Silvio Berlusconi

1. El populista

 

 Siempre hay motivos de actualidad para ocuparse de Silvio Berlusconi. Los chascarrillos que profiere, los comentarios jocundos de que se vale para piropear o para denostar, etcétera. Todo lo convierte en materia de interés periodístico o humorístico: siniestramente humorístico. “No, no”, me dirá mi crítico. “Tomar a Berlusconi como objeto de reflexión es un expediente muy facilón: cuando no se tiene nada de lo que hablar, se habla de Berlusconi. O de Aznar”, añadirá mi crítico. Todos lo hacen. ¿No hay noticias? Pues miremos a ver qué ha dicho el primer ministro italiano: seguro que hay algunas patochadas o algunas bravuconadas que puedan explotarse para rellenar el vacío del blogger o del articulista.

 

¿Explotar? No me hablen de explotar… ¿Pues no hizo estallar Berlusconi un volcán de pega? No recuerdo qué día, pero sí que fue en 2006: el entonces ex presidente organizó una fiesta nocturna en su casa de Cerdeña, Villa Certosa, con un pequeño volcán en erupción. Esto creó la alarma entre los vecinos de la zona, que reclamaron la presencia de los bomberos ante el fuego y la lava. Recuerdo que acudieron los equipos antiincendios, i vigili del fuoco. Pronto se disipó la alarma: el dueño de Villa Certosa informó de que esa erupción sólo era un repertorio de efectos especiales, puro ilusionismo. Esta hazaña fue muy comentada en mi casa. Mi hijo mayor -que por cierto está en estos momentos en Italia, sobreviviendo a la ola de calor y a las basuras de Nápoles– me hablaba indignado y sonriente de la payasada. ¿Payasada?, le dije. Es exhibición, es ostentación: yo domino la realidad con efectos especiales, le pongo banda sonora y la acomodo mis necesidades. Es el ejemplo cómico-siniestro de la cultura de masas, de la sociedad de masas.  

 

Muchos meses después, la cosa continúa. Me refiero al petardeo y al ilusionismo del ahora primer ministro.  Leo en una crónica de Miguel Mora que “Los empresarios abuchean a Berlusconi por criticar a los jueces“. La de los   jueces es una figura temida por el presidente del Consiglio italiano: il Cavaliere les reprocha normalmente que ejerzan sus poderes sin respaldo democrático. En Italia, se lamenta Berlusconi, nadie elige a los jueces: no pasan por el veredicto de las urnas y, por tanto, no responden ante el electorado, como sí que deben hacerlo el político peatón o  el mandatario de las alturas. Por supuesto, esta forma de razonar es característica del populista, que es quien apela directamente al pueblo, sin mediación: a unos ciudadanos que pondrían y quitarían gracias a la ley del número. Pero el populista es también aquel que quiere convertirlo todo, toda acción, toda destreza, toda cualidad, en criterio de evaluación estadística.

 

Por eso, años atrás, ya decía Berlusconi que los jueces deberían acreditarse ante el pueblo. El presidente del Consiglio llega por votación, no por concurso-oposición. ¿Entonces…? Si toda actividad profesional o institucional se validara por elección popular, entonces tampoco deberíamos confiar nuestros muchachos a los profesores ni nuestros enfermos a los médicos, podríamos decir. La sencilla pero inapelable idea es de Umberto Eco, quien en su  libro A paso de cangrejo le reprochaba a Berlusconi muchas cosas. ¿La principal? Su incoherencia lógica, la debilidad de sus enunciados, la incongruencia de lo que afirma: en efecto, los galenos no han sido acreditados por el pueblo, sino por concurso de méritos, tras unas pruebas que evalúan sus conocimientos.

 

Por supuesto no es la primera vez que me fijo en Silvio Berlusconi. Hace unos años escribí un primer artículo sobre él, basándome en la lectura de Retratos y perfiles: “El amigo de Aznar” lo titulé. Para el ex presidente español, Berlusconi era admirable por su tenacidad, por su voluntad emprendedora, por su lealtad, por su talento, por su esfuerzo. Etcétera. José María Aznar veía en él a un hombre original, quizá excesivamente original, alguien dispuesto a tirar por un camino no trillado o a probar lo que otros no se atreven. Ese hombre hecho a sí mismo era, sin duda, un espejo al que Aznar quería parecerse o un doble del que quería ser su igual: resolutivo, capaz de patronear una gran coalición de partidarios, de afines y tibios.

 

Las páginas de Retratos y perfiles tenían, sin embargo, un sesgo menos conmemorativo. Hacia el final y después de algún ditirambo, Aznar concluía diciendo: “a Silvio Berlusconi y a mí nos une además la afición al fútbol, un asunto del que solemos hablar, él con su Milan y yo con mi Real Madrid, aunque a veces tengo que recordarle que él es el propietario de su club de fútbol mientras que yo soy, como lo he sido siempre, un seguidor –apasionado, eso sí— del mío”. En estos momentos, en efecto, Aznar no posee un equipo de fútbol: sólo es un hincha apasionado, un militante disciplinado de su partido y un ex presidente que asesora e imparte conferencias.

 

Berlusconi se apoderó del Milan, pero también de numerosos medios de comunicación italianos creando un ilusionismo audiovisual que le resultaba y le resulta muy beneficioso. Ha estado en el Gobierno en un par de ocasiones y –siempre, siempre— respaldado por la mayoría de los votantes, agradecidos a su figura de empresario hecho a sí mismo: un líder económico del que esperaban otras formas de gobernar la hazienda . El momento de su irrupción fue cuando la crisis republicana de Mani pulite, cuando la clase política italiana salía desprestigiada y sin recambio. Pero todo se puede empeorar…

 

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2. El ilusionista

 

El histrionismo de Berlusconi atrae los objetivos de las cámaras: le sirve para adoptar poses que él cree favorecedoras. Sin duda, obliga a los espectadores a reparar en él, a pronunciarse. Creo que es lo más parecido a un ilusionista. Nuevamente Clément Rosset –a quien citábamos en la entrada anterior— puede servirnos para tratar de comprender la actuación del primer ministro italiano. “En la ilusión, es decir, en la manera más corriente de apartar lo real, no hay rechazo de la percepción propiamente dicho”, precisa en Lo real y su doble. “No se niega la cosa, tan sólo se la desplaza, se la coloca en otra parte”. O, en otros términos, “la técnica general de la ilusión” de que se vale el ilusionista “consiste, en efecto, en convertir una cosa en dos”. Sus ardides y juegos de manos, las palabras que enredan y rellenan, no hablan de fantasías cuyo engaño cualquiera podría advertir. El ilusionista, por el contrario, “confía en que el mismo efecto de desplazamiento y de duplicación se dé en el espectador: mientras el ilusionista se ocupa de lo que hace, orienta la mirada del público hacia otra parte, hacia donde nada sucede”.

 

“Quizá en Italia, más que en otros países, permanece aún vivo el siglo dieciocho, y con él, el personaje del charlatán”, dice el narrador de Mario y el mago, de Thomas Mann. El personaje del charlatán, “del titiritero de feria, tan característico de aquella época, y sólo en Italia cabe encontrarlo aún en buen estado de conservación”, añade Mann con displicencia aristocrática, quizá errónea. En una zona turística de Italia, una familia extranjera se instala en el Grand Hôtel. ¿Qué les depara la experiencia? Mala comida, discriminaciones groseras (poder o no poder comer en la terrazas, etcétera). Por ello deciden mudarse a una pensión. Allí tendrán otras vivencias: entre ellas, la actuación del Cavaliere Cipolla. “Entró con aquel especial paso rápido que a la vez denota una cumplida deferencia frente al público, provoca, asimismo, la ilusión en este de que el recién llegado acaba de recorrer una gran distancia para mostrarse ante él, siendo así que apenas hacía un instante se hallaba en realidad todavía entre bastidores”, prosigue el narrador de Mario y el mago. “De una edad difícil de determinar, desde luego ya nada joven”, el recién llegado se ofrece como solución, con una “impresión de bufonería fantástica” muy equívoca.

 

     “–Parla benissimo –afirmó alguien junto a nosotros. El hombre no había hecho aún nada, pero ya sus palabras se estimaban como un mérito, sólo con ellas había sabido imponerse”, leo en Mario y el mago. “Después de haberse despojado de la flamante chistera, de la bufanda y el abrigo, se adelantó de nuevo al proscenio arreglándose la levita, sacando fuera los puños de grandes gemelos y ajustándose la faja bufonesca. Tenía un pelo horrible: la parte superior del cráneo era casi calva”, añade el narrador. “Era un poco como el peinado de un director de circo de antaño, ridículo, pero apropiado para aquel anticuado estilo personal”, precisa. 

 

¿Satisfechos? Qué fácil sería si pudiéramos ridiculizar a Berlusconi así, con esa referencia degradada, haciendo de él una copia del mago ideado por Mann. Pero su ilusionismo no se reduce a ser mera apariencia maquillada o simple  reflejo restaurado. En realidad, si lo pensamos bien, tampoco el mago de Mann es tan obvio: su ilusionismo se consuma haciendo creer al público que él no es un sujeto, sino el soporte de una voluntad colectiva, una expresión estadística: un portavoz o mediador.

 

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3. El vendedor

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Esa paradójica evaporación del sujeto por medio de su constante presencia hace que el público fije su atención en lo que no debe fijarse. Es la técnica del ilusionista. Pero es también la técnica del viejo vendedor que sabe inventar necesidades o adaptarse a ellas con algo de caradura. ¿En qué consiste? Umberto Eco, nuevamente, es quien mejor ha sabido precisar esa figura encarnada en Berlusconi y que tan buenos rendimientos le ha dado. Pensemos, por ejemplo, que el primer ministro es un vendedor de coches. Es ésta una analogía que no resulta extraña en la política: ya en tiempos de Richard Nixon al presidente norteamericano se le comparaba con un vendedor de automóviles… poco fiables. Pero regresemos a Berlusconi. ¿Qué es lo que habitualmente hace? Sin preguntarse qué tipo de conductor es usted, Berlusconi empezará diciéndole que el auto que le ofrece es un bólido en la práctica, todo un bólido pensado para una conducción deportiva. Tanto es así, añadirá, que basta con accionar levemente el pedal del acelerador para el coche sobrepase en unos instantes los doscientos kilómetros por hora. Pero el potencial comprador, usted mismo, no pensaba precisamente en conducciones temerarias: tengo familia numerosa y una suegra inválida, le dirá al vendedor. ¿Qué hará, entonces, Berlusconi?  

 

“Sin solución de continuidad pasará a demostrarle que es el coche ideal para una conducción segura, capaz de mantener tranquilamente la velocidad de crucero, hecho para la familia”. Más aún, añade Eco, “de repente, le dirá que si lo compra le regala las alfombrillas”. Ese vendedor no tendrá especial preocupación por mantener la coherencia, por sostener sus enunciados de manera congruente. Lo que verdaderamente le preocupa es que, de todas las cosas que dice –esas paparruchas mercantiles–, alguna le pueda interesar a usted para hacer el desembolso. Imaginemos que sí, que uno de esos señuelos le convence: dicho vendedor sabe que usted olvidará toda la ganga verbal anterior para fijarse en el reclamo que ya le ha convencido; ese vendedor sabe que debe hablar y hablar como un charlatán, con promesas, con prendas, con hipérboles… Berlusconi obra de manera semejante, teniendo que lidiar, además, con una oposición o una judicatura hostiles: “tiene que hacer promesas que, aunque para sus seguidores sean buenas, malas o neutras, aparezcan a los ojos de los críticos como una provocación. Y tiene que hacer una provocación todos los días, y mucho mejor si es inconcebible e inaceptable”, concluye Eco. Esa estrategia le permite estar en el candelero y en el candelabro, arrojando luz y ensombreciendo el resto, ocupando la primera plana de los periódicos, dictando, en fin, el temario del que discutirán sus opositores: como un tendero inescrupuloso con rivales y enemigos fuerza a sus oponentes y a la competencia a tratar de lo que él quiere vender. Ahora, además, gobierna…

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4. Colofón

27 de junio de 2008:

 

“El Consejo de Ministros de Italia aprueba la ley que dará la inmunidad a Berlusconi”.

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Variedades

Las llamadas telefónicas de Berlusconi. “Silvio segreto”, de Marco Lillo: escuchar y leer en L’Espresso.

 

Silvio y José María. Algo semejante valora en Silvio Berlusconi (…). También Aznar, en fin, dice ser leal y amigo de sus amigos y, justamente por eso, recuerda siempre los  favores y no olvida los ultrajes o lo que él juzga afrentas”. Leer más

 

La metástasis de la democracia. “Sono costretto ogni sabato mattina a preparare con i miei legali udienze in cui sono oggetto dell’attenzione dei pm [fiscales] o giudici politicizzati che sono la metastasi della democrazia”. Leer más

 

“Molti pm [fiscales] vorrebbero vedermi così”, dijo Silvio Berlusconi simulando estar esposado. Leer más.

 

 Lunes 30 de junio, nuevo post

46 comments

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  1. David P.Montesinos

    Serna sabrá disculparme que no empiece por Berlusconi, pero la actualidad manda. Fuca ya advirtió ayer que se iba a sancionar gravemente desde la Conselleria de Educación de Valencia a aquellos docentes e institutos que se nieguen a impartir en inglés la asignatura de Ciudadanía. Hoy, el creativo conseller Font de Mora confirma que será “implacable”. En la práctica esto supone que se va a expedientar y, llegado el caso cesar a aquellos funcionarios que no asuman un acto de insumisión del gobierno autonómico, el cual, por mor de torpedear al gobierno central, se ha inventado una posibilidad que va en contra de las leyes vigentes. Razones:

    1. A ningún profesor de un instituto se le puede exigir una titulación en inglés, salvo a los que impartan justamente la materia de Inglés, como es obvio.
    2. Contratar nuevos profesores para que impartan la asignatura, como están pretendiendo, está muy bien, pero es repugnante que se invierta dinero en algo tan superfluo con la cantidad de problemas que, por falta de personal e inversiones, estamos sufriendo en la enseñanza pública.
    3. Obligar a un profesor a que acepte como alternativa a la docencia directa la realización de un trabajo que supondría a su vez estar excusado de asistencia es contario a cualquier principio de libertad de cátedra. Que sean los padres los que puedan imponer el tema del trabajo a realizar tendría su gracia como broma de no ser por qué es cierto. En la práctica supone que el niño puede entregarme un trabajo titulado “Por qué los gitanos son ladrones” o “Expulsemos a todos los inmigrantes” y yo me lo he de comer con patatas.

    4. Hay que ser muy manipulador para seguir extendiendo la idea de que la asignatura de Educación para la ciudadanía es lo que los reaccionarios de este país dicen que es. Lean el temario, bobos, estudien un poco, que los libros no muerden. Son tan tontos y tan ignorantes que creen que van a obligar a los niños a hacerse homosexuales, a cantar el himno de la República y a violar a las monjas. Lo que les envenena la sangre a muchos, es que en los institutos y escuelas somos muchos los que llevamos años enseñando cosas como que la historia de España la han escrito siempre los vencedores, que ser gay o lesbiana es tan bueno y respetable como no serlo, que tener un compañero guineano o ecuatoriano es una suerte y no una desgracia, que el preservativo es un buen invento, que quien le pega a su mujer es un delincuente… en fin esas cositas tan revolucionarias con las que les hacemos lavados de cabeza estalinistas a los niños.
    5. El concepto de “objección de conciencia” no está siendo entendido por sus actuales adalides. Objetar era no ir a la mili por negarse a portar armas y matar a personas por imperativo patriótico. Objetar a una asignatura aprobada por el parlamento es ridículo, salvo que nos volvamos todos anarquistas y asumamos con todas las consecuencias el carácter no representativo de dicha institución. ¿Por qué no objetar a Filosofía, donde los profesores defendemos algo tan odioso como la necesidad del disenso y el debate? Si soy un amish, ¿no tengo derecho a objetar a la asignatura de Informática o de Tecnología? Si soy nazi o franquista, ¿no puedo objetar a la actual asignatura de Historia, donde los libros y los profes presentan el Alzamiento Nacional como una operación ilegal, oligárquica y con resultados genocidas? Repito, lean el temario de la asignatura y se sorprenderán. (Como dijo cierto concejal del PP en Avilés cuando le llevaron la contraria los de IU: “la culpa de todo la tiene la puta democracia”)

    6. El PP valenciano no sabe la que va a liar. Cabalga a un contencioso que acabará en el Constitucional y que finalmente perderá. El riesgo de que muchos niños se queden sin titulación por acogerse a una normativa ilegal puede terminar provocando un escándalo educativo sin precedentes. Al tiempo.

    7. ¿Tienen los políticos que nos gobiernan un mínimo sentido institucional? ¿Les interesa algo aparte de fastidiar al oponente? ¿De verdad esto de la Ciudadanía -una hora a la semana para un solo curso de ESO- es el problema número uno de las escuelas? Les aseguro yo que no, pero ya verán como es de lo que más vamos a oír hablar. Y mientras la escuela pública continúa deteriorándose.

    pdta. Le haré razón a Serna, y emplearé algo de tiempo en leer a integristas. Por ejemplo, dense una vueltita por la página de “Valencia educa en libertad”. Una deliciosa apología del fascismo y la intolerancia en el mundo educativo. Para estos adalides de la libertad la asignatura de 4º, Educación ético-cívica, también habría, “por coherencia” dicen, ofrecer la alternativa del trabajo de libre elección. Olé. Por cierto, mi compañera de Biología enseña la evolución de Darwin, la muy estalinista, y eso por no hablar del de Física, que enseña la Ley de la Gravitación de Newton y otras moderneces aún peores. Anímemos a la objección. Por ejemplo, cuando expliquen a Newton, que el alumno se vaya a la biblio y haga un trabajo sobre la intervención de la Providencia Divina en la gestación de las criaturas. ¡Cómo mola esto de ser educador! Veyrat y Kant se han equivocado de vocación…

  2. jserna

    Por Dios, sr. Montesinos, usted sabe que su presencia –más o menos frecuente– es siempre un lujo en este blog. Hable de lo que hable: esté no esté de acuerdo con usted o usted conmigo. Pese a lo que pueda parecer, el tema que trae a colación es vecino del que yo propongo. Un saludo cordial.

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    Ah, por cierto, ante las presiones de la Conselleria para vaciar de contenido Educación para la Ciudadanía y para forzar la instrucción en inglés, deberíamos oponernos todos con resistencia. Habrá que ir pensando en convocar y organizar una huelga de la enseñanza en la Comunidad Valenciana: a nosotros, los docentes, tampoco nos eligen por votación popular. Vamos a demostrárselo al ínclito consejero.
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    La foto fija de Font de Mora, 2005

  3. Alejandro Lillo

    Lo que cuenta David es impactante. Les juro que no alcanzo a entenderlo. Éstos y Berlusconi harían muy buenas migas. Qué mundo este. De locos. ¿Dónde ha quedado la Razón?

  4. Alejandro Lillo

    Ha salido el comentario de Justo junto al mío y veo que coincidimos en la relación entre ambos temas. Si es que estamos rodeados. Se parece a esas películas de terror que tanto nos gustan.

  5. Miguel Veyrat

    ¿Ve por qué lo admiro, David? Suscribo punto por punto todas y cada una de sus palabras.
    Y ya sé, ya sé que según la ciencia política no existe fascismo sin que haya un partido fascista en la pugna política. Pero ¿No lo hay, no los hay? En Italia ya no dudan en adoptar a las claras esa identidad , y en España, todo se andará. El ejercicio de travestismo del PP en su Congreso ha dejado esos hilos sueltos, que ya existían, y que se urdirán muy pronto con otro nombre. Al tiempo. Dejemos de hacer psicoanálisis barato con Aznar, Berlusconi, Kacynski, Aguirre, Acebes o Camps, y llamémosles por su nombre.
    Dicho esto, se me quedó en el tintero algo anoche, entusiasmado en narrar la lengua de aquél viejo legionario antepasado mío que, medio anarquista él, no consiguió tierras en la ubérrima Galia o en Hispania, sólo unos prados para alimentar ganado en verano, y cultivar trigo negro tres meses al año a la vera de un glaciar… corrompiendo el latín a su modo y manera… Ni los Ostrogodos consiguieron arrebatárselo.
    Pero el caso es que quería comunicarles algo descubierto como tesoro en mi relectura veraniega del genial “After Babel” de George Steiner (les recomiendo la excelente traducción de Adolfo Castañón en Fondo Económico de Cultura, México 1978), a propósito de las lenguas. Dice el maestro comparatista que la multiplicidad mil veces mayor de lenguas recíprocamente incomprensibles que antaño se hablaron en esta tierra —muchas están extintas o en peligro de desaparición—, no es como afirman las mitologías y alegorías del desastre, una maldición, sino por el contrario, una bendición y un júbilo. Todas y cada una de las lenguas humanas son ventanas al ser, a la creación, y no hay lenguas “pequeñas”, por reducido que sea su espacio demográfico o ambiental. Algunas lenguas habladas en el desierto del Kalahari presentan ramificaciones del subjuntivo más numerosas y más sutiles que las que tuvo a su disposición Aristóteles… Pero me pierdo de nuevo (no es senilidad, insisto, es el calor): la muerte de una lengua, dice Steiner, es sólo comparable a una catástrofe ecológica en la disminución de oportunidades para el desarrollo del hombre. Argumenta después que la extinción de lenguas que estamos presenciando en la actualidad (docenas de ellas pasan cada año a un silencio irremediable) es exactamente paralela a los estragos que se hacen en la flora y en la fauna, pero de una manera mas definitiva —Es posible replantar árboles y reactivar el ADN de las especies animales, por ejemplo). La consecuencia es un drástico empobrecimiento en la ecología de la psique humana. “La auténtica catástrofe de Babel no es la dispersión de lenguas, sino la reducción del habla humana a unas cuantas lenguas planetarias, “multinacionales”. Esta reducción, formidablemente impulsada por el mercado de masas y por la tecnología de la información, está dando ahora una forma nueva al mundo. “La megalomanía tecnocrático-militar, los imperativos de la codicia comercial, están convirtiendo en un esperanto los vocabularios y gramáticas angloamericanas estándar, cuando la bendición de la variedad creativa se obtiene no sólo entre lenguas distintas, es decir “interlingualmente”: actúa profusamente dentro de cualquier lengua determinada, “intralingualmente”.”
    Bien, respondiendo a una de las inteligentes preguntas formuladas por David Montesinos,¿Está el castellano en peligro? Quizás, sí, a pesar de sus cuatrocientos millones de hablantes, según los autores del manifiesto pepero (no les sirve de nada disfrazarse una vez más de seda apelando a “intelectuales”…). Pero no por su convivencia pacífica dentro de un marco constitucional con otras lenguas habladas y escritas dentro del Estado desde tiempo inmemorial, sino por su exposición a lo que Steiner llamaba “megalomanía tecnocrático-militar” e “imperativos de la codicia comercial”, que “están convirtiendo en un esperanto los vocabularios y gramáticas angloamericanas estándar”. Y en ello Internet y la globalización que la acompaña tienen mucho que ver. ese es el único peligro que acecha al castellano, que ya se corrompe solo entre los “chicanos” —y no sólo ellos— que emigraron a los Estados Unidos… ¿En qué inglés quieren enseñar convivencia entre ellos a los muchachos de las distintas autonomías?
    La propuesta de David es excelente, si yo he entendido bien: dedicar los recursos suficientes a enseñar Educación para la Ciudadanía en las lenguas propias de la cada Comunidad Autónoma, enriqueciendo de este modo al castellano común en esta tierra benditamente plurilingüe. Y si algún día el diccionario recoge “miembra” como sustantivo de la vagina, será porque las españolas y españoles de cualquier parla lo habrán decidido así… Y lo traducirán al catalán, galego, euskaldún, aragonés… y hasta al extremeño “castúo” o al murciano “panocho”, que en eso andan…

  6. Kant

    Don Alejandro, le deje una breve reflexión en el anterior “post”. No creo que haga falta indicarle que lo hago sin acritud alguna.

    Más adelante volveré sobre el presente. “Arrivederci”.

  7. Paco Fuster

    Casualidades de la vida, llevo una semana a vueltas con el populismo. Hoy he hecho un examen sobre Historia de América Latina y, como no podía ser de otra forma (no hacía falta ser un lince), nos han preguntado sobre el populismo. La pregunta era más larga y compleja, pero el fondo era ese: relacionar el populismo clásico latinoamericano (Cárdenas, Vargas, Perón) con el neopopulismo de los años ’90 (Fujimori, Chávez y ya más recientemente, Evo Morales).

    Digo esto porque después del examen me he tomado un café con un compañero y lo hemos comentado un poco. Me decía mi amigo muy acertadamente, que lo que la historiografía latinoamericanista llama neopopulismo, tiene alguna semejanza con la política de Berlusconi y del bueno de Barack Obama. También me decía que la nueva oleada de populismos que recorre Europa, es llamada “neopopulismo” a falta de mejor nombre. Me decía que es un fenómeno muy complejo que quizá reciba otro nombre dentro de unos años, cuando una mayor perspectiva nos permita ver mejor su desarrollo.

    Sé muy poco de Berlusconi, por no decir nada. Nunca me ha atraído mucho su figura. Cuando he intentando acercarme mínimamente al sistema político italiano, nunca he logrado interesarme del todo. Si me interesa más el americano y ahí también hay ejemplos de populismo. También en Estados Unidos ha habido intentos populistas de millonarios que han intentado sacar provecho de esa imagen que describe Justo, la del empresario hecho a sí mismo, el “self-made man” americano de toda la vida. También de esto hablaba esta mañana con mi amigo, de la idea de la gente que pensaba que, al ser millonario el candidato, ya manejaría de forma diferente los recursos ecónomicos; como está lleno de dinero ya no “meterá la mano en la caja”. Oye, no es mucho, pero hoy en día y como está el mundo, siempre se agradece. Decía que en USA también han tenido populistas célebres. Vamos, ellos fueron de los primeros en crear partidos populistas, diferentes claro está, a los actuales.

    Es una práctica extendida de la que todo político hecha mano en determinado momento: los votos son los votos. Hillary Clinton y Obama también se han llevado lo suyo. En el libro de Obama que hemos analizado aquí hay algunas propuestas manifiestamente populistas, que se han acentuado mucho con el devenir de la campaña. La prensa americana se lo ha manifestado y se le ha llegado a comparar incluso con William J.Bryan, célebre político americano y reconocido populista:
    http://www.elpais.com/articulo/semana/Promesas/llegar/Casa/Blanca/elpepueconeg/20080518elpneglse_2/Tes

  8. Alejandro Lillo

    Señor Kant, hago un inciso en el tema berlusconiano para indicarle que en el otro post tengo algo para usted, aunque váyase con ojo, pues la cosa se me ha acabado liando un poco (bastante). Saludos.

  9. Alejandro Lillo

    Acerca de lo que don Paco Fuster comenta sobre la riqueza de los candidatos, he recordado cómo funcionaba el asunto en la Roma antigua, ya que hablamos de Berlusconi.
    Allí, cuando había que ir a la guerra (hablo de la primera época de la República), los más ricos se pagaban sus armas y el resto de su equipación, y formaban los primeros, por estricto orden de abundancia. Esto era así porque consideraban que lucharían con más arrojo, pues tenían más que defender.

    Resulta curioso cómo cambian las cosas, ¿no?

  10. Arnau Gómez

    No sé si el personaje les resultará atractivo,pero su figura, para mi, se ha ido engrandeciendo a medida que se iban alejando las imágenes de su vida y sobre todo, de los momentos anteriores a su trágica muerte.
    Me refiero a Salvador Allende, que en un día 26 de junio de 1908, nació en Valparaiso.

  11. J. Moreno

    ¡¡Qué!! ¿Los seguimos acosando hasta exterminarlos?

    Cultura El castellano predomina en el consumo cultural y mediático de los territorios de habla catalana
    Barcelona.- El castellano continúa siendo la lengua mayoritaria a la hora de consumir cultura y medios en los territorios de habla catalana, como demuestran los datos de la segunda encuesta sobre audiencias y consumos culturales del barómetro de la comunicación y la cultura. Entre los lectores de prensa diaria, el 74,4% opta por cabeceras en castellano, mientras que el 23,2% escoge periódicos mixtos y solo el 17% opta por diarios en catalán. Con respecto a la radio, la televisión, las revistas e Internet, el consumo en catalán sube un poco, especialmente en la red y la televisión, mientras que el caso más claro de dominio del castellano se encuentra en el cine, con un 95,2% de películas en castellano, frente a un 2,3% en catalán.

  12. Paco Fuster

    Sr. Arnau Gómez, si le interesa la figura de Allende le recomiendo un libro que ha publicado hace muy poco la Universidad de Valencia, aprovechando el centenario que usted menciona. Se titula “Compañero presidente. Salvador Allende, una vida por la democracia y el socialismo” (PUV, 2008). Es una biografía de Allende muy completa. Yo la hojeé hace unos días en la librería de la UV (esquina Doctor Moliner con Artes Gráficas) y me pareció interesante. He leído alguna entrevista con el autor y se ve que está muy documentada y trabajada. Le pongo el enlace aunque no sé si funcionará:
    http://puv.uv.es/product_info.php?products_id=23792&osCsid=64e99952f05f0b9725c26a0468b3f634

  13. Arnau Gómez

    Gracias D. Paco Fuster.La leeré, porque así cerraré el ciclo que comencé con “Allende y la experiencia chilena” de Joan Garcés (Editorial Ariel 1976).

  14. David P.Montesinos

    No pida disculpas, Berlusconi no es una excusa fácil para tirar líneas sobre el papel, es imprescindible hablar de Berlusconi en la medida en que no es una anomalía, sino -sospecho- un “destino”, el horizonte hacia el que se encaminan las democracias catódicas. Como usted nos recuerda, para Aznar es un ejemplo. Aznar es un poco como el señor Burns de los Simpson, es poderoso pero llora por las noches porque el pueblo no le quiere. En eso envidia a Berlusconi. Pero, ¿cómo tantos millones de italianos aman a un tipo tan odioso? ¿Hace falta ser Umberto Eco o Nanni Moretti para darse cuenta de que el mismo espíritu que ha berlusconizado el país es el que lo está llevando a la ruina?

    Ante todo el político populista es un vendedor, un experto en mercadotecnia televisiva. Crea la ilusión de acabar con las mediaciones que tradicionalmente estructuran las relaciones entre la clase gobernante y el populo. “Yo soy vosotros”, no hay dilación para que se cumpla vuestra voluntad. ¿Deseamos echar a los gitanos? Y el populista lanza -da igual el presidente del gobierno que el alcalde de Roma- al séptimo de caballería en vespas para arrasar a sangre y fuego a los rumanos como en los western, en una de las imágenes más espeluznantes que ha dado Europa en los últimos tiempos. El populista promete la realización de mis deseos más oscuros y viscerales. “Yo daré lo que merecen a los criminales”, y él es el primero que se inventa leyes para quedar impune de sus fechorías, pero eso sí, los gitanos a palos. “Yo rebajaré la presión fiscal y evitaré que el Estado te oprima”, y la corrupción aumenta y los servicios sociales se desmantelan, pero ya se sabe, la culpa es de los inmigrantes, que van mucho al médico.

    Hay un frente crítica en Italia, sí, pero “acaso no sabéis contra lo que os enfrentáis”, como dice el sintético de la nave Nostromo a la sargento Ripley en Alien. Es todo el monstruoso aparato mediático -controlado directa o indirectamente por Berlusconi- el que se opone a una minoría que apenas puede influir sobre sectores. Quien realmente necesita esa visión crítica solo ve la tele, y es un sector popular amplísimo, ese que en otros tiempos era permeable a la “ideología” y votaba al Partido Comunista. En esto consiste el nuevo modelo de consenso blando y catódico. Es el sí del consumidor adiestrado, cuyo interlocutor no es ya un ideólogo o un crítico a la vieja usanza, sino un mercader, eso sí, con un dominio absolutamente postmoderno de las nuevas técnicas del marketing.
    No es Mussolini, no, aquel necesitaba eliminar a los disidentes, ahora se trata de hacer ver que no existen, pero sí se parece en el cultivo de la frustración y el victimismo como armas. ¿Hay paro y dificultades económicas en Italia? Siempre la Liga del Norte y el Polo pueden echar la culpa a los chupópteros del Sur o a los inmigrantes… sin olvidarnos de las fuerzas que, desde dentro, intrigan para destruir a la nación.

    Umberto Eco dixit:

    “La época en que yo nací tenía como mito al hombre de Estado, la época actual tiene como mito al hombre de televisión” o … “en nuestra época, si tiene que haber una dictadura, ha de ser una dictadura mediática y no política”

    De una vez por todas: Berlusconizar Europa es desdemocratizarla, aunque sea elegido a través de las urnas -Hitler o Fuji Mori también lo fueron, y no estaría mal acordarse de Chávez- Berlusconi no estructura su régimen a partir de la “voluntad popular”, ese artefacto sin el cual es imposible entender la modernidad, no es al ciudadano crítico y reflexivo al que dirige sus proclamas, sino al espectador televisivo que asiste complacido al espectáculo en que se han convertido las elecciones y termina votando al candidato que le cae simpático, sin tomarse la molestia -qué coñazo- de leerse los programas de gobierno de los candidatos. Hay algo atávico en la simpatía italiana por Berlusconi, más o menos lo mismo que los idiotas de mi quinta veían en su momento en Mario Conde, cuando soñaban con que creara un nuevo partido político: si él ha triunfado, se ha hecho rico y famoso, chulea a las tías buenas, y gana copas de Europa con el Milán, ¿no será que estoy al fin ante el espejo de lo que toda mi vida he deseado ser?

    No se tomen en broma a Berlusconi. Su apariencia es simple e irrisoria, pero él lo sabe, y responde con ello a una estrategia sutil, compleja y perfectamente urdida. Riamos si queremos, pero estamos ante el símbolo de una amenaza terrible para el continente que inventó las libertades ciudadanas y el Estado del Bienestar.

  15. Miguel Veyrat

    Nadie se toma a broma a Berlusconi, David, y su apariencia es lo menos simple e irrisoria que pueda darse bajo su apariencia de payasito de cara blanca y lentejuelas. Da miedo desde hace tiempo. Estamos ante la misma experiencia protofascista (y no tan proto a juzgar por la coaición con Fini) que tras la guerra mundial se vivió en Italia bajo el nombre de “qualunquismo”. Ustedes no recordarán quizás el “Fronte dell’uomo qualunque”, partido que llegó a tener nutrida representación parlamentaria y que impulsado por la DC(De Gasperi) intentaba preservar los valores fascistas enterrados por el desastre que supuso para la derecha la victoria aliada. Yo sí, lo recuerdo, fui corresponsal en Roma como les conté al narrar la anécdota de Pasolini y su “Edipo al revés”: Electra), y siempre tuve por costumbre estudiar a fondo la historia de los países en los que he “servido”. Este enlace les podrá aclarar algunas cosas con más autoridad que yo:
    http://www.storiaefuturo.com/it/numero_5/scaffale/4_uomo-qualunque~64.html

  16. Miguel Veyrat

    ¡Ah! y tiene usted parte de razón, sobre todo en el embobamiento con otro prestidigitador llamado Mario Conde. Pero Mario Conde disponía para su aventura del apoyo del padre del Rey y del Rey mismo, para crear un partido de derecha laica, para lo cual se afilió a la francmasonería de obediencia a la Gran Logia Unida de Inglaterra —la misma a la que perteneció don Juan de Borbón al ingresar como guardiamarina en la Royal Navy y siguiendo una antigua tradición—, llamada Gran Logia de España. Conde, que se afilió a esa obediencia, deísta y bien vista por toda la derecha europea (no así la Gran Logia Simbólica de España, adherida a la Grande Loge de France (Lafayette, etc.) y que sigue las tradiciones republicanas laicistas puestas en marcha por la Revolución. Nada que ver, en sus proósitos al menos con lo que sospechamos de Berlusconi. Su gran error fue intentar dividir al PSOE buscando a Guerra como aliado contra Felipe. Y lo pagó muy caro. Está documentado.

  17. Alejandro Lillo

    Don Miguel, ¿el rey apoyó a Mario Conde? Eso me lo tendría que explicar mejor, parece muy interesante.

    Sin duda Conde y Berlusconi tienen muchos elementos comunes. Posiblemente la diferencia haya estado en que Mario no consiguió el escaño, si hubiera sido así otro gallo nos cantaría.

    David, ¿Hitler fue elegido a través de las urnas? Tenía entendido que fue Hindenburg quien lo nombró canciller.
    Saludos.

  18. Miguel Veyrat

    Este tipo de conjuras o conspiraciones jamás pueden demostrarse, pero si consultas los diarios de la época verás cómo en las Islas Caimán, donde refugió su fortuna Mario Conde, también se hallaba anclado habitualmente un yate llamado Giralda, histórica nave de don Juan. Mario Conde no sólo manejó hábilmente las finanzas de “la familia”, sino que se hizo incluso cargo de la multimillonaria factura de la Clínica de la Universidad de Navarra, del Opus Dei, por su tratamiendo de cáncer de laringe hasta su agonía.
    Eran tiempos en que el PSOE de Felipe había dado ya demasiadas muestras de corrupción y tanto la monarquía como determinados sectores laicistas de la oligarquía económica, deseaban una alternativa democrática no socialista y desligada del poder omnímodo de la Iglesia Católica Romana. Los sucesos de los últimos tiempos parece que les han dado la razón. Incluso Polanco antes de su muerte clamó por la existencia de tal partido, que hubiese deseado anteriormente pero que le impedía apoyar su unión estratégica, base de su inmensa fortuna, con los hombres de Felipe a través del todopoderoso consejero delegado de Prisa Juan Luis Cebrián. Conde influyó de modo efectivo en el nobramiento de los edecanes, secretarios generales y jefes de la Casa del Rey mientras tuvo poder, antes de que un error táctico derrumbase toda su estrategia. El no contaba con los servicios secretos, controlados por sus enemigos políticos.
    Como está demostrado, al PSOE le conviene electoralmente un partido opositor lo más alejado del espectro democrático. Eso parece que lo han entendido quienes impulsan en la sombra “el cambio” de Rajoy, contando con la capacidad de rápido olvido de que hace gala el pueblo español. El partido que proyectaba Conde (nada que ver con el qualunquismo aznarista, berlusconiano o Sarkozyno) hubiese sido peligrosísimo.
    Veremos cuánto tardan determinados medios “de izquierda” en apoyar el crecimiento del radicalismo aguirrista frente al nuevo qualunquismo marianista…

  19. Angel Duarte

    Bien, ante tanta unanimidad, vamos a hacer de ‘follonero’: cierto, estamos ante un político populista que hace ostentación de misoginia y de antiintelectualismo. Adorado y odiado a partes iguales -capaz de surfear tanto sobre las olas de aludación como, diría que en particular, las del odio-, capaz de provocar a un auditorio de empresarios y de mofarse del sistema judicial, nacionalista e histriónico… ¿Conde? ¿Sarkozy? Querido Miguel, está usted empequeñeciendo a nuestro héroe. Su naturaleza es la de los titanes que hacen aquello que el Pueblo, con mayúsculas, desearía hacer. No es un síntoma, ni necesariamente un destino. Aunque hay países, no muy alejados del italiano en términos antropológicos, que tras más de medio siglo siguen encadenados a una fascinación, a un juego de manos, a una idolatría que, en su momento, fue una esperanza. Aquella que no supo crear la izquierda.
    Por cierto, los Eco’s argentinos -sí, estoy hablando de Perón- continúan siendo todos ellos gorilones -o antiperonistas- de pro. Inútilmente. Desesperanzadamente.

  20. Alejandro Lillo

    Miguel, me dejas anonadado, aunque debo decirte que lo que cuentas encaja. Sabía que Mario Conde había sido poderoso, pero nunca pensé que lo fuera tanto.

  21. Paco Fuster

    La lectura del último punto del post sobre Berlusconi y la descripción sobre la capacidad del italiano para vender cualquier cosa, adaptando el discurso al cliente y a sus necesidades, me ha recordado a uno de mis cuentos preferidos (los que me conocen ya saben que me gustan mucho los cuentos y los microrrelatos), cuento con cuyo descubrimiento y lectura disfruté muchísimo en su día. Es un breve relato -una fábula con moraleja si se quiere- del escritor suizo Franz Hohler (especialista en estas lides), titulado originalmente en alemán “Der Verkäufer und der Elch” (El vendedor y el alce). Mejor que contarles sobre qué va, les copio el texto que es muy breve y ya me dirán si les gusta. A mi me parece excelente y acertadísmo.

    – “EL VENDEDOR Y EL ALCE”:

    Había una vez un vendedor que era conocido por su capacidad para venderle cualquier cosa a cualquiera. Una vez le vendió un cepillo de dientes a un dentista, otra un pan a un panadero, y otra vez le endosó una caja de manzanas a un frutero. Entonces, un día le dijeron sus amigos, “eres un buen vendedor, pero no serás un verdadero crack de los negocios hasta que no seas capaz de venderle a un alce una máscara de gas”. Entonces se fue el vendedor hacia el norte y recorrió largos caminos hasta llegar a un bosque en el que sólo vivían alces. “Buenos días”, le dijo al primer alce que se encontró, “creo que usted necesita una máscara de gas”, a lo que el alce respondió, ¿Para qué voy a necesitar yo una máscara de gas con lo limpio que está el aire por aquí?”; “Todo el mundo tiene hoy día una máscara de gas”, continuó el vendedor. “Lo siento, insistió el alce, pero yo no la necesito”. “Ya verá como necesita una”.
    Poco tiempo despúes comenzó el vendedor a construir una fábrica en medio del bosque en el que sólo vivían alces. “¿Te has vuelto loco?”, le avisaron sus amigos. “No, sólo quiero venderle al alce una máscara de gas”.
    Cuando la fábrica estuvo terminada empezaron a emerger tantos gases tóxicos por sus chimeneas que el alce fue a ver al vendedor y le dijo, “Ahora sí que necesito una máscara de gas”. “Eso mismo pensé yo”, dijo el vendedor, y al tiempo que le vendía presuroso la máscara de gas soltó graciosillo, “¡Calidad garantizada!, “Los otros alces, dijo el alce, también necesitan ahora máscaras de gas, ¿tienes más? (los alces no conocían la forma de cortesía “usted”). “Habéis tenido suerte, dijo el vendedor, tengo muchas más”. Y antes de irse le dijo el alce al vendedor, “por cierto ¿qué se fabrica en tu fábrica?”. “Máscaras de gas”, respondió el vendedor.

    Franz Hohler

  22. J. Moreno

    Gracias a todos por los interesantes argumentos que aportáis en el debate sobre el pasado y presente del “populismo”.
    Lo estoy pasando a mi disco duro para poder procesarlo y no perder su contenido.
    Recuerdo haber leido algo, sobre un vendedor de ceniceros que a los clientes les había llevado al vicio del tabaco con anterioridad.

  23. Miguel Veyrat

    Exacto Àngel, pensé en Perón, pero fíjese en que nuestro héroe tiene el mismo modo de alzar la barbilla que Mussolini. Pero son tiempos distintos y cada futuro dictador se forja en circunstancias distintas que siempre coinciden en algo: los tiempos de zozobra económica, que vuelve a la gente hosca e insolidaria: sólo la fe político-religiosa en el líder los puede unir. Paco, me encantó su relato-parábola.

  24. David P.Montesinos

    Tiene razón, Alejandro. El Partido Nazi no ganó las elecciones inicialmente, sin embargo el canciller, creo que porque le venía mejor para ahogar el movimiento obrero en Alemania, encargó a Hitler formar gobierno. Después sí obtuvo la “legitimidad” plebiscitaria y ganó las elecciones, procediendo después a desmantelar el modelo de libertades característico de la República de Weimar, con todas las consecuencias siniestras que ya conocemos. Lo que intento demostrar es que la lógica plebiscitaria no siempre asegura el ejercicio democrático. Gracias por ayudarme a precisar, siempre es un placer hablar con usted.

  25. Vogue

    Serna pones a Rosa Diez para reirte de su look. Y de las ministras socia listas que posaron en Vogue no dices nada!!??

  26. Paco

    vogue es peor de lo que dices. rosa diez y su nuevo luk salen aqui. cuando? en el post de berlusconi maquillandose!

  27. jserna

    El núcleo duro del alma

    Vamos a ver. Que Rosa Díez se presente en la fiesta de Vogue me parece normal y nada reprochable. Que cambie su aspecto para vestir de fiesta me parece igualmente normal: qué aburridos seríamos si fuéramos siempre igual (bueno, yo suelo ir vestido casi siempre igual, luego… soy aburrido). Que las primeras ministras socialistas se vistieran para Vogue no me escandalizó especialmente: Vogue no es un sello de tronío, sino una marca llevadera (salvando las distancias, más o menos como Zara o Tous…). Y aunque fuera una marca de postín, ¿qué podría decir yo? ¿Es que, acaso, debo juzgar el porte, la pose y la vestimenta de los demás? Me parece que hay mucha hipocresía en todo esto. Creo que si el nuevo aspecto de Rosa Díez tiene interés es sólo por lo que implica de inestabilidad indumentaria: no porque sea para Vogue, firma a la que también se prestaron –en efecto– las ocho primeras ministras. La inestabilidad indumentaria: es como si un caballero se deja bigote y se lo afeita, se deja barba y se la apura, se deja el pelo largo (ay, se lo deja quien pueda) y se lo rapa. Esas variaciones marean, desde luego: pregonan una búsqueda angustiosa de la identidad, un llamativo sondeo del núcleo duro del alma, que decía Robert Musil. Recuerdo que, hace meses, en el suplemento dominical de ‘El Mundo’ Rosa Díez apareció disfrazada de Agustina de Aragón. Qué quieren: la prefiero vestida de Vogue.

  28. Alejandro Lillo

    David, lo que para mí siempre es un placer, es escucharte y leerte, un verdadero lujo. Ya dije en otra ocasión que cuando en alún asunto estamos de acuerdo, tú lo expresas de manera tan precisa que, para serte sincero, siento una profunda envidia.

    Felicitar a Paco Fuster por su microrrelato, muy interesante y aleccionador.

    Y, dicho esto, discúlpenme, pero creo que voy a reposar los macarrones de la comida. Los he tomado a la milanesa y, bueno…, no me han sentado muy bien.

  29. jserna

    Es muy difícil por no decir imposible luchar contra un rumor difundido en la Red. Pero hay que decir la verdad frente a la especie maliciosa o el chisme destructivo que no sé quién ha empezado a largar: este blog NO se cierra. Punto.

  30. David P.Montesinos

    Serna cerrará el blog cuando le apetezca. Quienes le queremos seguiremos escuchándole y leyéndole. Quienes le hostilizan sin un solo argumento para discutirle desaparecerán en el penoso y gris anonimato en que discurren sus vidas.

  31. Miguel Veyrat

    Ese “cuando cuando” del censor es carne nata de psicoanálisis. ¿Será la moderación serniana lo que causa esa ansiedad en sus oscuros visitantes?

  32. Alejandro Lillo

    Oiga, Paco, es usted un resentido. No se que tiene contra el señor Serna. Si es porque en su momento le suspendió, el tiempo le ha dado la razón, no hay más que leerle. Si es por alguna crítica que le hizo, asúmala y madure de una vez. No diga que quiere que se cierre este “chiringuito” porque usted invierte bastante tiempo en él, aunque sólo sea para decir memeces. Así que aplíquese el cuento y critique todo lo que quiera, pero con criterio y argumentando. Y si se aburre, pues a la playa.

  33. J. Moreno

    No hagan el más mínimo caso a los anónimos que pululan por la RED.
    RAE:
    2. f. Conocimiento inmediato que el sujeto tiene de sí mismo, de sus actos y reflexiones.

    Hagan un esfuerzo.
    Con sus enfados, ellos toman conciencia de su existencia.

  34. Kant

    Tendrán que disculparme una vez más, apreciados contertulios, prometí regresar para compartir con uds. los asuntos del “Cavallieri” pero me ha sido imposible.

    No obstante, no quería pasar al siguiente “post” sin volver a mostrarme aquí, presente en este “blog”. Para el que lo quiera entender.

    Don Alejandro, a ud. si le he pasado una pequeña reflexión que le dejé a continuación de la suya (en efecto, algo liosilla) sin más ánimo que el de hacerme más explícito. Obviamente, la encontrará en el anterior “post”.

  35. Ventura

    Buenas tardes a todos y en especial a Justo Serna. Hace más de un año que no entraba en este blog, ahora me encuentro en el “sprint final” de las oposiciones a profesor de secundaria y espero intervenir en más ocasiones.

    Recuerdo las sabias opiniones de Justo Serna, Miguel Veyrat y tantos otros, y me alegra comprobar que algunos “saboteadores” hayan desaparecido de los comentarios (al menos, parece que el tono general es menos crispado).

    Estoy de acuerdo con Veyrat en que el “berlusconismo” puede ser visto como una especie de protofascismo. Realmente, ningún fascismo lo fue desde el principio: todos eliminaron el sistema democrático desde el poder, y fueron mutando con el tiempo su propio programa. Y no cabe duda de que algunas medidas tomadas por Berlusconi en los inicios de este mandato desestabilizan no sólo la democracia, sino el estado de derecho en su totalidad: la impunidad del gobernante ante la ley no es otra cosa que la vuelta al sistema de privilegio del Antiguo Régimen. Lo mismo puede decirse de la política ante la inmigración: aplicar una pena distinta a dos ciudadanos por un mismo delito significa desigualdad jurídica, ni más ni menos, y al parecer se pretende ahora aplicar castigos especiales para los inmigrantes, o incluso plantear la expulsión del país como pena.

    Escribir sobre Berlusconi no es en modo alguno oportunista, señor Justo Serna. Al revés, es imprescindible, porque cuanto menos se debatan y critiquen todas las barbaridades que está perpetrando, más fortalecida saldrá su política de maquillaje personal y político, su populismo.

  36. Os três patetas europeus « Ficha Corrida

    […] Pude analizar la figura de Berlusconi tiempo atrás. Lo inquietante es que su ejemplo empieza a cundir… Pero el populismo no es sólo la falsa campechanía. Es también la dureza representada. Es la eficacia expeditiva. Es igualmente la autoridad impostada del líder suspicaz: soluciones fáciles para cuestiones abstrusas; salidas sencillas para problemas complicados. Y todo ello con puesta en escena patriótica. […]

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