Aznar y Savonarola

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1. Sería sencillo arremeter contra él, caricaturizar sus declaraciones, asombrarnos, darnos golpes de pecho por las opiniones vertidas ante una audiencia afín y entregada. Sería sencillo atribuirle causas bien reales: al haber tomado alguna copa ha perdido temporalmente el sentido de la realidad. Es como si estuviera achispado, dicen algunos. Se le ve alegre tras regar el gaznate con esos caldos castellanos de los que ahora es bodeguero mayor. La mirada la tiene algo empañada, con los párpados semicaídos, y la boca…, pues la boca se adivina espesa, incapaz de articular bien las ideas que a borbotones amenazan con salir. Parece que el vino ha levantado la censura, esos frenos que la vida de vigilia nos impone. Es como si el leve aturdimiento que provoca el tinto –ese Pesquera que se entreve– hubiera aligerado la pesada carga de ideas que debe acarrear el ex presidente. Parafraseémosle.

Por fin, voy a poder decir lo que me he estado callando. Ya está bien de morderse la lengua. Cuando las cosas son así, son así, y sería una falta de valor callar por no herir. En realidad, callamos muchas veces por parálisis, por esta superioridad moral que cree tener la izquierda y que aún nos cuesta sacudirnos. Hemos de romper esa escollera para dejar salir el líquido que arrase la política progre, sus diques de contención. Nos dictan lo que debemos comer, lo que debemos beber, lo que debemos consumir. ¿Por qué he de mantener la velocidad de mi vehículo dentro de los límites que nos impone el Estado invasor? ¿Por qué he de privarme del placer de apurar esta o aquella copa de tinto con que me he hecho acompañar?  Algunos envidiosos, enfermos de rencor, de ese resentimiento tan socialista, dirán que yo lo puedo hacer porque no conduzco: porque me conducen. Disponer de chofer y de automóvil oficial es una ventaja reservada a los ex presidentes del Gobierno.   Lo siento, envidiosos, pero yo no tengo por qué estar atento a la conducción, a ese vehículo que vamos a sobrepasar, que ya, que ya estamos rebasando. Puedo mirar el paisaje que rodea a la autopista, deleitarme con lo que adorna ese entorno. Es allí donde veo los cartelones amenazadores. O, mejor,  más que amenazadores, esos anuncios que bordean la carretera quieren ser tutelares: nos salvan. No podemos conducir por ti, me dicen. Ja, ja, ja. Y quién te ha dicho que yo quiero que hagas eso por mi. Mira, escucha bien: no quiero que conduzcas por mí, ¿de acuerdo? ¿Y sabes por qué?

Ayer oí a Iñaki Gabilondo en Cuatro. Con un tono airado decía: no hagan caso a  este señor, no le escuchen. No confundan –como él– el liberalismo con la falta de civismo. Indudablemente, ésa es la clave de todo este pequeño escándalo verbal. Desde hace tiempo, los representantes de la derecha española ya no confían sólo en los intereses económicos que hacer valer: han descubierto la ideología o, mejor, el ideologismo, el empeño firme y militante de expresar sus ideas en todo contexto, vengan o no vengan a cuento. Una vez que el provecho económico de los privados está garantizado incluso por Gobiernos de izquierda, una vez que los socialistas abandonaron todo estatalismo invasor, toda moralidad extraeconómica, entonces las ideas de la derecha se perfilan sobre todo como ideas enfáticamente morales. Ya en Adam Smith y entre los ilustrados escoceses, moral y economía eran inextricables: ahora, compartida una misma ética general de la economía –la que se fundamenta en el libre mercado–, la derecha debe poner el acento en otras cosas. Quienes dicen profesar el liberalismo desde la derecha ya no se resignan a la mera defensa de los intereses materiales. Ahora ha llegado el momento de las ideas, y lo expresan con la furia del converso: convirtiéndose en intelectuales insólitos, como José María Aznar en FAES. 

Ahora también, cuando el fantasma de la URSS ha desaparecido, los antiguos intelectuales anticomunistas –entre ellos, algunos que profesaron el sovietismo en alguna de sus formas— se alzan como vigías o garantes frente a los nuevos enemigos: el relativismo moral, un mal del que estaría aquejada la izquierda poscomunista después de haber defendido en otro tiempo ideas fuertes; o la biopolítica (de la que habría advertido con extraña paradoja Michel Foucault), un intervencionismo del Estado, una invasión tutelar y paternalista sobre los privados, último atavismo izquierdista. Es éste un tóxico, un equivocado diagnóstico, pues quienes dicen que nos salvarán no profesan el liberalismo moral ni el individualismo cultural, sino un fundamentalismo confuso del que son cofrades los neoconservadores: un fundamentalismo confuso que mezcla pasado y presente, que nos da lecciones atropelladas… En Aznar, la defensa de estas ideas en ocasiones se hace con chanza, con burla achulapada; en otras se hace con profecías aterradoras, semejantes, por ejemplo, a las que, ahora en Abc, propala nuevamente Hermann Tertsch, el converso del Apocalipsis, el defensor de Aznar.

(Véase el artículo de Tertsch en la sección de comentarios de este post).

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2. Hemeroteca. Últimos artículos de JS en Levante-EMV y en Ojos de Papel:

-«Zaplana», Levante-EMV, 4 de mayo de 2007.

-«Libros y cerdos», Levante-EMV, 27 de abril de 2007.

-«Ciudadano y excéntrico» (Javier Marías), Posdata, Levante-EMV, 4 de mayo.

-«Hoy, Júpiter» (Luis Landero), Ojos de Papel, 1de mayo de 2007.

  1. Negacionismo, probidad e insulto

    Hermann Tertsch

    Abc, 3 de mayo de 2007

    EN muchas escuelas del Reino Unido ha sido discretamente abolido el estudio del Holocausto en la asignatura de historia…

    Leer más en: http://www.uv.es/jserna/Negacionismotertsch

  2. Tras haber estado en El País durante veinte años, Hermann Tertsch ha sido fichado por Abc. Era una víctima, subrayaba Periodista Digital. En Abc ha encontrado “su nicho ideal”, concluía este mismo periódico electrónico. Es para felicitarse. Los profesionales que se saben excelentes no tienen nada que temer, podríamos decir: no tienen que amedrentarse ante jefes atrabiliarios o ante empresas censoras, pues siempre habrá un rincón de libertad que garantice la mejor supervivencia del bravo opositor. Ésa parece ser la moraleja de esta historia. La expresión empleada por Periodista Digital, que pretende ser ecológica (propia del ecosistema informativo) es ciertamente desgraciada: si cada uno tiene su nicho ideal, ese cubículo en el que mejor te adaptas y sobrevives (eso nos dicen los etólogos), entonces esta conclusión significa que o bien Terstch estuvo veinte años en una cueva equivocada o bien el habitante de la casa cambió hasta hacerse un inquilino irreconocible.

    Ya lo dije tiempo atrás, hace dos años. Esto es, me adelanté a lo que finalmente tenía que ocurrir. Aunque sin mencionarlo expresamente, pensaba –claro— en Hermann Terstch, en lo que probablemente acabaría por suceder (que es lo que ha sucedido): le gusta arrimarse, acercarse hasta el extremo mismo, contrariando incluso a sus defensores, aguardando un desastre, quizá, que lo convierta en mártir, que haga de él ese titán que fue abatido por la secta de los gallinas y los resentidos. De ese modo aumentará su leyenda, que es a lo que aspira, y podrá razonar posteriormente sobre lo que pudo ser y ya no fue, podrá recrearse en la animosidad de los anodinos, de los timoratos, de los rastreros que prefirieron la conservación a la convicción, el acomodo a la respuesta justiciera.

    Bien, una vez abandonado el periódico de los anodinos, de los timoratos, de los rastreros que prefrieron la conservación a la convicción, Terstch empieza su colaboración en Abc con una Tercera, su página noble, y lo hace con un artículo que funde los dos estilos que Aznar ha difundido entre nosotros: el estilo “sin complejos”, algo achulapado, y el modelo furioso de Savonarola resucitado. En su artículo vuelve a mezclar pasado y presente, erudición y augurio, exposición y conjetura. Empeñado en hacer triunfar su concepción de la moral, salta por encima de barreras históricas y fusiona hechos de distintos tiempos. Se llama anacronismo a esta operación a la que tan proclive es. No es anacronismo como error, aquel que comete el ignorante estricto que traslada acontecimientos a fechas que no le corresponden. Las suyas son, por el contrario, las licencias históricas que se consiente quien se sabe erudito y que, por eso, cree tener libertad para usar la historia instrumentalmente, un erudito presunto que se permitiría exponer breve y atropelladamente los datos del pasado para solapar hechos de contextos distintos…: ¿con qué fin? Se trata de establecer analogías con el presente para concluir con una moraleja aleccionadora.

  3. Aznar sonroja

    Editorial, El Periódico de Catalunya, 5 de mayo de 2007

    Provoca sonrojo que este país haya estado dirigido durante ocho años por un político capaz de frivolizar con una cuestión tan grave como los accidentes de tráfico y la mortalidad en la carretera. Y resulta doblemente frívolo que José María Aznar contradiga ahora la práctica de los gobiernos que él presidió y la política que, desde la oposición, aplica el Partido Popular en política viaria. Las irresponsables afirmaciones de Aznar de que la Administración no tiene derecho a limitar la velocidad de los automóviles ni a controlar el nivel de ingesta alcohólica de los conductores se produjeron tras una comida con miembros de la Academia del Vino de Castilla y León, en un ambiente de exaltación de las virtudes de los buenos caldos castellanos.

    Está absolutamente fuera de lugar que Aznar argumente que las medidas limitadoras de la velocidad y del alcoholismo al volante son contrarias a la libertad individual. Es lo que dicen los partidarios de que los norteamericanos puedan seguir armándose hasta los dientes, y ya se sabe con qué trágicas consecuencias.

    Por muy desprestigiado que esté, Aznar aún es un referente para miles de españoles, que no se merecen un ejemplo y un liderazgo morales tan deteriorados. Los dirigentes del PP optaron por el silencio y en esta ocasión al menos no le rieron la gracia; en privado alguno mostró su disgusto. El despropósito es mayor si cabe porque los gobiernos del PP tomaron decisiones en sentido contrario a las actuales posiciones de Aznar. Se rebajó el límite de la tasa de alcohol permitida y se agravaron las penas previstas en el Código Penal para la conducción etílica. La incomodidad del equipo de Rajoy resulta comprensible.

  4. Bueno yo creo que es correcta la crítica a Aznar pero no veo què tiene que ver el expresidente con Tersch.

  5. Luis: yo no creo que Serna fuerce las cosas, Aznar y Tertsch dicen que son liberales, pero son neocons y están cabreados. Tal para cual!

    Justo: por cierto, sobre lo de Poe, yo estaba alli. No te acuerdas?

  6. QUERIDO JUSTO. PERDONA, PERO ESTE SEÑORITO ADEMÁS DE «CABREÁ» ME TIENE «JARTA». ME NIEGO A COMENTAR SUS GRACIAS AUNQUE SEA PARA REIRME DE ÉL, COMO SE MERECE. RESULTA PATÉTICO. PERO A LOS SUYOS LES GUSTA, PIENSAN COMO ÉL: ESA ES LA DESGRACIA: ¿PARA ESTE VIAJE HACÍAN FALTRA ALFORJAS? TANTA SANGRE DERRAMADA EN BALDE…

  7. Mira qué casualidad, Justo, acabo de leer “Miramientos” de Javier Marías y leo tu “miramiento” de Aznar y me recuerda a los de JM, pero el tuyo es mejor (no me convenció esta obra de JM), yo no sabría describir esa boca que tú tan bien perfilas, “la boca se adivina espesa, incapaz de articular bien las ideas que a borbotones amenazan con salir”, a mí sólo me recordó la boca de un chimpancé.

  8. Señora kafeina no se excite. Criticar a Aznar esta bien pero no es para ponerse así. Yo sigo preguntando qué tiene que ver Aznar con Tersch

  9. Serna: cambia. Deja ya a Aznar y a Terstch. Naide te lee.

  10. Leí «Miramientos» (el de Marías) hace mucho, Fuca y no es que no me convenciera es que estuve a punto de «terminar con él» y pedirle el rosario de mi madre. Me pareció una obra lamentable, de circunstancias y absolutamente egocéntrica. Lo que nos cuenta hoy Justo, sí es un «Miramiento» bien enjaretado. No es mi candidato (Aznar), no lo fue nunca, pero la vergüenza ajena (y propia) de ésta vez, pocas veces la había sentido. ¿A dónde vamos con semejante ex presidente? Por dios, por dios, qué bochorno.

  11. Avatar de El sobrino de Rameau
    El sobrino de Rameau

    El artículo de Serna sobre Zaplana rebosa ironia pero hay que estudiar antes de leerlo!

  12. VISITA DEL LÍDER CONSERVADOR A CEUTA

    Aznar acusa a Zapatero de «obsesión con la revancha» y «remover tumbas»

    El Periódico de Catalunya, 6/5/2007

    El expresidente de Gobierno, José María Aznar, recriminó ayer la decisión de José Luis Rodríguez Zapatero de promover una ley de la memoria histórica, que ha pactado con IU e intenta consensuar con otros grupos, al asegurar la labor del Ejecutivo no es «remover tumbas ni volver al pasado», aunque algunos estén «obsesionados con la revancha».

    El expresidente acusó a Zapatero en Santa Cruz de Tenerife de «pactar» con los terroristas para que vuelvan a las instituciones y de actuar de manera frívola e incompetente. Aznar pidió a Zapatero que «si no cree en España que deje de ser presidente» y aseguró que el Gobierno socialista «ha roto el consenso en materia de política territorial y antiterrorista y con ello el rumbo histórico» del país.

    Aznar animó a los seguidores del PP a trabajar duro para ganar en las próximas elecciones municipales «porque después vendrán las generales» y añadió que espera que Mariano Rajoy «que tiene las condiciones de ser un gran presidente del Gobierno sustituya de una vez al peor Gobierno de la historia democrática de España».

  13. SEGURIDAD VIAL

    Zapatero exige a Aznar que «no mezcle el vino con la carretera»

    El Periódico de Catalunya, 6/5/2007

    Salomé García / Talavera
    Manuel Vilaseró / Madrid

    Como si fuera un eslogan de la Dirección General de Tráfico (DGT), José Luis Rodríguez Zapatero exigió ayer a José María Aznar que «no mezcle el vino con la carretera». Las desafortunadas declaraciones del expresidente, en las que denostó las campañas de Tráfico para prevenir la conducción bajo los efectos del alcohol y la velocidad, entraron de lleno en la vorágine preelectoral y no hubo mitin de la izquierda en que no fueran condenadas. Mientras, el PP y el propio Aznar siguieron ignorando la polémica.

    Zapatero recordó que los accidentes en la carretera cuestan 3.000 vidas al año, con lo que dejó claro que no es una cuestión con la que proceda frivolizar. También le pidió respeto por los jueces que persiguen los delitos de tráfico. Solo se mostró comprensivo con el interés de Aznar en «defender el vino», pero le exigió que lo haga «sin mezclarlo» con las consecuencias que un consumo excesivo puede provocar cuando se empuña un volante. Zapatero hizo esta alusión durante un mitin en Castilla-La Mancha, región con 600.000 hectáreas de viñedo. Por eso hiló tan fino al separar el sector vinícola de las directrices de la DGT.

    DECLARACIONES REPULSIVAS

    Otros dirigentes socialistas fueron más duros. En especial, su portavoz parlamentario Diego López Garrido, que pidió explicaciones al presidente del PP, Mariano Rajoy, por las «escalofriantes, irresponsables y repulsivas» declaraciones. Su grupo llevará el tema al Congreso con una pregunta al ministro del Interior sobre la relación entre alcohol y accidentes.
    El presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, optó por la rechifla. «El señorito nos ha salido ácrata», dijo. La ministra de Sanidad, Elena Salgado, aseguró sentir «bochorno como ministra y ciudadana». Gaspar Llamazares (IU) lo achacó todo a la «frivolidad» del expresidente, que ya había quedado demostrada «al declarar una guerra ilegal».

    Aznar mitineó en la isla de Lanzarote, pero obvió cualquier referencia al tema pese a que la noche anterior fuentes de su entorno llamaron a los medios de comunicación para transmitir una tímida matización.

    Las explicaciones que no dio en Canarias es lo que quieren oír de sus labios los miembros de la asociación para la Defensa e Integración de Accidentados (DIA). Sus dirigentes le han remitido una carta en la que le piden una reunión para que les cuente «qué pretendió con sus declaraciones innecesarias y ofensivas».

  14. Si el PSOE ganara las municipales que, lamentablemente, no las va a ganar ¿Qué diría el PP? ¿Que era porque los votantes son tontos de remate?, por un «fallito» de su ex presidente, del que no sabemos captar la ironía fina, como en las últimas generales, que se ganaron de «mala manera», según ellos, por aquel otro fallito de nada de la guerra de Irak y sus mentiras.

    Aznar es un ser absolutamente lamentable y lo único que hace, cada vez que se produce, es demostrar quién es. Yo siento una vergüenza honda y una pena infinita. Es verdaderamente lamentable el panorama político español. Sólo dos partidos en liza y uno de ellos más risible que sus propios guiñoles.

  15. En fin, no sé vuecencias… a mí me aburre extraordinariamente tratar de encontrar un gesto inteligente en ese pobre alcohólico del que el señor Serna nos habla. Aunque suela sorprender la idea, en la derecha hay gente inteligente. Con una inteligencia que pueda compartir pero sí con una que puedo respetar. No es el caso del ex-presidente. De ninguna manera. La suya no excede la del botarate (¡y no se me altere nadie! que no insulto, subrayo la definición del DRAE). Por extensión, también es la común de la FAES. Y lo es por ese pusilánime mimetismo que se encuentra en, al menos, las organizaciones burocráticas – ese que hace que se imite al “jefe” en cualquier cosa suya: lugar de veraneo, giros verbales y muletillas, vestimenta, moral y ética, aficiones (padel o bonsáis, tanto monta)… – hace que las dependientes de un “jefe iluminado” (o carismático) reproduzcan, a través de sus miembros, esas mismas características personales en la organización. Total, botarates.

    En efecto, como apunta don Joaquín, esa galaxia de individuos y organizaciones que se describe a si misma (y a la sociedad) como liberal no lo son. Obvio: son neocons (o paleocons, porque ya me explicarán ustedes dónde está la novedad en la reacción española… capitalismo desregularizado, confesionalidad del Estado, nacionalismo español, desconfianza hacia Europa, descompensación social, educación privada y católica, centralismo político, pan y toros…) Claro que, igual deberíamos exigir la misma consecuencia a quien se llama socialista, a duras penas llega a socialdemócrata y, a la postre, se dibuja más como liberal – ¡vaya paradoja! – que otra cosa. Estamos, pues, queridos contertulios, creo, ante el hecho de que la palabra no hace la cosa. Y en ello los partidos mayoritarios españoles son paradigmáticos. Eso es lo grave.

    Considero que este último aspecto sería el realmente preocupante. Porque aquí, en el blog, el embozo – que parece ser uno de nuestros temas recurrentes –, el aparecer con un nombre y, en realidad, tener otro, no tiene mas que un papel de farsa más o menos divertida entre ciudadanos privados (cual sería nuestro caso) pero si se traslada a la sociedad, yo veo un mendacio – ya que sus emisores saben que mienten y mienten – dándose el agravante en el caso de que el sujeto del engaño, la sociedad, cuenta con fuertes carencias de crítica que le impiden percibir y, por ende, descubrir, el embuste. Semejante dislate afecta, “sólo”, al fundamento de la cesión de la soberanía popular (artículo 6 de la Constitución).

    Creo pues que, coincidiendo con doña Ana Pavlova, con un breve responso por la irresponsabilidad del susodicho y el consecuente bochorno ajeno que produce el botarate en su intoxicación etílica, bastaba. Otro asunto es esta confusión de términos y conceptos que tan buenos réditos electorales rinden a los dos partidos mayoritarios pero tan mal servicio prestan a la sociedad.

    Y, por cierto, y cambiando (casi) por completo de tema ¿me permiten la frivolidad de una porra electoral siendo hoy el día que es? Visto el empeño de los medios porque la señora Royal no gane las elecciones de hoy, me atrevo a hacerles la siguiente propuesta (verán que soy un insensato): gana doña Ségolène.

    Y en caso de que no lo hiciere, pierde por un margen inferior al que se le augura, superando ampliamente el 48% “de los más optimistas”.

    Y si se diera este segundo caso – no lo quiera la República – cuando se hagan los estudios post mortem… ¿quién apuesta que las dos primeras causas del fracaso electoral de la candidata se deben al voto masculino y la falta de apoyo de su propio partido (comenzando por su señor compañero)?

    Igual los espirituosos se me han subido a la cabeza pero si don José María nos da esos sabios consejos de liberal ¿seré yo quien lo contradiga? Pues, hala, ahí les dejo mi apuesta cuando aun no han cerrado los colegios electorales franceses.

  16. Perdón, quise decir: “No con una inteligencia que pueda compartir pero sí con una que puedo respetar”

  17. KANT: ¿?

  18. A mi si que me importa lo que dice ese tipo.Me importa porque durante 8 años dejamos que nos condujera.Unos,no reconociendo que estaba borracho de poder y de ira.Otros,porque no se atrevieron a aceptar que el conductor del coche del Estado,estaba borracho.Muchos menos fuimos los que quisimos quitarle todos los puntos y dejarlo sin patente de corso.Solo cuando esa borrachera nos enfrentó con muertes masivas (que no solo fueron en Irak),una mayoría le quitó el volante.Durante 4 años, él y sus conmilitones han seguido destilando mal alcohol de buenas uvas.
    El terrorismo vial es muy peligroso y que no se quiera aceptar, es un claro síntoma de que sigue enfrascado en la borrachera del poder perdido.Los «amigos» anglosajones lo tendrían en una cárcel como a Paris Hilton.Claro, que a esos «amigos» también los conducen.
    Por lo menos, Yeltsin no tuvo complejos.

  19. ¡Sapristi, doña Kafeína! ¿qué le ocurre?… ¿le dio un síncope por reconocer inteligencia en la derecha?, ¿considera un oxímoron introducir en la misma frase “inteligencia” y “derecha”? Piensa usted, casquivana dama, que si es mala la derrota de la izquierda peor sería que fuera a manos de una pandilla de memos.

    Por eso coincido con el señor Gómez y, a la vez, discrepo de él. Coincido en su percepción del gobierno reaccionario y sus consecuencias, discrepo en ese permanente mirar hacia atrás iracundo, postura, por demás, en la que se ha enrocado el mismo PP-FAES. No podemos criticar en los otros lo que no practicamos en nosotros.

    Hay una labor que hacer en el presente y de cara al futuro. El pasado no se olvida, por supuesto, pero no es un cómodo lugar dónde habitar, allí sólo viven fantasmas, fantasmas como el señor Aznar que, si viven, es porque desde el hoy se les convoca a presencia pública. Si la plegaria es permanente por parte de sus medios de comunicación – pues saben que es la única manera de mantenerlo “vivo” – ¿qué hacemos nosotros especulando sobre su presunta intoxicación etílica? Si a alguien hay que seguir y analizar es a ese humilde registrador de la propiedad que preside – entre otros – el PP pseudoliberal. Ese es el campo de justas y ahí es donde sus acólitos no quieren ni oír hablar de estar porque saben que lo que van a encontrar son sus propios infundios, mentiras, mala fe, delitos de toda índole, simonías, cohechos… sus cañas convertidas en nuestras lanzas, ahí es donde hay que estar.

  20. Estoy de acuerdo con usted, Sr. Kant, en que hay que dejar en paz a los fantasmas.Discrepo, si cree que presupongo en esos fantasmas, reales borracheras.A lo sumo,es él mismo el que hace pensar que está cómodo en ese estado, y que algunas de sus decisiones las hubiese tomado bajo los efectos eufóricos o deprimidos,tanto le da, que produce el exceso de vino,aunque sea de gran calidad.
    Del registrador de la propiedad (no creo en su humildad) no pienso que por proferir un extemporáneo «Viva el vino» , le haga sospechoso de empinar el codo. Su falta de valor para ponerse y poner a su partido en una posición distinta a la que le marcó el «gran piloto», hace pensar todo lo contrario.

  21. Parece que ha ganado Sarkozy, el que fuera Ministro del Interior en la Francia del declive y de las banlieus… Ahora empieza una situación verdaderamente interesante. ¿Cómo afrontar el fenómeno de la inmigración? Ya no podrá echarle la culpa al 68. Ojalá triunfe la sensatez.

  22. Me parece Kantiño que, por desgracia, te has equivocado en tus apuestas electorales, en Francia ha ganado la derecha, Sarkozy es el nuevo presidente con más de seis puntos de diferencia. Está claro que una de las causas del fracaso de Royal ha sido por la falta de apoyo de su partido, en eso te doy la razón, pero discrepo de tu opinión sobre el voto masculino, ya me gustaría a mí que las mujeres fueran votantes de la izquierda pero, desgraciadamente, no es así, hay muchas mujeres conservadoras, por lo menos tantas como hombres, ¿no te parece?
    Esperemos que esta victoria de la derecha no sea una premonición de lo que va a pasar aquí en las próximas elecciones generales; a ver si en las municipales los echamos de los ayuntamientos, sería una buena preparación para las generales.

  23. ¡Por eso, don Arnau, por eso! en esa falta de valor, en esa debilidad flagrante, en ese miedo patente en sus acciones es donde hay que incidir. Las organizaciones mesiánicas – como, en este caso, se ha convertido el PP-FAES – tienen su punto débil en su propia configuración piramidal… formal. Da igual que, en el mundo real, sea don José María “Borrachito” Aznar (permítanme ustedes la ligereza) quien lidere el partido, su responsable público es el registrador, él es quien se presentará a las elecciones, él quien hará las “gracias” electorales, quien aparecerá en los debates y hará las declaraciones públicas trascendentes, es a él al que hay desbordar.

    ¿Y el otro? Al otro, amigo mío, le queda una “muerte” cruel, traidora y silente, la que le provocarán sus propios acólitos cuando descubran que su estrategia es inútil para su partido y estéril para quien la pagó. Pero, para eso, el PP-FAES ha de aparecer públicamente y, sobre todo, el electorado debe reconocerlo, percibirlo, como lo que es (o en eso coincidimos, ¿no?): un partido extremista, intolerante, crispador de la sociedad y encabezado por un individuo débil, pelele y títere de los obscuros intereses que se esconden detrás de una Fundación que tiene más interés que los masones en, por ejemplo, no delatar sus relaciones con Legionarios de Cristo, Opus Dei y/o Comunión y Liberación. Si el PP ha de ser el gran partido de “centro liberal”, desde luego con semejante “tropa” (Rajoy, dixit) así no lo va a conseguir. Y le pasarán factura por el (hipotético) desastre.

    Si no es así, si no hay hundimiento de la estrategia goebeliana de confrontación permanente, quien gana es el titiritero y, los mismos que lo podían eliminar, lo ensalzarán. Y la idea de centro liberal quedará en poder – vaya, hombre – del PSOE, con lo cual, individuos de la estirpe de Bono, Rodríguez Ibarra o Rosa Díez serán quienes controlarán ese partido. Entonces, el giro a la derecha del electorado español se habrá consumado. Y puede que, a la postre, ese sea el objetivo final.

    Me parece, pues, que coincidimos más que discrepamos. Me da que es más la forma que el fondo. Eso, sí, revise mis ironías pues, evidentemente, tampoco creo que sea precisamente “humilde” el registrador.

  24. Pardiez, estaba escribiéndole al señor Gómez y me asaltan esos primeros resultados… Bien, ténganse todos: hice mi propia apuesta pero también apunté a los factores determinantes de una posible derrota. Respecto al porcentaje, dejemos que el proceso de recuento electoral concluya y ya veremos al final la diferencia real y oficial.

    No, doña Francisca (Fuca para uds.) no me refería a que las mujeres votaran por la señora Royal por el hecho de serlo (mujer y señora), me refiero a que hubo hombres que NO la votaron por su género y condición. Si la inteligencia está mal vista electoralmente – los análisis de los contrincantes del presidente Matojo, perdón, Bush, no dejan lugar a dudas – cuando en ella se aúna el perfil de una persona del género femenino y como tal se muestra, comporta y presenta su empaque y presencia, más de un hombre, más de uno, ay, electoralmente de la izquierda, se arruga… y le sale el machito y aprovecha el secreto del voto y el imbécil que lleva en su alma brilla con todo su esplendor en su papeleta contra una mujer inteligente. Usando mi román paladino, lo describiría como un acollonit pero es una expresión demasiado soez como para usarla aquí aunque bastante clarificadora para los catalanoparlantes.

    Respecto a las próximas elecciones… pues lo que le dije a don Arnau: o apuntamos bien o hacemos salvas de ordenanza.

    Una indiscreción, doña Francisca: ¿Marisiña?… ¿El Bosque?… ¿Fuca de javiermarias?… ¿sois vos?

  25. Coincido en que coincidimos.Hasta tal punto coincidimos que a su definición del conglomerado P.P.-FAES solo le falta ponerle las camisas pardas.
    No sé que decirle sobre si la estrategia goebeliana de confrontación permanente le puede perjudicar al P.P..Tendríamos que saber que pasó por los cerebros de los alemanes en 1933. Los nazis tenían la misma estrategia y ¡ya ve!.
    Como se ha hablado de la victoria de Sarkozy,me gustaría pensar que no fue la estrategia de la confrontación en los barrios marginales, no solo no le ha pasado factura al Ministro del Interior (el propio Sarkozy) sino que, a mi criterio,le ha dado la presidencia francesa.

  26. Soy yo, Kant, la Fuca del Javier Marías y la Fuca y Marinha de El Bosque, no creo que, aunque quisiera, pudiera enmascararme, ni en la vida real ni en la virtual.

    Estoy de acuerdo contigo en que algún hombre pueda sentirse «acolloado» ante una mujer inteligente como Royal, pero también existen rivalidades entre mujeres difíciles de explicar. ¡Una pena que no podamos ver actuar como presidenta a Royal! Habrá que decirles a los del PSOE que presenten a María Teresa Fernández de la Vega como candidata a la presidencia en las próximas elecciones; a mí me parece una mujer muy inteligente y de gran valía.

  27. Ha perdido Ségolène, dita sea, sí y estoy de acuerdo con Fuca (Francisca para Kant), por lo mismo que nos señala Kant, por ser mujer e inteligente ha perdido, pero no sólo por los «arrugaditos» también por las «verdecitas».

    Una mínima discrepancia, Kant, no me lo llame borrachito a ese tipo, por favor, usted que insulta que da gloria ¡¡Ese BOTARATE!! Qué preciosa expresión, permítame que me arrobe. Hacía años que no la oía. Aznar es un beodo, en todo caso, en el caso en que beba, que igual era la clásica pelota que hace indiscriminadamente y que se le ha ido de las manos.

    Kant said,

    Mayo 6, 2007 at 20:35

    (…)

    Una indiscreción, doña Francisca: ¿Marisiña?… ¿El Bosque?… ¿Fuca de javiermarias?… ¿sois vos?
    _________

    Trémula me ha dejado con la pregunta a Fuca (Francisca para usted) y hecha a éstas alturas. También indiscreta le pregunto: ¿Quién sos vos? Éste mundo, como el otro, o aún más, es un nada, pardiez.

    Posibles respuestas, que no creo: anadeyork@gmail.com

  28. Estimado don Arnau, no use hiperbólicamente la expresión “goebeliana”. El señor Goebels era un individuo de finísimo saber – la lectura de su Diario es un pozo de donde extraer cubos y cubos de sapiencia inmoral, entendiendo el asesinato como una de las bellas artes (ya me referí al librito de de Quincey en alguna ocasión) – y responsable de la campaña electoral que llevó al triunfo democrático al NSDAP – una cuestión esta, por cierto, que se tiende a soslayar por los constitucionalistas – Bien, pues a poco que lea usted el planteamiento de aquella campaña verá con harto pavor, si desconocía este aspecto, que el PP, o sea FAES, o sea Aznar, o sea, aquel joven parafascista que desde Valladolid vituperaba cualquier atisbo de libertad y que, precisamente por ello, tuvo un acceso sencillo a la literatura nazi, perdón por extenderme, decía, que el PP refundado, el del joven franquista devenido liberal, calcó al dedillo la campaña contra Felipe González Márquez, primero, y contra José Luís Rodríguez Zapatero, ahora. Es contrastable, eh.

    Y pasando a los resultados franceses, sepa usted, que, en efecto, por eso mismo que señala, ganó el señor Sarkozy. La mayoría francesa votó su actitud represora, chulesca, de enano agrandado. Ganó quién cautivó a la derechona “del buen orden”. Obviamente, en los barrios marginales de París no ganó pero, a cambio, ganó en toda esa Francia de electorado pusilánime, mediocre, temeroso de perder su hipoteca en manos de la “marabunta roja”. Y es que, me temo que hemos idealizado Francia en exceso. Al innegable peso de su parte democrática, laica y progresista, olvidamos añadir su yo chovinista, cerril, montaraz y timorato que tanto ayudó al nazismo. Piense usted que no hay país de Europa (salvo Chechenia y las Repúblicas Bálticas) donde el III Reich encontrase mayor apoyo institucional y popular. Pero, bueno, esto sería otra conversación que pasaría por recordar que los servicios secretos británicos tenían que enviar las instrucciones y el material de combate al “maquis francés” en castellano porque españoles eran los guerrilleros que luchaban en territorio francés contra el nazismo.

    Doña Francisca, antes que nada, rogarle su perdón por mi imprudencia y por mi torpe desliz (Marisiña en vez de Marinha). Confiado en su generosidad, paso a su último comentario pues, aquí, ay, ya ve, volvemos a discrepar: yo sí hubiera votado a la señora Royal en Francia (a pesar de su “zapaterismo”) pero no a doña María Teresa en España (precisamente por su “zapaterismo”) Tal vez en otro blog encuentre lugar una explicación a esta aparente contradicción.

    Doña Ana, verá usted qué me pasó… Vaya antes una previa: me halaga profundamente que le guste mi forma de insultar, es un arte viejo y difícil donde los maestros son pocos y el aprendizaje arduo (es tan fácil el exabrupto…) Pero en el caso que nos ocupa – permítame la intimidad – he vivido en las carnes de un gran amigo mío el doliente tema del alcoholismo, así que cuando me veo precisado a caminar por ese sendero prefiero dejarlo en la versión más infantil e inocua (“borrachito”) antes que usar el nombre de una enfermedad como un insulto. Sé que me comprenderá, pues. Así que si coincidimos en botarate, dejémoslo en ello y olvidemos el otro calificativo.

    Veo que me conocéis, no en persona, claro, sino en carácter cuando dais por sentado que a pesar de vuestra generosísima oferta, como Ana de York, no voy a responder. Empeñé mi palabra en mi máscara y fiel, como sólo los caballeros ciudadanos podemos serlo, no puedo desprenderme del disfraz que sólo el Magíster del blog conoce.

    ¿Y aún así me preguntáis quien soy…? ¿Anacrusa?… ¡voto a tal! ¿Por ventura sois vos?…

  29. Mi amable y circunspecto Kant, di por sentado que no me iba a contestar a mi correo porque creo conocer su carácter aquí, sólo aquí. Soy torpe cual mula de noria para reconocer a nadie y sólo tras arduos esfuerzos y por eliminación, puedo suponer que es usted tres o cuatro personas que conozco del Marías y de El Bosque, nada más.

    Quede constancia, por otra parte, que jamás trataré de saber su verdadera personalidad, sólo trataba de conocer el sobre nombre por el que podía coincidido con usted en otro lugar y debéis reconocer (volveremos al tratamiento, no ya de usted, de vos), que no es de recibo vuestra pregunta sobre quién soy yo, tras la negativa de vuecencia a hacer lo mismo.

    Jamás utilizaré yo el nombre de una enfermedad para ridiculizar a nadie y menos a alguien de por sí tan ridículo como Aznar. La enfermedad, de la que murió un amigo muy querido y por la que tengo a otro terminal (y también yo pido perdón por la intimidad), tiene por nombre alcoholismo. Llamar beodo a ese señor, no menosprecia a los alcohólicos, simplemente trataba de definir su comportamiento.

    Pido disculpas a los demás por esta charla personal que no hace al caso y me retiro por escotillón sin dar ya más la lata.

  30. ‘Homenaje a Ségolène Royal’

    Bernard-Henry Lévy

    El Mundo, 7 de mayo de 2007

    Pues sí. Aunque pueda sorprender a algunos, creo que Ségolène Royal hizo una buena campaña. A pesar de la cual, perdió. Y perdió por un margen mucho mayor de lo que dejaban entrever las previsiones de los últimos meses. Pero perdió por razones que comienzan a estar claras y que, para mí, la honran.

    En primer lugar, fue demonizada. Se habló mucho –y con razón– del intento de demonización del que fue víctima su adversario. Pero la demonización que la persiguió a ella, desde sus primeros pasos, fue mucho más insidiosa y, por lo tanto, mucho más efectiva.

    Incompetente, cuando callaba. Agresiva, cuando hablaba. No tenía nada que decir, cuando pasaba el tiempo escuchando a sus electores. Escandalosa, cuando rompía el silencio (sobre las 35 horas) o las ortodoxias (sus tomas de postura, tan valientes, sobre Darfur o la nuclearización de Irán).

    Pusilánime, antes de su debate con Sarkozy. Cruella, después y, sobre todo, durante, por haber cometido el crimen de lesa futura majestad de interrumpirlo, interpelarlo, no dejarle pasar una y ponerlo contra las cuerdas. No es una mujer, es una bruja, rugen los rumores. Ya no era la dulce, la maternal Ségolène, sino la espadachina, la loba. Miren sus pequeños ojos que escupen espadas de fuego. Escuchen su voz de sirena mala, un octavo demasiado alta y demasiado dura. Impertérrita misoginia de los franceses y, a menudo, de las francesas.

    A mí, en cambio, me encantó esta última imagen de su último debate. Me encantó la talla que adquirió en ese momento y la bella honradez que emanaba de su mirada y de su porte. Una honradez que honraba a la izquierda. Y a toda Francia.

    En segundo lugar, libró la batalla en un momento de inflexión, pero desgraciadamente todavía de suspense. Un momento en el que estaba claro que la vieja estrategia de unión de las izquierdas ya no podía ganar, pero en el que la nueva estrategia de alianza con el centro seguía siendo demasiado insólita, inédita y, en definitiva, revolucionaria, para pasar el examen de las hipótesis y darle la vuelta realmente a los espíritus.

    La señora Royal dijo lo que había que decir. Hizo los gestos que había que hacer. De hecho, quizás el gran debate de la campaña con vocación de permanencia, el que hizo mover las líneas y, al mismo tiempo y de paso, las liturgias catódicas, fue su debate con Bayrou, en el que Ségolène tomó la iniciativa y que, como veremos a continuación, abría un auténtico nuevo capítulo en la historia política francesa.

    Pero, era demasiado pronto. Algunos han dicho que era demasiado tarde, que había que decirlo antes, que había que hacerlo antes, etcétera. Pues no. Al contrario. Era demasiado pronto en el siglo. Demasiado pronto en la historia del país. Pero es ella, la señora Royal, la que, demasiado pronto o demasiado tarde, lo hizo. Es ella, y nadie más, quien se atrevió a desencadenar este big bang soñado por unos y anunciado por otros. Por eso permanecerá. Por eso, aun siendo perdedora, ha ganado.

    Y por último, hay que reconocer que Nicolas Sarkozy lo hizo muy bien. Realmente bien. Quiero decir que supo navegar, con una mezcla de talento y de cinismo no menos evidentes el uno que el otro, sobre una marejada de fondo, cuya terrible potencia todo el mundo, excepto él, parece haber subestimado.

    ¿Qué analista había previsto que el elogio de una Francia que nunca cometió (sic) crímenes contra la Humanidad pudiese salir ganador, 12 años después de las palabras de Jacques Chirac, reconociendo, en Vel d’Hiv, nuestra participación en el crimen nazi? ¿Quién imaginaba tales gritos de alegría y, en el fondo, de alivio, cada vez que decía y repetía, de mitin en mitin, que la Francia ex colonial no era culpable de nada, que no le debía nada a nadie y que, por el contrario, debía sentirse orgullosa de su obra civilizadora?

    ¿Quién podía adivinar que el traumatismo del Mayo del 68 hubiese permanecido tan vivo en los espíritus y que su llamada a «liquidar» –¡vaya palabra!– la herencia del «partido de los malos y de los alborotadores» pudiese hacer surgir tales géiseres de hiel, de alegría triste y de resentimiento?

    La señora Royal resistió a este discurso. Fiel a la línea más o menos débil sobre estos temas de nuestros dos últimos presidentes, intentó encauzar esta marea de odio y de rencor. Y por eso, también le estoy agradecido. Y no hablo de la sangre fría de la que hizo gala desde el principio hasta el final de la aventura, porque eso es algo que sólo los rencorosos pueden poner en duda.

    No insisto –y eso que fue un hecho único en nuestra historia electoral– en la doble batalla que tuvo que realizar. Una pública, contra su adversario, y otra secreta, contra los suyos. Y por último, sólo evoco, para recordarlo, el tono, y, como dice un poeta que a ella le gusta tanto, el «nuevo estremecimiento» con que hizo resonar la vieja partitura musical socialista, que no acababa de morir y que, quizás, lo que precisamente estaba esperando era este saludable golpe de gracia.

    Ségolène hizo todo esto. Esperemos que lo recuerden los que, a partir del lunes por la mañana, se van a sentir tentados de dedicarse al juego sucio de la caza a la bruja o a la estrategia del chivo expiatorio. Ségolène Royal está lejos de haber dicho su última palabra. Eso que ganamos todos.

  31. ¿Doña Kafeína?… ¿está usted ahí o le dio un soponcio el resultado electoral de Francia?…

    Por mi parte, admitida mi derrota (y la del 47% del electorado francés) sólo me queda por augurarle buena suerte a la vecina República y recurrir a un formulismo, no por menos manido menos oportuno, para empaquetar mis deseos: en una democracia, cada pueblo tiene el gobierno que se merece.

    Por otra parte y sin conexión con lo anterior, me uno a las disculpas de doña Ana al resto de los contertulios. Una cierta e inocente malicia y una indisimulable curiosidad personal, movió algunos párrafos de nuestras últimas intervenciones. Queda aquí la cosa. Regresamos, cada uno a su máscara. Doña Francisca no lo necesita pues ella, parte también de esta pequeña comedia de enredo, actuó a rostro descubierto y mayor tino que yo. Mis respetos para ambas damas a las que admiro por conjugar con donaire una acera inteligencia con una agradable escritura.

    A guisa de post scriptum y por zanjar la cosa, he de decirles a ambas que no, que no me conocieron en ningún otro blog. No soy nadie de especial importancia, un neosofista tal vez y, como aquellos, errante por ágoras de ciudades – así en la Itaca de Llach, eh, doña Francisca – y por tanto, algún día partiré hacia otro lugar sin dejar tras de mi mas que mi sombra, despreocúpense ustedes pues. Panta rei.

  32. Se solaparon mi envío con la entrada del artículo de Bernard-Henry Lévy. Como pueden suponer, sólo puedo aplaudirlo aunque difiera en el sentido del cambio que debía producirse en el PS.

  33. He asistido con gran interés al interesante cruce de revelaciones y amagos que han escrito Fuca, Pavlova o el señor Kant: una simpática comedia de enredo, ciertamente. Lástima que a los demás se nos escapen los detalles, pero no, no se corten: ha aparecido Javier Marías (y las ondas que indirectamente provoca).

    Hoy, a las 14 horas, pondré un nuevo post en el blog. Mientras tanto, pasen, pasen. Sean bienvenidos.

  34. No estoy de acuerdo contigo, Kant, no siempre en una democracia cada pueblo tiene el gobierno que se merece, en unas elecciones entran en juego muchos factores y, algunas veces, el pueblo es incapaz de hacerles frente. Tampoco tengo claro que coincidiésemos en el voto, no sé si votaría a Royal, me costaría bastante votar a una socialdemócrata; tampoco votaría a María Teresa Fernández, aunque me gustaría que una mujer fuera presidenta de Gobierno, en Galicia, en España y en Francia.

    Cambiando de tercio, yo ya sabía que no te conocíamos de los foros literarios en los que Pavlova y yo coincidimos, te hubiera reconocido, cada uno tenemos nuestro estilo y es imposible que el tuyo pase desapercibido. Creo que eres de especial importancia como contertulio de este blog, no te quites méritos, espero que no partas hacia otro blog abandonando este, te echaríamos de menos.
    Siempre le digo a mis alumnos que hay que leer con calma para entender los textos, es lo que hice yo con el artículo de Justo Serna sobre Zaplana, en una primera lectura entendí que Justo defendía a ese tipejo pero no, al final creo que comprendí lo que Serna intentaba comunicarnos. Me acaba de pasar algo parecido cuando leía el último mensaje de Kant, leí neofascista en vez de neosofista y casi me da un soponcio. Supongo, Kant, que, aunque enmascares tu nombre para proteger tu intimidad, el personaje que aparece en este blog se parece bastante a la persona real, que los dos, como mínimo, poseen la misma ideología.

  35. Pues aquí estoy yo, en la comedia de enredos, aunque no quiero enredarlos más, por lo que no entraré en las anacrusas y etcéteras adoradoras de JM, a quien detesto cordialmente.No pongo el nombre completos porque los gafes siempre me dieron miedo. No se deben nombrar, como pasa con JHVE.
    No me ha dado el soponcio, mi fiel KAnt, no, mis interrogantes se debían que ese botarate y pérfido servidor, malo, falso, engañador, había sustraído su entrada a la lectura de sus fieles enamoradas y solamente salía una rectificaçao. Era una invitación a que rectificasen, usted, elmáster o el gilipollas del servidor. Vale. Dicho ésto, confesaré que estaba en el Valle del Lozoya y solazándome con un vetusto (pero bien guarnido) caballero, mirando de reojo la emisión de CNN cuando ví, entrecortada por un amago de orgasmo múltiple que se derrumbó cual castillo de estrellitas, que el nuevo presidente de la República Francesa de mis amores era nada menos que George Bush al que usted llama matojo, correctamente, aunque es más apropiado matorral o espino. Derribados de la Forte Tour o Chastel de Europa don Aznápiro de la Pesquera y el payasito Berlusconi, que no estuvo en las Azores gracias a la capacidad de escaqueo de que gozan los italianinis, pero que apoyó la grosera engañifa sangrienta de Irak con todas sus fuerzas, sólo faltaba que aquél Sarkozy, que contraviniendo las más sagradas reglas de la política y la diplomacia (por no decir lo que la derechona considera como sagrada fidelidad a las esencias patrias) fue a Washington a pedir perdón al Emperador de Occidente por el no apoyo de Chirac y Villepin, sus superiores, a su proyecto de matanza y burla iraquíes. Aviados estamos y atrapados ahora entre los Kazynsky (que no son un delirium tremens Aznápiro sino bien reales y mortíferos: «Qui vivra verra», dice el proverbio gabacho: en inglés, wait and see) y el no menos peligroso ultramontano Sarkozy que me recuerda algo a la condesa húngara que émula del rumano conde Dracul, se bañaba con la sangre de doncellas recién entradas en la pubertad. No es que Juana de Arco no fuera de extrema derecha, que lo era un rato, pero quien está ahora en peligro es la Europa en la que todos hemos soñado, y que ha sido raptada ahora, no por Zeus bajo cualquiera de sus divertidas formas de follar, sino por un auténtico macho cabrío, con cuernecitos, rabo y bolsas testiculares a las que todos los dioses marchiten pronto. He dicho.

  36. A ver, sí y no. A mi me da tanta rabia como a ud. – creo – aquello de que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”, sin embargo eso forma parte del juego democrático. El pueblo soberano delega su poder en unos representantes elegidos directamente por él. Entonces ¿dónde está el fallo? En que para aplicarse un sistema democrático es “conditio sine qua non” la previa existencia de una Ilustración intelectual significativa y una educación crítica devenida de aquella. La carencia de alguna de ellas o su desarrollo incompleto – como sería el caso español o el afgano, cada uno en su propia dimensión y circunstancias – hacen bien difícil obviar el aspecto que ud. apunta – y que yo también señalé no hace mucho, por cierto – y, entonces, la validez del sistema se resiente. Pero no es el caso de Francia.

    En Francia han tenido Ilustración, han tenido Revolución (con todas las de la ley, guillotina en ristre) y tienen un sistema laico de enseñanza. Si aún así, llega el nazismo en 1940 y se deslumbran con él, llega Sarkozy en 2007 y niega su participación activa en la represión nazi o su crímenes durante su época colonial e imperialista, bueno, es bastante lógico que voten a ese señor. Y que en buena lógica, asuman las consecuencias de su voto. A ese 53% de franceses no los engaña nadie después de dos centurias de sistema democrático, tienen lo que quieren, lo que se merecen. Irremediablemente.

    En otro orden de cosas, señora doña Francisca, yo no me quito méritos pero tampoco me los atribuyo. Este blog funcionaba estupendamente sin mí y sin mí seguirá igual de bien. Ahora, por el momento, y mientras el señor Serna no me invite a abandonarlo, aquí me tendrán ustedes, a su servicio. Ah, y un último sí, el de mi ideología librepensadora. Lo soy con la máscara y sin ella. Otra cosa es mi personalidad, le decepcionaría.

  37. ¡De nuevo se cruzaron mis aportaciones! esta vez con las suyas, doña Kafeína. Me alegro sobremanera de su solaz y de las fuerzas recuperadas que delata el látigo de sus palabras. Bienvenida sea, aunque sea por poco tiempo en este post ya que en un rato don Justo nos servirá otra suculencia, seguro.

  38. Eso mismo pienso yo, los franceses tienen lo que quieren. Por mucho que no lo podamos entender.

  39. Interesante

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