Plaza del Caudillo
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Me recuerdo yo muy chiquitito, con apenas cinco años, llegando a Valencia. Eso ocurría sólo en ciertas ocasiones, muy señaladas. Descendíamos del convoy aturdidos por el estrépito ferroviario, abriéndonos paso entre el gentío que se apresuraba por los andenes de la estación. Marchaba de la mano de mi padre, que aún lucía un bigote azabache… Read more
