Compro oro
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Aquel par de nostálgicos llevaban como hora y media rondando. Se exhibían y se exponían. En el rostro se les adivinaba incredulidad, quizá un cansancio antiguo. Era un paseíllo. Daban vueltas y más vueltas en un corto perímetro. Ambos sorteaban a los viandantes, a esos peatones que expulsaba la boca del Metro. «Compro oro», podía Read more
