En un comunicado que ha hecho público, la Junta Electoral de la Universitat de València recuerda a toda la comunidad académica que el martes 2 de marzo, de 10 a 18 horas, se celebrará el acto de votación en las elecciones a rector. Está escrito con una prosa manifiestamente mejorable que yo les evito, una prosa que podo y pulo para ustedes.

La Junta  invita a todos los miembros de la institución a participar en esta elección. Somos un total de 57.385 personas. Subraya la importancia de estas elecciones y nos recuerda que la posibilidad de escoger a la máxima autoridad académica  es uno de nuestros principales derechos. La Junta quiere comunicar también que los resultados podrán consultarse en tiempo real por cualquier persona de la comunidad universitaria en la dirección www.eleccio.uv.es.

Reproduzco la literalidad de su último párrafo: “Finalmente, la Junta Electoral quiere agradecer públicamente a la candidata y candidatos el esfuerzo que han realizado por aproximar a todos los colectivos de la Universitat sus propuestas y recoger sus sugerencias y por el desarrollo del proceso electoral.  La Junta Electoral”.

Ya digo que la prosa es manifiestamente mejorable. Qué sintaxis tan desaseada. Pero no vamos ahora a deternos en las formas. Vamos a ir al asunto principal: martes 2 de febrero, de 10 a 18 horas, elecciones a Rector de la Universitat de València-Estudi General. Sé que hay universitarios que van a abstenerse, quizá contrariados con la marcha de la institución o descontentos con los candidatos y los programas que se presentan.

Yo iré a votar. Y, además, con ganas, con voluntad, con firmeza. Hay cuatro opciones. Les diré cuáles son y luego les diré cuáles son mis simpatías. La experiencia de gestión o la calidad de ciertos colegas te hacen inclinarte por un candidato… Por orden alfabético, las opciones son las siguientes:

Antoni Furió, catedrático de Historia Medieval.

María Antonia García Benau, catedrática de Economía Financiera y Contabilidad.

Esteban Morcillo, catedrático de Farmacología.

Vicent Soler, catedrático de Estructura Económica.

Parece ser que las elecciones no se resolverán a la primera. Es decir, que habrá una segunda vuelta. Según los sondeos, tres son los candidatos con opciones reales de pasar a ese segunda vuelta (aunque de los tres sólo dos podrán hacerlo efectivamente): Furió, Morcillo y Soler. ¿A quién elegir? Yo tengo decidido mi voto.

No tengo por qué revelarlo. El voto es secreto. Pero quiero animar. Quiero que los universitarios acudan a las urnas. Votaré a Antoni Furió a pesar de que en la candidatura de Vicent Soler hay dos amigos y grandes colegas: Isabel Burdiel y Manuel Vázquez. Eso significa que, si Furió no llegara a la segunda vuelta y pasara Vicent Soler, sin duda votaría por él. Con el mismo entusiasmo o con las mismas ganas.

A Furió se le identifica con el nacionalismo y a Soler como el socialismo crítico. Creo, sin embargo, que son algo más que eso. Mucho más. Son académicos muy valiosos y personas de gran finura intelectual. Antoni Furió ha demostrado mano izquierda y una gran profesionalidad al frente del Servei de Publicacions de la Universidad. Lo ha dirigido con gran acierto: sin sectarismo alguno, sin hacer patria. Por otra parte, Vicent Soler es un acreditado gestor que ha sabido ahora rodearse de personas muy estimables, muy prometedoras. Espero que uno y otro me entiendan. Manifiesto en público mis simpatías y manifiesto mis apoyos. No soy nacionalista ni tampoco milito en el partido socialista, aunque espero mucho.

A votar.

Colofón.

1. La candidatura que he votado, la encabezada por Antoni Furió, no ha pasado a la segunda vuelta; tampoco la de Vicent Soler. Creo que es una pena. ¿Tiene remedio?

Antoni Furió es un académico ejemplar, sutil, culto: alguien a quien gusta hablar con sentido y escuchar con provecho. Es una persona cortés, educada, capaz de concordar y capaz de generar un espacio de diálogo. No le recuerdo sectarismo alguno. Escucha a quienes no opinan como él.  También sabe disciplinar y contener a quienes pensando como él podrían extremarse. Es un profesor que desempeña sus funciones, que investiga, que publica, que persuade a sus alumnos. Y además sabe dirigir, gestionar en equipo, sin vedetismos. De todo ello tengo constancia o por sus estudiantes o por sus colaboradores. No es tan fácil desempeñar tus obligaciones, trabajar con otras personas y que esas personas no lleguen a odiarte. A Furió no se le puede detestar: si alguien ha votado contra él no será por él mismo. Será en todo caso por lo que creen que representa o encarna. Un buen gestor o un buen dirigente no es sólo aquel que dispone del equipo más preparado, sino aquel que sabe sacar lo bueno aun cuando sus pupilos o sus colaboradores no sean perfectos.

Insisto: es un profesor que confía en el sistema educativo, un docente que ha conseguido mejorarse con la enseñanza. Él mismo lo dijo en uno de sus actos electorales: viene de familia humilde y, como otros, pudo auparse gracias al esfuerzo, al laborioso empeño de leer, de formarse. De formarse en una Universidad que heredaba la rigidez y el autoritarismo franquistas. No es quejica. A pesar de estudiar en unas condiciones institucionales que no fueron óptimas, supo sacar lo mejor de sí mismo sin lloriquear. Respeta el trabajo ajeno: sabe lo que cuesta hacer las cosas bien. ¿Para qué hacerlas mal si podemos hacerlas dignamente? Ése parece su lema. Puede sentirse orgulloso.

2. Y ahora, en esta segunda vuelta, la que se avecina, ¿qué puede hacerse? UN ACUERDO. Lo digo en mayúsculas. Sin lugar a dudas hay que convencer a los electores para que vuelvan a votar, incluso quienes lo hicieron a candidatos que no han llegado a esa segunda vuelta. O más aún: hay que persuadir a los que ni siquiera se acercaron a las urnas. ¿Es reformismo? ¿Es renuncia? La pureza la dejamos para otro día.

¿Cómo conseguirlo? Hay que configurar una alternativa de cambio, un equipo que reúna la voluntad renovadora de todos aquellos sufragios que se han manifestado en la primera tanda a favor de Antoni Furió, Vicent Soler y Maria Antonia García Benau. Si esta última quiere llegar al Rectorado nos tiene que convencer y eso pasa por incorporar a gentes muy valiosas –insisto: muy valiosas– de las candidaturas que no han obtenido porcentaje suficiente. La generosidad ha de manifestarse por unos y por otros. No se pueden ganar unas elecciones con un resultado que aún es insuficiente, con una victoria escasa. Por tanto, la segunda vuelta es el momento de pactar, de conciliar, de aunar. Es el momento de formar coaliciones. Si no se hace, el otro candidato puede ganar con relativa facilidad. Mantenerse puros y orgullosamente irredentos no conduce más que a la derrota.

El análisis de los posibles errores lo dejaremos para otro momento. Para cuando se hayan resuelto las elecciones.

Carta abierta dirigida a la candidata María Antonia García Benau

Estimada candidata, muchos electores no hemos votado tu candidatura en la primera vuelta. Tienes que convencernos para que te apoyemos. Creo que debes demostrar generosidad con las candidaturas que compitieron contigo. ¿Por qué razón? Por la calidad de muchas personas que integraban ambas opciones. ¿No pretenderás gobernar con un equipo que sólo obtuvo un porcentaje menguado aunque sí suficiente para pasar a la segunda vuelta? Si esperas ganar a cambio de nada, si esperas triunfar sin mostrar generosidad con los votantes de las otras candidaturas, entonces es que ignoras la conducta probable de los electores. Yo no quiero quedarme en pureza doctrinal alguna o en silencio, resignadamente, en espera de que escampe. Insisto, debes convencernos. Una alta abstención, la de quienes no te votamos, nos puede dejar muy dignos, pero a la vez derrotados sin remedio. Y a ti y a tus seguidores muy tranquilos: quedasteis segundos. La tuya ha sido una menguada victoria. Debes pactar, pues. Uno lleva un equipo inamovible cuando la victoria está cantada y es previsible. Aquí no hay nada de eso. Por tanto, repito, has de ser generosa. Cuando se acuerdan coaliciones, el éxito negociador no depende de un juego de suma cero.

Recibe un cordial saludo, Justo Serna.


Hemeroteca

Justo Serna, “El príncipe paleto”, El País, 3 de marzo de 2010

Ojos de Papel, marzo de 2010. Con reseñas de Miguel Veyrat, Francisco Fuster, Eduardo Laporte y Alejandro Lillo, entre otros.

Estimada candidata, muchos electores no hemos votado tu candidatura en la primera vuelta. Tienes que convencernos para que te apoyemos. Creo que debes demostrar generosidad con las candidaturas que compitieron contigo. ¿Por qué razón? Por la calidad de muchas personas que integraban ambas opciones. ¿No pretenderás gobernar con un equipo que sólo obtuvo un porcentaje menguado aunque sí suficiente para pasar a la segunda vuelta? Si esperas ganar a cambio de nada, si esperas triunfar sin mostrar generosidad con los votantes de las otras candidaturas, entonces es que ignoras la conducta probable de los electores. Yo no quiero quedarme en pureza doctrinal alguna o en silencio, resignadamente, en espera de que escampe. Insisto, debes convencernos. Una alta abstención, la de quienes no te votamos, nos puede dejar muy dignos, pero a la vez derrotados sin remedio. Y a ti y a tus seguidores muy tranquilos: quedasteis segundos. La tuya ha sido una menguada victoria. Debes pactar, pues. Uno lleva un equipo inamovible cuando la victoria está cantada y es previsible. Aquí no hay nada de eso. Por tanto, repito, has de ser generosa. Cuando se acuerdan coaliciones, el éxito negociador no depende de un juego de suma cero.

Recibe un cordial saludo, Justo Serna.
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