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Yo soy funcionario

8 septiembre 2012

Me dicen algunos amigos que qué me ocurre, que el blog no se actualiza, que yo mismo no doy señales de vida. Que no respondo: ¿Me he quedado abúlico?  Mis constantes vitales son mínimas, si me permiten emplear esta desgraciada metáfora. Sobrevivo al tedio y al desinterés. Y a la molicie. Soy funcionario, soy docente. Tengo tareas. Preferiría no hacerlas.

Hasta hace nada, la tierra era más o menos redonda, con sus entrantes, con sus salientes, con sus aristas, con sus agujeros; los niños, por muy guapos que fueran, no venían de París…, aunque a veces les costara pronunciar la erre;  no éramos el centro del universo, pese a considerarnos el ombligo del mundo: teníamos a Francisco Camps, nuestro perchero o timonel. El porvenir resultaba previsible. Éramos funcionarios, gente bien nutrida, algo holgazana y sin aspiraciones. Como probablemente es Mariano Rajoy. No sé si es el caso de Alberto Fabra: ignoro su oficio.

Ahora ya nada es igual. Tengo cincuenta y tres años, hago balance y qué encuentro. A veces leo libros que compro en Gaia. A veces miro en el espejo de casa. Me pongo los lentes  y veo a un funcionario, qué horror. En las pesadillas llevo bata, mandil o sobretodo con lamparones, que son mis uniformes con chorreras; llevo manguitos, que tienen tinta y galones; llevo tocado académico o visera para tapar mi falta de higiene y mis ideas.

Mientras escribo, mientras trabajo (o hago como que trabajo), echo un trago, dormito, canturreo y poco más. Siempre las mismas canciones, con estribillos salaces. Creo saber algo del mundo, pero lo ignoro todo. Justo al revés que Rita Barberá, que luce enormes hombreras para realzar su figura poderosa, esa dama que sabe mucho y que viaja en coche oficial con los pies sobre tierra. Es decir, se desplaza en troncomóvil.  Yo, en cambio, soy poco atlético: aquí estoy, aquí me ven, leyendo un E-Reader. Esperando la carroza. Para salir con los pies por delante.

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9 Responses to “Yo soy funcionario”


  1. Estimado Sr, Serna, qué horror, por un momento me he sentido mareado al leer el título de su post. Pero, ¿qué es esto? ´¿Una confesión? Me parecía estar delante de una masa de afiliados del Movimiento Washingtoniano, después convertido en Alcohólicos Anónimos….\”Yo soy funcionario…..si, lo confieso\”. Estamos en una situación en la que parece que hemos de decir con la boca chiquita que somos funcionarios, esto es, que hemos pasado una oposición, que hemos tenido que invertir un considerable tiempo y esfuerzo en prepararlas, que hemos pasado por un tribunal y tenido que competir con una masa, en los últimos años muy considerable, de aspirantes. No digo que orgullo, porque no me gusta envanecerme, pero uno está satisfecho de estar en la profesión de empleado del sector público de la enseñanza, entre otras razones, por convicción.
    Me parece, pues, Sr. Serna muy plausible su iniciativa personal. Un fuerte abrazo.

  2. Marisa Bou Says:

    “Me dicen algunos amigos que qué me ocurre, que el blog no se actualiza, que yo mismo no doy señales de vida. Que no respondo: ¿Me he quedado abúlico? Mis constantes vitales son mínimas, si me permiten emplear esta desgraciada metáfora. Sobrevivo al tedio y al desinterés. Y a la molicie. Soy funcionario, soy docente. Tengo tareas. Preferiría no hacerlas.”

    ¡Cómo le comprendo, señor Serna! Y no es por fastidiar, pero después es peor; ser funcionario jubilado. Esas tareas que ahora preferiría no hacer, se introducirán en sus sueños y los convertirán en pesadillas. Que no se resuelven al despertar, porque amanece un nuevo día sin tareas.

    Se podría pensar que uno puede ponerse tareas cada día, pero doy fe -sin ser notario- de que eso no sirve: esas ocupaciones posibles sólo pertenecen al mundo de la voluntad, pero a nadie le importa si las haces o no, si te llenan o te dejan vacía.

    Yo, a este estado de cosas, le cambiaría el nombre. En vez de “jubilación”, lo llamaría “tristación”.

    Pero, ea, no se me desanime, que para eso aún le falta mucho. Un abrazo, señor funcionario.

  3. Mercedes Says:

    Si te sirve de consuelo, que lo dudo, yo también soy funcionaria… con todo lo que implica y lo que nunca hubiera ni imaginado. Triste pero cierto. Ánimo, ya sabes lo de “mal de muchos… ” ¿Nos toman por tontos?? Un abrazo grande!!!

  4. jserna Says:

    Muchísimas gracias. Estos comentarios, que son apoyos, alivian y se comparten.

    Todo es una mierda, ustedes perdonen. Leo en ‘El País’ que Ángela Merkel tuvo una juventud radical, que vivió de okupa. Ah. Mientras tanto, yo era un cochino moderado.

    Lo sigo siendo.

  5. Mercedes Says:

    …sin palabras me dejas!!!
    Ufff! Suscribo tu comentario, también.
    Una auténtica mierda!!

    …y seguimos siéndolo muchos!!!
    ¿okupa?

  6. Elena Casero Says:

    Sí, yo también he leído lo de la Angela. Aunque creo que lo de okupa no lo ha perdido. De joven, seguramente, okupó algún pisillo. Ahora, okupa países.
    No se me venga usted abajo, aunque sea funcionario de manguitos y lamparones. Ahora que ya estamos convencidos de que esto es el mal menor.
    Una mierda menor.

  7. Isabel Zarzuela Says:

    Sí, es todo muy desagradable, pero al menos todavía podemos frecuentar lugares como éste.

  8. Juan Calabuig Says:

    Sus cuitas, don Justo, son justamente de las pocas que se me hacen comprensibles ahora que todavía estoy atracando (yo nunca vuelo si no es por exigencias del guión) mi resaca posvacacional: No tengo ninguna gana pero me encuentro con el mismo “zafarrancho en el rancho” a la espera del rescate. Y me entero, en un país ya desquiciado en sus calores, de que anda medio mundo reclamando dimisiones a una concejala por un quítame allá esas pajas de videoclub manchego y la otra media (o la misma) apesadumbrado por la tristeza del Cristiano de turno y a la del naranjo ¡Qué le den!. Lástima la colección de cerebros del “Doctor Fronkonstin”, con la de transplantes que se necesitan en esta España de portada de Interviú. Siga usted leyendo y quejándose, señor Serna que falta nos hace.
    ¡Ah, casi se me olvida: Un gran abrazo y pronto nos vemos!

  9. jserna Says:

    ¿Mis cuitas? Es un honor, sr. Calabuig, que usted espere mis lecturas y glosas. Estoy aturdido. Haré lo que pueda. Pronto no veremos, sí.


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