Premio de la Crítica Valenciana

HeroesalfabeticosHéroes alfabéticos. Por qué hay que leer novelas (PUV). Premio de la Crítica Valenciana 2008 en la modalidad de ensayo. Concesión: viernes 16 de octubre a las 19:30 horas en la Casa de la Cultura de Quart de Poblet. Heroesalfabeticos1

He leído Si temierais morir (2008), de Vicente Gallego, y El testamento ológrafo (2008), de Honorato Boscá. ¿Por qué lo he hecho? ¿Por cortesía con los premiados, compañeros de galardón? Si ésta fuera la razón, entonces llevaría los deberes hechos. Pero no, no es ése el único motivo. Hay algo más. Mucho más.

Por explícito título o por circunstancia personal, he leído ambos libros porque están relacionados con la muerte. Mi padre falléció hace un año y fue entonces, en esa circunstancia, cuando aumentó mi interés por la muerte. Por el absurdo que es, por el escándalo universal de la muerte. De siempre he leído sobre esto y no hay como la poesía para tratarla directamente, nombrando lo que carece de sentido. Ludwig Wittgenstein decía que hay cierta cosas que no pueden ser nombradas porque con las palabras no alcanzamos el sentido: como mucho, la descripción precaria de lo real, de lo tangible, de lo constatable. No me interesa mi muerte, fenómeno del que sólo puede preocuparme el dolor: el que yo podría experimentar o el que mi estado podría ocasionar. Me interesa el sentimiento que la muerte provoca. 

sitemierasmorirSi temierais morir. El libro de Vicente Gallego es un poemario en el que se expresa la duda sobre la vida, la constatación de que nada es firme: tan sólo lo parece. ¿Una trivialidad? No creo que lo sea. Es la angustia profunda y superficial que tapamos con toda clase de afeites o maquillajes. Eso es: tenemos tapaderas. ¿Pero qué pasa cuando levantas la tapa o alguien se levanta la tapa de los sesos? “Esta vida, tan viva, tan segura, / ¿dónde esta sucediendo?”, se pregunta el poeta en “Humo de pajas”. Hay en sus versos esa constatación de que nada es firme, no sólo el amor, sino también el dolor que nos angustia. “¿Dónde van los amantes? / ¿Dónde el cuerpo que quiso y pudo tanto? / ¿Dónde yo cuando duermo, / dónde entonces la herida que en la noche me tenía velando?” El poeta corrobora el vacío de que estamos hechos, la sucesión de pérdidas, la identidad inevitablemente lacerada.

Intentamos vivir con sorpresa, sabiendo que no hay recambio y que esto que logramos es un prodigio: una ilusión y algo milagroso, perecedero o azaroso. “Quién obliga / este afán, / este beberse / la música no oída, este andar afinando / entre las cosas, pulsándoles el talle / por si hubiera sorpresa”. En esa esperanza vivimos, en que hay sorpresa (ilusión y milagro) que nos redima. Pero pronto, bien pronto, advertimos lo inútil del esfuerzo. “Esas pocas migajas que sorbemos / de la ración aguada del mendigo, / ¿nos han hecho crecer,  / nos aprovechan? / Lo que ayer parecía vocación,  / oficio de hombre libre, / ya se ve que es empleo / y a la fuerza se cumple”. No hay, pues, ilusión que dure y meta que se cumpla. Incluso aquello que era fruto de la voluntad del hombre libre se consume y se consuma como determinación y menester, algo previsible y ya fijado. “Esta vida / no es vida, es sólo menester”, afirma el poeta.

Y la muerte confirma esa previsión. “Aquí regresa todo: / la vida siempre urgente nunca cierta, / la muerte muy segura, / paso a paso”. Una y otra vez, el poeta se interroga sobre el absurdo que nos rodea o, mejor, sobre el absurdo que es el propio yo, un fingimiento o un error a punto de terminar. “¿Es que a nadie le extraña / lo que sucede aquí? / Llegamos sin quererlo; / partimos sin querer; / sin consuntar catálogo / cargamos con un cuerpo. / Ni la madre se elige, / ni lugar, ni ocasión; / y va de suyo / lo que llamamos alma, / cortada por qué mano a su capricho”.

Conforme leemos –y volvemos a leer– Si temierais morir certificamos la duda que no despejaremos. Habra que estar vivos, habrá que tener los ojos abiertos, sin tener miedo a los sueños. El padre ha sido guía, aquel que ha mostrado la audacia al niño o aquel que tutela al adulto que regresa lacerado. “Una noche dijiste, padre, / poniéndome en la frente / un fresco paño: / no temas a los sueños. / Yo volvía del mundo / más real que conozco, / donde afila / la vida sus ultrajes”. Pero nada dura y el padre, que es referencia que se pierde, desaparece porque no supimos defenderlo. Así lo vive el poeta, así lo vive el hombre. “Aquel que cuando niño / te rezó con la fe que sólo al niño / acuna y hace fuerte, / míralo aquí de vuelta, ha regresado / del más largo viaje, / el de perderte”.

Por supuesto, Si temierais morir es mucho más de lo que yo aquí esbozo. Es una rica sucesión de poemas que designan la angustia y una leve esperanza, lo temido y una frágil sorpresa. Pero yo lo leí sesgadamente, teniendo a mi espalda la sombra tutelar de mi padre. Yo también soy ése que menciona el poeta: “míralo aquí de vuelta, ha regresado / del más largo viaje, / el de perderte”.

eltestamentoolografoEl testamento ológrafo. Una muchacha apunta con un rifle de perdigones, porque… parece un rifle de perdigones. Es una joven bella y enérgica. El niño que a su costado observa atónito tiene un futuro por delante. ¿A qué disparan? No hay mejor ilustración para la cubierta de un libro. Lo ignoramos todo de la historia que aquí se cuenta…

De El testamento ológrafo, publicado en Pre-Textos en 2008, yo no sabía nada hasta que Lola, mi librera preferida, me la recomendó. Fue una viva recomendación, sí. Yo andaba buscando un libro para mi padre y ella sabía más o menos sus gustos, sus inclinaciones. Le precisé aún más. Mi padre, gran lector, estaba mal de salud, muy decaído y ya no soportaba cierto tipo de obras ajenas, es decir, ya no aguantaba historias que no le concernieran. Cuando Lola me explicó de qué iba, cuando comprobé la localización de la acción, la entidad de los personajes, la cronología de los hechos, inmediatamente le dije que sí, que me la llevaba, que seguro que le iba a encantar.

“Mira, lo que te traigo”, le dije a mi padre. “Esta novela la vas a disfrutar”, añadí mientras él asentía queriendo creerme. Ocurre en julio de 1954, entre Valencia y Alfambra, y la historia que nos cuenta el autor es la de una familia de clase media durante el veraneo de aquel año. Por supuesto alude a hechos anteriores, a circunstancias de la Guerra Civil y salen maquis. Eso le dije. Era un compendio escaso, escasísimo, pero suficiente para despertar la atención de mi padre.

Él había llegado a Valencia a comienzos de los años cincuenta, procedente de un pueblo muy parecido al de la novela, un pueblo como esa Alfambra en la que suceden los acontecimientos. “¿Y quién es el autor?”, me preguntó. Honorato Boscá, respondí. “No he leído nada de este escritor. Creo que es un autor novel, pero la novela parece muy madura y con intriga”, concluí. Yo había leído algunas páginas para cerciorarme de la elección. Su prosa impecable, precisa y recia auguraba deleite. “Además”, le insistí a mi padre, “Lola conoce al escritor. Años atrás fue jefe o compañero suyo en la empresa en que ambos trabajaban”. Este dato acabó por convencer a mi padre. Si la librera recomendaba una novela de alguien cercano, tan cercano, debía de estar bien. De lo contrario, habría evitado todo compadreo: se arriesgaba a que el lector regresara enfadado exigiendo hablar con el autor…

Mi padre ya no pudo leer la obra. Poco tiempo después moría y la novela quedaba inerte.Yo sabía que se estaba muriendo porque ya no leía. O como dije aquí en un post: mi padre no me lee. Era el síntoma inapelable. Por supuesto decidí leerla yo para completar lo que no pudo ser, para consumar ese acto interrumpido, pero también para averiguar qué historia era esa que transcurría entre Alfambra y Valencia. Y, francamente, no salí decepcionado.

El deleite verbal que la obra nos procura; la mirada tierna y levemente irónica del escritor; el cuidado con que trata, describe y da la vez y la voz a los personajes; el uso del estilo libre indirecto por un narrador omnisciente que se acopla a cada uno de los protagonistas;  la moral que encierra, con la culpa y la redención como cargas personales y colectivas; el amor como posibilidad real en una España raquítica y miserable; la reconstrucción del presente a despecho del peso muerto de la historia, a despecho de la gravedad pretérita; el costumbrismo, los tipos reconocibles, pero también las sorpresas, las identidades confusas finalmente reveladas:  todo esto hace de El testamento ológrafo la novela que mi padre habría disfrutado si hubiera podido leerla. 

En una página de Héroes alfabéticos digo algo de un padre que es trasunto del mío. Hablo de sus hábitos como lector: “lleva desde 1973 (es decir, desde hace más treinta años) una libreta, un registro de las obras que ha leído (miles, hemos de suponer) y una calificación particular en donde anota su valoración del volumen: de 3 a 7, no preguntemos por qué. Cuando un libro le tienta, le seduce, le persuade, entonces le concede un siete, la máxima puntuación”, nota que “es efectivamente un sobresaliente”.

Estoy seguro de que, si hubiera podido leer  El testamento ológrafo, mi padre habría calificado dicha novela con un 7, con la máxima puntuación. Y habríamos discutido felizmente. Seguro.

Nota de Europa Press (aquí)

Imágenes de la entrega de Premios (aquí). Cortesía de Isabel Zarzuela.

Glosa de Alfons Cervera en la entrega del Premio (aquí).

Otros comentarios, análisis y reseñas: 

  • W. Héroes alfabéticos, Reseñas y menciones
  • W. Héroes alfabéticos. David P. Montesinos
  • W. Héroes alfabéticos. Francesc Vila
  • 38 comments

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    1. Pumby de Villa Rabitos

      Sólo por ver fracasar a Serna y desdecir a Marisa, también fui a la entrega del Premio de la Crítica. ¡Maldita sea! Ni pude burlarme del primero, ni injuriar a la segunda, toda vez que ignoro el aspecto físico de esta última. Dígase lo mismo de RSR, hundida en igual anonimato. Yo, para variar, inspirado por el comentario de esta sobre las posiciones fijas, me cambié de lugar, me quedé detrás, claro, pero en el lado derecho de la sala, cerca del sr. Aznar, el presidente de la Fundación Cañada Blanch, no el infame ex presidente del gobierno, y desde ahí asistí al acto. Por cierto, que vi a la misma fotógrafa embarazada del otro día, con la que tropecé, y el tipo de barba recortada que vestía como un pordiosero entre los Trenor; el que Serna señalaba, muy acertadamente, como un impresentable, en la foto que destacó.

      Más que una croniquilla del acto – sobrio, medido, elegante – que, seguro que hay mejores redactores del evento que yo, si me lo permite mi odiado Serna, responderé a alguna alusión que se me hizo en el anterior “post”, precisamente el de los Trenor-sin-tilde.

      Por orden de intervención.

      RSR… muchas gracias por buscar un gato elegante, se nota que tienes criterio. Y hazle caso a Marisa, sus palabras son sabias… Respecto a lo de las posiciones… mira que si tu no te contienes, mi continencia es incontinente… Una cosa te digo: “panta rei”, sí, naturalmente. Y cuando no hay posiciones fijas, encastilladas, hay movimiento. Pero al producirse éste, se ha de ver si se trata de una evolución o una involución… y en estas, tanto el PSOE como el PP son preclaros faros involucionistas: ni los primeros se acuerdan de qué es el socialismo, ni los segundos saben lo que es el liberalismo, aunque ambos presuman de lo uno y de lo otro.

      Marisa… ¡no me vas a picar! Estuve en el acto y presté especial atención a cualquier mujer que se aproximara a Serna por si acaso tu nombre te delatase. Nada, fue inútil. Yo seré difícil de encontrar pero tu, ya me explicarás… no hubo forma de encontrarte por más que me quise presentar.

      ¡¡Sólo podías ser xoto, David!!… un maldito xoto… Y… y… de nuevo he de darte la razón y ratificar cuanto dices. Qué tormento. En efecto, así fueron las cosas a principios de siglo XX, salvo que Serna nos cuente algo nuevo. ¡Cuéntalo Serna! Y, obvio, la “sang blaugrana” es la que nos hermana con el Barça y mañana pienso divertirme. Lo siento por tu abuelo.

    2. Marisa Bou

      ¡Cuanto lamento, Pumby, haber perdido esta oportunidad de conocerte al fin! Pero asistir ayer a un acto público, en las condiciones en que me encontraba, hubiera sido un inconveniente -por decirlo de manera suave- para todo el que me hubiera tenido que aguantar. Y saben los dioses que esperaba ese día como si el premio hubiera tenido que recogerlo yo. Me ilusionaba mucho ver recoger a mi buen amigo Justo tan merecido galardón. Vaya desde aquí mi aplauso, aunque ya sé que no es lo mismo. Y un cariñoso abrazo para la fotógrafa embarazada y para el resto de incondicionales.

      Por cierto, gatito, esta vez no me importa darte la razón: el PSPV ha olvidado lo que es el socialismo. Y además, no permite que nadie se lo recuerde. No sabes cómo me duele reconocerlo. Recibe una rascadita tras las orejas por haberlo dicho con menos acritud que de costumbre.

    3. R.S.R.

      Sr. Serna usted que es un poco Freudiano seguro que entenderá aquello de que “las cosas no ocurren por casualidad” mucho o algo, consciente o inconsciente, hacemos nosotros para que las cosas nos sucedan. Ayer, mientras esperaba el inicio del acto, observando el clima cálido y amigable que había no pude dejar de pensar en ello.
      Acudí con algunas reservas, no sabía sí sería un acto demasiado íntimo, pero por otra parte no quería perderme el evento por el que se premiaba a un libro que me ha hecho disfrutar extraordinariamente, también quería acompañarle en ese acto que imagino era muy importante para usted. Ya en la puerta me alegré de haber ido, pase un rato estupendo, así que le agradezco su invitación, fue un privilegio estar allí. De nuevo le felicito por su premio y por todo lo demás que observé ayer.( Me gustaría volver a oír o leer las palabras llenas de afecto que le dedicó Alfons Cervera)

      Ay Sr. Pumby, ¡qué contenta estoy! yo sí que le vi ayer, qué guapo que estaba con ese cuello almidonado y su cascabel, eso es glamour y no lo de los Trenor.Gracias a los datos que me facilitó pude reconocerle, pero claro como yo no le había dicho nada sobre mi persona usted no pudo saber quién era, así es la vida. De todas formas nada como la fantasía Pumby, y nada como este medio para alimentarla.
      Ah!, y como mi timidez suele ganarme la batalla casi todos los días, no me acerqué al Sr.Serna, así que no estuve entre todas aquellas mujeres que le saludaron . Yo no cambié mi posición: a la izquierda, mirando a la mesa y… detrás de ti.
      Es verdad que después de leer la noticia que publicaba ayer El País, parece que el socialismo valenciano no quiere evolucionar, lo siento por Dª Marisa.

    4. jserna

      Les agradezco sus palabras y la crónica del acto. Seguro que alguien más puede añadir o completar con la misma ironía que ya se lee en sus comentarios.

      A lo largo del día iré poniendo fotografías del acto de entrega de premios…

      Nuevamente, gracias.

    5. Isabel Zarzuela

      Qué acertadas fueron las palabras (para nada generosas) que le dedicó Alfons Cervera, Don Justo. Fue muy emocionante verle recoger su merecido premio, acompañado por el recuerdo de su padre, tan próximo a usted en la revisión de ‘Héroes alfabéticos’.
      Y qué presente estuvo la muerte en esta entrega de premios: el galardonado poemario ‘Si temierais morir’ de Vicente Gallego, el también premiado ‘Testamento ológrafo’ del fallecido Honorato Boscá, y bueno, también recordamos al padre de Don Justo, que murió poco antes de la edición de ‘Héroes’. Pero miren, paradójicamente, su lectura -la de ‘Héroes alfabéticos’, digo- como apunta un amigo, “(…) es muy vital. Como el laberinto borgiano, se vive. Da vida. Estimula.”

      Enhorabuena, Justo.

      Pero no fue una ceremonia triste: asistimos a un acto acogedor, alegre y emotivo. Yo lo pasé muy bien, aunque no pudimos disfrutar de la compañía de Dña. Marisa Bou (a la que echamos de menos especialmente), Alejandro Lillo (que a la ‘picaeta’ sí se incorporó) o David P. Montesinos. Lo mismo le digo al Sr. Millón, que aunque sí pude saludarle, no pudo quedarse a tomar unas cervecitas con nosotros tras la entrega de premios.

      Ah, por cierto, al igual que R.S.R, también localicé a Pumby entre el público, efectivamente al fondo de la sala, (con ese cascabel que lleva colgado en el cuello no puede pasar muy desapercibido) pero cualquiera se acerca y le dice algo, con lo remilgado que es el minino…

    6. Paco Fuster

      Me hubiera gustado asistir ayer a la entrega del Premio. Por diferentes razones y contratiempos, no pude. Como ya hice en su día, vuelvo a felicitar a Justo por el merececido éxito de “Héroes alfabéticos” y a Alfons Cervera por unas palabras que no pude escuchar, pero que imagino sinceras y emotivas.

    7. Juan Antonio Millón

      Si, Isabel, coincido contigo en que el acto fue emotivo, el quiebro de la voz de Justo al recordar la figura de su padre me encogió, y su seguridad inmediata y rotunda al recordar su regalo y su lectura, me emocionaron. Las palabras de Alfons Cervera lograron aquilatar la grandeza de “Héroes alfabéticos”, realizando una memorable alabanza de la lectura. Comenzó Alfons con unas palabras de Juan de Mairena, logrando una captatio benevolentiae precisa, ajustada.
      Cuando llegué a casa releí las sentencias del maestro y encontré algunas de ellas esperando a que las leyera en ese momento para que la red de la lectura trajera a la atmósfera sus lucientes escamas y su palpitante verdad, para después de maravillarnos, volverlas de nuevo a la profundidad abismal del pensamiento:
      “Si alguna vez cultiváis la crítica literaria o artística sed benévolos. Benevolencia no quiere decir tolerancia de lo ruín, o conformidad con lo inepto, sino voluntad de bien, en vuestro caso deseo ardiente de ver realizado el milagro de la belleza. Sólo con esta disposición de ánimo la crítica puede ser fecunda. La crítica malévola que ejercen avinagrados y melancólicos es frecuente en España, y nunca descubre nada bueno. La verdad es que no lo busca ni lo desea”

      “Huid de escenarios, púlpitos, plataformas y pedestales. Nunca perdáis contacto con el suelo; porque sólo así tendréis una idea aproximada de vuestra estatura. Los honores, sin embargo, rendidos a vuestro prójimo, cuando son merecidos deben alegraros; y si no lo fueren, que no os entristezcan por vosotros, sino por aquellos a quienes se tributan”.

      Es por ello por lo que nos alegramos ayer noche. Vimos glosas excelentes de cada uno de los autores premiados por la crítica, justamente. Enhorabuena

    8. jserna

      Son muy amables, Isabel, Paco, Juan Antonio. Muy amables. No he acabado el post, en el que me falta hablar brevemente de mi experiencia de lectura de El testamento ológrafo, de Honorato Boscá.

      Les ofrezco las palabras de Alfons Cervera. Fue, sin duda, una glosa hecha con cariño y con reflexión. Imaginen lo agradecido que le estoy. Fue muy generoso. Éstas son sus palabras.

      https://justoserna.wordpress.com/w-heroes-alfabeticos-alfons-cervera/

    9. Rafael Lillo

      ¡Enhorabuena!. Tanto Isabel como yo te felicitamos por la importancia de recibir un premio de la crítica. Lamentamos no haber podido ir, pero las obligaciones familiares nos lo impidieron. Un abrazo y de verdad muchas felicidades

    10. Pumby de Villa Rabitos

      Vuelvo por un par de motivos, Serna, primero para decirte que la entrada que hiciste de la obra de Honorato Boscá ha sido toda una llamada para mis propios recuerdos paternos. Volver a él, en el momento que me dejó. Vaya, creo que yo también la leeré, aunque no por mí, por él. Gracias, pues. Ah y el segundo asunto… en fin… permíteme un poco de espacio para responder a tres contertulias sobre cuestiones colaterales a la materia de este “post”. Me tomo la libertad…

      Marisa, me vas permitir un ronroneo de esos de gato-gato. Eres una persona tan entregada a tus ideas, tan trabajadora y abnegada que no merece ni un ápice de rabia la mediocridad de quienes te hacen entristecer. En todo caso, tu desprecio. Ojalá me hubiera equivocado con ellos y ahora te estuvieras riendo de mi. Ojala. Ah, y descuida, nos encontraremos en otra.

      Lamento, RSR, que no me hubieras pisado la cola. Por más tímida que fueses, si me tenías a tiro ¿qué te hubiera costado?… total, un accidente… Algunos quisieran echarme las zarpas al cuello y tu que lo tenías tan fácil… Bueno, creo que cambiaré de táctica, eso de aproximarse a Serna para descubrir contertulias se ha demostrado infructuoso.

      Vaya, y la fotógrafa embarazada también me ubicó… ¿Y tu, Isabel, pasando de mi por miedo?… ¡pero mujer de Isis! que sólo rebufo y araño cuando se deja suelto el dislate o se atenta contra la inteligencia. Menuda fama me pones…

    11. Isabel Zarzuela

      Hombre… Pumby, teniendo que elegir entre ‘tuto o muete’… Pues qué quiere, elijo ‘tuto’.
      :-)

    12. Juan Antonio Millón

      Pues Pumby, mira que andé despierto cuando entré en el salón de la Casa de cultura de Quart, en búsqueda de alguna seña que me indicara de tu presencia. Pero nada más entrar me topé con el amigo Francesc con quien departí hasta que empezó el acto. Por cierto, cada vez que recuerdo el relato que me hizo de la visita del papa (o PAPA o PPAA, no sé ya) me desternillo. Genial. Como tuve que marcharme al final, con prisas por llegar a recoger a mi hija en Valencia -Isabel, ya verá cómo la vida que le damos a nuestros vástagos, aunque a veces nos la devuelven redoblada, otras nos la quitan-, no pude terminar mi escrutinio por identificar a mi “amantísimo” gatito de papel, o a RSR, o a otros contertulios de este blog a los que desaría saludar, como se merecen. En otra ocasión será.

    13. jserna

      Rafael, muchas gracias. Y a los restantes amigos.

      Bueno, veo que gracias a este blog y a sus eventos se lo pasan pipa contándose sus cosas particulares. Pero sigan, sigan.

      Pumby, como digo al acabar el post, de estar vivi, “mi padre habría calificado dicha novela con un 7, con la máxima puntuación. Y habríamos discutido felizmente. Seguro”. Y hasta aquí puedo leer…

    14. R.S.R

      Sr.Serna, me da la impresión de que está reeditando acontecimientos tristes de su vida. Se ve que anda de aniversario.
      Le dije en una ocasión que su “Héroes alfabéticos” me habían recordado a “Mira por dónde”. Lo que Fernando Savater cuenta en su cap.3 me hizo llorar- sí, literalmente- habla del amor a la lectura, de figuras imprescindibles y del dolor de su pérdida, en algo o en mucho se parece a lo que usted cuenta en este post tan especial y en ese elogio al padre que realiza en su libro.

    15. jserna

      Urgente. He recibido de Kant –Manel Cantarell– una carta que paso a transcribir y a añadir como página permantente de este blog. Para los nuevos lectores de este blog diré que Kant fue un colaborador habitual, comentarista agudo y estrepitoso, sí. En su escrito, Cantarell da explicaciones (algo farragosas, la verdad) sobre la suplantación de identidades entre dos hermanos. Un lío o un sainete, no sé. Ésta es la página:

      https://justoserna.wordpress.com/manel-cantarell-i-recatala/

    16. Alejandro Lillo

      Muchas felicidades por el premio, señor Serna. Lamenté mucho el no haber podido acudir a la ceremonia, pero gracias a las buenas crónicas de los que sí asistieron, me hago una idea bastante aproximada de lo que fue aquello. Enhorabuena.

    17. David P.Montesinos

      Dos obviedades: sumarme a la felicitación de nuestros amigos al premio y lamentar mi ausencia del acto, aunque empiezo a pensar que no acudieron ustedes a vitorear al premiado sino a especular con si andaba por ahí el gato dichoso.

      La muerte. Pasamos nuestro tiempo quejándonos pero nada tememos más que el final de la obra. Recordarán aquel chiste de Woody Allen. Dos locos en un manicomio. Uno le dice al otro que la comida en este hotel es muy mala. El otro le contesta que sí, y que encima las raciones son cortas.

      Menos cachondo, pero respondiendo al mismo esfuerzo de pensar lo impensable, Wittgenstein inspira las impresiones del autor del blog. El sentido del mundo, su valor, debe quedar fuera del mundo mismo; de igual manera, la muerte “no es un acontecimiento de la vida”… “la muerte no se vive”. Recuerdo ese pasaje del Tractatus. El gran enigma -el después de la vida- no es más enigmático que el presente mismo, ese presente que, paradójicamente, es la verdadera eternidad de que gozamos. “Tan limitado como nuestro campo visual”. Absurda reduplicación allá de un problema que en realidad es del “aquí”, y es en ese aquí presente donde estamos condenados a planteárnoslo. Lo demás es un sinsentido, un falso problema filosófico.

      Comparto la sensación de que la posibilidad del fin es, de alguna manera, un escándalo. En mi caso me resulta especialmente tramposa y cruel la expectativa de la muerte de mis padres, cuya existencia parece indisolublemente unida a mi vida, hasta el punto de que siempre he pensado que su destino natural sería el de morir en el mismo momento en que muera yo. Pero no es esa la jugarreta que nos reserva el destino, el muy mariconazo. También temo al dolor porque, como usted, soy un mamífero. Lo que no comparto es la despreocupación por el final, por la extinción de todo, la desaparición, el olvido… Difícil explicarlo, pero envidio esa seguridad de los viejos guerreros de la Iliada o las sagas nórdicas que exponían locamente su vida en combate porque lo único que realmente parecía importarles era quedar en la memoria de su pueblo… Como si tal cosa fuera la única verdadera inmortalidad tolerable. Me pasa como a Paquirri, cuando en el lecho de muerte advirtió que la hemorragia no había manera de pararla: “Tanto de trabajá pa na”, fueron sus últimas palabras. A veces pienso que, si tuviera la lucidez de un Cioran para asumir el hecho de que voy a morirme ahora mismo empezaría a hacer toda la serie de cosas que a ustedes, personas serias, les parecerían locuras y les harían avergonzarse de haberme conocido y considerado un tipo cabal. Pero la cotidianeidad -esa excusa que nos damos- irrumpe de inmediato y pienso que tengo que llamar por teléfono a no sé quien del seguro y que debo bajar al mercadona antes que cierren.

      Otras dos de Woody:(en una entrevista)

      -¿Quiere pasar a la inmortalidad a través de su obra?
      -No quiero pasar a la inmortalidad a través de no morirme.

      Otra. Le preguntan por su epitafio. Diría tal que así:”Los dos temas que siempre me han preocupado, el sexo y la muerte. Ahora ya solo me preocupa el sexo”

      Y la última, la contó Joaquín Sabina y es una de mis preferidas. Pensamos que la gente antes de morir dice cosas muy trascendentes. Su padre, apenas unos segundos antes de expirar dijo lo siguiente:

      -“De dónde sacarán tanto dinero las diputaciones”

      Felicidades de nuevo por el premio, seguro que habrá más, o al menos, ayudará a que haya más libros. Ojalá.

    18. jserna

      Querido David P.: fui a ver la última película de Woody Allen, Si la cosa funciona. Vaya si funciona. Por supuesto, fui condicionado por sus indicaciones: las de usted, quiero decir. La hemos visto mil veces, pero, ah amigo, qué bello cuento de hadas. Espléndido el sosias de Allen. Espléndidos diálogos (con alguna concesión a la galería, como esa alusión a los franceses…, que tanto gustará a los espectadores franceses de Allen). Espléndida moraleja. Espléndida metarreferencialidad. Perdonen el palabro. Todo espléndido: tanto, que me hizo recordar al Allen de la primera vez. La primera vez que lo vi, digo. Fue en Sueños de seductor‘. Él, siempre con las alusiones filosóficas. Pero a la vez, siguiendo su criterio, Sr. Montesinos, me dije: ¿cuántas veces hemos visto esta película? En Annie Hall‘, en Manhattan, etcétera. Aún me río.

    19. David P.Montesinos

      Sí, pero, no sé… Me deja un poco frío este más de lo mismo. Quizá le pedimos demasiado a un viejo maestro, que nos dé lo que nos hizo felices y que además nos sorprenda. Añoraremos el día en que dejemos de tener el estreno de Woody de cada otoño, supongo. Pero hay algo que ví en la vejez de Rohmer, Bergman o Fellini y que no encuentro en Allen. Cierta revelación de ancianidad, no sé explicarlo, pero me falta. Hablando de vejestorios ilustres, viene lo nuevo de Costa-Gavras.

    20. jserna

      Oh, el cine político. Habrá que ver y que verlo.

      Feliz regreso, J. Moreno. En su blog escribe usted cosas muy contundentes. Tremendas. Vaya que sí.

    21. Pumby de Villa Rabitos

      Te aseguro, David, que los asistentes a la entrega de los Premios de la Crítica no buscaban “al gato”, lo encontraban. Soy así. Hubo quien lo halló (Isabel, RSR) y hubo quien no (Juan Antonio y Encarna, la esposa de Serna, a quien yo sí reconocí… je, je, je…) En este mejunje de odio profundo que te tengo e irrefrenable admiración que te profeso por decir lo que no sé decir o decirlo antes de que yo pueda hacerlo, te leí, como siempre, con ese desagradable placer que me producen tus textos pero, en esta ocasión, aun compartiendo el sentido cutáneo, superficial, del asunto que tratas – y que, de hecho, paradójicamente planeó en el citado acto permanentemente – me gustaría, en esta ocasión, señalarte algún aspecto en el que, tal vez discrepemos. Me refiero a la muerte, claro.

      Bueno, antes que nada, he de agradecerte que trates el tema desde el humor. Es la única forma serie de tratar el asunto. Dicho lo cual, traer a colación Wittgenstein, por más Wittgenstein que sea – por cierto, forjado en el mundo de las ciencias no de las letras; obscuro, que no abstruso; y de comportamientos excéntricos (para estar desequilibrado no hace falta ni ir descuartizando gente en el silencio del hogar, ni pegando gritos por las calles, basta con ser un plácido jardinero de un convento) – no me parece muy adecuado. Subyace en toda su obra y, especialmente, en el texto al que haces referencia, el sentido pseudo trascendente que los cristianos pergeñan para transformar su mito rural en un instrumento de control social mediante la atemorización de los individuos. Demasiada fijación ha tenido el mundo contemporáneo laico en cómo el cristianismo ha instrumentalizado la sexualidad, reprimiéndola, sin atender que la otra gran palanca de alienación, junto a Eros, ha sido, es, Thanatos.

      Así, no entender que la muerte es una parte de la vida es entrar en su juego obsceno. Vida-Amor-Muerte es un “continuum” inextricable. Es un sistema, además, retroalimentario. Por su complejidad, cada una de sus partes desarrolla, a su vez, subsistemas capaces de generar entre los humanos, todo un abanico impresionante (y hermosísimo y hasta espantoso) de sensaciones, sentimientos, percepciones, ideas y decisiones pero, en absoluto, fueran aquellas las que fuesen, atentan contra la integridad del sistema. La muerte no está “allá”, la muerte está “acá”, en nosotros. Cada día que vivimos es un día que morimos un poquito. Y eso, no es dramático, eso es la vida.

      En nuestro mundo mediterráneo, antes de los monoteísmos, claro, la idea de la trascendencia (de la inmortalidad) se fiaba a la memoria de las siguientes generaciones porque sabían – intuían – que la muerte es el dulce descanso que Madre Natura le regala a sus hijos para que vuelvan a ella. Morimos para volver al seno materno, al Cosmos, a la infinita alegría de sabernos uno en el caos primordial que es el Universo. El resto, los angelitos de Jehová, “el orden universal” aristotélico-tomista, los premios y los castigos de cielos e infiernos, la jesuítica moral aplazada y la venganza contenida a otra vida, la metafísica en chancletas de los cristianos y de los que, no siéndolo, no han sabido limpiarse de su pensamiento negativo, represivo y pobre, ¿qué quieres? es puro cuento, y no de los más sutiles.

      Morir, David, es vivir. Precisamente porque sabemos que después “no hay nada”, que llega un momento en que nuestra mente deja de percibir, elaborar y emitir, nuestros sentidos cesan en su labor y nuestro cuerpo se deshace, sabemos que generamos nueva vida para la Tierra. Por eso es tan hermosos vivir. Por eso debemos reír y apurar los días como los héroes homéricos apuraban el combate. Por eso cada día es una bendición y sólo una amplia sonrisa, alegre y libre debería iluminar a todos los seres humanos, desembarazados de los atavismos del ruin pensamiento cristiano y criptocristiano.

      El dolor es otra cosa. Esa sí es grave. Pero de eso, ya hablamos otro día. Por el momento, ríamos.

    22. R.S.R.

      ¡Ay Pumby! decididamente eres un poeta. Dicho esto, me gustaría hacer una matización a la última parte de tu intervención, (bueno más que una matización una pregunta).
      Dices:
      “Por eso cada día es una bendición y sólo una amplia sonrisa, alegre y libre debería iluminar a todos los seres humanos, desembarazados de los atavismos del ruin pensamiento cristiano y criptocristiano”.

      Pero dónde queda el conflicto Pumby, la dificultad de vivir, dónde la frustración. El conflicto es la vida misma, forma parte de la vida, tanto como la muerte; ese conflicto del que habla Woody allen en su última película.
      No sé ya dónde, el Sr.Montesinos y el Sr. Serna hablaban de “Si la cosa funciona”, creo que fue el Sr.Montesinos el que un algún post anterior dijo algo así como que no había sorpresas, como “más de lo mismo”, no en un sentido negativo, claro. Realmente creo que es así, pero yo cuando voy a ver a Woody Allen no voy precisamente buscando la sorpresa, busco básicamente el relato, lo que cuenta, que es lo que más me gusta. Sus temas son reiterados, pero me gustan; me gusta que hable del amor, del desamor, de la muerte, de lo difíciles que son las relaciones y mucho más las relaciones sexuales, de lo atormentados que somos, de lo que pequeños, sujetos a un montón de circunstancias.. De todas formas él ha hecho algunas películas que se salen del género que me parecen buenísimas como la de “Otra mujer” que habla básicamente del autoengaño y desde luego no en clave de comedia.
      En “sí la cosa funciona” yo pasé un buen rato, me reí y… ¿sabes a quién me recordó el tipo que hace de él , un genio misántropo? adivina

    23. Pumby de Villa Rabitos

      Pero R.S.R. ¡desdichada! ¿qué te propones? ¡¡vas a hundirme la fama!! Poeta, poeta, Veyrat. Incluso entre nuestros contertulios haylos (me acuerdo ahora de Juan Antonio y seguro que me dejo fuera a algún otro; de los poetastros no hablo, claro) ¿Cómo voy a ser yo un poeta si soy un comecuras! ¡¡un espantaviejas!! ¡¡¡¡un incendiario!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡un atolodrado con el dicterio en la boca!!!!!!!!… No vuelvas a decirme esas cosas, mujer.

      Respecto a la matización-pregunta que me haces, permíteme que me cite a mi mismo de la misma intervención a la que aludes cuando digo:

      “Vida-Amor-Muerte es un “continuum” inextricable. Es un sistema, además, retroalimentario. Por su complejidad, cada una de sus partes desarrolla, a su vez, subsistemas capaces de generar entre los humanos, todo un abanico impresionante (y hermosísimo y hasta espantoso) de sensaciones, sentimientos, percepciones, ideas y decisiones pero, en absoluto, fueran aquellas las que fuesen, atentan contra la integridad del sistema.”

      Ahí estoy hablando del conflicto, de lo que tu llamas “la dificultad de vivir”. Es que nadie dijo que fuera fácil. Salvo las amebas, el resto lo tenemos más complicado (y ello incluye desde la humanidad al ornitorrinco y al ciempiés). Sin embargo, es el conflicto quien mueve el sistema y todos sus subsistemas. Salvo el afortunado – e inexistente – ataráxico, la humanidad entera establece una relación dialéctica con el binomio Eros-Thanatos. No lo niego con mis aseveraciones, al revés, lo considero uno de los motores de la existencia. Si quieres que me ponga pejiguero, incluso te matizaría que no me refiero al conflicto “per se”, el conflicto por el conflicto, si no por su resolución. Esto es, considero que en la superación del conflicto – en cómo se supera… o no se supera – está el “quid” de la cuestión, el secreto de la existencia, el misterio de la felicidad, el hechizo de la risa.

      Lamentablemente, no he visto todavía la última de Woody Allen pero si David, Justo y tu la apreciáis, confío en vuestro gusto (casi siempre) y, por lo que señalas, he de decirte que no veo nada contradictorio entre lo que señalas de dicha película y lo que dije sobre vivir y morir. Vivir, en efecto, es saber superar satisfactoriamente conflictos y, también, frustrarse por no haberlos superado como hubiéramos querido y rehacerse uno mismos de la tristeza que lo acogota por la frustración y “apretar los puños, sorber los mocos y tirar pa’lante” para superarla.

      Ahora me pongo mesiánico: desdichado de aquel que sólo sabe mirar el abismo – perdóname Friedrich que te traiga a colación – al final, el abismo lo mirará a él. Y eso no es vivir. Es morir en vida. Así que, menos monsergas con los pesares de la vida, que ya de por si no son pocos ni ligeros, y a vivir, ¡Dioses!, a vivir.

      mmm… y respecto a tu última adivinanza… no lo quiero imaginar, ¡no lo quiero imaginar! :-D

    24. R.S.R.

      ¡qué carácter Pumby! y además eres un romántico (ya me percaté cuando hablabas de Francesca).
      Si el lenguaje es un misterio, comunicarse por escrito y en este medio tan particular lo es mucho más, ni te cuento cuando entramos en estos temas.
      No creo que hablemos de cosas diferentes, creo que lo hacemos desde lugares distintos.
      Intentaré explicarme:
      Cuando dices: “Vida-Amor-Muerte es un “continuum” inextricable. Es un sistema, además, retroalimentario…” creo que lo haces desde una posición romántica. Sería un poco la expresión de ese ideal donde la vida merece la pena ser vivida para sentirla. La exaltación de lo emocional sea del tipo que sea, así, Vida-Amor-Muerte quedan entrelazados, efectivamente. Desde ahí, la relación dialéctica entre Eros y Thanatos de la que hablas tiene sentido. Pero, y ahí creo que está mi error, cuando yo leo Eros y Thanatos, me coloco en otra conceptualización más psico- dinámica, y ya la hemos liado-bueno lo he liado. El conflicto desde esta perspectiva sería otra cosa.
      Lo de la película, en efecto, no contradice en nada lo que tú afirmabas sobre vivir y morir, no lo pretendía tampoco. En fin… desencuentros.

    25. Pumby de Villa Rabitos

      ¿Cómo que “desencuentros”, R.S.R.? Si la película no contradice lo que yo te decía y tu afirmabas lo que la película transmitía… ¡todos estamos de acuerdo! Desencuentro ninguno.

      Más aún, también convengo contigo que lo de comunicar por escrito – la verdad, sea el tema que sea, éste o cualquier otro – es mucho más complicado de lo que aparenta. Entiendo que es más fácil entrar en conflicto con la palabra escrita que con el verbo vivo. Y no sólo porque él admite la matización sobre la marcha, no “fija” nada, si no porque, además, permite captar el lenguaje no verbal del otro, el gesto, las manos, la mirada, el respirar… Incluso aunque sea telefónicamente, una inflexión en una palabra, algo inapreciable en negro sobre blanco, puede modificar todo el sentido de una frase. Así que también coincidimos en eso.

      Donde sí discreparé contigo es que me tengas por romántico. El Romanticismo mató la Ilustración Racionalista y eso no se lo perdonaré nunca (es una de las pocas cosas en las que coincido con mi hermanastro Manel). Sin el racionalismo, se dio vuelo al obscurantismo religioso y a la ignorancia académica, se prolongó el dictado de las letras donde Madre Natura ya nos exigía el imperio de las ciencias… incluso en su gran coartada, el ámbito romántico por excelencia, el amor, se permitió que la deliciosa sinrazón del enamorado se transmutase en la irracionalidad del macho asilvestrado y de la hembra sumisa. No, no, no soy un romántico, soy un científico. Así que cuando defiendo la vida como un sistema retroalimentario que engloba en su mismo proceso la muerte lo estoy haciendo desde un posicionamiento racional, empírico, pragmático y científico. Y, precisamente por eso es por lo que puedo afirmar con total convencimiento, a pleno pulmón, sin fe alguna, con los pies bien puestos en el suelo, a salvo de poetas y de sacerdotes, que la vida ¡naturalmente que vale la pena vivirla! Y, justo, por lo contrario de lo que aquellos alucinados balbucean con palabras abstrusas, frases inverosímiles y contenidos absurdos. La vida hay que vivirla por razón, por humanidad y, desde luego, como parte integrante de ésta y de aquella, por emoción. Vaya que sí.

      Me permitiré darte una recomendación, algo que no he hecho con nadie… Olvídate de cualquier actividad académica que comience por “psi” y que no sea médico. O es un bienintencionado (¡y los Dioses nos libren de ellos!) o es un charlatán.

      Si le pegas un vistazo al DRAE – mi estimadísimo Tumbaburros – verás que en la quinta acepción del concepto “conflicto” pone: “Coexistencia de tendencias contradictorias en el individuo, capaces de generar angustia y trastornos neuróticos”. Te aseguro que enfrentarse a una angustia teniendo esa referencia como punto de partida, es dar por perdidos varios asaltos antes de comenzar el combate y rogar a Fortuna para que, con su ayuda, al final todo acabe bien.

      Otra cosa es la cuarta acepción, cuando “conflicto” es estrictamente, un “problema, cuestión, materia de discusión”. Ah, qué diferencia. Que limpieza de contenido, que concreto. Entonces se ve claramente si el problema al que uno se enfrenta requiere de un psiquiatra, un neurólogo, Lao Tse, Friedrich Nietszche o una buena borrachera (o exceso de preferencia personal), una resaca del copón y el consiguiente propósito de la enmienda (“nunca más vuelvo a beber”…) que te da una clarividencia prodigiosa sobre tus debilidades humanas.

      ¡¡Y por todos los Dioses, no vuelvas a llamarme romántico!! Mi devoción por Francesca es mi rabia por las mujeres que dilapidan su vida con hombres insignificantes, con pinchauvas de los que – qué cruel es en ocasiones Afrodita – se enamoran; por las mujeres que no son personas si no esposas, madres, amantes o cualquier otra adjetivación de su substantivo, de su substancia, el ser única y plenamente, seres humanos, mujeres.

    26. Miriam

      Hubo un día en la facultad que me dijo que siguiera escribiendo. Lo hago. Nueve años después. Sigo. Enhorabuena por el premio. Le admiro.

    27. jserna

      Miriam, ¿hace nueve años que yo le dije eso? Cómo pasa el tiempo. Me alegro de que siga escribiendo. Me resulta muy embarazosa la alabanza, pero se la acepto. Reciba un saludo afectuoso.

    28. aleskander62

      Mi agradecimiento sincero a los Premios de la Crítica Valenciana 2008 por mencionar a sus finalistas, entre los cuales me encuentro por Imágenes falsas, en la sección de poesía. Soy Alejandro Lorente. He leído a Vicente Gallego, a quien conocí en la Facultad y en alguna tertulia y lectura de poemas. También he leído a Jaime Siles, (crítico literario del ABC de las letras) y a José Saborit, pintor, cuya poesía me ha gustado. También he tenido la ocasión de leer a José Morán (Premio César Simón) y a Rosa Mª Villaroig, escritora y pedagoga.

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