Televisión. ¿Ladrar a la Luna?

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Franco Ferrarotti es, seguramente, el sociólogo italiano más afamado y, además, un cascarrabias célebre. Es autor de numerosas e influyentes obras, textos polémicos con los que no siempre se puede estar de acuerdo, pero a la vez volúmenes que te obligan a reaccionar. Una influencia no sólo se mide por la capacidad que un autor tiene para generar seguidores, admiradores. Esa capacidad se calcula también por las reacciones contrarias que uno puede provocar. Ferrarotti no deja indiferente, hable de la historia del pensamiento sociológico o hable de la vida cotidiana, de esa construcción del sentido con que abordamos la esfera privada o íntima. Por varias y casuales razones he tenido que volver a un pequeño volumen suyo que leí hace unos pocos años, un volumen que es, probablemente, el menos académico de sus libros. ¿Su título? Leer, leerse. La agonía del libro en el cambio de milenio (Península). 

 Tiene algo de confesión autobiográfica, entre nostálgica y alarmada, pues allí habla de cómo leía cuando joven y cómo sigue leyendo, con qué afán, a diferencia de tantos contemporáneos suyos: “¿Qué leo?”, se pregunta Ferrarotti. “De todo. No leo: devoro. Soy un desagüe. Mordisqueo las palabras, trago las frases antes de leerlas, las intuyo, las adivino. ¿Cómo leo? Leo con el corazón en la garganta. Realizo en la lectura la relación problemática entre lo real y lo imaginario. Leo en estado de vaga embriaguez, suspendido entre el cálculo racional y las sombras alucinatorias. La lectura es mi droga”, admite.  

Cuando sea mayor me gustaría parecerme a él, sin duda, y querría que mi mesilla de noche (atiborrada siempre de libros) se asemejara a la suya… Estoy solo, dice, “me velan solamente, en silencio, mis viejos amigos, los libros, acumulados confusamente, mirándome de reojo desde los intersticios entre montón y montón con medio título por completar a tientas. Lo sé con seguridad absoluta. Sé que moriré con un libro en la mano. Será mi extremaunción”, concluye.  

Pero, como es propio en la obra de todo sociólogo, el librito tiene también algo de examen del presente, de esos cambios acelerados que este anciano sabio trata de captar con alarma y comprensión. Y en esas páginas se profesa deliberadamente como un crítico apocalíptico de la televisión. No comparto ni mucho menos todo lo que dice de este medio, pero en su escarnio del tubo hay siempre algo que te permite reflexionar.

Hoy quería ofrecer en mi scriptorium un compendio brevísimo de las invectivas que dedica a la televisión. Insisto: no tenemos por qué estar de acuerdo, pero con estas perlas de Ferrarotti quizá podamos hacer un cumplido malhumorado a un medio que en España empezó hace cincuenta años. Y de paso homenajeo a un viejo admirable que tiene justamente la edad de mi padre. Pura arbitrariedad, ya ven. Aún recuerdo, hace cuarenta y dos años, cuando en mi casa apareció el primer televisor, tan voluminoso, tan prometedor. ¿Y ahora? 

1. “La televisión vive bajo el signo de una condena cruel: debe seducir a su público. ¿Cómo? Colocándose en el denominador común más bajo, comprensible para todos, y por tanto igualar, achaflanar, es decir, allanar. Al término de este proceso, el público de la televisión ha dejado de ser un agregado humano reactivo; ha sido masificado como una melaza gelatinosa. Eso no significa que haya sido reducido a un nivel ‘troglodita’, como legiones de intelectuales refinados y escandalizados no dejan de denunciar. No es nada necesariamente vulgar o indecoroso. La ‘masificación’ se sitúa en un nivel intermedio que no es demasiado alto ni demasiado bajo, en armonía con la que los directivos de los ‘canales’ consideran una ‘sabiduría convencional’ sólidamente ligada a los valores del buen sentido y de la ‘moral corriente’…” 

2. “La televisión es en primer lugar un ojo que documenta, muestra imágenes sobre las que razonar. La imagen es sintética y no tiene nada que ver con el discurso analítico, cartesiano, del papel impreso. Puesto que es sintética, la imagen trabaja sobre la emotividad del espectador, hace prevalecer en él la reacción emotiva sobre el razonamiento deductivo. Es patético esperar conceptos de la televisión. Significa ladrar a la Luna. Más cálida, casi íntima, es la radio, que se limita a evocar con la palabra (sonido más que significado) sistemas de sentido que corresponde luego al espectador reconstruir…” 

3. “La televisión borra la historia. Aplasta a sus espectadores contra el presente. Los aplana. No tiene oído para el antecedente. Quema los puentes hacia el pasado. No puede proyectar nada porque promete ya, aquí y ahora, todo posible futuro. Es local y global al mismo tiempo. Está en todas partes y en ningún lugar”. 

4. “Estamos en la paradójica situación de ser al mismo tiempo capaces de informarnos de lo que sucede, literalmente, en todo el mundo, y encontrarnos, en nuestra realidad cotidiana existencial, huérfanos, hijos de nadie, a merced de fuerzas que no pueden controlar y que con mucha frecuencia ni siquiera conocen. Estar aplastados en el presente equivale, en definitiva, a quedar anulados como sujetos pensantes”. 

 

0 comentarios

  1. Totalmente no estoy de acuerdo con lo que dice, pero, en líneas generales tiene razón. Conozco sujetos no-pensantes, pero es una cuestión que dependen del sujeto. ´MI televisión tiene un botón que la desconecta. Lo malo es no saber dónde está. Este invento nos lleva por todo el mundo, pero también es cierto que nos puede alejar de lo más cercano. ¿acaso no es omnipresente en muchas casas, durante las comidas y las cenas? ¿alguien osa interrupir la verborrea o los anuncios de la caja luminosa?
    Lo de la programación, objeto de discusión entre los compañeros y yo, es la de siempre: ¿qué fue antes el huevo o la gallina? ¿pedimos lo que nos dan? o ¿nos dan lo que ellos quieren porque es conveniente para nuestro entretenimiento?
    Y no acabaríamos nunca.

  2. Guten Morgen! sinceramente, no soy una seguidora de la televisión, no la veo mucho, y no por darme esos aires de modernilla que mucha gente presupone en ese comentario, sino porque si quiero ver una buena película voy al cine o filmoteca, si quiero una buena historia recurro a un buen libro (todo ello subjetivamente, claro) o si quiero saber que pasa por el mundo (ésto ya me lo venden a mi subjetivamente, no soy yo tanto la que elige) escucho la radio, es fácil de entender y supongo que no seré la única.
    Por cierto, hablando de Scriptorium, «Travels in the scriptorium» de Sir Auster llega en 2007…y reconozco que me hace poca gracia que lo galardonen con el Príncipe de Asturias y por eso mismo tengo un estante dedicado a él en El corte inglés como si fuera un nuevo escritor, pero en fin, son cosas que no vienen al caso…aunque aprovecho para citar algo de él, que en «Ciudad de cristal» escribe:

    «¿Qué mejor retrato de un escritor que mostrar a un hombre que ha quedado embrujado por los libros?»

    Y, como no, una cita de un cineasta, que no me puedo resistir, jeje:

    «Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a ir a pasar el resto de mi vida» (Woody Allen)

    Tras el esfuerzo (¿? jajaja), un café, de nuevo invito que está caliente aún…

  3. Marpop. Muchos escritores son conocidos, como si fueran nuevos, cuando les dan un premio. Y Sir Auster no va a ser una excepción.
    Ayer dijo que le había servido ser escritor para darse cuenta de que era un imbécil que no sabía nada, puesto que le cuesta muchísimo escribir.

    Te acompañaría a un café pero he de trabajar. Y el café de máquina de aquí es «estupendo».

    Otra cosa que se debe añadir a lo de no ver mucho la televisión, es que sólo se ve la 2 y los reportajes de National Geographic.
    En mi casa no se ve la tele mientras cenamos. Es el único rato que podemos conversar. Mis hijas lo tienen asumido. Y vale la pena.

  4. Si, Russafa, también escuché eso de Auster y aquello de que no esribe para su público sino «para alguien, aunque no sé bien quién», me hizo gracia ese comentario, ya ves.
    Es cierto, hay que añadir lo de los documentales de la 2 (mira por donde, eso sí que no lo veo) y también lo de sólo ver las noticias o debates (que lo diferencio de las noticias en sí porque poco tienen de noticia o novedad ya), tanto tópico…en fin, supongo que algunos simplemente no le encontramos la gracia, sin más. Suerte que en tu casa mientras se cena nada de televisión, eso está muy bien, en la mía no ocurre y aún así se considera el único momento de reunión familiar, quizá la televisión sea una prima hermana o algo así, jajaja…Saludos!

  5. Yo supongo que hay que darle vueltas a las cosas, porque de lo contrario la cosa sería de un simplismo naif y de paso dejaría sin pulientas a muchos que viven del asunto, pero créanme si no entiendo una papa de la mayoría de las disquisiciones que se hacen respecto al maldito televisor.
    He leído en sitios sesudos (una lista de escepticismo de la que salió algún conocido prócer, por cierto) que prohiben la tele a los hijos e incluso que no tienen televisor en casa.
    Pues que bien, pues que se j. cuando vean que les crece una seta en lugar de un persunto adolescente.
    Yo estoy muy contenta con la mía, tengo además tele de esa digital, con lo que la oferta de programas es variada y gratificante, puedo ver conciertos, master class de música, pelis ñoñas en b/n, pelis de aventuras, series viejas, series nuevas.
    Veo y devoro todo, y si estoy hecha cisco hasta digiero una buena pelea verdulera con placer, de esas de los canales privados más denostados.
    Gracias a la tele he visto peces abisales, animales apasionantes, lugares y ciudades que jamás habría visitado (como decía mi querido Pepe Hierro, donde no han pisado los romanos, no hay que ir…y yo añadiría que hay algunos sitios hollados que tampoco) he visto evlucionar el humor, las gentes, las costumbres, la sociedad sus glorias y miserias, y con la tele puesta de fondo para no perderme un debate, una serie o lo que fuera, he devorado libros y sigo teniendo una buena pila de varios empezados en la mesilla…¿y?
    Me joroba el desprecio por ese medio que ha conseguido que unos viejucos de Tudanca puedan pasar el invierno acompañados del mundo entero, cuando antes, a veces aislados hasta finales de enero, no veían más caras que la de la vaca que ordeñaban.
    Y si para los habitantes de los pueblines ha sido media vida, para el mundo entero es su propio espejo y ventana. Con documentales, con demagogia, con cultura basura es lo que somos y somos … lo que podemos.
    Y voy a ponerme yo también un cefelito y a poner la FOX o Calle 13, que seguro que hay una policíaca estupenda…mientras me leo dos o tres periódicos y de paso reviso el correo.

    Besos.

    M.

  6. Veamos, yo no denosto la tele porque, por ejemplo, a mi padre le salvó la jubilación. Sordo como una tapia, todos nos enterábamos desde el patio de casa de que él estaba viendo una peli de vaqueros. Y eran tres pisos de los antiguos.
    Conozco gente que no tiene tele. Los niños, de momento, son unos champiñones y el tiempo dirá.
    Nadie reniega de las ventajas de la caja y aquel que diga que nunca ve la tele, pues, miente.
    Lo que creo es que, como en todo, a la televisión hay que ponerla en su justa medida. Es un instrumento de información para quienes prefieren ver imágenes, antes que escuchar una voz.
    Por eso, se puede estar de acuerdo con muchos conceptos expresados por el Ferrarroti y en desacuerdo con otros tantos.

  7. No creo que sea cosa de preferir, con la radio, por ejemplo, pasa como con el teatro, llevan desde siempre diciendo que está en crisis.
    La radio se escucha muchísimo, en el coche, en el trabajo, en las casas, pero el que se vea la tele no es cuestión de preferir, es que es otro medio, es distinto.
    Somos consumidores, consumimos lo que nos dan y lo que nos regalan lo devoramos.
    Respecto a lo de los críos sin teles hay una variante, la de los que les quieren poner sólo los dibujos animados que les gustaban a ellos de pequeños, por eso estan sacando ahora tanta serie de Maya, de Marco y del Quijote.
    Da risa verlo, primero porque van a tirar el dinero, y segundo porque si a esos críos les gusta más Pedro y el abuelo que uno de Manga es que ciertamente han tenido un champi de bandeja poriespan.

    Podemos ser idiotas hasta el ridículo, yo tengo amigos en la cosa profesional que cuando les dió por hacer música ambigua (termino por mi acuñado que define toda esa música que se interpreta vía medium) se fueron a vivir con quinqués, en plan Edad Media, y encima vegetas pedomísticos y tal. Vamos, parecido…

    En fin, que cada día somos más personas en el mundo y en buena lógica crece también la proporción de los idiotas.

    Beso.

    M.

  8. Me produce gran placer leer lo que precede. No me gusta ser apocalíptico y creo que Ferrarotti, tan cascarrabias, añora algo que no existe, algo con lo que, en mi quimera particular, yo también fantaseo. Sobre el apocalipsis y la televisión (versión Bourdieu) ya escribí (con gran escándalo de algún colega): http://www.uv.es/~jserna/Bourdieu.htm

  9. ¿previsible, señor Pedete?
    y le dijo la sartén al cazo: apártate, que me tiznas.

    Doy gracias a los cielos que Woooody Allen no tiene su imaginación

  10. Don Justo, yo me he pasado buenos ratos con Woody muchas veces, sobre todo con sus primeras películas, pero dudo que el problema de su vilipendio venga del hartazgo (que podría ser) de sus obsesiones de guión.
    Si se le ha vilipendiado o se le desprecia es por ser un cerdo de bellota. Fuera adoptada o fuera caída de un guindo, se cepilló a una nena, y eso es ser un h. de p. y un rijoso pederasta.
    Es difícil soportar la levedad del ser, pero más aún soportar la realidad del ser de los que hemos admirado o querido por ser nuestros escritores, cineastas, actores o cantantes de cabecera.
    Su miseria vital, dicen, hay que separarla de su obra artística.
    Pues bien, será, pero cuesta un congo. Yo personalmente no puedo hacerlo.
    Woody es un cerdo degenerado que ha cometido estupro.
    Eso no es vilipendiar, es enunciar el delito de un miserable.

    M.

  11. Miranda, admito mi ignorancia sobre ese delito que se le imputa. Lo único que sé es lo que con gran escándalo salió en la prensa. Por las formas pensé que era un caso de sensacionalismo. A estas alturas, ignoro –y no trato de justificar mi ignorancia– si se le pudo probar dicho delito, si fue declarado culpable y si fue condenado por ello.

  12. Pienso que la reflexión de Ferrarrotti es absolutamente válida para la televisión comercial, la cual se debe profesionalmente a allanar y disminuir la calidad de su nivel de audiencia para de este modo vender los productos comerciales que anuncia. Nos encontraríamos, valga el símil, en el caso de un libro que, para ser leído en su supuesta calidad literaria debiese atraer lectores con anuncios de sujetadores o desodorantes íntimos llenos de sugerentes y machistas atractivos. ¿Qué sucede en cambio? Que quien compra literatura, ensayo, historia, sabe bien en qué gasta su dinero y por qué. No precisa de otros alicientes.
    La televisión se encuentra degradada en España,, entre otras causas, porque es gratuita, y con esa gratuidad que sólo engorda los bolsillos de sus accionistas a base de anuncios, debe renunciar a subir el listón. Y por ese mismo motivo, por tener una audiencia competitiva, se ve obligada a ejercer un maléfico seguidismo la mal llamada «televisión pública», cuya misión debería ser la contraria: educar, entretener, informar con probidad, elevar el nivel cultural de los espectadores.
    Es ésta ya una vieja polémica: Sin publicidad la TV pública no puede subsistir, y para tener publicidad debe rebajar sus contenidos. Todo ello es una falacia: Quienes se embolsan los beneficios son las productoras privadas que venden su basura a la Televisión pública cuyos consejos de admninistración están formados por los propios productores de las cadenas públicas que compran esos productos. Pescadilla que se muerde la cola, pero cuyos beneficios son tan prósperos que a nadie interesa denunciarlos. La solución sería el cánon que ya pagan los ciudadanos de determinadois países «de nuestro entorno»: ese óbolo les convierte en consumidores «de pago», en ciudadanos conscientes que exigen y constituyen entre ellos asociaciones de telespectadores que protestan, exigen y consiguen… ¿Qué? Calidad.
    Quizás sea ya tarde para implantarlo: estamos acostumbrados a que la televisión sea gratuita… y mala, soez, vulgar, mentirosa, vendida al partido de turno en el gobierno que no desea acabar con el negocio de la venta de sus espacios basura para no perder audiencia para los telediarios… Único producto que desean «vender». ¿La solución? Una conciencia crítica. Estar atento al botón de mando con un buen libro al lado y la marca de coñac, cerveza, wisky o cola favoritas. Para eso hace falta educación, y previamente muchas, muchas horas de lectura…

  13. ¡Ah! Y Woody Allen me parece uno de los pocos genios vivos que nos quedan. Y su ex Mia Farrow una de las más trágicas y contumaces manipuladoras de la historia.

  14. ¿Educación y lectura para poder tener albedrío televisivo?¡Pagando!
    Esto me suena al conductismo cultureta de las células aquellas del PC, que tiempos!

    Sobre lo otro.

    Woody Allen y Mia Farrow fueron pareja durante 13 años. Estabilizaron su relación en 1979, y se separaron en 1992, cuando Allen reconoció su romance con Soon-Yi Previn, hijastra de Mia Farrow y de su ex marido André Previn.

    Cuando Mia encuentra las fotos (cantidades) de Soon patiabierta que le hacía Woody tiene 19 años, cuando se va a vivir con él 20.
    Cuando Woody conoce a Soon (cuando deciden ser pareja) tiene 6 años, durante trece años, hasta los diecinueve es una hija más de la madre adoptiva que la sacó de la miseria, una hija más sin amigos sin novios conocidos que jamás ha salido con nadie.

    Supongamos que el juez está equivocado por no dejarle la custodia de sus hijos adoptivos, supongamos que Mia miente sobre los abusos a su otra hija de 7 años.

    Este señor ha visto crecer esa niña como una hija más desde los seis años.

    Tengo que hacer un esfuerzo de fe sobrehumano para creerme que un día se le aparece el dios de los judíos y le dice que ya puede cepillarse a Soon porque ya tiene 18 años. Y de paso que puede hacerle posados artísticos.

    Una m.! Eso no es manipulable: son hechos.

    M.

  15. ¿Qué quiere decir una m.? Me parece Miranda que tiene usted una excesiva fe en la bazofia que sirven las revistas y/o televisiones del corazón. Entre la realidad y la «realidad publicada» sobre el tema parece que hay diferencias sustanciales. Por otra parte, no parece que pese a la severidad de la justicia norteamericana en los temas de abusos, el señor Allen haya pasado un sólo día en comisaría. Aparte de que está legalmente casado con su ex-hija adoptiva, de la que está en su perfecto derecho de enamorarse —parece que es recíproco— y formar una famlia ejemplar, lo que parece haber hecho.

  16. Lo que yo le he relatado son hechos y fechas.

    La conoció junto al resto de los hijos adoptivos con seis años.

    Su respuesta, apelando a la no sentencia de la justicia americana, es nauseabunda.

    Si su criterio ético sobre el bien el mal está delimitado por las sentecias judiciales, o la presencia ausencia de la Guardia Civil en un asunto, tiene usted un serio problema.

    M.

  17. Si no se calma, el serio problema lo va a tener usted con su sistema nervioso. Sea más tolerante y no se crea lo que cuenta el papel couché. Sus argumentos son puramente emocionales. Y le aconsejo que no llame nauseabundos a los argumentos de los demás, en aras a la buena educación que se le supone, aparte de evitar con ello respuestas más contundentes y desagradables. Aparte de que, como de costumbre, nada tiene que ver este asunto con el tema de hoy, mucho más serio y trascendente. ¡Ah! y sí, educación y cultura para telener albedrío, televisivo o del cualquier otro tipo…

  18. Cafeína, mujer, que hay muuuuchas televisiones… informativas, lúdicas, documentales, publicitarias, cinéfilas….

    Hablar de «La Televisión» es un vulgar ejercicio de simplificación… o que a su casa no llegan más que dos canales… pero ese no es el mundo actual.

    Como no sé si me entiende, se lo explico con un dibujo: No se puede hablar de la bondad o maldad de «Los medios de Locomoción»… si no que habrá que desmenuzar las bondades o maldades de las bicis, motos, patinetes, coches…

  19. La TV o la metáfora del supermercado.

    En las estanterías de un súper hay bueno y hay malo, hay bebidas inocuas y hay venenos. Además, ese centro no es un mercado sin ley, sino un espacio regulado y autorregulado en donde el consumidor está protegido. ¿De verdad? ¿De verdad está protegido? De la estafa, del fraude, sí; del envenenamiento, no. ¿No será justamente que todo es un veneno si no sabemos qué hacer con el producto, si equivocamos su uso? Sin embargo, a pesar de ese riesgo, a nadie se le ocurriría decretar la nocividad de las grandes superficies. Hay consumismo compulsivo, se me objetará. Cierto, responderé, pero la causa no es el supermercado sino el desarreglo de una conducta cuyos desatinos están antes de que empujemos el carrito de la compra. Y, sin embargo, a nadie se le ocurriría condenar la perversidad de aquel centro comercial. O, tal vez, sí…

    Informarse cuesta: también el ocio cuesta, cuesta dinero y esfuerzo. ¿Cómo es posible que los espectadores puedan vivir y creer en el engaño de que el entretenimiento televisivo es gratuito? No se trata de que el coste se salde con la publicidad. Cuando hablo de coste, me refiero al esfuerzo consciente del telespectador. Mientras éste no pague por la televisión que ve, mientras no le duela el dinero que cuesta esa programación dispendiosa, mientras sigamos pensando en el medio como algo gratuito y evidente, el público, ese público de las audiencias registradas, se abandonará a la irresponsabilidad de una programación dictada, para mostrar después su santa indignación, para mostrar después su conciencia dengosa. A fin de evitar esa parálisis, y hasta que las cosas cambien, hasta que los usos de la televisión cambien, tal vez convendría contraprogramar con el magnetoscopio. No es el medio, sino su uso aquello que dicta los contenidos de los que nos servimos. No hay venenos, hay usos adecuados o inadecuados, letales o responsables, de sustancias que pueden ser tóxicas o euforizantes.

  20. Gracias por su amable explicación, pero me temo que el que no ha entendido nada es usted, o adolece de un serio problema de comprensión lectora, mi señor. Léase bien mi alegato anterior, hoooombre.

  21. Lo de que la educación se me suponga lo tomo como lo de la cartilla militar con el valor.
    Su argumento (no hay sentencia), en su respuesta ante la evidencia de que ese elemento se ha trabajado durante años a su hija adoptiva, es nauseabundo, así me lo parece y asi lo participo. Y no adolece (su argumento) de privilegio alguno que le coloque fuera de calificación.

    No me asustan las cosas, o las respuestas, contundentes o desagradables, me asustan las morales que se estiran como chicles y ponen los límites del bien o el mal en la intervención de la justicia a conveniencia.
    Lo feo, lo repugnante, (y el que un viejo mire con deseo follatriz a su hija adoptiva lo és), lo nausebundo, lo amoral no aparece «por sentencia» como una seta sobre la m. (=mierda).
    Saber y controlar lo que no se debe hacer por el bien del los círculos concéntricos que rodean al individuo, que forman el grupo…etc…, es lo que ha hecho del hombre social y gregario un animal distinto, superior dicen, del mono.

    M.

    Pd.-Afortunadamente es casi seguro que pese a no tener sentencia no veremos a Mikel Jackson de profe de guardería. Tranquiliza relativamente…

  22. Ni a Marcial Maciel en los altares como a Escrivá. Gracias por la aclaración, ahora sabré que cuando usted escribe m. quiere decir mierda.

  23. Está claro, Cafeína, usted está hablando de la televisión en blanco y negro; de dos canales.

    La oferta televisiva es pelín más amplia, sabe?… está llena de ofertas temáticas de series, documentales, noticias, pelis, anuncios (varios de mis canales favoritos, oiga), telenovelas, corazón y placenta, dibujos animados, porno, erotismo, arte, …. con amplias y variadas posibilidades a elegir dentro de cada una.

    Su ignorancia al respecto, Cafeína, no tiene otra consecuencia que la de trivializar el debate.

    En fin, ahora comprendo su «Estar atento al botón de mando». Algún día descubrirá que ese mando tiene teclas numéricas que ‘hacen cosas’.

    =;-)

  24. “La televisión vive bajo el signo de una condena cruel: debe seducir a su público. ¿Cómo? Colocándose en el denominador común más bajo, comprensible para todos, y por tanto igualar, achaflanar, es decir, allanar. Al término de este proceso, el público de la televisión ha dejado de ser un agregado humano reactivo; ha sido masificado como una melaza gelatinosa. (…)»

    Cierto y falso. La televisión es seducción por su propia naturaleza, como toda imagen, desde el hechizo que produce el fuego común en la cueva de la tribu más primitiva. Hechizo administrado por el chamán. Por tanto, la televisión no «debe» como misión, sino que seduce por sí, como visión.

    Toda seducción colectiva es por abajo, iguala aplanando individualidades, extrae las sensaciones más atávicas de la tribu, exprime la diferencia y diluye la jerarquía en esa «melaza gelatinosa». Como el fuego y la fiesta primordial de la tribu: nada nuevo bajo el sol; sólo la mayor eficacia de la técnica. Bueno, algo nuevo sí: la mayor incapacidad de reacción ante la nueva seducción dado que el medio es distante, inaccesible salvo para sumarse fundiéndose en él: por ejemplo, asistiendo a los programas como público o -¡futuro inmediato!- la televisión interactiva.

  25. Don Justo, la televisión como nosotros la conocemos está llamada a desaparecer.
    Por eso muchos de los futuribles y de las elucubraciones del autor que nos trae son improbables u obsoletas. Tan improbables como contraprogramar con el magnetoscopio. (precioso arcaísmo, por cierto ;oD)
    Actualmente la televisión está vehiculada de una sola forma: por ondas hertzianas, que se reciben bien por una antena de múltiples elementos, bien por una antena parabólica.
    En este momento han confluido dos aspectos cruciales, uno la multiplicación geométrica de la oferta, posibilitando la aparición de canales temáticos suficientes para satisfacer todo tipo de deseo.
    Y otro la aparición de un vehículo capaz de portar la totalidad de la capacidad distribuida a través de las ondas, más la interactividad: internet de banda ancha.
    ¿Qué significa esto? que a partir de ahora podremos elegir no solamente qué tipo de tema queremos, sino cuando queremos el objeto, significa que todo tipo de publicación emitida desde cualquier lugar del planeta la tenemos en nuestra/nuestras pantalla/s cuando queremos.
    Y cuando digo publicación me estoy refiriendo a su más amplia acepción: tanto a los conocidos «programas» como a publicaciones habitualmente distribuidas en otros soportes, (celulosa: periódicos, revistas, libros), y todo en la pantalla que ahora ya no es de televisión sino un elemento de input-output. Es decir, un elemento interactivo de gestión tanto de, por ejemplo, nuestras comunicaciones audiovisuales como de la diaria gestión de asuntos domésticos (telefonía audiovisual, correo, compras, gestiones oficiales y bancarias).

    Ese es el futuro de lo que aún hoy conocemos por televisión.

    En consecuencia elucubrar sobre la magra oferta televisiva de las antenas mal sintonizadas es equiparable a atisbando la Biblioteca de Alejandría, especular sobre el cartel en que está escrito el precio del melón que vende el tenderete que nos encontramos en la puerta.

    M.

  26. Defiendo a ´W.Allen, no como persona en sí sino como artista de la vida, el resto me da igual, quiero decir, me pueden interesar sus películas o sus citas (sí, tb pienso que es un genio del sarcasmo) pero no creo que nunca me invite a tomar un café (yo a él quizá sí, aunque me rechace,jajaja) y hablemos de su vida sentimental o personal, eso sí que no me interesa.
    bona nit.-

  27. El artista como ente despegado de su propio hecho vital y social. Qué idea!.

    Al hilo de las dos conversaciones y del mencionado Pierre Bourdieu me acaba de venir precisamente a la cabeza la «sociocrítica».

    Es curioso esta búsqueda de despegue del ser humano de su obra, curioso cuando menos hacer compartimentos estancos en arte (cualquier) cuando precisamente la búsqueda del «hombre de renacimiento» es precisamente la contraria.

    Es un tema para una buena conversación…con quien no esté muerto de sueño como yo.

    Buenas noches.

    M.

  28. Soy tendente a las adicciones más diversas. Todo lo que no me conviene me engancha. Consciente de ello, logré que, cuando toda España tenía una televisión en casa, en la mía no la hubiera. «Vosotros veréis, si la compráis, no estudiaré más» les decía a mis padres y no la compraban. Tuve que pasar dos años en la cama para que pudieran aprovechar y comprármela, precisamente a mí. El esfuerzo de voluntad que tuve que hacer desde ese día para no quedarme pegada a ella, fue peliagudo. Al tener ya mi casa, naturalmente, no compré una televisión. Dos años después, me regalaron una y no la veo. No la pongo jamás, ni reportajes de la dos, ni noticias… nada de nada, pero, si mis hijos la ponen… Me quedo pegada. Da lo mismo que sean anuncios, deportes, culebrones, lo que sea, sólo apago, lo logro, si hay toros o boxeo. El ideal sería lograr ese rechazo en todos que yo siento por los toros y el boxeo, hacia los programas infectos. Es posible que eso se lograra por medio de la cultura, como dice Cafeína, pero me parece que queda aún muy lejos. Y yo debo tener un mando como el de mi amiga Cafe, porque, salvo raras excepciones y siempre de madrugada, me parece que casi todo es basura y basura muy parecida entre sí.

    Naturalmente esa basura es la liberación para muchísima gente. Para ancianos, enfermos y pobladores de pueblitos remotos. Gracias a ella ya no hay paletos y en una aldea recóndita, las chicas van vestidas como en cualquier ciudad. Justamente en esos lugares y con esas gentes, la labor de la televisión podría ser colosal y no lo es en absoluto.

    A mí me sirvió, en la infancia de mis hijos, como estupendo medio educativo, lo que ocurre es que, para ello, hay que verla junto a ellos. Nada me ha ayudado a hacerlos críticos como la basura televisiva. El espectáculo que se encuentra en ella con suma facilidad y que es el que atrae a los críos porque nunca tienen acceso a semejante bestialidad, a la agresión verbal, a la desmesura, a la extrema violencia y la ineducación como lo que encuentran en la pantalla y ahí y juntos, la crítica y el comentario, el pulir su gusto por el efecto contrario. De todos modos, habría preferido otro tipo de cosas.

    Yo no dudo que Allen sea un pervertido. Con sentencia o sin ella. Las fotos pornográficas que le hizo a su hija, comenzaban a los doce años. Como no dudo que lo sea Jackson. También lo era Wilde, no por homosexual, porque Alfred Douglas era un niño, cuando comenzaron la relación. Se aleja demasiado del tema que tratamos entrar sobre si el pervertidor es pervertido o no, si la hija de Allen y lord Douglas eran unos Lolitas. Del segundo parece muy evidente que destrozó a Wilde y que lo utilizó como a un trapo, gracias a las actas de los innumerables juicios por los que pasó el caso. La niña de la Farrow parece que controla y maneja a Allen y hasta se ríe de él y lo ridiculiza constantemente en público. Bueno.

    Mire, Miranda, naturalmente que hay que desligar al creador de su vida personal. Es algo costosísimo que me ha llevado años, que cuesta entender. Parece realmente imposible que alguien que maneja sentimientos y palabras (no tanto en la música, en la plástica) sea un ser repugnante y transmita ideas elevadas y bellas, pero es así y la historia de la humanidad lo demuestra. Usted sería partidaria, como en Israel, de no interpretar a Wagner. Parece que Hesse también fue pederasta y el que considere la homosexualidad como una perversión, no puede leer a Shakespeare, ni a Wilde, ni a Gide… En mi infancia me negaba a leer escritores fascistas o perversos. He crecido y sé que me perdería un tanto por ciento elevadísimo de lo hermoso si no supiera desligar la obra del hombre y, me va a perdonar, pero Woody Allen es un genio, como lo era Wagner y cuando los disfruto, procuro inhibirme de lo que se de ellos como personas.

    Uno de nuestros más extraordinarios poetas, era un ser bastante deplorable. La familia, que debe tener la teoría de Miranda, está haciendo, en mi opinión, el más espantoso de los ridículos, tratando de demostrar que Juan Ramón Jiménez, era un alma cándida y bondadosa. No se empeñen, nada tiene que ver, o quizás sí. Parece difícil hacer algo tan extraordinario como lo que crean estas gentes, siendo seres normales y corrientes.

    La búsqueda del hombre del renacimiento, querida, siempre fue una utopía y no quiero ni contarle hoy. La búsqueda de una televisión mejor, no debería serlo. De todos modos, simpre con Cafeíana, nos queda el mando con su teclita de apagar y el libro, aunque lo haya escrito un asesino.

  29. Hay un largo trecho entre la defensa y negación de la infamia del artista y el rechazo de su obra, que no es mi caso.
    Por eso lo de «mi teoría» me desconcierta tanto.
    Carezco aprorísticamente de «teoría» alguna respecto a casi todo, pero concretamente en este asunto mi única manifestación ha sido por un lado decir que Allen ha sido vilipendiado (sic. Serna dixit) más por su vida personal que por su obra, y continuar (por obligación ante lo insólito de la negación a la mayor) explicando que por mucho que no hubiera sentencia «el cerdo se mueve».

    La búsqueda del hombre del renacimiento no sé si será utópica, pero sí sé que no se puede explicar el arte, la poesía, la música, ni fabricar un artista o un intérprete (en las fábricas al uso que hay para ello, como conservatorios, universidades etc) sin un conocimiento global del hecho artísitico ubicado en tiempo, modo y forma, con un conocimiento del antes, el después, del todo que rodea al autor, eso no necesito decirle que va a misa.
    No sé lo que querrán hacer los familiares de los poetas muertos, porque precisamente eso, lo que haga la familia tras la muerte es lo que menos interesa, salvo como anécdota. Lo que si sé es que sin Zenobia ése concretamente no hubiera sido quien fué. Por eso su conocimiento, en tiempo, forma y lugar tiene importancia. Y sin ella otro o ningun sentido.
    Leo y veo obras (y hasta como) producto de la mano o el cerebro de perfectos cabrones, así que como le decía no tengo teoría ni gazmoñería alguna a ese respecto, lo que tampoco tengo son orejeras para no ver o negar lo que me convenga según me parezca.
    Por eso, en realidad, no sé a qué me contesta concretamente, y si ya hablamos de una televisión «mejor» entonces ya si que no entiendo nada. Pensar que como usuarios pensantes (porque leemos libros bebiendo coñac), podemos buscar (genéricamente) una televisión «mejor» (supongo que cuando dicen esto estan pensando en tele 5, las públicas, Antena 3, etc..) es decir, con mejores programas, mejores conductores, mejores series…etc.es algo además de ingenuo, obsoleto. Esa televisión tal y como la conocemos está muerta, y los que hacen ahora ese tipo de programación estan bailando sobre su tumba, rapiñando los últimos coletazos de unas formas de hacer, un sistema de comunicación, destinado a su desaparición, y lo saben, claro.

    Un abrazo.
    M.

  30. Ana, su trastorno, personalidad adictiva está descrito y ocupa a psicólogos, psiquiatras a la vez que es objeto de estudios en el campo de la neurobiolía.

    Tráteselo y podrá disfrutar de lo que hoy, para usted, son pesadillas.
    No es más que eso.

    =;-)

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