El miércoles 8 de noviembre de 2023 a las 19.00 en el Palacio de los duques de Medinaceli de Geldo tengo el honor de conversar con Ignacio Martínez de Pisón.
Se trata de una Mesa redonda, moderada por Vicent Sanz, en la que partiendo de Castillos de fuego (2023) hablaremos de pasado y presente, de historia y ficción.
Se trata de una actividad promovida por la Cátedra de Historia y Memoria Democrática de la Universitat Jaume I – UJI

Recuerden: 8 de noviembre a las 19 horas en Geldo (Castellón). Palacio de los duques de Medinaceli
Diálogos en la Torre II
——
España maltrecha
Empecé a leerla, Castillos de fuego (2023), y bien pronto vi y comprobé que esa novela me engullía.
Comprobé que me apiadaba o me rebelaba ante la vida de sus personajes, mediocres o heroicos, vencidos o cínicos.
Ignacio Martínez de Pisón crea y recrea para nosotros un Madrid poblado por resistentes, falangistas, gentes de bien, plebeyos avispados, individuos de mala índole.
Esta novela la he vivido en toda su extensión panorámica, con personajes previsibles o imprevisibles, redondos o planos, según los casos. Hablo de unos personajes cuyas almas y acciones conoceremos lenta, detenida, morosamente.
La fotografía de la cubierta, según leo en la página de créditos, es una adaptación autorizada de una fotografía del gran, del inconmensurable, Francesc Català-Roca.

Un hombre sopla con pericia, y de un filtro que no vemos salen pompas de jabón. Pompas evanescentes.
No busquemos necesariamente en sus páginas a ese individuo. No busquemos en su demografía copiosa a un tipo encandilando al público, quizá infantil, con esa habilidad ferial o circense.
El hombre de la cubierta está en la calle. Las pompas salen como por ensalmo. Pero, igual que salen, explotan o se desvanecen.
Bien mirado, el devenir es eso.
Siempre hay algo de estafa, de fraude, de desesperación, de engaño y de crueldad en dicho ingenio: lo efímero de la vida, lo breve de su ilusión.
Los personajes que Ignacio Martínez de Pisón idea para esta novela viven entre el embuste y la esperanza; malviven entre las penurias y las estrecheces materiales; se relacionan y se enfrentan en pos de la supervivencia.
Hay gerifaltes y gentes de alto copete y hay plebeyos que, a duras penas, con honor o cinismo consiguen rehacer malamente sus vidas quebradas.
Estamos en la inmediata posguerra. Por edad, por nacimiento, Ignacio Martínez de Pisón no pudo vivir el momento histórico que novela en su última obra.
Nacido en 1960, los años cuarenta no forman parte de su infancia. Pero para él y para quienes somos de su misma generación, esa inmediata posguerra, forma parte de nuestras vidas.
Recibimos de nuestros mayores los relatos heroicos o miserables de una España maltrecha. Y no pocos, novelistas o historiadores, nos hemos obligado a reconstruir ese pasado reciente que no hemos vivido.
Lo nuestro no es memoria. Es posmemoria, según la palabra de uso entre mis colegas. Hemos recibimos un legado de historias y fábulas, hechos y cuentos que nos han relatado. Parte ficticios, parte verdaderos.
No pocos nos hemos empeñado en verificarlos, en confirmarlos o descartarlos. Para ello nos hemos valido y aún nos servimos de nuestras lecturas, de nuestras conjeturas, de nuestras escrituras.
Somos herederos inquisitivos de un pasado que hemos perdido y de una España que no vivimos, pero cuyos efectos aún padecemos.
——

Deja un comentario