Uno. Leo una noticia de alcance, a cinco columnas. Marcaré en negrita lo que más me sorprende. Más adelante la comentaré:
Estados Unidos mata a Osama Bin Laden
«Fuerzas especiales de Estados Unidos han matado al líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, ha anunciado en torno a las once y media de la noche (cinco y media de la mañana en España) el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Los agentes abatieron a disparos al líder de Al Qaeda en la localidad de Abottabad -a 80 kilómetros de Islamabad y en el norte de Pakistán- en una operación en la que no hubo bajas civiles ni estadounidenses.
«El presidente ha asegurado que EE UU tiene el cuerpo del terrorista, un asunto de vital importancia para evitar el escepticismo que la noticia por sí sola podría causar en los circuitos islamistas radicales. Con todo, fuentes oficiales han añadido que el cuerpo ha sido lanzado al mar, según informa The New York Times. Oficiales de EE UU han declarado posteriormente que un hijo adulto de Bin Laden y otros dos hombres podrían haber muerto en el ataque. Pese a todo, la cantidad de fallecidos en el asalto es incierta. Fuentes del Gobierno de Pakistán han narrado al servicio de BBC en el país que cinco guardias de Bin Laden cayeron también y cuatro más han sido detenidos… (Leer más aquí)
Dos. Acabo de regresar del cementerio de Père Lachaise en una visita que ya tenía prevista. Es la segunda vez que voy a este camposanto parisino. Qué decadencia y qué sentimiento.
Impresiona ir a ver enterramientos justamente la mañana en que me entero de que el cadáver de Bin Laden ha sido arrojado al mar. Resulta raro, la verdad. O algo más que raro. ¿Puede interpretarse como una profanación? Pero, claro, si hubiera cuerpo, entonces podría haber devoción y martirologio. ¿Qué pasara?
Si fuéramos amantes de los números redondos podríamos decir que la proyección internacional de Bin Laden empezó hace diez años, cuando el 11-S. En realidad comenzó a finales de los ochenta. Si contamos desde 2001, entonces la noticia que entonces conmocionó parece cerrarse ahora. Hubo un planteamiento, hubo un nudo y hubo finalmente un desenlace. ¿Seguro?
Tres. «EE UU anuncia que ‘sepultó’ el cuerpo de Bin Laden en el mar». Llevo el día entero dándole vueltas a lo que no tiene mucha explicación. Conforme leo sobre el asunto más extraño me parece. Es cómico o trágico, no sé. Las inverosimilitudes no las toleramos en la ficción. ¿Y en la vida?


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