¿Por qué no te callas?

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1. Lo hemos oído y leído…  Pensemos en esa frase común.

“¿Por qué no te callas?” Ese enunciado podría ser precisamente uno de los lemas y temas de Tu rostro mañana, la última novela de Javier Marías, cuyo tercer volumen, Veneno y sombra y adiós, acaba de aparecer. Imaginemos un narrador que se interpelara a sí mismo, que se reprochara  lo hablado: entonces podría muy bien decirse…: ¿por qué no te callas? Si hemos de creer lo que dice el colofón de Veneno…, este libro cierra dicho ciclo, una novela que empezó como la confesión de un ex espía integrante de un grupo del MI6.  En el primer volumen, el narrador de esta historia comenzaba admitiendo que uno no debería contar nada, que uno no debería atarse con palabras que comprometen y crean realidad, que uno debería cerrar el pico. Es, sin duda, una formulación paradójica para un relator que habla durante más de mil quinientas páginas: las que componen Tu rostro mañana. Si se tienen poderes anticipatorios o, mejor, si se poseen capacidades predictivas, no sabemos si acertamos con la premonición o si, por decirla (por contarla), se cumple (o se incumple) precisamente. En Veneno y sombra y adiós, el narrador de Marías –llamado Jaime, Jacobo, Jacques, Yago o Jack Deza— descubre con horror el efecto de su presciencia. En esta obra hace explícito el efecto que el habla ocasiona: contar abre la puerta a ulteriores revelaciones, confesiones comprometedoras, gestos con los que deberemos cargar. Si aventuras la conducta de alguien a partir de la apariencia puedes acertar o equivocarte, pero lo sustancial es que puedes poner en marcha una consecuencia imprevista o indeseada con tus palabras.

Observando el rostro y el comportamiento, observando la conducta, Deza anticipa y adivina qué hará el observado, pero el observado muere… ¿Tiene algo que ver con lo que él predijo? La novela es una extensa disquisición o divagación. Es el monólogo de alguien que, espantado con las consecuencias de su palabra, con los compromisos que verbalmente contrae, renuncia a hablar; alguien que decide callar para que no se cumplan sus predicciones. Pero este tercer volumen es algo más. Es una reflexión sobre el uso de la violencia, sobre la banalidad moral de la violencia gratuita y vista, la que se contagia como veneno, como un tóxico. Es una indagación sobre el pasado, ese objeto extraño y alejado al que –en este caso– se llega gracias al relato del padre y de un amigo anciano del narrador. Y es el examen de una amenaza: la de la muerte.  ¿La violencia, el pasado y la muerte?

En realidad, aquello a lo que Marías vuelve es al relato que frena infructuosamente la muerte, el pasado, la violencia. O, como dice un personaje (Reresby) en este tercer volumen, “…siempre hay quien se mira actuar, quien se ve a sí mismo como en una representación continua. Quien cree que habrá testigos que relatarán su generosa o ruin muerte y que eso es lo que más importa. O que se los imaginan si no puede haberlos, el ojo de Dios, el escenario universal, lo que tú quieras, todo eso. Quien cree que el mundo depende de sus relatores y los hechos de que se cuenten, aunque sea muy improbable que nadie vaya a molestarse en contarlos, o en contar esos concretos, quiero decir los de cada uno. La inmensa mayoría de las cosas sólo ocurren y no hay ni hubo nunca registro de ellas, aquello de lo que nos llega noticia es una porción infinitesimal de lo acontecido. La mayoría de las vidas,  y no digamos de las muertes, nacen ya olvidadas…”

Son palabras con una resonancia idéntica a las del final de Mañana en la batalla piensa en mí. Lean el último párrafo y verán. “…Cuando las cosas acaban ya tiene su número y el mundo depende entonces de sus relatores, pero por poco tiempo y no enteramente, nunca se sale de la sombra del todo, los otros nunca se acaban y siempre hay alguien para quien se encierra un misterio…”

Hablamos, escribimos, relatamos, nos remitimos cartas (ya no) y, ahora, nos mandamos correos electrónicos. El mundo nuestro acaba dependiendo de sus relatores, cierto, pero con esos relatos de que nos valemos provocamos malentendidos: sin pretenderlas ni buscarlas expresamente producimos  confusiones, efectos no deseados que resultan de nuestras palabras. Leía días atrás que, según los expertos, los e-mails provocan todo tipo de malentendidos entre los remitentes. No hace falta ser un especialista para llegar a tal conclusión: tenemos aquí, entre los ususarios de este blog, suficiente experiencia. La escritura electrónica y la correspondencia postal y la conversación oral tienen sus reglas y tiene sus sobreentendidos y… confusiones, insisto. En un diálogo no todo lo decimos: hay cosas que se sobreentienden, que no hace falta explicitarlas porque forman parte del marco al que se someten los interlocutores. Hay una reglas de comunicación, que son normas de cortesía, normas que nos hacen mutuamente accesibles, pautas de comportamiento que nos permiten evitar los encontronazos.   Pero en ese diálogo, repito, lo que efectivamente decimos puede interpretarse torcida o erróneamente, puede causar efectos indeseados o aberrantes…

La novela de Javier Marías, en la que hay numerosas disquisiciones sobre la lengua, sobre los usos lingüísticos, sobre los marcos culturales que invisten de significado a las palabras, es un habla que espera decirlo casi todo, precisarlo todo, con la recurrencia, la digresión y la repetición que son propias de nuestra comunicación. Esa novela no deja de ser un monólogo en el que vemos el esfuerzo de Deza por aclarar el sentido de lo que ve, de lo que le dicen, pero también de lo que no ve ni le dicen. Tanteamos, observamos.

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2. Hemeroteca

-Reseña de JS de Veneno y sombra y adiós en Ojos de Papel

-“La muerte en directo“, recensión breve en Levante-Emv (Posdata), 9 de noviembre de 2007

-Reseña de las partes primera y segunda de Tu rostro mañana en Ojos de Papel

-“Rojos“, Levante-Emv, 12 de noviembre de 2007

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MAÑANA DEL SÁBADO 17, NUEVO POST EN ESTE BLOG.

PERDONEN LA DEMORA…

49 comments

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  1. Roberto Scalfaro

    A quien deben callar es a ese parásito con ínfulas que se atreve a acometer con semejante desparpajo a un mandatario electo por su pueblo, gústele o no a sus detractores. ¿Para qué mantienen a esa manga de inútiles, dizque nobles, dizque altezas? Vamos, despierten y elija a individuos con experiencias más próximas a la realidad colectiva y dejen de mantener a esas sanguijuelas reales.

  2. Miguel Veyrat

    No entiendo muy bien, Justo, sus propósitos. El título de su post parece referirse al tema que el señor Scalfaro aborda más arriba desde un ensañamiento difícil de entender, y sin embargo su reseña de los libros de Marías, Sevillano y Méndez, trata de temas morales como la contemplación de la muerte, la dinidad del vencido, el valor de las palabras, la dificultad de existir, etc.
    Si debemos proseguir con la que ya es como una “falla” de alcance no sólo nacional, que merecería quemarse pronto, yo diré que el error del embravecido Jefe del estado español acudiendo como toro bravo (en palabras acertadas del supuesto “ofendido”: no hay más que observar el rostro desencajado del monarca) al trapo rojo que agitaba ante él un provocador profesional que había ya perdido la Cumbre, incluida la Cumbre alternativa organizada como albergue del “sector populista” americano, boliviano y nicaraguense, ha sido, y eso desde el principio del “invento”, el acudir como convidado de piedra, sin papel alguno ejecutivo a estos foros protagonizados por ejecutivos reales, verdaderos, y con poder. El “poder” del Rey de España podría haber sido moral, mediador, como se ha pretendido, pero con su actuación se ha privado ya a sí mismo —y acaso a su país— de toda prevalencia para ejercerlo.
    Ha querido hacer olvidar que es el heredero de los Borbones que sacudieron a sangre y fuego el país del que decidieron apoderarse, aquello que Carlos III logró llamar España, privando de su lengua y sus fueros a los variados pueblos que conformaban un Estado viejo, complejo e insolidario, procedente de harapos medievales, y lo logró durante un tiempo: ahora viven y vibran otras generaciones de aquellas que hicimos la Transición, y por lo tanto son inmunes a sus argumentos más falaces; ha querido hacer olvidar también que era el heredero designado de Franco: Esto último casi lo consigue gracias a las extrañas y nunca bien aclaradas intentonas entre las que sobresale la del 23 de Febrero, con el concurso de los socialistas de Felipe en pinza con el PP (en su versión anterior de AP) para liquidar al Suárez y su UCD que hizo posible la Transición y por tanto su papel como Rey en la Constitución del 78 y el nuevo Estado de las Autononomías. Ahora ya no podrá hacer olvidar, y por mucho tiempo, porque sus reales genes se dispararon en el momento menos oportuno, que es el heredero de quienes permitieron y dirigieron el expolio de bienes, cuerpos y riquezas naturales de todo un continente, sin que —y eso se ignora a menudo voluntariamente por muchos demogagogos latinoamericanos— los habitantes de la Castilla (al menos) de entonces se beneficiaran en algo.
    ¿Quién quiso, pasado el momento histórico, económico, político, social y sensato, recrear una Commonwealth hispánica que no pudo hacerse en su día? ¿Pretendíamos sustituir a los EEUU en su papel de explotador de su “backyard” propio por más cercano y sensible a sus encantos gracias al fomento de crueles dictadores en un populismo de signo contrario al actual? ¡Insensatos! ¿Quién debe defender a las empresas españolas, si desean enriquecerse allende el Océano? ¿No proceden de las fuentes una ideología y economía “liberal”? ¿No deben defenderse solas, conel concurso de buenos abogados internacionalistas? ¿Están para eso la Jefatura del Estado y la del Gobierno de España? He aquí el debate, contenido en mi acaso inoportuno juicio en medio de la euforia que comenta y exalta con cohetes los aparentemente resucitados testes de un monarca, sin poder pero con representación… ¿De qué tipo?

  3. Kant

    Le agradezco su comprensión, don David.

    Me temo, señor Scalfaro, que se perdió ud. las intervenciones que ya hubo en este “blog”, en el anterior “post”, al respecto del incidente entre los ciudadanos Borbón y Chávez, un desatino institucional entrecruzado por parte de Venezuela y de España. Aunque, de pronto, comienza a adquirir otro matiz diferente cuando descubrimos que la familia Borbón va a tener una separación matrimonial y la República Bolivariana tiene encima un referéndum sobre el mantenimiento en el poder de su presidente. ¡Qué casualidad! ¿no?… ¿o soy muy susceptible y sólo veo “maniobras orquestales en la oscuridad”?…

    Señora Pavlova y doña Francisca (Fuca para uds): ya que estamos con don Javier Marías, les reconoceré que me tienen uds dos realmente intrigado con su afición – por no decir devoción – por el señor Marías. ¿Podría preguntarles a que obedece ello? Es innegable la calidad literaria del caballero pero ¿hasta ese punto de entrega?… Comprenderé también si declinan responderme, tal vez este no sea el mejor lugar para tratar el tema pero, bueno, lo hice aprovechando la generosidad de don Justo.

    Y una última: les recomiendo encarecidamente el artículo del sr. Serna del 12 de noviembre, “Rojos”, cuyo “link” nos facilita el autor.

  4. Fuca

    Javier Marías es uno de los escritores vivos que más me gustan; leí todas sus novelas y me parece un magnífico escritor, como nos vuelve a demostrar en esta obra que comenta Justo Serna, “Tu rostro mañana”, una novela dividida en tres partes, de la que destacaría la primera y la tercera (la segunda no me gustó demasiado, me pareció como un relleno, como si Javier Marías no quisiera acabar su obra para mantener vivos a dos personajes de su novela que tienen una correspondencia real, su padre Julián Marías y su amigo Peter Russell, a los que dedica esta tercera parte, por haberle prestado generosamente buena parte de sus vidas).

    La obra empezaba con un “No debería uno contar nunca nada” y JM nos cuenta una historia de más de 1500 páginas porque sabe que, si no se cuentan las cosas, desaparecen, se olvidan; sólo tienen posibilidad de pervivir si alguien cuenta esas historias. Sobre la primera parte de la obra ya hablé mucho en el foro de JM; sobre “Veneno, sombra y adiós” dejé algún comentario en el blog de mi amigo Portnoy. Creo que merece la pena que leáis esta obra, aunque no es fácil meterse en el estilo de JM, plagado de enumeraciones, antítesis, aliteraciones, retorcimientos sintácticos, empleo peculiar de algunos signos de puntuación…, al que hay que habituarse para que no paralice nuestro disfrute de su obra.

    Me preguntas, amigo Kant, por qué me gusta Javier Marías y en parte te contesto con lo que acabo de escribir. Pero también me interesa como articulista, coincido con la mayoría de sus ideas (siempre que no hable de nacionalismos ni de feminismo), me gusta su actitud crítica y su independencia, no sé, es una persona que leo desde hace tanto tiempo que me parece cercana, amiga.

    “¿Por qué no te callas?”, titula este “post” Justo Serna; Javier Marías dice que quedó extenuado después de escribir esta obra y que incluso se plantea dejar de escribir novelas; espero que no lo haga, perderíamos uno de los mejores novelistas españoles. Los que tienen que callarse son otros, producen vergüenza ajena.

  5. Pavlova

    Gracias por su recomendación, amigo Kant. Ya había leído el artículo de Serna, magnífico como suele y que he disfrutado más aún por tener muy fresca la lectura sobrecogida y emocionada de los dos libros que comenta.

    En cuanto a mi afición, o “devoción” por Marías, sí que me intriga esa idea que más de uno tiene aquí de mi lectura de Javier Marías. Leo a Javier Marías; me gusta Javier Marías como novelista y como articulista casi siempre; siento una especie de proximidad a él que supongo es por pertenecer a la misma generación, por proceder de familias y educaciones similares; por un vocabulario, un modo de expresión (el suyo) que me es tan familiar como el cuarto de estar de mi casa. Además hay muchos nexos de unión, sin haberlo tratado jamás, entre él y yo (rojos, liberales en el caso de su padre, aquí, tras la guerra, quedaron pocos y todos estaban más o menos en contacto). Su padre y el mío tenían muchos amigos comunes; su hermano Álvaro y yo fuimos compañeros, los hijos de Álvaro lo han sido de mis hijos… No sé, veo con simpatía a Javier Marías, pese a su profunda antipatía y lo leo con agrado y cuidadosamente. De eso a sentir afición o, mucho menos, devoción, hay un trecho infinito. Devoción, lo que se dice devoción, no recuerdo sentir por ningún escritor vivo. Algo próximo a la devoción sí siento por Rafael Sánchez Ferlosio.

    Lamento enormemente haberme extendido tanto, algo que me había propuesto no volver a hacer. Trataré que no vuelva a ocurrir.

    Buenas noches.

  6. Pavlova

    Pero no aprendo y no tengo más remedio.

    Me he sentido y me siento abochornada por las palabras y la actitud de Juan Carlos de Borbón y me siento así como persona, no como española representada por él, porque ni él ni nadie me representa. Se ha tomado como algo muy gracioso, como una “Borbonada” y puede que lo sea, no diré yo que no (ese tipo de humor no es el mío), pero parece que lo que ese señor pretendía hacer no era defender a Aznar, ni a España; en ese momento, con una especie de moderadora que debía estar mirando al tendido del siete porque brillaba por su inactividad, me parece que trató de lograr que el tipejo que utilizó el sistema democrático para estar donde está y desde ahí, cargarse una democracia recién nacida y dar golpes de estado, dejara de interrumpir a Zapatero y se portara con cierta educación, pero para ello, hizo uso del peor estilo y demostró que estaba aún peor educado que el propio abroncado.

    Cada vez me es más difícil aceptar que la intervención de éste señor haya sido tan crucial para nuestra democracia, o habrá que convenir en que está ya “ga ga”. Lo menos que se le puede pedir a un rey, a algo tan trasnochado como un rey, es que sea exquisito y no un barriobajero.

    Esa inmunda costumbre de tutear a todo el mundo le jugó una mala pasada. Si el ciudadano Borbón hubiera dicho: “No interrumpa”, o “deje hablar al Señor Zapatero” ¿A que habría sido otra cosa? Así, encima, ha dado pie al otro para que se sienta humillado y despreciado ¡la repera!

    Me encantaría saber para qué tanto de eso que llaman protocolo cuando el rey no sabe conducirse y es ahí, en la ira donde debe estar la contención y la mesura.

    De cualquier modo, hasta los que le ríen la gracia, habrán de convenir en que no era el momento, ni el lugar para hacer gracias. Él no intentó hacerla y se la ríen como se ríe a un niño tonto, como si en lugar de rey, tuviéramos un bufón de corte al que todo le está permitido ¿Por qué esa manga ancha, con lo caro que sale educarlos?

  7. Miguel Veyrat

    Parece que está resultando claro que la interrogación acerca del sentido del título del post de Justo Serna, “¿Por qué no te callas? era una clara invitación a seguir con el tema, como muy bien entendió, el primero, aunque de modo tan arrebatado como el propio Chávez y el monarca. No puedo estar más de acuerdo con la reflexión de Pavlova. Habría que añadir el oportunismo de los asesores de la Real Casa, que tras sus fallos estrepitosos de protocolo y programación, han aprovechado el supuesto el increíble “repunte” de la popularidad del rey —así se constata en la inmensa mayoría de medios— para anunciar el hipócritamente encubierto con la frase de “cese temporal de la convivencia” divorcio de la hija mayor del monarca con el vividor Marichalar. De paso que contrarrestaban, al mermar su alcance con la espectacular “noticia rosa”, los efectos colaterales en el ánimo de los demócratas de este reino, de la peculiar sentencia contra la libertad de expresión dictada ayer con la excusa de la portada de El Jueves.

  8. Fuca

    Pues yo también estoy de acuerdo con nuestra querida Ana Pavlova y me alegro de que vuelva a intervenir extensamente en este blog; como decía Kant en un “post” anterior, sus comentarios son siempre interesantes y es un placer leerla.

    También estoy de acuerdo con Miguel Veyrat, lo que pasa es que a mí en este blog me pasan cosas raras; ayer, cuando contesté a Kant, en mi pantalla no aparecía el comentario de Veyrat, escrito muchas horas antes; ya me pasó en otras ocasiones con los mensajes de otros contertulios; ¿sólo me pasa a mí?, ¿es problema de mi conexión a Internet? Las maquinitas y yo somos bastante incompatibles. ¡Qué maravilla sería poder intercambiar opiniones con todos vosotros alrededor de una mesa, como en las antiguas tertulias, y no a través de una pantalla! Pero, así avanza el mundo y hay que aprovechar estos medios cibernéticos.

    ¿Os fijasteis en el tecnicismo que emplea la casa real para comunicar la separación de su hija, “cese temporal de la convivencia matrimonial”? ¿Por qué el monarca no utilizó otra expresión de este tipo en la Cumbre Iberoamericana? Podría haber dicho: “Está usted interrumpiendo al señor Zapatero”, pero no, prefirió la pregunta retórica ¿Por qué no te callas?, como si fuera un golfillo discutiendo con otro, ¡una vergüenza!

  9. Miguel Veyrat

    Lo malo, Fuca, es que no es un golfillo: Es alguien que por el pasado de la institución que representa, no debió jamás haber intervenido. Ha abierto la caja de Pandora del victimismo indigenista, del genocidio de almas y cuerpos de los indios asesinados, explotados, convertidos a la fuerza, con sus templos e instituciones sociales y políticas ancestrales eliminadas. Sometidos, colonizados, explotados. Así fue. Y todos los esfuerzos políticos y diplomáticos desplegados hasta ahora para “partir de nuevo” si ello fuera posible, se han dluido, entregando en manos de un populista irresponsable un arma arrojadiza de consecuencias imprevisibles. Si el antiamericanismo funcionó en su día, el antiespañolismo volverá a campar libre por las pampas y sabanas, los desiertos, montes y volcanes.

  10. Miguel Veyrat

    Pediría al señor Hemeroteca que colgase la coumna de hoy de Miguel Angel Bastenier en El País, “Las cumbre del mundo ibérico”, no porque halle coincidencia con mis opiniones, sino porque añade una serie de datos de interés que las completan.

  11. Hemeroteca

    Las cumbres del mundo ibérico
    Miguel Ángel Bastenier, El País 14/11/2007

    La arremetida del presidente venezolano Hugo Chávez en la pasada cumbre de Santiago es grave en sí misma porque revela una intencionalidad de dislocar la reunión, a lo que el Rey contribuyó involuntariamente con su imperativo “cállate” al mandatario de Caracas, pero sobre todo como síntoma de las dificultades que le esperan al Gobierno de Madrid -de cualquier color- en sus relaciones con América Latina. La amenaza que proyecta el líder bolivariano al acusar a Aznar de golpista afecta como subtexto a la propia naturaleza de las reuniones iberoamericanas, que Chávez quiere utilizar como plataforma para sus reivindicaciones, y reemplazaría gustoso por un cónclave ad hoc, igual que trata de hacer la competencia al TLC con el ALBA, al Banco Mundial con el Banco del Sur, a la CNN con Tele-Sur, y a todo aquello que representa a sus ojos el imperialismo norteamericano y adláteres entre los que sitúa a España.

    Esta reconquista de América que tiene como grandes protagonistas a las empresas españolas, a la zaga tan sólo de Estados Unidos por volumen de inversión, está siendo hoy juzgada con arreglo a criterios no sólo materiales, sino con un añadido que no está claro que todos los españoles concernidos entiendan: lo que América Latina acepta de Estados Unidos por el prestigio y la universalidad eficaz de su tecnología, no lo admite en la misma medida de España, porque tanto élite como clases medias y populares perciben que la antigua metrópoli les debe algo y lo que tiene que hacer es pagar y callar.

    No sólo se trata de líderes como el nicaragüense Daniel Ortega, que en la cumbre puso a alguna empresa española como chupa de dómine y pidió el fin de esas citas para convertirlas en un foro alternativo de sí mismas para tronar contra Estados Unidos, o el boliviano Evo Morales, y el más cauto y, a fin de cuentas, muy ibérico Fidel Castro en Cuba, sino también del presidente Kirchner y sectores de la sociedad argentina, peruana o mexicana por poner el caso.

    Ese desembarco de España topa, por añadidura, con dos graves problemas; el primero de evolución política, y el otro de calendario, pero ambos muy ligados. El primero es que la izquierda que gobierna en más que menos países de América Latina está escindida en diversas confesiones, de las que una, la radical o bolivariana que encarnan Chávez y Morales, pone en cuestión el modelo de identidad latinoamericana, que hasta la fecha venía siendo únicamente el criollo, blanco o levemente mestizado, que, básicamente, es el grupo humano que monopoliza el poder desde la independencia, y que mejor representa la iberoamericanidad española o portuguesa. Y esa nueva introspección nacional que hoy campa por sus respetos en Venezuela y Bolivia, con excelentes posibilidades de expansión en la América andino-caribeña, le presenta al Gobierno español problemas de padre y muy señor mío. No alberguemos dudas sobre los sentimientos de Chávez, como prueba su insistencia -el pasado fin de semana, por última vez- en afirmar que la colonización de América fue el mayor crimen de la historia. Y, sin discutir su derecho a opinar así, parece de cajón que quien dice eso no puede querer ni poco ni mucho a España. Por eso está fuera de lugar argumentar, como hace el PP, que el presidente Zapatero haya establecido ninguna relación especial con el chavismo. Tras el brevísimo momento en que al líder venezolano le debió parecer estupendo que España retirara las tropas de Irak, las relaciones no han pasado nunca de correctas -como han de serlo con todos los países de lengua española, cualquiera que sea su sistema político-, y habría que estar ciego para no darse cuenta de que en su reciente viaje a México, Zapatero proponía al presidente Felipe Calderón, de derechas de toda la vida, como socio privilegiado en Iberoamérica, en evidente contraposición a todo atisbo de concupiscencia con Caracas.

    El segundo problema es una coincidencia de carácter astral: 2010 y 2011 son los años en que la América Latina continental festejará sus 200 años de independencia, tiempos éstos especialmente propicios para el triunfo de la madre de todas las demagogias; tanto, que una parte de la derecha, por aquello de que es mejor no salir a enfrentarse a multitudes, puede hasta avenirse a participar en una segura kermés antiibérica. Las cumbres, iniciativa modesta pero tan digna como cargada de posibilidades de la diplomacia española, pueden ser las primeras en sufrir el embate que viene.

  12. jserna

    Al principio de este post decía Miguel Veyrat lo siguiente: “No entiendo muy bien, Justo, sus propósitos. El título de su post parece referirse al tema que el señor Scalfaro aborda más arriba desde un ensañamiento difícil de entender, y sin embargo su reseña de los libros de Marías, Sevillano y Méndez, trata de temas morales como la contemplación de la muerte, la dinidad del vencido, el valor de las palabras, la dificultad de existir, etc.”

    Hablo de Marías, de la novela de Marías, que, aunque no lo crean, aborda directamente la confusión verbal y la descortesía, el reto oral y la violencia de nuestras comunicaciones. El novelista trata también de diplomáticos ridículos (“Rafita“, que sonará a quienes hayan leído la obra) y trata de cuestiones actuales que son datos circunstanciales que nos ayudan a entender el enunciado de la narración: cuándo sucede la novela, vaya. Estamos en nuestro tiempo: en Fiebre y lanza, por ejemplo, parece urdirse un golpe de Estado contra Chávez, Lady Diana Spencer ya está muerta, de los talibanes afganos se habla en pasado y el atentado contra las Torres Gemelas ya ha sucedido. Son datos circunstanciales, pero si ustedes los ponen en relación con el problema del habla y de la predicción advertirán que el título de mi post (“¿Por qué no te callas?”) no es arbitrario. Sigo pensando con Marías –contradictoria, paradójicamente (nosotros lo incumplimos)– que el mundo tiene un exceso de relatores… y de bocazas.

  13. David P.Montesinos

    Permítanme una maldad: ¿cuántos de ustedes y de sus allegados sabían -y soy el primero en acusarme de desinformado- que se estaba celebrando la Cumbre Hispanoamericana? ¿cuántos se enteraron a raíz del incidente entre el Monarca de las Españas y el criollo amotinado?

    Más maldad: ayer tarde, en el querido y progresista canal cuatro, abrieron con el tema y sostuvieron una ingeniosa tertulia -Pilar Rahola incluida- en la que la gran cuestión era si el Rey había actuado bien o no. (Luego siguieron hablando del incidente del cantante Melendi en un avión -informense que es divertido-, del divorcio de Marichalar y la infanta, y sólo les faltó el asunto de seguridad nacional que es la ausencia de Raul en la selección) Pues bien, a nadie se le ocurrió preguntarse si realmente están pasando cosas en Hispanoamérica que merezcan alguna reflexión. Para eso son las cumbres ¿no? Pues vaya, resulta que nos acordamos de ella porque Chavez ha encontrado la manera de llenar las televisiones y los youtubes con sus payasadas, que tiene perfectamente calculadas porque ha entendido perfectamente que vivimos en la era del espectáculo globalizado. Con independencia de la credibilidad que el presidente venezolano nos merezca, no estaría mal hacerse algunas preguntas:

    -¿Cuál es el papel de Unión Fenosa y de otras empresas españolas en Hispanoamérica?
    -Hispanoamérica, ¿tiene cada vez menos pobres como prometían los apologetas de la “sociedad abierta” tipo popper o es justamente al revés?
    -¿Por qué, con o sin pucherazos, Chávez es votado por la mayoría de los venezolanos?
    -¿Qué pasa con las grandes oligarquías de Hispanoamérica y su relación con los antiguos imperios coloniales, no sólo el español?
    -¿Por qué, si Chávez es tan malvado, los USA siguen siendo el principal comprador de su petróleo?
    -¿Tienen interés los países del Tercer Mundo que la gente fije sus ojos hacia las Cumbres de los países pobres?

    Son simples preguntas de un ignorante.

    Un pequeño apunte, sin ánimo de polémica con los y las contertulios/as. No he logrado cogerle el punto al Marías novelista, y sí sin embargo al articulista, solo que en un sentido algo retorcido. Me explico. Tengo la impresión de qué, cuando alguien se irrita con alguno de sus polémicos artículos, está de alguna manera cayendo en su juego. Quiero decir que cuando escribe sobre feminismo o sobre nacionalismo sostiene la misma línea ideológica que cuando escribe contra el PP, la oligarquía económica, la Iglesia o los niñatos que hacen botellón bajo su casa… Esa línea marca una línea de enfrentamiento contra toda una serie de corrientes recientes de lo que podríamos llamar “izquierda anémica” o “reaccionarismo enrollado”, por ejemplo las culturas de la queja y el victimismo institucionalizado, la rebeldía simulada y hecha consumo, la juventud incívica, las ideologías excluyentes y a la vez lloronas, la reivindicación de derechos inventados… Conozco poca gente que despierte tantas hostilidades y que sin embargo sea tan leída, pero yo creo que la línea discursiva en Marías siempre es la misma, incluso cuando toca temas que al lector le son caros. Por cierto, es el único articulista de Prisa que se mete habitualmente con su propio periódico. Tiene su mérito, ¿no?

  14. Pavlova

    No sé si viene mucho a cuento, a mí me parece que sí, ni si es un abuso de confianza, aunque se que a Justo no le va a importar, pero les pongo un enlace a una recomendación que quiero hacerles para que no se lo pierdan los que viven en Madrid o Barcelona. Me parece que es algo que nos interesa y nos afecta a todos y es una película verdaderamente estremecedora.

    http://www.emboscados.com/foro/viewtopic.php?TopicID=2525

  15. David P.Montesinos

    RECTIFICO LA ÚLTIMA DE MIS PREGUNTAS: ¿Tienen interés los países del PRIMER MUNDO en que la gente fije sus ojos en las cumbres de países pobres?

    Disculpas.

  16. Pavlova

    Sí, a mí también me pasa lo que a Fuca, hasta ahora no me ha aparecido el mensaje de David P. Montesinos

  17. Miguel Veyrat

    Querido David, me parece que en su crítica, justa y despiadada, acerca de la confusión de géneros en el Canal 4, se refiere usted a un programa de entretenimiento vespertino, el magazine cuyo nombre no recuerdo, Channel o algo así, donde grita y gesticula un tití llamado Boris Yzaguirre al que PRISA acaba de otorgar el papel de segundo ganador del Planeta, tras el gran Millás, y le publica artículos de análisis político en la prestigiosa página 4 del diario reorganizado, nadie sabe por qué —se trata de una de esas súbitas e injustificables promociones “a la española” tan habituales en los medios—. Es lógico que le merezca ese juicio.
    Sin embargo, por seguir con con PRISA —que es lo que frecuento— tanto los telediarios de Canal 4 como CNN en español e incluso la tertulia de Concha García Campoy informaron a tiempo y debidamente de la importantísima Cumbre donde España llevaba preparados proyectos muy importantes de cohesión social al Subcontinente americano. Los demás medios, que también consulto, habían informado pertinentemente del evento en sus Informativos y ediciones de Internacional.
    Sus preguntas me parecen también pertinentes y muy bien planteadas, y me gustaría mucho leer aquí las respuestas que imagina para ellas. En cuanto a Marías, permítame que no opine, aunque pueda coincidir con usted en alguna apreciación, pues he renunciado a hablar, bien o mal, de otros escritores. En público y en privado. Lo mejor que puede hacer un escritor es leer o no leer a sus colegas, comprar sus libros o abstenerse.
    Mi opinión definitiva es que el presidente Chaves quiso cargarse la Cumbre para adquirir protagonismo con destino a su propia población y al sector populista de izquierdas representado por Bolivia y Nicaragua: provocó todo lo que pudo, fue ayudado por la inexperiencia en foros internacionales de la Presidenta Bachelet y por la extemporánea e inadecuada intervención de un rey de España congestionado y con los papeles perdidos. Y lo consiguió. Algunos intentan justificar ahora la actuación impropia del Borbón por la situación de su hija con Marichalar, pero el asunto es irrelevante en este tema, ya que sus problemas conyugales son conocidos desde hace más de dos años por la opinión pública española. Así como sus causas.

  18. Roberto Scalfaro

    No alabo la grandilocuencia de Chávez. Su actitud mesiánica está tan desfasada que huele a rancio. Sin embargo, he leído en algunos medios virtuales que se le califica de manera despectiva como el Gorila Rojo y el señor, nos guste o no, fue elegido por una mayoría impresionante de ciudadanos venezolanos. Tal vez a estas alturas estén arrepentidos y se rasguen las vestiduras, pero eso es fórmula que ha de ser elaborada en el futuro. Partimos de una simple ecuación: me respetas, te respeto. No puedo entender que periodistas, en teoría serios y respetuosos, endilguen adjetivos peyorativos, cuando también han criticado las bravuconadas del ex teniente coronel. ¿No se convierten en más de lo mismo? En el caso del ciudadano Juan Borbón, le ha salido lo de dictadorzuelo, la roncha de la autoridad le hizo erupción en ese rostro descompuesto por la ira mientras Chávez hacía de troll y le cabreaba la vida también a Zapatero, que dicho sea de paso se convirtió en un noble paladín al defender a su antecesor con quien he sabido no cambia ni saludos. ¿Logró entonces Chavez, acostumbrado al soplamocos y a la bullaranga caribeña, desestabilizar el ánimo de un rey y el primero de sus súbditos?

  19. Roberto Scalfaro

    Lo siento mucho, pero no sé qué ha ocurrido con mi comentario, repetido cuatro veces. He de haber manejado mal el sistema. Pido disculpas al autor del blog, don Justo Serna. Por favor, eliminar los sobrantes. Gracias.

  20. Miguel Veyrat

    Gracias por la hermenéutica aplicada a su primer comentario Scalfaro. Ahora, sí. Queda mucho más clara su posición, con la que coincido.

  21. David P.Montesinos

    Gracias por la información, querido Miguel Veyrat, ahora entiendo que es usted lo más opuesto a un indocumentado.

    Voy a contestarle con un supuesto imaginario, una pequeña fábula. Salgamos de Venezuela y vayámonos algo más al sur, en otro lugar con muchos indígenas donde hubiere petróleo, gas y electricidad para expoliar a cascoporro. Supongamos que algunas empresas españolas y no españolas se dedican a esquilmar esas riquezas obteniendo beneficios brutales por costes bajísimos. La mitad de lo producido se lo entregan al “Estado”, es decir, a una oligarquía cada vez más rica, corrupta y poderosa, mientras el pueblo cada vez es más pobre. Eso es la tragedia iberoamericana: la tierra más rica del mundo y poblaciones empobrecidas. Todo ello con la anuencia de gobiernos “de pacto”, votados minoritariamente por una población poco ilustrada y confusa. Gobiernos de cuatro partidos, por ejemplo, con colores políticos simulados y el pacto preelectoral de que nada cambie.

    Pues bien, supongamos que de pronto un líder sindical indígena lleva a su partido al poder después de haber conseguido unificar la voluntad de la mayoría empobrecida. Exige que, desde entonces, las empresas extranjeras, si quieren quedarse, deben ser fiscalizadas, pagar impuestos -¡qué fascista el aimara este, buf, exigir auditorías a las multinacionales!-…Para colmo, les obliga a invertir, si quieren gas deben hacer prospecciones, no limitarse a llevarse la uva sin haber labrado como han hecho hasta ahora. Se me ocurren estas y otras perversiones más del tal Evo Morales -¡uy, ya lo he dicho, y eso que era un supuesto imaginario!- puede pensar en llevar a cabo en contra de la democracia, la libre empresa y la libre circulación de mercancías. Imagínense que le da por imponer salarios mínimos y fiscalizar contratos y condiciones de trabajo en minas y obras públicas. Y algo peor, a lo mejor hasta le pega por poner coto a la corrupción en la administración, carga de impuestos a los superhacendados y sus clanes oligárquicos.

    La encarnación del mal, vamos. Menos mal que me lo he inventado.

  22. J. Moreno

    No creo que ningún experto en el uso del lenguaje, niegue que el epíteto aplicado al mestizo Sr Chaves por muchísimos españoles, incluídos personas que tienen un alto nivel cultural, -J. A. Gómez Marín-, calificado como el “Gorila Rojo” es RACISMO PURO Y DURO encubierto.

    Ahora trato de contestar a los escrito por David P. Montesinos:

    -¿Cuál es el papel de Unión Fenosa y de otras empresas españolas en Hispanoamérica?
    La producción y distribución de Energías, con el propósito de obtener enormes ganancias económicas por las bajas remuneraciones laborales, condiciones de seguridad, sanitarias y ritmos de grabajo.

    -Hispanoamérica, ¿tiene cada vez menos pobres como prometían los apologetas de la “sociedad abierta” tipo popper o es justamente al revés?
    La pauperación de los habitantes del continente americano desde México hasta el Cabo de Hornos ha aumentado en los últimos 20 años.

    -¿Por qué, con o sin pucherazos, Chávez es votado por la mayoría de los venezolanos?
    Han encontrado un líder Consecuente, Valiente, Impulsivo, nada retórico y muy “populista”

    -¿Qué pasa con las grandes oligarquías de Hispanoamérica y su relación con los antiguos imperios coloniales, no sólo el español?
    Casi siempre han gobernado con regímenes internos: militares, derechistas y cuando se han visto acorralados, han ungido a regímenes populistas que los han llevado a la bancarrota.

    -¿Por qué, si Chávez es tan malvado, los USA siguen siendo el principal comprador de su petróleo?
    El viejo pragmatismo norteamericano.

    -¿Tienen interés los países del Tercer Mundo que la gente fije sus ojos hacia las Cumbres de los países pobres?
    Desde México a Cabo de Hornos no creo, Desde Malí y Níger hasta Maputo quizas. El continente africano está en el neolítico Cultural. Allí es despiadada la explotación por Occidente.

  23. Kant

    Ay, perdonen uds pero he estado un par de días fuera de onda atareadísimo en sobrevivir. Regreso ahora y veo que están enfrascados en disquisiciones en las me sumaré más abajo pero antes he de indicar que me pasa como a doña Francisca (Fuca para uds) y a doña Ana con lo que veo en pantalla mientras redacto y lo que aparece después. En concreto, cuando escribí al sr. Scalfaro no aparecía en pantalla la primera intervención del sr. Veyrat, así que parece una obviedad lo que le digo a don Roberto ya que don Miguel había retomado el asunto y, encima, que enmendara a don Miguel, nada más lejos de mi intención. No es la primera vez que me pasa y ahora veo que es algo más generalizado. Así pues, diosecillos de silicio, ¿no podrían vuecencias evitar futuros desaguisados?.

    Leído su parecer sobre JM, doña Francisca, me parece que su desorbitada preferencia por el autor obedece más a aquello que leíamos en “El Árbol de la Ciencia” cuando su protagonista se preguntaba porqué amaba a Lulú y al final concluía que en el amor no hay ni lógica ni razón alguna, se ama a alguien y ya está y yo creo que ud ama a JM y ya está. Pues me parece muy bien, si me permite la licencia. Aunque observo que no es un “amor loco” en tanto en cuanto sabe en qué terrenos le falla JM. Diría que es un amor literario más reposado, como el que deduzco de lo que nos comenta doña Ana, tan cargado de razones como de pasiones, entiéndaseme, en el sentido irracional de la palabra.

    El sr. Sánchez Ferlosio, ya ve doña Ana, a mi, como a ud, me gusta más pero, bueno, todo es cuestión de ese extraño resorte que nos salta o se nos bloquea con un u otro autor. Lo que no llego a entender es porque se lamenta de su escritura “in extenso”. Don David no para de reivindicar las intervenciones largas y, tal como lo planteó él en su momento – y sin abusar – no me parece ningún despropósito. De hecho, vea como no puede resistirse a escribir y nosotros a leerla. No se reprima en ello, por favor, escriba. Por cierto, aunque no sea tarde, me sumo, como lo hicieron doña Francisca y el sr. Veyrat a su visión de las cosas borbónicas.

    Volviendo a doña Francisca, una última cosa, nos convoca ud a un recuerdo de añoranzas recordando aquellas mesas alrededor de las cuales las personas se reunían, se drogaban (alcohol, café, te, tabaco, pastelitos…) y conversaban mirándose a los ojos… pero, si ese fuera el caso… yo no podría estar allí, so pena de aparecer ataviado con disfraces y maquillajes. En fin, que las maquinitas también tienen sus ventajas.

    Don Miguel coincido plenamente con ud en cuanto su volteriano fervor ataca pero sí querría incidir en que al ciudadano Borbón y a la Casa Real, en general, le vino muy bien el desplante del cabeza de familia en Chile: los divorcios reales – úsese el eufemismo que se quiera – son el pavor de los monárquicos españoles. La visión paternal de la realeza y su comprensión como el de una familia modélica – o sea, perfecta, o sea, incapaz de cometer un error, o sea, inhumana – se dinamita con una quiebra matrimonial de esa enjundia. En esa visión anacrónica del mundo y en su comprensión inhumana de la vida, los monárquicos no están precisamente por la apertura a nada – las andanadas que ellos mismos han lanzado sobre la ciudadana Ortiz son de órdago, impensables para un republicano – así aunque a nosotros nos pueda parecer un despropósito circense, excesivamente nimio para la polvareda internacional levantada, no descarte esa posibilidad. Y si a ello se unen los hechos devenidos en la misma semana de la sentencia abracadabrante lanzada contra “El Jueves” y el asesinato de un chaval de Vallecas por parte de un soldado español, fascista indudablemente, bueno, les ha venido la mar de bien que ocurriera y, además, seguir con ello pegándole vueltas, mareando y distrayendo la atención de lo que, a la postre, cada vez toma más cuerpo: el cuestionamiento social sobre el papel de la monarquía en una democracia.

    Queda para otro “post” – de incierta convocatoria – lo del Grupo PRISA y la Cuatro… mmm… no sé, sr. Veyrat, no sé… dudo…

    Pero coincidir, sr. Scalfaro, también coincido con ud en la aclaración que hace sobre su postura. Por eso deberé matizar la mía expresada sobre el tema en el anterior “post”. En ella, repartiendo culpas por igual – aunque por diferentes motivos – a los sr. Borbón y Chávez, exculpaba al presidente del gobierno español considerándolo el único que actuó correctamente. Me equivoqué. Creí que el presidente Rodríguez había salido en defensa de la institución “Presidencia del Gobierno”, una institución democrática la asuma quien la asuma siempre que el pueblo soberano, en ejercicio de su poder, lo hubiese elegido. Al menos eso inferí de sus palabras. Pero luego vinieron las ruedas de prensa y las aclaraciones. Aquí ya no sé si propias o sugeridas por el sr. Blanco (una especie de enano saltarín que revolotea permanentemente a su alrededor). La cosa es que entonces le salió la “defensa del compatriota” con un argumento tan inverosímil como el de afirmar que “si en el extranjero alguien insulta a un compatriota, yo salgo a defenderlo”… ¡pues habrá que ver al presidente español, Rodríguez Zapatero, defender al también español Francisco Franco Bahamonde cuando alguien diga de él, en Chile, Uzbekistán o Samoa, que era un asesino! Y es que, tengo observado que en España, cuanto más se reafirma uno públicamente contra “los nacionalismos” (así, a saco, metiendo en el mismo concepto al sr. Otegui, marxista leninista, y al sr. Durán i Lleida, demócrata cristiano) , más nacionalismo español está haciendo. La postura de una persona ecuánime y demócrata hubiera sido defender la institución democrática, no al individuo sobre el que se opina, por más español que éste fuera. Así que nos equivocamos ambos, el presidente y yo.

  24. Kant

    Ah y tres cosas más. Cuando leí a don David sus “maldades” pensé que eran preguntas meramente retóricas, pero vaya respuesta puntual les dio, sr. Moreno, vaya respuesta…

    Hablando del sr. Montesinos, muy buena su “pequeña fabula” americana. Sí, menos mal que se lo ha inventado ;-)

    Doña Ana, vuelvo a ud.: entré en el “link” de la película que nos sugiere (y que sólo se puede ver en Madrid y Barcelona… me encanta que ya no exista el centralismo…) y, desde luego, si puedo, no dejaré de verla.

  25. Pavlova

    Mi amable Señor Kant ¡qué bien le comprendo!; tratar de sobrevivir es algo que atarea muchísimo. En ello estamos.

    Gracias por sus ánimos, por su lectura y respuestas detalladas. Debo decirle que la presentación de la película recomendada no es “centralista”, aunque pueda parecerlo, es económica; Madrid y Barcelona son los lugares en que se puede proyectar con más facilidad. La publicidad ha sido así, como ha visto usted aquí, a base de mensajes entre amigos. En fin, si no fuera por su pudibundez, esa que le hace pensar en disfraces de lagarterana y maquillajes, le pediría el modo de hacerle llegar el reportaje, del mismo autor que la película “Santa Cruz, por ejemplo”, pero estoy pensando, mientras escribo (aún soy capaz de hacer esas dos cosas: escribir y pensar, lo cual me reconforta), que se lo puedo hacer llegar al Señor Serna para él y para usted. Es que merece la pena y, ya que me he salido por completo del asunto que nos trae aquí (perdón, perdón) y, en vista de que le gusta Sánchez Ferlosio, me permito colocarle aquí otro enlace en que podrá leer, usted y todos, si lo desean, un cuento (si es que no lo conoce), absolutamente maravilloso y única cosa que el autor salva de su producción:

    http://www.emboscados.com/foro/viewtopic.php?TopicID=913&page=0#7876

  26. Fuca

    Parece que mi mensaje de ayer, en el que matizaba algunas apreciaciones de Kant, desapareció, por lo menos de la pantalla de mi ordenador.

  27. Pavlova

    Sí, en un puño se queda y ¿A que Sánchez Ferlosio es el rey del denostado adjetivo? Me encanta cómo y cuanto lo usa, con lo mal visto que está, ah, pero cuando se domina el lenguaje como lo hace él…

    Sí, Fuca, es rarísimo, yo leí tus puntualizaciones sobre tu gusto por la obra de Marías, que no amor; estaba justo entre el mensaje de Kant del 15 a las 19:10 y el mío de las 19:31. Lo leí al colgar el mío y pensé, al pronto, que era de los que aparecen y desaparecen, por eso me fijé en la hora y el tuyo no recuerdo si era a las 19:39 o a las 20:39, sé que los minutos eran 39 y que pensé que lo habías colgado mietras yo escribía y por eso no lo había visto antes. Algo raro pasa aquí. Los servidores son un churro y parece que, de vez en cuando, se cansan.

  28. jserna

    Estas cosas raras pasan, desde luego. Bien que lo lamento. No me pregunten por qué suceden. Otra cosa: retraso hasta la mañana del sábado mi post…, prácticamente escrito.

    Salvo cambios de última hora, lo titulo ‘La felicidad ja, ja’.

  29. Fuca

    Aún no había borrado el mensaje, así que lo vuelvo a copiar, aunque el final ya está desfasado; supongo que nuestro Miguel ya habrá presentado sus libros.

    Bueno, amigo Kant, lo que se llama amor no es lo que yo siento por Javier Marías; considerarlo uno de los mejores escritores españoles vivos (que conste que a mí también me gusta Sánchez Ferlosio) y coincidir con muchas de las ideas que expone en sus artículos semanales no quiere decir que lo ame, ¿no te parece? Entre lo que yo decía, que era una persona que sentía cercana, amiga, y lo que tú deduces hay un abismo.

    Enlazando con lo último que Justo Serna apunta en su mensaje, el que ahora ya casi no escribamos cartas y las sustituyamos por correos electrónicos (una ventaja que tiene Javier Marías, al no utilizar el ordenador, las comunicaciones con él tienen que ser a través del correo ordinario), estoy de acuerdo con él y con los expertos que dicen que los e-mails provocan todo tipo de malentendidos entre los remitentes. Aquí, en los blogs, todos somos un poco Jacobo Deza, tenemos que intuir al personaje que tenemos enfrente, debemos verbalizar los gestos y los estados anímicos; es difícil esta comunicación y, algunas veces, saltan chispas; ¡ojalá siempre seamos capaces de reaccionar como nuestros contertulios Kant, David Montesinos y Paco Fuster!

    En estos momentos, nuestro querido Miguel Veyrat estará a punto de presentar sus libros, ¡qué pena vivir tan lejos!, sería un placer escuchar en vivo sus palabras.

  30. David P.Montesinos

    Ojo al dato, he pulsado al primer enlace que ofrece Veyrat y aparece literalmente : “Paris Hilton se casa con un excéntrico multimillonario”. ¿Es don Miguel el susodicho novio? ¿Y si es Kant? ¿Y si es Justo Serna? Y lo peor de todo, ¿y si es Paco, nuestro hacker?

    Bueno, es una broma -aunque les aseguro que aparece eso-Opten por entrar en link segundo que nos indica don Miguel. Mucha suerte en la presentación, Veyrat.

  31. Fuca

    Me gusta la crónica, Miguel, compraré tus libros y los leeré y saborearé despacio, como hay que hacer con toda la buena literatura (el adjetivo es un epíteto, si no es buena, no es literatura). Un abrazo.

  32. Kant

    ¡Doña Francisca, qué me dice!… estaba dispuesto a rebatirle la opinión de JM sobre la preferencia de la carta escrita al correo-e tal como dice al indicar que el escritor, “(…) al no utilizar el ordenador, las comunicaciones con él tienen que ser a través del correo ordinario, estoy de acuerdo con él y con los expertos que dicen que los e-mails provocan todo tipo de malentendidos entre los remitentes”. Iba a argumentarle que los mismos malentendidos pueden producirse por uno u otro medio cuando me encuentro, en carne propia, el ejemplo con el que mejor me podía rebatir ud. a mí. Me refiero a su siguiente afirmación “lo que se llama amor no es lo que yo siento por Javier Marías (…) considerarlo uno de los mejores escritores españoles vivos (…) y coincidir con muchas de las ideas que expone en sus artículos semanales no quiere decir que lo ame, ¿no te parece? Entre lo que yo decía, que era una persona que sentía cercana, amiga, y lo que tú deduces hay un abismo”. Bueno, mi señora gallega, me temo que mi tendencia al arcaísmo la forzó a interpretar mi uso de la palabra “amor” en las acepciones 1, 2 o 4 del DRAE (http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=amor), sin embargo, lo mío fue, en todo caso, el uso que se le da en su acepción 3. Esto es, me refería a un amor literario.

    No es este lugar ahora para explayarnos en ello pero el embrutecimiento, banalización y deformación de las palabras es una de las cosas que más me apenan de este mundo postmoderno y, desde luego, la palabra “amor” ha sido uno de los términos más pervertido y maltratado. Lamento muchísimo no poder enviarle la traducción que yo mismo hice de una obra renacentista valenciana (del “quatrocento”) que se llama “Scachcs d’Amor”. (Bueno, no lo hago por que he extraviado en mi propio ordenador el trabajo, si lo encuentro en algún momento ya se lo remitiré a la dirección que me indique si acaso le interesara). En castellano – esta lengua internacional con la que nos comunicamos – sería “Escaques de Amor” o “Ajedrez de Amor”. Sus autores, tres amigos, golfos, poetas, amigos del juego, las adivinanzas, las ciencias y las tabernas, Castellví, Vinyoles y Fenollar, aunque la plúmbea literatura alcanfórica ha transformado en tres sesudos ciudadanos de aburridísimo pelaje.

    En ella se narra, en forma poética, en 64 estrofas – tantas como escaques tiene un tablero – una mágica partida de ajedrez entre Dioses pero con una singularidad: lo hacen con las nuevas reglas para jugarlo que desde la València del XV se propusieron (y se aceptaron) en el mundo entero. Lo fundamental, que el pesado Alforza, el paladín medieval por excelencia, o sea, bruto, es substituido por una Dama (la Reina, en posterior deformación) la cual entra en el juego de una manera poderosa y, a la vez, sutil. Diríase, como una nueva Palas Atenea, capaz de inspirar la Justicia más comprensiva (de ahí que el búho, su ave, encarnara la alegoría de la Justicia en la Antigüedad) y, a lavez, la firmeza más intransigente ante la violencia (es el único Olímpico capaz de derrotar a Ares en batalla abierta). De hecho, la partida, con los Dioses romanizados, plantea un enfrentamiento entre Marte, que blande por grito de guerra “Amor” (!), y Venus, la cual tiene por grito de batalla “Gloria” (?). Mercurio ejerce de juez. El meollo del asunto es que la belleza poética renacentista – si acaso le agrada este tipo de poesía – se entrevera con una forma originalísima de expresar las reglas de un juego de mesa y con la sutileza del uso – entre otros – del concepto “amor”. En fin se lo digo porqué en este caso, las sugerencias que te permite el juego poético, ajedrecístico y simbólico de esta sola palabra son para emborracharse de significados… y ninguno de ellos pasa por el sentido unidimensional (Marcase me perdone por este uso) de nuestro paupérrimo mundo actual.

    En este sentido, y lo digo especialmente por lo que apunta la señora Pavlova sobre los adjetivos, sí, sí, sí, su uso correcto es, para mí, todo un placer, literario, claro, literario. Me importa un soberano bledo la moda. Disfruto con ellos. Incluso, en Eduardo Mendoza, son una risa incontrolable, una alegría que llena a rebosar líneas, párrafos, páginas, capítulos, libros y volúmenes de su obra. Así que, siento realmente haberme expresado de forma tan anacrónica, espero que no la ofendiese con mi dislate, le presento mis disculpas – aunque sé que no le gusta demasiado esta actitud mía, que me prefiere con el acero en la mano – y la conmino a que relea mi anterior texto a la luz de ese arcaísmo.

    ¡Volteriano Veyrat! vaya par de “links” nos ha pasado. Me ocurre como a doña Francisca: ardo en deseos precipitados de leerle… muy despacito.

    PS: La próxima vez que esta máquina infernal me substituya “arcaísmo” por “racismo” muerdo los cables. Aviso.

  33. Pavlova

    A ver, le voy a contestar aquí, mi amable Señor Kant y acabaremos haciendo de ésta propuesta del Señor Serna, nuestra camillita.

    En primer lugar, y metiéndome en camisa de once varas, voy a romper una lanza por Fuca (para usted Francisca), en algo en lo que, si ella quiere, no dudará en explicarle bien y, quizás, en contradecirme. Fuca (Para usted Francisca), es una persona letrada donde las haya (ya sé que no lo duda, pero ¿ve? y ¿Ves, Fuca? su respuesta puede inducir a error, al de que la acusa de no entender en qué sentido utiliza usted la palabra amor. Resulta que, hablando de Javier Marías, hay que tener mucho cuidado con tan hermosa palabra, que tantas cosas, casi siempre hermosas, significa. He de confesarle que, cuando leí lo que usted le decía, sabía lo que ella le iba a contestar, que es muy similar a lo que yo le hubiera dicho. Marías el chico tiene un extraño club de fans (no digo que no lo merezca, pero no de ese modo, que es el de un roquero o similares) que sólo lo leen a él, que tienen todas sus ediciones, que adornan el escalón de la puerta de la calle de la casa en la que vive (tengo unos amigos que viven junto a él y no hay vez que vaya a su casa en que no haya, al menos, dos muchachitas abrazadas a un libro de Marías y esperanto a que salga o entre). Marías el chico, despierta pasiones desatadas; celos; odios entre ellas; grititos histéricos; enfados si se habla de otra literatura que no sea la suya, salvo la que le gusta a él… yo he llegado a pensar que algunas de ellas no lo leen siquiera, sólo lo aman en las acepciones 1, 2 y 4 del DRAE, llegando hasta a afirmar que es guapo… Me consta que a él le abruma y que no entiende qué ha hecho para merecerlo y puede que hasta, quizás, su proverbial antipatía en público sea tan sólo miedo y no me chocaría nada. Si fuera próximo y amable no quiero pensar lo que ocurriría con ellas y con algunos ellos, que también los hay. Por eso creo que nuestra amiga le habrá querido puntualizar que ella no es de “esas” y a fe mía que no.

    Ahora yo: ¡tiemblo de envidia! y, desde la última fila, levanto un dedito tembloroso y musito, como aquella tía de Gila que iba a todas las bodas para decir, al preguntar el cura (entonces sólo casaban curas) que si el contrayente quería a aquella mujer por esposa: “¡Y si no pa mí!”. Eso digo: “Y si no pa mí” esa traducción de “Scachcs d’Amor”, si es que la encuentra en su ordenador, es más, trataré de encontrarla por otras vías.

    ¡Ajá!, le importa un soberano bledo el odio actual al adjetivo; me encanta y seguro que tampoco tendrá nada contra el gerundio bien empleado (tiene su intríngulis, pero no hay más que estudiárselo, vamos, digo yo, que a mí una correctora de pruebas, que se me cargó un original de arriba a abajo, al armarle yo una bronca monumental, me dijo, ofendidísima, que es que el gerundio era incorrecto ¡incorrecto el gerundio! aissss. Y sí lo de Mendoza, sí, sí, sí, como usted dice. Lo que no entiendo es por qué se me disculpa ni recuerdo ningún dislate por su parte, con respecto a los adjetivos. Se los comenté porque me encanta cómo los usa Sánchez Ferlosio, no porque tratara de convencerle de nada. Yo no mando cuentos maravillosos a quien me ha molestado, vamos, hombre.

    He debido perder totalmente la memoria remota y hasta la próxima (yo tenía memoria de elefante ¡ah, juventud dorada!) porque no recuerdo haber dicho nunca que me desagrade usted en actitud humilde y sin acero en la mano. Creo que pedir disculpas es algo que sabe usted hacer muy bien y ello le honra, aunque, en éste caso y a mí, no ha lugar. Por otra parte, creo que a los amigos, a todo el que se frecuenta habitualmente, o se le acepta como es, o no se le acepta. Yo, aunque pueda parecerle increíble (a mí un poco también) tengo amigos de derechas.

    “PS: La próxima vez que esta máquina infernal me substituya “arcaísmo” por “racismo” muerdo los cables. Aviso.” Abundando en lo que comenzó a decir sobre el correo electrónico y el postal, la correctora de pruebas de marras, me cambió “señoras” por “mujeres”, algo más parecido que arcaísmo y racismo, pero que tenía un sentido totalmente distinto y es que era una persona la que hizo la tropelía, no una máquina infernal. Todo viene a ser lo mismo.

    ¿Leerá Paco éste apartado surrealista en el que estamos? Je, je.

  34. Fuca

    Me conoces bien, Aniña Pavlova, sabías que iba a contestarle a Kant por utilizar la palabra amor. Ya sé que puede utilizarse en el sentido al que aludes, Kant, se puede sentir amor por los padres, los hijos o los amigos, pero tú decías que yo amaba a Javier Marías y, en ese contexto, sólo se puede entender de una manera, como muy bien te explica nuestra amiga Pavlova.
    Busca en tu ordenador esos “Scachcs d’Amor” y mándanos una copia a tus dos amigas virtuales (¿sería correcto decir que lo amamos? -es una bromita-).
    Y hablando de malentendidos, creo que por el contexto parece que es a Ana Pavlova a la que te refieres cuando hablas del dislate, por lo que no me extraña que no te entienda, ella nunca dijo que le desagradara tu exquisita educación, fui yo la que lo dije, así que Aniña Pavlova no tienes de qué preocuparte, tú memoria se mantiene intacta. Y tienes razón, a los amigos se les acepta como son, con sus virtudes y defectos, no podemos pretender que sean perfectos; sin embargo, yo no tengo ningún amigo de derechas.
    Hablando de palabras, creo que está mucho más banalizada y degradada la palabra “amistad” que “amor”, hoy a todo el que tenemos cerca se le llama amigo y no es así, la amistad es uno de los sentimientos más profundos que existen y yo me siento feliz por tener pocos pero buenísimos amigos, siempre están cuando los necesitas, nunca fallan.
    Y no te preocupes, Kant, no soy nada susceptible, por lo menos a distancia, así que nunca me siento ofendida y, si alguna vez creyera que me ofendes, lo sabrías al instante, buena soy yo para quedarme con las cosas dentro, mi réplica sería terrible (otra bromiña). ¡Qué seas muy feliz en tu expedición arqueológica!

  35. Pavlova

    Ay, Fuquiña, si hubeiras convivido durante 14 años (todo mi aprendizaje de pintura), con personas de derechas; si la mitad de tu familia lo fuera, vaya si tendrías algún amigo entre ellos, pues, como dices, ¡menuda eres tú!, je, je (Y pongo je, je por no poner un emoticón sonriente, que sé que los detestas). De las siete personas a las que más he querido en mi vida, por las que he vivido, una era de derechas y beata, pero era algo que no hacía al caso; ella siempre estaba ahí y me ayudó a vivir y a ser, como los amigos esos que tú tienes, que yo tengo y que me parece que, en mi caso, son muchísimos, al menos seis y de ellos, una es de derechas, qué le vamos a hacer.

    Me retiro ya de éste apartadito que hemos usurpado a Justo Serna, no sin pena.

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