¿Leer nos aleja de la vida?

libroscolecciones1.jpg Iniciamos hoy una nueva sección que periódicamente incluiré en el blog. La titulo Scriptorium. Ya sé que ese rótulo no es muy original y que juega con la ambivalencia. Serán textos, pasajes, citas propiamente, de autores en los que hallamos una reflexión de interés. Reproducir esas palabras prestadas no es hurto o ratería, sino una forma de homenaje a una idea que vale la pena. No se trata de festejar a este o a aquel autor, sino de rescatar opiniones fundadas. Pero para nosotros será también una manera de alejarnos un poco del ruido mediático, del estrépito de la actualidad informe.  

Hoy empezamos con una selección de aforismos de Joan Fuster, referidos en este caso a la palabra, al hecho de leer y escribir, aspectos que forman parte de la tarea habitual del blogger. En el Fuster ensayista, reflexivo, aforístico he hallado trozos, restos de pensamiento, juicios taxativos, en ocasiones contradictorios, que aluden a la labor ímproba que se propone quien escribe porque lee. ¿Leer nos aleja de la vida? “Las pocas lecturas apartan de la vida; las muchas nos acercan”, indicaba Fuster con gran tino. O como había dicho André Gide en un aforismo de su propio Diario: “leo demasiado; todo eso fermenta”.

 “Sólo me preocuparía, en último término, que el laconismo obligado o la poca maña de algunas frases dejasen al lector más perplejo que persuadido”, añadía Fuster cuando tuvo que presentar su primer libro de aforismos. “Si hay algo que me repugne es parecer sibilítico  o confuso. Confío, sin embargo, en que, cuando alguien no acierte a adivinarme el sentido justo, aún le quede la posibilidad de inventarse una interpretación benévola. Lo aceptaré como una penitencia”.  No hay penitencia leyendo estas escurriduras de Fuster: quizá nos ayuden a entender mejor, a entender por qué ustedes y yo escribimos en este scriptorium. Estos aforismos, sobre cada uno de los cuales podríamos debatir, proceden de su libro Consells, proverbis i insolències. (Barcelona, Aportació Catalana, 1968). La traducción que ahora leen es la que hicimos Encarna García Monerris y yo mismo para la antología del autor en Espasa  con el título de Nuevos ensayos civiles (Madrid, 2004).

———————— 

1.      Un hombre feliz no siente necesidad de expresarse. 

2.      Todo depende de la palabra. 

3.      La palabra fue dada al hombre, no para revelar, ni para ocultar, sus pensamientos, sino para justificarlos. 

4.      Cada palabra es ya, en sí, una perífrasis. 

5.      Consejo a mí mismo.— Que cada palabra tuya sea, al menos, una reticencia. 

6.      Todas mis ideas son provisionales (Pero que conste que no lo digo con orgullo). 

7.      Reflexionar –parece que la propia palabra lo diga— es tanto como reflejar. ¿O como reflejarse? 

8.      Piensa –sobre ti mismo, sobre el mundo, sobre cualquier cosa–, y te sentirás distinto de los demás: la reflexión aísla. 

9.      Sólo decimos –¡y escribimos!— lugares comunes: de otra manera no nos entenderíamos. 

10. Como no me atrevo a decir lo que pienso, me esfuerzo en decir lo que debería pensar. 

11. Lo peor del plagio no es que sea un robo, sino que es una redundancia. 

12. En el arte como en toda actividad, conviene imitar mientras sea posible. Sólo cuando no haya más remedio resulta tolerable ser original. 

13.  Todo lo que yo ahora pienso y escribo lo ha pensado y lo ha escrito mucha, muchísima gente, antes que yo. Si no fuera así, no tendría mérito. 

14.  Es sorprendente cuántas simplezas podemos decir por nuestra cuenta –y lo que me parece peor: con la conciencia tranquila–, amparándonos en la cita de un autor ilustre. 

15.  Sólo hay una manera seria de leer, que es releer. 

16.  La primera obligación de un escritor es la de hacerse leer. 

17.  Las pocas lecturas apartan de la vida; las muchas nos acercan. 

18.  Literatura “engagée”.—Me parece que todo lo que no es literatura de resentimiento es sólo literatura de consentimiento.  

19.  Es triste no haber contado con un crítico implacable cuando más lo necesitábamos.  

20.   Mi posteridad será de papel.  

21. ¿Y no será que todos somos unos personajes apócrifos? 

22.  Y después de todo, ¿qué? Nos hemos de morir. No hay más remedio. 

23.  Y morir debe de ser dejar de escribir.  

0 comentarios

  1. Escribir es hacer el amor
    a un nombre. Un nombre escondido
    cuyas resonancias
    alumbran los poemas —a intensas
    oleadas que nos llevan
    a la ruptura y a la muerte.
    ¿El lenguaje mata? Guarda
    la culpa en el secreto
    de su origen. Pero el canto
    es existencia: Y el poema
    una travesía de la muerte
    del poeta —sólo el lenguaje sobrevive,
    recipiente de lágrimas o cadena
    significante donde respira a veces
    la tragedia o el esplendor del sentido.

  2. «No creo que los escritores, pintores o cineastas trabajen porque tengan algo concreto que decir, sino para reflejar lo que sienten».
    » El cine se mueve a un nivel más cercano a la música a la pintura que a la palabra escrita. Por eso, las películas ofrecen la oportunidad de explicar conceptos y abstracciones sin la tradicional dependencia de las palabras»

    Stanley Kubrick

  3. Con la cogulla alzada, sin palimpsesto ni pluma de ganso, he querido abrir, querido Justo, con mi enhorabuena por tu nueva iniciativa, con un poema que rinde homenaje a la última anotación aforística reproducida del gran Fuster. Recuerdo una frase suya recogida en una entrevista que le hice en el año 68 y que tituló mi texto en castellano del suplemento cultural de «Nuevo Diario» que yo dirigía: «Sòc una béstia racionalista», dijo en catalán valenciano. Una bestia racionalista. Casi un aforismo en su trágica contradicción.

  4. Saludable tema don Justo. Es bueno alejarse del ruido mediático y de otros más cercanos de vez en cuando.

    Cada persona intenta adaptar a sí mismo lo que ha leído cuando lo siente más cercano. Me ha llamado la atención el aforismo ocho (mi número de lista en el cole)
    Y me he adaptado la frase, aunque con ciertas modificaciones.
    Desde pequeña me decían que era rara y consiguieron que me sintiera distinta a los demás, por lo tanto, leí y mucho, sin saber que me buscaba entre los renglones.
    Mi aislamiento, que no era tal si no ensimismamiento, me llevó a la lectura, de ahí a la reflexión y a continuación a la escritura.

    «Y así, del poco dormir y del mucho leer se le secó el celebro, de manera que vino a perder el juicio «

  5. “Creo que debo decir también que XXX fue generoso: sólo el desprendimiento puede explicar sus alardes de erudito. Si él fue pedante fue porque siempre quiso ser desprendido y odiaba atesorar conocimientos tanto como el pródigo odia al avaro. Su gusto por lo hermético, su dificultad y en último término su barroquismo fueron no los defectos de una inteligencia petulante, sino los excesos de un espíritu de fineza: él quiso considerar a sus lectores como sus iguales. Fue esta forma de democracia intelectual la que lo llevó a negarse siempre a pensar en el lector como un animal de otra especie, un miembro de una raza inferior. ‘El gran público no entiende’, murmuraban. ‘No escribes más que para un grupito de amigos’, le decían. ‘Todo lo que hace lo hace para divertirse’, chismeaban escandalizados. Pero XXX sabía más y mejor. Un día me dijo: ‘Deja que digan’, al responder a mis preocupaciones. ‘Sé que hago bien porque en mis páginas encontraban de todo, menos esa forma sutil del desprecio por el otro: la condescendencia. ¿Tuvo razón? ¿Estuvo equivocado? Que el cielo lo juzgue”.

    ¿Adivinan quién dijo esto? No fue Fuster, sino un escritor latinoamericano que se desdobló en su personajes, en un personaje esencial, que se proyectaba en lo que escribía y que era, sobre todo, lector y espectador… A mí me gustaría ser siempre eso, seguir siendo eso: lector y espectador.

    Hace treinta años yo sólo era un espectador estupefacto y un lector empeñoso, adolescente. Menos esto último (ser púber se cura, efectivamente, con la edad), menos esto último, digo, espero seguir siendo lo mismo: alguien que frecuenta a sus personajes de ficción o a sus antepasados o a sus mayores (así los trato) a través de las películas y de los libros. Pero no quiero tomármelos como severos interlocutores o antecesores que me vigilan o me transmiten un valioso patrimonio que estaría obligado a conservar ordenadamente, respetando la tradición y lo que aquéllos hicieron. Me gusta desmentir parte de lo que de ellos aprendo e incluso ser desleal al sentido que le dieron a sus palabras y que ahora escucho otra vez o leo. Por eso no me arrepiento de mezclar indebidamente lo alto con lo bajo, incluso lo grave con lo grotesco.

    En ello estamos.

  6. ¿Stanley Kubrick? Oh, Marpop, qué delicia. Días trás volví a ver esa película ampulosa, exagerada, sorprendente, admirable, fascinante (sí, fascinante) que es ‘2001’. Aunque no me creas, volví a experimentar lo que sentí la primera vez que la vi cuando sólo contaba diez años: una parte de deslumbramiento y otra de esforzada hermenéutica… Quizá un día de éstos hable de ella: me marcó, marcó mi ingreso en la adolescencia y tal vez de ella procede mi gusto por el barroquismo especulador…

  7. Eso que has descrito tan bien en tu penúltima intervención, Justo, creo que es la literatura. Esa relación íntima y estricta, comprometida, con la escritura en generoso y enriquecedor intercambio. No es posible un autor sin lectores que lo contradigan o confirmen a cada momento, lo estiren, amasen o consuman. Y coincido con Marpop y contigo. Viva Kubrick, el más grande de los creadores que ganan para el cine su condición de Arte. Para mí, comparable con lo que representó Joyce en literatura.

  8. ¿No será que usted, Cazón, ignora el repertorio básico de lo literario, ese conjunto de recursos que nos sirven para entender la tradición? A fuerza de decir banalidades…, está incurriendo en la triste expresión de sí mismo. Hay ciento diez formas de no entender lo literario. Usted ha conseguido aumentar la ignorancia hasta la ciento once.

  9. Gracias, a mi tb me apasiona Kubrick.
    Pues ya que tengo un día tan cinéfilo como siempre, aprovecho para remarcar algo de Antonioni (casualmente, las películas que más me gustan de éste son las que menos reunen sus características, la verdad, como «Blow up» o «La noche»):
    «Mi intención es pintar la película como quién pinta un lienzo; quiero inventar las relaciones entre los colores y no limitarme a fotografiar los colores de la naturaleza(…)Creo que es más cinematográfico intentar captar los pensamientos de un personaje a través de una reacción cualquiera que no encerrar todo en una frase, recurriendo prácticamente a un medio didáctico».

    M. Antonioni

    PD: a la próxima, más, jaja. Saludos.

  10. Cazón: Por si no lo vió anteayer se lo repito.
    Aqui no vamos a hablar de su libro.
    “¡Yo estoy aqui para hablar de mi libro, Mercedes, y como veo que no hablais de mi libro, pues me voy!”
    Haga como su admirado Umbral, Vayase!
    Espero no haberles injuriado ni calumniado.

  11. Claro, Marpop, la creación literaria, y también la cinematográfica reside en eso que Antonioni expresa: La literalidad es un vicio de malos escritores o realizadores: No se puede describir una lágrima o un latido: se puede mostrarlos el mundo interior de un personaje mediante sus gestos, sus reacciones, o mediante la simple acción, la suite concatenada de actos que se narran, compartidos o no por el resto de personajes o actores. Cine y literatura tiene más que ver entre sí de lo que habitualmente se ha dicho. Casi siempre para defenderse de esa relación.
    Javier, no se canse, se trata de un psicópata sadomasoquista, cuanto más le dicen que no es deseado, más goza.

  12. Kubrick tiene obras maravillosas, efectivamente, aunque no creo que 2001 sea la mejor, ni mucho menos. «Espartaco» tiene mucha más enjundia, con un guión de Dalton Trumbo que permite múltiples lecturas. Las últimas películas me parecen obras menores, sobre todo esa cosa que hizo con Tom Cruise en Gran Bretaña. La chaqueta metálica es bastante mediocre, también.

  13. Me parece una idea magnífica esta sección, Justo. Mis lecturas son tan ecléticas -y casi siempre a media- que no sé si llega a «fermentar» algo.

    Saludos.

    P.D. Por cierto, Umbral es uno de mis autores favoritos de prosa española. Desafortunadamente mezclamos demasiado las escrituras con los escritores.

  14. He marcado como spam y, por tanto, he eliminado dos comentarios ultrajantes firmados por Cazobo y dedicados Roderick Guzmán Meza. Hasta aquí hemos llegado.

  15. Mil gracias, Justo, por la nueva sección y a todos los que han comentado aquí. Los poemas de Miguel Veyrat, sus reflexiones (las de usted, Justo) posteriores, el recuerdo de Stanley Kubrick… La variedad de sus películas, de las cosas que afronta es lo que más me fascina: Lolita y la asombrosa Barry Lyndon. Estoy feliz leyéndolos y esperando, a cada isntante comentarios luminosos.

    Querría decir y, que conste que sigo siendo Ana Serrano, que aquella patochada de Umbral… yo la vi, vi el programa entero y, como dicen los chicos, se pasó siete pueblos y perdió la razón, pero tenía razón. No se puede llevar a un escritor a un programa de variedades y tenerlo escuchando chorradas durante largo rato. Mercedes Milá no supo reaccionar ni pedir las disculpas debidas. Quiso tener razón y metió la pata antes, durante y después. Lo malo fue que Umbral, estuvo desafortunado, como lo estuvo Fernando Fernán Gómez cuando mandó a la mierda al señor que le pedía un autógrafo, aunque también tenía razón.

    La educación, los modos, la forma de decir las cosas es esencial en la tele, en un blog y en cualquier sitio.

    Gracias a todos por hacer este rincón que hace más grata la vida.

  16. Borges dijo alguna vez que se consideraba más que un escritor, un lector. Que lo juzgaran por las obras que había leído y no por las escritas por él. Leer es una aventura libre, sin grilletes ni rejas. Escribir es más comprometido, más complejo porque nos proyectamos, porque abrimos compuertas donde pueden aparecer endriagos capaces de enfurecer o atemorizar. No obstante, escribir es también un acto de compromiso con las ideas, con la colectividad lectora. Nos acercamos al mundo con nuestras interpretaciones y nos convertimos, perdonen por esto, en una especie de dioses sustantivos.

  17. La nueva sección que hoy se presenta me parece una idea genial, como genial es la edición realizada por Justo Serna y Encarnación García Monerris en Nuevos ensayos civiles, confieso que disfrute el libro. Fue mi padre quién me enseñó a leer a Joan Fuster, siempre me recuerda: “el buen ensayo puede leerse por cualquiera de sus páginas, pues carece de una estructura cerrada”. Fuster da muestras siempre de esta autosuficiencia literaria que nace del diario personal y desemboca en una maravillosa obra.

    Gracias Justo, por esta nueva sección, almacenar reflexiones a través de la palabra es fantástico: “Leo demasiado; todo eso fermenta”.

    “Todo depende de la palabra”

    Efectivamente, “la palabra” puede ser un verdadero mosaico de reflexiones. Como Octavio Paz diría:

    “La palabra es nuestra morada, en ella nacimos y en ella moriremos; ella nos reúne y nos da conciencia de lo que somos y de nuestra historia; acorta las distancias que nos separan y atenúa las diferencias que nos oponen. Nos junta pero no nos aísla, sus muros son transparentes y a través de esas paredes diáfanas vemos al mundo y conocemos a los hombres que hablan en otras lenguas. A veces logramos entendernos con ellos y así nos enriquecemos espiritualmente. Nos reconocemos, incluso, en lo que nos separa del resto de los hombres. Estas diferencias nos muestran la increíble diversidad de la especie humana y simultáneamente su unidad esencial”

    Finalmente…
    Y morir debe de ser dejar de escribir.

  18. Hago simbiosis con mis dos antecesores. Ese bello pasaje de Octavio Paz citado por la muy respetada Julia Puig me deja sin aliento. Por su parte, mi estimadísimo Miguel Veyrat nos entrega esa joya: «…Y ser leído será seguir vivo… !Vaya! Junto al magnífico artículo del profesor Serna… que podría aportar yo ha lo ya escrito.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s