Home

¿El cuento de nunca acabar?

4 enero 2010

Uno. Por razones que ignoro, ciertas lecturas se contagian. El efecto que causan se multiplica. Así, lees un libro y esa obra te lleva a otro volumen con el que nada tiene que ver. Lees una revista y esa publicación te conduce a un tema que no te preocupaba ahora, justamente ahora. De repente descubres que ese asunto es aquel sobre el que estabas devorando libros. Hay un hilo conductor que hermana una lectura con otra; hay afinidades materiales e inmateriales, de género, de sentido, no sé. Ya digo: llevo unos días leyendo libros…  que me hacen regresar a la infancia, a la inmadurez, libros que me hacen recuperar, incluso, el miedo que sentía cuando era niño. ¿Serán, acaso, las fechas?

Dos. “De repente descubres que ese asunto es aquel sobre el que estabas devorando libros”, he dicho. Lo de devorar es una imagen desagradable, pero creo que es un verbo muy bien traído. Ahora veran por qué.

Leo un libro editado por Javier Marías en Reino de Redonda. Es un volumen de relatos: Cuentos de las orillas del Rin, de Erckmann-Chatrian. Son dos autores del Ochocientos, dos creadores que colaboraron formando una auténtica empresa literaria hasta que los celos los distanciaron. “Supongo que la casi única razón para dar este libro a la imprenta es de tipo autobiográfico”, admite Marías. Es decir, su infancia. Cuando niño le dieron a leer una edición de estos cuentos, “un tomito azul de la Colección  Austral”, añade.

“Durante décadas, lo único que he recordado de esos cuentos ha sido mi disfrute de aquella época y el miedo que daba uno de los relatos. Es fácil imaginar que las dos cosas iban unidas, el disfrute y el miedo, pues a pocas sensaciones se resisten menos los niños que a la del temor ficticio (o pocas los cautivan más), esto es, el temor que les permite descubri los peligros y las maldades del mundo sin exponense a ellos directa ni verdaderamente, sin padecerlos, sintiéndose más o menos sa salvo en la práctica y en lo cotidiano y concreto…”

La traducción que ahora podemos leer  es nueva: se la debemos a Mercedes López-Ballesteros. Vale la pena leer esta breve descripción de Javier Marías: Erckmann y Chatrian “sólo son recordados hoy por sus cuentos más macabros, que despertaron la admiración de dos de los mayores maestros del género, M R James y H P Lovecraft (…). Y sin embargo, al terminar la breve lectura, uno tiene la sensación de haber visitado un lugar de ensueño, y siente añoranza de esas modestas ciudades alemanas, holandesas o alsacianas (mitad reales, mitad fabuladas) dominadas por la presencia del río, llenas de tabernas, fortalezas e iglesias que van soltando sus campanadas, de grandes bebedores y de fumadores de pipa, sin apenas padres y con muchos tíos y tías, con profesores de metafísica, científicos aficionados, pintores sublimes, bodegueros, músicos, burgomaestres y militares, judíos encubiertos, libreros, médicos estrafalarios, nobles, campesinos y menestrales, hoteleros y criados, mozas desdichadas, cocheros y no pocos animales: el gallo, el cuervo, el gato, el caballo”.

“Durante décadas, lo único que he recordado de esos cuentos ha sido mi disfrute de aquella época y el miedo que daba uno de los relatos”, insiste Marías. ¿Cuál de esos relatos era el que le angustiaba especialmente? El que lleva por título La ladrona de niños: “por razones obvias que hasta el propio título ya da una idea”. ¿Qué idea? El relato, informativamente preciso y de atmósfera brumosa, se desarrolla en Maguncia a la altura de 1787. Es una versión femenina del ogro infantil, del sacamantecas: esa figura espantosa, tan útil para atemorizar a niños díscolos.

No diré cuál es su argumento. Tampoco quiénes son los personajes. Pero no me privo de reproducir la moraleja con la que acaba el cuento. Dice así: “Despójese al hombre del sentido moral, y su inteligencia, de la que tanto se enorgullece, no podrá preservarlo de las más horribles pasiones”. Qué decimonónico, qué aleccionador. A pesar de la fecha señalada en la que transcurre la acción del relato –1787–, la moraleja está escrita y pensada en el siglo XIX, claro. El Ochocientos, centuria vertiginosa, momento de cambios y de libertades costosas y crecientes. Si nos quitamos las restricciones, si levantamos todo freno, entonces cualquier cosa es posible, como leíamos en el capítulo de “El Gran Inquisidor”, de Los hermanos Karamazov, de Fiodor M. Dostoievski.

“La libertad, el librepensamiento y la ciencia, los conducirán a tal laberinto y los situarán en presencia de tales prodigios y misterios insolubles, que algunos hombres, los indomables y furiosos, se matarán a sí mismos; otros, indomables, pero poco fuertes, se matarán entre sí, y un tercer grupo, los que queden, débiles y desdichados, se arrastrarán a nuestros pies y clamarán: ‘Sí, vosotros teníais razón, únicamente vosotros estabais en posesión de su misterio y volvemos a vosotros, ¡salvadnos de nosotros mismos!’…”, leo en la novela de Dostoievski.

Lo prolijo del escritor ruso se vuelve eficacia en el relato infantil. La moraleja del cuento, de La ladrona de niños,  se formula de manera enérgica y breve: compendia siglos y siglos de restricción y advierte contra la libertad irrestricta, que aquí adquiere la forma o la consecuencia del canibalismo. Devorar, decía… Da miedo, mucho miedo.

Unas páginas después me encuentro con otro cuento contundente en el que el mal se intuye, no se ve: un mal que se mezcla con el bien para confundir a los mortales. ¿Su título? Lo blanco y lo negro. Nuevamente, asistimos la lucha entre la razón joven y la creencia, entre la ciencia y las viejas revelaciones. Unos burgueses discuten en la cervecería y disputan acerca de lo real y de lo inverificable. Algunos de los personajes, como el ingeniero Rothan, sólo parecen confiar en “la materia, la plomada, la regla y el compás”. Pero hay otros, como el organista Théodore Blitz, que saben que hay más… Alguien llamado Christian Spéciès nos narrará los hechos, que se desarrollan, claro,  a orillas del Rin.

Como todo buen relato popular del Ochocientos, la consecuencia y la lección de Lo blanco y lo negro serán explícitas. “La horrible escena que acababa de suceder ante mis ojos y aquella voz lejana, melancólica, que fue apagándose en la lontananza, se me han quedado grabadas como una imagen confusa del infinito que nos absorbe despiadamente y nos engulle sin posibilidad de retorno. Hay quien se ríe de ello…”, dice Spéciès. Erckmann-Chatrian saben crear fantasías espectrales en las que siempre amenaza alguna maldición. O como señala H. P. Lovecraft en El horror en la literatura, Erckmann-Chatrian fueron capaces como nadie de “crear una atmósfera estremecedora y nocturna”, justamente en una época que confiaba cada vez más en “explicaciones naturales y prodigios científicos”. Es decir, en “la materia, la plomada, la regla y el compás”.

Tres. Leo Retrato de un hombre inmaduro (2009), de Luis Landero. Es la historia de un individuo que cuenta y cuenta sin parar. Su vida es un repertorio de relatos: el cuento de nunca acabar. Firmo una reseña en Ojos de Papel. Acabada la crítica, aprovecho para releer Entre líneas: el cuento o la vida (2001), también de Landero.

Es una obra de la que, precisamente, no hice reseña en su momento. Trata del arte de narrar, de la capacidad que algunos tienen para relatar el mundo, para imaginarlo provocando efectos: desde el cuento humorístico al del terror. Reproduzco este párrafo, que parece escrito para describir la atmósfera verista y amenazadora que crean Erckmann-Chatrian o el propio Lovecraft:

“Quien haya escuchado alguna vez una historia de miedo habrá tenido la impresión de que, en efecto, los ruidos del mundo real se van incorporando, por sugestión, al mundo imaginario. Y al revés: un crujido en el pasillo nos invita apensat que el asesino ha salido del cuento y viene en nuestra busca. Ahí lo tenemos ya, y según se acercan sus pasos, los límites entre la realidad y la ficción se desvencen y confunden”.

Pero el libro de Landero no examina el relato de terror, sino la habilidad narradora. En realidad, es una autobiografía del escritor y una ficción autobiográfica de un personaje que también se le parece: en capítulos alternos y cambiando de letra, en redonda y en cursiva, Landero cuenta la existencia de Manuel Pérez Aguado y la suya. De paso reflexiona sobre la imaginación. Por eso, Entre líneas: el cuento o la vida podríamos tomarlo como el subtexto de distintos textos: las diferentes novelas que Landero ha publicado.

Lo significativo es que, en el arte de narrar que él defiende, la novela sólo es una posibilidad y siempre la última. Contar una anécdota o un episodio; en definitiva, contar un hecho menor en pocas páginas o con pocas palabras es el germen del arte narrativo. El germen y su consumación. De la oralidad a la palabra escrita, al relato. La novela no es, necesariamente, un estadio superior y más preciso, sino otro género tradicional que, por cierto, Landero cultiva con esmero: con el entusiasmo del lector que es, con la técnica del profesor que es y con el empeño del escritor que es.

Pero sus novelas –que tienen hilo conductor, que tienen personajes redondos que duran y duran, que tienen estructura y desarrollo– son cada vez más una sucesión de cuentos engarzados. ¿Mera yuxtaposición de anécdotas? No: son sucesos que crean indentidad: los episodios que le ocurren al protagonista, los hechos que acaba relatando para dar cuenta, precisamente, de su vida cambiante, de su existencia siempre incongruente. Como es la de todos. Eso lo señala en Entre líneas… y eso lo practica de manera explícita en Retrato de un hombre inmaduro.

Blogosfera

Albert Camus, cincuenta años después

Cuentos y moralejas

Hemeroteca del día

Justo Serna, “Joan Laporta”, El País, 6 de enero de 2009.

About these ads

47 Responses to “¿El cuento de nunca acabar?”

  1. R.S.R Says:

    Dª Ana,le contesto a lo que quedó pendiente en el post anterior.Me inclino más por el término incitar que condicionar.
    Creo que en cualquier comunicación ha de haber una apertura, lo que a mi modo de ver debe pretender una reseña es que el lector pueda de alguna manera continuar esa creación que ha iniciado el que escribe la reseña. Facilitar la recepción de la obra.

    La reseña debe estar abierta a que se produzca una resignificación de lo que se propone en ella. Debería dar claves para ampliar los puntos de vista de esa obra. Dar líneas de pensamiento (que siempre va asociado a una emoción) que permitan al lector ampliar sus propias vivencias en el encuentro con esa obra. Debería poder ampliar su campo de asentimiento facilitando así que el lector pueda hacerla suya, coincidir con ella. No hay que olvidar la importancia del lector en la consideración o no de una obra literaria y de la que algunos autores han hablado y teorizado.
    Por tanto, claro que es inevitable incidir,condicionar, se puede hacer esto último para despertar una emoción o una curiosidad pero no hasta tal punto que deje al lector totalmente anulado, no tanto para que en vez de apertura se produzca un cierre y se limite también con ello a la obra. Me refiero que lo que Justo Serna en su reseña de “la Noche de los tiempos” escribía:

    (…)Ahora, justamente, con los datos suministrados, la lectura puede convertirse en una precipitada confirmación. Los destinatarios tienen numerosas informaciones: con la impresión, incluso, de estar leyendo una novela ya sabida (…)

    En última instancia Dª Ana, eso es lo que yo entiendo que debería aportar una buena reseña, es mi modelo, que por supuesto no tiene por qué ser el de otros y podemos no estar de acuerdo. Son los diferentes puntos de vista los que enriquecen el debate

    ¿Jiménez los Santos? Yo no he mencionado a este señor.

    Sr. Montesinos,solo puedo indicarle del que he leído “Retrato de un hombre inmaduro”. Es una apuesta segura y me encantaría debatir en este blog de esa novela.Si tuviera más espacio y hablando de influencias, hasta me veo capaz de convencerle mire si me ha gustado.
    Ahora empiezo empiezo “Invisible”

  2. aleskander62 Says:

    Javier Marías. Me gustó mucho su novela corta Todas las almas.

  3. jserna Says:

    1. Isabel, Alejandro: felicidades y enhorabuena. Ambos deseos.

    2. Sr. Aleskander62, volveré sobre Javier Marías. Como a usted, también a mí me gustó mucho ‘Todas las almas’, pero eso, puestos a hacer reseñas, no es lo relevante. Quiero decir, que a mí me guste dicha novela no debería ser el principal argumento de una reseña (por cierto, es “corta” sólo en relación con ‘Tu rostro mañana’).

    3. La pregunta que hace R.S.R. es efectivamente importante, muy importante. Me pide David P. Montesinos que yo la conteste. Creo que la contesta él muy pertinentemente. Lo peor que le puede pasar a un crítico es la arrogancia, la suficiencia.

    Hace unos años, Antonio Muñoz Molina lo dejó muy claro en una pieza memorable:

    http://www.elpais.com/articulo/cultura/folio/medio/elpepicul/19961009elpepicul_12/Tes

    David, pregunta que qué le pide a los Reyes, si ‘Retrato de un hombre inmaduro’ o ‘Anatomía de un instante’. Dice: “No vale decir que pida los dos”. Pida los dos, en serio.

    4. Seguiré con los cuentos y con el cuento de nunca acabar…

  4. David P.Montesinos Says:

    El problema es que el paje de mis reyes es mi hermano, y tiene el presupuesto algo recortado -seguro que es por culpa de zp-, de manera que me ha dicho que solo uno de los dos. Tomo nota del consejo de R. y me sumo al interés por debatir sobre el libro en cuanto lo lea… soy landerista convicto. Supongo que la felicitación a Alejandro e Isabel es por lo que yo me imagino. Me sumo a ella de todo corazón.

  5. jplanas Says:

    Llego tarde y abrumado por mil otros motivos. Me sumo a la felicitación a Isabel y Alejandro. Enhorabuena!

  6. Helena Lillo Zarzuela Says:

    Estimados contertulios: los Archivos de Justo Serna tienen una nueva seguidora. Es un placer comunicarles que el pasado día 3 de enero, a las 13´45 horas, ha llegado a este mundo la preciosa Helena, la cosa más bonita que ha parido madre.

    Besos y abrazos para todos.

    ¡Ups!, veo que hemos llegado algo tarde.

  7. Ana Serrano Says:

    ¡Hemos sido tíos! (Algo nuestro ha de ser la preciosa niña) ¡¡¡Felicidades a los padres y a Helena, por tener a esos padres!!!

  8. Ana Serrano Says:

    R.S.R. estoy casi totalmente de acuerdo con usted. Sólo un par de cosas: no creo posible que reseña alguna deje totalmente anulado al lector. Considero al lector como alguien con criterio y capacidad de poner en tela de juicio lo que lee en una reseña.

    No, a Jiménez los Santos no lo ha mencionado usted, lo he mencionado yo ¿Puedo? he debido explicarme mal. Decía que uno siempre cuestiona lo que le dicen y, no sólo eso, lo toma en diversa consideración segun quién se lo diga. Para mí no es lo mismo leer una afirmación a JLS que a Fernando Savater. Era un ejemplo.

  9. R.S.R Says:

    Muchas Felicidades para Isabel y Alejandro y mi bienvenida a este mundo para Helena.

  10. Arnau Gómez Says:

    Felicitaciones para Isabel Zarzuela y Alejandro Lillo por tener una hija tan preciosa.Arnau

  11. jserna Says:

    Ya se lo había dicho a sus señores padres, pero ahora puedo decírselo a usted:

    Felicidades, Helena.

  12. Helena Lillo Zarzuela Says:

    Gracias, Don Justo. Mi mamá y mi papá me dijeron que era usted una gran amigo y un señor encantador. En este blog me siento como en casa, así que con su permiso, también me quedaré en él para aprender mucho de usted. Y de sus contertulios, a los que también saludo: don Arnau, doña Ana, R.S.R, Sr. Montesinos, doña Marisa… gracias.

    ¿Y el minino gracioso? ¿dónde está?

  13. Paco Fuster Says:

    Aunque ya les he hecho llegar mi felicitación, mi enhorabuena – vía blog – para Alejandro e Isabel. Inmejorable regalo de Reyes la pequeña Helena (escrito con H, como Helena de Troya).

  14. Marisa Bou Says:

    ¡Qué vertiginoso resulta, a veces, este blog de mis entretelas!

    Ayer no leí. Y no sólo me encuentro con un nuevo post, sino con una nueva vida. Nueva en el sentido de individualidad, porque ya la intuíamos formando parte de la afortunada mamá y ocupando los pensamientos del dichosísimo papá. ¡Bienvenida, Helena! Este mundo al que llegas te va a gustar, a través de las enseñanzas de tus padres y del “buen rollito” que vas a encontrar aquí. Pero cuéntanos, Helena querida, ¿cómo era ese suave mundo silencioso en el que has vivido? ¿Cómo fué tu llegada a este, tan ruidoso y tan caótico?

    Ardo en deseos de verte y abrazarte, amiguita.

    ¡Felicidades, papás!


  15. A las puertas de este año tan redondo, de cero tan circular y tan orondo, te deseo, pequeña Helena, una feliz bienvenida y grata estancia. Que la locura de este mundo no empañe ni un meñique tu felicidad, acompañada de todos los tuyos, mecida de la mano de los vientos propicios que te han conducido hasta aquí y que no atienden ni a Bóreas ni a Cefiro, sino a los más suves y amantísimos de Isabel y Alejandro.

  16. Inés Climent Says:

    Enhorabuena a Isabel y Alejandro por su pequeña Helena. Esto si que es un regalo de Reyes.

  17. David P.Montesinos Says:

    No estoy de acuerdo con nada de lo que ha dicho, señorita Helena Lillo Zarzuela (la primera en la frente), pero bueno, la vamos a querer igual.

    Felicidades, queridos, a los padres y ¿por qué no? a los también felices contertulios.

  18. David P.Montesinos Says:

    Les cuento una divertida a propósito de nuestra neófita. Hace unos meses nació mi tercer sobrino. Su hermana tiene dos años y medio. Cuando llegó a la habitación todos estábamos expectantes, a ver qué cara ponía al ver al nuevo individuo recién salido del horno. Ojo que la frase es de antología:

    “Mamá, ¿te lo vas a quedar?”

    Mi hermana, con un humor admirable para alguien que se repone de una epidural, le contestó:

    -”…. Uhmmm, pues mira, nena, tu padre y yo vamos a pensarlo…”

  19. jserna Says:

    Graciosa anécdota, sr. Montesinos. Le cuento una próxima, ya que este post va de ‘contar’.

    En casa, cuando el mayor se enteró de que iba a tener una hermanita, también opuso resistencia significativa, simpática. Faltaban aún unos meses. Dijo no querer a un extranjero en casa refiriéndose, claro, a un extraño, al nuevo, al recién llegado.

    –No es un extraño –corregimos–, será tu hermana.

    –Pues el día que venga –amenazó–, yo me voy.

    –Pero si faltan muchos meses –dijimos con la mejor intención–. No te preocupes.

    –Pues eso –concluyó–, faltan muchos meses: el día que venga me voy.

    Y ahora aquí estamos, con la extranjera y con quien se iba a marchar.

  20. Hemeroteca Says:

    Recordatorio:

    Atención: nuevo número de Ojos de Papel. Enero de 2010 (aquí)

    Atención: nuevo artículo de Justo Serna. “Joan Laporta” (aquí)

  21. Viva El Mundo Says:

    Disparas al mensajero “El Mundo”. Osease Viva Prisa!!

    La prensa en pedazos Serna!!

  22. Mita Says:

    Gracias por ofrecernos un comentario tan interesante.
    Cualquier razón que tenga Javier Marías para editar, es válida.

    En mi blog he colgado una mini-entrevista con tres escritoras españolas a las que me gustaría conocieran todos mejor. Os agradecería, si tenéis un ratito, un comentario para ellas.

    Kuss

  23. aleskander62 Says:

    Feliz año 2010 a todos y enhorabuena por la niña. Es búfalo del signo del chino, trabajadora y buena chica, obstinada, con ideas claras. Pero en febrero de este año 2010, el signo chino cambiará al año del tigre. Año de búsqueda, trabajo y caza.
    Tego un corto, MARÍA, aunque se ha quedado ya un poco anticuado, ganó el Premio Up and Down 1984 en Barcelona y trataba las relaciones por internet, que hoy ya son un hecho:
    http://www.youtube.com/aleskander62#p/a/u/0/rg79547Mk9Q
    Saludos y feliz año 2010.

  24. jserna Says:

    Mita, dice usted que nos pasemos por su blog, en el que hay una entrevista con tres escritoras, pero no nos pone enlace…


  25. Yo no te digo ni que sí ni que no, sólo te digo que si quieres que te cuente el cuento de Laporta, de España exento, que se fue a cagar y se lo llevó el viento.

    Bueno, más o menos, éste sería el cuento del nunca acabar, el cuento, hasta el hartazgo, del sempiterno discurso del pícaro. Nada más español. Muy acertado, sr. Serna, en su columna de la prensa escrita y de papel. La sociedad catalana, llena de seny, disfruta con estos renovados pícaros-políticos de postín que no dejan de alimentar, como usted muy bien nos dice, los titulares y los tópicos y expectativas del nacionalismo recalcitrante, y a los que esa misma sociedad pragmática y adulta pondrá en su sitio, temprano o tarde.

  26. aleskander62 Says:

    He empezado a leer la obra de Stieg Larsson. La verdad es que no quería, pero …uhm, no está mal, los personajes, la trama …
    Como literatura prefiero a Javier Marías, Todas las almas, para volver al tema del artículo.

  27. Arnau Gómez Says:

    Estimado D. Justo.Como usted es republicano (como yo), no habrá tenido regalo de los mágicos reyes.Claro que ese cuento es para los niños y se acaba el día que descubres a tu padre subido a una escalera bajando los regalos que te regala al día siguiente el rey negro.
    He leído su artículo de El País.Me parece soberbio como todos los suyos.Ese pasar por alto el futboleconomía ladrillera e incidir en el futbolpolítica soberanista es de destacar,aunque la futboleconomía ladrillera es lo que se lleva en nuestra ciudad. Sino,ahí está el Plan Cabanyal por ejemplo, o la Ciudad de los desAstres y la inconsCiencia por otro.Espero que alguna vez haya un Eduardo Mendoza valenciano que escriba sobre “esa” ciudad de los prodigios,que nos haga ver el lado malo de esa ciudad programada para unos pocos, los de siempre.Y Calatrva no es Gaudí,precisamente.

  28. Arnau Gómez Says:

    Como pueden apreciar le he puesto mal el artículo a futboleconomía, debiendo ser la futboleconomía y la futbolpolítica.Dispensen por el error.

  29. jserna Says:

    Juan Antonio, muy ingenioso el cuento de Joan Laporta que nos propone. Esperemos que el viento se lleve a los pícaros. Un abrazo.

    Estimado Arnau, gracias por sus palabras generosísimas. Usted supone que yo soy republicano. Desde luego no sería una deshonra para mí. Ni mucho menos. Pero, que yo sepa, jamás he hecho profesión de fe republicana. Menos aún, monárquica. O sea, que no sé qué profeso.

    Me gusta la democracia formal, que decían los marxistas.

    Y sobre El Cabanyal, me alegro de que paren. Pero no me hago ilusiones: empieza una grave confrontación política. Digo bien: empieza.

    Sobre la ciudad de los prodigios, permítame, Arnau, remitirle a un artículo mío de hace siete años. En un pasaje del mismo decía:

    “Leer siempre es un esfuerzo, pero en ese acto está su mismo beneficio y, como en otras acciones, placer no es sinónimo de comodidad. Pues bien, ya que hablamos de dicha, de felicidad, de placer y de comodidad, les propongo que repasen cuando puedan la letra menuda del programa cultural del partido popular para las próximas elecciones. Se habla de la Ciudad de la Luz, de la Ciudad de las Artes Escénicas, de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, del Parque de los Pueblos, del Pueblo de los Libros, de la Universidad del Espectáculo. Resulta algo fatigoso, admitámoslo, tanto proyecto con que nos aturden, audacias de la fantasía pública, planes inauditos, obras de admirable concepción asiática, toda una quincallería del utopismo provincial o del despotismo oriental, no sé. Reparen en las mayúsculas: hay que padecer mal de altura para rotularlo todo con esas letras de vértigo o hay que creerse un político altaricón para auparse hasta la cima de esas mayúsculas. Pero de todo lo prometido, nada hay más extravagante que esa Ciudad de la Euforia que han ideado. ¿Se imaginan? ¿Euforia? En principio parece el nombre de una macrodiscoteca after hours o, más aún, una burla. Pero no, es todo lo contrario: es un Proyecto Mayúsculo, claro, que según dicen se ubicará en Castellón. Tratamientos termales, relajación, armonía interior y desarrollo de las facultades artísticas y culturales del individuo serán los resultados de esa utopía que nos proponen. Tal vez pudiera pensarse que empleo esa voz peyorativamente o con ánimo de chanza, pero no: es la descripción misma que sus promotores le dan. “La creación de esta ciudad de la esperanza”, aclaran, “se caracterizará por desprender la energía necesaria para crear. Será la ciudad de las artes, del futuro, la ciudad que hace real la utopía”. Si es una utopía colectiva, da miedo, porque suena a un inhóspito centro de reeducación; si, por el contrario, es una utopía más modesta, verdaderamente provincial, no resulta menos inquietante porque parece un balneario ideado por Thomas Mann para el reposo mórbido de valencianos convalecientes y melancólicos. Regreso ahora a Anthony Downs y no sé si desdecirme. Me pregunto si no deberíamos ser, en efecto, “tontos racionales” prescindiendo de la lectura de este programa electoral, si no deberíamos ahorrarnos lógicamente los costes y el esfuerzo de dicha operación. Me pregunto, en fin, por qué algunos ideólogos audaces e imaginativos nos toman por tontos sin comillas”.

    http://www.elpais.com/articulo/elpepiautval/20030514elpval_9/Tes/La%20ciudad%20de%20los%20prodigios

    En ésas estamos.

  30. Arnau Gómez Says:

    ¡Cáspita Don Justo!. O sea que usted ya escribió sobre la ciudad de los prodigios.Lo intuía. Porque a usted ese tema le va como anillo al dedo.
    Discúlpeme por haberle puesto la etiqueta de republicano.No se de donde lo he sacado.En fín.

  31. jserna Says:

    No se disculpe, Arnau. Un saludo.

  32. Joan Says:

    Serna: No sap el que diu. On va a parar? L’espanyolisme és allò que desitja per a vosté i al seua família. Però molts de nosaltres no volem una nació que ens exclou. A Catalunya i al Pais Valencià ens manquen líders i vosté es burla de tots nosaltres. Ja està bé de romanços.

    Vaja, adéu siau!!

  33. Ana Serrano Says:

    Pobre

  34. Ana Serrano Says:

    Magnífico su artículo, Justo. Me ha espeluznado la demagogia soez y tosca de Laporta. Para ser demagogo, a esos niveles, hay que ser un poco más inteligente. Habla en soflama catastrofista, qué susto. Me encanta el recuerdo de Delacroix.

  35. ¿Ves cómo te gusta la Opera? Says:

    Música, gentes:

    -Italia (Por cortesía de Ana Serrano):

    -Britania (Rule Britannia):

  36. David P.Montesinos Says:

    Adeu siau, amic Joan, yo tampoco quiero una nación que me excluya, aunque no sé si tengo tan claro como usted cómo se sustancia esa reflexión en los asuntos que nos ocupan. Lo que piensa el señor Serna, con acierto o sin él, no es una burla, es lo que piensan muchas otras personas. Explíquese, por favor,tómese esa molestia, y a lo mejor resulta que nos convence… Y acepte la posibilidad de que se contraargumente, de lo contrario solo será aquí un troll más.

    Respecto a las últimas intervenciones de Serna -muy buena la anécdota de “la extranjera”, me deslumbra la lógica infantil cada vez más-, yo sí me hago ilusiones con respecto al tema del Cabanyal. Mi propia vida me ha enseñado que estas batallas judiciales son largas, acaso el error está en creer que el final está cerca. Es una carrera de fondo y el desánimo de los resistentes es lo que busca el poderoso enemigo. De momento, el barrio sigue en pie, y lo que va a permitir el enmarañamiento jurídico es que, durante bastante tiempo, nuestra querida alcaldesa vaya a tener que ingeniárselas para encontrar otra manera de meter las excavadoras. Creo que la coordinadora “Salvem el Cabanyal”, como la que en su momento se montó en favor del Botánico para salvarlo del hotelazo del solar de Jesuitas o los distintos Salvem del territorio valenciano contra los PAI y otros desmanes marcan el ejemplo a seguir en la lucha por los derechos de los ciudadanos, en la que todos debemos implicarnos. Alégremonos, joder. No es la victoria, pero es un gol que vale una prórroga. ¿Sabe lo que me tiene a mí preocupado? Que sé que cuando el gobierno del ayuntamiento insiste en que desde el barrio les apoya la mayoría tiene una parte de razón. La tarea de Salvem tiene algo casi evangelizador -perdonen este exceso semántico, pero quiero que se me entienda-, pues no solo luchan contra “los malos”… tienen que pelear para convencer también a sus propios vecinos, muchos de los cuales no se dan cuenta que la degradación del barrio que tanto les preocupa -y con razón- ha sido fomentada en gran medida precisamente por aquellos que ahora se ofrecen como los que van a solucionar por fin los problemas del Marítimo.

  37. R.S.R. Says:

    Aquí vendría bien aquello de “cada loco con su tema” (lo digo sólo por mí)
    En este post que se llama “¿el cuento de nunca acabar?” se habla entre otras cosas del arte de narrar y de la habilidad narrativa de Luis Landero, especialmente en Retrato de un hombre inmaduro. Dice que sus novelas “son cada vez más una sucesión de cuentos engarzados.¿Mera yuxtaposición de anécdotas? No: son sucesos que crean identidad:
    Los episodios que le ocurren al protagonista, los hechos que acaba relatando para dar cuenta, precisamente, de su vida cambiante, de su existencia siempre incongruente. Como es la de todos” .
    Me gustaría comentarle dos cosas:
    ¿Son esos relatos los que crean identidad o es justo al contrario, es la identidad inmadura y necia de ese personaje la que cuenta, recuerda e inventa?.
    Creo que el último párrafo del post está muy relacionado con lo que explica en su reseña. Esos relatos que “crean identidad”, esas invenciones, esa pregunta que deja abierta al final acerca de quién inventa me sugiere que las tareas de recordar e inventar aparecen confundidas en el protagonista. Pero…¿esa confusión solo ocurre a los personajes de ficción?.
    Dice que: “el protagonista es un individuo que se ve aquejado por los males que he descrito: la invención personal, que da lugar a la representación, a la impostura ; y la omnipotencia, la fantasía creadora, que da lugar al exceso, al fracaso”.
    Me da la impresión que tanto en su reseña como en el post apunta a algo que tiene que ver con la identidad, la invención y la memoria. Los humanos desde la infancia tratamos de inventarnos nuestras propias historias. Cuando somos adultos esa licencia o desfachatez para la invención o para inventarnos a nosotros mismos se modera, pero creo que al final la mayor parte de nuestra vida la dedicamos a cumplir con esa ficción que hemos inventado para nosotros mismos, ese modelo que hemos construido y al que tratamos de responder. No es un modelo cuyo silueta esté perfectamente dibujada, no, pero sí sabemos si nuestros actos se acomodan o no a dicho modelo. De ahí , creo yo, deriva esa afirmación que usted hace: “hay momentos en la vida que uno tiene la impresión de ser un impostor”. Esa característica que en algún momento todos sentimos de poca autenticidad, esas dudas respecto de cómo nos mostramos, sería esa parte más oculta o desconocida para nosotros de esa ficción que pretendemos interpretar. ¿Es por tanto un impostor nuestro protagonista?.
    Todos tenemos historias que contar, reales o inventadas, tal vez desdibujadas por la alianza entre el tiempo y la memoria ¿somos por ello inmaduros?

  38. Pumby de Villa Rabitos Says:

    Ustedes perdonen. Ya estoy aquí. Feliz año a todos.

    Me reclamó una niña y, en cuanto la Caravana partió hacia Oriente, me planté en el “blog” en un tris, respondiendo al reclamo de la recién nacida. ¿La Caravana? ¡Claro! Para los que no lo sepan, la familia Cantarell-Planxadell ejerce las funciones de Pajes de Sus Majestades Republicanas los Reyes Magos de Oriente todos los años desde tiempo inmemorial, así que, en estos días hemos estado los dos hermanos andando por tejados, balcones, calles y callejones para no desatender a ningún niño. No lo hemos conseguido. Sigue habiendo pobreza, marginación y explotación. ¡Menos mal que viven ustedes en el mejor de los mundos posibles!

    A ver, doña Isabel, don Alejandro, reciban ustedes la enhorabuena y parabienes de mi hermano Manel, gran amigo suyo, y mis propias congratulaciones, pues a es mi a quien reclama su señora hija, al minino, Joan. Sepan que el próximo año tendremos a doña Helena bien presente en nuestra ronda y descuiden, que la Razón no está reñida con la Imaginación, ni la tradición con el progreso, aunque mentes sencillas de un lado quieran acabar con los mágicos habitantes del Palacio de Oriente, y las apergaminadas de los cerúleos del otro, los quieran instrumentalizar para su fe. Los Magos de Oriente, dilectos contertulios, van más allá de esas minucias humanas. Bueno, es algo que solo los niños entienden perfectamente, cosa que no se puede decir de los adultos, así que no insistiré más; con que doña Helena lo sepa, me basta. Y Helena, lo sabe.

    A más ver.


  39. Sr. David, comparto con usted el optimismo razonable con respecto al Cabanyal, así como en otros asuntos de la barabaridad especulativa. Deberíamos celebrar con más ímpetu si cabe la buena nueva del dictamen del Ministerio de Cultura -el ruido debería atronar los oídos del gobierno municipal y en el meninfotismo reinante-, porque en esto como en casi todo, la convicción ha de cimentarse en respuestas contundentes, el enemigo no debe ver ningún asomo de flaqueza o titubeo, aunque abriguemos, velis nolis, nuestras reservas.

    Con respecto al Cabanyal mi historia personal constituye el vivo ejemplo del palurdo nativo. Fue de la mano de un “extranjero” como conocí, y me maravillé, con la arquitectura del Cabanyal. Fue de la mano del filósofo Ignacio Gómez de Liaño, a quien invitamos para una conferencia sobre Robert Graves. Aunque de esto hace ya más de veinticuatro años, no sirve de excusa para que a pesar de mi juventud fuera tan lego en un patrimonio tan peculiar y tan cercano.

    Del nacionalismo. Aquí nos damos de bruces con el tópico, la pereza y la intransigencia. En el nacionalismo, como en toda casa de vecinos, hay y ha habido de todo. Ni es intrínsecamente conservador, ni es esencialmente excluyente. Deberíamos repasar los estudios de Beramendi, Álvarez Junco, por citar sólo dos, a los que me veo obligado a añadir, por anotar su desgraciada pérdida y recordando sus estimadísimos y rigurosos esfuerzos por sacar al catalanismo de la cobacha, a Pere Anguera. Los nacionalismos han supuesto una contribución inestimable a la cultura y a la recuperación patrimonial, y política, social y económicamente, han coadyuvado al avance modernizador de España; y desde una perspectiva federalista, como es la que mantengo con firmeza, son imprescindibles.

  40. jserna Says:

    R.S.R.: lo que apostilla sobre mis palabras es muy interesante. Pero no porque lo diga yo o porque convenga con mi posición, sino porque la pregunta acerca de la ficción existencial es LA pregunta. Cuando recordamos lo hacemos llevados por las sugestiones del presente. Inmediatamente tenemos necesidad de dar congruencia a esas evocaciones casuales (o no tan casuales). Nos damos coherencia como si cada hecho emprendido tuviera relación lógica con otros que hemos acometido. En ese sentido, la vida recordada es una ficción. Pero convendrá conmigo en que hay vidas sobre cuyo pasado todo se inventa o se fabula. O lo principal: como el caso de Enric Marco, al que hacía alusión días atrás al hablar de Javier Cercas. Marco es un impostor en el sentido literal. ¿Y los demás, qué somos? Los demás no somos santitos, desde luego. Nos creemos parte de las imposturas que una vez nos dijimos a nosotros mismos.


  41. Permítame, don Justo, orlar aquí con los versos de ese genio del pensamiento rimado y puesto en tablas, la idea con la que termina su comentario a R.S.R.:

    “Sueña el rey que es rey, y vive
    con este engaño mandando,
    disponiendo y gobernando;
    y este aplauso, que recibe
    prestado, en el viento escribe,
    y en cenizas le convierte
    la muerte, ¡desdicha fuerte!
    ¿Que hay quien intente reinar,
    viendo que ha de despertar
    en el sueño de la muerte?”

    Ninguno como Calderón daría con tal ímpetu esa idea, ancestral porque de nosotros y con nosotros nace. Tal vez la “lyra mínima” del maestro Machado con sus proverbios y cantares, y, entre ellos, cómo no, aquel que comienza: “Era un niño que soñaba…”.

  42. jserna Says:

    Muchas gracias, sr. Millón.

  43. Marisa Bou Says:

    Señores, no echen las campanas al vuelo con el asunto del Cabanyal. La señá Rita y el tío Paco, que son más chulos que un ocho, ya nos han anunciado que “pasan” de sentencias del Supremo y de dictámenes del Ministerio de Cultura. Y que las apisonadoras entrarán a saco en el desdichado barrio, aunque tengan que manejarlas ellos mismos.

    Hay que tener en cuenta que, tras haber salido tan bien parados del caso Gürtel, están muy creciditos y se creen poco menos que indestructibles.

    Señor Millón, siempre tiene usted un verso preparado para cada ocasión, y eso me encanta. Y Calderón aún más. Siga usted así, por favor. De paso, decirle que no puedo estar más de acuerdo con usted en lo que respecta a los nacionalismos. El error no es el nacionalismo en sí, sino en la forma de plantearlo. Sí al federalismo, sí a la protección del patrimonio cultural propio, pero todo ello sin “pisar los callos a los vecinos”.

    Otra cosa: ahora que ya ha vuelto el gato y se han acabado las fiestas, ¿porqué no organizamos una cabalgata de blogueros para ir a hacer nuestras ofrendas a la niña Helena? Contando, eso sí, con el permiso de sus padres.


  44. Pues es buena idea, doña Marisa, el vernos y felicitar a los primerizos. Y ya puestos, y vista su nutrida experiencia, el gatopaje-gatopardo Pumby podría asesorarnos en el protocolo, darnos, digo yo, algunas ideas ¿no?…Bueno, no sé…

  45. R.S.R. Says:

    Sr. Serna convengo con usted en que no somos santitos pero tampoco impostores , no al menos en el grado de Enric Marco

    Sr. Pumby, usted que es un felino muy humano sabrá que las personas- no sé si a los gatos también les pasa- estamos generalmente gobernados por las emociones. Ese mundo emocional es complejo, sorprendente y nos trae no pocos quebraderos de cabeza. De entre todas las emociones que nos asaltan cada día me gustaria hablarle de una: “el contento”.Es una emoción que suele aparecer sin previo aviso, a veces se instala por un tiempo que siempre nos parece breve, otras veces, es como un rayo que nos atraviesa, es un momento fugaz, nos embarga por completo ,es un sentimiento precioso que nos gustaria atrapar, suele ser difícil de esconder y casi siempre provoca una sonrisa (si a los gatos también les ocurre, ya sabrá de qué hablo) Pues bien, esa emoción es la que he sentido cuando al entrar a “los archivos de Justo Serna” he leído entre las “intervenciones recientes” la de un Sr. de Villarrabitos.
    Me alegro de su vuelta.

    Espero que el pluriempleo le haya ido bien y que la elevada ingesta de Armagnac no tuviera efecto secundarios y si los tuvo se hubiese ya restablecido.
    Por lo demás, se inicia el 2010 que traerá de todo incluido algún que otro tropezón por que el terreno no siempre es firme y liso, pero con la confianza de que no encontraremos en el camino ningún socavón insalvable.

  46. R.S.R. Says:

    Bueno hay cosas que no cambian… algunas comas o faltan o no están en el sitio.Hoy perdí la batalla.


  47. [...] la lectura de la siguiente reseña y comentario acerca de la obra de Luis Landero, por Justo Serna. Tu voto:Comparte [...]


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 1.005 seguidores

%d personas les gusta esto: