¿Un partido ómnibus?

 siluetas.gif

1. Hace unos meses publiqué un artículo en Levante-EMV  titulado “¿Un partido nuevo?“, una reflexión sobre el anuncio de Fernando Savater de contribuir a formar una organización política distinta a partir de la agrupación Basta Ya. Me habían parecido irresponsables las palabras que Savater escribiera poco antes de las elecciones cuando pedía el voto en blanco para castigar expresamente a los socialistas. Se quería que ese voto en blanco fuera sobre todo la expresión del descontento general que precede a la constitución de un nuevo partido…, como así ha sido. En fin, en este blog he escrito sobre esa organización in pectore.

Como dije desde el principio, a todo ciudadano asiste el derecho constitucional de formar partidos, de reunirse, de expresar sus opiniones. Las organizaciones políticas son entidades muy defectuosas que dependen no sólo de sí mismas, sino también y especialmente del marco electoral en el que compiten. En su interior, los responsables tienden a perpetuarse: entre otras razones porque hay rendimientos  materiales e inmateriales que se disfrutan por el hecho de ser dirigente. Pero hay más razones: porque la mayor parte de los ciudadanos no queremos invertir nuestro tiempo en dichas labores, porque no deseamos ocuparnos constantemente de tareas de gestión, de gobierno, de responsabilidad. Ya a principios del siglo XX lo sostuvo, lo afirmó y lo dictaminó Robert Michels en Los partidos políticos: los líderes se encastillan porque obtienen ventajas de su posición, porque son apoyados por seguidores  a los que han persuadido y porque muchos que podrían oponerse a ellos se desentienden de la pugna.

Leo, hoy viernes 7  de septiembre, una Tercera de Mikel Buesa (del Foro Ermua) en Abc que se titula “Por un partido nuevo“. Si se ve, el rótulo de dicho artículo es prácticamente idéntico al que yo publicara meses atrás. Prácticamente idéntico… Yo lo ponía entre interrogantes porque las razones de moralidad política en la que dicen apoyarse sus promotores  se basan en la confianza, en el crédito. Viene a ser algo así como: el sistema electoral español favorece el peso determinante de los pequeños partidos nacionalistas; el modelo político español facilita la oligarquización de las grandes organizaciones; nuestra oferta romperá con esa dinámica. Nos piden que confiemos en una nueva organización –irremediablemente pequeña– que reemplazará a otros partidos pequeños, pero ahora con un ideario constitucionalista. Bien, pongamos que eso sea así o que pueda ocurrir algo así. Queda, sin embargo, la gran cuestión que estos promotores no responden y que Buesa, por supuesto, ignora completamente: ¿cómo esperan romper con la oligarquización de los partidos o las maquinaciones de unos dirigentes contra otros? Sean grandes o pequeñas (vean el ejemplo de Ciutadans, analizado repetidamente en este blog), las organizaciones políticas reproducen los mismos vicios y, a la postre, en un entorno mediático, todo acaba dependiendo de la capacidad de intervención en los medios, de permanencia en los medios.

En la Tercera, Mikel Buesa habla del nuevo partido: la organización incipiente se caracterizaría por “una ambición democrática y un sueño de libertad”. ¿Y por qué hemos de creer que ese partido no reproducirá los vicios de otros anteriores? ¿Y por qué hemos creer que esa organización no registrará conflictos internos por el liderazgo? Buesa estuvo durante meses mostrando toda su simpatía por las posiciones políticas del PP y ahora, justamente ahora, dice sumarse al nuevo partido. Así se lo ha comunicado a Mariano Rajoy. Decía Fernando Savater en un entrevista en El Mundo (6 de septiembre) que “nuestros votantes vendrán de los hartos del nacionalismo del PSOE y el clericalismo del PP”. Dice ahora Buesa que en el nuevo partido pueden encontrar cabida muchas personas desencantadas del “etno-nacionalismo” del PSOE y también aquellas otras “que no gustan del conservadurismo”.  

Bien, aceptemos lo anterior. Pero si los reclamos son tan amplios, de tan amplio espectro ideológico, entonces el funcionamiento del nuevo partido se asemejará al  de las otras organizaciones: más que una agrupación ad hoc (que es lo que han sido hasta ahora Basta Ya o el Foro Ermua) será un partido ómnibus, en palabras Moisei Ostrogorski (en La democracia y los partidos políticos, 1902). ¿Qué es un partido ómnibus? Como la propia expresión indica, una organización de esta índole se basa en las elecciones, con un candidato –o un diputado– que necesariamente será una especie de charlatán. En materia política ha de ser una especie de doctor de omni re scibili et quibusdam aliis, es decir, ha de tener en la recámara una solución para cada uno de los problemas posibles, comprometiéndose  a resolverlos  pronto: por varios o numerosos que sean. El candidato que pudo muy bien haber empezado como campeón de una causa, como representante de una agrupación ad hoc, se convierte en sabelotodo que efectivamente atiende a todos. Pero ese dirigente no sólo persuade con su facundia: detrás ha de contar con un aparato de partido. Toda organización –constataba Ostrogorski en 1902–necesita una maquinaria y, por tanto, maquinistas. Eso es especialmente cierto en partidos que tienen como objetivo mover grandes masas de población. No se podrá prescindir, pues, del servicio de organizadores de distinto rango y éstos rivalizarán con los líderes que se aúpan por encima del aparato. Habrá colisiones: tensiones entre la maquinaria y aquellos dirigentes que se sienten autónomos; pero también fricciones entre aquellos líderes que se hacen fuertes apoyando la endogamia del aparato por oposición a  los mandamases rivales que se creen soberanos.

“Crearemos comités electorales en todos los sitios donde haya gente que quiera participar”, dice Carlos Martínez Gorriarán en Abc. “Necesitamos una estructura que no sea la de los partidos españoles clásicos. Queremos un partido transversal, estamos insistiendo mucho en eso, aunque sabemos que es difícil y, además, que tenga una estructura innovadora, un tanto diferente de la de los partidos tradicionales, que son leninistas, y esto no es una broma. Fue Lenin el que creó un modelo de partido centralizado con un entramado muy complicado de organizaciones y células y luego con un aparato muy grande. Vamos a ver si conseguimos que el aparato sea el mínimo indispensable y que la gente pueda participar todo lo que quiera, a través de la fórmula de los comités electorales. Con esa fórmula, los miembros del partido hacen propuestas, asumen responsabilidades y participan activamente en el debate”.

Sorprende el optimismo antiburocrático de Martínez Gorriarán, pero sorprende más que dictamine con tan escaso fuelle teórico sobre el funcionamiento de los partidos actuales. La tipificación de leninista ya se la había leído a Fernando Savater en el libro de Ciudadanos, editado por Jordi Bernal y José Lázaro (que aquí comentamos). Allí, el filósofo donostiarra decía ver Ciutadans como una alternativa al leninismo de los partidos existentes. La historia posterior (y anterior), que aquí hemos ido examinando, prueba que los nuevos partidos reproducen… ¿el leninismo? No: el peso de la maquinaria y de los dirigentes que se creen irrevocables, algo que se agrava en una sociedad mediática que aumenta la importancia del programa ómnibus. Ambos vicios no se dan sólo en el partido bolchevique: ya lo anticipó Moisei Ostrogorski; ya lo predijo Robert Michels; y ya lo refrendó Max Weber. Los intelectuales que fundan un partido deberían saberlo.

————–

 2. Nuevo post: martes 11 de septiembre…

17 comments

Add Yours
  1. RODERICK GUZMAN MEZA

    Amigo Paco, las referencias nunca están de más. No todos los lectores de esta bitácora comparten su ámbito político. Saludos.

  2. Pedro

    Me parece interesante y discutible la presentación que hace J. Serna de ese nuevo partido. Critica pero creo que es muy benévolo con un partido que lo único que pretende es el anti-nacionalismo. ¿Cuál es la ideología de esta organización? ¡Nadie lo sabe todavia!

  3. Kant

    Don Pedro, salud. Permítame hacerle un matiz a su aportación y tal vez, con éste mío, responda a su pregunta. Más que un ideario anti-nacionalista como único referente reconocible públicamente que aglutine personalidades tan dispares como las embarcadas en ese proyecto de nuevo partido, considero que su propia ideología es la nacionalista, paradójicamente.

    Cuando los nacionalistas de las naciones minorizadas del Estado hacen gala pública y exponen sin tapujos sus intenciones, valores o consideraciones (su lengua, su bandera, sus costumbres, sus tradiciones…) surge “ipso facto” un discurso horrorizado de personas autotildadas de demócratas (!) que, amparadas en la Constitución – que es de todos y a la que todos acatamos, menos la organización armada ETA, claro – niega a aquellos los derechos que esa misma Constitución reconoce.

    Si esto, de por si, ya es chocante, el pasmo llega cuando, en segunda instancia, ese mismo colectivo pseudo-constitucionalista reivindica la lengua castellana, la bandera española, las costumbres decimonónicas del Estado y las tradiciones inventadas por el romanticismo como Bien Absoluto y Superior a cualquier otra consideración.

    ¿No le suena a ud. eso a los mismos vicios que estos dicen criticar del nacionalismo? En efecto, parecen el negativo de la fotografía. Le suena porque los que se parapetan injustamente tras el nombre de “constitucionalistas”, en realidad, practican en si lo que critican en los otros. Hacen nacionalismo. Un nacionalismo diáfano pero un nacionalismo español. ¿Le parece poco ideología?

    Con todo, dilectos contertulios, esto de los partidos ómnibus (sí, don Pipiolo, Ostrogorski) parece que se ha puesto de moda pues, al hilo de lo expuesto por don Justo, parece que en Cataluña, el señor Mas, el dirigente de “Convergencia Democràtica de Catalunya”, también propone crear otro partido nuevo que reuniese a los propios convergentes (liberales), a los socialistas disconformes con el PSC-PSOE (socialdemócratas) y al “todo” ERC (independentistas) Todos caben, da igual de donde vengan, lo que piensen o lo que digan y hagan. Vénganse conmigo que acá hay sitio para todos… Coalición Canaria es un buen ejemplo de ello.

    Lo pintoresco de esta legitimísima decisión de crear ese nuevo partido catalanista es que su necesidad se argumenta con los mismos lugares comunes (y metafísicos) de los señores Buesa y Savater. Los mismos pero al revés, claro. Aunque, como señala el señor Serna, todos guardan firmemente el secreto de cómo van a resolver los vicios de los actuales partidos mayoritarios.

    Lo cual da que pensar o que los partidos mayoritarios (PSOE y PP) ya no convencen (un argumento algo duro de masticar con nueve millones de fieles respectivos) o que tras estas operaciones hay “alquimia política” de uno de los grandes (crear un partido para condicionar electoralmente al oponente y/o restarle votos, pocos, tal vez, pero suficientes para hacerle perder fuerza electoral gracias al sistema d’Hont e incluso para conseguir entre uno y tres diputados que le impidan la mayoría absoluta al oponente). En el País Valenciano – como ya he dicho en alguna ocasión, magnífico laboratorio político para tirios y troyanos – ya se ha practicado esa alquimia y de sus resultados uno puede extraer la conclusión de Pla: “los experimentos con gaseosa” o, si se prefiere, la de Micky Mouse cuando ejerció de aprendiz de brujo. Aunque también una certeza: el humano es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y visto el resultado de “Ciutadans” se va a persistir en el modelo. ¡Que maravillosa es la democracia!…

  4. Miguel Veyrat

    Totalmente de acuerdo, Kant, solamente añadir que si no estuviese ya tan convencido como usted de la existencia de la alquimia política en nuestros territorios y de sus consecuencias corrosivas apoyadas en el sistema d’Hont (que, de paso, digamos puesto ahí para impedir el auténtico pluralismo democratico deseable en un Parlamento occidental y favorecer el bopartidismo “a la inglesa”) diría que a estas alturas del partido es tantro, tanto y tan variado el poder acumulado por los dos grandes dinosaurios, lo estrangularían en un pis pas.Y en cuanto a los ómnibus ostrogorskianos, recordemos la singular propuesta de la Nebreda popular a finales de verano, invitando a Pujol a irse al PP,dada la convergencia con sus posiciones cada vez más evidentes .

  5. David P.Montesinos

    Saludos de regreso a todos y en especial al autor del blog. A mí, Pedro, todo me parece interesante y discutible en este blog, por eso lo leo, aunque no siempre pueda leer los posts, que en ocasiones conllevan debates de los que se puede aprender, aunque sea desde el silencio. La idea del partido omnibus me recuerda -todo y que no sea ese el sentido que le da Ostrogorski- de a una de esas recetas que los neoliberales sacaban en los ochenta para legitimar la presunta necesidad de un gobierno post-ideológico´, por ejemplo el llamado “gobierno sintomático”, que dejaba deslizar la especie de un Estado simplemente gestor, ajeno a las ideologías, como si se tratara de pura técnica el hecho de la gobernación, algo así como una administración puramente técnica de los problemas que van presentándose. Hablaríamos así del político como un fontanero de la cosa pública, nada más lejos de quien desde una cierta imagen del mundo adopta un compromiso ético con la sociedad a la que pertenece, es decir, justo lo contrario de lo que se promete.
    Saludos de nuevo.

  6. marPoP

    Lo más interesante son las referencias!!si no se citara ningún libro quedarían cojos los artículos en general, ayudan a reforzar aquello que argumentamos.
    Feliz regreso de vacaciones!

  7. John Constantine

    Umm… me da la impresión de que las objeciones de D. Justo, muchas de ellas acertadas, no estarían expuestas con el mismo entusiasmo si la recién creada plataforma fuera una excisión o estuviera planeada para hacerle la competencia directa al PP.

    Y aunque comparto las objeciones de carácter “técnico”, si uno las observa a rajatabla, pues tendríamos que olvidarnos siempre de los partidos de nueva creación pues van a caer en los mismos vicios y errores, cuando no peores, de los ya constituidos. ¿Y cual sería la alternativa a la oligarquía prácticamente imperante en la política española?

  8. Kant

    Bueno, señor Constantine, en efecto el “quid” de la cuestión está precisamente ahí, en lo que ud. plantea. Si tenemos una Constitución que sólo capacita a los partidos políticos para tener la representatividad política ciudadana ¿qué hacemos con ellos cuando son ellos, precisamente, los que presentan sus deficiencias en forma de insatisfacción ciudadana? ¿cómo corregirlos si ellos mismos son juez y parte, médico y paciente?

    Creo que nuestra Constitución, obviamente perfectible como humana que es, debería considerar otro cambio en su contenido en esto también. En este caso, un cambio que no fuera una propuesta exclusiva de los partidos políticos (entiendo que en ellos habrá gente sensata con capacidad autocrítica) sino del mayor número posible de agentes ciudadanos implicados en la vida pública y, por ende política, de la sociedad (sindicatos, asociaciones sin ánimo de lucro, organizaciones no gubernamentales, asociaciones de vecinos…), ¿no le parece a ud.?

    Por otra parte, sin entrar en el presunto entusiasmo del señor Serna, realmente ¿estamos seguros que ese nuevo partido, el “savaterista”, va a restarle votos al PSOE?… mmm, paréceme, don Jhon, que el único perjudicado va a ser el PP. Ya comenté, citando ora a Josep Pla, ora a Micky Mouse, que esos experimentos suelen reventarle en las manos a los promotores. Ya fue un despropósito el Partido Socialista Democrático – o algo así – que impulsó la facción vasca del PSOE implicada en la guerra sucia de los 90. De “Ciutadans”, los hechos saltan a la vista. Y al “savaterismo” no le es augurable mayor éxito: previsiblemente tendrá una paupérrima incidencia electoral sobre los socialdemócratas y alguna desagradable sorpresa para el electorado conservador. Puedo equivocarme, claro, el tiempo nos lo dirá.

    Insisto sólo en una cosa: la tozudez humana en equivocarse con el mismo argumento. El argumento ha sido “creemos un partido nuevo para resolver el problema de los partidos viejos” y la consecuencia ha sido la inviabilidad electoral a corto y medio plazo. Los hechos lo confirman, mal que nos pese.

  9. jserna

    Sr. Constantine, las objeciones serían las mismas: una cosa que no soporto es la presunta inocencia intelectual, el adanismo intelectual. Otra posibilidad es que el adanismo sea un recubrimiento: entonces entendería que se empleara como estratagema electoral. Fíjese en el declive de ‘Ciutadans’ (que predije hace dos años). Fíjese en la irrupción de Albert Rivera, acogido con entusiasmo en su momento y cuyo presunto adanismo creo haber desmontado hace un año en este mismo blog. En cuanto a Rodríguez Zapatero, no crea que todo me lo trago.

    Ciutadans y Rivera:
    http://blogs.epi.es/jserna/index.php?s=Ciutadans

    Rodríguez Zapatero:

    http://www.uv.es/jserna/Levanterodriguezzapatero.htm

  10. Miguel Veyrat

    “No crea que todo me lo trago”. Eso me ha gustado. Tampoco yo, y cada vez son más, pesiatal, que no se tragan el anzuelo, sobre todo cuando está cebado el ojetable Pepiño Blanco. Y cambiando de tercio, quisiera que se fijasen ustedes en la deriva crítica que el diario El País está tomando desde hace un tiempo (véase v.gr. la columna de Antonio Elorza el pasado viernes), en pos de recuperar el motto bajo mancheta: “Diario Independiente de la mañana”, que augura va a ceder el testigo de correa de transmisión del PSOE al diario El Público, próximo a salir e integrado por leales adictos al zapaterismo más adánico, tipo “La Sexta”, del mismo propietario.

  11. jserna

    Gracias, Miguel. Leí el sábado el artículo de Elorza y me produjo mucho desinterés. Elorza lleva varias décadas buscando el norte… ¿Y Abc? Hoy y ayer y todos los días, el diario conservador festeja y celebra el nuevo partido. Reprocha a la prensa ‘progre’ no decir nada –o casi nada– de ese partido: las páginas de Abc llevan exactamente tres días alimentando la expectativa mediática de dicho partido con unas fotografías sacadas el viernes pasado (en San Sebastián), con artículos de intelectuales afines y con noticias que no son tales. ¿Y Mariano Rajoy? Es cincuenta veces mejor que Rodríguez Zapatero: y, además, su Gobierno será como Dios manda. ¿Y cómo manda Dios? Hay días, semanas y meses en que a uno se le van las ganas de leer la prensa, de anotar frases y ocurrencias, incluso cuando uno mismo publica:

    http://www.levante-emv.com/secciones/noticia.jsp?pRef=3652_5_342046__Opinion-Calma-chicha

    Tal vez me pasa lo que le sucede a ese personaje de Enrique Vila-Matas (Exploradores del abismo, Barcelona, Anagrama, 2007): “…no he tenido ganas ni de anotarlo. Es triste decirlo, pero me parece que he comenzado ya a perder interés por la caza de frases, interés por el mundo, por casi todo. De un día para otro, estoy empezando a perder fuelle. Es como si al ancestral cazador que hay en mí le estuvieran comenzando a fallar la curiosidad y las necesarias atención, agilidad y paciencia”.

  12. Miguel Veyrat

    Sí, vivimos una crisis de idiotez supina, como si los excesos de la legislatura hubiesen agotado los recursos tanto de tirios como de troyanos. ¡Y claro que la izquierda calla ante el desatino savaterista! Porque como muy bien decís, quien está que trina es Génova, pues sabe que le perjudica grandemente en nuevo partidito, ya que, para más INRI, llevan haciendole propaganda gratuita desde hace cuatro años, tanto a Mikel Buen, a Pagaza, Rosita Díez et altera… Foro de Ermua, etc. Los errores se pagan siempre, y en política a largo plazo. No creo que el Pp de Rajoy se recupere del desastre que le aguarda en, al menos, una década. De todas formas, la próxima legislatura será interesantísima pues habrá al menos tres grandes paquebotes mediáticos en liza, y con ventaja para el sector progresista, por muchos esfuerzos que italianos y catalanes estén haciendo para reforzar al Pedro José de Marras, que se comparaba nada menos que a Jovellanos el pasado domingo, con el elogio a Umbral como excusa. Es muy posible que un nuevo Murdoch de izqquierdas, el hombre más rico del mundo actualmente, el mexicano Carlos Slim, íntimo de FG, y que controla ya toda la comunicación de Latinoamérica y gran parte de Estados Unidos, entre en liza en las Españas.

  13. Miguel Veyrat

    En otro orden de cosas, creo que no te hemos dado las gracias tus amigos por la reforma del blog que ya no obliga al tedioso trabajo de copiar el texto arriesgando que el tecleo del cabalístico ideograma lo borrase. Thanks a lot, comrade.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s