Original y copia

0. Derechos y propiedades. Estoy siguiendo en El País la polémica que ha suscitado un artículo de Juan Carlos Rodríguez Ibarra. Es una tribuna a propósito de la propiedad intelectual y los derechos de autor. Le responden varios creadores, gentes de la música o de las letras que se sienten directamente ofendidos por sus palabras: entre otros, Víctor Manuel, Antonio Muñoz Molina, Rodolfo Serrano… La controversia no acaba aquí, por supuesto, y los términos de dicha discusión prosiguen.

1. Plagio. Leía estas cosas (y las seguiré leyendo) cuando, gracias a David P. Montesinos, me entero de un curioso plagio que alguien hizo de un artículo mío. Hay que remontarse a 2003, fecha de mi tribuna, y 2004, año de la copia. Les reproduzco literalmente lo que me dice David P. Montesinos.

“Este artículo fue escandalosamente plagiado por un tal Cecilio Urgoiti un año después en una publicación llamada Opinar. Periódico electrónico de la organización de periodistas en internet, con fecha 30 de abril de 2004. Lo tituló ‘Una ciudad de la euforia para Aznar’. Lo copia literalmente, sólo que añade alguna cosa de cosecha propia. El tipo es tinerfeño, trabaja al parecer en la tele autonómica canaria y tiene algunos libros publicados. No sé, a lo mejor te da igual o ya supiste del tema en su momento, pero creo que es mejor decírtelo. A lo mejor incluso te pidió permiso, no sé. Estoy por plagiarte yo también…”, acaba jocosamente David P. Montesinos.

En otro correo electrónico, mi amable corresponsal añade: “me parece una sinvergüencería muy grande, la verdad. Yo creo que el tipo debió de pensar que al haberse publicado en la edición autonómica de El País nadie iba a enterarse”. Según me añade David P. Montesinos, este asunto lo ha comentado con algún amigo común: “y me ha contado alguna similar”, pues “por lo visto es habitual, más de lo que yo me pienso”. Vaya, vaya.

“Me he pasado una tarde divertidísima leyendo el curriculum del tipo”, que “puedes verlo tecleando su nombre en Google”, me dice David P. Montesinos. “Le falta poco para presidir algún cómite de ética y deontología periodística”, concluye.

¿Qué es un plagio? Según el Diccionario de la Real Academia Española, plagiar (del lat. plagiāre) significa “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”. El artículo “copiado en lo sustancial dándolo como propio”  es precisamente un texto mío que le comentaba a Arnau Gómez días atrás. Lo titulé La ciudad de los prodigios. Me servía de esa referencia explícita a Eduardo Mendoza para hablar de un proyecto del Partido Popular de la Comunidad Valenciana llamado La ciudad de la euforia. Nada menos. Dicho artículo apareció en la edición valenciana de El País el 14 de mayo de 2003. Casi un año después, dicho artículo era plagiado, ya digo. Su título: Una Ciudad de la Euforia para Aznar.

Aquí les presento las pruebas:

-Justo Serna, “La ciudad de los prodigios”, El País-Comunidad Valenciana, 14 de mayo de 2003.

-Cecilio Urgoiti, “Una Ciudad de la Euforia para Aznar”, Opinar. Periódico electrónico de Opi, abril de 2004.

Un ejemplo:

Justo Serna (2003): “Pues bien, ya que hablamos de dicha, de felicidad, de placer y de comodidad, les propongo que repasen cuando puedan la letra menuda del programa cultural del partido popular para las próximas elecciones. Se habla de la Ciudad de la Luz, de la Ciudad de las Artes Escénicas, de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, del Parque de los Pueblos, del Pueblo de los Libros, de la Universidad del Espectáculo. Resulta algo fatigoso, admitámoslo, tanto proyecto con que nos aturden, audacias de la fantasía pública, planes inauditos, obras de admirable concepción asiática, toda una quincallería del utopismo provincial o del despotismo oriental, no sé. Reparen en las mayúsculas: hay que padecer mal de altura para rotularlo todo con esas letras de vértigo o hay que creerse un político altaricón para auparse hasta la cima de esas mayúsculas. Pero de todo lo prometido, nada hay más extravagante que esa Ciudad de la Euforia que han ideado. ¿Se imaginan? ¿Euforia? En principio parece el nombre de una macrodiscoteca after hours o, más aún, una burla. Pero no, es todo lo contrario: es un Proyecto Mayúsculo, claro, que según dicen se ubicará en Castellón. Tratamientos termales, relajación, armonía interior y desarrollo de las facultades artísticas y culturales del individuo serán los resultados de esa utopía que nos proponen. Tal vez pudiera pensarse que empleo esa voz peyorativamente o con ánimo de chanza, pero no: es la descripción misma que sus promotores le dan. “La creación de esta ciudad de la esperanza”, aclaran, “se caracterizará por desprender la energía necesaria para crear. Será la ciudad de las artes, del futuro, la ciudad que hace real la utopía”. Si es una utopía colectiva, da miedo, porque suena a un inhóspito centro de reeducación; si, por el contrario, es una utopía más modesta, verdaderamente provincial, no resulta menos inquietante porque parece un balneario ideado por Thomas Mann para el reposo mórbido de valencianos convalecientes y melancólicos. Regreso ahora a Anthony Downs y no sé si desdecirme. Me pregunto si no deberíamos ser, en efecto, “tontos racionales” prescindiendo de la lectura de este programa electoral, si no deberíamos ahorrarnos lógicamente los costes y el esfuerzo de dicha operación. Me pregunto, en fin, por qué algunos ideólogos audaces e imaginativos nos toman por tontos sin comillas”.

Cecilio Urgoiti (2004): “De todos los casos que conozco pondré el más frenético. Fue una promesa que se hizo poco antes de las últimas elecciones autonómicas: la encontré repasando la letra menuda del programa cultural del Partido Popular de la Comunidad Valenciana. En ese texto se hablaba de la Ciudad de la Luz, de la Ciudad de las Artes Escénicas, de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias, del Parque de los Pueblos, del Pueblo de los Libros, de la Universidad del Espectáculo. Resultaba algo fatigoso, admitámoslo, tanto proyecto con que nos aturdían, audacias de la fantasía pública, planes inauditos, obras de admirable concepción asiática, toda una quincallería del utopismo provincial o del despotismo regional, no sé. Reparemos en las mayúsculas: había que padecer mal de altura para rotularlo todo con esas letras de vértigo o había que creerse un gran político para auparse hasta la cima de esas mayúsculas. Pero de todo lo prometido, nada había más extravagante que una Ciudad de la Euforia que habían ideado. Insisto: una Ciudad de la Euforia, un proyecto sobre el que algunos periodistas dieron cuenta, informaron y se extendieron como si fueran portavoces del gabinete de prensa de ese Pueblo de los Libros.

“¿Se imaginan? ¿Euforia? En principio parece el nombre de una discoteca o, más aún, una burla. Pero no, es todo lo contrario: es un Proyecto Mayúsculo, claro, que según dicen se ubicará en Castellón, la tierra de Carlos Fabra, hoy sometido a una “incomprensible inquisición”, según él mismo mantiene, porque se están investigando sus cuentas poco claras. Tratamientos termales, relajación, armonía interior y desarrollo de las facultades artísticas y culturales del individuo habrían de ser los resultados de esa utopía que nos proponían. Tal vez pudiera pensarse que empleo esa voz, “utopía”, peyorativamente o con ánimo de chanza, pero no: era la descripción misma que sus promotores le daban. “La creación de esta ciudad de la esperanza”, aclaraban, “se caracterizará por desprender la energía necesaria para crear. Será la ciudad de las artes, del futuro, la ciudad que hace real la utopía”. Si era una utopía colectiva con la que fantaseaban, da miedo, porque suena a un inhóspito centro de reeducación; si, por el contrario, era una utopía más modesta, verdaderamente provincial, al estilo Fabra, no resulta menos inquietante porque parece un balneario ideado por Thomas Mann para el reposo mórbido de ciudadanos convalecientes, amortizados, melancólicos.

“Regreso ahora a Anthony Downs y a su Teoría económica de la democracia. Al hablar del sistema político, decía este autor que entre los electores sólo cabían unas pocas opciones: o somos “tontos racionales” y prescindimos de la lectura de los programas electorales y de las promesas de las que dan cuenta los periodistas, pues al fin y al cabo se incumplirán; o somos “inteligentes irracionales” y no nos ahorramos los costes y el esfuerzo de informarnos. Lo que Downs no contemplaba era la posibilidad de convertirnos en tontos de remate, en tontos sin comillas”.

2. El plagio según Joan Fuster (1964). “Para plagiar, para plagiar “bien”, es necesario mucho talento (…).  Plagiar, a estas alturas, es una operación aproximadamente tan difícil como inventar –inventar “bien”– por cuenta propia. Se necesita un tacto especial para saber escoger un pasaje digno de ser plagiado. No todo el mundo lo tiene. El “buen plagio” sólo se justifica por la utilidad. Conviene “repetir”, evidentemente: pero según qué. Siempre he pensado que lo peor del plagio no es que sea un robo, sino que sea una redundancia. Matizo ahora: lo peor del plagio es que sea o pueda ser redundancia sin valor (…). El plagiario ha de “disimular” que “plagia”, suponiendo que quiera ser aceptado por sus lectores. No hay ningún “plagiario” decidido que confiese sus plagios. Habitualmente, cuando nos apoderamos de conceptos o de palabras ajenas, nos apresuramos a citar nuestras fuentes. El plagiario evita la mención de sus materiales básicos; pero, como quiere hacerlos pasar por suyos, ha de asimilárselos y aumentarlos, con el fin de quela “repetición” tenga un atractivo particular (…). No, no es sencillo plagiar…´´ (Joan Fuster, Nuevos ensayos civiles. Madrid, Espasa, 2004, págs. 219-220. Edición y traducción de Justo Serna y Encarna Gª Monerris).

3.  David Montesinos. “…Ahora bien, encontrarse nuestro escrito plagiado, eso se me antoja más inquietante. Alguien, en un lugar remoto, ha hecho de caja de resonancia de nuestra voz… Sin conocernos, nos ha hecho el honor de doblarnos. Como una sombra, ha reproducido nuestros gestos, se ha apropiado siquiera momentáneamente de nuestra identidad, un poco como esas cámaras que enfurecían a los salvajes cuando los fotografiaban porque pensaban que les robaban el alma. El plagiador nos hace el honor de robarnos un cachito de alma… un honor inquietante. ¿Cómo será mi plagiario?…” (Leer más)


35 comments

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  1. Ana Serrano

    Pero, pero… ¿Va usted a hacer algo contra ese bellaco? ¡Por los clavos de Cristo, Justo!

  2. Deontología

    DECLARACIÓN PROGRAMÁTICA (http://www.opinar.net/programa_editorial.htm)

    Código Ético
    de la Profesión Periodística

    Proclamamos la siguiente declaración como norma de conducta profesional para los periodistas que se ocupan de recoger, transmitir, divulgar, comentar noticias e información y describir hechos:

    1. Los deberes primordiales del periodista son: El respeto por la verdad y la defensa del derecho que tiene el público a conocerla.

    2. El periodista defenderá, en toda ocasión, el deber de investigar y publicar con honestidad la información; la libertad de comentario y de crítica; el derecho a comentar imparcialmente y a criticar con lealtad.

    3. El periodista sólo informará sobre hechos veraces. No suprimirá informaciones esenciales. Y no falsificará documentos.

    4. El periodista recurrirá a medios justos para conseguir informaciones, fotografías y documentos.

    5. El periodista se esforzará por rectificar cualquier información, cuando, tras su publicación, compruebe que era inexacta o perjudicial.

    6. El periodista guardará el secreto profesional acerca de la fuente de las informaciones obtenidas confidencialmente.

    7. El periodista se cuidará de los riesgos de cualquier discriminación propagada por los Medios de Comunicación, y hará lo posible por evitar que ésta se facilite fundamentada en hechos como la raza, el sexo, la moral sexual, la lengua, la religión, las opciones políticas, así como el origen nacional o social.

    8. El periodista considerará como faltas profesionales graves:

    – El plagio.
    – La distorsión malintencionada.
    – La difamación, las acusaciones sin fundamento.
    – Aceptar cualquier gratificación como reconocimiento por la publicación de una información o por su supresión.

    9.Todo periodista digno de llamarse tal, se impone el deber de cumplir estrictamente estos principios. En el marco del derecho vigente, el periodista sólo aceptará, en materia profesional, la jurisdicción de sus iguales, excluyendo cualquier injerencia gubernamental o de otro tipo.

    http://www.opinar.net/programa_editorial.htm

  3. Juan Antonio Millón

    Lo he tenido que leer varias veces, don Justo, porque no daba crédito. En un principio pensé que se había colado de rondón el espíritu de algún marinero o félido, ad usum. Pero he visto, atónito, el curriculum al que alude el sr. Montesinos, que es una vergüenza el alarde del sindicalismo que lo emborrona, y he comprobado que el individuo es un habitual colaborador del periódico digital “opinar.net”. Una verdadero jeta y lo que ha cometido, un mondo y lirondo delito.

  4. jserna

    Me pregunta, Ana, si voy a hacer algo. Bueno, he comunicado el hecho a El País y a Opinar.net remitiendo el contenido de este post.

    Sr. Millón, no sabemos exactamente quién es la persona que firma dicho artículo. Sabemos, como señala usted, que es “un habitual colaborador del periódico digital “opinar.net”…”

    Y hasta aquí puedo leer, como decía Mayra Gómez Kemp.

    De momento…

  5. Paco Fuster

    Dos cosas:

    1.- Me he entretenido leyendo el artículo de Rodríguez Ibarra y el debate que generó. Confieso que últimamente no leo mucha prensa (Baroja y otros menesteres me absorben) y la desconocía. Al leer el artículo de Rodriguez Ibarra, he sentido la sensación esa de pensar “se puede decir más alto…”. Bien argumentado y con un lenguaje claro. La verdad es este hombre siempre me ha caído bien porque me ha parecido un hombre sincero, que decía las cosas a veces con poco tacto, pero con mucho sentido. Luego he leído la respuesta de Muñoz Molina y ya he matizado un poco mi opinión. Me convecido Muñoz Molina en su argumentación. Es evidente que el rechazo que nos genera – por lo menos a mí – la figura prepotente y corporativista de la SGAE, no puede ocultar el hecho de que, como dice Victor Manuel, todo no puede ser “gratis total”. Las cosas no son así. Discrepo, si embargo, de Muñoz Molina en una cosa: el hecho de Rodríguez Ibarra esté cobrando una pensión escandalosa, como la de todos los ex políticos con cargo, no invalida ninguno de sus argumentos. El que uno sea rico no significa que no se pueda quejar de que le roben. Son cosas distintas. Lo que dice Rodríguez Ibarra de las canciones y las películas me recuerda a aquel texto de Borges sobre “Kafka y sus precursores” que tanto me gusta; si nos ponemos en ese plan, La Bíblia y las griegos, la China Imperial y la India antigua lo inventaron todo y, tampoco es eso. A cada cual lo suyo y a todos nos gusta que no se aprovechen de nuestro trabajo. Es un debate complicado y más, si metemes elementos políticos como el decir si una postura es más propia de la izquierda que de la derecha. Creo que no tiene nada que ver.

    2.- Respecto al tema de los plagios, ayer tuve un intrcambio de pareceres con nuestro amigo David Montesinos al respecto. Me envió los dos enlaces que ha copiado Justo, el de su artículo y el del plagio de este señor y, quizá para su sorpresa, le respondí diciéndole que – por degracia – no me sorprendía. Aunque es cierto que el plagio del que ha sido víctima el texto de Justo es poco sutil, le aporté a Montesinos algunos ejemplos de los últimas casos que he vivido, más o menos, de cerca.

    Ejemplos:

    a) Hace unos meses, Rogelio López Blanco (compañero y director de la revista “Ojos de Papel”) publicó una reseña de un libro sobre Mussolini. Como suelo leer las reseñas que publican los compañeros de revista, retuve ciertas ideas y frases del texto. Un mes después, y buscando un dato sobre Mussolini en Internet, me topo con una reseña del mismo libro publicada en la web de la Cadena Cope. Empiezo a leer por simple curiosidad y, a medida que leo, voy recordando cosas. Abro una ventana de Internet y me dispongo a hacer la pertinente y rutinaria comprobación. Como habrán adivinado ya, la reseña de la web de la Cope era una copia literal de la de Rogelio. Lo mejor de todo, en sentido irónico, es que no habían tenido ni la sutileza de no firmar el texto como para disimular como hacen algunos; al contrario, venía firmada con nombres y apellidos (luego rectificaron y añadieron el nombre del verdadero autor, sin quitar el del autor falso; cosas de la Cope). Como ha hecho Justo, les enlazo las pruebas:

    http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=2978

    http://www.cope.es/cultura/20-01-09–mussolini-ascenso-fascismo-28895-1

    2.- Hace unos meses también me sucedió ago parecido. Buscaba información en Internet sobre un libro de historia del trabajo titulado “Arbeit macht frei”, cuyo autor es un profesor de Historia Contemporánea de la UAB. Encuentro y leo una reseña en la revista Hispania Nova, escrita por Francisco Morente, otro profesor de la UAB a quien conocía por otros trabajos. Tomo varias notas de la reseña y me dispongo a buscar más material sobre el libro. Voy a parar a una de esas revistas electrónicas latinoamericanas (“Herramienta”), de dudosa calidad científica, pero atractivo diseño. Empiezo a leer y me encuentro con muchas ideas que me suenan. Otro vez compruebo y otra vez constato el plagio innegable, más sutil que el de la Cope, pero igual de evidente. Se lo digo al profesor Morente y el pobre me responde entre agradecido y resignado: es lo que tiene Internet. Le convenzo para que denuncie el atropello y empieza un “pleito” que termina en nada; bueno sí, en las excusas de una revista que, para más inri, lleva por subtítulo, “debate y crítica marxista” y que en su presentación dice lo siguiente: “Se autoriza la reproducción de los artículos en cualquier medio a condición de la mención de la fuente”.

    Las pruebas:

    http://hispanianova.rediris.es/4/recensiones/4r04.htm

    http://www.herramienta.com.ar/revista-herramienta-n-35/arbeit-macht-frei-el-trabajo-y-su-organizacion-en-el-fascismo-alemania-e-it

    3.- Tercer y último caso. Sobre éste no diré nada porque me afecta directamente. Simplemente lean un artículo que publiqué en 2006 sobre el feminismo en Virginia Woolf, y un artículo que publicó el año pasado un suplemento de tirada nacional del periódico de Pedro Jota. Vale que es mucho más sutil que en los dos casos anteriores, y vale que me citan con nombre y apellidos, pero el trasvase de ideas, por llamarlo así, es palmario:

    http://serbal.pntic.mec.es/AParteRei/fuster48.pdf

    http://www.elmundo.es/suplementos/campus/2009/550/1242165618.html

    Si alguien quiere sentirse como un detective, ya tiene trabajo. Buen fin de semana a todos.

  6. Paco Fuster

    Una cosa. No lo he querido poner en el anterior comentario para no mezclar. No tiene nada que ver con este post, pero sí con el anterior y con un tema – la ficción y la no ficción en la literatura – que, hemos tratado mucho aquí y que del yo leo últimamente casi a diario. Para la gente que viva en Madrid, la Casa de América ha organizado un encuentro con tres novelistas ilustres (Javier Cercas, Miguel Barroso y Santiago Roncagliolo) sobre “literatura y política en la novela de no ficción”. No sé como será el encuentro, pero el tema es ciertamente interesante:

    http://www.casamerica.es/casa-de-america-madrid/agenda/literatura/a-sangre-caliente-literatura-y-politica-en-la-novela-de-no-ficcion

  7. David P.Montesinos

    Muy oportuna la aclaración sobre la deontología, no está mal leérsela bien a fondo. Debo reconocer que me suscita cierta envidia el señor Serna, no solo tiene trolls sino que además tiene plagiarios. Hay que ver. Por cierto, para amantes de este tipo de affaires, que tienen bastante de divertido, la verdad, no sé si conocen un film protagonizado por Jonny Depp, John Turturro y Maria Bello, La ventana secreta, se refiere justamente a este tipo de cuestiones. Un matiz respecto al asunto del artículo de Serna que se ha -indiscutiblemente- plagiado: lo único que se puede asegurar taxativamente es que alguien que firma como Cecilio Urgoiti en la revista virtual aludida ha plagiado un artículo de El País de Justo Serna de un año antes. Los demás datos respecto a la identidad del plagiario son, “de momento” como dice Justo, meras especulaciones.

  8. Carlos

    Hay una herramienta que facilita enormemente el trabajo de cazar a los plagiadores en internet. Se llama Fairshare (https://fairshare.attributor.com/fairshare/) y básicamente funciona como un rastreador que coteja todo tipo de textos publicados en la red con los de nuestra propia autoría disponibles en el mismo medio, como blogs o artículos. Después envía al autor un informe periódico con los resultados y hasta una estimación del porcentaje de similitud entre el texto original y el plagio o, perdón, la intertextualización. Ah, la herramienta es gratuita. Espero que les sea útil

  9. Pumby de Villa Rabitos

    Como aquel pluriempleo del que les hablaba me tiene con mi trabajo en el laboratorio algo atrasadillo, voy a serles breve (seguro que más de uno me lo agradece). Dijo Voltaire: “el primer hombre que comparó una mujer con una flor fue un poeta… el segundo, un imbécil”. Pues eso pasa con los plagiadores. Si plagia mal, por lo burdo – caso que nos ocupa con el asunto que don David descubrió – y si plagia bien – siguiendo los cánones fusterianos – porque para semejante esfuerzo, más inteligente hubiera sido por su parte crear como original. En ambos casos se confirma el precepto del francés: un imbécil. ¡Y no me diga, don Justo, que insulto a nadie!, me limito a citar textualmente al ilustrado.

    Sra. R.S.R. yo también me congratulo del reencuentro. Si don Justo atiende la propuesta de la sra. Bou, hasta es posible que nos encontremos “en vivo y en directo”.

  10. Marisa Bou

    Este asunto del plagio me tiene anonadada. Yo, que no escribo porque opino que todo está ya escrito, no puedo entender que alguien se esfuerce lo más mínimo en repetir -o copiar, como decíamos en el cole- lo que otros ya han dicho antes. Si uno no tiene capacidad para decir algo nuevo, es mejor que permanezca callado. Aunque seamos conscientes de que “no existe nada nuevo bajo el sol”, siempre habrá una manera, particular y distinta, de expresarlo, con nuestras propias palabras, sin necesidad de aprovecharnos de las de quien nos precedió. Me asombra, pues, a mis muchos años (cuando parece ya incongruente asombrarse por algo) que el plagio sea algo tan común.

    Pero sobre todo me encorajina ver que, una vez más, tengo que estar de acuerdo con Pumby: ¿porqué no aprovechar la inteligencia para la obra propia, en vez de disimular -o no- que se está haciendo uso de la ajena?

    Y digo yo: ¿porqué será que todos nos quejamos de estar de acuerdo con el gato. como si fuera obligatorio estar en desacuerdo con él? ¿No será que le vemos, en cierto modo, como “la voz de la conciencia”? ¡Que curioso personaje, este minino!

  11. David P.Montesinos

    Yo se lo explico, Marisa, es que tiene “algo”, un “no sé qué” que hace que hace que entren ganas de chincharle. Por cierto, hablando del gato dichoso, voy a echarle un cable -Pumby- en su vieja querella personal con Serna: es usted “inimitable”… Su enemigo íntimo no puede decir lo mismo, ya no… (cómo me divierto)

  12. jserna

    Perdonen que no les haya contestado. Agradezco muy especialmente a Paco Fuster y a Carlos los enlaces que nos proporcionan. Mucho.

    Ahora vuelvo.

  13. jserna

    Unos comentarios atrás, David. P. Montesinos decía lo siguiente:

    1. “Muy oportuna la aclaración sobre la deontología, no está mal leérsela bien a fondo”. El jueves, precisamente, les estaba explicando a mis alumnos lo que significa ser profesional en cualquier ámbito y lo que implica la deontología, las normas que nos rigen, el reglamento que hemos de cumplir, los procedimientos que no nos podemos saltar. En historia, en periodismo, en medicina, en arquitectura. Etcétera. Qué cosas.

    2. Sigue el sr. Montesinos: “Debo reconocer que me suscita cierta envidia el señor Serna, no solo tiene trolls sino que además tiene plagiarios. Hay que ver”. ¿Envidia, sr. Montesinos? Que unos vengan a interferir y que algún otro venga a plagiarte tampoco es gran mérito. De todos modos, de lo que siento sana envidia –siempre se lo digo– es de su fina ironía: la de usted. Yo me la cultivo desde la cuna y algunos dicen que la tengo. No sé. O tal vez sí. El artículo plagiado tenía momentos irónicos, es cierto.

    3. El sr. Montesinos añade: “Por cierto, para amantes de este tipo de affaires, que tienen bastante de divertido, la verdad, no sé si conocen un film protagonizado por Jonny Depp, John Turturro y Maria Bello, La ventana secreta, se refiere justamente a este tipo de cuestiones”. Sí, sí, la conozco y la he visto un par de veces. El affaire del plagio en la película tiene una dimensión divertida, como dice usted. Pero tiene también otras lecturas. Me interesa especialmente el personaje que se queja del plagio, excepcionalmente interpretado por John Turturro. Es un individuo patético, lastimoso. Es un tipo realmente desastroso al que aún parece que le pasa poco. Utiliza contra el plagiario todo tipo de recursos (el llanto, la amenaza, etcétera), pero nada le vale. O, al menos para él, nada es suficiente. Acaba siendo dependiente del plagio o del presunto plagiario. Se crea entre ellos una relación de amo y esclavo, creo recordar. Volveré a ver la película. Gracias, sr. Montesinos, por habérmela recordado.

  14. Miguel Veyrat

    Querido Justo, existe un comité de ética en la Federación de Asociaciones de la Prensa de España, http://www.fape.es/ al que puedes y debes denunciar el plagio. Estoy en completo desacuerdo con el supuesto profesor de Literatura Rodríguez Ibarra. El plagio no tiene nada que ver con la intertextualidad, ni ésta con los pedestres argumentos del ex presidente extremeño, apodado “el bellotari” en tiempos. Y doy la enhorabuena al autor del neologismo “sinvergüencería”. Hasta ahora había empleado sinvergonzonería, pero la lengua evoluciona sin parar…

  15. jserna

    Querido Miguel, muchas gracias por la información. Iré a esa página que me dices.

    Miguel, en la vigésima edición del Diccionario de la RAE, que es el último en papel que yo compré hace años, figuran ambas palabras.”Sinvergüencería” y la más común: sinvergonzonería”.

    La primera suena más rara, sí, pero ambas designan lo mismo: desfachatez, falta de vergüenza.

    Abrazos.

  16. Miguel Veyrat

    Lo siento, mis excusas. Debo estar anticuado también en esto. En cualquier caso, estoy de acuerdo en que el término resulta cacofónico y parece más bien una corrupción dialectal llegada de allende los mares.

  17. jserna

    No es una cuestión de estar anticuado o no, Miguel. Es que suena rara la palabrita.

    Por cierto, sr. De Villa Rabitos, bienvenido. Otra cosa: aunque tengan ganas de conocer a la recién nacida, yo no puedo organizar una romería para ver a Helena Lillo Zarzuela (que es lo que simpáticamente nos proponía Marisa Bou). Una cosa así es un incordio para los padres. Cuando ellos estén con ánimos y fuerzas, avisarán. Desde aquí les mando un nuevo saludo.

  18. Miguel Veyrat

    Intento ser honesto hasta el final, y reconozco que María Moliner recoge también el término. Y para mí, el María Moliner es la Biblia del idioma,

  19. Marisa Bou

    Por supuesto, señor Serna, que sé el incordio que puede representar para la nueva mamá recibir visitas, y más si son en tropel. Una ya ha pasado por esa situación, y eso no se olvida. Mi intención era hacer llegar a los papás de Helena nuestra pretensión de visitarla, para lo que considero imprescindible su previa autorización. Esperaré, claro está, pero que sepan que estoy impaciente…

    Señor Veyrat, la palabreja puede parecer extraña, pero la he usado desde que recuerdo. La otra, menos. Y sí, el Maria Moliner es mi libro de cabecera, sin cuya proximidad no emprendo nunca una lectura, por si alguna expresión me resulta extraña, como a usted la de “sirvengüencería”.

  20. jserna

    María Moliner, bárbara

    Además, sra. Bou, como usted habrá podido comprobar, el María Moliner es un libro muy divertido. Es un diccionario que tiene sus subjetividades (que no se ocultan). No sé por qué pero siempre me acuerdo cómo acaba la palabra “bárbaro, -a”. La primera acepción que recoge doña María es la canónica (“Originariamente, lo aplicaron los griegos y, particularmente, los romanos, a los pueblos y cosas ajenos a su cultura”). La última acepción de “bárbaro” es simplemente chistosa. Dice así: “Constituye un neologismo usdado entre gente joven el empleo de ‘bárbaro’ con el significado de ‘tremendo, estupendo’ o ‘estupendamente’, en frases como ‘hace un frío bárbaro, tengo un plan bárbaro, lo hemos pasado bárbaro’; es de esperar que será un uso fugaz, pues francamente malsonante”.

    A ver, repitamos: “es de esperar que será un uso fugaz, pues francamente malsonante”.

    Doña María Moliner era bárbara.

  21. David P.Montesinos

    Precisamente he leído hace diez minutos una antigua digresión de Umberto Eco sobre la complejidad del concepto de “bárbaro”, refiriéndose a los tiempos de descomposición del viejo imperio, cuando termina resultando difícil decidir hasta que punto el bárbaro es un simple depredador ignorante que acelera el proceso o un admirador que, sin dejar de aportar formas y cultos extraños que operan a modo de referentes de traducción, termina reapropiándose y, por consiguiente, conservando los símbolos amenazados de extinción. En ese sentido, el bárbaro puede ser la antesala del monje. Sugerente, ¿no les parece?

    No siempre que ironizo digo lo contrario de lo que pienso. Me declaro frecuentemente como envidioso porque he aprendido a no desear el mal de aquellos a los que envidio. Ser plagiado es en cierto modo honorable, pues hay que ser demasiado imbécil para plagiar la mediocridad. No es que el plagiario intente robarnos a la novia, lo que ya es una forma de honrarnos, es que intenta apoderarse de un cacho de nuestro espíritu, pues no otra cosa es nuestro espíritu que aquello que producimos. Yo leí su artículo plagiado: es bueno, francamente bueno… y, fíjese, si me topé después con el affaire fue precisamente porque su contenido me inspiró en relación a ciertos temas sobre los que suelo trabajar, de manera que me puse a buscar más información sobre aquella promesa electoral tan delirante de “la ciudad de la euforia” que yo no recordaba y de la que tuve noticias por primera vez con el link que usted puso hace un par de días. No pensaba plagiarlo, desde luego, en realidad no he plagiado nunca nada -no creo haberlo hecho-, pero no sabe la cantidad de veces que viejas conversaciones, viejos amigos, antiguos profesores, autores amados desde la adolescencia están hablando por mi boca como si les hubiera robado el alma. Eso no es un plagio,lo sé, pero me pasa como al Salieri imaginario de la novela de “Amadeus”, que a veces no entiendo porque Dios eligió a Umberto Eco para escribir “El nombre de la rosa” cuando me tenía a mí, que soy tan majo y tan devoto. Me gusta pensar que el caballero se enamoró de lo que usted escribía y no resistió la tentación de robarle un trozo de alma. ¿Bellaquería? Sí, pero ojalá esté lejos el momento en que uno corra el riesgo de ser enviado, ojalá sigan copiándole, señor Serna.

    Muy hábil referirse a la película sin destriparla, por cierto.

  22. David P.Montesinos

    “Ojalá esté lejos el momento en que uno deje de correr el riesgo de ser plagiado”, quise decir… el frío me está haciendo estragos.

  23. jserna

    Te he enviado el correo. Saludos.

    Perdonen estos comentarios privados. Fernando no tenía otro medio para contactar conmigo. Ya está resuelto.

  24. Aviso

    Se comunica a los amigos de este blog, a quienes lo frecuentan, a quienes conocen a Isabel y Alejandro, que pronto festejaremos el nacimiento de Helena Lillo Zarzuela. Los padres nos convocarán oportunamente. Podrán conocer a la niña, tomar un café y charlar con sus simpáticos padres.

  25. David P.Montesinos

    El hecho de que usted participara en la traducción del texto de Joan Fuster me hace pensar que ya había leído atentamente sobre este tema en el pasado. Me sorprende su sorpresa, da la sensación de que esto le resulta inaudito. Yo he conocido a verdaderos paranoicos de la originalidad, personas que toman unas precauciones propias de neuróticos para evitar ser plagiados, escritores que, ante cualquier signo “anómalo”, por ejemplo que una editorial tardara más de lo deseable en contestarles sobre el escrito que habían enviado, de inmediato se empezaban a comer el tarro: “¿no querrán quedárselo para plagiarme?” Conocí a un profesor en un instituto de la España profunda que había convertido la denuncia de un “robo intelectual” en el gran tema de su vida. Daba un poco de miedo, con sus manos de gañán y su cara de enloquecido, no imaginan la cantidad de huelgas de hambre,noches de tienda de campaña ante la Sociedad de Autores, cartas a todo de tipo de instituciones para que se reconociera que aquel grupo de conspiradores se habían apoderado de la obra en la que él había trabajado durante años. No me burlo, debe ser muy dura una experiencia así, aunque cualquiera que le conociera ponía en duda la cordura del tipo. ¿Se habían realmente apropiado de su obra? Nunca lo sabré. Aquí vivimos a través de la prensa un asunto de índole no muy distinta con el affaire entre Cervera y Armendariz por lo que terminó siendo el film “El silencio roto”. O la gente que en las universidades es capaz de plagiar una tesis enterita que alguien ha hecho en otro país… De todas estas trampas terminan sabiéndose muy pocas, sospecho. No sé, parece que haberlas haylas.En cualquier caso es mucho más lo que he oído hablar de estos temas -el runrun, que se dice- que lo que he podido comprobar. Bueno, y está lo de Ana Rosa y el negro famoso. En fin, no sé si recuerdan lo que decía Woody Allen de los intelectuales, que “al igual que los mafiosos, solo se matan entre ellos.” Qué gente.

  26. David P.Montesinos

    Y, por cierto, me viene un cierto aroma “landeriano” con todo este asunto, no sé explica por qué, pero lo noto…

  27. Ana Serrano

    Es muy desagradable, David. Cuando se trabaja, se investiga o se escribe, no diré ya con esfuerzo, con la propia voz y uno ve que esa voz se la apropia otro, la sensación es de impotencia, como de que uno es estúpido y eso le ha pasado por no ser precavido.

    Yo no he oído un runrún, lo he sufrido en mis propias carnes y en mi modesta actividad literaria y en mi familia. La tesis de mi hermana, la presentó el auxiliar de cátedra que se la dirigía y él la publicó. No pudo hacer nada.

    La semana pasada, sin ir más lejos, busqué, como suelo hacer regularmente, si había algo nuevo de mi maestra en Google y ahí, en un blog me encontré un cuento que le dediqué, con dedicatoria y todo (por eso salía en los buscadores), como del autor del blog. Van tres cuentos míos que veo firmados por otros y toda mi labor con Marga Gil Roësset, la mía y la del extraordinario fotógrafo que retrató sus obras, sirvió para que una sobrina de Marga, escribiera e ilustrara un libro sin mencionar las fuentes.

    Hay al menos cinco fotografías artísticas mías, ilustrando libros y firmadas por otros. Un conocido mío que quería que le regalara un cuadro, utilizó una fotografía de un cuadro mío, de una hoja seca, con la que felicitaba la navidad para hacer una reproducción de esas que realizan en tela y con toda la apariencia del cuadro, que mide 1,50 x 1, es aparatoso. Me lo encontré, con verdadero pasmo, en su casa (esto ya es la repera)y ¡firmado por él –es médico- Si eso pasa conmigo, que hasta me han “plagiado” una tierna historia familiar contada de viva voz, estoy por asegurar que, aunque no lo sabemos, a Justo seguro que le han plagiado más cosas.

    Lo que yo me pregunto es ¿Qué satisfacción puede encontrar quien hace eso? Es algo tan absurdo como quitarse años, pero, encima, robando.

  28. jserna

    Ana, los casos que cuenta son desagradables de principio a fin. Como usted y como David, yo también me pregunto para qué se plagia. Usted, Ana, se pregunta concretamente qué satisfacción puede haber en tal cosa. Añado: ¿qué satisfacción material o inmaterial? Supongo que cada caso es distinto. ¿Hay plagiarios permanentes? Quiero decir, ¿hay alguien que plagie constatemente? Supongo que no. O quizá sí, pero serán rarezas, tipos curiosos, extraños, con alguna avería psíquica: a conservar y a analizar.

    Plagiar constantemente sin que se aprecie de manera inmediata debe de ser un trabajo fatigoso. Es como un impostor que inventa su autobiografía y tiene que ser coherente con su mentira. Plagiar de vez en cuando también debe de ser algo muy angustioso: imagino que quien copia sentirá que pueden pillarle. Si te sorprenden arruinas todo tu crédito con algo así.

    Pero imagino también que hay plagios de supervivencia: gente que tiene que entregar un trabajo, un libro o un artículo sin tener nada hecho. En ese caso, una pillería de este tipo –o, mejor, un delito de esta índole– salva momentáneamente. ¿Qué es lo recomendable? No me pidan nada original. Hay que ser honesto; no robar el trabajo ajeno. Digo esto no porque yo sea bueno, sino por puro egoísmo: se vive mejor con uno mismo.

    ¿Me sorprende el plagio, David? Pues no sé qué responderle después de lo que acabo de escribir. Me sorprende tener que tapar una mentira grave, un delito, que te angustia: una mentira, un delito, que podrías haber evitado. Se vive mejor con uno mismo.

  29. Pumby de Villa Rabitos

    Ay, don Justo, le agradezco la bienvenida, aunque nunca me hubiera ido (ya sabe, mi trabajo a tiempo parcial como Paje de los Magos de Oriente…) pero, me temo, que aún seguiré por unos días más con mayor tiempo para leerles que para participar, especialmente en el tema de este “post” que me interesa aunque me irrite. Los casos que van aflorando en él son, para mi, realmente deleznables (un especial saludo solidario, doña Ana). Ya sabe usted que gañanes y soplagaitas pueden con mi frágil templanza.

    Por cierto, don Justo, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid y ya que tiene la ocurrencia de citar la palabra “film” (¡ya podía haber usado “película”… grrrr…) me voy a permitir un pequeño excurso cinematográfico: “El erizo”… me encantó. “Solomon Kane”… me divirtió. Las recomiendo, cada una en su estilo.

    Por todos los Dioses, don David, qué agitada relación nos conmueve. He aquí que nuestro aborrecimiento es mutuo y sin embargo… Menos mal que como buen Recatalà – es algo que también comparto con mi hermano – no hacemos caso de los embaucadores de la psi-lo-que-sea que, de lo contrario, sería para hacérnoslo mirar… lo nuestro, quiero decir, lo suyo y lo mío…

    Tiene usted razón, doña Marisa, ¡por Baco!, tiene usted razón… qué curioso personaje soy… hasta yo mismo me asombro de mi cuando me afilo los pelos del bigote, por la mañana, ante el espejo, y me veo ahí mismo, “feo, fuerte y formal”.

    Ojo con María Moliner, sr. Veyrat. En cierto ayuntamiento del País Valenciano había (y aun habrá, seguro) una edición del citado diccionario que, en su entrada “Día”, ponía: “fracción de tiempo que tarda el Sol en dar una vuelta alrededor de la Tierra”. A mi, que lo vi – no es una leyenda urbana – se me pusieron los pelos de punta, como buen gato, claro. Mi biblia, para el castellano, sigue siendo el ínclito Tumbaburros, el DRAE. Y otro jarro de agua fría con lo, por otra parte divertido, que apunta el sr. Serna: “bárbaro”. Es una palabra que se usa, al menos en Argentina, de forma generalizada, sin circunscribirse ni a región ni a edad, para significar, precisamente un sinónimo de “estupendo”… ¡por todos los Dioses! Siempre dando la paliza, esos que se tatuan la eñe en la frente, con lo de los centenares de millones de hispanohablantes pero los españoles, en general, son incapaces de reconocer las cosas más elementales del habla latinoamericana.

    Aplauso y vítores para doña Isabel y don Alejandro por su iniciativa. Espero que el padre – a falta de padrino, algo que es de agradecer de la citada pareja – lleve un saquito de chavos y pesetas (¡esto sí es de “viejuno”!) y, cuando todos nos congreguemos ante él, él, desde alguna escalinata propicia, mientras todos gritamos “padrino-roñoso-padrino-roñoso” (por mantener las tradiciones), lance las monedillas al aire mezcladas con caramelos… mmm… ya veremos qué “niños” recogen el vil metal o el efímero dulce…

  30. David P.Montesinos

    Estoy alucinando con lo que cuenta Ana Serrano. Son sobradamente conocidas las maniobras de algunos profesores con poder en la universidad, que empiezan por encargar trabajitos parciales muy bien planeados a determinados alumnos, todo lo cual se termina convirtiendo en un manual de tal asignatura que casualmente es troncal y que termina convirtiéndose en manual de uso obligatorio, lo cual da mucha pasta, y poderoso caballero es don dinero… Pero lo que cuenta Ana de su hermana es trágico, qué desvergüenza, y qué impotencia no poder demostrarlo, cuánto trabajo desperdiciado.

  31. Pumby de Villa Rabitos

    Estamos llegando un nivel de desvergüenza semejante al de desconfianza. Malos mimbres para una sociedad civilmente sana. No ha mucho conversaba con el jefe del Registro de la Propiedad Intelectual de València y me comentaba el creciente – e incomprensible – alud de cosas que se registran. Más de una, inaudita. Y, desde luego, del gremio de la enseñanza llegaban sin parar y en cantidad, desde tesis doctorales a trabajillos como el que el señor Montesinos cita. “O tempora, o mores”… Si fuera cierto que “quien no se fía no es de fiar” y que, a la vez, si te fías te la pegan por iluso, de pocos márgenes de convivencia serena vamos disponiendo.

    Por otra parte, qué indicativo es el plagio del vacío intelectual en que se sume Occidente ¿no? Creo que todo el mundo puede entender el “espionaje industrial”. Mi laboratorio parece un fortín. Bueno, es lógico, trabajamos con ingeniería aérea, susceptible de aplicarse en lo que mejor sabemos hacer: levantar un pingüe negocio con el que matarnos mutuamente. Pero… un “intelectual”, un “artista”, un “creador”, un “profesor”… ¿copiando como galopines?… ¿dónde se ha visto sino en los lugares donde la inteligencia fracasa, va en retirada, languidece?

    Aunque, ¿de qué me extraño?… ayer escuchaba a la directora del IVAM, meritoria mujer: sin más estudios que una titulación boliviana y el bachiller elemental español, pontificando sobre el arte de vanguardia del universo mundo, ¡qué maravilla! Así recordé a nuestra consellera de cultura, una bailarina de “brevisísimo” curriculum, como diría el Chavo de Ocho. Ay, ay ¿y ese reputado, pero bien reputado, dramaturgo a sueldo de CACSA que considera que Ana Frank carece de interés pedagógico?… bah, ¿para qué seguir? No ha mucho, el nivel formativo de los políticos patrios – y todos los citados, lo son – tenía una media formativa de diplomatura (no se si se entenderá la expresión tras “Bolonia”). Hoy, a duras penas si llega al Bachiller Superior. Y vamos descendiendo… atentos a la elaboración de las listas, que el PP ya comienza a elaborar sus listas… Vaya paisaje… “los inmorales nos han igualao”, decía el tantas veces citado “Cambalache”. Y los sinvergüenzas dominan el pensamiento. Y los chorros el escalafón. Y los perillanes la democracia. O vives en un reducto de gente respetable o, “ahí fuera…”, como decía el agente Malden, “… está la verdad”… Cáspita con la verdad… ¿Qué más lógico que se plagie en una sociedad que no pasa del simulacro de ciudadanía, de la mofa a la libertad y del cambalache como lógica de vida?…

    Cambiando radicalmente de tema. Estamos hablando en plan festivo de la nueva contertulia del “blog”, doña Helena Lillo Zarzuela, y de las fiestas y boatos que preparan sus señores padres para que en descomunal bacanal, cuantos asistan a los fastos que nos esperan, devoren pantagruélicamente todo tipo de guisos y bebidas con las que celebrar su incorporación a este mundo pero ¿y la madre progenitora? ¿cómo está? ¿en qué condiciones la tenemos? ¡doña Isabel, díganos algo que solemos olvidarnos de la madre deslumbrados por el alumbramiento de su hijo! Y en nacer no hay mérito alguno, lo posee la mujer, que pare, que crea…y ahí si que no hay plagio posible.

  32. Juan Antonio Millón

    El aprovechamiento fraudulento de la producción ajena es una forma vil y siniestra de la injusticia. A lo ya dicho por los contertulios aquí, añadiremos que de ella también sale previa, íntimamente agraviado el propio sujeto perpetrador del plagio ya que demuestra ante sí su invalidez, su dependencia, su pereza y no podrá gozar con dignidad de los frutos del esfuerzo.

    Y,¡ay de la víctima que no pueda demostrar su autoría o, de otra forma, su antelación!, no podrá ni gozar del supuesto beneficio de la dignidad de haber sido su propio esfuerzo el que lo coloca el primero. Entre los flagrantes delitos que cuenta doña Ana y el señor Montesinos, el de la apropiación abusiva de los profesores del trabajo de los alumnos o discípulos es una triste mácula en la selva selvaggia de las academicidades. La locuacidad, la inocencia, la falta de prudencia del joven, pondrán en marcha la iniquidad del curtido y falaz sabueso.

    Por cierto, y hablando de injusticias -éstas más sanguinarias-, acabo de ver en la web que nos recomendó don Miguel Veyrat (por cierto, no sé qué ha pasado con su blog, ¿y ustedes?), veo una noticia de la que se hace eco Victor Claudín: el pase en el Ateneo Republicano de Valladolid del documental de Adolfo Dufour, Sepiembre del 75, rememorando aquellos aciagos suscesos de los voraces zarpazos de la dictadura. Es espeluznante, y no hace tanto de ello. Aquí les enlazo un trailer.:

  33. jserna

    Sr. Millón, Miguel Veyrat ha dado de baja el blog que abrió días atrás. Seguiremos leyendo sus libros. Los ya editados y los nuevos.

  34. David P.Montesinos

    Me deja en ascuas lo de la foto, lo de ver gente tocando un instrumento en la playa de forma un tanto anárquica y extemporánea me hace pensar en Fellini, no sé por qué, creo que por ese caos organizado de sus películas, esa aparente espontaneidad sin embargo tan tribal. En relación al enlace que nos proporciona José A.Millón… es espeluznante, sí. El franquista fue un régimen basado en el terror de principio a fin, un régimen criminal sobre cuyas responsabilidades -pienso por ejemplo en los torturadores- se debería seguir rastreando. Y, sin embargo, algunos elementos del trailer que me llaman la atención no están tan lejos. Periódicos: “Muere un estudiante a consecuencia de los incidentes”, o, “la policía se ve obligada a reaccionar ante los ataques de que fue objeto”. Es una asquerosidad, la aplicación exhaustiva de los dictados del Ministerio de la Verdad del que hablaba Orwell… sí, pero, qué quieren que les diga, pongo Canal 9 y experimento a veces la misma sensación… y me produce impotencia, la verdad, porque esa miseria moral la pagamos todos.

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