Uno. Barcelona. «Por dificultades en el último momento para adquirir billetes, llegué a Barcelona a medianoche, en un tren distinto del que había anunciado, y no me esperaba nadie».
Así comienza Nada, de Carmen Laforet, la obra que fue galardonada con el Premio Nadal de 1944 y que marcará el futuro de la literatura de posguerra. Es una novela áspera, como áspera, dura, hostil era la España de aquel tiempo.
Una joven, procedente de provincias, llega a Barcelona, la gran ciudad prometedora. Lo que se encuentra es miseria y decepción. La descripción de ambientes y de tipos con un dominio maduro de la lengua sorprenderá al jurado que la premia. Sorprenderá también año tras año a generaciones y generaciones de lectores que harán de Nada un long seller, la obra más vendida de la editorial Destino.
La autora, Carmen Laforet, es joven y comparte con Andrea, la protagonista, muchos vínculos biográficos. Ese hecho banal, aparentemente banal, será una durísima experiencia para ella, para la escritora. ¿Cómo reponerse de una primera novela tan apreciada? ¿Cómo escribir después de este éxito?
Su vida es un misterio, un misterio de la fragilidad, la gesta humana de quien espera elevarse por encima de lo ya hecho: el esfuerzo de Carmen Laforet por hacer algo nuevo que la distinga. Ella no quiere remitirlo todo a Nada, la obra maestra, esa chiripa creativa que la elevó, esa expresión sublimada y dolorida de lo personal.
Anna Caballé e Israel Rolón han escrito la biografía de Carmen Laforet. Una mujer en fuga (2010), publicada por RBA.Tengo el honor de presentarla en Barcelona, en el Liceo (12 de mayo, a las 20 horas) . Los autores han tenido la amabilidad de invitarme a participar en dicho acto.
Disfruto con los libros de Anna Caballé, cuyo rigor conozco bien. Siempre hay algo que me hace leerlos de cabo a rabo. No me salto páginas y cada nueva información es un dato y es una interpretación. Hay en sus páginas exposición, relato y comprensión de los personajes. Me gustó El bolso de Ana Karenina (2008), su libro de miniaturas.
Me ha conmovido esta biografía de Carmen Laforet. Pero hay algo más, algo que decía días atrás para justificar mi silencio en este blog: la lectura del volumen de Caballé y Rolón me ha afectado grandemente. Estuve indagando en casa de mi padre. En su fichero de libros consta que leyó seis volúmenes de Carmen Laforet, incluyendo varias relecturas de Nada. Fue por él por quien descubrí a esta escritora. Siempre me hablaba de ella con admiración y yo tuve que corresponder. Hay, pues, una implicación afectiva en lo que esas páginas ahora me han provocado, que es una mezcla de intriga e inquietud, epifanía y angustia.
Dos. Valencia. Nuevo artículo de Justo Serna: «La Valencia cursi», El País, 12 de mayo de 2010.
Francisco Camps prosigue. ¿Cómo hemos de valorar sus últimas declaraciones, aquellas en las que se compara con Juan Sin Miedo? ¿Quizá podríamos calificarlas de cursis?




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