Servidumbres políticas

ecclestonebarberacamps.jpg

0. La servidumbre voluntaria.

Un artículo de JS en Levante-EMV, 13 de mayo de 2007.

(Trata el mismo tema  abajo desarrollado en el punto 2., aunque con otra elaboración…)

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 1. Interpretando al multimillonario Bernie Ecclestone.

Un artículo de Pedro Muelas en Levante-EMV, 13 de mayo de 2007.

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2. Empieza la campaña electoral. Me encantaría escribir –otra vez y ahora– sobre Dios y la religión (cosa que no descarto seguir haciendo); me gustaría deleitarme con ese asunto del que ya he tratado: sin duda un asunto de altura. Pero prefiero abordar la política más urgente…, la política sublunar, esa a la que no hay que hacer ascos, pues nos va la vida ello. Empieza la campaña electoral y quizá deba pronunciarme. No creo que mi opinión sea más atendible que la de otros: todos creemos defender nuestros juicios a partir de los intereses particulares, pero no es menos cierto que deseo pronunciarme sin ataduras, lo que no significa sin inclinaciones. No concedo tanta importancia a lo que yo pueda juzgar: me conformo con no pronunciar muchos desatinos. 

Señala Jesús Civera en Levante-EMV que los intelectuales se repliegan, se retiran: guardan un prudente silencio en espera –quién  sabe– de tiempos menos convulsos. Los intelectuales tienen eso: o bien pretextan urgencias académicas para así no pronunciarse; o bien, cuando se manifiestan, se empeñan en el error o en el crimen, incluso. Releo lo que Hans Magnus Enzensberger decía en Zigzag. A lo largo del Novecientos, precisa, muchos intelectuales han sido celosos productores de odio: gentes que, en vez de optar por la dignidad, prefirieron equivocarse con la utopía o con la real politik; gentes que habiendo sido muy radicales y habiendo embaucado a tantos, a un público entregado, jamás pidieron disculpas por su obstinación o por sus sorprendentes cambios. Yo vengo pronunciándome en este blog y en Levante-EMV y, por eso, ahora me detengo en lo más perentorio: en las declaraciones de Bernie Ecclestone, el empresario de la Fórmula 1.

Para empezar he de decir que el automovilismo siempre me ha atraído, desde niño… Lo escribí y de esos recuerdos no me arrepiento. Yo no soy experto en estas materias, pero sí soy aficionado, alguien que disfruta con la belleza de la máquina, alguien que experimenta placer o vértigo contemplando la velocidad del bólido. Como dije tiempo atrás cuando hablaba del Futurismo, la velocidad que alcanza el automóvil en un circuito es algo hermoso en sí mismo. Por eso, como tantas veces se ha repetido parafraseando a un Marinetti exaltado,  el coche de carreras que ruge con su motor de explosión es bello, “más bello que la Victoria de Samotracia”, incluso:  un conductor que pilota su automóvil, que guía enérgicamente su volante, es la metáfora misma de la existencia y de la naturaleza, pues ese piloto es como un asta que atraviesa la Tierra, lanzada ella misma a una carrera orbital. Eso decía Marinetti. Yo lo evoqué, pero no creo en este extremo. Para los futuristas (antecedentes de los fascistas, ay), el poeta es algo así como ese aeronauta que corre sin miedo, con esplendidez, con ardor, con prodigalidad: no se contiene, sino que lucha y de la lucha es de donde surge la belleza.  Yo no suscribo el ideario del Futurismo, pero admito la simpatía que me despierta el prodigio humano de la velocidad y del maquinismo… Por eso, me enorgullecen las gestas de los pilotos.

Una vez dicho eso, cambio de tercio. Siento una enorme rabia o tristeza o indignación ante Francisco Camps, el actual president de la Generalitat Valenciana, alguien que ha tratado con Bernie Ecclestone y con quien ha comparecido ante los medios de comunicación para anunciar la concesión de una prueba de Fórmula 1 a nuestra ciudad. Primero, no sé si es sensato organizar una carrera de Fórmula 1 en un circuito urbano, como el político pretende. El propio Fernando Alonso tiene sus dudas. La verdad, sin ser especialista –sólo soy un ciudadano–, tengo serias dudas sobre la pertinencia de esa idea de Camps: convertir ciertas calles de la urbe en circuito es, desde luego, una incomodidad para la vida local, por mucho que esto atraiga a tantos turistas y por mucho que esto imante dinero, mucho dinero. ¿No hubiera sido más sensato aprovechar el circuito de Cheste, tan próximo a la capital? Eso dice Fernando Alonso y lo suscribo. Las carreras de motociclismo se efectúan allí con gran afluencia de público y con complacencia de todos.

Pero no es eso lo que más me sorprende. Lo que me asombra, lo que me escandaliza, es otra cosa que he oído y visto. El empresario propietario de los derechos hace depender la firma final del contrato de una condición democráticamente inaceptable: que las próximas elecciones autonómicas las gane el señor Camps, o sea, el PP. El mandamás de la Fórmula 1 puede decir lo que juzgue oportuno, incluso aunque nos moleste o lo consideremos un chantaje. Aquello que resulta inaceptable es la actitud servil del señor Camps. Lejos de quitarse importancia o de protestar por tan insólita cláusula, el actual president de la Generalitat asiente complacido a esa exigencia de un empresario privado y agradece las generosas palabras de confianza que –según él–  suponen. Es una desvergüenza. Los eventos que atrae no vienen, pues, gratis: suponen el pago de una gabela. Esto es la ruina de la política y es el triunfo del amiguismo, de la granjería. Pongamos un ejemplo: ¿qué debería hacer un valenciano aficionado a la Fórmula 1 y deseoso del circuito urbano que no fuera votante del PP? ¿Plegarse a los deseos del empresario? Insisto, es la servidumbre voluntaria que algunos confunden con la confianza. ¿Qué debería haber dicho el señor Camps como representante político? El actual president de la Generalitat Valenciana podría haber sido cortés con Bernie Ecclestone y, a la vez, institucionalmente digno. ¿Cómo?

Le agradezco, señor Ecclestone, la confianza que deposita en mí; le agradezco –no sabe cuánto– la cordialidad con la que me trata al esperar mi triunfo electoral. Pero, admitida esa cortesía, le debo decir que Valencia es merecedora de esta prueba de Fórmula 1, esté yo o no al frente de la Generalitat.  Le garantizo que quienes nos enfrentamos en esta contienda política somos todos candidatos dignos de confianza. Entiendo sus preferencias, pero admítame igualmente que, como actual presidente, yo me deba a quienes me eligieron, pero  también  a quienes no me votaron.

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3. Hemeroteca

Patriotismo frío, artículo de JS en Levante-EMV, 11 de mayo de 2007

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4. De Camps a Fabra

 carlos_fabra.jpg

Francisco Camps, toma de posesión, junio de 2003

Francisco Camps, entrevista televisiva, mayo de 2005 

Carlos Fabra… and Friends, enero de 2004

Carlos Fabra, según Juan José Millás (cf. sección de comentarios)

0 comentarios

  1. No sea tan modesto Justo, que saber seguro que sabe un rato de automóviles. Valencia no es Mónaco, por mucho que lo pretendan.
    Pero…¿Ha sido usted alguna vez niño?

  2. ¿ Qué costaría un viaje espacial si una empresa privada tras numerosas investigaciones, proyectos, pruebas y una vez normalizado el viaje con pilotos de la propia empresa pusiese precio a un paseo por el espacio ?

    Seguramente miles de millones.

    Pués bién. La inmoral Rusia, tras el sacrificio de miles de millones de rublos en la conquista del espacio de la antigüa URSS, lleva ya creo, que dos viajes con dos “turistas” ajenos al Estado Ruso.
    Estos han pagado calderilla.

  3. Me parece muy triste que los políticos acepten las condiciones de un empresario privado. Pero más triste aun es que los votantes se lo acepten

  4. Ecclestone debe explicar por qué aplaza su firma

    Levante-EMV, Editorial, 11 de mayo de 2007

    El patrón de la Fórmula 1, Bernie Ecclestone, provocó ayer un auténtico terremoto político y mediático cuando, por sorpresa y ante la estupefacción incluso de sus anfitriones, anunció, en presencia del presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y de la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, que retrasaba la firma del convenio para organizar un gran premio en Valencia hasta después de las elecciones. El efecto preelectoral preparado con mimo por el titular del Consell con el acto de ayer saltaba por los aires. Las palabras del magnate británico dieron pie a la interpretación interesada de Camps de que la celebración de la carrera durante los próximos siete años quedaba vinculada a la victoria del PP en los comicios del próximo 27 de mayo.

    A pesar de esa envolvente del presidente del Consell y de cómo periódicos, radios y televisiones y el propio PSOE siguieron la línea marcada por Camps lo único constatable del breve discurso de Ecclestone es que aplaza la firma del acuerdo para organizar la carrera sin dar ninguna explicación, eso sí previo elogio del trabajo hecho y de Camps y Barberá y su confianza, faltaría más, en que se hará. Interpretar las palabras del dueño del circo de la F1 es simplemente una especulación. Ecclestone dijo lo que quiso decir? ni una coma más. Ayer, lo que se produjo fue el sorprendente aplazamiento de un acuerdo que se lleva gestando durante dos años y que tenía previsto hasta el último detalle, como la constitución, ayer mismo, de una compleja sociedad en la que se integra desde Bancaja, hasta el empresario F. Roig, un experimentado gestor como Martínez Aspar o una firma de ámbito internacional como Dorna, además de importantes patrocinadores. Se puede montar un espectáculo más o menos grande sobre si Ecclestone apoya o no a Camps, pero lo que necesita una explicación convincente en este momento son las razones de su espantada.

  5. El PSOE de Valencia se pasa de frenada

    Abc, Editorial, 11 de mayo de 2007

    BERNIE Ecclestone, el «patrón» mundial de la Fórmula 1, ha vinculado sin rodeos el proyecto de convertir a Valencia en sede de un Gran Premio con la continuidad del PP al frente del Gobierno autonómico. Frente al escándalo interesado de unos pocos, debe quedar claro que el magnate británico no está interfiriendo en la campaña electoral, ni tampoco expresa supuestas simpatías ideológicas. Simplemente valora como merece la apuesta de la Generalitat y del Ayuntamiento por un proyecto que supondría para Valencia un éxito excepcional. La F-1 es un espectáculo de alcance universal, y los triunfos de Fernando Alonso han reforzado el interés de los españoles por una competición apasionante. Hay mucho dinero en juego cuando compiten las principales marcas y los mejores pilotos del mundo. Por tanto, el compromiso político tiene que ser firme, inequívoco y con plena garantía de continuidad.

    Desde su perspectiva empresarial y organizativa, Ecclestone es consciente de que el PP apuesta a fondo por el proyecto y ha percibido, en cambio, la conducta errática de los socialistas, enzarzados en disputas localistas incompatibles con un deporte de repercusión mundial. Grandes empresas, miles de ingenieros, directivos de alto nivel y promociones publicitarias de todo tipo no pueden estar pendientes de un imprevisible cambio de mayorías o de los equilibrios internos de un partido político. Y menos aún si algunos de esos políticos, en este caso los del PSOE, vienen demostrado desde hace meses su desprecio por la idea de promover la organización de un Gran Premio en Valencia.
    Meses atrás, cuando el Ayuntamiento valenciano organizó la presentación pública de la nueva escudería de Fernando Alonso, con más de 400 millones de espectadores pendientes de la televisión, el PSOE, en lugar de cooperar en el éxito común, se lanzó a criticar con mezquindad el gasto. Los socialistas se negaron a reconocer lo nimio del gasto en relación con el enorme impulso que ese acto supuso para reafirmar la imagen internacional de una ciudad pujante y en constante desarrollo.

    Parece claro que los socialistas valencianos viven de espaldas a la realidad, y no debe extrañar por ello que sus expectativas electorales se vean mermadas. Si piensan sacar beneficios de este escándalo artificial, es que han perdido el sentido común, porque la inmensa mayoría de los ciudadanos recibe con lógico entusiasmo la posibilidad de que Valencia se integre en el grupo muy selecto de ciudades de la F-1. Ecclestone se juega su dinero y su responsabilidad como organizador, de manera que es lógico que deje muy claras sus condiciones. Entre ellas, la garantía de que los políticos apoyan sin reservas una iniciativa que no puede quedar pendiente de dificultades burocráticas o de recelos partidistas. Si algo le faltaba a Francisco Camps para consolidar su ya notable ventaje ante las elecciones era esta reacción infantil de sus adversarios ante lo que es un verdadero logro para la ciudad.

  6. La batalla valenciana

    Blog de Adolf Beltran
    http://blogs.elpais.com/adolf_beltran/2007/05/camps_se_pasa_d.html

    11 mayo, 2007 – 01:08

    Camps se pasa de frenada

    ¿Decidirá el multimillonario Bernie Ecclestone quién será el próximo presidente de la Generalitat o lo haremos los valencianos? La pregunta habría resultado surrealista hace sólo unas horas. Sin embargo, en este momento, cataliza el debate civil porque el amo de la Fórmula 1 automovilística se ha permitido el lujo de condicionar, ante el escándalo de mucha gente, la celebración de un gran premio en las calles de Valencia a que su amigo Francisco Camps (y la alcaldesa adjunta, Rita Barberá) renueven su mayoría en los comicios del 27 de mayo. ¿Por qué ha sido posible?

    Sobre todo, porque los dirigentes del PP valenciano van montados desde hace mucho tiempo en un juggernaut cada vez más desbocado y, como los adoradores de Krishna, cabalgan el mitológico vehículo de 16 ruedas dejando a su paso una estela de despojos distinguidos.

    Hoy justamente se cumplen cuatro años del mestallazo, donde empezó todo. O casi todo, porque la inercia de una euforia fanática por el espectáculo ya venía de antes. Conviene recordarlo. El 11 de mayo de 2003, pinchó el PP en Mestalla. No pudo volver a llenar en su mitin-fanfarronada, como había hecho en las generales de 1996, y un Eduardo Zaplana un tanto patético tuvo que lidiar su sucesión, bajo la mirada enfurruñada de José María Aznar, ante un estadio del Valencia medio vacío. Allí dijo que Francisco Camps, a quien ninguneó a lo largo de toda la campaña, era “una buena persona y el mejor presidente que pueda tener esta tierra”. Aquel chico obediente al que dio entonces la alternativa con un menosprecio poco disimulado se ha convertido, agotada la legislatura, en todo un monstruo, mientras el ex alcalde de Benidorm y sus seguidores son triturados bajo las ruedas del carro del poder.

    El aprendiz ya había empezado a jugar al simulacro y ofrecía a Zubin Mehta como trofeo para el futuro teatro de la ópera que estaba previsto inaugurar en unos años. De todas maneras, no parecía Camps demasiado dotado para la comedia permanente de la derecha turística y sus fuegos artificiales. Era un error de cálculo. El nuevo presidente trajo a Mehta, inauguró el Palau de les Arts y, después, vinieron la Copa del América, y la visita del Papa y un montón de maquetas de Santiago Calatrava y otros gadgets del ocio convertido en religión suprema de un triunfalismo oficial apabullante.

    Camuflar una gestión mediocre (con la crisis imparable de los sectores industriales de toda la vida, el clientelismo sectario en la administración pública, el deterioro de los servicios públicos y el desbocado festín de los agentes urbanizadores) parecía una empresa demasiado ambiciosa para el disciplinado militante que Camps fue desde muy joven. Pero lo hizo. Pese a los desplantes de las tribus del sur, las hipotecas de las tribus del norte y el rosario de casos de corrupción, supo enlazar perfectamente con la idiosincrasia y con los intereses de unas fuerzas vivas y mediáticas enganchadas al kistch de la postal y el entretenimiento.

    Tan lejos como el pasado mes de febrero, expuso Camps el núcleo de su programa. En la feria turística Fitur proclamó que los “grandes proyectos” y los “grandes eventos” son “las fábricas del siglo XXI”, un mensaje tan contundente y simple como sincero sobre su percepción de la poítica y la gestión pública, sobre el destino de su país, al fin y al cabo. Era un imaginario espeluznante que nadie se tomó lo suficientemente en serio.

    Y aquí tenemos las consecuencias. En una confusión demecial de las instituciones y las estrategias de partido, ayer, mientras los operarios retiraban los símbolos de la Generalitat del escenario ante el aviso azorado de una funcionaria (¿del partido o del Consell?) de que “este acto no es nuestro”, Ecclestone y Camps, bajo la mirada enfática de Rita Barberá y con la bendición urbi et orbe de Mariano Rajoy, lanzaron una OPA a toda la sociedad valenciana: “O me votáis, o no hay coches de carreras”.

    Ha quedado claro que el bólido, alimentado con cantidades ingentes de dinero público, no puede frenar. Ahora, ante el estupor de la oposición y de media España, sólo queda por ver si el cuerpo electoral también se arroja a las ruedas del juggernaut. Así están las cosas.

  7. Yo quisiera hacer un análisis simplemente fisiognómico, ciencia madre de la psicología moderna en la que sobresalió con un espléndido ensayo el sufí murciano Aben arabí (por cierto condenado a la crucifixión por herejía por los ortodoxos de su tiempo, como lo fuera Al Hallaj en Bagdad en la misma época medieval). Ellos son, simplemente, feos.Y su fealdad expresa, trasluce todos aquellos vicios interiores que la soberbia del poder pretendería ocultar a los electores. La fotografía no es buena y no se aprecian bien todos los ragos ,pero les invito a ello en un ejercicio que hoy ha ejercido el simpar articulista Juan JoséMillás en El País al configurar la radiografía literaria de una foto especialmente significativa del pepero castellonense Carlos Fabra. Les invito a leerlo atentamente e invito aJusto Serna a colgarlo, por los pulgares si es posible (a Fabra) en este blog. Que lo disfruten. Espero sus comentarios, sin duda sabrosos y menos contenidos que los del buen Justo.

  8. Adivina adivinanza

    Juan José Millás

    El País, 11/05/2007

    Vamos a ver si es verdad que una imagen vale más que mil palabras. Observen atentamente al individuo de la foto [Cf. supra la fotografía de Carlos Fabra]y supongan que tienen que adivinar quién es o a qué dedica el tiempo libre. Si me permiten un consejo, comiencen diciendo lo que no es, para descartar lo obvio. No es, por ejemplo, el presidente de Greenpeace ni de Médicos sin Fronteras. Tampoco tiene pinta de ser un teólogo de la liberación. No parece un catedrático de literatura comparada ni un poeta de la experiencia (ni siquiera un poeta de la inexperiencia). No es un miembro de la Real Academia de Ciencias Morales. Tampoco un historiador, ni un acuarelista ni un relojero. ¿Un ginecólogo? Ni de broma. ¿Un investigador? Estamos hablando en serio, digamos cosas verosímiles.

    -Ya sé, es una señora fea.

    -Pues no, tampoco es una señora fea.

    -Lo decía por ese dedo que parece llevarse a los labios, solicitando silencio, como la enfermera que hay en las paredes de los hospitales.

    -Si ustedes pusieran ese rostro en las paredes de los hospitales, los enfermos se arrojarían de las camillas, para estrellarse contra el suelo y morir. Fíjense que al tiempo de solicitar silencio con la mano izquierda se lleva la derecha al lugar donde algunos esconden la pistola, como diciendo que o se calla usted o saca la pipa.

    -Es verdad, los enfermos se morirían de miedo.

    -Además, no estamos seguros de que esté ordenando callar al personal. La expresión de ese dedo admonitorio, a juego con el gesto de los labios, sugiere más bien una amenaza.

    -¿Podríamos decir de esos labios que resultan untuosos?

    -¿En el sentido literal? ¿De grasientos?

    -Más bien en un sentido figurado, como si la untuosidad fuera una condición moral.

    -De acuerdo, sí.

    -En tal caso, podría tratarse perfectamente de un obispo.

    -¿Qué clase de obispo?

    -De los que han participado en las manifestaciones franquistas de estos últimos años. Uno de ellos llevaba unas gafas de sol idénticas. Le pone una sotana y podría ser perfectamente el presidente de la Conferencia Episcopal.

    -Está bien traído, pero no es un obispo.

    -¿Y un cardenal?

    -Tampoco.

    -Pues no caigo.

    -Este señor es Carlos Fabra, el presidente provincial del PP y de la Diputación de Castellón. El protagonista del caso Fabra, por favor, si ha salido en todas partes.

    -¿Está imputado por tráfico de influencias, cohecho, negociaciones prohibidas y fraude fiscal?

    -Exactamente.

    -¿Y el PP de la región lo apoya a muerte?

    -En efecto.

    -Pues, ahora que lo dice, sí tiene cara de estar apoyado por el PP.

    -Es lo que señalábamos al principio, que una imagen vale más que mil palabras.

  9. Señor Serna yo no se qué voy a votar, pero creo que usted quiere ser persona ecuánime. Por què pone esta lista de artículos anti-PP

  10. Señor Luis, perdone, pero no creo ser menos ecuánime si me pronuncio en estos términos. He recibido correos de amigos en los que me pedían mayor contundencia, en los que me decían que mi post era excesivamente respetuoso o contenido. Ayer, cuando publiqué este post, lo único que pedía a un cargo político de mi Comunidad es que responda no como candidato o amigo del empresario, sino como un representante institucional. Es lo que el editorial de Levante-EMV indica (cf supra). Me felicito de que Josep Torrent, en su periódico, sostengo exactamente lo mismo que yo defendía: es de puro sentido común.

    http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/Bochorno/elpepuespval/20070511elpval_5/Tes

  11. Querido Justo:
    Gracias por el compromiso, lo primero. Comprometerse no es prometer y prometer, sino algo más contractual con connotaciones claramente emocionales. En campaña electoral, prometer es prometer (hasta meter, dicen los aventajados que usan la lengua con sabiduría popular), y cuanto más se prometa, pues mejor se meterá (la pasta en el bolsillos, uno mismo en un despacho, etc.). Tiene algo de mercadeo y de voceros este asunto de la política en las campañas electorales, que no es política, sino algo más parecido al casino y a la ludopatía: creer que cuanto más, pues más se ganará, en definitiva.

    El asuntito sobre el que apoyas tu reflexión tiene que ver también con la idea de posesión que hacen algunos políticos de lo ajeno (no es robo, sino apropiación, así, en plan Pantoja). Los políticos presuponen que lo que gobiernan es de ellos, porque para eso prometieron, pensarán. Por lo demás, creo que la gran labor de los intelectuales debe ser recordarles que lo que es de todos es de todos. Y no el cortijo de unos cuantos.

    Anécdotas a parte, lo que se pone en cuestión es la democracia misma, el sistema en sí, con gentuza que zarandea el cerdito boca abajo para ver si cae algo. Y no quiero ponerme estupendo, pero el P(artido) P(rotestón) que tanto reivindica la España de todos, olvida precisamente eso: que es de todos.

    Salud.

  12. Fuera de los votos yo creo que el reproche de Serna a Camps es correcto. Un representante democrático nunca puede ser el subordinado de un particular..

  13. No entiendo de coches, pero sí comparto mi admiración por la magia de la velocidad y admiro a los pilotos de Fórmula 1. No soy aficionada ni entiendo de motores, pero sí tengo el recuerdo de cuando era niña de aquellos coches de carreras que rugían por el circuito de Barcelona y que me atemorizaban, pensaba que en cualquier momento saltarían por los aires. Ahora mi temor es otro, ¿qué tipo de individuos propone la política de nuestro país para ser candidatos dignos?, ¿todo vale? Las declaraciones irresponsables, el poder por el poder, y como si se tratara de un frente frío, de esos que alteran el clima, el político irresponsable habla y habla y toma decisiones de las que sin duda, tendremos que resguardarnos en el futuro.

  14. Esta tarde, a poqueta nit, pondré un nuevo post. ¿El tema? Desde luego me doy un respiro: nada que tenga que ver con las próximas elecciones (sobre las que inevitablemente habrá que volver en otro momento). Mientras tanto, les dejo con el ejemplar asunto de Camps ante Ecclestone. Un saludo, JS

  15. Lo que más me ha gustado del artículo del Sr. Serna,mención aparte de su compromiso, que en estos tiempos en los que comprometerse puede ser tan letal como la picadura de una tarántula,es recordar,recordarnos a todos que estamos en elecciones y que tenemos que elegir, entre algunos y algunas, quien va a mangonear nuestras vidas y haciendas durante,cuatro años mínimo. El mangoneo de vidas y haciendas es tan antiguo como la posición bípeda,solo que en algunos,muchos momentos,a esos mangoneadores los elegían los dioses,cuando no se proclamaban ellos mismos dioses.Ahora tenemos la prerrogativa de poder elegirlos y dejar a un lado a los dioses para hacernos cómplices de esa elección.
    Los que no parecen haberse enterado del cambio surgido son los mangoneadores.Les da igual, con tal seguir así.Por eso¿ que tiene de extraño que se alíen con los que ellos consideran héroes,titanes,semidioses, aunque solo sean gente con sus arcas repletas de dinero,que cubre su calvicie, no con laureles como Julio César, sino con una ridícula peluca y que ha sustituido las cuadrigas por motores de explosión de muchísimos más caballos.El circo sigue siendo el mismo,la plebe sigue exigiendo pan y los payasos siguen bailando a su alrededor.
    Solo hemos cambiado la tecnología.
    Pedir respeto a los votantes es lo mismo que pedir que nos paseen los rusos por la Luna gratuitamente.¿Quieres circo y espéctaculo?.¡Págalo!…a ser posible con el dinero de los catetos.
    Una nota sobre la fotografía del castellonenc.Me sugiere la omertá.

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