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Pasado continuo

3 octubre 2011

Blog enlazado por El País (Comunidad Valenciana)

El Tercer Reich. “El interés que despierta la reciente historia alemana no decae. Pasan las décadas, y los naturales, los amigos o los antiguos enemigos siguen preo­cupándose por esa época de crisis: los años treinta y cuarenta del siglo XX. Un país de gran cultura, de tradiciones remotas, de logros verdaderamente admirables, se pierde: de repente se abandona a la barbarie política. Una nación arraigada, de noblezas y de linajes milenarios, de pronto se ve sacudida y degradada por una corte y una cohorte de plebeyos a los que aúpa y sigue”, empiezo así la reseña que publico en el número de octubre de la revista Mercurio.

Titulo el texto Las vidas ejemplares y lo dedico a glosar Hammerstein o el tesón (2011), de Hans Magnus Enzensberger. El protagonista de la obra es Kurt von Hammerstein-Equord, el que fuera jefe del Alto Mando alemán.

El interés por el Tercer Reich no decae. Domingo 2 de octubre: veo en La Primera, de TVE, Operación Walkiria. O en versión original: Valkyrie (2008). Es una película norteamericana protagonizada por Tom Cruise y dirigida por Bryan Singer. En dicho film, Cruise interpreta a Claus von Stauffenberg, el coronel que encabezó la organización y la trama del atentado contra Adolf Hitler el 20 de julio de 1944. La película es entretenida y no tiene anacronismos destacables. Me entrego a ella.

Al acabar la película leo. ¿Qué cosa? HHhH (2011), de Laurent Binet. Es una novela dedicada a Reinhard Heydrich, jefe de la Gestapo. En 1942, dos miembros de la Resistencia aterrizan en paracaídas en Praga con la misión de asesinarlo. ¿Qué ocurre? Leo con furia, con un interés que ya no recordaba, esta historia en la que se mezclan ficción e historia. Debo escribir una reseña de este libro y me felicito por la elección. Me doy cuenta de que la chiripa ha hecho que coincidan tres obras sobre la resistencia alemana: las leo o las veo.

Compromiso y distancia. Cuando hablo del pasado reciente, hay personas que me preguntan qué es la historia objetiva, cómo puede alcanzarse si aquello que analizamos está muy cerca. Al sentirte concernido, ¿cómo haces para no juzgar subjetivamente?, me dicen. ¿No será mejor dedicarse a lo remoto?

A eso suelo responder añadiendo: el rigor no se logra necesariamente cuando tratamos objetos distantes. El historiador se siente comprometido con su tiempo, pero no convierte el pasado en mero reflejo de sus obsesiones o emociones. Es más: un hecho lejano en el tiempo y en el espacio  –un suceso auténticamente viejo– puede provocarnos e incitarnos hasta el punto de hacernos perder el equilibrio o los concordantes.

Podemos vivir como una herida aún abierta lo que es una vejación antigua y ajena. Podemos vivir como una gloria propia lo que es algo remotísimo e inerte. Cada vez que llega el Once de Setembre (en Cataluña), el Nou d’Octubre (en Valencia) o el Doce de Octubre (en España) siento lo mismo: una enorme distancia, un abismo de siglos, tedio. Por eso repito ilustración. Ustedes me perdonarán, pero las fiestas patrióticas no me conmueven. Tampoco el pasado que tomamos como reflejo actual o la historia como justificación del presente.

¿Qué es lo deseable? Lo ideal es no volcar sobre los antecesores lo que nosotros hacemos o no hacemos. Debemos mantener la distancia crítica y debemos hacer autocrítica. La primera supone contextualizar e interpretar las acciones (no compartirlas necesariamente). La segunda implica analizarse uno a sí mismo: ¿por qué abordo esta figura?, ¿por qué me interesa este hecho?, ¿en qué me afecta? Lo que investigo o sobre lo que leo está en un documento o en un libro. Permítanme repetir la pregunta obvia: ¿quién dice qué a quién con qué medios y con qué efectos?

Hemeroteca:

Mercurio, núm. 134 (octubre de 2011), Reseña de La cultura de Weimar, de Peter Gay, por Alejandro Lillo

Hemeroteca del día:

Justo Serna, “San Para Mí”, El País, 5 de octubre de 2011

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11 Responses to “Pasado continuo”

  1. Lola Mínguez Says:

    Es un tema que me apasiona, porque he tenido la suerte de conocer, escuchar, abrazar a hombres que salieron vivos del campo de exterminio nazi de Mauthausen. De hecho, ese campo lo visité guiada por uno de ellos, hoy tristemente fallecido, Paco Batiste, de Vinaroz. Jamás salió de su boca la palabra venganza. Lo unico que pedía, igual que sus compañeros era reconocimiento.
    Hoy, en nuestra Comunidad, solo queda con vida uno de ellos, Francisco Aura. Memoria Viva.

  2. aleskander62 Says:

    El hundimiento dirigida por Oliver Hirschbiegel y protagonizada por Bruno Ganz es otro título de interés.

  3. Sigue... Says:

    Compromiso y distancia. Cuando hablo del pasado reciente, hay personas que me preguntan qué es la historia objetiva, cómo puede alcanzarse si aquello que analizamos está muy cerca. Al sentirte concernido, ¿cómo haces para no juzgar subjetivamente?, me dicen. ¿No será mejor dedicarse a lo remoto?

    A eso suelo responder añadiendo: el rigor no se logra necesariamente cuando tratamos objetos distantes. El historiador se siente comprometido con su tiempo, pero no convierte el pasado en mero reflejo de sus obsesiones o emociones. Es más: un hecho lejano en el tiempo y en el espacio –un suceso auténticamente viejo– puede provocarnos e incitarnos hasta el punto de hacernos perder el equilibrio o los concordantes.

    Podemos vivir como una herida aún abierta lo que es una vejación antigua y ajena. Podemos vivir como una gloria propia lo que es algo remotísimo e inerte. Cada vez que llega el Once de Setembre (en Cataluña), el Nou d’Octubre (en Valencia) o el Doce de Octubre (en España) siento lo mismo: una enorme distancia, un abismo de siglos, tedio. Por eso repito ilustración. Ustedes me perdonarán, pero las fiestas patrióticas no me conmueven. Tampoco el pasado que tomamos como reflejo actual o la historia como justificación del presente.

    ¿Qué es lo deseable? Lo ideal es no volcar sobre los antecesores lo que nosotros hacemos o no hacemos. Debemos mantener la distancia crítica y debemos hacer autocrítica. La primera supone contextualizar e interpretar las acciones (no compartirlas necesariamente). La segunda implica analizarse uno a sí mismo: ¿por qué abordo esta figura?, ¿por qué me interesa este hecho?, ¿en qué me afecta? Lo que investigo o sobre lo que leo está en un documento o en un libro. Permítanme repetir la pregunta obvia: ¿quién dice qué a quién con qué medios y con qué efectos?


  4. 1. No es que siga el interés en la República de Weimar y el Tercer Reich, sino que se ha convertido, sobre todo lo segundo, en un género popular. En medio de mi indigestión lectora de un subproducto como “El niño del pijama de rayas” leí una entrevista a Kertesz, autor de la inolvidable “Sin destino” -sin duda una de las mejores obras sobre el sufrimiento y la barbarie-, quien disculpaba todas las tropelías literarias y cinematográficas con nazis de por medio. Decía el gran escritor húngaro que, si no fuera por esa literatura popular y por las películas, dentro de poco solo los historiadores sabrían de lo que ocurrió en Europa entre el año 1933 y el 1945. ¿A qué santo me indignaba yo, pues? Bienvenidos los niños con pijama.
    2. “Las fiestas patrióticas no me conmueven”, dices, y parece un verso sacado de “La mauvais reputation” de Brassens. A mí, tampoco. Recientemente he leído un cómic excelente que une los dos argumentos de tu artículo. Se trata de “Adolf”, de Osamu Tezuka, que abarca desde las olimpiadas de Berlín, del 36, hasta anteayer, sobre un hijo de alemán y japonesa que ingresa en las juventudes hitlerianas y llega a ser secretario de Hitler. No había leído nada tan brillante en cómic (son ocho volúmenes con un total de más de mil páginas) sobre cómo lo patriótico se impone de un modo tan irracional a lo moral. Podría ser un libro de texto en los institutos.

  5. jserna Says:

    Ricardo, muchas gracias por comparar esa frase mía con un verso de Brassens. Qué exageración.

    Desde luego, hay mucho subproducto bienintencionado en el tema Tercer Reich, en la crítica de ese régimen. Pero como dice: menos mal que se mantiene vivo el interés, aunque sean con medianías literarias o cinematográficas.

    Hasta ‘Malditos bastardos’ (2009), de Quentin Tarantino, tiene su interés: bromea sobre el Holocausto con la estridencia que es propia de Tarantino. Exagera hasta hacer irreconocible la tragedia. Pero algo tendrá cuando gusta tanto a los más jóvenes. A mí me dejó un poco frío. No sé si la gente sale de esa película odiando más a los nazis y su brutalidad criminal…

    En cuanto al cómic que menciona parece ciertamente sugerente. Gracias por la referencia.

    Un saludo.

  6. Leda Says:

    Sr. Serna, su artículo publicado en El País de hoy tiene una fuerza impresionante. Me ha conmovido su interpelación final: extendámosla a más sectores.

    Enhorabuena.

  7. jserna Says:

    Bueno,muchas gracias. Leda. Qué puedo decir…

    Es una columnita. Nada más.

  8. David P.Montesinos Says:

    1. Llama en el artículo de El País usted la atención sobre la figura de Camps. Es sintomático que se hable tan poco de él últimamente, pues yo, como usted, creo que su sombra es alargada, no tanto por el poder que tiene sobre el partido -o mejor dicho, el que tuvo- sino por su valor de epítome de una cierta cultura y un modelo estratégico perverso pero electoralmente eficaz, consistente en desviar continuamente cualquier asomo de crítica a su gestión hacia el enemigo de Madrid, el cual parece que odia a los valencianos. (Yo he llegado a oír decir que lo de la CAM responde a una maniobra del gobierno central, fíjese)

    Su artículo me ofrece otro motivo para la reflexión. Creo que usamos el término “liberalismo” o “neoliberalismo” sin la precisión adecuada. ¿Es liberal el gobierno autonómico valenciano? ¿Es realmente enemigo del intervencionismo institucional? ¿Cree de verdad en la libre iniciativa, el libre mercado, la igualdad de oportunidades y todas esas cosas? Por no entrar en vericuetos económicos se me ocurre pensar en Canal 9: qué gran ejemplo de no intervencionismo, cielo santo.

    2. Me cansé de Tarantino hace muchísimo. Cuando aparece alguna de sus reiteradísimas escenas de Kill Bill, Reservoir dogs o Pulp fiction, tan celebradas ellas, me entra una sensación de hastío que a veces linda con el asco. Termino viendo solo crueldad, cinismo, sangre convertida en un espectáculo confuso y vodevilesco donde todo el mundo grita y dice palabrotas… Me llega a parecer un video juego de esos donde matas mendas a saco hasta que te matan a ti. Nunca he estado tan lejos como ahora del mundo de Tarantino, me debo estar haciendo mayor. Me quedo, ya puestos, con Santos Trinidad.

    3. Hace bien en hacer caso al señor Signes en materia de cómics -y en otras materias, sobre todo literarias-, sé por qué lo digo.

  9. Marisa Bou Says:

    Su artículo de hoy en El País, aún diciendo mucho y muy claro, creo que todavía dice más entre líneas, para todos los que lo queramos entender, que espero seamos muchos. Es muy de agradecer el llamamiento explícito al voto ponderado, pero también su fina ironía, a la que nos tiene tan acostumbrados. Si no existiera usted, habría que inventarlo. Ojalá hubiera más.

  10. jserna Says:

    Marisa, a usted, como es amable y es amiga, la tengo ganada para mi causa y por ello acepta ironías que a otros se les indigestan. Gracias.

    Traducción: salvo hechos imprevistos que alteren la tendencia, el PSOE se va a dar un tortazo morrocotudo. ¿Debería ser el único pagano? Los que deberían pagar son los morosos, que aquí en Valencia son principalmente los ‘populares’.

    Siguiendo la línea del sr. Montesinos, ¿por qué han apartado de los focos a Camps? Si padecía algún tipo de extravío o desvarío que le hacía ser un manirroto y un despilfarrador, ¿entonces por qué sus conmilitones no lo apearon antes? Pregunta tontorrona…

    Camps es un mártir que se ha inmolado como víctima sacrificial. Eso dijo de sí mismo. Algún día volverá y será repudiado por quienes aparentemente lo idolatraron, por aquellos que practicaron el culto a la personalidad y la beatificación del caballero.


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