¿Friedrich Nietzsche, hoy?

zweig1. El mundo de ayer. Friedrich Nietzsche, hoy.  ¿Todavía hoy? ¿No cometeremos un anacronismo al volver sobre él, sobre su obra? ¿No será, acaso, un autor del siglo XIX? Si muere en 1900, ¿qué interés puede tener su obra para nosotros? Su vida, en efecto, transcurre en un mundo que no es el nuestro, un mundo aparentemente fijo: el de la sociedad respetable del Ochocientos. Por ello, sus obras están destinadas a nuestros antepasados, los burgueses que hacen del provecho y del recato sus ideales. Ser burgués es ser ciudadano, tener arraigo y acomodo, residir en un lugar y reunir propiedades: disponer de bienes para la familia, patrimonios que son recurso y emblema de apellidos que han de perdurar. Nietzsche escribe en esa Europa, ¿pero escribe para esa Europa? “Yo no soy boca para estos oídos”, admite el autor con engreimiento en alguna de sus páginas

En efecto, aquellos oídos eran los de una Europa estable poco dada al estrépito. “Cada cual había vivido su vida singular”, decía Stefan Zweig cuando la describía melancólicamente en El mundo de ayer. “Una sola, desde el principio hasta el final, sin grandes altibajos, sin sacudidas ni peligros, una vida con emociones pequeñas y transiciones imperceptibles, con un ritmo acompasado, lento y tranquilo: la ola del tiempo los había llevado desde la cuna hasta la sepultura”, añadía. Aquellos burgueses distinguidos, gentes de orden, “vivieron en el mismo país, en la misma ciudad, incluso, casi siempre, en la misma casa; todo lo que pasaba en el mundo exterior ocurría, en realidad, en los periódicos: nunca llamaba a su puerta”, insiste.

No siempre era así, es cierto: había inquietos burgueses que se desplazaban, que viajaban o que hacían con su mundo interior  algunos experimentos. Pero para uno que visitaba lugares extraños o parajes distantes, para uno que se trastornaba con lo inesperado, había muchos más que buscaban el arraigo de lo previsible, de la vida doméstica: el gobierno del negocio y de la moral. Para esos viajeros, los conflictos o los cataclismos podían vivirse de cerca, con el asombro de la novedad o de lo inaudito. Pero viajar o desarraigarse por aquella Europa era una tarea más enojosa que arriesgada y, sobre todo, requería mucho empeño.

“Es cierto que en su época en algún que otro lugar también estallaban guerras”, dice Zweig, “pero, si las medimos con las dimensiones de hoy [1940], no se trataba sino de guerras poco significantes cuyo teatro, además, se hallaba lejos de las fronteras; no se oían sus cañonazos y al cabo de medio año ya estaban apagados sus focos y olvidada una más de las secas páginas de la historia, y la vida de siempre no tardaba en volver a instalarse de nuevo”, concluye Zweig.

Ese orden aparentemente fijo no es el de Nietzsche. Y él mismo era consciente de que sus destinatarios no eran esos burgueses respetables de cuyo mensaje se apartan espantados. “Ovillados en la seguridad, las posesiones y las comodidades, ¡cuán poco sabían que la vida también puede ser exceso y emoción, que puede sacar de quicio a cualquiera y hacerle sentir eternamente sorprendido!; ¡cuán poco se imaginaban, desde su liberalismo y optimismo conmovedores, que cada nuevo día que amanece ante la ventana puede hacer trizas nuestra vida!”, concluía Zweig.

Pues bien, Nietzsche hizo trizas su propia existencia, una existencia de exceso y emoción que le hizo sentir eternamente sorprendido, desprendido de la seguridad, de las posesiones, de las comodidades. En él se mezclarán vida y obra: se mezclan hasta hacer de sí mismo la creación que a nadie debe.

kubrick20012. Así habló Zaratustra. Acaba de aparecer una nueva edición de la obra más famosa de Nietzsche: Así habló Zaratustra. La publica  Cátedra en su colección “Letras Universales”. La edición y la traducción son de Luis A. Acosta. Es la obra más conocida, la más literaria, la que siempre quieren leer quienes empiezan con Nietzsche  y, probablemente, la más desaconsejable para iniciarse. Aprovecho esta versión para releer este gran libro de Nietzsche. ¿Por tercera, por cuarta vez? 

2001. Una odisea del espacio, de Stanley Kubrick, se estrenó el 2 de abril de 1968. En España, el primer pase se hizo, posterior y simultáneamente, en Madrid y Barcelona el 17 de octubre de 1968. En Valencia llegaba a las pantallas en la Navidad de 1968, en el Cine Paz. Es una sala ya desaparecida. Estaba en la Calle Ruzafa y tenía un aforo de dos mil butacas. Fue  entonces cuando la vi. Acudí al cine acompañado de mis padres. Yo contaba nueve años. Quedé fascinado, según conté en una ocasión anterior en este blog. Por descontado no entendí gran cosa. Luego he regresado en numerosas ocasiones, tratando de comprender el mensaje que Kubrick transmitía. Por supuesto, la lectura y relectura de Así habló Zaratustra han sido tareas a las que me he aplicado, condicionado por aquella impresión primera y estimulado por el propio Nietzsche.

Sin duda, uno de los elementos más poderosos del film era el poema sinfónico de Richard Strauss con que Kubrick fantaseaba, titulado –también– Así habló Zaratustra. Es una pieza que data de 1896. El músico dijo  en alguna ocasión  que al componerla su intención no había sido la de recrear la obra de Nietzsche, sino la de sugerir la evolución humana: “he tratado de dar cuerpo al conflicto entre la naturaleza humana tal como es y los intentos metafísicos del hombre por dominarla con su inteligencia, hasta llegar finalmente a la conquista de la vida por la carcajada”.  Curioso detalle. ¿Es que acaso hay que tomar a risa la vida? En Kubrick hay un trato jocundo y grave del ser humano. Y en Nietzsche hay apuesta, sátira y carcajada.

Breve hemeroteca Serna

Yo no soy un hombre, soy dinamita

Sobre la utilidad y el perjuicio de la historia para la vida adolescente

¿Contra la historia?

Por qué hay que leer a Nietzsche

30 comments

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  1. David P.Montesinos

    Ya sé que usted no dice que Nietzsche está contra la Historia; en todo caso se trata de mirar al pasado “de otra manera”, hacer posible una forma distinta de hacer historia, en especial -porque hablamos de un filósofo- historia de la ideas. Lo aclara perfectamente en el artículo del año 2002 que linkea, y por el que debo felicitarle. Dice usted al hilo de Nietzsche que lo que descubrimos en la historia no es el “reconocimiento” confortable en una línea de acción y pensamiento en el curso del tiempo que parece necesaria y legítima y que desemboca en esa identidad presuntamente sin fracturas del sujeto que soy. Nunca sé es más fielmente nietzschano que Foucault -autor que usted conoce perfectamente- cuando dice en “Nietzsche, la genealogía, la historia” que -cito de memoria- “frente al despliegue metafísico de las significaciones ideales que ofrece la historiagrafía, la genealogía solo encuentra en el origen de todo el disparate de las cosas”. Somos como usted dice, irremisiblemente azarosos. Con ello no abolimos el estudio del pasado, al contrario, la historia empieza a ser más poderosa, inspiradora y, por qué no decirlo, hermosa y trágicamente angustiosa que nunca justamente cuando hacemos ese descubrimiento. Conocimiento de sí -en el sentido más foucaultiano de la palabra-… y no reconocimiento, como querían todos aquellos escritores tan pelmazos, pedantes y autosatisfechos que Nietzsche detestaba tanto a finales de siglo.

    Dijo Cioran que Nietzsche “es un ídolo de juventud”. Yo a veces tengo esa sensación. Me lo tomé demasiado en serio, como todo aquello que en tiempos más inmoderados hemos amado con exceso. Ahora no puedo evitar sonreírme ante toda ese escenario de bichejos que acompañan a Zaratustra por las alturas o aquellas consignas de sonrojante autobombo -desmedido incluso para él- que dan título a los capítulos de Ecce Homo (“Por qué soy un destino”)

    Y sin embargo, pasado el tiempo en que solo leía a aquellos autores que eran capaces de conmoverme a cada página, resulta que Nietzsche nos va saliendo al paso detrás de cada esquina y cuando menos lo esperábamos. Tiene usted razón en algo que insinúa o que al menos se deduce del artículo del 2002: en ese hacer trizas voluntariamente la propia vida en un tiempo en que una vida tranquila, confortable y horrorosamente aburrida para un burgués centroeuropeo parecía condena irremediable, algunos autores -no solo Nietzsche, pero Nietzsche por encima de todos- estaban detectando las primeras sombras de amenazas terribles que se abatirían decenios después sobre el continente en forma de tecnología de la supermuerte.

    Nietzsche es el médico que diagnostica anticipadamente -obviamente no se le hizo caso- la crisis de la conciencia occidental. El nihilismo, entendido en el peor de los sentidos -reflejado justamente en el virus conformista y autosatisfecho del “historicismo”- no es otra cosa que la incapacidad del hombre para sustituir los viejos valores ya caducos por una gran moral, un mapa de valores ya resueltamente “transvalorados” en los que el hombre -o el superhombre, debíamos decir- se decide de una vez a construir por sí mismo su propio mundo y su identidad sin dioses ni padres redentores. No otra cosa es la Muerte de Dios.

    Materia de estudio. ¿NO serán la sociedad de consumo o el modelo de democracia mass-mediático la concreción histórica del “nihilismo pasivo” del que Nietzsche vio las primeras sombras ante la puerta?

    Una última cosa. Se atribuye a los filósofos -no siempre sin razón- propensión al mal estilo escritural. Nietzsche es un “escritor” en toda la extensión de la palabra, un gran escritor ciertamente… y no es casualidad que lo sean igualmente muchos de quienes tuvieron agallas para leerle con todas las consecuencias: Bataille, Cioran, Foucault, Baudrillard… ah, y el mejor de todos ellos, aunque su digestión de Zaratustra fuera por tantas razones tan difícil: Adorno.

  2. jserna

    David, dice en un comentario del anterior post “que no ha salido un post sobre su artículo sobre Nietzsche que acabo de enviar, mire a ver si se ha quedado en algún ciberrecoveco, don Justo, que me ha costado un buen rato escribirlo…”.

    ¿No es el que arriba aparece?

  3. jserna

    Enhorabuena, Ana. Tengo el Abc en papel y aún no he podido leerlo. Luego me detengo palabra a palabra.

    Enhorabuena.

  4. Pumby de Villa Rabitos

    Es muy entrañable, Ana. Gracias por compartirlo con todos. Dile a tu hermana que no se asuste si un día de estos ve entrar por la puerta de la librería a un gato descomunalmente grande que camina derecho. Y, encima, se llama “Pérgamo”… ¡que barbaridad, que de connotaciones y sugerencias aporta el nombre!

  5. Ana Serrano

    :-) Gracias Justo y Pumby. Hoy he ido a la librería a llevarle a mi hermana una azalea y tenía allí a su club de fans ponderando lo lista y lo encantadora que es. No se asustará, por grande que sea el gato. Compartimos durante 17 años a Golfus, mi gato rayado, y a ambas nos encantan los felinos, y, con disimulo se leía mis Pumbys (ella tenía el Florita porque era una chica mayor y el Pumby era de pequeños). Pérgamo, sí, siempre he estado orgullosa del nombre que eligió mi padre y cuando visité el altar en Berlín… ya puede figurarse.

    Entre el premio de Neuman, el generoso artículo de felicitación que le ha escrito el tocayo de Justo, Navarro, al que conozco mucho, lo de mi hermana y ustedes tan cariñosos y amables, ha sido un día enormemente agradable.

    Gracias

  6. David P.Montesinos

    Me sumo a las felicitaciones a Ana y a su Pérgamo. El post sí que ha salido, líos míos con el ordenador, Justo, gracias

  7. Isabel Zarzuela

    Oh, Pérgamo. Sí que es sugerente… Esa librería debe ser un lugar mágico.

    Enhorabuena, Ana. También mis felicitaciones para Doña Lourdes.

  8. Marisa Bou

    Doña Ana, felicidades. Su hermana, guapísima; la entrevista, fenomenal; y la librería -no podía ser de otra manera- es un lugar que promete delicias. Me encantaría pasar por allí. Desde luego que, si voy por Madrid,lo haré. Entre tanto, salude a su hermana de mi parte. Enhorabuena.

  9. Paco Fuster

    Por una serie de razones que Justo conoce, no he querido/podido intervenir en el blog en los últimos días. He tenido -y sigo teniendo (hoy he ido al médico y mañana también tengo cita)- una serie de problemas físicos que sin ser graves (de momento), son lo suficientemente molestos como para conseguir agriar ese carácter jovial y dicharachero que me caracteriza.

    Justo: leí tu mención y tus palabras -te agradezco ambas cosas- a mi texto sobre las bodas. Volví a releer ese texto y, como cada vez que lo he leído, me entraron ganas de escribir ese libro sobre “Las bodas y lo irracional”. Inmediatamente me vienen a la memoria multitud de anécdotas y situaciones vividas en tantos años.

    Sobre Nietzsche, poco que decir. Hace poco hemos vivido una interesante -y por momentos subida de tono- polémica sobre la traducción y edición crítica de un volumen de sus “Fragmentos póstumos”. En los últimos números de la “Revista de Libros” pueden encontrar los textos de la polémica. Son textos eruditos y puntillosos escritos por especialistas, pero vale la pena leerlos.

  10. Juan Antonio Millón

    Doña Ana acabo de ver el link en el que aparece la entrevista a su hermana. Mi enhorabuena. Muestra su hermana una gran curiosidad y sensibilidad con las anécdotas del joven cliente y la de Moeller y Camus. Ahora ya sé qué otro lugar visitar en mis viajes a Madrid.

  11. jserna

    Por cortesía de Francisco Fuster, les paso los enlaces de la polémica sobre la edición crítica de los Fragmentos póstumos de
    Nietzsche en Revista de libros:

    -La reseña –en forma de Carta al Director– de Andrés Sánchez Pascual (noviembre de 2008):

    http://www.revistadelibros.com/articulo_completo.php?art=3777

    -La réplica de los autores (enero de 2009):

    http://www.revistadelibros.com/articulo_completo.php?art=4216

    -La contrarréplica de Andrés Sánchez Pascual (febrero de 2009):

    http://www.revistadelibros.com/articulo_completo.php?art=4268

  12. jserna

    Perdonen la pedantería: de los tres periódicos que leo habitualmente –bueno, leo lo que puedo–, hoy sólo he podido completar dos reportajes o entrevistas. Ambos textos tienen que ver con Ana Serrano. Uno es la noticia de la concesión del Premio Alfaguara a Andrés Neuman. Espero con gran interés esa novela. Es un gran prosista y un gran poeta y es dueño de un ingenio aforístico que no hubiera desagradado a Nietzsche. Sin duda.

    La otra noticia es, claro, la entrevista a Lourdes Serrano a propósito de la librería Pérgamo. Cuánto lamento no haber presentado el Diario de un burgués allí. El Círculo de Bellas Artes nos pareció en aquel enero de 2007 un lugar bello pero helado. Bueno, heladas estaban el ´día y la estación. Otra vez será.

    Permítame, Ana, regalarle a usted, a su distinguida hermana y a Andrés Neuman un pasaje célebre de Nietzsche a propósito de la lectura y la escritura. En esas líneas, el autor se muestra arrebatado con la palabra y exige entregar la sangre para escribir, para implicarse. No se lee por ocio, sino por compromiso: al leer, uno se compromete: se pone en un compromiso (en un aprieto) y adopta un compromiso (una obligación):

    “De todo lo escrito solamente amo lo que uno escribe con su sangre. Escribe con sangre: y descubrirás que la sangre es espíritu.

    “No es asunto fácil comprender la sangre ajena: odio a los ociosos que leen.

    “El que escribe en sangre y aforismos, no quiere ser leído sino aprendido de memoria”.

    Etcétera.

    Andrés Neuman es un brillante escritor de aforismos que aquí, finalmente, trataremos en un próximo post. Sus logros verbales, que son ingenio de metafísica ordinaria, merecen ser aprendidos de memoria. Y ustedes, las cultas, las distinguidas hijas de don Raúl Serrano, catedrático depurado por el Caudillo, merecen ser escuchadas, leídas, seguidas, admiradas. Yo me precio se ser amigo de Ana Serrano, de haberla tratado personalmente, de disfrutar de su charla chispeante y amenísima.

    Esta primavera, ya le dije Ana, he de regresar a Madrid. Nos veremos, claro, pero además iremos en peregrinación a Pérgamo. Si yo pudiera fletar un vehículo para desplazar a los amigos del blog, no lo dude: lo haría. O tal vez quizá pudiera ser más sencillo organizar una videoconferencia: como ha hecho Neuman… Algún día deberíamos hacer otra videoconferencia desde Gaia, el establecimiento en donde Alejandro Lillo reparte su saber a manos llenas. Eso serviría de acicate para nuevos lectores. ¿Se imaginan finalmente? Una videoconferencia entre Pérgamo y Gaia, ambas con resonancias directa o remotamente nietzscheanas.

  13. Ana Serrano

    Son todos ustedes un encanto y estoy emocionadísima. Les doy miles de gracias por las cosas tan bonitas que me dicen. Mañana les mandaré el enlace a mi hermana y a Andrés Neuman; espero que no se me pongan muy tontos.

    Gracias David, además de por sus aportaciones a este blog, que leo con entusiasmo Y gracias, Isabel. Pérgamo tiene el encanto de otra época. La conservamos exactamente igual que cuando la pusieron mis padres y creo que mi hermana ha conseguido mantener el espíritu que ellos tenían de fomentar la lectura y el amor a los libros, además de esa cosa acogedora y confidente que es de ella sola.

    Marisa, yo saludo a mi hermana de su parte, pero usted me avisa si viene o le daré una zurra (el que avisa no es traidor). A usted le digo lo mismo, Juan Antonio, que conste.

    Espero, Paco Fuster, que lo suyo no sea de cuidado y vuelva a su buen ánimo y estado.

    A usted, Justo, no sé qué decirle de su generosidad. El Círculo era y es un lugar ideal para esos actos, pese a lo desapacible de aquel día; en Pérgamo lo que tiene que hacer es una firma, del libro que quiera o de todos los que quiera. Entonces sí podríamos citar allí a los contertulios y sería una fiesta para todos y un honor para Pérgamo. Usted, Doña Encarna o quien usted decida, que sabe, y saben los amigos de aquí, que tienen en Pérgamo su librería y allí a su amiga Ana. Mi hermana los trataría como trata a todos mis amigos. Es una persona muy culta, muy cariñosa y enormemente amable y eficaz.

    Mil gracias por el regalo compartido de Nietzsche ¿Sabe? por estas cosas me hace recordar muchas veces a mi padre y lo que él disfrutaría leyendo este blog y hasta metiendo baza y lo de la videoconferencia Gaia-Pérgamo es una idea preciosísima y los blogueros repartidos entre las dos y haciéndonos así, así con la manita.

    Andrés Neuman es un extraordinario escritor de una precocidad apabullante, pero como persona es aún mejor, muchísimo mejor, que a mí es lo que más me importa.

    Hablé de la generosidad de Justo Navarro, por lo raro que es que un escritor hable de otro como él lo ha hecho de Andrés Neuman, pero es evidente que es algo que va con el nombre. Las cosas que me dice, Justo, yo no sé responderlas; sólo puedo decirle que una de las cosas que más agradezco a Internet es la suerte de haberlo conocido. Los espero en primavera (espero que sea en ésta que acaba de comenzar), para mi es una fiesta estar con ustedes.

    Abrazos emocionados para todos.

    Pavlova me encarga que los achuche de su parte.

  14. Ana Peris

    Ana, me ha parecido deliciosa la entrevista a su hermana. Me pasaré por Pergamo cuando vuelva a Madrid; desde aquí parece un lugar encantador y lleno de amor por los libros, algo que creo compartimos tod@s los que entramos al blog de Justo. Enhorabuena por tan linda herencia.
    También mis felicitaciones a Justo por ser finalista de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana, con una obra tan especial como ‘Héroes alfabéticos’.
    Y una vez más, gracias a tod@s por sus intervenciones que tanto me hacen disfrutar. Y principalmente a Justo, que siempre tiene algo más que decir cuando vuelve a algún tema, en este caso, el de Niezstche.
    Un saludo.

  15. Isabel Zarzuela

    ¡Ay, esos Héroes…! Sabía yo que darían mucho que hablar. Tanto esfuerzo y tanta calidad en el trabajo siempre tiene su recompensa.

    Jopeta!, qué contenta estoy.

    Enhorabuena, Justo.

    (Y encima el fallo en Quart de Poblet… Buen pueblo, mejor gente ;-))

  16. jserna

    Bueno, gracias, muchas gracias. Creo que no salió mal del todo el libro, que incluso tiene un par de ideas aceptables.

    Esta propuesta me resulta agridulce. Les diré por qué. No quiero hacer ostentación de “extimidad”, pero creo que debo decir o recordar el contexto final de dicho libro.

    Estaba corrigiendo ‘Héroes alfabéticos’ cuando mi padre estaba ya muy enfermo. Yo debía interrumpir esa revisión una y otra vez. Fueron semanas de acompañarle continuamente a los médicos mientras veía cómo se debilitaba su cuerpo. Esta noticia reabre esa herida y otras.

    Pero, ya digo: les estoy muy agradecido.

  17. La ratita presumida

    Se reabren las heridas y tu obra se fortalece, cual héroe.
    Tu padre estaría muy orgulloso de tí.

    ¿Un par de ideas buenas? No, Justo. Yo diría más bien dieciséis.

    Abrazos roedores

  18. Ana Serrano

    ¡¡¡¡Pero, pero, pero…!!! Han decidido que yo esté todo el día dando botes de alegría. ¡ENHORABUENA, JUSTO! A ver si lo siguen haciendo bien y le dan a usted el premio. Como dice Isabel (me ha encantado) Jopeta que contenta estoy.

    Y, entre usted y yo, y perdone pero es que, desgraciadamente, soy una verdadera experta: las heridas, más que abrirse con estas cosas se asientan, nos van macerando, integrándose en nuestra vida como algo cotidiano. La primera vez “sin” es un espanto; las primeras navidades, los primeros cumpleaños, las primeras notas de los hijos… sin la persona amada nos hacen tener la sensación de ya no poder más y de lo injusto de la vida. Aprendemos que ninguna felicidad podrá ya ser completa al no poderla compartir con quien queremos, pero le puedo asegurar que, poco a poco, con ese terrible aprendizaje de las primeras veces sin, la ausencia va tomando un carácter de dulce melancolía y, sobre todo, cuando se ha hecho tan bien como lo hizo usted en el inevitable fin, acabamos, con nuestro amoroso recuerdo, teniendo a la persona amada, a su recuerdo, en todos los actos de nuestra vida a nuestro lado sin la sensación de dolor insoportable, sin desgarro, sólo con esa dulce melancolía que le digo. Deseo que llegue a ese estado lo más pronto posible, de todo corazón.

  19. Alejandro Lillo

    Bueno, ¡vaya mañana de sorpresas y buenas noticias!

    En primer lugar, felicitar a Ana Serrano y familia, debe ser una delicia acudir a “Pérgamo”. Por lo leído en el artículo y por lo que usted comenta, doña Ana, pocas librerías destilan tanto amor por la literatura. Transmítale a su hermana mis felicitaciones y mucho ánimo. Y a usted, ¡qué decirle! Pues que es un placer leerla aquí, ya lo sabe.

    Señor Fuster, se le echaba de menos por estos lares. Espero que sus problemas físicos se atenúen y sus cargas laborales se aligeren para que podamos disfrutar de su presencia más a menudo. Lo de la traducción de Nietzche me ha quedado un poco oscuro, je, je. Estaría bien conocer la opinión de algún filólogo o de algún experto en el tema. Realmente es una polémica que me interesa pero que por lo leído hasta ahora no me atrevo a pronunciarme. ¿A usted que le parece, Paco?

    A Andrés Neuman no lo conozco, aunque prometo leer tanto la novela premiada como sus cuentos. Seguro que de una persona tan joven y ya tan reconocida se puede aprender mucho. No puedo evitar envidiarlo.

    Por último, quisiera felicitar también al señor Serna por ese reconocimiento de los críticos valencianos. Recuerde: esto es sólo el comienzo.

    Lo que está claro es que este blog está lleno de talento y de modestia. Piensen ustedes lo que quieran, pero para mí, leerles y poder presumir de su amistad, me alegra la vida. Y si algo de lo que ustedes comparten con tanta generosidad se cuela en esta dura mollera, pues mejor que mejor. Gracias.

  20. Paco Fuster

    El tema de la polémica, amigo Alejandro, es un tema complicado. Si has leído los tres textos habrás visto que son textos eruditos escritos por especialistas y dirigidos a especialistas. A mi me interesó leerla en su día (por eso le pasé los textos a Justo), no tanto por Nietzsche, como por la discusión sobre lo que es una edición crítica de un texto.

    Yo tampoco me puedo pronunciar porque no he leído el libro y, aún habiéndolo leído, dudo que llegara a captar todos esos errores que se denuncian. Debería de leer el texto en alemán primero. Lo que sí te digo es que cuando el río suena… Sánchez Pascual es una autoridad en la materia y si has leído sus dos textos, habrás visto que sabe lo que se dice. Otra cosa son sus formas y algunos comentarios fuera de tono.

    Obviando la parte más erudita, es una polémica que ilustra muy bien la dificultad que conlleva hacer una buena traducción y una buena edición crítica.

  21. David P.Montesinos

    Me sumo a la felicitación a Justo Serna, más en la medida en que los demás finalistas -en sus distintas secciones- tampoco parecen insignificantes.

    Tiene razón Fuster cuando cataloga a Sánchez Pascual como autoridad en el asunto. La del traductor es una labor como la del árbitro en el fútbol, parece que solo nos acordamos de él cuando fracasa. Siempre me acuerdo de la impresión que me produjo leer el mismo texto de Foucault por La Piqueta y después por Pre-Textos… El original no estaba en chino ni en swahili, estaba en francés, pero el mismo artículo leído en uno y otro caso parecían dos artículos distintos. No quiero sin embargo caer en el mismo error que denuncio. Aprender una lengua extraña hasta el punto de ponerse en condiciones de traducir a un gran pensador es una labor de cíclopes y tremendamente ingrata. Algún conocido mío malvive de traductor. Gracias a gente como él conocemos a autores imprescindibles, pero nadie parece fijarse en el pequeño rótulo de su nombre que aparece en los datos del libro. De hecho, si ustedes buscan un libro en internet les aparece de todo, la editorial, los años de las ediciones… pero es complicadísimo encontrar el traductor, como si fuera un dato baladí. “Traduttore, tradittore”… esa es la maldición que lanzamos sobre el traductor, siempre es un villano porque cuando no lo es, simplemente no existe. “Infumable traducción”, decimos a veces, sí, pero no pensamos en lo que las editoriales les pagan por trabajo o en el tiempo que les dan… eso sí es un submundo laboral. Nietzsche, o mejor, “nuestro Nietzsche” -el de ustedes y el mío- es fundamentalmente el de Sánchez Pascual. O dominas perfectamente el alemán o tienes que entregarte en tu experiencia lectora a un personaje al que después no reconocerás mérito alguno.

    Un par de curiosidades. Jenaro Talens ha escrito cosas verdaderamente interesantes sobre el tema, por ejemplo un artículo llamado “El sentido Babel”, que se publicó en Eutopías y que creo que Serna conoce.

    Otra, y ésta con tono reivindicativo. “Mi” Baudrillard es hijo de Joaquín Jordà, interesantísimo personaje que falleció recientemente y que tradujo casi toda la obra de este autor para Anagrama, por cierto, magnifícamente, pese a la dificultad que supone su retórica. Jordà tradujo a gente como Leonardo Sciascia o Antonio Tabucchi. Mucha gente no sabe que Jordà fue un gran hombre del cine. Se formó en los cincuenta al lado de gente tan excepcional como Chabrol, Rohmer o Truffaut y es autor de algunos guiones sumamente trascendentes. Como director de documentales se le deben algunos tan imprescindibles como “Numax presenta” o “Monos como Becky”.

    Última curiosidad y les dejo en paz. Mourinho, considerado ahora mismo como el mejor entrenador del mundo fue en su momento ayudante del segundo entrenador del Barça. Como éste no hablaba ni papa de castellano, cuando daba ruedas de prensa su ayudante traducía. Desde entonces, cuando Mourinho ha acudido al Nou Camp dirigiendo a algún rival del Barça desde el graderío se la ha coreado “Traductor, traductor”… curioso insulto, ¿no les parece?

  22. Paco Fuster

    Amigo Montesinos: en un blog le dedicarón un post -irónica y acertadamente titulado “Así habló Sánchez Pascual”- a la polémica nietzscheana:

    “El gran traductor de Nietzsche y Jünger, Andrés Sánchez Pascual, que para mí forma parte, por esas traducciones, del canon de la prosa en español, acaba de convertir en póstuma la edición en marcha de los Fragmentos póstumos de Nietzsche, con la inapelable autopsia que ha publicado en Revista de Libros”.

    Fuente: http://joseantoniomontano.blogspot.com/2008/11/as-habl-snchez-pascual.html

    Para que veas que hay gente que sí que le reconoce valor al trabajo de Sánchez Pascual y al de los traductores en general. Que es un minoría, sí. Que no es suficiente reconocimiento, también. Pero así e ingrata es la vida. Salvando las enormes distancias, servidor tradujo hace unos meses un texto clásico del feminismo americano inédito hasta ahora en catalán. Meses después, mis amigos filólogos catalanistas no solo no me lo han agradecido (tampoco lo hice por ellos), sino que, aún peor, me critican por haberme pasado “al otro bando”. Desde que pasó lo que pasó con Baroja, no sabeis la de “bromas” y puyas que tengo que aguantar. En fin…

  23. Juan Antonio Millón

    Que los Hados le sean propicios amigo Serna, eso le deseamos los que hemos disfrutado y aprendido de su prosa enyística, propiamente en la línea de aquel Michel de la Montaña: pura indagación arriesgada en el alma humana. Y qué atrayente ese encuentro en “Pérgamo”, buen lugar clásico donde departir y saludar a los amigos.

    La obra de Nietzsche entra la categoría de lo clásico, de aquella obra que renueva su llamada, aquella que siempre nos interpela, esto es, “intempestiva”. Cómo no admirar ese anáisis radical de los “modos de la historia” (la historia “monumental”, la “anticuaria”, y la “crítica”)que realiza en su segunda “Consideración intempestiva”. Su escalpelo es radical y exigente, Extraordinario. Al hilo de este texto recomiendo también el análisis que hace el profesor Luis Enrique de Santiago, estableciendo la lectura que realizó de él la hermeneútica de Gadamer. El texto se publicó en la revista Endoxa y se encuentra en internet: http://e-spacio.uned.es/f.ez/eserv.php?pid=bibliuned:endoxa-2005-20-&dsID=pdf

  24. jserna

    Gracias nuevamente por sus felicitaciones, pero no se me adelanten que aquí, en firme, no hay nada de nada.

    De momento, les traigo otra vez una reseña muy generosa de un crítico que no es valenciano.

    http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=3092

    Mañana renuevo el post, sí, pero el tema Nieztsche no está acabado. Es más, es problable que insista en el nuevo post en otros aspectos.

  25. Marisa Bou

    Hoy les he leído a las tres de la mañana. Y he aguantado hasta ahora para decir algo, porque pensé que -a esas horas- no habría nadie escuchando.

    Bien, pues ¿cómo les explicaría yo lo contenta que estoy de esa nominación de Justo y sus Héroes para el premio de la crítica? Y no sólo por amistad, que también, sino porque haría honor a los merecimientos de un adicto a la lectura que no escatima esfuerzos para hacer partícipes a los demás de aquello que a él le ha producido tanto placer. Siempre he amado los libros pero, desde que le conozco, mi amor se ha hecho más profundo, a medida que ha ido aportando nueva luz a lo leído y nuevas fuentes de lectura que desconocía. En lo poco que te pueda servir mi agradecimiento, Justo, recíbelo como un adelanto del posible premio.

    Y a todos los demás que aquí se asoman cada día, gracias por estar ahí.

  26. Oscar Portela

    NIETZSCHE HOY
    ensayo de OSCAR PORTELA

    …“lo último que deseo es “fama” y “ruido” en los periódicos y “veneración de discípulos”; he visto demasiado de cerca lo que todo ello significa hoy. Me sentiría en medio de ello mas solitario que ahora, y quizás aumentaría espantosamente mi desprecio de los hombres”. (A su hermana, Sils María, a finales de julio de 1885).

    La relación de la época de Nietzsche es sin embargo equívoca. El no pidió oficinas de prensa y propaganda, sino apenas un pequeño grupo de personas que me quieran oír y entender, y estoy sano. (A su hermana, Sils María, 8 de julio de 1886).

    Tuvo no obstante, exégetas de todo tipo, “fieles” discípulos y organizaciones de propaganda. Ello y de múltiples modos, fue previsto por el.

    “El sentimiento de que hay en mí algo muy lejano y extraño, de que mis palabras tienen otro color que las mismas palabras en otras personas, de que en mí hay mucho primer plano multicolor que engaña, este sentimiento exactamente, que en los últimos tiempos me ha sido atestiguado desde lados muy diversos, es todavía hoy, el grado mas exquisito de “comprensión” que he alcanzado hasta el presente. Todo lo que hasta ahora he escrito, es primer plano; para mi mismo comienzo siempre con los puntos suspensivos”…

    La relación de Nietzsche con la época es la de la historia universal con sus fundamentos. Nietzsche supo que la confusión no solo sobrevendría, sino que era necesaria. “Huelo a quinientos pasos la confusión de que soy objeto”, dice a su hermana, el 3 de noviembre de 1886.

    A los 77 años de su muerte, la confusión subsiste, aunque atenuada por los esfuerzos de Heidegger, Lowith, Fink y los franceses Bataille, Blanchot, Derrida, Deleuze y otros. La dificultad no reside sin embargo en lo dicho, sino en la experiencia que se anuncia en su lenguaje y en lo que este oculta.

    Nietzsche vivió su vida como un teatro donde se desenvolvía y epilogaba una batalla.

    La historia universal hegeliana como la hibridación de ser y apariencia, en la absolutización de la metafísica de la subjetividad, donde el hombre, como “el ser en el todo en su devenir se ha hecho ser” (Blanchot: Nietzsche y la escritura fragmentaria”)
    va a hallar en las claves e su pensamiento y su vida, el desenlace y la puesta en marcha de un viraje donde todas las categorías del pensar occidental son puestas en tela de juicio.

    El pensador, en este sentido, asumido por Nietzsche y repensado por Heidegger, constituye un destino, una fatalidad, una necesidad.

    Llegados a este punto, es necesario señalar que nada tan alejado de la pura biografía y el puro símbolo de una subjetividad avasallante, como el pensar de Nietzsche nos habla de la fuerza “soberana” que se expresa en toda filosofía, se refiere sin dudas al Pathos de la fuerza objetiva que opera detrás de toda exégesis o enunciación interpretativa.

    Nietzsche es pensador, aún cuando haya preguntado irónicamente si le asistía el derecho de ser llamado filósofo.

    No puede explicitarse su pensar a fuerza de biografía, ni esta a partir de la multiplicidad de su “letra”. Nietzsche no es un místico, ni el profeta de una religión de salvación o redención del hombre, he ahí precisamente lo problemático.

    El hombre como error y la historia como extravío, a partir del día en que se invento el conocimiento y con “ello” el prejuicio teleológico del fin.

    En el prejuicio teleológico del fin descubre Nietzsche el postulado, la piedra de toque en la constitución de la metafísica como moral. En lo que Heidegger mas tarde llamará “ontoteología”. A partir de ahí, y disfrazando su crítica a la metafísica de psicología, y su ontología de axiología, Nietzsche se lanza a la destrucción del lenguaje, de la cultura, la religión y las psicologías del resentimiento, operando una transvaluación de los conceptos de ser, cosidad, sustancia, yo, sujeto: en juego, fuerza, voluntad, repetición, diferencia: considerando las primeras como prejuicios de una voluntad de la “nada”, a no tener ninguna voluntad”: “Genealogía de la Moral”

    Los martillazos a la religión son crítica al desplazamiento consumado en la filosofía platónica, en tanto se considera lo divino como lo más ente.

    Nietzsche critica de este modo, extrañamente, el principio de la metafísica de la subjetividad que combate Heidegger. En este sentido, la filosofía de Nietzsche no puede caracterizarse ya ni como una filosofía de la inmanencia, ni como una filosofía de la trascendencia.

    El principio de la ontología nietzscheana oculta tras el ropaje de la estética, (en “El origen de la Tragedia”), piensa ya el ser como la contrapuesta unidad de iluminación y ocultamiento, de cielo y de tierra, en el juego y la danza de Zeus como alianza del ser y devenir en la afirmación dionisíaca:

    Así la afirmación va a ser pensada por Deleuze en Nietzsche, como doble afirmación:

    “En sí misma y como primera afirmación, es devenir. Pero es el ser en tanto que es objeto de otra afirmación que lleva el devenir al ser o que extrae el ser del devenir” (“Nietzsche y la Filosofía”).

    Esta visión que parece evadirse de la misma filosofía, le hace decir a Blanchot, hablando de Dionisios como plus de la afirmación: “Y la afirmación del Dios no es el renunciamiento atrevido a la unidad que permanece unida al pluralizarse. La fragmentación es el Dios mismo, aquello que no tiene ninguna relación con un centro, no soporta ninguna referencia originaria y que, por consiguiente, el pensamiento, pensamiento de lo mismo y de lo uno, el de la teología, lo mismo que el de todas las formas del saber humano (o dialéctico), no podría acoger ni falsear”. (Blanchot: “Nietzsche y la escritura fragmentaria”).

    Es que Nietzsche prepara una nueva experiencia de lo sagrado.

    La critica de la metafísica platónica, que termina considerando al ser como luz, dice la fuerza inaprensible por ésta: “El mundo es más profundo que lo que el día lo piensa”. La luz misma es ocultamiento y alumbra en un espacio que no le pertenece, espacio de la voluntad de poder, no como ser o devenir, sino como pasión de la diferencia:

    “La danza afirma el devenir y el ser del devenir,; la risa, las carcajadas, afirman lo múltiple y lo uno de lo múltiple; el juego afirma el azar y la necesidad del azar”.

    Deleuze: “Nietzsche y la filosofía”): “Aquí ser y nada son únicamente expresión abstracta de la afirmación y la negación como cualidades de la voluntad de poder”.

    Eterno retorno, voluntad de poder, superhombre, hablan aún para algunos el lenguaje de la metafísica. Su mensaje sueña por eso extraño. El diálogo con este pensar, solo nos será dispensado por los oscuros avatares de la historia que el mismo promueve.

    Para otros, en cambio, dice aquella experiencia ontológica que rebasa toda metafísica confinada al reino de las esencias, en donde la voluntad queda encadenada al tiempo como caducidad, y al ser como presencia. En el pensamiento plural se halla la superación de la metafísica.

    Así parece pensar Fink, contra Heidegger, quien en sus últimos años, duda en seguir considerando a Nietzsche preso en la hibernación de la metafísica: así pudo preguntarse si éste pertenecía aún al reino de la filosofía.

    Superhombre es aquel capaz de dar un sentido afirmativo al acontecer plural de la muerte de Dios como caducidad en la duplicidad ontológica entre esencia y apariencia. Superhombre es aquel capaz de afirmar toda descarga de lo que vive y para decirlo con palabras de Eugen Fink, la “aletheia de un hombre abierto al mundo”…

    “El elemento alciónico de la imagen del superhombre alude al jugador, no al déspota o al gigante técnico”.

    Por eso, “El hombre que juega, el hombre que está estáticamente abierto al Dios Dionisios, dios que juega, dios informe y formador, no vive en el capricho de una libertad incondicionada; es partícipe del juego del mundo”…“Expresa la armonía cósmica (entre el hombre y el mundo), en el juego de la necesidad”.

    Al comenzar estas letras dijimos que la relación de Nietzsche con la época era equívoca. La falsificación llevada a cabo con la letra de su obra, ha sido esclarecida hace tiempo. Nietzsche pensó las disyuntivas políticas en la esfera de las decisiones metafísicas, que competían a la historia de occidente como un todo susceptible y necesario de ser llevado hasta el acabamiento de su origen.

    Detestó por ello las políticas de primeros planos y los nacionalismos o racismos de cualquier índole (como antropologísmos), y despreció dolorosamente el carácter extraviado del origen griego occidental del pueblo alemán, tanto como el antisemitismo que no le permitió tratar a su cuñado.

    Una vez escribió a su madre y a su hermana (Niza, 21 de marzo de 1885): “Entusiasmo por el “ser” alemán no tengo, desde luego mucho, y menos todavía el deseo de mantener pura esa “magnifica” raza. Al contrario, al contrario”…

    Para todo ello no fue tenido en cuenta y habla según Heidegger de lo que ha quedado aún sin decidir.

    Por eso, el máximo pensador de éste siglo, pensando su filosofía como un texto de Nietzsche leído al revés, aconsejó hace tiempo dejar al solitario Sils, para luego leer el Zaratustra como la metafísica del estagirita, si bien no de idéntica manera: tal que el mismo Nietzsche observara, hay en su letra distintos planos que confunden.

    Lo dicho, que a veces oculta lo que el pensar intenta confesar dificultosamente con un habla que aún no le pertenece y que dice: Superhombre es aquel que se abre al origen de la caducidad de todos los entes, de las humánitas, y como señor de la tierra no usurpa el ámbito desierto de lo divino, sino inaugura el espacio ilimitado del juego como otro ámbito de apertura del hombre hacia los entes.

    Pero entendamos al fin que todo autentico diálogo como apropiación creadora, no entiende “jamás el texto mejor que lo entendió su autor, sino de otro modo. Solo que este otro modo debe ser tal que alcance lo mismo que el texto comentado, pensó”. (H. W. Heidegger).

  27. Comentarios con-texto | idolatribu

    […] como alcanzados por una nueva aurora (…). Ahí está el horizonte despejado de nuevo, aunque no sea aún lo suficientemente claro; ahí están nuestros barcos dispuestos a zarpar, rumbo a todos los peligros; ahí está toda nueva […]

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