, porque será el de su muerte. Usted, Serna, no encontrará el sosiego nunca, no lo busque pues, limítese -hasta cierto punto- a hacer caso a los médicos y trate de sanar. Se echa en falta su optimismo, virtud de la que sospecho que carecemos la mayoría de sus contertulios y que yo, ciertamente, le envidio.

    La colección Austral me trae recuerdos de todo tipo de la casa paterna. Mi padre parecía un Diógenes llenándole el comedor a mi madre de aquellos libros de cubiertas punteadas. Mi Hamlet y mi Rebelión de las masas son Austral, ya no tiene remedio…Estupendo texto el de Ana.

  21. Pumby de Villa Rabitos Says:

    Son hermosas heridas, Ana (¡igual me estoy volviendo masoca…) De todas formas, te agradezco la tirita y el betadine, aunque yo sea más de la mercromina roja, de esa que mancha, empasta y cura, aunque, probablemente, ya no se fabricará. ;-)

    Hombre, David, un nietzschiano como tu no le tendría que decir esas cosas al pobre Serna. Y permíteme que discrepe, que últimamente parece que hay muchas sensibilidades frágiles, ¡aun sin discrepar! Confío en que me conoces y nos aborrecemos (y admiramos… al menos, yo). Así… ¿sufrir?, ¿no crees que eso es muy cristiano?… originalmente, muy estoico, hasta ascético. ¡No, por Dionisos! El sufrimiento ha de ser el tránsito hacia el bienestar en caso de enfermedad o desgracia. Se sufre porque se pierde la felicidad y/o porque no se alcanza… todavía. Hasta en el camino hedonista puede haber un tropezón, pero en ese caso, uno “sorbe los mocos, aprieta los puños y sigue pa’lante”, como se dice en Villa Rabitos.

    Siempre me pareció absurdo el planteamiento germánico, anglosajón y tremendamente romántico, de raíz mosaica, de denostar una presunta vagancia improductiva de los meridionales frente al curtimiento en la desgracia, el sobreesfuerzo ante la adversidad, nórdica. Mira, pues va a ser que no (y ya se puede poner Max Weber como le dé la gana que la historia dice otra cosa a lo que él especula). La reflexión serena, el ocio creativo, el análisis teórico y los ensayos empíricos no se hacen desde la penuria, sino desde la abundancia; no desde el dolor sino desde el bienestar, independientemente de meridianos, creencias y demás monsergas.

    ¡Y no me saques a colación los “enfermos vocacionales”!… que la enfermedad difusa y una mala salud de hierro han sido la excusa de algunos filósofos ante la sociedad para justificar su necesario ocio; requerido para cuajar su pensamiento. En resumen, y dirigido a Serna, tu ponte bien pronto. En ese tránsito, lee, claro, reposa y sana. Sana para dejar de sufrir, ¡¡no sufras!!


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.005 seguidores

%d personas les gusta esto: