“El Infierno existe y es eterno”

elinfierno.jpg     1. “¿No ves oscurecer cada vez más, cada vez más? ¿No es necesario encender linternas en pleno mediodía? ¿No oímos todavía el ruido de los sepultureros, que entierran a Dios? ¿Nada olfatearemos aún de la descomposición divina? ¡También los dioses se descomponen! ¡Dios ha muerto! ¡Y somos nosotros quienes le hemos dado muerte!”, leemos en un célebre pasaje de La gaya ciencia, de Friedrich Nietzsche. La salida del estado de minoridad humana, ese afán de auparse por encima de las limitaciones, el desarrollo de la ciencia y de la técnica, que sacuden los velos de la ignorancia y de la superstición: todo ello –que se consuma con la voluntad de expresar la vida, de apoderarse del presente sin hipotecas teológicas, sin renuncias ultramundanas–, es lo que condena a Dios, a juicio de Nitezsche. El hombre se siente superior y a la vez temeroso de su nueva libertad, incluso presa del vértigo ante el abismo que se abre a sus pies, según  admite en Así habló Zaratustra. ¿Por qué razón? Porque liquidada esa ficción que adopta la forma de Dios, suprimida esa referencia consoladora a la que nos asíamos, lo único que queda realmente es el individuo solo con su propio presente, que es un vacío o un infierno que no puede rellenarse con presuntas teologías mundanas, con nuevas creencias sustitutivas.

Por eso, Nietzsche condena la secularización de las creencias religiosas. No espera la llegada de la humanidad irredenta que presuntamente reemplazaría a Dios.  En todas las circunstancias, la religión (trascendental, civil o política) “es un caso de alteración de la personalidad, una especie de sentimiento de temor y de terror ante sí mismo”, leemos en uno de sus escritos póstumos. “Pero al mismo tiempo es una extraordinaria sensación de felicidad y de superioridad… En los enfermos, la impresión de salud basta para hacerles creer en Dios, en una influencia de Dios”, prosigue. Es decir, quien teme tomarse a sí mismo como lo que es, quien teme su libertad (esa que nos obliga a determinar la índole de cada acto), quien no acepta la fatalidad a la que estamos objetivamente condenados (la muerte), suele acabar pidiendo el auxilio de Dios. Es entonces cuando se aprecia, dice Nietzsche, la auténtica naturaleza de esa Providencia:  ser una consolación.  Esa ficción tan secular nos hace creer en la inmortalidad personal, nos hace creer en la idea de otro mundo y, sobre todo, nos hace creer que cada acto nuestro puede ser juzgado, condenado, castigado y expiado por una instancia extramundana, por la justicia de un Dios, generalmente colérico y malencarado, que nos amenaza con un Infierno que existe y es eterno. Pero ese tiempo ha pasado, ahora el individuo puede tomarse como lo que es sin dejarse arrastrar por un miedo y una esperanza vana y un resentimiento débil.  

“¿No estamos forzados a convertirnos en dioses, al menos para parecer dignos de los dioses?”, animaba Nietzsche en La gaya ciencia. “No hubo en el mundo acto más grandioso, y las generaciones futuras pertenecerán, por virtud de esta acción, a una historia más elevada de lo que fue hasta el presente toda la historia”, apostilla Nietzsche. Nosotros somos las generaciones futuras  y, sin embargo, no se ha consumado el mundo radicalmente humano que Dionisos predicaba: no se han retirado los clérigos de un Dios fallecido y, por eso, regresan periódicamente para adoctrinarnos o para reprocharnos la increencia. Sigmund Freud o Max Weber o Émile Durkheim también se ocuparon del fenómeno religioso sospechando que la cohesión moral que prestó en el pasado sería reemplazada por otras formas de comunidad y consenso; sospechando también que ese velo mítico del mundo, su parte prodigiosa e inexplicable, quedaría iluminada por el chorro de luz de la ciencia, una luz que produciría desencanto y liberación… Lo  que no podían sospechar es que en pleno siglo XXI estaríamos tratando de Dios otra vez, que éste regresaría bajo la forma de Alá o de Yahvé para ocupar nuevamente la escena, nuestro mundo particular; que el Papa nos advertiría sobre la realidad del Infierno –el teológico (“existe y es eterno”)– o sobre el Limbo, ya solo metafórico. ¿Teología? Literatura fantástica, repuso Jorge Luis Borges 

2. En mis clases llevo varios días hablando de Friedrich Nietzsche, de aquello que lo hace un autor intempestivo, reacio a lo evidente. En su tiempo, definirse culturalmente como antiburgués o antiplebeyo o antirreligioso era algo incómodo pues quien así lo hacía se enajenaba, se apartaba de las certidumbres de su época. Nietzsche se desprendió de los pretextos más seguros, de las agarraderas más firmes a las que cualquiera de nosotros puede asirse. La autoridad, el respeto, el pasado, la humanidad, el deber, la verdad…, éstas y otras categorías fueron abatidas por él, dispuesto a tomarse literalmente como un individuo que se crea y se concibe en cada acto de exaltación y arrobamiento.  Nada menos. Sin Dios, pues esa Providencia que supuestamente me salva y me repara, me compensa y consuela, es una ficción más –la más grande— que me hace concebir esperanzas en un más allá intangible, inmaterial. Contra la moral, carente de todo fundamento en un mundo –el nuestro— que no tiene significado metafísico o ético. Sin patria, pues lo colectivo lleva a lo gregario, dado que las pertenencias y las dependencias nos limitan.

Si “esta vida, tal como ahora vives y la has vivido, tendrás que vivirla otra vez y otras innumerables veces, y no habrá nunca nada nuevo en ella”; si “cada dolor y cada placer, cada pensamiento y cada suspiro, todo lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño de tu vida volverá a ti, y todo en la misma secuencia y sucesión”, entonces goza de tu existencia de modo que sea deseable volver a vivir esa misma vida en una repetición eterna: acepta realizar tu yo en cada acción que ejecutas, no confíes en la identidad que perdura, esa ficción que te da estabilidad, fijeza. Acepta la inmanencia total, la vida material,  después de la muerte de Dios: el hombre debe elevarse por encima de sí mismo, jugársela. Nietzsche fue un huérfano temprano, la soledad hecha hombre, vivida como tal desde los siete años, un muchachito obligado a convivir con una madre religiosa, pragmática  y poco dada a la reflexión. Fue, sí, un huérfano meditabundo, fantasioso y dañado, inclinado a la interioridad y a la música, a la poesía, pero también a la naturaleza, la fuente de la energía. En su caso, la orfandad no era sólo un dato biográfico: era una opción humana, metafísica –añadiríamos.

 Por todo lo dicho, por todo lo que he escrito, no creo ser insensato (aunque sí algo impío) si recomiendo la lectura o relectura de Nietzsche en la Semana de Pasión. Éstos son mis ejercicios espirituales. Es un buen momento para refrescar los preceptos mejores de Nietzsche, su defensa del individualismo y de la vida sin objeciones colectivistas, sin metafísicas compensatorias. Nietzsche aún nos llena y nos aturde y, por momentos, nos incomoda. Todavía lo leemos: lo tomamos como un tónico que administrarnos aunque produzca efectos secundarios. Nos obliga a acarrear con nosotros mismos sin los pretextos antiindividualistas a que nos fuerza ordinariamente una vida de renuncias. ¿Y Dios? ¿Qué hacemos con Dios?

3. Hemeroteca. 

Artículos de JS sobre Dios… 

Manual de supervivencia 30-03-2007 

El Papa y el dolor 06-07-2006  

El Papa y el papá 25-05-2006  

¿La Iglesia debe pedir perdón? 10-12-2005 

El ateísmo es pecado… 04-10-2005 

Oración, despedida y cierre 07-06-2003 

¿Beatus ille? 07-10-2002 

4. Juan Pablo II en el blog

El Papa catódico. Análisis de una agonía mediática (2005)

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  1. Luis

    Hombre: el otro dia hablaba de pasada de Savater y de su último libro “La Vida eterna”. Es raro que hoy no lo cite hablando de Nietzche. Yo estuve mirando el libro de Savater en una librería y es algo pesado, no es como los de Amador. Es muy duro. tiene muchas citas y eso a la gente normal pueda leer algo la espanta. Vamos digo yo.

  2. Miguel Veyrat

    Gracias por estas “ejercitaciones” nada ignacianas, Justo Serna. Yo, en efecto decidí un buen día “jugármela” y permanecer huérfano de esa que sería, según la frase borgiana, al que encantaba hacer frases, “literatura fantástica” que instituye al Dios, si no fuera porque encierra algo terrible en su almendra amarga, un Gran Código, como tituló el gran historiador judío Northrop Frye su obra fundamental -Gedisa, 1988- que integra entre sus páginas el catálogo de prohibiciones y su manual de uso, que redactaron los chamanes de aquel pueblo de nómadas y pastores que emprendió la peregrinación desde Egipto hasta la tierra prometida de Israel, y que ha marcado la historia de Occidente. Incluído el Islam que se proclama hijo de Abraham y que asola nuestros pueblos con una nueva amenaza de Yihad en su versión más estricta. Bendita sea la muerte de ese dios en las mentes de aquellos que han decidido seguir el pensamiento nietzscheano o la máxima marxiana de “pensar la realidad”. No hay nada después de la muerte del individuo sino el recuerdo de las obras que deja en los otros que le conocieron y/o le amaron o le odiaron. Nada hay sino la continuidad de la especie. Yo solucioné ese ansia de filiación y de infinito que late en el corazón humano alimentando el sentimiento de orfandad de un Padre bienhechor, providente y lejano —filón aprovechado por chamanes y curas de toda laya—, abrazándone a otra emoción mucho más humana, auténtica y al alcance de todos en este mundo real: la fraternidad.

  3. Jaime

    Pues yo le agradezco a J. Serna esta lección en plena semana santa. Ayuda a pensar aunque no estemos de acuerdo en todo.

  4. Kafeína

    Y yo también, y al señor Veyrat sus reflexiones… Pero, hombre, Jaime, yo creo que Justo, y todos los demás, le agradeceríamos a usted que dijera en qué no está de acuerdo. De eso se trata, de poner las ideas en juego y discutir y aprender todos de todos. ¿No lo cree así? Si no, don Manolito Kant sacará su fusta y ya verá…

  5. Jaime

    Es bueno que un ateo que dialogue con un creyente. Creo que nos debemos respeto. Todos. Simplemente eso. Si hablara mas tendría que desnudarme!

  6. Kafeína

    Jaime, ¿Más respeto que en este blog? No tema desnudarse, desnudo nació y otros le revistieron con ropajes ideológicos diversos y contaminantes en gran manera: Desnudarse de vez en cuando, quedarse aparentemente huérfanos, es un ejercicio saludable. Luego, una vez “purificado” se viste como a usted, y sólo a usted le convenga. Desnudo se morirá también, pues aunque le quede algo en los bolsillos, se los registrarán antes de meterlo en la caja.

  7. Fuca

    Gracias, Justo Senra, por darle otro sentido a esta semana de vacaciones (para algunos) conocida como semana santa.

    Coincido con Miguel Veyrat, yo soy otra de las que, un buen día, decidí “jugármela” y quedar sólo con un padre y una madre, tangibles, reales. Trabajo me costó el desprenderme de toda la palabrería que me inculcaron las monjas hasta los 16 años y, pasados ya muchos años, aún muchas veces me pregunto si fui capaz de desterrar todo aquello, sobre todo ese concepto de culpa que quieren que asumamos aquellos que sólo creen que se puede disfrutar en la otra vida. No hay más vida que esta, no hay nada después de la muerte, sólo el recuerdo que dejamos en los que nos quieren u odian, como muy bien dice Miguel Veyrat o Quevedo, uno de mis poetas favoritos:

    Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
    venas que a humor a tanto fuego han dado,
    medulas que han gloriosamente ardido,

    su cuerpo dejará, no su cuidado;
    serán ceniza, mas tendrán sentido;
    polvo serán, mas polvo enamorado”.

    ¡Y pensar que, en el bachillerato, los curas disponen de dos horas semanales para aleccionar a los adolescentes de 17 años que optan por la asignatura de religión! Los profesores de lengua y literatura tenemos tres horas para intentar enseñar a hablar y escribir correctamente a nuestro alumnado, además de tener que explicar la literatura. Es una lástima que el gobierno de Zapatero no vaya a modificar nada de esto en su nueva ley de educación, a pesar de las protestas de muchos profesores, padres y alumnos. ¿Le tendrán miedo al infierno?

    Un saludo.

  8. Miguel Veyrat

    Fuca, veo que su estreno ha sido inmediato y muy clarito. Ha citado usted el soneto quizás más bello y escalofriante de la lengua castellana, “Amor constante hasta después de la muerte”, que se refiere claro está al amor humano. Pero me interesa muchísimo su reflexión como enseñante. Es cierto que el miedo a la muerte —el título del post de hoy de Justo Serna es expresivo: “El infierno existe y es eterno”— y a la “eterna condenación sin retorno alguno” es el arma favorita para asustar de los fétidos pederastas ideológicos. Hago mía su queja y le brindo para sellarla este poema de mi libro “Babel bajo la Luna”:

    CUANDO pienso mueres
    muerte escondida
    en el silencio del sueño
    donde impones orden miedo y musgo
    en la oración
    nocturna de los niños.

    Por ello Kaeína invita a nuestro amigo Jaime a pensar. A desnudarse del pensamiento impuesto y pensar la realidad por sí mismo y con ayuda de maestros no interesados en su “formación” o “formateo”, sino simplemente en su educación.

  9. Pavlova

    El mundo de Internet, de los blogs y los foros parece descomunal y no sé, claro, el los que versen sobre actualidad del corazón, motor o manga, pero en los que yo frecuento, antes o después, acabamos los mismos. Ésto es una cosa mínima, oigan. Así es que, mis saludos a Fuca, ilustre profesora de letras y defensora incansable de las cosas de su tierra.
    Ésto viene de ayer, pero contesto ahora: Señor Veyrat, si se creara un comité como el que echaba yo de menos ayer, de defensa de la dignidad de los autores, no es que yo aceptara o no su presidencia, es que sería la presidenta natural ¡Arsa! me ha quedado que parezco discípula de Kant.
    Y no, jamás podremos desprendernos totalmente de la “Moral Católica”, ni siquiera los que jamás fuimos adoctrinados en ella. Son siglos y más siglos, es el entorno y es todo. El miedo, la culpa, el castigo divino, ni hace falta siquiera que nos lo inculquen, está en nuestros genes y no sabemos educar sin hacer uso de ello; no sabemos hacer uso de la moral, el respeto, la dignidad, de la moral natural, en suma, como no sabemos celebrar nacimientos, ni uniones, ni dolernos de muertes sin echar mano de los ritos de ellos, que lo tienen divinamente (nunca mejor dicho) organizado y perfeccionado a través de los siglos. Estamos solos, en multitud, asustados y perplejos y no sabemos enseñar a crecer sin el miedo al las llamas del infierno. Espero que vayamos aprendiendo.
    No haga caso, Jaime, no se desnude, pocos hay dispuestos a ver ropas sobre el cuerpo desnudo del rey y las heridas sobre la piel desnuda son terribles. Aquí, estamos todos completamente vestidos.

  10. jserna

    Miguel, gracias por ese regalo de su poesía: sobre todo esos versos que dicen:
    en el silencio del sueño
    donde impones orden miedo y musgo

    Ah, otra cosa, no le pida a Jaime que se desnude. Todos vamos revestidos o emboscados. Qué curioso: coincido en esta recomendación con la señora Pavlova. Tal vez tenemos pánico a desvestirnos… Yo, sí.

  11. Pavlova

    Quise decir “en los que versen” y no “el los que versen “.

    Quise decir; “Estamos solos en multitud, asustados” y no “Estamos solos, en multitud, sustados”

    Ah, creo que ayudar a pensar, convencer, esa suerte de educación sin ningún otro interés más que la propia educación, siempre es un modo de manipulación, siampre hay un interés, una manipulación un “formateo”. Ya sé que educar es eso, pero…

  12. Fuca

    Me gusta tu poema, Miguel, y apunto el título del libro para encargarlo en mi próxima visita a la librería (aquí, en Coruña, es difícil encontrar libros que no sean novedades editoriales). Espero que, aunque no hayamos coincidido en otros espacios virtuales, me puedas tratar de “tú”, el “usted” es un pronombre que yo no suelo usar nada más que con aquellas personas con las que quiero marcar distancias, enseñamos en gramática que son pronombres de cortesía y respeto pero yo no estoy nada convencida de ello, el respeto nada tiene que ver con los pronombres.

    A ver si algún día podemos conseguir que las religiones se expliquen en sus sedes (iglesias, sinagogas y demás) y no en las escuelas e institutos públicos, parece que muchos se olvidan de que vivimos en una sociedad laica.
    Un saludo.

    Ps. Parece que el mundo virtual es un pañuelo. Un abrazo, Pavlova.

  13. Pavlova

    Un pañuelo y una cosa extraña. Vi, cuando aún no participaba en este blog, multitud de trolls y de virus que siempre entraban a insultar y lo hacían de tú; por otra parte, el Señor Serna siempre usa el usted aún con íntimos amigos, parece que en estos lugares, el usted es signo, como antes, de respeto y educación. No sé, a mi no me distancia el usted y me gusta emplearlo. Si el tú no es signo de falta de respeto, tampoco el usted lo es de falta de confianza. Me parece una forma más de nuestro rico idioma y que, en estos lugares, funciona.
    Otro abrazo para ti. Aquí sí, con perdón de los demás. A Fuca la llamo de tú. A ella le gusta y me deja.

  14. Arnau Gómez

    Me parece un excelente ejercicio de auténtica religiosidad, escribir y hacer pensar sobre fantasías, sugerir la lectura de Nietzche que soportar la cutrez de los eventos de la America\’s Cup y las insufribles películas que año tras año nos repiten las televisiones.Quizá sea una buena manera de pasar la Semana Santa sin tener nuestras cabezas la amenaza de ser la víctima xxx del tráfico.

  15. jserna

    Arnau, gracias por sus palabras. Y gracias también a la señora Pavlova y Fuca. Es una delicia leer sus intervenciones con tanta cortesía. En otras bitácoras insultan permanentemente. Manca finezza! Aquí –ya ven–, todo tiene un tono versallesco. No puede ser…

  16. Arnau Gómez

    Claro que puede ser.No es versallesco el tono,sino simplemente bien educado, esa buena educación que echamos en falta en los foros políticos,como el parlamento español,el parlamento autonómico, el municipal.Ahí si que manca finezza…..

  17. Kafeína

    ¡Hombre, Pavlova, Mujer! Que era una metáfora lo de desnudarse. Sí que es posible desprenderse de la ideología que nos impregna. Y es un deber hacerlo cuando uno abre los ojos, como parece que Jaime ha hecho. Del magma cultural en que el Occidente ario-judeo-cristiano se ha formado, es difícil “pasar”, por supuesto, por eso el papado y sus secuaces políticos reclaman con tanto ardor que se reconozcan las raíces cristianas de Europa en la futura Constitución… Y en España la cosa ha sido aún más terrible con la espantosa guerra civil que alimentó durante más de quinientos años los egidos de la piel de toro con la sangre de españoles que creían a pies juntillas la literalidad de dos religiones fundamentalistas. La gente moría sin haber tenido tiempo de pensar más que en lo que le habían puesto delante los frailes. Y eso nos ha marcado. Pero hoy en día sabemos leer y escribir, tenemos a nuestra disposición escuelas, bibliotecas, cines, universidades, y… este mismo medio fabuloso que es Internet: Si alguien encuentra que les pesan los ropones que le endilgaron padres y curas, tiene pleno derecho a desnudarse (no le dije que lo hiciese aquí ofendiendo algún pudor, no), lavarse bien a fondo y empezar a escoger qué es y qué color debe tener lo que desea pensar.Aunque no sé, a lo mejor valía la pena ver un pequeño streap-tease de Jaime…

  18. Fuca

    A mí también me llamó la atención la buena educación de los que escriben en este foro, es una suerte encontrarse con gente que se respeta a pesar de las discrepancias. Tienes razón, Pavlova, en que el tú y el usted no tienen por qué indicar cercanía o separación, yo me siento más a gusto con el tú pero respeto que cada cual haga uso de la fórmula que prefiera. Acerca de este uso pronominal, hoy en el suplemento de culturas de La Voz de Galicia aparece una columna sobre el programa “Tengo una pregunta para usted”, escrita por Xesús Alonso Montero, titulada “O señor Rodríguez Zapatero: cuestión gramatical”; en ella Alonso Montero se pregunta por qué los interlocutores del presidente usaron todos el usted y Zapatero, en sus 42 respuestas, siempre los tuteó; el columnista creía que en España este privilegio gramatical sólo lo tenía el Rey.

    En el mismo suplemento recomiendan el libro que Justo Senra comentaba en el anterior post; aparece una pequeña reseña de R. Loureiro sobre “Si te comes un limón sin hacer muecas” de Sergi Pàmies; dice que los relatos “resultan sorprendentes no sólo por la calidad de su escritura, sino ante todo por su capacidad para crear mundos que funcionan autónomamente y sin servidumbres nacidas del reflejo de lo ajeno”. Tendré que leerlos.

  19. Miguel Veyrat

    Gracias, Fuca, por buscar mi libro… Es fácil de encontrar, aunque salió hace ya un par de años, pero con los ordenadores, los libreros lo encuentran enseguida. Editorial Calima. No creo que le defraude. El 24 de Abril leeré gran parte de él y de otros anteriores ante los alumnos del Instituto Cervantes de Palermo y de la Universidad de Catania. Y sobre todo, gracias por el tuteo. Aquí unos nos tuteamos y otros no. A Serna lo conozco personalmente y lo estimo mucho, intelectual y humanamente: lo tuteo y él a mí. Con el amigo Kant (espero que haya salido ya de la umbría en que entró la semana pasada) tres cuartos de lo mismo. Espero que Pavlova me permita algún día el mismo tratamiento, aunque no haya coincidido con ella en otro blog, aunque tiene algo familiar para mí que no alcanzo a definir. Vivir en los pronombres, como quería Pedro Salinas, no está tan mal, y el trato de respeto, coincido aquí con Pavlova, es una cuestión cultural y también de carácter. He vivido muchos años en Francia y mi familia procede de allí: He conocido a viejos matrimonios que se habían tratado de “vous” con inmensa ternura y sin mengua alguna de su intimidad, aparte de que ello no supusiera para el resto de las personas que los trataban ningún engolamiento. Ya algunos jóvenes, también. En España, a veces el tuteo espontáneo de un dependiente/a de tienda a una persona mayor puede resultar inadecuado… Pero eso no quiere decir que hayamos de regresar al Vos ni Vuarcé o Vuesa Merced…

  20. Miguel Veyrat

    Y otra cosa, Justo, tú te desnudas aquí a diario, en tus post. ¿O piensas que al escribir no se vuelca siempre el ánima en la letra? ¿Te guardas algo? No. La gente de este blog aprecia sobre todo tu honestidad. Sin suscribir la pillería de Kafeína sobre el streap-tease de Jaime, que ya la conocemos, te diré que la escritura no es sino eso o hipocresía. Pavlova dice bien que es difícil sacarse la caspa de siglos, y por ello Unamuno decía que lo que no es Tradición es Plagio. Pero podemos renovarnos y cambiar de piel voluntariamente y con mucha más razón que las propias serpientes, que lo hacen anualmente y por un rito de la especie. Sólo basta saber hacerlo: empuñar el arma de la realidad desnuda aunque cueste sangre.Y para ello hay que empezar por buscarla. Eso es lo que le queríamos decir a nuestro entrañable Jaime.

  21. Pavlova

    Sí, Fuca, yo también me encuentro más a gusto con el tú entre los míos, como prefiero besarlos, pero no he dejado de dar la mano a las personas a las que acabo de conocer. Dar la mano es, en España, como el usted, algo casi desaparecido y que yo mantengo. A veces, incluso, el usted es despectivo, como puede serlo el tú. A mi me parece sólo un modo de diferenciar a quien se conoce mucho de a quien no y un signo de respeto a personas mayores a las que no les gusta nada, en general, ese tuteo \

  22. Pavlova

    Se me ha editado sin finalizar. Perdón.

    “cariñoso” de médicos, enfermeras o dependientas. Tengo que confesar que yo es que, lo del tuteo, lo relaciono tanto con los curas, los falangistas y los borbones, que son los que lo emplean a destajo, y me produce cierto repelús si es con alguien a quien no conozco.

    El tuteo de Juan Carlos no es un privilegio, digamos, de la corona; es un privilegio de señoritos mal educados que se auto tomaron los borbones. Ha habido quien ha contestado a Juan Carlos de tú y resulta que ha respondido de usted, fíjense y lo que hizo el otro día Zapatero… Desde que apareció en el panorama político español, vengo diciendo que tengo mi esperanza puesta en él, esperanza cumplida hasta ahora en muchísimas cosas, pero que el hecho de que contestara de tú a quien le preguntaba de usted me pareció inconcebible. No me gustó en absoluto, es la primera cosa que me decepciona profundamente de él, aunque pueda parecer una tontería, no lo es para mí. Ah, y Sofía de Grecia llama a todo el mundo de usted.

    Y ya, Kafeína, ya, me había dado cuenta de que lo de desnudarse era una metáfora.

    Señor Veyrat, nunca ha podido coincidir conmigo en un blog porque jamás he participado en otro que no sea éste y he tardado mucho en decidirme. Fuca y yo nos conocemos de otro lugar que no es un blog. En cuanto a encontrarme algo familiar, no sé qué puede ser porque sería prácticamente imposible que usted y yo hubiéramos coincidido en ningún sitio.

    Y después de irnos por los cerros de Úbeda, volviendo a la propuesta de Serna de hoy, también quiero darle las gracias por “alegrarnos” la semana santa a los que no somos penitentes ni vamos a incorporarnos a una caravana.

  23. Pavlova

    Lo grave es que esa soledad, esa responsabilidad ante nosotros mismos, esa orfandad de Nietzsche , que es la de todos nosotros, nos hace sentir, por un lado, una sensación de lucidez arrebatadora y, por otro, infinitamente pequeños, contritos, abandonados; más pobrecitos hombres, como todos lo somos por el mero hecho de serlos y nos deja perplejos ante la inmensidad de lo que desconocemos.

    Me produce una congoja infinita el recuerdo, sentido en carne propia, de aquel espanto de Unamuno, al alba, dando alaridos, con la cabeza metida en el pozo central del patio de la Universidad de Salamanca, gritando ¡¡Dios!!

    ¿Y Dios? ¿Qué hacemos con Dios?, termina usted. Yo repreguntaría ¿Qué ha hecho Dios con nosotros?

  24. Miguel Veyrat

    A dios lo hemos creado nosotros, señora Pavlova. Sólo con un buen lavado, con estropajo si posible, se puede desprender esa costra protectora de la congoja que algunos y algunas (Ibarretxe) les produce la orfandad. ¿Qué ha hecho dios con nosotros? ¿Y tú me lo preguntas? Dios eres tú. Espero que esta metáfora no tenga que explicársela nuestra amiga Kafeína.

  25. jserna

    Hoy, en un artículo excelente (como todos los suyos), Paolo Flores d’Arcais habla del Papa y de su actual lucha ideológica. Lo cité y empleé a este autor en la primera etapa del blog (2005), justamente cuando quise analizar la agonía mediática de Juan Pablo II:

    http://www.uv.es/jserna/Elpapacatodico

    Y sobre la lucha ideológica actual del Papa, me alegra haberme adelantado  en mi artículo del pasado viernes en Levante-EMV:

    http://www.uv.es/jserna/Manualdesupervivencia

    ——————————

    Artículo de Paolo Flores d’Arcais:

     Una cruzada oscurantista

    El País, 01/04/2007


    La modernidad que conocemos, la modernidad occidental que lleva a la democracia, se basa en la idea de la autonomía del hombre. Autos nomos, el hombre que es ley (nomos) para sí mismo (autos). El hombre es soberano, establece su propia ley, en vez de recibirla desde lo Alto y desde lo Otro, de un Dios trascendente. El hombre es libre precisamente por no estar ya obligado a obedecer normas que le vienen impuestas desde el exterior (eteros nomos, heteronomía), aunque en realidad por poderes terrenos que dicha voluntad divina pretendo encarnar (Papas y/o Reyes). La premisa de la modernidad es la autonomía, su promesa es la soberanía del autogobierno.

    El largo papado de Karol Wojtyla supuso una ininterrumpida denuncia y crítica de esta modernidad (modernidad incompleta: las democracias realmente existentes están bien lejos de realizar la soberanía de los ciudadanos). El Papa polaco denunciaba el espíritu ilustrado como el alambique que produjo -precisamente a partir de la pretensión de la autonomía del hombre- el nihilismo moral y, como consecuencia, los totalitarismos del siglo XX y sus homicidios de masa. En pocas palabras, ¡Voltaire en la raíz de los campos de concentración nazis y del Gulag!

    Tanto Wojtyla como su sucesor hicieron suya, por tanto, la célebre frase de Dostoievski: “Si Dios no existe, todo está permitido”. Joseph Ratzinger, que del papa Wojtyla fue por lo demás el principal ideólogo, no ha hecho más que radicalizar el anatema de Juan Pablo II contra la modernidad, enmarcándolo en una auténtica estrategia cultural y política. En una eficaz cruzada oscurantista, que tiene hoy nuevas posibilidades de éxito (parcial por lo menos) gracias, entre otras cosas, al clima de fundamentalismo cristiano que está acompañando en Estados Unidos a la presidencia de Bush.

    La piedra angular de esta estrategia es la idea de que -frente a la crisis de valores que está llevando al mundo globalizado a su quiebra, a través de conflictos incontrolables y desconfianza de las democracias en sí mismas- “sólo un Dios puede salvarnos”. El verdadero choque de civilizaciones vería oponerse a las religiones en su conjunto por una parte y, por otra, a la inevitable deriva nihilista de toda sociedad que pretenda prescindir de Dios (y de una “ley natural” que sin embargo coincide puntualmente con la ley de Dios).

    El discurso de Ratisbona, que impulsó a más de un Gobierno islámico a lanzar contra el Papa el fanatismo de las multitudes, era en realidad una invitación a los monoteísmos (el Islam incluido, mejor dicho, el Islam más que nunca) para formar un frente común contra la verdadera amenaza que se cierne sobre la civilización: el ateísmo y la indiferencia, en definitiva, un laicismo que pretende excluir a Dios de la esfera pública y de la elaboración de las leyes. Ratzinger obviamente no sitúa todas las religiones monoteístas al mismo nivel: a la religión cristiana en su versión “católica apostólica romana” se le reserva un primado conferido en virtud de su capacidad, que sólo el catolicismo ejecuta de forma acabada, de ser una religión no sólo de la fe sino también del logos. Es decir, una religión no sólo capaz de asumir la revelación divina sino también de autentificar en sí misma la razón humana y su tradición, desde Sócrates en adelante. Una religión de la verdadera ilustración, de la razón “rectamente entendida”.

    Pero si la doctrina de la Iglesia de Roma y de su Sumo Pontífice constituyen una verdad que no es sólo cuestión de fe sino también racional, de ello se deriva la pretensión de que parlamentos y gobiernos no promulguen leyes en conflicto con tal doctrina, puesto que serían leyes que violarían la “naturaleza humana”, de ese animal racional que es y debe ser el hombre. Y contra natura, como sabemos, son según la Iglesia católica el aborto, la contracepción (incluido el preservativo), el divorcio, la investigación científica con células estaminales, la homosexualidad, y obviamente la eutanasia (es decir, la decisión de un enfermo terminal, sometido a sufrimientos inenarrables, de que su tortura no sea prolongada).

    En todos estos ámbitos, que con el progreso científico van ampliándose, Ratzinger sigue repitiendo que un parlamento y un gobierno que aprueben leyes contra natura, se convertirían ipso facto en ilegítimos, por más que hayan sido elegidos con todas las de la ley en una democracia constitucional. Es la misma actitud que Wojtyla ya sostuvo ante al Parlamento polaco (¡el primero elegido democráticamente al cabo de medio siglo!), cuando llegó a definir el aborto como “el genocidio de nuestros días”. En el contexto polaco, esas palabras establecen una espeluznante ecuación entre holocausto y aborto, entre una mujer que aborta y un SS que arroja a un niño judío a un horno crematorio.

    Cosas así se le perdonaban a Wojtyla (incluso en el mundo laico) a causa de su “pacifismo”. Ratzinger, en cambio, ha emprendido una fase nueva: está convencido de que la crisis de las democracias ofrece a la Iglesia mayores e inesperados espacios de influencia, tanto entre la clase política como entre los ciudadanos. La estrategia es explícita incluso en sus plazos y en sus lugares: Italia está considerada como el eslabón débil, donde poder experimentar inicialmente esta auténtica “reconquista”, para pasar después a España, sin perder la esperanza de una futura acción en Alemania. Francia, en su estado actual, parece aún demasiado enraizada en su republicanismo laico para que una cruzada cultural y política oscurantista sea factible.

    El corazón de esta estrategia, el frente común de las religiones contra el espíritu ilustrado del hombre autónomo, está destinada al fracaso. Toda religión pretende ser “más auténtica” que las demás, de modo que el conflicto que siguió al discurso de Ratisbona no será el único.

    Pero los perjuicios que esta nueva santa alianza católico-islámica (y de sectores crecientes del judaísmo, así como del protestantismo de América del Norte y del Sur) está produciendo en su pars destruens contra la democracia son ingentes ya. En Italia, el 70% de los ciudadanos se ha declarado a favor de la eutanasia, pero la Iglesia ha conseguido bloquear incluso una ley increíblemente moderada sobre las parejas de hecho. Y para el 12 de mayo está prevista una gigantesca manifestación clerical de masas bendecida por la Conferencia Episcopal italiana. Y también la jerarquía española anuncia una nueva fase ofensiva. Mientras, el mundo laico, por desatención o por oportunismo, permanece en silencio; y la ofensiva contra la ciencia darwiniana se va extendiendo desde la Casa Blanca a la catedral de Viena.

  26. Hemeroteca

    L’Osservatore Romano, 25 de Marzo de 2007

    Edificate una nuova Europa
    libera dalla singolare forma di “apostasia” da se stessa

    Il discorso di Benedetto XVI ai partecipanti al Congresso
    promosso dalla Commissione degli Episcopati della Comunità Europea (COMECE). L’invito ad edificare una nuova Europa libera dalla singolare forma di “apostasia” da se stessa è stato rivolto da Benedetto XVI ai partecipanti al Congresso promosso dalla Commissione degli Episcopati della Comunità Europea (COMECE), ricevuti in udienza nella mattina di sabato 24 marzo, nella Sala Clementina. Ecco i punti nodali del discorso del Papa:

    “Sotto il profilo demografico, si deve purtroppo constatare che l’Europa sembra incamminata su una via che potrebbe portarla al congedo dalla storia”;

    “Il processo di unificazione europea si rivela non da tutti condiviso, per l’impressione diffusa che vari “capitoli” del progetto europeo siano stati “scritti” senza tener adeguato conto delle attese dei cittadini”;

    “Non si può pensare di edificare un’autentica “casa comune” europea trascurando l’identità propria dei popoli di questo nostro Continente. Si tratta infatti di un’identità… costituita da un insieme di valori universali, che il Cristianesimo ha contribuito a forgiare, acquisendo così un ruolo non soltanto storico, ma fondativo nei confronti dell’Europa”;

    “Tali valori, che costituiscono l’anima del Continente, devono restare nell’Europa del terzo millennio come “fermento” di civiltà”;

    “Se i Governi dell’Unione desiderano “avvicinarsi” ai loro cittadini, come potrebbero escludere un elemento essenziale dell’identità europea qual è il Cristianesimo, in cui una vasta maggioranza di loro continua ad identificarsi?”;

    “Appare sempre più indispensabile che l’Europa si guardi da quell’atteggiamento pragmatico, oggi largamente diffuso, che giustifica sistematicamente il compromesso sui valori umani essenziali, come se fosse l’inevitabile accettazione di un presunto male minore”;

    “Quando, poi, su un tale pragmatismo si innestano tendenze e correnti laicistiche e relativistiche, si finisce per negare ai cristiani il diritto stesso d’intervenire come tali nel dibattito pubblico”;

    “L’Unione Europea non può non riconoscere con chiarezza l’esistenza certa di una natura umana stabile e permanente, fonte di diritti comuni a tutti gli individui”;

    “Non stancatevi e non scoraggiatevi! Voi sapete di avere il compito di contribuire a edificare con l’aiuto di Dio una nuova Europa, realistica ma non cinica, ricca d’ideali e libera da ingenue illusioni, ispirata alla perenne e vivificante verità del Vangelo”.

  27. Miguel Veyrat

    Se agradece el artículo de Flores d’Arcais que por agregación de nuestra autonomía moral viene a reforzar tu pensamiento, y el que llevamos expresando de una forma u otra en este blog desde hace años.
    ¡Claro que la Alianza de Civilizaciones es denostada por la extrema derecha, que una vez más se equivoca de enemigo condenando y combatiendo el fundamentalismo monoteísta del Islam! (aunque lo utiliza cuando le conviene como sucvedió en Afganistán al utilizar a Bin Laden como agente de la CIA y lo hace actuialmente en Irak al apoyar a los fundamentalistas chiíes contra la insurgencia laicista suní). También se equivocó con el choque de civilizaciones: sus intereses serían los mismos, si la propuesta islamista radical no fuera en sentido contrario a la civilización construída a contracorriente de la inspiración católica, que ha luchado y seguirá luchando contra todo proyecto humano que no tenga al dios único, terrible, juzgador y condenador a las penas del infierno eterno, por centro y eje. El Islam como los católicos y algunas sectas protestantes, quieren condenar, en efecto, a los suyos a la inmovilidad de pensamiento y comportamiento, mientras el mundo camina en el sentido del progreso.Las civilizaciones han sido construídas, todas ellas, por la autonomía de hombres que han pensado y progresado desde ellos mismos para ellos mismos, pensadores, artistas, escritores, científicos, mientras que las religiones se han “enganchado” siempre haciendo que ayudaban para hacerse imprescindibles, procurando siempre detener su avance. Esa posible, aunque utópica en mi opinión, “alianza” que iría en el sentido de la historia, es el principal enemigo de su estrategia totalizadora, totalizante y totalitaria.

  28. Kant

    POR UN LAMENTABLE ERROR, ACHACABLE SOLO A MI TORPEZA, EL COMENTARIO QUE SIGUE LO COLGUÉ EN EL ARTÍCULO “SERÉ BREVE…” ASÍ QUE NO LO ENTIENDAN EN AQUEL SINO, OBVIAMENTE, EN ESTE. PERDÓN POR ELLO.

    No me dan ustedes tregua. Apenas me postro un momento, se ocupan en desmenuzar el tema propuesto por el señor Serna y me dejan sin hueso que roer. Sea. Sépanlo: soy ateo. Aunque, claro, a estas alturas creo que ya no sorprendo a nadie con semejante declaración por más desnuda que sea. Y desde ese posicionamiento sin tapujos y concediendo el respeto a quién así se haga valer (por usted, don Jaime, y por cuantos crédulo – o creyentes – hubiese, digo) emprenderé la ardua tarea de realizar mis aportaciones cuando ya llevan ustedes un buen rato departiendo, por tanto, les ruego que esta primera intervención mía pueda hacerla de una manera algo extensa.

    Si me permiten, comenzaré con el propio meollo del tema y en un asunto sólo aparentemente baladí, a ver, ¿por qué me escriben ustedes dios con mayúscula (Dios) y dioses con minúscula (dioses)? Si se ponen ustedes la pátina agnóstica y pretenden ser respetuosos, respétenme el politeísmo, creencia humana original, dignísima, compleja y, como mínimo en Occidente, generadora del pensamiento moderno humanista y laico. Pero, Nietzsche, queridos contertulios, no hablaba de un monoteísmo como problema teológico sino, como apunta Serna, como el conjunto de rémoras que sofocan la inteligencia y la libertad humana y de las que nos debemos deshacer, por eso hay que “matar” a dios, por eso con la ilustración llega la muerte de dios.

    EX CURSO: Si algún puntilloso me recrimina que en su edición de la obra de don Federico aparece el concepto de dios con mayúscula, sepan ya que la pérfida hermana del autor revisó y corrigió todos sus textos, incluso los ya impresos en ediciones posteriores, así que el nefasto tema de mayúsculas o minúsculas queda al albur del lector. Y yo les creo inteligentes.

    TORNAVIT LOCO: Otra cosa es su agonía, la del cristianismo, y ese es el mundo que vivimos: el de negación desesperada e inútil del óbito por parte de quien muere (de ahí los posicionamientos duros del cristianismo como forma de sobrevivir) y el de la incredulidad esperanzada de quien asiste a su fin (de ahí la falta de respuesta contundente de la intelectualidad para rematar al moribundo) No nos dejemos agobiar por la impaciencia, los tempos históricos son más dilatados que unas pocas décadas; a La Puerta le costó caer casi quinientos años, los cristianos apenas llevan doscientos cincuenta de caída. Aunque tampoco dejemos al natural destino de los ignorantes el futuro porque estos, no por serlo, son menos peligrosos y los atentados a la investigación científica y a la libertad individual son los frentes de batalla que no se pueden descuidar, están abiertos y no se cosechan todos los triunfos que se debiera gracias a este pensamiento “postmoderno” que nos embarga.

    Doña Fuca, sea usted bienvenida, lamento no haberme presentado antes. Ya que la cuestión que sigue parece ser de importancia para los contertulios, le aclararé mi posición al respecto y si me lo permite, le seguiré tratando de usted. En mi caso, por moral ilustrada decimonónica. Es el caso que dio origen de la normalización del “vos” tras la independencia argentina, no se trataba de igualar a los ciudadanos “por bajo” (tuteo, forma popular de trato), o sea, rebajarlos al común, sino “por arriba” (con el trato aristocrático), elevar el común al patriciado. Y yo prefiero considerar a las personas bien alejadas de ese cieno macilento de la ignorancia, el sometimiento y la esclavitud que hay por abajo, me gusta pensar en una sociedad elevada, democrática y respetuosa. Ese pronombre que usted denosta yo lo considero el baluarte de la dignidad, así que permítame mantenerme en ello.

    Señora Pavlova, ni estamos solos ni tenemos miedo, somos personas. Al menos, sabemos que podemos ser hiperbóreos – ya que don Federico estamos hablando – No seamos, pues, tan deterministas ni nos dejemos arrastrar por el pesimismo de los cristianos. Antes bien, hagamos virtud de la desdicha y si hemos sido educados en la moral católica, aprovechemos lo bueno que tiene – y que es herencia directa de la Roma clásica, no creación del carpintero galileo o del fabulador de Tarso – y sepamos desenmascarar lo malo que, precisamente por conocerlo desde dentro, no se puede resistir a nuestra razón, diosa hermosísima donde las hubiera.

    Me enervé, doña Kafeína, y lo hice no sólo por su frase – “Del magma cultural en que el Occidente ario-judeo-cristiano se ha formado, es difícil “pasar”, por supuesto, por eso el papado y sus secuaces políticos reclaman con tanto ardor que se reconozcan las raíces cristianas de Europa en la futura Constitución…” (sic) – con la que comulgo por completo sino porque viene a coincidir con varios, repito varios, artículos del último número de “Le Monde Diplomatique” de este mes en los que presuntos pensadores caen en la trampa más burda que pueda pensarse sobre el tema.

    Ténganse: lo que Europa le debe al cristianismo es su fraccionamiento, no su unidad. La unidad se tuvo con la pagana Roma y la unidad la recuperó el pensamiento laico. Dígase lo mismo de la “Alianza de civilizaciones”, admitamos el choque de la Civilización Occidental (ilustrada, laica, democrática, liberal, socialista) con la Islámica (entendida desde su perspectiva de “sometimiento al Libro”) ¡¡pero qué es eso de comenzar a difundir la idea de que la Civilización Islámica choca con la “Cristiana”!! Pongamos cada cosa en su sitio, como decía don Federico, que el cristianismo no mueve montañas, las pone donde antes había llanura.

    POST SCRIPTUM PARA DOÑA KAFEÍNA

    Egregia dama: agradezco sus palabras de ánimo que me llegaron cuando ya no pude leerlas. Las leí hoy en sus comentarios sobre el artículo “Seré breve…”. Gracias tenga vuesa merced.

    Ahora, permitidme una somera apostilla respecto a eso de “don Manolito”… mmm… me batí a primera sangre con el señor Veyrat por un asunto menor, así que imagine cual puede ser mi ira desatado por otro comentario de semejante tenor; contenga, así, su lengua si no quiere experimentar el lamido de mi fusta más estricta.

  29. Miguel Veyrat

    ¡Qué rico! Enpezaré a gustar de las delicias del llamado “vicio inglés”, que además de fusta requiere otros adornos, disfraces o adminículos entre siervo y amo. Pero me rindo su conminación, aunque no temo cruzar de nuevo el florete a primera sangre. Aunque si prefiere el sable tirado a fondo, dígalo claro, hermano. Dicho ésto, diréle que los argentinos en su “imitatio” estricta de los usos europeos lograron también en eso ser europeizantes, pues fueron los revolucionarios del 79 quienes elevaron a Citoyen y Citoyenne y posteriormente a Monsieur et Madame — Madame la concierge, Monsieur le facteur— a las gentes del común que había tricotado jerseys al paso de las carretas de aristócratas camino del patíbulo y/o llevado sus cabezas en alto sobre las picas. El “Vous” sustituyó al “tu” revolucionario, igualando “por arriba” como dice don Emmanuel. También aclararé, sentado lo anterior, que en el torturado —por varios motivos, lados y conceptos— país del Plata, actualmente el “Vos” equivale al “Tú”. “Usted” o “ustedes” tiene el mismo significado que “acá”. En el resto del alegado de Kant, ¿cómo no estar de acuerdo con él y con Kafeína? que seguro que se estremece al oírse llamar egregia dama… ella, precisamente…

  30. Kafeína

    No sé si debo responder a su tratamiento llamándole Eminencia Reverendísima… Sería tan antitético como llamarme Egregia a mí, y sobre todo Dama, pero bien, le perdono por ser lector de Le Monde Diplomatique. A mí ya me resulta difícil leerlo, de la edición en español me di de baja hace tiempo, hasta el gorro frigio de su papel de portavoz de ATTAC (Por cierto, desaparecida en combate) y la edición francesa a la que me aficioné cuando pasaba la mopa para una familia bien de París, no se encuentra aquí, entre estas montañas en que vivo. Y ni siquiera bajando al valle. Pero veo que estamos de acuerdo en lo esencial, salvo en que Jaime nos enseñe sus seguramente suculentas corvas de una vez… ¡dios (con minúscula), cómo está la juventud!, ¡Dioses, cuando se liberará!

  31. Fuca

    Es difícil escribir después de la brillante exposición de nuestro contertulio Kant, estoy completamente de acuerdo con él.

    Mis discrepancias son de tipo gramatical, los “dioses” tenemos que escribirlos con minúscula, pero los que creen en un único dios tienen la obligación de escribir la mayúscula, aunque ese no haya sido el caso de Nietzsche.

    Sobre el “usted”, le permito mantenerse en ello, pero le ruego que me permita dirigirme a usted de “tú”, sólo utilizo el usted para marcar distancias, no sería capaz de intervenir en una discusión utilizando esa fórmula. Lo de doña o señora Fuca no me gusta nada, podría llamarme Fuca a secas, a no ser que prefiera identificarme por el nombre de la protagonista de “El sí de las niñas” de Moratín, doña Francisca o doña Paquita, escritor que pudo conocer porque vivió en el mismo siglo que usted, señor Kant, ¿o preferiría que lo llamara don Manuel? Bromas aparte, gracias por su bienvenida y llámeme como guste.

  32. Kafeína

    Bien, eso se llama Tolerancia, Fuca. “Llaneza, Sancho, llaneza”. ¡Y Kant es tan majete! Hay otra razón para que en la reedición de las obras de Nietzsche su señora hermana, a la que imagino ahíta de sauerkraut, colocara la mayúscula al dios a cuya muerte había contribuído su hermano, sin que haga falta sospechar mala fe en la digna Frau. En alemán los nombres de conceptos como Dios, Mundo, Universo, Ser, Alma, Muerte, Carne, Pecado y Mundo, se escriben en mayúscula mayestática. En español diríamos “el rey Juan Carlos” en un artículo periodístico o en la correspondencia, y “Su Majestad el Rey” en el Boletín Oficial del Estado, igualmente “el presidente del Gobierno” y “El Presidente del Gobierno de España”.En lo que no estoy del todo de acuerdo contigo es en que creo que dios, cuando nos referimos genéricamente a él, podemos escribirlo con minúscula a menos que seamos devotos creyentes de un Dios Único y Verdadero. Vale para dioses y Dioses.

  33. Kant

    Gracias a los tres aguerridos lectores de domingo por sus aportaciones. Usted, don Miguel, como siempre me proporciona valiosísima información. En este caso, sepa que con ella laceraré a mis amigos argentinos (¡me encanta hacerles rabiar!).

    Aunque también percibo una cierta sorna al referirse a mi trato con doña Kafeína… una mofa, no exenta de befa y tal vez escarnio, al referirse al género de la antedicha persona; broma que la antedicha sigue en su propia participación y que me da por pensar en una (otra) conspiración, esta a mi costa. Sepan ambos que soy persona de poca cuerda y ante tal felonía pueden ustedes disponer los aceros porque no me achico aunque me superen en número.

    Independientemente de esta manía mía por los floretes y lavar en sangre cualquier bobadita, tiene usted toda la razón del mundo, doña Kafeína (y tratamiento de señora le daré mientras no me indique lo contrario), el alemán tiene esas cosas (¿¡señor Veyrat, cómo no me lo advirtió usted!?) Le agradezco, pues, el apunte.

    Respecto a doña Francisca – permítame que le acepte su sugerencia y que Moratín nos inspire – por supuesto que puede usted tutearme si así se considera más cómoda. Donde sí incidiré es en nuestra discrepancia, pues como ya dije, sólo aparentemente es anecdótica pero, en realidad, es cuestión categórica: mayúsculas y minúsculas y “dios”.

    ¿Por qué no es baladí? Véanlo ustedes mismos en la entrada correspondiente del DRAE: “Nombre sagrado del Supremo Ser (…)” La definición contiene lo definido como una realidad incuestionable, obvia, natural. ¿Y por qué hay un Ser Supremo? ¿por qué no son dos, como creían los marcionistas (primera herejía cristiana para la ortodoxia católica)? ¿o tres, como las culturas trinitarias? ¿o más, como cualquier noble politeísta? Los cristianos llevan su doctrina torticera incluso al diccionario.

    Si, como usted dice, los que creen en un dios único deben escribirlo en mayúsculas, deberán hacerlo sí, pero con el nombre propio de su dios, en el caso cristiano o musulmán, el del dios de los judíos, Jehová, y no arrebatándole al resto de la humanidad el concepto de deidad para patrimonizarlo.

    A la postre, señora mía, lo que los monoteístas hacen es asegurarnos y dar por sentado que “sólo (su) dios es (el) dios”. En otras palabras que sólo existe una verdad, la suya, claro. Y eso es tremendamente moderno (o postmoderno): es el fundamento del pensamiento único. Así pues, use la mayúscula para los nombres propios (Jehová o Hera o Isis o…) y la minúscula para los nombres comunes (rey, jardinero, dios, tren…) es más fácil y menos retorcido. Pero no permita que nos hagan creer que hay “un solo dios, una sola fe, un solo bautismo” de forma natural porque entonces resultará que la naturaleza, y su dios, y su verdad, serán una sola cosa (además, santa) cuando, en realidad, a la naturaleza biodiversa le repugna la unicidad; al pensamiento crítico, también y, convendrá usted conmigo que las verdades únicas son el patrimonio de los necios.

  34. Pavlova

    A ver, que voy con mucha prisa y no querría parecer desabrida, pero tengo poco tiempo. Llego de Cuenca, a donde he ido y venido en el día y mañana me voy a Alemania. Regreso casi sin poner el pie, pero quiero contestar ahora, que luego son tan prolíficos que ya no vendría a cuento:

    Miguel Veyrat said,
    Abril 1, 2007 at 7:34

    (…) ¿Qué ha hecho dios con nosotros? ¿Y tú me lo preguntas? Dios eres tú. Espero que esta metáfora no tenga que explicársela nuestra amiga Kafeína.
    _________

    Me va usted a disculpar que, aunque entienda la broma, me moleste un tantico que se me llame tonta. No, no tiene que explicarme nada Kafeína; además, encuentro muy justo que me diga que Dios soy yo (Espero no tener que explicarle ésta broma a usted).
    ——–
    Kant: escribo Dios con mayúscula porque me refiero a un dios determinado, al de los católicos y ello queda claro e implícito en el contexto de la frase; escribo así el nombre del dios que me lleva haciendo a mí la cusqui desde mi nacimiento y a mí me ha enseñado que los nombres propios se escriben con mayúscula.

    Le felicito por no sentirse solo, ni desvalido, pero yo a usted no lo considero inteligente, sé que lo es y, aunque tenga la infinita fortuna de no sentir el pánico, la angustia del no ser, creo que no es difícil de entender en los que si lo sienten, absolutamente al margen de ser católico o no.

    Y ya que usted nos recrimina por el modo de escribir Dios, no se me enerve, hombre, que, tal como lo dice es como lo emplea el vulgo, como sinónimo de alterarse, de desquiciarse, de ponerse nerviosísimo y es todo lo contrario. Dispense si no le copio aquí la entrada del María Moliner, o del DRAE, que veo que maneja y nos cita, que voy a la carrera. Sé que usted es letrado y que habrá sido un error de vuelapluma. En fin.

    Una cosa más para Kafeína: ¿Majete Kant? ¿Majete? Por dios, Kafeína, repórtese un poquito.

    Ah, y, como parece que hay que decirlo todo: Soy atea; no agnóstica ni demás zarandajas, atea por la gracia de Dios, sí señor.

    Buenas tardes.

  35. Pavlova

    Me encantaría saber a qué demonios sale el muñequito guiñador en la cita del Señor Veyrat, que yo no he puesto. ¿Es, por cierto, el Señor Veyrat único? ¿Tiene hijos? ¿Habré, entonces, de escribirlo con minúscula? Aquí sí va el muñequito ;-)

    Y aviso al Señor Kant: manejo por igual pistolón y florete y mi juego de cintura el legendario (le recuerdo que soy bailarina), así es que, si se me pica…

  36. Miguel Veyrat

    No, no, grácil Pavlova (copio a Kant, don Emmanuel: dios-con-nosotros). El muñequito sale por birlibirloque del servidor del señor Serna, cuando le peta, que es mayormente cuando se abre o cierra un paréntesis. Yo no uso emoticones, no por nada sino porque no sé. Luego él suele limpiarlos. Por supuesto, puede usted escribir mi nombre e incluso mascullarlo en minúsculas. Por supuesto que soy único, como usted y como todo quisque (no se me encocore y mire en el diccionario de uso el uso de quisque), individuo único e indivisible aunque me hayan partido el alma más de una vez.
    Tengo hijos de dos matrimonios distintos. Un chico que muchos de aquíí conocen pues participó en el blog mientras estudiaba la carrera, pero que abandonó porque hace el “máster” de periodismo de El País donde les dan caña hasta quedar exhaustos. Dos hijas mayores y solteras aunque con compañero, la una estable, la otra con más variedad. Más detalles los encontrará usted si escribe mi nombre en Google.
    Bien, espero que su concierto en Cuenca haya sido placentero. Yo también soy ateo, como Kant y otros más de por estos pagos. Si desea usted el enlace con la FIDA, Federación Internacional de Ateos, muy activa, dígamelo, estaré encantado de conectarla para que nos eche una mano. O un pas-de-deux.
    Por último, tiene usted razón, no he mirado diccionarios pero el verbo enervar es extraer los nervios, dejar a alguien o algo, un trozo de carne, una res, sin nervios. No es ponerse nervioso. Se trata de un galicismo, “ènerver” que si quiere decir poner nervioso a alguien, pero de uso corriente en el español hablado.

  37. Fuca

    Estoy de acuerdo con Pavlova, a mí también me han enseñado que los nombres propios se escriben con mayúsculas y es lo que enseño a mis alumnos, si les explico lo que dice Kant , “los que creen en un dios único deben escribirlo en mayúsculas, deberán hacerlo sí, pero con el nombre propio de su dios, en el caso cristiano o musulmán, el del dios de los judíos, Jehová, y no arrebatándole al resto de la humanidad el concepto de deidad para patrimonizarlo”, son capaces de echarme de mi puesto de trabajo. Las mayúsculas se usan para individualizar, por eso escribimos nuestros nombres con mayúscula; los cristianos tienen derecho a escribir Dios, los monárquicos a emplear Rey… y los que no somos cristianos ni monárquicos podemos hacer lo que queramos, como bien ha explicado Kafeína.
    Las reglas ortográficas se pueden cambiar, también los significados de palabras (esperemos que en el próximo diccionario de la RAE ya no aparezca gallego con el significado de tonto y tartamudo), pero para ello los hablantes de esa lengua tenemos que ponernos de acuerdo. Mientras tanto, Dios y dioses.

  38. Miguel Veyrat

    Bueno, pues el servidor parece que hace de las suyas, pues ha aparecido un largo parlamento mío como firmado por la ínclita Kafeína. Ruego al master ser. Serna que corrija el desafuero. Así como los variados emoticones que nos asuelan. Gracias.

  39. Pavlova

    Sí, es muy raro, Señor Veyrat. No sólo se llama usted ahora Kafeína, es que se defiende de lo que le digo de “Enervar” a Kant. ¿Quién es quién aquí? ¿No estábamos desnudos, éramos sinceros, abiertos y veraces?

    Realmente es un error la cosa virtual. Un error muy grave. A ver si aprendo.

  40. Kant

    A ver, que no me estoy expresando bien, señora Pavlova. Tal vez la premura de su viaje le ha hecho leerme apresuradamente y si yo ya lo había escrito mal, claro está, la idea no se acaba de transmitir correctamente.

    Lo que decía respecto a la mayúscula para denominar al dios de los católicos es, precisamente, lo que usted indica, que al infiltrarse esa anomalía en el DRAE se transmite la idea de que (a) existe dios como un ente real, (b) que ese dios es único y (c) que ese dios único es el que adoran los católicos. Y, por supuesto no se le escapa, que los tres puntos son auténticas majaderías que es lo que se sigue enseñando hoy día en las escuelas públicas y privadas españolas.

    En otras palabras, tratamos, aquí, de convertir a Nietzsche en un referente de reflexión sobre la presencia de las ideas religioso-reaccionarias en la vida pública, política y científica de nuestra sociedad pero resulta que “ahí fuera”, en el mundo cotidiano, seguimos enseñando a nuestros hijos los mismos mitos cristianos como si fuera algo más respetable que el hilo de Ariadna y con la acreditación de instituciones públicas y académicas del nivel de la RAE.

    Respecto a mi error por el uso de la palabra “enervado”, supongo que es el mismo que el suyo al usar “desabrida”. Y sí, la consulta al DRAE ayuda mucho. Por otra parte, me encanta que maneje usted tan amplia panoplia de armas, entre las que incluye su fluido cuerpo, algo a tener muy en cuenta.

    Por último, lamento profundamente que no le baste con saberse humana para alejar de usted esa angustia que aqueja a quien busca más allá de su condición natural respuestas a preguntas estériles. Gracias a mis limitaciones – que no son pocas, como habrá comprobado – he conseguido ese feliz equilibrio que me libra de ese pensamiento sombrío, por tanto, no le puedo recomendar igual solución pero, al menos, me solidarizo con usted porque, desde luego, sí puedo entender a quien se enloda en esos miedos.

    Ah y tenga usted buen viaje por tierras germánicas, es penoso no poder seguir departiendo con usted hasta su regreso.

    Doña Francisca qué buen ejemplo nos presenta – entendiendo la boutade, claro – ¿así que perdería su puesto de trabajo por decirles a los cristianos de su aula que su dios es judío y se llama Jehová? En efecto, esa es la libertad cristiana…

    Evidentemente, las normas gramaticales son acuerdos que pueden cambiarse, pero, mientras la cosa no sea de otra manera, hoy por hoy, por más monárquico que se sea, si alguien escribe rey con mayúscula, comete un error de ortografía porque es un nombre común, masculino, singular. Y con dios, igual por más que nos referimos al de los cristianos (¿por qué el suyo sí y el de los hindúes no?, ¿acaso éste no está igual de “individualizado” que Jehová) En efecto, los cristianos tienen derecho a escribir como les dé la gana pero que no nos obliguen a los demás a hacerlo como ellos quieren, escribamos como la razón implica.

    No obstante – ¡y miren que yo saqué el tema! – y ya que todos nos declaramos ateos ¿no nos estamos alejando demasiado de la propuesta del señor Serna? Les propongo que volvamos a don Federico, los temores existenciales que apuntaba, lamentablemente con harta premura, la señora Pavlova entran de lleno en ese permanente chantaje cristiano a los espíritus de las personas sensibles a través de una providencia consoladora, incluso salvífica que sólo existe en sus mentes y en sus medios de comunicación y captación de adeptos. Algo contra lo que Nietsche se rebela y nos revela.

  41. Kant

    ¿Cómo qué quién es quién, dilecta dama? ¿qué está usted insinuando? Acabo de enviar la mía cuando veo mi nombre confundido con el del señor Veyrat y la tal señora (o señor, que aún desconozco su condición de género) Kafeína. ¿En qué embrollo me mete?

    Señora mía, ya en otra expuse mi nombre y descubrí mi embozo. Soy Manel Cantarell i Recatalà, ciudadano valenciano, y la razón de mi pseudónimo, es una absurda broma que deformó mi primer apellido en Cant y de ahí a Kant pero que posteriormente adopté como nombre público pues, de hecho, mis exiguas amistades se me llama Nel•lo Cant. (Nel•lo es la forma familiar de Manel y este, Manuel escrito en catalán, lengua que hablo habitualmente).

    Le ruego que se explique.

  42. Pavlova

    Para el Señor Veyrat (pobre Justo, ésto se le está poniendo peor que una procesión) en respuesta al mensaje que cambia de nombre.

    1º – Voy a tener que llamar a Kafeína, que tanto le suplanta, para que le explique mis guasas. A ver, que no le digo que no sea único, que era un ejemplo para decir que, si hay más de un Veyrat, debería escribirse con minúscula. Lea usted Fuca o Jaime, que se que no se van a molestar.

    2º – Yo no fui ayer a Cuenca a un concierto. Que yo sepa, los de la Semana de Música Religiosa han empezado hoy. Yo he ido a una boda, con su permiso.

    3º – Le agradezco su ofrecimiento de enlace a FIDA, pero no voy a tener tiempo de leerlo y para hacer un pas-de-deux necesito un partenaire.

    4º – Lo de enervar, se lo contesto a Kant, que es a quien se lo dije, también con su permiso.

  43. Pavlova

    Para el Señor Kant:

    1º – De las mayúsculas y minúsculas me niego a seguir hablando. Eso ya queda para dirimirlo a primera sangre.

    2º – Porque me sé humana es por lo que siento ese terror que nada tiene que ver con ideas religiosas. Hay un momento, en mi caso ya en la infancia, en que uno toma conciencia de su propio yo, de lo único que tiene; de su vida y de que todo existe porque lo siente él. En el acto se siente (no puede razonarse), que eso va a terminar y se produce el terror, el terror de Unamuno, que en él tenía el componente religioso de que quería tener esperanza para paliar ese terror. No es mi caso, es la simple sensación de que todo va a acabar porque voy a acabar yo y es un escalofrío, un espanto, la muerte de angustia si durara unos instantes más. Yo sé que, afortunadamente, somos pocos los que tenemos ese terror absoluto, inexplicable y atroz al hecho de dejar de ser, que dura décimas de segundo y que no hay religión, dios o santa madre que pueda paliarlo, por lo que, casi ninguno de los que lo sentimos, tenemos la peregrina idea de buscar el más allá y que, para el que no lo ha padecido es absolutamente incomprensible. Tengo la firme convicción de que fue para “los aterrados” para los que se montó todo ese fraude que es cualquier religión, pero de nada sirve frente a la absoluta conciencia del propio yo y del irresoluble convencimiento de que no hay esperanza posible. No sé explicarlo; creo que es como la prueba interior y no buscada de que no puede existir dios. Yo no me siento enfangada por ese sentimiento atroz.

    3º – ¿Sería tan amable de explicarme en qué me equivoco al usar la palabra desabrida?: 5ª acepción del DRAE: áspero y desapacible en el trato.
    Como siempre, Doña María Moliner es más prolija, más minuciosa y dice: 3ª Aplicado a personas y a su carácter o su expresión: Adusto, brusco, mal humorado o de mal carácter y pone varios ejemplos. En ese sentido, exactamente, es en el que lo he dicho. Todos podemos equivocarnos, pero es difícil en ésto que falle.

    4º – No se me altere, no se me ponga así. Yo no le meto en ningún embrollo. Aquí ha aparecido Kafeína, y no es la primera vez, hablando en masculino, como si fuera el Señor Veyrat y, al final, me da explicaciones a mi por la indicación sobre el mal empleo de enervar, como si fuera usted, porque fue a usted a quien se lo dije. Si alguien tiene que dar explicaciones no soy yo, vamos, hombre, que estoy tan perpleja como usted. Y lamento no estar informada de su nombre y curioso segundo apellido. No he leído ese hilo en que usted lo explicó, pero he llegado a pensar que aquí participamos tres y que los demás son el mismo. Usted dispense y gracias por lo de dilecta.

    Corro que mi vuelo sale a las 10 y regreso hoy mismo o mañana, que voy a trabajar, pero sigo fichando aquí a diario.

  44. Miguel Veyrat

    Veo que mi lado oscuro está siendo discutido, y sin embargo, mi pobre Kafeína sigue silenciosa, seguramente riéndose de mi confusión y acceso de recatado pudor. ¡Ah! Cielos, qué mundo cuando hasta el acto de explicar la palabra enervamiento tiene dueño. Perdón Manel Kant —Lo que más me gusta es tu segundo apellido, Recatalá, ahí nos encontraremos siempre— por haber intentado responder, haremos diálogos reservados en un rincón, como en el patio del colegio. Bien, me alegro de que Ana Pavlova haya aprendido algo de sus incursiones en la red, y algunas hayan sido por aquí. Recuerdos a Frau Tieleman. No sigamos, y como supongo que usted además es feminista, no le daré toda la razón porque me dirá que soy machista. Vale, siga volando sola por los aires, que para eso no hace falta pareja. Pero sí necesitará algún día que alguien la recoja cuando descienda y no se le desparramen los sesos. Kafeína, diga algo, por favor. Baje hasta estos valles de lágrimas. Demuestre que no somos todos el ectoplasma esquizofrénico múltiple del pobre Justo Serna que va dando alaridos por las esquinas… Y dicho esto, regresemos al seno de don Fritz, que no es tan adusto como parece: Muerto dios podemos refugiarnos ya sin pudor alguno los unos en los brazos de los otros.

  45. Kafeína

    Aquí, aquí estoy. Su grito de socorro repercute en los glaciares, señor Veyrat. Descuide que servidora sabe guardar secretos: Lo suyo con el señor Kant y servidora quedará oculto bajo la nieve eterna. Más difícil será justificar lo de Fuca y Serna, y Arnàu con Jaime y Luis y las negociaciones secretas del faslso vasco What If… y Pakhithor el costarricense con los Trolls de Espasa, para limpiar la Tercera Vía, pero todo se andará. Deseo un grácil vuelo a la simpática y picajosa Pavlova (ya sabe lo que dice el proverbio del que se pica….) y que su descenso de regreso sea sobre las plumas de un cisne efébico.

  46. jserna

    Hacía tiempo que no se daba una sesión tan gloriosa de comentarios acerados, irónicos, sarcásticos, eruditos: comentarios en que unos a otros se interpelan para afinar la posición y revelar lo erróneo del adversario (o adversaria…). Hacía tiempo que no me reía con tal derroche de guasa inteligente, la propia del narcisismo necesario. Los personajes se multiplican y, para quien llegue por vez primera a este blog, informaré de que no soy yo quien con tanta gracia se despliega (no podría): no son ectoplasmas míos ni un yo repetido y emboscado. Son interlocutores reales y bien preparados. La verdad es que estoy entusiasmado con el nivel de discusión, de argumentación y de exposición. Justamente por eso, ayer decidí no intervenir cuando el debate se encendía. No quiero que se interprete como una descortesía. Era un silencioso aplauso. Hoy, hacia el mediodía, pondré un nuevo post: seguramente partiré de Nietzsche otra vez para llegar a…

  47. Kant

    Me dejan ustedes asombrado, pasmado y boquiabierto. En serio. En fin, puedo asegurarles que no tengo ni la más mínima idea de qué están hablando la señora Pavlova, la señora Kafeína y el señor Veyrat, así que les rogaría que se pusieran de acuerdo los tres y zanjaran sus asuntos en otro foro. Yo entré aquí para debatir sobre el señor Nietzsche y la ola católica reaccionaria que nos invade y me veo teniendo que quitarme – ¡por tercera vez! – el embozo.

    Independientemente de lo anterior, paso a responder específicamente, a doña Ana Pavlova siguiendo su propio orden.

    1. Quedo a su disposición para un encuentro a primera sangre sobre el tema de cómo escribir el concepto dios. No obstante, conste que ya lo di por zanjado en mi interlocución con doña Francisca (la que usted conoce como Fuca).

    2. En ningún momento he dudado ni de la profundidad de ese sentimiento del que nos habla ni tampoco, como usted, lo he achacado a una necesidad de dios. Por eso la entiendo. Por eso me solidarizo con quién así lo experimenta. Y por eso me felicito a mi mismo de haberme podido librar de ese signum que atormenta a las personas especialmente sensibles. Tal vez aprendí demasiado pronto qué significaba ser hiperbóreo, antes incluso de leer a Nietzsche.

    3. Sin necesidad de irnos a la 5ª acepción de la palabra “desabrida”, sencillamente quedándonos en la 1ª – y convendrá conmigo que el orden que marca el DRAE es el de frecuencia de uso – leerá, al menos en la XXII edición (que es la que yo uso), que estamos hablando de hortofruticultura no de otra cosa. Luego, viene el sentido común. El que nos dice que el medio en el que se usan las palabras nos da su significado concreto. Y eso esperaba yo, que lector entendiera cuando usé “enervar” a qué me refería. De ahí que supusiera, como usted, creo, que el significado que le quería dar a la palabra “desabrida” no era el primero, el más obvio, a pesar de que siendo valenciano, natural de una tierra que, en algún momento, no hace muchos años, tenía en la agricultura su principal sustento, pudiera así interpretarlo.

    4. Atendida su exquisita explicación, me doy satisfecho con ella. Me veo obligado, pues, a dejar nuestras pendencias reducidas sólo a cuestiones gramaticales por tanto, más propias de otro lugar. Si le suplico que se contenga en la adjetivación del apellido que me aportó mi señora madre. Recatalà es un antiquísimo apellido propio del solar catalán-valenciano-balear que luzco con igual honor que el de mi señor padre. En todo caso, ya le pido disculpes, a mi vez, por mi extrema facilidad para el enfado pero parece que es natural en mí, tal vez hastiado de verme permanentemente rodeado de botarates de la política, mediocres de la comunicación y saltimbanquis del pensamiento, me resulta difícil contenerme y no llego a discernir hasta, lamentablemente, demasiado tarde, cuando estoy ante una persona sensata, razonable y culta. Como sería su caso. Acepte, pues, mis disculpas, sí, dilecta bailarina y tenga un buen viaje y mejor retorno.

  48. Miguel Veyrat

    De todas formas, querido Justo, la idea subliminal lanzada por la grácil (Kant) ballerina que imagina un Serna controlando un gran guignol y haciendo hablar con voces en falsete o gritos tronitruantes a sus “porritos”, no deja de ser brillante y luminosa. Si algún día decides dejar el ensayo por el teatro, aquí tienes las entradas que pasaron a las tablas “en horas veinticuatro”. Como todo el mundo sabe, el “secreto de Polichilnela” es el mejor guardado del mundo. Simplemente, porque no existe. Y si existe no es un secreto, es un misterio.

  49. Kafeína

    Bueno, bueno, lanzada por ella pero recogida y ampliada por mí, a ver si dejamos las cosas en su sitio, Monsieur Veyrat.

  50. Miguel Veyrat

    A fuer de no pasar por persona sensata, razonable y culta, reconozca mi admirado Kant, que en aras de la aceptión hortofrutícula tan apreciada por el exministro aznarí señor Trillo al referirse a Irak, la mejor de todas las que atañen al adjetivo “desabrido” es la que con su proverbial sabiduría senequista y transformadora del idioma, ha elaborado el pueblo andaluz a lo largo de los siglos y que no figura en ningún diccionario, y es la palabra “esaborío”. Y bien, arrabalera Kafeína, ¿qué es eso de Monsieur? En todo caso, Citoyen.

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