Cajón de sastre

En cuarenta y tantas cajas de cartón cabe parte de un saber ajeno.

Cabe la bibliografía reunida en un despacho a lo largo de varias décadas.

Inmediatamente viene la pregunta. ¿Son todos los libros acumulados durante una vida?

No.

Este cargamento (“Muy frágil”) sólo contiene las obras de pensamiento (filosofía, antropología, sociología, etcétera).

Contiene también los estudios literarios y semióticos, de comunicación.

Todo ello forma un cajón de sastre… O, simplemente, en las cajas aguarda un desastre.

Los libros de historia, literatura, cine, música, arte y otras materias aún están en otros emplazamientos. Se depositan en baldas y con un orden real o aparente.

Con apariencia de orden, vaya.

Las cajas aquí fotografiadas son, pues, una breve, una escueta muestra de los saberes acumulados, aunque no siempre asimilados.

Decía Sherlock Holmes en Estudio en escarlata que el cerebro es como un ático vacío.

Si lo llenas, las nuevas adquisiciones deben desplazar a las antiguas. Si todo lo retienes, entonces quedarás bloqueado, sin poder moverte.

No sé.

Yo he decidido moverme.

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