Home

La ciudad es un repertorio de monumentos ofensivos

9 octubre 2012

La ciudad es un repertorio de monumentos ofensivos. Creo que hay que mantenerlos: eso sí, con cartelas debidamente explicativas. El texto que abajo reproduzco, El yugo musulmán, lo publiqué en octubre de 2009. Han cambiado algunas cosas. Pero yo me mantengo en mis trece. Me parece que aún tiene validez.

.
JaumeIMonumento y documento. Cuando transitamos por la ciudad, entregados a nuestras cavilaciones, no miramos detenidamente. Salvamos obstáculos, consumimos nuestro tiempo y lo que nos rodea sólo es marco, escenario, mero entorno. De cuando en cuando deberíamos pasear pausadamente y mirar: simplemente pasear y mirar como viandantes despiertos. O como historiadores que ven el pasado en lo que queda. En las calles hay señales que nos guían, que facilitan el tráfico, pero hay sobre todo restos de un pasado que fue presente. Esos restos son numerosos y a poco que nos esforcemos podremos hallarlos. Son monumentos y son documentos. Michel Foucault y Jacques Le Goff, entre otros, han reflexionado sobre lo que les aúna y les separa.

El monumento es un artefacto singular, la huella material (en piedra, en mármol, etcétera) que unos individuos quieren dejar de su tiempo o del pasado en el que se reconocen o al que homenajean. Funciona como un recuerdo, como un memento. Dice Joan Corominas en su Diccionario etimológico de la lengua castellana que la palabra procede del latín y deriva concretamente del infinitivo monere: advertir. En efecto, el monumento nos advierte, no avisa, reclama nuestra atención, nos hace pensar: es un objeto visible que nos interpela y que nos exhorta.

En principio, el documento es otra cosa. También es un artefacto material, pero es principalmente el instrumento en cuyo soporte (papel u otros) se depositan datos, una pieza que forma parte de un conjunto: el archivo. El archivo no es el entorno visible, sino un recinto protegido, guardado, custodiado. Es un depósito. Etimológicamente, documento viene de documentum, palabra que entre otras cosas significa ejemplo. Y documentum viene del infinitivo docere: enseñar, manifestar, mostrar.

¿Qué tienen en común? Podemos tomar los monumentos como documentos, como testimonios del tiempo en que fueron erigidos, como ejemplo o huella de un presente del que extraer información; y podemos tomar los documentos como monumentos, como la imagen que las sociedades quieren dar de sí mismas, con énfasis y reconocimiento. Los documentos también nos advierten, nos exhortan… No nos perdamos en este galimatías académico y descendamos a la calle. En concreto, a una plaza de Valencia, la de Alfonso el Magnánimo.

JaumeIParterreAllí, en esa plaza hay un parque público que data de 1860: el Parterre, de resonancias e inspiración netamente francesas. En el centro de la plaza y del parque hay un monumento. Echémosle un vistazo. Aquí les presento un detalle. Es la estatua de Jaime I. ¿Qué sabemos de ella? En Metales comunes e ingenios mecánicos, Anaclet Pons y yo mismo hicimos breve alusión a ese conjunto escultórico. Nuestro escrito formaba parte del catálogo Dos siglos de industrialización en la Comunitat Valenciana, una exposición sobre la fabricación local.

Es conocida la estatua ecuestre del rey conquistador y allí, en nuestras páginas, precisábamos el momento en que fue colocada y erigida en su emplazamiento, en el centro del parque del Parterre. La inauguración tuvo lugar el 20 de julio de 1891. El traslado fue muy anterior, a finales de 1890: desde los talleres de La Maquinista Valencia, que fue la empresa de fundición que la fabricó (y a la que dedicaron un estudio Carmen García Monerris y Amparo Álvarez). Para tal fin –para proceder al traslado–, el Ayuntamiento de Valencia tuvo que adquirir “un rulo de vapor, un artefacto fabricado por cierta empresa británica que había costado 16 mil pesetas de entonces”. Con ese ingenio mecánico se remolcó la estatua. Hubo que escoltarla, hubo que iluminar el recorrido con hachas de viento de los peones camineros y hubo que contener al gentío con números de la Guardia Civil y Municipal. Así sucedió, en efecto.

Así lo relatan los cronistas. “Fue un costoso paseo de cuatro horas”, decíamos, “entre las nueve de la noche y la una de la madrugada, luchando contra el lodo que se acumulaba en algunas zonas, pero todo ello verificado bajo los aplausos de los curiosos y aclamaciones de júbilo. No sólo se materializaba un proyecto: también su consumación devenía espectáculo y ejemplo de la epopeya de la voluntad humana y valenciana. Quince minutos antes de las dos terminaba la operación y doce días después se colocaba en su pedestal”, añadíamos. “Hoy, como un ritual civil de obligatoria celebración, un gentío más o menos tumultuoso se reúne cada 9 de octubre para rendir homenaje al fundador, un modo de hacer historia monumental aplicando la razón retrospectiva, ulterior…”, concluíamos.

En uno de los flancos del conjunto escultórico hay una lápida con una leyenda que dice: “AL REY D. JAIME EL CONQUISTADOR FUNDADOR DEL REINO VALENCIANO. VALENCIA AGRADECIDA. AÑO MDCCCXCI”. En el otro flanco leemos: “ENTRÓ VENCEDOR EN VALENCIA LIBRÁNDOLA DEL YUGO MUSULMÁN EL DÍA DE SAN DIONISIO IX DE OCTUBRE DE MCCXXXVIII”.

estatuaFrancoValenciaEl yugo musulmán. Retengamos esto. Como todos los años, cíclicamente, regresa la festividad del 9 de Octubre. O el 9 d’Octubre. Otra vez, la fiesta que conmemora la fundación del Reino de Valencia. Hace unos meses, en una sesión municipal dedicada a conmemoraciones y monumentos, el representante del grupo socialista, Juan Soto, pidió “la retirada de la placa” que está en la estatua del rey conquistador, esa lápida que reza: “Entró el vencedor en Valencia librándola del yugo musulmán”.

Esta frase, decía Soto, “es ofensiva para los musulmanes, vejatoria y humillante, sin rastro de la Valencia plural y tolerante hacia la que deberíamos caminar”, añadió. ¿Qué deberíamos pensar de esa iniciativa? Entiendo la incomodidad de ese dictamen (el yugo musulmán), pero por supuesto me opongo a que se retire esa placa, así sin más. Por lo que es, precisamente: todo un documento ofensivo, de ofensa guerrera, ciertamente; todo un testimonio de orgullo…, varios siglos después. Así eran los antecesores. Es un monumento de guerra, pues nos advierte sobre lo que fue la fundación del Reino de Valencia, pero es también es un documento: nos enseña lo que pensaban nuestros antepasados de 1890. Como historiador, me opongo a asear el espacio público, a neutralizarlo, a esterilizarlo. La historia viva ha de estar presente aunque nos incomode.

Entiéndaseme. Prefiero que las leyendas ofensivas se contrarresten con memoriales históricos. Lo propuse en un artículo sobre la estatua ecuestre del General Franco en Valencia, que publiqué en El País. Y lo propuse también en una entrada de este blog que titulé La doctrina del fascismo. El conjunto escultórico del anterior jefe de Estado fue destinado a la Capitanía de la III Región Militar, quedando la plaza original libre de su presencia. Entiendo la necesidad democrática de retirar monumentos que son homenaje a guerreros, pero los restos del pasado son también documentos: nos ilustran, nos enseñan y nos advierten.

Señales de tráfico histórico. Quitar placas ofensivas, arrancar estatutas que dañan nuestra sensibilidad democrática, eliminar los monumentos dedicados a personajes odiosos nos alivia: creemos dar un final feliz a esa historia –la de España, por ejemplo– que siempre acababa mal. Creo que la clave de la educación cívica está en el pasado presente y no manipulado, en la exhumación contextual, en la pedagogía histórica. Todo ello se puede plasmar en la ciudad con cartelas o placas que contextualicen e ilustren brevemente, colocadas junto a las leyendas o la esculturas históricas, ofensivas o no. No se trata de ser pesadamente didácticos ni de ser políticamente correctos. Se trata de poner señales de tráfico histórico, si me permiten decirlo así: nos índicarían cuál ha sido el curso, ese tráfico de los hechos que se consuman y que se condensan en el monumento o en el rótulo de una calle. ¿Que será una ciudad densa de mensajes escritos y didácticos? Bueno, soportamos con entereza y en silencio la invasión publicitaria de nuestras calles: inmensos cartelones exentos, en las marquesinas, en los autobuses, en lo quioscos, etcétera. Nadie parece protestar.

BenimacletIglesiaLa mayor parte de los nombres del callejero del barrio en que vivo pertenecen a los caídos por Dios y por España en la Guerra del 36: son naturales de Benimaclet, la parte de Valencia en donde resido. Son nombres cuya identidad hoy en día muchos desconocen y que yo mismo ignoraba hasta que un día acudí a la Iglesia principal para escuchar una Misa, unos oficios inacabables. Como me aburría, distraídamente reparé en una lápida depositada en una capilla lateral. Allí estaban todos esos “Emilio Baró”, “Leonor Jovani”, “Enrique Navarro”, “Francisco Martínez”, por donde yo transito cada día.

¿Acaso pido que se retiren esas placas? No, por supuesto. Pero la incomodidad me hizo pensar. Sorprendido por un descubrimiento tan tardío (llevo viviendo veintinco años en el barrio), me pregunté inmediatamente por los nombres de los fusilados republicanos a los que rendir un homenaje municipal con una calle dedicada en su recuerdo. ¿Qué sería? ¿Un acto de reparación histórica? Yo quiero verlo como un acto de restitución del pasado sepultado, negado, siniestro: la conversión –ahora sí– del documento en monumento, esa operación que muestra y advierte… No sé si aprenderemos.

3 Responses to “La ciudad es un repertorio de monumentos ofensivos”

  1. jplanas Says:

    Subrayo una frase suya, que hago mía: “La historia viva ha de estar presente aunque nos incomode. ”

    Un fuerte abrazo!

  2. aleskander62 Says:

    Y en Juan LLorens, en la fachada del colegio “Teodoro Llorente”-donde estudié- vemos un escudo que vale la pena al menos verlo. Ha estado allí toda la vida. Realmente forma parte de la Historia, una historia que nos puede gustar más o menos.

  3. Hemeroteca JS Says:

    Justo Serna, “No estamos para tirar cohetes”, El País, 10 de octubre de 2012

    http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/10/09/valencia/1349799886_613261.html


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.005 seguidores

%d personas les gusta esto: