La opinión y la multitud

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0. La opinión y la multitud…

Comentario sobre la manifestación convocada bajo el lema «España por la Libertad»…    (10 de marzo, 20:15 horas; y 11 de marzo, 9:40 horas)

Supongo que una manifestación concurrida es, sobre todo, una expresión oceánica en la que cada uno es parte infinitesimal. Supongo que te sientes uno entre miles o entre millones y experimentas qué significa el poder, el placer, la rabia, la ira. La proximidad te agiganta, imagino. Y digo “supongo” porque en los últimos veinticinco años calculo que sólo he acudido a cuatro o cinco concentraciones. En efecto, salvo las excepciones de rigor (25 de febrero de 1981, 12 de marzo de 2004 y protestas silenciosas contra el terrorismo), yo no voy a estas reuniones multitudinarias, incluso aunque pueda estar de acuerdo con el objetivo. Respeto a quien quiera acudir, pero a mí me desagrada la muchedumbre guiada por un solo lema, fácilmente manipulable, con una masa humana que se deja llevar por las emociones, por el grito unánime, con el adversario o enemigo reconocible, con el fluir de los sentimientos más primarios. La manifestación convocada por el Partido Popular ha sido gigantesca y, de ella, se derivan varias consecuencias.

 Primera, el PSOE no parece haber calculado bien a quién tenía enfrente…, desde hace meses, muchos meses. Una serie infinita de manifestaciones que rechazan cualquier medida razonable o nada razonable del Gobierno, con unos medios de comunicación afines e influyentes, debería haber obligado a José Luis Rodríguez Zapatero a convocar elecciones en el momento de mejor expectativa. Un partido que es capaz estar detrás de tantas manifestaciones que repudian la política del Gobierno o que es capaz de convocar a tantos y tantos ciudadanos, fletando autobuses y transportando a numerosos manifestantes, es un serio oponente que el Gabinete no ha medido bien. Sin embargo, no está claro que de todo esto saque rédito electoral el Partido Popular. 

Segunda, es cierto no sólo lo que es objetivamente cierto, sino lo que la gente interpreta como tal (sea verificable o no). Y es así porque provoca consecuencias en la percepción. En este punto me gusta siempre citar un viejo teorema sociológico, una formulación que Robert K. Merton denominó «teorema de Thomas» y que reza así: «Si los individuos definen las situaciones como reales, son reales en sus consecuencias». ¿Por qué razón? Porque los individuos «responden no sólo a los rasgos objetivos de una situación, sino también, y a veces, primordialmente, al sentido que la situación tiene para ellos. Y así que han atribuido algún sentido a la situación, su conducta consiguiente y algunas de las consecuencias de esa conducta, son determinadas por el sentido atribuido». En una sociedad mediática, esto alcanza proporciones insospechadas: la agitación amenaza con desbordarse, y la ojeriza, también.

Tercera, si ésta es la mayor manifestación de la democracia –como esperaba Mariano Rajoy y como ahora mismo se está diciendo en los medios afines–, entonces es para pensar seriamente qué está pasando y en qué ha contribuido el Partido Popular. Imaginemos que la decisión política tomada por el Gobierno –fundamentada legalmente— sea moralmente repugnante. Si ese hecho moviliza a ciento de miles de personas, más que las manifestaciones del 25 de febrero de 2001 o del 12 de marzo de 2004, entonces es que hay una percepción emocional de la ciudadanía muy preocupante.   

Cuarta, el mando militar de EE UU en Irak dice que la fuerza no resuelve el conflicto. El general Petraeus aboga por una solución política que incluya a grupos de la insurgencia. Si hay que contar con algunas facciones de la denominada insurgencia, que tantos actos bélicos o terroristas  ha cometido; si, además, el Gobierno de George W. Bush ha demostrado estar dispuesto a mantener contactos bilaterales con Siria e Irán en Bagdad…, entonces es que se puede tratar algo  hasta con tu peor enemigo con el fin de aplacarlo. No creo que el Gobierno español se las tenga que ver con oponentes menos fieros o dañinos. Más aún, supongo que está obligado a abordar por todos lo medios el fin de las amenazas terroristas. 

Quinta, este hecho multitudinario es, de verdad, un acto de fuerza electoral para aupar a Mariano Rajoy, para aunar a todas las derechas, algunas de las cuales le negaban hasta ahora su apoyo. Si después de esta demostración impresionante no se obtienen rentas políticas; si después de esta concentración gigantesca no se extrae ventaja para  las próximas elecciones, entonces es que estamos asistiendo a un espejismo.  

Sexta, una manifestación siempre es un espejismo, una ilusión óptica, pues –a poco que sea concurrida– los convocantes que de ello se deriven consecuencias. Pero las próximas elecciones son locales y autonómicas y, a falta de mayorías absolutas, en cada Ayuntamiento o Gobierno de Comunidad Autónoma habrá que negociar. Será entonces cuando se verá el efecto real. Puede muy bien sucederle al PP lo que le ocurrió a CiU: que en algunas ciudades las listas más votadas no sean las que acaben gobernando, cosa perfectamente legal si ese puesto se obtiene por coalición o por colusión electoral.  

Séptima, populismo.  De todas las frases pronunciadas por Mariano Rajoy hay unas pocas, seguidas, unas tras otras, que sobrecogen por su retórica populista. A lo largo de su intervención, el Presidente del PP ha ido rechazando la política antiterrorista del Gobierno: lo que juzga torpezas, injusticias, falta de gallardía, errores o compromisos con los propios terroristas. Llegado un punto de su alocución, Rajoy debe ir concluyendo y de la crítica a Rodríguez Zapatero pasa al cierre y es entonces cuando se dirige directamente a la muchedumbre allí congregada. El líder cumple entonces con lo que Roman Jakobson llamaba la función conativa del lenguaje: se produce cuando en el proceso de comunicación, el emisor pretende obtener una relación directa con el receptor para así modificar su conducta, para así provocar efectos en el comportamiento. 

Es una interpelación directa, sin mediación (ya que no confía reestablecer el consenso con el Gobierno). Pues bien, ese requerimiento es populista y apelativo, un requerimiento que pretende influir en los receptores, que son los presentes, pero también los espectadores que vicariamente observan el espectáculo. El populismo es esa forma de hacer política en la que el estadista o el líder llaman al pueblo, a esa entidad colectiva que no es la suma de cada uno de los individuos, sino su superación, incluso su avasallamiento, gracias a una voluntad que se supone común.  Para que triunfe el populismo se precisa una representación bien visible, con escenarios en los que mostrar la resolución del mandamás. A principios del siglo XX, al gobernante populista se le atisbaba al asomarse al balcón o al elevarse a la tarima. Hoy, el efecto del balcón o la tarima se agiganta desde los medios masivos, utilizados precisamente como ventanas que orean. Esos catafalcos –ahora mediáticos– facilitarían la correspondencia del líder con su pueblo, un pueblo al que apela de manera multitudinaria. En el balcón o en la tarima, el amo afecta ademanes y gestos y pronuncia alocuciones inflamadas que son interpelaciones directas, que son órdenes e invocaciones. Se encumbra hasta alcanzar una pompa inaccesible y popular, cercano y distante simultáneamente.  

Y ahora lean esos párrafos inflamados; el énfasis de las negritas es mío.   

Colofón. “Necesitamos recuperar el consenso. Si no es posible alcanzarlo con el Gobierno yo quiero establecerlo con la gente, con los españoles. En ese espíritu, convoco solemnemente a todos los españoles, a los que les importe España  a poner fin a esta situación. Les convoco a defender la nación española y a sumar esfuerzos para recuperar nuestra autoestima como un pueblo que ha sabido dar ejemplo al mundo con su entereza frente al terrorismo. 

«Si alguien piensa que esta es una empresa que requiere mucho esfuerzo y mucha constancia y mucha voluntad, piensa bien. Pero si alguien piensa que vamos a cansarnos, se equivoca. Se equivoca de medio a medio y basta con venir aquí para comprobarlo. 

«Somos una voluntad en marcha. No nos vamos a resignar. No nos cansaremos de combatir por nuestros principios. No renunciaremos a conquistar lo que es justo. No nos rendiremos jamás. Volved a vuestras casas y contad a todo el mundo lo que ha pasado aquí, lo que habéis hecho, lo que habéis sentido. Que os vean en pie, con la cabeza alta y fuertes como yunques. Orgullosos de ser españoles que no se resignan”.  

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1. Mariano Rajoy en la Manifestación.

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Fotografía de  Gorka Lejarcegi 

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2. Hartazgo, atracón, saciedad, saturación, rebosamiento, empacho. 

Cansancio, desaliento, desánimo, postración, consternación, abatimiento. 

Hastío, tedio, monotonía, repetición, redundancia, plétora. 

Fastidio, repugnancia, encono, aversión, animosidad, inquina. 

Malestar, desazón, pesadumbre, desconsuelo, congoja, ahogo. 

Estupor, aturdimiento, desasosiego, confusión, desorden, desbarajuste. 

Desconcierto, desarreglo, barullo, enredo, batahola, bulla.  

Sectarismo, intransigencia, exaltación, ceguera, intolerancia, excitación.  

Griterío, algarabía, escándalo, embrollo, maraña, lío. 

Chaos, confusión, exceso, desenfreno, colmo, hartazgo.

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3. Intelectuales incendiarios

Los modernos medios de comunicación y la rivalidad entre los periódicos y las televisiones han aupado a los intelectuales, a ciertos  intelectuales, a la condición de oráculos, dispuestos siempre a repartir su palabra intransigente a manos llenas, preparados para el aplauso.  Eso ya lo supo ver el propio Josep Pla en su época, en aquel tiempo estrecho en el que también los letraheridos buscaban afanosamente el resultado social. “En general, los intelectuales y especialmente los poetas son muy sensibles a la generosidad sentimental. Quieren ser halagados. Son como los gatos. La caricia del elogio les hace felices. Si les escucháis, os dirán que sólo están bien en su torre de marfil. Es absolutamente al revés: donde realmente se encuentran es entre gente que les quiere –o aunque sólo lo parezca–. En medio de una determinada fraseología –auténtica o no tan auténtica— se sienten como pez en el agua”.

Cada día o cada semana hemos de leer al intelectual incendiario que se crece o se envanece con una fraseología irresponsable o irredenta.

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4. Los reyes del periodismo, primera etapa de Los archivos de Justo Serna

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5. Hemeroteca

Once de marzo, artículo de JS en Levante-EMV, 9 de marzo de 2007

59 respuestas a «La opinión y la multitud»

  1. Con los que no quieren rendirse

    José María AZNAR, LA RAZÓN, 9 DE MARZO DE 2007

    Iré mañana a la manifestación convocada por el presidente de mi partido bajo el lema: «España, por la libertad. No más cesiones a ETA». Claro que acudiré. Comparto la indignación de la inmensa mayoría de los españoles ante la vergonzosa cesión al chantaje terrorista que ha cometido el actual Gobierno. Estaré con todos ellos para expresar pacíficamente, democráticamente, cívicamente, nuestro más profundo rechazo ante esta ignominia. Estaré con todos ellos para clamar nuestro apoyo, nuestro afecto y nuestra solidaridad a las víctimas del terrorismo.

    Acudiré a esta manifestación con la seguridad de que veré allí a muchos ciudadanos que no votaron al PP, a compatriotas que creyeron de buena fe lo que se les prometía antes de las elecciones. Pero sé que muchos de ellos nos acompañarán, por la sencilla razón de que nadie más que el PP dice lo que ellos sienten: que el Gobierno nos avergüenza con su decisión de sacar de prisión al criminal De Juana Chaos. La gravedad de la situación nos convoca a todos, más allá de las siglas políticas, en esta protesta en defensa de España y en defensa de la libertad.

    Nunca hasta ahora un Gobierno democrático español había modificado la situación penitenciaria de un criminal terrorista como respuesta al chantaje de una huelga de hambre con espectáculo incluido. Nunca hasta ahora un Gobierno democrático español había humillado a las víctimas del terrorismo y a su memoria al envolver tan humillante claudicación con el calificativo de «humanitaria»… al que han añadido el epíteto de «valiente».

    Nunca hasta ahora un Gobierno democrático había despreciado la inteligencia de los ciudadanos al punto de decirles que su cesión no es tal; que es una decisión política «inteligente» para no convertir al terrorista en un «mártir». Quizá es que ahora la palabra «inteligente» tiene un nuevo significado en la neolengua de los gobernantes socialistas, y con ese nuevo diccionario es inteligente quien convierte a los terroristas en vencedores. En eso exactamente han convertido a su fotogénico chantajista. En un vencedor sobre el Estado de Derecho, sobre la respetabilidad del Estado, sobre la memoria de las víctimas y sobre la dignidad de la nación española.

    Él y su banda ya saben que si ejercen la presión suficiente, la legalidad hará con ellos una excepción; una excepción que llamarán humanitaria, inteligente, valiente… Pero que es otra cosa muy distinta. En 1755 Rousseau resumió en una frase lo que significa esa excepción: «Si se encuentra en un pueblo un solo hombre que no esté sometido a la ley, todos los demás están sometidos a éste», escribió en «Sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres». Y ésa es la verdad. El resultado de este desgraciado pulso al Estado no es sólo la victoria del terrorista frente al Gobierno. No es sólo que el terrorista sabe hoy que las normas, en España, se aplican a todos… pero, en su caso, pueden hacer una excepción, una humanitaria, inteligente y valiente excepción. Además, esa victoria y esa excepción del chantajista sobre el gobernante han dejado claro, en el más chulesco lenguaje, quién manda aquí. Ésa es la lamentable verdad, por mucho que los «inteligentes» que «valientemente» han decidido «no convertir en un mártir» a un asesino intenten emponzoñar su claudicación con una avalancha de patrañas que pretenden decir que en España todos los Gobiernos han cedido ante el terror. Eso es falso. Es rotundamente falso y todos los españoles lo saben. Saben que ningún Gobierno democrático había cedido hasta ahora ante estos totalitarios porque cuando se cede una vez se abre la puerta al chantaje permanente. Saben que habrá más cesiones que requerirán denodados esfuerzos de los maestros de la neolengua para llamar a las cosas por nombres que no son.

    Sus nombres reales ya los conocemos. Uno se llama vuelta de los terroristas a los ayuntamientos, después de todo el esfuerzo que nos costó echarles de las instituciones. Eso puede ocurrir en mayo y mañana nos manifestaremos también para decir que no; que de ninguna manera; que nos oponemos rotundamente a esa nueva cesión. Hay más nombres reales. Ya está en marcha la mutación del modelo de Estado que nos dimos con la Constitución de 1978. Y el estadio final es que cada vez tengamos menos España. Los terroristas, porque se ven fuertes, ya han dicho que su objetivo final es desgajar el País Vasco y Navarra de España, lograr su independencia. Mañana también nos manifestaremos para expresar, pacíficamente, nuestro más explícito rechazo a semejante pretensión.

    Iré a la manifestación con mi familia. Como tantas familias españolas. Acudiremos a la convocatoria de Mariano Rajoy para expresar, con toda moderación y con todo civismo, que se han superado todas las líneas rojas. Y que ya está bien. Sabemos que el objetivo de algunos es encontrar cualquier excusa para descalificar el grito de centenares de miles de demócratas. Ya lo intentaron hace dos años, deteniendo ilegalmente a dos militantes del PP. Tampoco esta vez encontrarán extremista alguno entre nosotros. El extremista violento que buscan con malas artes lo tienen muy cerca: al otro lado de su mesa de negociación. Es el criminal que les ha doblado el pulso, el «hombre de paz» que actúa de portavoz de esa banda y todos los que les jalean. Que no busquen entre nosotros. Nosotros, mañana, sólo seremos españoles consternados que salen a la calle en defensa de España y por la libertad.

  2. La convivencia, en peligro

    El Periódico de Catalunya, 9/3/2007 EDITORIAL

    Con la convocatoria sin intermediarios de una manifestación mañana en Madrid contra la política antiterrorista del Gobierno, el PP ha dado un salto cualitativo en su forma de hacer oposición de difícil retorno. El partido de Mariano Rajoy cree haber encontrado en el caso De Juana Chaos el elemento aglutinador de la derecha que puede terminar de desgastar al Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y dar un vuelco a esa mayoría social española que encumbró al PSOE el 14 de marzo del 2004. Por eso los populares se han lanzado con una furia bien visible, pese a camuflarse tras el pacifista lazo azul, a crear en la calle un ambiente de tensión que resulte casi irrespirable.

    Desde estas páginas queremos decir, sin dramatismos pero con contundencia, que tal estrategia nos parece peligrosísima porque daña uno de los principales valores de nuestra democracia: la convivencia. Ha bastado que el PP apretara el acelerador acusando al Gobierno socialista de ceder al chantaje de ETA para que la eterna ultraderecha española se haya puesto en cabeza de la manifestación sin que por ahora los líderes populares hayan marcado suficientemente las distancias con quienes gritan que Zapatero es un traidor y el anticristo, enarbolan la bandera franquista y regresan al «una, grande y libre».

    Los intelectuales

    Pero hay más. Los intelectuales, de izquierdas o de derechas, deberían salir al paso desde sus tribunas para defender –obviamente, con las posiciones críticas que tengan a bien– esa deriva hacia una sociedad intolerante e irreversiblemente enfrentada. Lo decimos hoy, convencidos de que en las próximas horas van a oírse proclamas que nos pondrán los pelos de punta y ante las cuales hay que dar civilizada respuesta.
    La concesión de la prisión atenuada al etarra Iñaki de Juana Chaos, responsable de 25 asesinatos por los que ya cumplió condena y en prisión ahora por un delito de amenazas y exaltación del terrorismo, está en el origen de esta enésima ofensiva del PP contra la política antiterrorista del Gobierno. Pues bien, la decisión de trasladar al etarra a un hospital de San Sebastián y posteriormente a su casa, donde permanecerá vigilado, puede ser discutible desde el punto de vista político, pero es legal, lleva el aval del juez competente y ha sido razonada –con referencias a cuestiones humanitarias y políticas– por los principales responsables de la medida: el presidente del Gobierno y su ministro del Interior.

    Es cierto que la decisión, interpretada por muchos como una cesión a ETA, es impopular. Y es comprensible que dañe sensibilidades a flor de piel, empezando por las de las víctimas. Pero es innegable que el PP ha hecho un ejercicio de exageración impropio de un partido que ha asumido y asumirá la gobernación del Estado. Poner el grito en el cielo puede servir para calentar a las bases en un mitin. Pero de ahí a llevar esa táctica al punto de crispar a la sociedad española hasta límites desconocidos hay un trecho. Sobre todo, cuando medidas de política penitenciaria sobre presos de ETA han sido tomadas desde la legalidad por todos los gobiernos democráticos, incluidos los de José María Aznar.

    El espejo retrovisor

    El PSOE ha sido criticado estos días por tirar de espejo retrovisor y recurrir a una especie de crítica retrospectiva del PP. Seguramente no es la estrategia más brillante. Pero también corresponde a los políticos combatir los argumentos demagógicos de sus adversarios, sobre todo cuando pasan por alto la verdad. Durante el periodo de Aznar hubo acercamientos de presos por decisión del Gobierno y reducciones sustanciales de penas por una aplicación demasiado generosa por parte de los ministros del PP del Código Penal de 1973. Hacer ahora del caso de De Juana Chaos una especie de antes y después de la democracia española es una maniobra tan burda como fue la de culpar a ETA de los atentados de Atocha.
    La política antiterrorista es compleja y poliédrica. Y más en la fase terminal del enemigo violento, como es el caso. Frente a esa realidad hay dos opciones: respaldar al Gobierno aun con críticas puntuales o excitar las bajas pasiones de una sociedad muy sensibilizada para recuperar terreno electoral. Rajoy ha visto el hueco dejado por el asunto de De Juana y no ha dudado en tirar por la tremenda y llamar a sus bases sociales a una manifestación que se prevé multitudinaria. El ruido acompaña al PP. Pero la razón no.

  3. La devaluación de las instituciones

    El País, 09/03/2007

    EDITORIAL

    El Partido Popular ha asumido una grave responsabilidad al convocar la manifestación de mañana, que significa sacar de las instituciones y llevar a la calle una de las controversias más emocionales y enconadas que ha vivido la democracia española en materia de lucha antiterrorista. Sus líderes se han colocado en una situación de esquizofrenia política en la que deben desautorizar el discurso y las actitudes de los mismos extremistas a los que, por otro lado, están facilitando un vistoso escaparate y una inmejorable rampa de lanzamiento.

    Una fuerza política con representación parlamentaria y que controla una parte sustancial del poder municipal y autonómico no puede llamar a la rebelión callejera, ni aun calificándola de «cívica», porque es tanto como declarar que las instituciones democráticas en las que participa o en las que gobierna han dejado de servir.

    Según algunos dirigentes populares, su decisión de salir a las calles responde al «cordón sanitario» al que el resto de las fuerzas políticas les ha sometido en las instituciones, y citan el ejemplo de la Cámara autonómica vasca. Condenar al PP a un ostracismo parlamentario es, sin duda, una iniciativa censurable. Pero el inusitado griterío contra el presidente del Gobierno cuando trataba de explicar en el Senado sus razones para atenuar la prisión del terrorista De Juana Chaos dejó en evidencia que, con cordón sanitario o sin él, hace tiempo que el partido de Rajoy ha optado por la estrategia de la confrontación total. Los senadores populares convirtieron una sesión de control al Ejecutivo en un instrumento de propaganda con la vista puesta en la marcha que recorrerá las calles de Madrid. Lo de menos era cumplir con su primer deber de parlamentarios: escuchar al adversario y, en su caso, rebatirlo con mejores argumentos.

    Los principales líderes del PP han continuado esta labor de agitación desleal con las instituciones al recurrir a una mezcla de declaraciones fraudulentas y de gestos demagógicos dirigidos a confundir a los ciudadanos acerca de una concreta medida del Gobierno. El asesino De Juana ha saldado sus cuentas con la justicia por los crímenes que cometió; la decisión que adoptó el Ejecutivo, y que ha sido avalada por el juez de vigilancia penitenciaria, se refiere únicamente a la sentencia que cumple en estos momentos, y que le fue impuesta por un delito de amenazas y otro de enaltecimiento del terrorismo. Éstos son los hechos, y de estos hechos el PP tiene todo el derecho a disentir por los cauces institucionales y, a ser posible, con la mesura que exige la lucha antiterrorista. Pero en lugar de hacerlo así, ha preferido poner en marcha una excepcional maquinaria de intoxicación dando a entender que se ha liberado a un asesino antes de que finalizara su condena. De ahí esa ignominiosa iniciativa de presentarse en los lugares en los que De Juana asesinó, como simple reclamo publicitario para mañana. Entre otros dirigentes populares, el ex presidente del Gobierno José María Aznar se ha prestado, sin dignidad alguna ni respeto para la función que él mismo ha desempeñado, a esta utilización propagandística de la muerte y del dolor ajeno.

    El PP se dispone a atravesar una línea que ningún demócrata ha franqueado desde el inicio de la transición. Los ciudadanos saldrán más divididos frente al terrorismo, sin que la apropiación partidista de símbolos comunes o, incluso, del lazo azul que les unió en el pasado sirva para restañar las heridas que está abriendo este modo de hacer oposición. Sobre el paisaje de tierra quemada que se vislumbra al otro lado de la frontera que el PP cruzará mañana, Rajoy ha propuesto un «debate sosegado» sobre política antiterrorista. Puesto que él y su partido son quienes han perdido el sosiego, cabe suponer que es una forma de decir que la enajenación ha sido transitoria. Ojalá sea así, de manera que la política regrese a las instituciones y los ciudadanos puedan escuchar por fin razones y no desmesuras y exabruptos. Un debate que será más clarificador si el Gobierno se dedica a defender abiertamente sus propias decisiones, y no tanto a recordar las de sus adversarios en el pasado.

    Al convocar la manifestación, Rajoy ha apelado a la gente sensata y de bien. Nosotros, como la inmensa mayoría de nuestros lectores, somos también gente sensata y de bien y no acudiremos ni hoy ni mañana a las manifestaciones convocadas por el PP.

  4. Contra ETA, por la libertad

    Abc, 10/03/2007

    LA campaña de desprestigio y descalificaciones emprendida por el Gobierno y el PSOE contra la manifestación que hoy se celebra en Madrid es la prueba del enorme nerviosismo que sienten los socialistas no sólo por el previsible éxito de la convocatoria, sino también por las consecuencias que esta crisis política desatada por el «caso De Juana» va a tener en sus expectativas electorales. Sin embargo, a pesar de la envergadura que ha adquirido la iniciativa liderada por Mariano Rajoy, el Gobierno no ha podido salir del limitado e ineficaz recurso de viajar al pasado, porque el problema de Rodríguez Zapatero no es lo que pasó en tiempos de Aznar, sino lo que a él le queda por delante. El presidente del Gobierno parece no haber entendido nada de lo que está sucediendo en España ni de lo que están sintiendo los españoles.

    Está pasando algo tan trascendental como es el rebrote del Espíritu de Ermua, que fue un puñetazo de los ciudadanos en la mesa de los políticos y, gracias al cual, se cancelaron algunos tópicos que tanto daño hicieron a la consolidación democrática, como la necesidad de dar al nacionalismo la hegemonía en el País Vasco o la resignación ante la supuesta imbatibilidad de ETA. Pues bien, Rodríguez Zapatero ha confiado el éxito de su negociación política con los terroristas a su capacidad para convencer nuevamente a los españoles de que ni la nación española es más fuerte que los nacionalismos insolidarios, ni el Estado está en condiciones de ganar a ETA con la aplicación de la ley y la Justicia. Este auténtico lavado de cerebro que está practicando el socialismo a la sociedad española es la causa de que hoy alcance su punto de ebullición un malestar social que, más allá de siglas y partidos, ha ido cuajando en la opinión pública española.

    Porque hoy no es sólo la oposición de los ciudadanos a la excarcelación de De Juana Chaos lo que va a convocar a centenares de miles de españoles en Madrid. Es la suma de todos los fracasos acumulados por el Gobierno socialista en cuestiones de interés nacional, en aquellos pilares de la convivencia democrática que se habían asentado por el consenso básico entre izquierda y derecha. Porque todo está relacionado. La negociación política con ETA requería la renuncia previa a una serie de valores inherentes a la idea de España como nación, al respeto sincero por los principios democráticos, a la defensa activa del Estado de Derecho y a la convicción de que el orden constitucional es la mejor arma para convivir pacíficamente y derrotar a los terroristas. El relativismo político de Rodríguez Zapatero, mostrado en tantos aspectos de su mandato, unido a una insólita ignorancia sobre la posición estratégica de España en el mundo y del Estado en España, se muestra con toda su intensidad en la ausencia de la más mínima reacción frente a ETA y Batasuna después del doble asesinato en la Terminal 4 de Barajas, a la que ha de sumarse la muerte de un anciano en Vitoria tras dos meses de agonía por culpa de un acto de «kale borroka». Por el contrario, cuanto más ansiaba la sociedad una rectificación del presidente del Gobierno, más se ha prodigado éste en ratificarse en la misma política errática y sin futuro en la que cada día se reconocen menos españoles.

    Los motivos para manifestarse hoy son legítimos y responden a un sentimiento general en la sociedad, no a una consigna de partido, pues ni la acreditada capacidad de movilización del PP habría podido extender en tan poco tiempo y con tanta intensidad la demanda de cambio político que se palpa en el ambiente y también en las encuestas. Esto es Ermua, otra vez, porque la sociedad vuelve a tomar la delantera al Gobierno para exigir que se derrote a ETA, sin negociación, sin cesiones, sin vulnerar el Estado de Derecho. Y esto es democracia, porque es la voz de los ciudadanos la que se quiere hacer oír. Ninguna institución democrática puede sentirse devaluada por esta manifestación, aunque no se podría decir lo mismo de las formas de gobierno y las alianzas puestas en práctica por el PSOE. El Congreso ha sido una servidumbre de los pactos con las minorías. El Poder Judicial está acosado por acusaciones de deslegitimación procedentes del mismo Gobierno. El Ministerio Fiscal ha sido maniatado. Al Tribunal Constitucional se le llama al orden con el Boletín Oficial en la mano.
    Este Gobierno no tiene autoridad moral para pedir respeto a las instituciones del Estado. Por eso, los ciudadanos, en cuya voluntad descansa la legitimación del sistema, tienen derecho a manifestarse sin ser tachados de agitadores. La democracia no es un objeto de culto que haya de guardarse en las vitrinas del Parlamento. También es el libre ejercicio del derecho de manifestación, sobre todo de quienes durante tres años han sido objeto de las estrategias más antidemocráticas, como el Pacto del Tinell, ese acuerdo de depuración del PP en la vida política suscrito, con el visto bueno de Rodríguez Zapatero, por el socialismo catalán con los independentistas republicanos y la extrema izquierda.

    El PP ha sabido asumir la función de encauzar un sentimiento ciudadano espontáneo y demostrar que ha fracasado rotundamente el empeño del PSOE en anularlo como alternativa. Pero su responsabilidad como oposición no acaba hoy, ni debe limitarse a la política antiterrorista. Rajoy ya ha comprobado que hay posibilidades reales para un cambio político en España. También sabe que su discurso firme y templado de estas semanas no sólo no le ha restado el más mínimo apoyo, sino que ha empezado a ser oído en los espacios hasta ahora refractarios a los mensajes del PP. Habrá quien piense que la manifestación de hoy es una reacción desproporcionada ante un hecho aislado como la excarcelación de De Juana Chaos. Sin embargo, los grandes movimientos de protesta sólo necesitan una gota que colme el vaso de la paciencia, un detonante que active la reacción social. Y este es el papel que ha jugado la injusta excarcelación de este etarra. Simplemente, millones de españoles han dicho basta ante la actitud de un Gobierno que, en lugar de asumir su responsabilidad, ha emprendido una grave y falaz campaña de ecoso y derribo del rival político para tratar de desviar la atención de lo verdaderamente sustancial: que por primera vez en la reciente historia democrática, un Ejecutivo se ha plegado a las exigencias de un asesino terrorista, excarcelado en contra de la opinión mayoritaria de los españoles.

  5. Justo, algo tendrás que decir de la Manifa. No basta con ponerse sublime!

  6. Muy interesante su comentario y en concreto su referencia a Tarde. El analisis de los fenómenos populistas es tan espinoso como apasionante. Al respecto permítame citarle un pasaje del libro de Zygmunt Bauman: En busca de la política, donde el sociólogo cita un artículo aparecido en The guardian en 1998 en el que se hacia alusión a los motivos reales de la manifestación convocada en una ciudad inglesa con motivo de la liberación de un pedófilo. La periodista de The Guardian escribió: \

  7. «Si hay algo que garantiza hoy que la gente saldrá a la calle son las murmuraciones acerca de la aparición de un pedófilo. La utilidad de esas protestas ha sido objeto de crecientes cuestionamientos. Lo que no nos hemos preguntado, sin embargo, es sí esas protestas en realidad tiene algo que ver con los pedófilos». Bauman se pregunt apor qué personas que nunca participaron en protestas públicas se unian para gritar canalla y mantenerse en el lugar todo el tiempo que hiciera falta.

  8. Nemo, le agradezco la cita de Bauman:simplemente es exacta. Me parece fundamental lo emocional…

    Procuraré más tarde dar sentido a lo que yo percibo de esta tarde de manifestación, hecho que he seguido a través de Popular tv, la cadana televisiva de la Cope.

  9. No hay que desanimarse. Eso es lo que quieren. Sólo quieren el poder para seguir con sus trampas, su dios y sus mentiras. Estoy seguro que no podrán ganar. Yo aún estoy esperando que Acebes me pida perdón por llamarme mal nacido 2Por no estar con ellos en que había sido Eta. Y Aznarin sige mintiendo. Es inútil, estos personajillos están por encima el bien y el mal. Ánimo Justo, tu voz es necesaria. Gracias

  10. Ay Serna: siempre salvando al psoe! Hoy Madrid ha sido un clamor Popular. Aunque no te guste.

  11. Mire, Paco, yo no salvo a nadie: yo observo tratando de analizar, en este caso una manifestación.

  12. Rajoy, en el balcón papal de la Plaza de San Pedro, Rajoy diciendo «Este gobierno ya no vale», que quiere decir, «contra este gobierno vale todo», Rajoy y sus huestes con autobús y bocata pagado (como se llenaba la Plaza de Oriente en las manifestaciones franquistas) tomando la calle de todos para dar un mítin llamando a la rebelión cívica. Próximo paso, ¿las barricadas?, Rajoy recordando a Miguel Angel Blanco y al carcelero Ortega Lara y olvidándose de las vísperas del aniversario del 11-M, a cuyas víctimas mató ETA y el PSOE manipulando a unos pobres moritos analfabetos, Rajoy mandando quitarle las banderas franquista a sus militantes y cambiándoselas por un cromito con lazo azul. ¿Quién es Rajoy? ¿Quién ese ese Rajoy investido de tribuno neofascista? ¿Ha nacido un nuevo José Antonio? Será recordado ese mítin callejero en el futuro como un acto fundacional del nuevo Movimiento Nacional?

  13. Acabo de leer la nueva entrada de Justo Serna, seria, objetiva y altamente analítica y también didáctica, cómo no, apoyado en sus citasde Jakobson y Merton. Leído todo lo cual me reafirmo en mi entrada anterior sobre el nuevo \

  14. Acabo de enterarme del post de J Serna. Creo que es mesurado para como está el percal. Me parece que hay pensar con moderación.

  15. Venga ya. Moderación? serna aspira también a ascender al cielo de los sectarios!

  16. paco: usted ha leido lo que ha escrito J Serna? No insulta ni ataca. Y cuando tiene que criticar a M Rajoy lo hace con erudición. Aunque no siempre estoy de acuerdo con sus posts ojalá el tono del periodismo español fuera tan moderado.

  17. Coincido en lo de hartazgo. En cuanto a las manifestaciones, siempre me ha molestado ir a una protesta que se convoca con mensaje «X» y acabar bajo gritos en pro de mensajes «H». Suele pasar mucho, en galicia con cuatro manifestantes independentistas que como no pueden reunir a gente para sus protestas se pegan a las manifestaciones de otros para gritar sus consignas.

    En el caso del PP , por su discurso populista, se ve claro que no solo les molesta a los convocantes, sino que es lo que buscan.
    Me parece muy adecuado todo el análisis que ha hecho sobre el populismo en este post. Solo le faltó a Rajoy plagiar a Shakespeare y ahora que lo pienso, me imagino a Rajoy como Enrique V clamandole a sus soldados:

    «Hoy es el dia de San Crispín: el que sobreviva a este dia y vuelva a casa sano y salvo, se elevará de puntillas cuando se nombre este dia, engrandeciéndose ante el nombre de San Crispín. El que salga vivo de hoy y llegue a la vejez, todos los años, en la víspera de ese dia, invitará a sus vecinos, y dirá: «Mañana es San Crispín»; y luego se remangará y enseñará sus cicatrices . Los viejos olvidan: todo quedará olvidado, pero él recordará, mejorándolas, las hazañas que hizo ese día. Y entonces nuestros nombres serán familiares en su boca como palabras caseras: el rey Enrique, Bedford, Exeter, Warwick, Talbot, Salisbury y Gloucester, todos seremos recordados de nuevo entre sus vasos rebosantes. Este relato contarán los hombres buenos a su hijo: y jamás pasará el día de San Crispín y San Crispiniano, desde hoy hasta el fin del mundo, sin que seamos recordados en él nosotros pocos, felices pocos, nosotros, grupo de hermanos, pues el que hoy vierta conmigo su sangre será mi hermano: por villano que sea, este día le hará de noble rango, y muchos caballeros de Inglaterra, que ahora están en la cama, se considerarán malditos por no haber estado aquí, y les parecerá mísera su valentía cuando hable alguno que combatiera con nosotros el día de San Crispín.»

    Perdón por la digresión, Lo que no entiendo es por qué se extraña tanto la gente de que un partido populista tome la calle. Es su medio, es la propaganda, y no me queda más remedio que citar a Goebbels: «Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad».

  18. Rescatar un tiempo de reforma

    Crónica de Soledad Gallego-Díaz (EP-Domingo), 11/03/2007
    …/…

    Un cuarto de legislatura

    Los socialistas intentarán esta semana reconducir algo la agenda, sobre todo para atajar la impresión que está logrando transmitir el PP de que la legislatura está ya acabada. «Falta exactamente un cuarto de legislatura, algo más de un año, y no hay nada amortizado. En este tiempo hay bastantes cosas que poner en marcha», insisten en la dirección del PSOE.

    …/…

    [Pues precisamente por eso: porque hay bastantes cosas que poner en marcha es por lo que la del PP será una firme oposición, sin descanso, tratando de impedir cualquier rédito positivo que el PSOE pueda obtener de su gestión]

  19. Serna: no te hartes que la gente de izquierda teneis que seguir dando la vara contra nosotros. La única opción nacional. Aguanta Serna, aguanta. Ja!

  20. Lo de J. Serna es reflexivo, pone los puntos sobre las íes y te hace pensar aunque sea para no estar de acuerdo con lo que dice.

  21. Es evidente, como ya he comentado en otras ocasiones anteriores, que el actual “momento” de la vida política y social que estamos viviendo es extraordinariamente “atípica” y no sé si también se la podría calificar como “excepcional”. Siguiendo las reflexiones que hoy realiza José Ramón Giner en “El País” acerca de lo que él denomina como “Problemas de comunicación” del PSOE y del Gobierno de Rodríguez Zapatero, cada vez se constata con mayor fuerza que “hay un problema” y que no se consigue hallar una solución adecuada al mismo.

    En los últimos días y semanas hay un auténtico aluvión de opiniones, realizadas desde todos los colores políticos, que analizan, o al menos lo intentan con mayor o menor rigor, el “momento” actual. El creciente nivel de crispación, lejos de remitir, va in crescendo, hasta tal punto, como tuve ocasión de escuchar este fin de semana a un comentarista en una tertulia matutina en la cadena SER, que aludía a unas palabras pronunciadas en una conversación privada, por parte de un parlamentario popular, que venía a decir: hemos conseguido acaparar la “sensibilidad” y los “sentimientos” de la opinión pública y con eso, tenemos ganada la partida. Creo que estas palabras encierran las líneas maestras de la actual línea estratégica que está siguiendo el Partido Popular, ya que se trata de poner en juego “la percepción de los sentimientos”. Por el contrario, el Gobierno y el PSOE parecen andar a la deriva, mareados y confundidos entre tanto temporal. Oficialmente defienden que el PP no ha sido capaz de concentrar en la calle al número de manifestantes que creían pero la evidencia parece ir por otra dirección; un buen ejemplo son las imágenes cariacontencidas que mostraron ayer domingo, tanto la vicepresidenta del Gobierno como el portavoz parlamentario. De ser cierto lo que decían, hubieran mostrado una amplia sonrisa en su rostro, pero ésta no se vio.

  22. Me tienen ustedes asombrado. ¿De que se extrañan ahora? ¿de descubrir que el PP es un alianza pragmática de criptotradicionalistas, intransigentes, caciques de provincias e ignorantes de todo pelaje (aunque, eso sí, españoles de la nación española que no admiten el nacionalismo… de los otros, obvio)? ¿Es que aun no se habían enterado? ¿hemos tenido que llegar a la algarada y pancarteo de Madrid para descubrirlo?…

    Cuando el señor Pimentel abandonó el PP la última esperanza de moderación e inteligencia para la derecha española abandono ese partido. Tras él, cualquier cosa que no fuera mantenerse en el poder a toda costa (a costa de la dignidad, la solidaridad, la democracia) estaba permitido: la mentira, la crispación, el enfrentamiento. Así, en Madrid, brilló lo único que podía brillar de semejante patulea: el rencor, la ira, lo irracional, lo indecente. ¡Con menuda novedad se desayunan, damas y caballeros!

    Lo hiriente es que, sabiéndose (porque quién no lo supiese y se dedicase a la política era un memo sin paliativos), el PSOE insistió (e insiste) en su política bipartidista. Insistió (e insiste) en llamar “líder de la oposición” al secretario general del partido más votado que no ocupara el gobierno concediéndole unas prerrogativas mediáticas y políticas que permitieron que ni la extrema derecha ni las alternativas liberales democráticas tuvieran cabida en el arco parlamentario. Insistió (e insiste) en tumbar cualquier izquierda posible a nivel de estado y las alternativas nacionalistas de izquierda en las CCAA. Insistió (aquí ya no hace falta que insista) en cerrar publicaciones de izquierdas y en nutrir a las de derecha (y en ello continua). Y, sobre todo, se encargó de exorcizar y ridiculizar a quien no pensara como se pensara desde Ferraz.

    ¿De que se sorprenden ahora, necios?: ya tienen su derecha agrupada en una sola candidatura y a la izquierda desacreditada, ya tienen unos medios de comunicación apesebrados por la reacción española, esa misma reacción que ustedes fomentaron con símbolos, actitudes, medidas sociales, políticas y jurídicas que excedían con mucho el más mínimo listón democrático (y me da igual que hablemos del GAL como de las leyes diseñadas para prohibir un partido concreto) ¿Y ahora se sorprenden de que la derecha de siempre se desborde? La derecha sólo ha necesitado desesperarse para quitarse la careta. Ya lo ha hecho. Esta desesperada y desenmascarada.

    Tienen ustedes el producto real de lo que no resolvieron hace treinta años con ficciones constitucionales. Ensueños democráticos que, ahora se ve, sólo beneficiaron a los siempre beneficiados, que no satisficieron a los humillados por la dictadura ni corrigieron sus desmanes golpistas y que no proyectaron ningún camino convivencial ni de futuro, ¿de que se extrañan ahora? recogen lo que sembraron: cizaña ponzoñosa española, especialidad de la casa.

  23. A Kant. Yo pensaba que usted era más moderado. Trata a la derecha española como si fuera una caterva de energumenos. Como si solo Pimentel hubiera sido la única esperanza. Hombre yo creo que exagera y esa exageración da alas a la mala hostia que algunos de la derecha exhiben. No podemos consensuar? Tenemos que insultarnos unos a otros? A Aznar le llamaban franquista y cosas peores. A Zapatero le llaman traidor. No hay nadie que pueda parar esta deriva?

  24. Pues no, don Juan L, vea usted: decía Sabatini – por boca de Scaramouche – que dios no era un caballero, por que un caballero no puede ser transigente y dios transige con la injusticia y el mal. Sepa, pues, que como caballero que soy, ni a dios le paso una.

    La moderación es dada a quien la ofrece, y desde ahí, no le quepa duda que discreparé con respeto con quien sea que no hace falta ser de derechas para tener altercados conmigo. Pero pasado ese Rubicón en el que la mentira más obscena es la bandera, el cinismo más barriobajero ejerce de argumento y los más bajos instintos son la única inteligencia detectable, no, señor mío, seré intransigente, vitriólico, dinamitero, comecuras o lo que a usted le parezca más indicado pero ya son muchos años y muchas generaciones españolas sometidas a una prudencia que no deja de ocultar la pusilanimidad de quien la ejerce.

    No menoscabo a la derecha española, es ella quien se denigra a si misma dando pábulo a las maledicencias e inmoralidades que vomita FAES y su entorno desetabilizador todos los días. El silencio de sus miembros más sensatos es tan culpable como la actitud de sus miembros más incendiarios.

    Por cierto, es objetivamente imposible probar que Zapatero sea un “traidor” (tanto como que el PSOE forme parte del aparato de ETA, que los musulmanes que pusieron las bombas de Madrid actuaran a las ordenes de la misma organización, o disparates de la misma índole que se dicen con total impunidad en estos días) y se lo digo desde muchísima distancia ideológica del señor presidente, pero a Aznar no se le insulta llamándole franquista, es un franquista. Y un resentido. Y su partido, que no la derecha española, sí, en efecto, es una cueva de energúmenos que gentes liberales con luces debería desinfectar pues, lo primero que ha ido por los suelos, es la dignidad de la gente que se identifica con el orden.

    En estas circunstancias, don Juan L… ¿qué vamos a consensuar?… ¿y con quién? ¿con el portavoz Zaplana? ¿con el secretario Aceves? ¿con el presidente del partido Rajoy? ¿o el presidente del partido Fraga? ¿o el presidente del partido Aznar?…

    Así que no, no soy moderado pero que sea radical no quiere decir que sea extremista, aunque esto es otro asunto que nos aleja de su preocupación (y de la mía): en España la derecha se ha asilvestrado y eso no es accidental ni insultante, es premeditado y descriptivo.

  25. No se han asilvestrado, Kant, simplemente se han quitado la careta. Resultan patéticos gesto y tono con los que Rajoy intentaba imitar la figura de un Caudillo. Tan sólo faltaba un alzar de brazos en la tribuna.

  26. Señor Kant. Muchas gracias por su comentario. Dèjeme que le diga que escribe muy bien. Como un caballero antiguo y no se lo digo como insulto. A mi no me gusta insultar. Usted tiene palabra pero creo que no tiene razón. No estoy de acuerdo con la descripción que hace de la derecha como si todos fueran unos brutos. Insisto que hay que consensuar. El partido Popular es alternativa de gobierno y no se puede gobernar como si ese partido no fuera a llegar al gobierno. Muchos tienen la impresión de que eso es lo que hacen los socialistas. Yo creo que Zapatero puede consensuar con Rajoy. Adolfo Suarez pactó con Carrillo y con Gonzalez.

  27. A mi me llama poderosamente la atención leer algunos comentarios de seguidores -cuasi holigans, aunque lo niegan siempre- del PSOE incluida la editorial del conocido como BOE a un euro, me refiero al diario que fraguó el imperio mediático del Grupo Prisa -claro que realmente como se hizo rico fue por medio de la editorial Santillana, vendiendo libros al Tercer Mundo a base de subvenciones, pero eso es harina de otro costal-. En este país nuestro nos cuesta tanto ver la viga en el ojo propio como capacidad tenemos de ver la paja en el ajeno.

    ¿De qué se quejan ahora los que semanalmente convocaban una manifestación cuando estaban en la oposición?. ¿Cómo tienen la desfachatez de decir que se está poniendo en entredicho la «convivencia democrática» o «devaluando las instituciones» los que animaron los actos de agit-prop en plena jornada de reflexión?. ¿Cómo hablamos de tan peyorativamente acerca de las frases de Rajoy sobre un asunto como éste y no lo hicimos cuando Rubalcaba el día antes de acudir a las urnas sentenció «lo españoles quieren un gobierno que no les mienta»?. ¿Qué autoridad moral, estimados todos, queremos tener cuando jaleamos las manifestaciones contra un gobierno y abominamos las que se realizan contra otro?. ¿Cuál es la diferencia entre PSOE o PP y qué retórica estamos empleando para juzgar la forma de hacer política de unos y otros cuando ambos se dedican a lo mismo: intentar llegar al poder desde la oposición o mantenerlo desde el gobierno?.

    Por último y por curiosidad:

    1. ¿Por qué esa necesidad rabiosa de comparar continuamente a los líderes del PP con la época franquista?. ¿Acaso no les sobran atributos intrínsecos para criticarlos sin tener que echar mano de Franco?.

    2. ¿Qué tiene que ver la Guerra de Irak con todo ésto?. ¿Acaso es el último recurso del PSOE -y sus holingans, insisto- cuando «pintan bastos»?.

    Saludos.

  28. Por qué Pakithor acepta y tolera el rencor? Como dice que lo hizo el psoe pues hala: a tolerar las salidas de pata de Rajoy. Vamos a ver. Si no he entendido mal a Justo, la guerra de Iraq la saca para que se vea que se puede tratar con los enemigos para que no te maten. No creo que J. Serna sea un hooligan. Incluso cuando no estoy de acuerdo con el!

  29. Nivel, querido Justo. En este blog hay mucho nivel. Me desbordan los datos, las reflexiones, tu interés y el de tus lectores. Pero quiero apostar por la demagogia, único lenguaje que la derecha nostálgica quiere, esa misma derecha que según Esperanza Aguirre se multiplica como esporas (esporádicamente, quizás) y son capaces de autocontabilizarse en más de dos millones (cómo va a ir la educación en la Comunidad de Madrid, si el propio gobierno autónomo apenas sabe multiplicar, pero sí dividir: a los españoles, claro. Las cifras mandan: dos millones y medio de manifestantes (usurpadores de los símbolos comunes, ignorantes adrede y sin quererlo de los mohínes políticos de Aznar y demás comparsa de tecnócratas bienpensantes sólo para con sus bolsillos, y pobres ilusos que creen aún en salvapatriotismos y en megalíderes a lo Rajoy). O por lo menos esos son los españoles de bien que, dicen, fueron a esa marcha de puro patriotismo. Pues bien, si dividiéramos por cuatro (que ya es) personas por metro cuadrado, nos sale la bonita cifra de más de 630.000 metros cuadrados ocupados por recios españoles. O sea, aproximadamente la décima parte de la extensión del área metropolintana entera de Madrid. Os puedo asegurar a quienes no seais de Madrid, que yo en todo mi distrito (Centro) pude pasear a bien sin toparme con ni uno sólo de los manifestantes de Rajoy.

    Yo que no soy científico y que he tenido que recurrir a la calculadora, llego a la conclusión (triste, como casi todas a las que llego alrededor del PP) de que fue SENCILLAMENTE MENTIRA que el acto fuese de la magnitud que se vendió.

    Por lo demás, me encuentro alegre. El PP movilizó a sus bases, lo cual es bastante bueno, ya que cuando el PP ha movilizado otras bases, han sido las de la OTAN, y con la intención insana de invadir un país soberano, sin tener en cuenta la muerte.

    Un fuerte abrazo a todos. Incluso a los intransigentes.

  30. Puesto en pie y con lágrimas en los ojos aplaudo sin fisuras a Kant.

  31. Intervendré por última vez a requerimiento de don Juan L no porque me disguste el intercambio de ideas con él sino para no personalizar el tema entre ambos. Dicho lo cual, muchas gracias por el cumplido – a todas luces inmerecido – y sí, tiene usted razón: no tengo razón. Claro que usted – al que supongo inteligente – tampoco. El monopolio de la razón la tienen otros, el de la duda, nosotros.

    Dicho lo cual, le ruego que me relea porque creo haber discernido diafanamente entre la derecha y el PP. Y, en efecto, en la derecha hay, por un lado, gente tan válida como cobarde (aún estamos esperando su llamada a sus líderes ideológicos para la contención verbal, la aceptación de las políticas de estado y el respeto a las instituciones democráticas) y tan violenta como ignorante (y aquí su panoplia es más amplia: machismo, homofobia, nacionalismo español, restricciones al estudio de las ciencias médicas, racismo, sectarismo, xenofobia…).

    Lo que estoy esperando es encontrar esa derecha, como la de Luís Lucia, capaz de morir por la República, ejecutado por Franco y siendo él el líder de la Derecha Regional Valenciana, que le diga al PP que la vía de la confrontación sólo puede traer confrontación, no diálogo. Y sin diálogo, no hay nada que pactar. Y quién no dialoga, es, señor mío, esa derecha. Toda la actual derecha. Los unos por acción, al tener en la algarada y la mentira su palabra y los otros por omisión, al callar vilmente.

    Finalmente, aducir que el PP es la alternativa de gobierno, permítame que le exprese que, como argumento es, más bien, paupérrimo – especialmente porque los que NO dialogan son ellos – e incluso podría ser hasta algo incierto. El PP, con esta política loca que lleva, se está jugando su propio futuro. Si le sale bien, desde luego será alternativa de gobierno – el actual tiene un especial empeño en hacerlo mal – pero si no obtiene los réditos electorales que busca… la implosión la tiene asegurada: con una derecha lepenista acrecentada, una derecha liberal escocida por el caos social que ha generado su propio partido y la triste derecha fraguista que habrá fracasado (y seguirá sin reconocérselo), el PP podría acabar siendo un tripartito: liberal, conservador, y reaccionario.

    A guisa de post scriptum, si me lo permite, le recomendaría la lectura de un articulito de Bertran Russell recientemente reeditado (Por qué no soy cristiano. Edhasa. Diamante, 16), que se llama “Gente bien”, creo que podrá identificar más ampliamente lo que aquí apenas esbozo.

    En otro orden de cosas y por satisfacer una duda que tiene el señor Pakithor y que doña Laura no le llega a satisfacer, me permitiré decirle que parte usted de una premisa falsa y un uso ligero del lenguaje.

    La premisa es que usted cree que “permanentemente se compara” a los líderes del PP con el franquismo. El lenguaje se le escapa cuando tilda de “rabiosa” la anterior premisa. No, señor, «rabia» no hay porque al PP no se le compara, al PP se le certifica como la siguiente generación de políticos nacidos del Movimiento Nacional (no ensuciaré el nombre de Falange con el franquismo), de vividores aparecidos en la Transición que se sumaron a los anteriores (PDL, UDC, AP, UCD, CDS…) y de antiguos marxistas-leninistas – preferentemente sectores maoísta y albanés – devenidos cargos de dicho partido tras su milagroso viaje a Damasco, justo unos meses antes del triunfo del señor Aznar (algún día le contaré cómo, en la pasada legislatura, se reconstituyó una célula del MC-OIC, bajo las siglas del PP, en una conocida institución pública valenciana de no menor tamaño).

    No se le habrá escapado, don Pakithor, que salvo estos últimos arribistas – los más peligrosos conversos que se pudiera pensar – a los que obviamente no se les puede acusar de franquistas, no se trata de que en el PP existiera una relación confusa y lejana– cual si fueran los hijos de Fernando VII (que también) – a la par que malintencionada entre sus líderes y el franquismo, es que son los mismos apellidos del franquismo, porque son sus hijos o ellos mismos, ya lelos y seniles, los que siguen la senda del “atado y bien atado” de aquel jefe de estado golpista y criminal.

  32. Estimada Laura,

    En primer lugar yo ni tolero ni acepto el rencor ni nada por el estilo. Lo que digo y repudio es la doble moral de los que están abominando la manifestación del PP mientras que aplaudían las del PSOE. Bajo mi punto de vista y como expreso en mi comentario, ambos son la misma cosa pero con diferentes pieles. Cuando el PP gobernaba hablaba de «oposición de pancarta» en referencia a la convocatoria casi semanal de «manifas» en cuya cabecera veíamos a Blanco, Caldera y Rodríguez. Hoy que el PSOE ha cambiado su posición en la pancarta critica duramente al PP. ¿No le parece curioso?.

    Respecto al término «holigans» ni mucho menos era en referencia a Justo, el cual, a pesar de su clara tendencia, mantiene las distancias y asume un papel crítico. Hasta mi intervención no sólo hemos leído frases de don Justo, sino que hemos tenido la ocasión de leer a otros compañeros e incluso algunas editoriales, tanto de un bando como del otro, en su mayoría fervientes defensores de la línea oficial que se dicta desde Moncloa o desde Génova, mejor dicho: desde El País o desde la Cope.

    En referencia al tema de Irak, le agradezco la voluntad aclaratoria, pero en este caso no creo que los talibanes tengan ninguna intención de dialogar absolutamente nada. Por otra parte lo del tema de la guerra de Irak no es sólo en referencia a la cita de Serna, se trata de la línea de defensa del propio gobierno en la que se mezcla en tema de De Juana con el del Oriente Medio, ¿por qué?.

    Saludos cordiales.

  33. Estimado Kant,

    Lamento tener que recordarle que en el PSOE hay tantos o más «vividores» procendentes del franquismo que en el PP. La gran habilidad de los primeros es que se han sabido ocultar muy bien, cuando no han han hecho bueno aquello de «no hay peor fanático que el converso».

    Aprovecho para invitarle a que intente deslindar aquellos años de oscuridad en los que España se encontraba sumida con los actuales en los que es la partitocracia la que nos gobierna. Por alguna razón de sus palabras se deduce que Vd. no ha superado aquella etapa y esos prejuicios al final nublan la razón y hacen perder fuerza a los argumentos.

    Saludos cordiales.

  34. ¿Mariano Rajoy es Gary Cooper?

    Los archivos de Justo Serna, 07/11/2005

    ¿Solo ante el peligro? ¿Rajoy es un sheriff valiente y corajudo que se enfrenta a los bandidos? “Si la Presidencia del Gobierno se ganara en el Congreso de los Diputados, Mariano Rajoy llevaría ya algún tiempo viviendo en la Moncloa. El líder del Partido Popular es, de largo, el mejor parlamentario español del momento”, leemos en la ‘Carta del director’ que firma Ignacio Camacho en ‘Abc’ (6 de noviembre de 2005). “Es brillante, sólido, inteligente, y tiene una pegada implacable frente a un Zapatero al que se le empieza a consumir el capital de sonrisas y buen talante, y que pasa un mal rato cada vez que tiene que acudir a un cara a cara. Pero las elecciones no se ganan sólo en la tribuna del Parlamento”.

    Se ganan, claro, triunfando en las elecciones o pactando con rivales a los que convertir en socios. Es por eso por lo que Rajoy “se enfrenta a una aritmética cerrada de la que Zapatero ha construido un burladero. En este momento, el PP no tiene socios, porque el Gobierno ha muñido una alianza con los nacionalistas que condena a la oposición a aspirar sólo a una mayoría absoluta que por ahora resulta más que improbable”, añade Camacho. Retengan esa palabra: ‘aritmética’.

    Camacho le atribuye a Rodríguez Zapatero todo tipo de pactos para excluir al PP de los acuerdos políticos que se puedan alcanzar, exclusiones a las que se sumarían gustosos todos los nacionalistas. ¿Hay alguna responsabilidad de Rajoy en esta circunstancia? “En contra de los populares funciona el propio rigor de su discurso”, admite Camacho, “que los aleja de cualquier posibilidad de pacto con las bisagras del nacionalismo moderado”. ¿Cómo hemos llegado a esto, cómo se ha enajenado Rajoy toda posibilidad de pacto?

    “Éste es un aspecto esencial, porque Rajoy puede ganar las próximas elecciones –desde luego, Zapatero está en el mejor camino para perderlas–, pero es casi imposible que lo haga por mayoría absoluta a menos que se produzca una improbable crisis de pánico nacional ante el rumbo de los acontecimientos”, añade Camacho. Con lo cual sería la suya una victoria pírrica. ¿Hasta cuándo podrá tolerar el PP una circunstancia electoral tan adversa? La tentación de deslegitimar lo que entiende como alianzas ‘contranatura’ se da, pero sobre todo se da la inclinación a descreer del electoralismo o del parlamentarismo como males de una ‘democracia totalitaria’. El ‘rigor del discurso’ del PP iría contra el electoralismo y, por tanto, contra sus expectativas parlamentarias. Pero la falta de una mayoría absoluta que permitiera gobernar en solitario, sin vecinos molestos, podría llevar a una deslegitimación del Parlamento: una caja de resonancia en la que sólo importaría la ley del número y no la rectitud moral o la decencia política.

    Por eso, Eduardo Zaplana pudo responsabilizar a «la cobardía de muchísimos dirigentes del PSOE» (que critican la reforma pero no plantan cara al jefe del Gobierno) la circunstancia parlamentaria. «Sólo se puede llamar cobarde a quienes dicen una cosa y luego hacen la contraria. A quienes critican con dureza y luego no obran en consecuencia», señaló Zaplana para censurar expresamente a los dirigentes socialistas que, en público o en privado, coincidirían con el PP en que «el proyecto es inconstitucional y muy lesivo para Cataluña y para España». Zaplana deploraría, pues, un parlamentarismo en el que ya no vale el voto individual en conciencia, sino la disciplina de partido. ¿Estoy leyendo bien? ¿Eduardo Zaplana levantándose contra la obediencia parlamentaria?

    En cambio, Rajoy no habría tenido miedo a la soledad y a sacar de sí el coraje, según hemos de interpretar de lo dicho Ignacio Camacho. Según concluye, “el hombre más fuerte es el que está más solo, dice un personaje de Ibsen. El miércoles Rajoy fue fuerte pero no estuvo solo, aunque el debate escenificara el atroz desafío de un solo hombre contra una docena. Estaba acompañado de la fuerza moral de un discurso que respalda la mayoría de los españoles, incluidos muchos ciudadanos de izquierda que siguen creyendo en la igualdad frente a los privilegios. Y además, tenía razón. Pero la razón no es suficiente; necesita los votos, y margen para lograr que se los presten”.

    La tentación heroica y cesarista es evidente. La verdad es una aunque sólo la pronuncie un hombre enfrentándose a una mayoría espuria. Qué quieren, tras la carta del director de ‘Abc’, titulada “De la soledad y otros efectos”, hay una analogía evidente entre Mariano Rajoy y Gary Cooper en ‘High Noon’. Como recordarán, la película cuenta la historia de un Sheriff al que han abandonado los ciudadanos del pueblo que ha jurado proteger. Es inminente la llegada de un grupo de bandoleros. El próximo tren les trae a la localidad, deseosos de vengarse del Marshall que les llevó a la cárcel. El Sheriff, individualista, solitario, valiente y respetuoso con sus obligaciones, resuelve oponerles resistencia. Y ello a pesar de la petición contraria de su joven y bella esposa y de todos sus convecinos. Pero el Sheriff jamás ha “huido de nadie”.

    Es muy peligroso hacer de las películas el ‘subtexto’ de la acción política, sacar una moraleja tan obvia y a la vez tan distante. Es arriesgado, además, comparar implícitamente la dinámica parlamentaria y la mecánica de los votos con el coraje de un hombre solo, porque el parlamentarismo de hoy (y de hace décadas) no funciona así. Ya Carl Schmitt lo sostuvo de manera polémica. “La situación del parlamentarismo es hoy tan crítica porque la evolución de la moderna democracia de masas ha convertido la discusión pública que argumenta en una formalidad vacía”. Por eso, seguía, los partidos “ya no se enfrentan entre ellos como opiniones que discuten, sino como poderosos grupos de poder social o económico, calculando los mutuos intereses y sus posibilidades de alcanzar el poder y llevando a cabo desde esta base fáctica compromisos y coaliciones”. Ya no habría debate auténtico, pues.

    “El argumento”, prosigue Schmitt, “en el real sentido de la palabra, que es característico de una discusión auténtica, desaparece, y en las negociaciones entre los partidos se pone en su lugar, como objetivo consciente, el cálculo de intereses y las oportunidades de poder”. ¿Cuál es la conclusión? “Es de imaginar que todo el mundo sabe que ya no se trata de convencer al adversario de lo correcto y verdadero, sino de conseguir la mayoría para gobernar con ella”, esos votos que “son entonces contabilizados, obteniéndose una mayoría aritmética”. Ésa es la ‘aritmética’ de la que hablaba Ignacio Camacho, un Ignacio Camacho que dice que el discurso de Rajoy lo respalda la mayoría de los españoles, por encima de los sufragios.

    El 2 de diciembre de 2004, en ‘El País’, publiqué un artículo titulado ‘Elogios de Rajoy’ en donde analizaba las aclamaciones que se hacían del líder de la oposición en un editorial de ‘Abc’. “Si los leemos atentamente, esos elogios que el editorialista dedica al actual Jefe de la Oposición pueden interpretarse como un desafío, más como un aviso que como una celebración”, me decía. “Podríamos parafrasearlo así: eres prudente, respetable, notable orador, gestor eficaz, tienes sentido común, pero te la juegas, pues aún tienes que demostrar que eres capaz de ejercer un liderazgo opositor que concite el entusiasmo, la adhesión. Se le pide, en definitiva, que sea menos ‘gallego’, que deje su sutil ironía y que se emplee con contundencia, con la claridad de ideas de Aznar”.

    Once meses después, siguen los elogios de Rajoy en ‘Abc’ o en ‘El mundo’, periódico este último en que Federico Jiménez Losantos dice de él que “está hecho casi un coloso”, hipérbole a la que también se ha entregado Francisco Umbral. Pero Ignacio Camacho es más realista que ambos literatos y sabe que, ahora, antes que de liderazgo ha de hablarse de votos, unos votos, una mayoría absoluta que, al parecer, se le resiste y que, de no conseguirla, le impediría acceder al Gobierno. Seguimos, pues, con la sensación de que hay algo que política o electoralmente ha hecho mal Rajoy, alguna estrategia errónea que le lleva a fracasar en sus intentos por rebasar a Rodríguez Zapatero valiéndose de la aritmética parlamentaria. ¿Hasta cuándo?

  35. Estimado Pakithor,

    disculpará mi limitación natural, no soy persona de grandes luces – apenas una candela en la inmensa oscuridad que alberga mi cerebro – pero no veo porqué debería lamentar comunicarme que en el PSOE hay tantos vividores o más procedentes del franquismo que en el PP.

    Puedo discutirle la cantidad pero haberlos, haylos, obviamente, ¿quién lo niega?. Mas, estadísticamente, convendrá usted conmigo que son irrelevantes en comparación con el abrumador trasiego que hubo del Movimiento Nacional a Alianza Popular y UCD y de aquí al actual PP. No obstante, ya le digo, no alcanzo a ver qué tiene que ver ese dato con el tema que nos ocupa. Y el tema no es la infiltración de franquismo en el PSOE, es la abrumadora presencia del franquismo en el PP.

    Por otra parte, le aceptaría gustosamente el reconocerle que hubiese quedado en una especie de limbo traumático, obnubilado por aquellos años de oscurantismo, nublada la razón y débil de argumentos. No me importaría si así fuese. Pero no es así. Si le comentaba más arriba a don Juan L que lo mío era ser radical, no extremista, es precisamente porque gusto de buscar la raíz del problema, no alejarme del centro racional del mismo para, situado en un extremo, vociferar contra lo que no soy capaz de ver. Esto, el extremismo, es algo típico de la juventud (apasionada) y de los fanáticos (lerdos). Como le supongo en el primer grupo, el de la juventud apasionada, puedo entender su incontinencia hormonal, pero descuide, que con los años le pasará. Tal vez entonces descubrirá que la libertad política se gestiona con democracia, no con partitocracia. Que el hoy sólo lo va a poder entender si entiende el ayer. Y que en España, el hoy tiene un cierto olor danés, a podrido, porque aquel ayer que usted cree tan lejano, está más presente que nunca en nuestras calles, en nuestros días.

    Reciba mi más cordial salutación.

  36. Kant,

    No seré yo el que haga un conteo de los que hay en un bando y en otro, pero le admiro el gesto de aceptar que en el PSOE hay algunos «franquistas vividores». Está claro que aún continuamos conviviendo con gran parte de la clase política nacida del tardofranquismo. Por desgracia hemos perdido para la vida pública al más insigne, memorable y admirable de todos, me refiero a don Adolfo Suárez, el cual seguramente nunca superará, a los ojos de un resentido de la época del régimen, su pasado como Secretario General del Movimiento. Para mi es el más claro ejemplo de una época que está superada, a pesar de los que aún no lo han hecho, emocionalmente o por conveniencia político-electoral.

    Efectivamente, estimado Kant, creo que es la juventud, mis treinta y pocos, lo que me lleva a no cargar con las rémoras del pasado tenebroso de una dictadura que aún pesa demasiado en el «color del cristal con que se mira» de algunos, verbigracia Vd.

    En lo de las «hormonas» creo que ha sacado conclusiones demasiado precipitadas, a buen seguro debido, nuevamente, a su parcialidad preconstitucional.

    Saludos cordiales.

  37. Cero.-
    Interpretar que el hecho de que cientos de miles de individuos (convendremos en que ése ha sido el número definitivo) se pongan de acuerdo en una sóla cosa, es que todos esos ciudadanos son manipulables, lo único que revela es que quien lo hace considera esa masa un rebaño insensato y carente de criterio.

    Primero.-
    Efectivamente el PSOE no ha calculado a quien tiene delante. Ha cometido el mayor error posible en una contienda. Subestimar al contrincante. Y lo ha hecho de una manera tan descarada, aislándole en las instituciones, que ante esta última decisión, ha logrado que parte de sus votantes se exprese en el único sitio que le ha quedado. Cuando se desprecia la voluntad de «cientos de miles» y se elimina el canal de comunicación «normal», entonces, las personas acaban gritando en la calle su desacuerdo.

    Segundo.-
    “Si los individuos definen las situaciones como reales, son reales en sus consecuencias”. Completamente de acuerdo. Puede ud sufrir por un motivo imaginario, pero no por ello deja de ser real su sufrimiento. Frase excepcional para políticos que como J. Blanco pretende ser más hábil que nadie en el jaleo de las masas.

    Tercero.-
    Claro que es preocupante que quien llega al poder por la actitud prepotente del anterior presidente, actúe en mucho menos tiempo de la misma manera. La injusticia no indigna sólo por cantidad, sino por cualidad. La injusticia es primero y sobre todo, cualidad. Pero no es preocupante la reacción de la gente, sino del gobernante. Las personas han asumido sus derechos y es gratificante saber que muchas de ellas, no permiten que ningún presidente haga aquellas cosas que nadie le ha autorizado a hacer sin mostrar su parecer.

    Cuarta:-
    No merece comentario. Supongo que para manipular a la masa hay que conocerla. Pero parece olvidar, que esa masa está compuesta por individuos. Que ud esté dispuesto a hacerlo, no quiere decir, y no debe decir que se permita el lujo de hacerlo en nombre de nadie. Todo tiene que ver con Irak. La prepotencia de uno es un argumento moral para otros. No es aceptable.

    Quinta.-
    Su concepto vuelve a demostrar su ignorancia, y el poco respeto que siente por los ciudadanos. Vuelve a tratarlos como a borregos.
    No era una manifestación para apoyar la política de derechas, supongo que esta noticia le sorprenderá. Aplíquese la máxima que nos ha citado. Es ud quien se basa en un espejismo, y por ello extrae consecuencias inadecuadas.

    Sexta.-
    Que sea legal no quiere decir que sea deseable. Quien fuerza la democracia tiene legislaturas complicadas y eso, también es legal.

    Séptima.-
    Vehemencia. Tal vez Rajoy se cree lo que dice.
    Léase a ud mismo, y vea el ejercicio intelectual que ha tenido que hacer.
    A veces, pocas, hay cosas no admisibles. Y menos aún, hay muchas personas que no desean mirar a otro lado.
    Como esto no es una guerra, sino un estado de derecho, los polítcos no hablan a las tropas, sino a los ciudadanos.
    Tal vez le parezcan populistas esas palabras porque se ha acostumbrado a los sermones, cuando tenemos la suerte de recibirlos, de nuestros actuales dirigentes. Tal vez si el presidente explicase y tratase de ser entendido, no tendrían tanto eco las palabras de la oposición. Tal vez si se nos dejase elegir «nuestro bien» y no se actuase «por nuestro bien, pese a nosotros», no resultarían incendiarios discursos tan moderados. Personalmente estoy muy cansado de que se me pida FE. Con mi voto sólo doy confianza. Pero se me pide FE. Resulta ofensivo si me permite que se lo diga.

    1.- Mediocridad, cutrerío, tibieza, grosería, encefalogramas planos, homogeneidad, falta de argumentos, escasa iniciativa, incultura y sobre todo p r e p o t e n c i a.

    En esta caverna hay personas infinitamente mejores que los sabios que pretenden mostrarnos el camino, eso sí…por nuestro bien.
    La gente es idiota sr Serna. Se empeñan en poner su vida en peligro pese a los desvelos de nuestros gobernantes. Se les olvida que somos bobos, locos, que ya que no podemos elegir el momento de nuestra muerte, al menos elegimos vivir la vida como nos da la real gana.

  38. La gente «no es idiota», amigo mío, y además no cometa la burda grosería de hablar de «los ciudadanos» imitando al PP, que toma la parte por el todo para mejor manipular el nulo éxito de su magna, mesiánica, asamblea callejera. Dicho ésto me manifiesto del mismo «partido de la duda» en la radicalidad expresada por Kant, y no es, que conste, por la pérdida isócrona de hormonas a que nos somete la edad… Compensada por un aumento de lucidez en la oscuridad de la sesera, débil candelilla como él dice sabiamente. No somos bobos ni locos, simplemente escuchamos escépticos la shakespeareana historia del mundo contada por un loco, o un bobo, entre el ruido y la furia

  39. Estimado Pakithor… porque usted, sigue siendo muy estimado para mí (aunque yo ya no para usted, por lo que veo, lástima), me enternecen las almas generosas como la suya. Aunque, de la misma forma que le dije a Juan L que no iba a polemizar con él a nivel personal porque entiendo que es una falta de respeto para el señor Serna y para el resto de los participantes – sin duda aburridos de mi boba senectud y admirados con su espléndida juventud – he de transmitirle el mismo mensaje: con esta concluyo en lo que a usted hace.

    Apuntemos, pues, de inmediato, que sin sus aspavientos extremistas sobre el señor Suárez (sí, sí, que existen hasta los de “extremo centro”) vengo a coincidir con usted en la apreciación de dicho caballero. Es precisamente su figura y su política, con sus sucesivos fracasos con la UCD y el CDS – creo que usted ya tenía uso de razón por aquellos lejanísimos años que mi mente torpe confunde y mis cristales preconstitucionales deforman – lo que certifica el fracaso de la derecha liberal democrática en España y da alas a un elemento como Fraga, ministro con Franco y líder de AP cuando su refundación en PP y padrino (nunca mejor dicho en l’Onorata Società) de Aznar. En efecto, Pakithor, don Adolfo es un claro ejemplo de lo que usted argumenta… pero al revés.

    No haré comentarios sobre su situación fisiológica porque, con sus palabras, huelga ninguna apostilla por mi parte; eso sí, he de agradecerle cuan explícito que es sobre su condición natural. En efecto, me precipité con el tema hormonal, también tiene usted razón en esto, lo suyo es sólo intelectual.

    Reciba mis más cordiales saludos.

  40. … Y se me olvidaba, sí que podemos elegir el momento de nuestra muerte, y no podemos en absoluto elegir como nos da la real gana, anglófilo amigo…

  41. elegir vivir, quise decir… Ojalá pudiéramos.

  42. Miguel Veyrat said,
    La gente “no es idiota”, amigo mío, y además no cometa la burda grosería de hablar de “los ciudadanos” imitando al PP, que toma la parte por el todo para mejor manipular el nulo éxito de su magna, mesiánica, asamblea callejera

    Bien.
    Como el PP ha utilizado la palabra «ciudadanos», es una grosería utilizarla.
    Y además dicha utilización es burda, no sólo grosera. Porque los ciudadanos no existieron hasta que llegó el PP. Y ya que esto fue así, no existirá sin ellos.

    Claro que la gente no es idiota, pero no muestra mucha agilidad mental quien no sabe reconocer una ironía. Puestos a la modestia falaz diré que tal vez no estuvo bien expresada.

    Partido de la duda en la radicalidad.
    ¿Qué le hace suponer, con semejante burda prepotencia, que sólo ud duda?
    ¿Qué conocimientos tiene a su disposición para atribuir a otro que desconoce, una filiación?

    Permítame con todo el respeto, un atrevimiento imperdonable. Afirmaré que ud no duda, sino que utiliza dicha duda como un traje ético. Como ud dice dudar, nada es cierto ni falso ni todo lo contrario. Nadie puede tener razón. Ese tipo de duda, amigo mío, es comparable a aquellos que siguen fielmente las consignas de sus líderes. Es tener una respuesta preconcebida. La piedra filosofal

    A veces hasta nuestro presidente tiene razón. Increíble, pero cierto.

    Saludos cordialmente dudosos

  43. Miguel Veyrat said,
    Marzo 13, 2007 at 9:53

    … Y se me olvidaba, sí que podemos elegir el momento de nuestra muerte, y no podemos en absoluto elegir como nos da la real gana, anglófilo amigo…

    No. No es ud libre de elegir el momento de su muerte. Es libre, parcialmente (sólo si está en plena posesión de sus facultades mentales y físicas, y no tiene nadie cerca que considere que es ud un peligro para si mismo, o cuyas convicciones morales decidan por ud), repito, es ud parcialmente libre de quitarse la vida. pero no elige el momento en que va a morir.

    Y sí, es ud absolutamente libre de vivir como le venga en gana. El problema es que ud y yo debemos de entender cosas distintas por libertad.

  44. ¡Por Baco, que le toqué el nervio, señor mío! No voy a contestar a su torrentera de palabras porque no me visto el traje ético de la duda, que es parte constitucional de mi ser, y usted está en posesión de una verdad fundamental que comparte con su jefe, caudillo, mesías, fürer, duce o presidente, como usted mismo lo llama. Bien, se ha ganado ya ese apelativo en la loca carrera hacia el gilrrroblismo irredentista hacia el que caminan ustedes. ¿Para cuándo la camisa parda? ¿o la azul mahón de falsos obreros? Mis saludos cordiales, nada dudosos al venir de mí, para quien me conozca un poco, aunque tengamos conceptos diametralmente opuestos acerca de la Libertad.

  45. Miguel Veyrat said,

    Marzo 13, 2007 at 11:54

    «(…)usted está en posesión de una verdad fundamental que comparte con su jefe, caudillo, mesías, fürer, duce o presidente, como usted mismo lo llama. Bien, se ha ganado ya ese apelativo en la loca carrera hacia el gilrrroblismo irredentista hacia el que caminan ustedes. ¿Para cuándo la camisa parda? ¿o la azul mahón de falsos obreros? (…)»

    Efectivamente, me da ud la razón. Ud no duda. Sólo aplica a sus prejuicios un barniz intelectual.

    Después de ese torrente de amago de ofensas sólo puedo preguntarle: ¿tiene ud algún problema?.
    Es que tengo una duda. No sé si pretende ud ser insultante porque ha tenido una mala mañana, o bien, porque no se le ocurre nada mejor que decir, o tal vez porque estaba deseando decirlo no importa a quien.

    Si le ha servido de terapia, ha sido un placer. Me importa poquísimo que me utilice para justificar sus dogmas si eso le hace sentirse mejor.

    Saludos

  46. Ya sabe usted, estimado amigo, que como alega el dicho popular sólo se pica quien ajos come. No, no me ha servido de terapia en absoluto lo que le he dicho, no suelo desahogarme con insultos y no ha salido ni uno solo de mi teclado, estoy estupendamente bien de salud mental y digiero de maravilla a pesar de que mi edad me impide ya determinados recreos; y está claro que no creo en dogmas.No tengo fe, querido mío. La frase mía que usted cita amablemente es una reflexión nacida de la realidad que han reflejado exactamente las televisiones a lo largo de las 16 manifestaciones madrileñas protagonizadas por ustedes tras la pantalla, «o no», de sus propias víctimas del terrorismo nacional. El internacional, no, ya no, ahora es peligroso citarlo cuando ya se ha demostrado la falsedad de esa «verdad» que declaraban querer saber monótamente durante tres larguísimos años de tabarra cotidiana.

  47. Ay don Miguel, qué poco creíble resulta ud.
    Dígalo, necesitaba llamar a alguien, fascista, nazi, franquista.

    Y ud que nada sabe de mi, ha decidido, que puedo perfectamente servirle de catalizador.
    Ha decidido, que he asistido a la manifestación.
    Ha decidido que soy de extrema derecha.
    Ha decidido que si no soy de extrema derecha, soy del PP que viene a ser lo mismo.
    Ud ha decidido, juzgado y conocido, todo al tiempo.
    Y la única muestra ha sido un comentario mío no dirigido a ud, precisamente.

    Es ud, querido mío, un maleducado ilustrado. O lo que es lo mismo, un grosero que conoce un gran número de sinónimos.

    Y por supuesto, ud no duda. Podría explicarle las razones que me hacen pensar así, pero ud lo demuestra mucho mejor con sus propias palabras.

    Por mi parte ha finalizado esta agradable charla. No porque me pique, que puede ud comprobar que no lo he hecho, sino porque no hablaba con ud, y ya le he dado suficiente cuartelillo para que me dedique, (con mucho perdón) tontería tras tontería.
    .

    Salud y buenos alimentos

  48. Mi muy estimado Kant,

    Me alegro de que coincidamos en lo de Adolfo Suárez, al menos en lo personal, que creo que es lo que realmente viene a importar en este caso. Sobre sus fracasos sí que discrepamos, ya que es la evolución del centro derecha con la entrada en escena de Aznar, lo que termina de eliminar aquella opción que era el CDS y que llegó a contar con expectativas de hasta 60 diputados. Desafortunadamente, para Vd., lo que fracasó no fue una alternativa de derecha, sino que desapareció una posibilidad real de centro en favor de una opción de centro derecha que finalmente gobernó durante ocho años.

    «Excusatio non petita acusatio manifesta». El que ha derivado cualquier atisbo de conversación por los derroteros del ataque personal ha sido Vd., creo que su última intervención tratando de lanzar sobre mi la acusación de haberlo hecho e intentar así hacer creer a la parroquia que queda impoluto no le favorece en nada. Lo cual que le acaba de dejar muy mal parado porque a falta de mayores argumentos, en mi muy modesta opinión, a Vd. paree no quedarle más que el ataque personal.

    A pesar de lo anterior yo lo sigo saludando muy cordialmente y espero volver a tener ocasión de cruzar mis opiniones con Vd. sin tener que hacer referencia a edades, hormonas o cualquier otro prejuicio que nos nuble la razón.

  49. ETA, a punto de dar nuevos pasos
    ISABEL CAMACHO/GORKA CASTILLO. 13.03.2007 – 05:32h

    * Sectores de Batasuna y de Interior coinciden en que la banda contempla un gesto significativo en las próximas semanas.
    * Se baraja la hipótesis de una simbólica entrega de armas en breve.

    ETA debate su respuesta al cambio de régimen penitenciario aplicado a Iñaki De Juana Chaos. Su traslado al País Vasco ha devuelto la autoridad al sector más pragmático de la banda liderado por Josu Ternera, decidido a reactivar las negociaciones suspendidas tras el atentado de la T-4 de Barajas con dos víctimas mortales.

    Batasuna les ha remitido el mensaje de que ya no sirve una ratificación de la tregua, como defiende el ala más dura, y pide un gesto convincente de que la renuncia a la violencia no tiene marcha atrás.

    El anuncio sería muy pronto. Los más arriesgados barajan el 22 de marzo, coincidiendo con el primer aniversario de la tregua. Otros, el Aberri Eguna, y siempre antes del 8 de abril. Pero lo esencial es que si el proceso para el fin de la violencia se reactiva, ETA podría hacer una simbólica entrega de armas o incluso fijar un calendario para el desarme paulatino y total, coinciden en señalar sectores abertzales y de la lucha antiterrorista.

    Lo que se ha desterrado indefinidamente es la constitución de mesas de partidos paralelas por considerarse que fue uno de los obstáculos que dieron al traste con la anterior tregua. Primero hay que poner fin a la violencia y después será el momento de la política.

    Ahora, el planteamiento es una negociación bilateral entre Gobierno y ETA, que pueda desbloquear la situación de ilegalidad en la que se encuentra Batasuna ante las próximas elecciones locales y, sobre todo, ante los cruciales comicios forales que en mayo se celebrarán en Navarra. Pese a que la fragilidad del proceso sigue siendo tangible, se vislumbra un cambio de escenario.

    Las claves del cambio

    1. Otegi recupera el control. Hay quien duda de que Arnaldo Otegi pueda garantizar el cese definitivo de la violencia. Sin embargo, la propuesta autonomista vasco-navarra presentada en Pamplona, consensuada con ETA y aceptada mayoritariamente por la base del amplio entramado abertzale, demuestra que Otegi, Rafael Díez Usabiaga y Josu Ternera han recuperado el control perdido ante el escaso éxito de las negociaciones con el Gobierno.

    2. Ultimátum de Ternera a los críticos de ETA. Con las reservas obligadas ante una organización imprevisible como ETA, en medios abertzales conocedores del proceso se especula con que, tras el atentado de Barajas, Ternera puso en circulación una orden interna que en términos militares parece definitiva: quien no acate la decisión mayoritaria de intentar liquidar la lucha armada se atendrá a las consecuencias. Un recado como el que el IRA Provisional lanzó a los republicanos, que causaron 31 muertos en Omagh en 1998, poniendo en trance el proceso irlandés.

    3. Giro en el caso De Juana. Su muerte hubiera ratificado en el poder al ala dura de la izquierda abertzale y de ETA. Ha servido para visualizar que los partidarios de seguir con la violencia no están capacitados para formar una organización política alternativa a Batasuna que les reporte cobertura en caso de escindirse, y carecen de un líder carismático capaz de aglutinarlos.

    4. Menos apoyo popular. El apoyo popular a la kale borroka declina. Es cierto que escapa del control de Otegi y que una parte de Askatasuna, la organización de familiares de presos que dirige Juan Mari Olano, sigue defendiendo que sin amnistía no puede haber acuerdo. Pero desde el traslado de De Juana al País Vasco los disturbios callejeros han cesado. Por el momento, Rufi Etxebarria es el dique de contención. El hombre discreto y poderoso de Batasuna al que los duros respetan, incluido Olano.

    Rajoy asistirá a la marcha de Navarra

    El líder de la oposición, Mariano Rajoy, anunció ayer que acudirá con una «representación muy importante» del PP a la manifestación que el Gobierno de Navarra ha convocado el sábado en Pamplona bajo el lema Fuero y Libertad. Navarra no es negociable. Respecto a la manifestación del pasado sábado en Madrid, Rajoy instó al Gobierno a «tomar nota» porque los españoles piensan que «se ha equivocado y tiene que rectificar» su política contra ETA. El secretario de organización del PSOE, José Blanco, acusó a Rajoy de dedicar «todos sus esfuerzos» a crispar e intentar dividir.

  50. Salut et Fraternité, no salud y buenos alimentos, era la frase con que se daban los buenos días los Federados en la Comuna de París, antes de ser masacrados por los ancestros de la buena vieja derecha gala, ayudada por la buena vieja derecha alemana. De ahí la vieja salutación socialista de «Salud». Salud y Fraternidad. Siento que haya perdido usted los nervios bajando al insulto, amigo anglófilo, pero es lo que pasa cuando no se tienen argumentos y se es de pequeña condición. Por mí, aquí se acaba este ejercicio de hoy. Que usted lo pase bien.

  51. «Hemos tomado la decisión que menos estimula el odio, la crispación social y que no sirva para justificar los actos violentos»

    pues yo que ud no pasaría el control antidopaje, «donalfredo»

  52. Miguel Veyrat said,

    Marzo 13, 2007 at 18:52

    Siento que haya perdido usted los nervios bajando al insulto, amigo anglófilo, pero es lo que pasa cuando no se tienen argumentos y se es de pequeña condición. Por mí, aquí se acaba este ejercicio de hoy. Que usted lo pase bien

    Jajajajajajajajaj
    Sería ud gracioso…pero no lo es.
    Si es que se empieza asesinando y se termina por perder los modales en la mesa!
    Salud y buenos alimentos

    Ike Wana said,

    Marzo 13, 2007 at 19:37

    “Hemos tomado la decisión que menos estimula el odio, la crispación social y que no sirva para justificar los actos violentos”

    Claro Ike, es que el fin justifica los medios. Durante una época estuvo mal visto el método, aún en Europa sigue siéndolo, pero aquí somos innovadores, y si los rumores son ciertos, será patente, que efectivamente, el fin, justifica los medios.
    Dos veces dos, «donalfredo» probó suerte

  53. Lo están empeorando

    FERNANDO SAVATER

    Las explicaciones que ofrece el gobierno socialista para justificar su decisión de excarcelar (llamemos a las cosas por su nombre) a de Juana Chaos me recuerdan al viejo cuento del caldero prestado. ¿Se acuerdan? Un hombre presta su caldero al vecino y días más tarde éste se lo devuelve agujereado; ante sus protestas, el vecino responde: a) que el caldero no está agujereado; b) que ya tenía agujeros cuando se lo prestaron; c) que no le han prestado ningún caldero. Contradicciones interesadas del mismo calibre estamos oyendo estos días para explicar o tratar de hacer digerible ante una opinión pública cuyas tragaderas son anchas pero no hasta el infinito la cesión del ejecutivo por razones políticas ante el chantaje del terrorista en huelga de hambre.

    Todas son increíbles o superfluas, pero algunas también resultan repugnantes porque juegan con la mala conciencia o la bobaliconería bondadosa que todos queremos tener en el corazoncito. Tal es el caso, por ejemplo, de insistir en supuestas razones humanitarias y en el valor supremo de la vida humana para los santos que nos gobiernan. Que la vida humana es un altísimo valor nadie lo pone en duda: por eso precisamente quién asesina a ventitantos seres humanos y no se arrepiente de ello ni nos da garantías de que no va a volver a empezar mañana cuando le suelten está mejor en la cárcel que en ninguna otra parte. ¿Humanitarismo? Una de sus características es respetar la libre voluntad de las personas, es decir, ayudarlas a vivir bien y ,cuando prefieren morir, no obstaculizar tiránicamente su voluntad (caso de Ramón Sanpedro o de la paciente granadina cuyo respirador va a ser desenchufado). Iñaki de Juana debía estar en la cárcel pero él prefería morir antes que seguir allí: lo humano hubiera sido respetar su voluntad y también la ley que le condena. Por cierto, el mismo día que se “alivió” su prisión sacándole de ella (¿se ha molestado alguien en justificar por qué se le llevó al País Vasco si el caldito reconstituyente también pueden darlo en el 12 de Octubre de Madrid?) oí por la radio que una señora hospitalizada en La Paz con cuatro costillas rotas murió en un pasillo del hospital, probablemente mal atendida por la saturación del centro. Si el gobierno acaba de descubrirse vocación humanitaria, no le faltará dónde ejercerla sin necesidad de plegarse a las exigencias de los asesinos.

    Los que dicen que la excarcelación del etarra en huelga de hambre se debió a razones humanitarias –empezando por el propio Zapatero, la directora de Instituciones Penitenciarias y los propagandistas afines- mienten como bellacos: o peor, mienten como si fuésemos bellacos los ciudadanos y no nos mereciésemos más que mentiras. Pero, naturalmente, tras hablar de humanitarismo enseguida mencionan que así se han evitado otras muertes o situaciones de violencia en el País Vasco: es decir, conveniencias políticas. La nota oficial del gobierno vasco auguraba que esto relajaría la tensión en Euskadi; y Patxi López, ni corto –bueno, un poco corto sí- ni perezoso proclamó ante la asamblea socialista que la excarcelación hacía que se viviera mejor aquí. O sea que la tensión, la crispación y la incomodidad se acaban cuando se da gusto a los violentos que tienen por héroe a un asqueroso serial-killer. Que las víctimas, sus familiares, los que no han perdido aún el sentido moral por culpa de la obcecación política, es decir, los ciudadanos vascos decentes…que todos éstos estén crispados y sientan que viven peor desde que el criminal y sus amigos se pavonean triunfantes ante ellos, eso no es un problema ni entra en consideración. Lo importante es que estén sosegados los que dan miedo, los demás ya se apañarán. Y luego dice Miguel Buen (a quien los dioses, tras negarle los demás dones, le concedieron como compensación una ausencia total de sentido del ridículo) que a él le da más miedo pasearse por ciertos barrios de Madrid que por Rentaría…claro, porque aquí las víctimas no dan la lata ni siquiera a la zafios más patosos, lo que en cambio en otras partes de España ya va siendo algo más frecuente. Por cierto, ahora muchos se quejan de que por sacar un encendedor del PSOE o llevar “El País” debajo del brazo uno se puede buscar hostilidades en ciertos lugares públicos. No es que yo desee que a nadie le molesten los intransigentes en ninguna parte de España, pero quizá así algunos “modelnos” se hagan una pálida idea en carne propia de cómo viven muchos ciudadanos vascos desde hace décadas en este país.

    La argumentación mas inconsistente y menos convincente para apoyar el disparate gubernamental con de Juana es apelar a las supuestas excarcelaciones de etarras antes del plazo debido por parte del gobierno de Aznar o los acercamientos de presos realizados en el mismo período, para probar la “hipocresía” de la oposición (la palma se la lleva la SER, que siempre bate el récord de bajura con este tema, proclamando la gran noticia de que “el gobierno de Aznar” no actuó contra de Juana cuando el miserable pidió “champán y langostinos” para celebrar el asesinato de Tomás Caballero: ¡sólo le falta decir que se los envió Aznar pagados de su bolsillo!). Como sabe cualquiera que se moleste en enterarse de las cosas, el PP insistía en cambiar la legislación para hacer cumplir íntegras las penas pero entre tanto, como no podía ser de otro modo, cumplía con la legislación vigente y sus reducciones de condena. En cuanto a los acercamientos de presos, no respondían al chantaje de ningún recluso sino a reiteradas peticiones parlamentarias y de medios ilustrados de comunicación. Pero en fin, aunque no fuera así: ¿y qué? Si el gobierno Aznar lo hizo mal entonces (aunque lo que hizo nada tiene que ver con la excarcelación mediante chantaje de Juana Chaos)…¿por qué el PSOE no se lo reprochó en su día, cuando tantas cosas le censuraba en otros campos? Aún peor: si aquello fue un error, ¿por qué ahora se utiliza como justificante en lugar de haberlo tomado como advertencia de lo que no debe hacerse, visto el resultado? Es floja excusa para equivocarse el que otros se hayan equivocado antes y uno repita de buena fe los errores…

    Pues no, las explicaciones del Gobierno no hacen más que empeorar las cosas. Y las de sus propagandistas que se empecinan en informarnos día y noche de lo malo que es el PP, que no gobierna, en lugar de explicarnos porque gobierna mal quien gobierna, tampoco mejoran ni ánimos ni inteligencias. ¿Que hay crispación? Claro, como la hubo cuando Aznar metió al país en la invasión de Irak. La gente se indignó con razón y se echó a la calle (los decentes junto a representantes del peor lumpen extremista del país) lo mismo que hoy otra decisión errónea gubernamental subleva a tantos, que se manifiestan junto al indeseado Inestrillas y compañía. Ya ven, la historia se repite… y la histeria también. Entre tanto seamos optimista y esperemos que Batasuna, con su nombre o con otro postizo, no termine por poder presentarse a las elecciones de mayo, como le solicitan al gobierno sus aliados parlamentarios… en contra de lo que quiere la inmensa mayoría del país (por cierto, nunca tan pocos han fingido representar a tantos como hoy sucede en el parlamento español). Si finalmente sucediera tal cosa, como algunos temen que la excarcelación de Iñaki de Juana preludie, habrá llegado la hora de ponerse serios de verdad. Basta de juegos con lo que no es de jugar.

  54. Siento contradecir al sabio Savater, pero olvida que si Batasuna cumple las leyes bajo cuyo imperio vive y escribe él mismo, y rechaza la violencia —respetando lo prescrito en la Ley de Partidos—, tiene perfecto derecho a presentarse a las elecciones. El gobierno lo repite monótonamente todos los días antes los oídos sordos de todos los propagandistas peperos, entrre los cuales se cuenta desde hace tiempo el humanista. Tiene razón, basta de juegos.Hace tiempo que el comportamiento de la «oposición mayoritaria» nos tiene perfectamente serios.

  55. NOTA: Creo que sería importante que las aportaciones espontáneas a la Hemeroteca dejaran constancia del medio y fecha en que se han publicado.

  56. La persona que ha reproducido el artículo de Fernando Savater –que no soy yo– ha olvidado indicar su procedencia:

    http://www.bastaya.org/uploads/noticias/index.php?id=11665

    Las inserciones hemerográficas del Blog siempre van precedidas por la palabra Hemeroteca y aparecen como «Hemeroteca said,».

    Dentro de una hora y pico, nuevo post en este blog. Saludos.

  57. Gracias, Justo, el dato exacto de la fuente es imprescindible para calibrar su contenido.

  58. «de todos los propagandistas peperos, entrre los cuales se cuenta desde hace tiempo el humanista».

    Sutil, muy sutil.

    Yo, personalmente, siempre estuve más cercano con la interpretación «masajística» que «mensajística» del enunciado macluhiano…

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