Mariano Rajoy, l’uomo qualunque

Blog enlazado por El País (Comunidad Valenciana)

Uno. Hay libros perecederos que uno debe leer en el momento de su aparición. Meses después, esos volúmenes, de hoja caduca, carecerán de todo interés. Con la literatura política me ocurre eso: los libros de memorias de nuestros representantes suelen ser autojustificaciones, textos que me gusta analizar para ver qué dicen, para comprobar cómo relatan, para verificar cómo argumentan.

Pero esas cosas que dicen, esas cosas que relatan y esas cosas que argumentan tienen un propósito directo: aupar al candidato, presentar su mejor cara, asearlo ante los lectores y los electores. Son libros groseramente instrumentales: textos de circunstancias.

Precisamente porque hay que sacar provecho inmediato, ese aseo del candidato se hace con urgencia, con prisas,  y a veces se le nota la roña política.

Acostumbrado como estoy a libros convulsos, a volúmenes que me agitan y me conmocionan, la lectura de En confianza (2011), de Mariano Rajoy me enfría.

Tiene doscientas cincuenta y tantas páginas. Es igual: podría tener el doble. Al leer dicha obra, uno tiene la impresión de que en lo esencial no ocurren grandes cosas. No hay picos que remontar, ni situaciones verdaderamente entretenidas. En fin, uno tiene la sensación de que nunca pasa nada. Permítaseme una metáfora socorrida: su lectura no es una travesía que depare alguna sorpresa, no. Es es la calma chicha del capitán que espera el viento favorable en el muelle. Cuando llegue, partiremos, se dice el marino. Mientras tanto, podemos matar el tiempo contando historias sencillas e incluso aburridas.

Dos. Mariano Rajoy cuenta historias sencillas y algunas de ellas bastante aburridas, la suya principalmente: la de un hombre cualquiera que sin hacer ruido ni aspavientos es candidato presidencial. Así empieza el candidato:

“Soy Mariano Rajoy, español y gallego nacido en Santiago hace cincuenta y seis años. Estudié en un colegio público y en otro privado, en pueblos de Galicia y en León, aunque mi pequeña patria y la de mi mujer, Elvira –Viri–, está en Pontevedra y la zona de Sanxenxo. Nos casamos en la isla de la Toja, y de allí me fascinan sobre todo la inmensidad azul del mar y las mañanas con nubes y luego tan diáfanas”.

¿Le fascinan sobre todo la inmensidad azul del mar y las mañanas con nubes y luego tan diáfanas? ¿Y la lluvia frecuente de Galicia también? ¿Acaso el marisco?

De joven, Mariano Rajoy se fue a Ibiza, nada menos que en autostop.  Iba con unos amigos. ¿Y? Rajoy relata dicho episodio para subrayar la tolerancia de su progenitor: a pesar de que no le hacía gracia, su señor padre le permitió ese correría juvenil.

¿Y qué pasó allí? ¿Pasar, pasar? Nada, si hemos de creer lo que no dice. Mariano Rajoy va al trote abandonando rápidamente muchos episodios cuyo recuerdo podría haber sido revelador. Se limita a enumerar sin decir nada de provecho. Aunque algo se le escapa, claro.

Tres. Una de las cosas más chocantes del libro En confianza es el autor tan cachazudo que tiene. Es prolijo en cosas que no tienen mayor interés y que cualquiera podría obtener en una enciclopedia. Así, se empeña en hablar de lo obvio (la caída del Muro de Berlín es un acontecimiento histórico, por ejemplo). Y es roñoso a la hora de dar informaciones relevantes.

¿Y cuando se extiende y encima se equivoca? Hablar del sistema político de la Restauración borbónica para decir que había dos partidos relevantes, el Conservador y Progresista (sic), es pura ganga verbal. Y esa sensación se repite en este apartado y en aquél. 

En el capítulo dedicado a la educación, por ejemplo, no dice más que trivialidades: que si hay que premiar el esfuerzo, que si hay que valorar a los docentes, que si hay que exigir respeto. Muy bien, muy bien, aceptado.

Inmediatamente, Mariano Rajoy nos da un ejemplo de lo que quiere decir y de la circunstancia educativa que quiere implantar: el modelo imperante en su infancia y primera juventud, cuando los profesores mandaban y los alumnos obedecían. ¿Menciona el franquismo como marco político de aquella escuela? No, el autor no repara en ello y por tanto idealiza un sistema educativo que tenía detrás una dictadura.

¿Es que acaso Mariano Rajoy es partidario de la tiranía política? No, por supuesto. Simplemente no cae en ello o sencillamente evita el peliagudo asunto de que la educación de antaño estuviera amparada por el nacional-catolicismo y por un régimen castizo y militar.

Colofón. Entre las afirmaciones categóricas de Mariano Rajoy escojo tres que me han impresionado. Tienen la misma naturaleza. El autor pone el énfasis en lo obvio, en la repetición o en el enunciado huero: una descripción de lo evidente con la que no podríamos estar en desacuerdo. Como indicaba más arriba, traten de darle la vuelta a estas declaraciones. No podrán…

Primera:

“Mi diseño del Estado es el de un Estado moderno, que garantiza la seguridad jurídica y la confianza de los ciudadanos…”

¿Hay alguien que postule una vuelta a las instituciones premodernas, con inseguridad jurídica y desconfianza ciudadana?

Segunda: 

“Soy un buen lector, en especial de historia y de ensayo, me gusta el cine y soy apasionado de los deportes. Disfruto leyendo ensayo y novela histórica, sobre todo relacionados con la historia de España o de Europa…”

Si es un buen lector de historia y ensayo, ¿por qué inmediatamente después dice que disfruta leyendo ensayo y novela histórica? En el primer caso, repite el mismo género (ensayo); en el segundo hace sinónimos lo que son escrituras distintas: la historia y la novela histórica.

Tercera:

“Mi posición respecto al 11-M no puede ser hoy distinta a la que ya manifesté en su día. Se resume en el acatamiento de la sentencia judicial que recayó sobre el sumario de los atentados de Atocha; en el apoyo total a las víctimas, que fueron los verdaderos damnificados por el atentado, las 192 personas fallecidas, los heridos y sus familiares; y en el compromiso de poner todos los esfuerzos que estén en nuestras manos para que un acontecimiento similar no se repita en el futuro…”

He leído varias veces este extracto: en el libro y luego una vez escrito. No doy crédito. ¿Qué significa “las víctimas, que fueron los verdaderos damnificados por el atentado”? ¿Es que acaso hay otras víctimas que no sean los verdaderos damnificados? Por otra parte, hemos de suponer que todo candidato a presidir el Gobierno de España pondrá “todos los esfuerzos” que estén en sus manos “para que un acontecimiento similar no se repita en el futuro”. Entonces, ¿hay algún candidato que diga expresamente que no pondrá todos los esfuerzos para que no se repita un 11-M?

En fin.

Imágenes

En Facebook, Juan Pablo Trénor Gomis me hace llegar tres imágenes que pueden haber servido de inspiración para realizar la fotografía de sobrecubierta del libro de Rajoy. Una se emplea como ilustración en un volumen de Albert Camus; la otra es la de Corto Maltés; la tercera es una célebre pintura de Caspar David Friedrich

“Echo de menos una descripción más profunda de la cubierta del libro de Rajoy, Justo. Te pongo aquí imágenes en las que el fotografo ¿se inspiró?”, añade Juan Pablo. Las reproduzco:

La imagen de un observador que otea el horizonte es un motivo recurrente de la tradición pictórica, un tópico gráfico. Un individuo solitario distingue algo. Hace un esfuerzo de percepción y de intelección. Pero eso no garantiza nada. Es probable que la pose de la tradición pictórica exprese desconcierto y un punto de aturdimiento. O serenidad. Uno mira pero no atisba con precisión.

Mariano Rajoy otea y pone buena cara, pero no sabemos si ve algo. El cielo está encapotado, la mar está tranquila, en una calma chicha que dice bien poco de las convulsiones reales. ¿Se trataba de presentarnos a un candidato tranquilo? Una de las cosas que me llaman la atención es la inexpresividad de Rajoy. Lo tengo muy visto: cuando esboza una sonrisa es que está incómodo, seguramente ajeno a la escena.

Hemeroteca

Justo Serna, “La fantasía de Rajoy”, El País, 19 de octubre de 2011

24 comments

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  1. Elèna Casero

    ¡es una lástima! me voy a perder la lectura de este libro. Y también el de González Pons. Creo que no podremos asombrarnos después de las elecciones.
    “Es es la calma chicha del capitán que espera el viento favorable en el muelle”
    Un hombre luchador, sin duda alguna.

  2. Leda

    Qué barbaridad, parece la portada de un libro de autoayuda; la portada de un libro de crecimiento personal…

  3. Marisa Bou

    Lo malo, Leda, es que este señor tan necesitado de autoayuda como de ayuda profesional, pretende ser quien nos “ayude” a los demás a salir de la crisis -que sus amigos de la banca han creado, impunemente por cierto- basándose, principalmente, en la bajada de impuestos directos (con lo que ganan los que tienen más) y la subida de los indirectos (con lo que perdemos los que menos tenemos). Esto en lo económico. Porque en lo demás (que es mucho e importante) no ha dicho “esta boca es mía”.

    ¿Se posiciona este hombre en el libro en alguno de los temas sociales que nos preocupan a los ciudadanos? Cuéntenoslo, señor Serna, porfa.

  4. jserna

    ¿Un libro de autoayuda? No, no. La imagen de la sobrecubierta es la del ‘quiet man’, la del hombre sereno que mira el horizonte con calma y parsimonia sabiendo que al final las cosas le resultarán. El cielo está encapotado, pero eso le beneficia.

    I’ll come back.

  5. Sigue

    Tres. Una de las cosas más chocantes del libro En confianza es el autor tan cachazudo que tiene. Es prolijo en cosas que no tienen mayor interés y que cualquiera podría obtener en una enciclopedia. Así, se empeña en hablar de lo obvio (la caída del Muro de Berlín es un acontecimiento histórico, por ejemplo). Y es roñoso a la hora de dar informaciones relevantes.

    ¿Y cuando se extiende y encima se equivoca? Hablar del sistema político de la Restauración borbónica para decir que había dos partidos relevantes, el Conservador y Progresista (sic), es pura ganga verbal. Y esa sensación se repite en este apartado y en aquél. 

    En el capítulo dedicado a la educación, por ejemplo, no dice más que trivialidades: que si hay que premiar el esfuerzo, que si hay que valorar a los docentes, que si hay que exigir respeto. Muy bien, muy bien, aceptado.

    Inmediatamente, Mariano Rajoy nos da un ejemplo de lo que quiere decir y de la circunstancia educativa que quiere implantar: el modelo imperante en su infancia y primera juventud, cuando los profesores mandaban y los alumnos obedecían. ¿Menciona el franquismo como marco político de aquella escuela? No, el autor no repara en ello y por tanto idealiza un sistema educativo que tenía detrás una dictadura.

    ¿Es que acaso Mariano Rajoy es partidario de la tiranía política? No, por supuesto. Simplemente no cae en ello o sencillamente evita el peliagudo asunto de que la educación de antaño estuviera amparada por el nacional-catolicismo y por un régimen castizo y militar. 

  6. Sigue

    Imágenes

    En Facebook, Juan Pablo Trénor Gomis me hace llegar tres imágenes que pueden haber servido de inspiración para realizar la fotografía de sobrecubierta del libro de Rajoy. Una se emplea como ilustración en un volumen de Albert Camus; la otra es la de Corto Maltés; la tercera es una célebre pintura de Caspar David Friedrich.

    “Echo de menos una descripción más profunda de la cubierta del libro de Rajoy, Justo. Te pongo aquí imágenes en las que el fotografo ¿se inspiró?”, añade Juan Pablo. Las reproduzco:

    La imagen de un observador que otea el horizonte es un motivo recurrente de la tradición pictórica, un tópico gráfico. Un individuo solitario distingue algo. Hace un esfuerzo de percepción y de intelección. Pero eso no garantiza nada. Es probable que la pose de la tradición pictórica exprese desconcierto y un punto de aturdimiento. O serenidad. Uno mira pero no atisba con precisión.

    Mariano Rajoy otea y pone buena cara, pero no sabemos si ve algo. El cielo está encapotado, la mar está tranquila, en una calma chicha que dice bien poco de las convulsiones reales. ¿Se trataba de presentarnos a un candidato tranquilo? Una de las cosas que me llaman la atención es la inexpresividad de Rajoy. Lo tengo muy visto: cuando esboza una sonrisa es que está incómodo, seguramente ajeno a la escena.

  7. Jerónimo Stilton

    Leda, pienso que no. Fíjate en como viste cada caminante: abrigos. Abrigos para resguardarse del viento, del frío. Abrigos marineros clásicos con unas buenas solapas para que, llegado el momento, se pueda uno proteger. Ahora bien, si la foto es con la solapa subida, eres el escritor profundo, devorado por la náusea existencialista que sin embargo se ve obligado a caminar por un mundo que no es el suyo y pone la barrera (solapa subida) entre la vanidad mundana y su profundidad intelectual.
    No es el caso de Mariano Rajoy.
    Él lleva ese abrigo largo, pero es el abrigo de hombre de Estado: De Gaulle como Président de la République, Roosevelt y Churchill en Yalta…Y, fíjate, ¡Él lo lleva con esa naturalidad! ¡Si parece que hasta se lo pueda poner para un paseo tranquilo por la playa o para bajar la basura! Es que es un hombre de Estado, lo lleva dentro. “Si, lo sé, hoy hace un día nublado, pero, yo miro al horizonte por donde, de nuevo, saldrá el sol”.
    Del título quitamos lo de “en” y dejamos “confianza” a secas y nos ahorramos un nuevo diseño para el cartel electoral.
    Pero, no. Lo siento, pero no. La sonrisa es de incomodidad. Debería haber dejado la boca entreabierta (un poquito sólo) como si estuviese diciéndonos unas palabras alentadoras mirando con seguridad (y no pachorra, por Dios) hacia ese horizonte incierto.

  8. Marisa Bou

    En efecto, señor Stilton: el señor Rajoy es un hombre de estado. De estado catatónico, añado yo. Me recuerda a esos muñecos de ventrílocuo, que no pueden hablar mientras no les introducen la mano por salva sea la parte.

    Cuando mira al horizonte no es porque piensa, dado que pensar es un ejercicio previo a hablar, a expresar lo pensado. Y, hasta el momento, no nos ha hecho partícipes de ningún pensamiento. Se ha limitado a repetir el guión que sus “negros” le escriben. Ya, ya sé. La política está cuajadita de hombres de ése mismo estilo. Por desgracia para los ciudadanos. Pero, como ahora hablamos de éste… pues eso.

  9. Alejandro Lillo

    Magnífico análisis de contenido. Me gusta lo de “inmensidad azul del mar y las mañanas con nubes y luego tan diáfanas”. ¡Ah.. el mar! ¡Ah… lo azul!

    Don Mariano (ay, doña Marisa,qué risa con el muñeco del ventrílocuo), es un pedazo de señor. Si se le ve en la foto. Es ubícuo: en las fotografías del interior del libro, sale (más o menos por este orden) con la madre que lo parió (con perdón), con el Papa Juan Pablo II, con la atleta Niurka Montalvo, con la gente del cine español, con Rodrigo Rato y Ana Botella, con el rey de Marruecos, con Lula Da Silva, con los ciclistas, con su hijo recién nacido, con Angela Merkel, con el señor Wang Jiauri, con el Papa (esta vez Benedicto XVI, que el anterior ya estaba a la derecha del padre), con Anibal Cacavo Silva, presidente de Portugal, con Condoleezza Rice, con el primer ministro de Turquía, con Merkel y Sarkozy, con su hijo, con el Presidente de México, Felipe Calderón, con su hijo otra vez, con el Rey, con Núñez Feijoo, con una mujer a la que conoció en “Tengo una pregunta para usted” (cuidado, Mariano), con el Presidente de Chile, con su mujer, con lo que parece ser una cabra, con su mujer y sus hijos, con Alex de la Iglesia, con su padre y su hijo, con el Presidente del Parlamento Europeo, con Cospedal, con Soraya Saenz de Santamaría, con el Presidente de Colombia y con el Emir de Qatar.

    Queda dicho para conocimiento de propios y extraños. El orden, que conste no me lo he inventado yo. Viene a ser más o menos el de las fotografías. Digo más o menos porque alguna me he saltado.

  10. Sigue

    Colofón. Entre las afirmaciones categóricas de Mariano Rajoy escojo tres que me han impresionado. Tienen la misma naturaleza. El autor pone el énfasis en lo obvio, en la repetición o en el enunciado huero: una descripción de lo evidente con la que no podríamos estar en desacuerdo. Como indicaba más arriba, traten de darle la vuelta a estas declaraciones. No podrán…

    Primera:

    “Mi diseño del Estado es el de un Estado moderno, que garantiza la seguridad jurídica y la confianza de los ciudadanos…”

    ¿Hay alguien que postule una vuelta a las instituciones premodernas, con inseguridad jurídica y desconfianza ciudadana?

    Segunda:

    “Soy un buen lector, en especial de historia y de ensayo, me gusta el cine y soy apasionado de los deportes. Disfruto leyendo ensayo y novela histórica, sobre todo relacionados con la historia de España o de Europa…”

    Si es un buen lector de historia y ensayo, ¿por qué inmediatamente después dice que disfruta leyendo ensayo y novela histórica? En el primer caso, repite el mismo género (ensayo); en el segundo hace sinónimos lo que son escrituras distintas: la historia y la novela histórica.

    Tercera:

    “Mi posición respecto al 11-M no puede ser hoy distinta a la que ya manifesté en su día. Se resume en el acatamiento de la sentencia judicial que recayó sobre el sumario de los atentados de Atocha; en el apoyo total a las víctimas, que fueron los verdaderos damnificados por el atentado, las 192 personas fallecidas, los heridos y sus familiares; y en el compromiso de poner todos los esfuerzos que estén en nuestras manos para que un acontecimiento similar no se repita en el futuro…”

    He leído varias veces este extracto: en el libro y luego una vez escrito. No doy crédito. ¿Qué significa “las víctimas, que fueron los verdaderos damnificados por el atentado”? ¿Es que acaso hay otras víctimas que no sean los verdaderos damnificados? Por otra parte, hemos de suponer que todo candidato a presidir el Gobierno de España pondrá “todos los esfuerzos” que estén en sus manos “para que un acontecimiento similar no se repita en el futuro”. Entonces, ¿hay algún candidato que diga expresamente que no pondrá todos los esfuerzos para que no se repita un 11-M?

    En fin.

  11. jserna

    Es usted muy dura, sra. Bou, con Mariano Rajoy. Me refiero a lo del estado catatónico. Madre de Dios. Yo no quiero ser tan duro.

    Sr. Lillo, entre las fotografías del libro, aquella que no aparece es la fundamental. ¿A ver si adivina cuál es? Sí: la foto de 2008 en el balcón de Génova con Viri prácticamente llorando. Es de Reuters. Quitar esta imagen, que a tantos conmovió, es amputar emocionalmente unas memorias… Eso está feo.

    ¿Recuerdan al tercero de la foto? Está a la izquierda. Como decía Isabel Pantoja a su amado Julián Muñoz, “dientes, dientes…”

  12. Jerónimo Stilton

    Uf! Demasiada viscera en general. Pobre Rajoy.A mí lo que realmente me apasiona es la intención de la portada, la intención que hay detrás de glosar unas vivencias personales tan grises. Esto es lo que hay: un hombre serio se opone a lo payaso de Jose Luis Zapatero. Vale, si, fuma puros, va a misa y juega al chamelo cuando vuelve al pueblo con sus amistades. Pues si este va a ser el próximo presidente…que bien lo han hecho los otros. Es lo que hay, digo. Pero juzgo la manera de comunicar, no la persona. Ël ya se pondrá en evidencia durante esta campaña electoral, como lo harán los otros. C´est la vie. Y quiero acabar con una última imagen que quizá maliciosamente mi mente asocia con el caminante de Friedrich…Voilá!

  13. jserna

    Sr. Stilton, es muy interesante ese eco visual que llega a ‘Indide job‘. Es interesante, sí. Por otra parte, la libertad de expresión lleva a estas cosas: a juicios duros de personajes públicos, juicios a veces insultantes. Pero el insulto –arte difícil que yo no suelo cultivar– es preferible al chisme, al infundio o al chascarrillo, fórmulas cobardes.

    Sr. Stilton, no se enfade por la víscera.

    Saludos.

  14. jserna

    Eta anuncia “el cese definitivo de la actividad armada”. Es decir, el fin del terrorismo. Por supuesto hemos de alegrarnos y hemos de condenar una ceguera criminal que ha provocado tantos crímenes con tantas víctimas. No ha acabado todo. Pero la historia prosigue. Iremos digiriendo la noticia poco a poco.

    Hace cinco años, en 2006, ante aquella tregua que sólo fue ‘permanente’, escribí un artículo cuyo contenido refleja mi posición de ahora y de siempre ante Eta y sus ensoñaciones delictivas. Lo titulé El lenguaje de Eta.

  15. horacio

    Desde BsAs., si se me concede vela en este entierro, quisiera decir :
    me encanta el comentario de la Sra.Marisa Bou
    “Me recuerda a esos muñecos de ventrílocuo, que no pueden hablar mientras no les introducen la mano por salva sea la parte.
    Cuando mira al horizonte no es porque piensa, dado que pensar es un ejercicio previo a hablar, a expresar lo pensado. Y, hasta el momento, no nos ha hecho partícipes de ningún pensamiento”.
    Si viene Ud.por Bs.AS. alguna vez, encontrara unos cuantos muñecos de ventrílocuo, a los que se les atasca la moneda y hablan siempre lo mismo, otros funcionan a demanda: “Sr.Muñeco diga esto o aquello otro” y ellos serviciales lo hacen. Un saludo

  16. Marisa Bou

    Ya dije, Horacio amigo, que existen muchos políticos así, para nuestra desgracia. Hay algo que sucede en la política actual y que Inerarity (creo) describe como “selección adversa”, que ha rebajado en muchos, demasiados puntos, el nivel intelectual de nuestros políticos. Eso es lo que hace que tantos de ellos tengan que llevar un guión escrito en letra grande y clara con lo que tienen que decir en el hemiciclo que les corresponde. Y así nos va la fiesta, que ni escuchamos música con la que bailar.

    No sé lo que opinará nuestro anfitrión, pero yo le aseguro que este blog no es, precisamente, un entierro. Aquí procuramos poner un poco de alegría en el panorama triste que nos rodea. Reciba un cordial saludo.

  17. horacio

    Sra Marisa.
    A veces sospecho, que las técnicas de marketing y publicidad aplicadas a la política producen estos resultados, pero no será que
    gente de pocas luces y menos escrúpulos, debe recurrir a ellas por sus deficiencias , en fin hoy me inclino por lo segundo.
    En cuanto a la expresión “vela en este entierro” , ¿se usa en España?.. acá ya casi no se usa, la utilizo por que me divierten los giros y expresiones fuera de moda. Es un blog grato y civilizado al que no considero un “entierro” obviamente, sí parece el entierro del Sr M.Rajoy, que por otra parte me lleva al Sr.Mauricio Macri (Jefe de Gobierno porteño) quizás sean amigos los dos.Un saludo

  18. jserna

    Horacio, gracias por su amable descripción de este blog. Impresiona lo del camposanto… Emplea usted giros y expresiones que nos son muy cercanas, muy peninsulares. Buenos Aires y Valencia están unidos por un idioma diferente.

    Acabo de repasar el primer capítulo de ‘Mad Men‘. Luego, la segunda entrega. “¿Quién hay ahí?“, se pregunta Betty Draper al ver dormido a su marido. ¿Es lo que parece? Ah… Es exactamente lo que siempre me pregunto cuando veo a un político, a un candidato. También lo que me pregunté cuando leí los libros de B. Obama. ¿Es lo que parece? Draper hace la campaña de Richard Nixon frente a John F. Kennedy. Y también la de Lucky Strike. Y la de Procter and Gamble.

    Llevamos cincuenta años en el mundo de Draper.

  19. horacio

    Politica y publicidad…no ví aun Mad Men, pero anoche leí el post de Martin Caparrós : Voto cantado en el Blog del País-Pamplinas, a propósito de las elecciones presidenciales de mañana -23/10, cortos publicitarios de campaña, para verlos hace falta curiosidad antropológica y un poco de coraje. Saludos
    http://blogs.elpais.com/pamplinas/

  20. Amaya Beitia Ruiz

    Señor Justo, he leído su reseña y posterior comentario del libro. Yo es que, no soy buena hija de leer cosas que no me estimulen, pero si usted me lo recomienda haré ese esfuerzo. ¿ Vale la pena invertir unos pocos euros ( coronas en mi caso) para hacerme con él?. ¿ Ganaré algo con ello o por el contrario mi apatía aumentará por momentos?. Le confieso que he sído lectora obsesiva de los mundos de “Hugo Prat” y por ahí…podría yo encaminar inocentemente mi lectura. También me han gustado siempre las ilustraciones de “Moebius” y las pequeñas y afanas historias de ” Milo Manara” ( aunque èste último ejemplo no sea propicio tomarlo como lectura de apoyo y ni mucho menos como hilo conductor para el tema que nos ocupa). Sí, seguiré su consejo, y me conformaré con su buena reseña del último libro de D.Mariano Rajoy hasta la fecha conocido.

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