Por qué nadie olvida a un buen maestro

      nemo.jpg Ayer empezó el año escolar. Niños y niños de todas las edades acudían presurosos a las aulas, dispuestos a comenzar el nuevo curso, con el miedo o con la prevención que siempre producen lo desconocido o ese maestro que aún no se conoce o esas asignaturas que se estudiarán por primera vez. Yo recuerdo mis veranos como una época excepcionalmente dilatada, con aquellas vacaciones que al principio acogíamos con entusiasmo.

Poco tiempo después,  nuestro arrebato se evaporaba, dejándonos sumidos en una especie de tedio estival que sólo aliviaban un viaje al pueblo, las novelas o alguna excursión. Nuestra excitación de las primeras jornadas se disipaba: la vida por delante era anormalmente larga y debíamos contar día a día lo que ya era una eternidad de sesenta días por consumir. Pronto deseábamos el regreso del estudio, pero no por acatamiento u obediencia, sino por la novedad que suponía abrir nuestros manuales para olerlos, para olfatear aquel tufo embriagante de las colas y el papel.

 Yo no tuve grandes maestros, al menos no los recuerdo con agradecimiento o placer. Por regla general, en primaria o luego en el bachiller, mis profesores no despertaban el interés de sus alumnos. Tuve muchos maestros rutinarios, previsibles, algunos de ellos gente avinagrada que siempre estaba dispuesta a azotarte con una vara de olivo (a los cuatro años, por ejemplo) o a zurrarte con una regla (a lo largo de los años) o aturdirte con los coscorrones que te infligían. Tuve docentes poco motivados por su trabajo, probablemente mal pagados y peor considerados, capellanes y seglares enemistados con el mundo y con su condición. Nos tomaban como potenciales enemigos, pues de nosotros no podía esperarse nada bueno: el estrépito de la muchachada, la indisciplina de adolescentes. Nos metían el miedo en el cuerpo y nos amenazaban con el Averno o con severísimos correctivos. Pero no eran mejores algunos de aquellos compañeros que padecían ese infierno cotidiano.  

Me reconozco, sí, en estas palabras de Antonio Muñoz Molina: “Yo de niño era muy consciente de la fuerza bruta de la que carecía, y viví atemorizado por ella con mucha frecuencia. En Úbeda, en mi calle, los niños mayores podían ser temibles, y en la escuela y luego en el colegio de curas donde hice tres cursos de bachillerato elemental había individuos que, sinceramente, me causaban pánico. Había una pareja tremenda en segundo de bachiller, dos forajidos que iban siempre juntos, internos, con mirada torva y granos en la cara. Uno se llamaba Endrino y el otro, adecuadamente, Rufián Rufián. Yo me sentía cobarde y débil, y me avergonzaba de mi debilidad”.  Ambos personajes cobran ahora entidad literaria y el autor los hace regresar en El viento de la Luna. Cuando días atrás leía esas páginas me volvían aquellos temores adolescentes. También yo tenía que vérmelas con tipos semejantes; también yo tenía a mi Rufián Rufián y a mi Endrino, gentes corpulentas y rústicas con quienes había que amistarse servilmente para evitar futuras represalias.  

Pero mi experiencia bajo el franquismo no cuenta, porque lo que ahora relato es sólo la vicisitud particular de un estudiante que en general tuvo mala suerte con muchos de sus profesores, poco atractivos y desinteresados, o con algunos de sus compañeros, cuya testosterona les hacía reventar de virilidad ufana. Probablemente por eso empecé a refugiarme en los libros: como una manera de escapar de una realidad tan poco edificante… Freud cuenta que Atenas o Roma o Florencia fueron destinos a los que siempre quiso llegar pudiendo cumplir ese sueño cuando ya era un adulto. “Viajar tan lejos, llegar hasta allí se me antojaba fuera de mis posibilidades”, le dice en carta a Romain Rolland. “Esto tenía que ver con las estrecheces y la pobreza de nuestra vida cuando era pequeño. El anhelo de viajar era también sin duda expresión del deseo  de escapar a aquella presión, semejante al impulso que induce a tantos adolescentes a fugarse de casa. Hacía tiempo que me había dado cuenta de que, en gran parte, el deseo de viajar consiste en el cumplimiento de esos deseos, es decir, en el descontento con la casa y la familia”.  

Yo no tuve sueños persistentes de fuga, pues el descontento adolescente con la casa o con la familia al menos no me forzaban a ello, pero sí que tuve una decepción creciente con los maestros, con la escuela, con los colegios que frecuenté y probablemente sustituí aquel mundo infantil por una ficción que de forma vicaria me llevaba a otros parajes y me hacía tratar con otros adultos. Como ven, se trata de una reacción muy previsible. Frente a ello, la realidad infantil que mi padre me relataba y aún me relata era totalmente distinta: él tuvo la fortuna de contar con un maestro, con un Maestro con mayúsculas que sobre todo les hizo aprender historia, literatura y geografía: tuvo la dicha de aprender con un educador que les incitaba a seguir los pasos del Correo del Zar para así averiguar y localizar en un mapa los parajes rusos por los que atravesaba aquel personaje de Verne. Mi padre siempre ha hablado con reverencia y mejor recuerdo de aquel docente humilde cuya estatura se agiganta gracias a sus palabras. En parte, de él le viene su afición a los libros y, tal vez, en aquel maestro está el origen de mi propia inclinación lectora. Aquel hombre lo pasó mal, fue depurado y su rastro acabó perdiéndolo mi padre. Se trataba, claro, de un Maestro republicano. Hoy he querido recordarlo y, basándome en los recuerdos agradecidos de mi padre, he querido evocar la figura del gran docente, porque   nadie olvida a un buen maestro.

47 comments

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  1. Ana Serrano

    Conmovedor el recuerdo sobrecogido del padre y, con él, el del maestro, también el maestro del padre, figura tan colosal que, desde su modesto puesto, influye en el hijo ya adulto. Y el miedo, ese miedo a los chicos físicamente poderosos. Precioso artículo, Justo. Me ha traído a la memoria, en el acto, las “Páginas de mi vida” de Santiago Ramón y Cajal, en que cuenta su temor a la pandilla de compañeros corpulentos y cómo trató (y logró) de fortalecerse para poder hacerles frente. Su triunfo y su pánico al notar que, el aumento de musculatura, parecía reducir su intelecto. Son unas páginas hilarantes y conmovedoras, con el remate de una fotografía de Cajal adolescente, vestido de Tarzán y tensando un arco, con la que quiere demostrar en lo que había quedado su cerebro. Ese miedo a los otros que, de un modo u otro hemos sentido y aún sentimos todos y ese maestro que queda en la memoria como algo portentoso y de benéfica influencia para siempre en nuestra vida. Así he tenido, al menos, tres durante los distintos grados de mi aprendizaje y el primero mi padre, que tanto le debía también a su maestro; mi padre, también republicano, hecho éste que lo robó a su cátedra en la facultad y me lo regaló entero para “viajar” por los mapas y la vida y para sobrecogerme (yo no me afeito) al ver sus manos en mis manos cada vez que las lavo.

    Gracias, Justo, por tan preciosa reflexión y por traernos esos hermosos recuerdos en esta luminosa mañana de septiembre escolar.

  2. Miguel Veyrat

    Me uno a Ana Serrano en su apreciación de tu artículo. Y en la admiración por aquellos maestros de la República que enseñaron a tu padre, discípulos en su mayoría, coetáneos, de Giner de los Ríos. No los heredamos porque los fusilaron a todos. Yo también padecí en plena boca el bofetón de la educación nacional-católica, con curas avinagrados y sobones que torturaban a los muchachos en el internado donde formé mis planes de fuga de la realidad circundante y contribuyeron a hacerme escritor y viajero. Los Rufianes y Endrinos que me tocaron en suerte me dieron la dimensión exacta de lo que podía esperarse de la condición humana en bruto, pero también apreciar las consecuencias que la educación produce en el primate evolucionado que late en nuestro interior. En el fondo creo que tuve la inmensa suerte de saber sustituir, como hiciste tú, a quél maestro imposible en la égira de Franco por miles de maestros ciertos y certeros que hoy forman parte de mi biblioteca y de mi conciencia.

  3. Russafa

    Me uno a Ana Serrano y Miguel Veyrat. El artículo me ha emocionado y los recuerdos han comenzado a emerger a empujones.
    Yo también me reconozco en sus palabras y en las de Muñoz Molina.
    La palabra maestro se ha devaluado, hoy casi carece del significado real que tiene. Yo no sufrí tanta represión porque mi padre se empeñó en que fuera a un colegio de pago, no sé cómo lo hacía si en la tienda siempre nos fiaban.
    Tuve una maestra que me hizo amar la Historia, en especial la Historia del Arte, a disfrutar con sus explicaciones, a saber documentarnos para los trabajos que nos mandaba, a sentir que las clases se hacían cortas.
    Ayer empezó mi hija como maestra de música, algo que ha deseado hacer desde que empezó el Bachiller. Mi consejo siempre ha sido el mismo, que recordara los buenos y malos maestros que ha tenido y que de ellos y sus propias experiencias y sentimientos extrajera lo que debe y no debe hacer para enseñar. Y que recuerde que en sus manos está el futuro de muchos niños. Espero que lo consiga.

  4. rafa f.-delgado

    Vaya, de nuevo Cazón ha venido a hablar de su libro.

    Magnífico artículo. Yo tampoco he olvidado a los buenos maestros que he tenido, que, afortunadamente no han sido pocos.

    Saludos

  5. Jesús

    cazón en adobo es algo que le da vidilla al blog, para que nunca se convierta un monólogo sobre el texto y alabanza de su autor. Me encanta leerlo y sus réplicas y contraréplicas, y siempe que se hagan desde el respeto.

    Esa revista kilodro o algo así que que anuncia más abajo, suena a ser de pésima calidad, además donde no hay más que ver que ninguna escribe con su nombre.

    Esperemos que cazón no sea el mismísimo Umbral, al cual le gusta entrar en foros y blogs literarios, de hecho en más de uno está registrado como tal.

    Un saludo.

  6. Miguel Veyrat

    Jesús, fíjese bien en que en este blog se cambia de tema a diario, lo que le da suficiente “vidilla” como usted dice. En cambio las intervenciones de su admirado comentarista son siempre monotemáticas, vayan por donde vayan los tiros. Dicho ésto, cada cual es libre sentirse encantado con las intervenciones de su preferencia: A la mayoría de los participantes en este blog, las de su amigo nos parecen babosas, como queda bien claro por otra parte. Quisiéramos que nos olvidase, pero su psicopatía de extrema derecha le lleva a provocar constantemente y volver, volver como mosca al adobo, pues sólo alcanza el orgasmo con la respuesta violenta, airada. Queda el recurso de ignorarle hasta que se canse y saltarse sus letanías.

  7. marpop

    Yo no he vivido esos años de franquismo o república, pero comparto esa desazón de cara al maestro, tampoco creo haber tenido ninguno que me motivara en el colegio ( mucho cachete y mucha competencia entre los niños por ser premiados por la mejor redacción de la semana, avergonzando dicho maestro al resto por su mediocridad, sí,sí, así era…), menos mal que en la facultad ha sido (bueno, fue…no asumo que eso terminó en junio,jajaja) diferente. También hay pocos que disfruten con lo que hacen, pero alguno sí ha logrado motivarme a estas alturas, algunos no hemos perdido las ganas de seguir aprendiendo rompiendo con esas ideas de gregarismo universitario, que simplemente van a clase a por el 5, que critican q quién ven en verano libro en mano: “ala, tío, pero si es verano, qué haces leyendo!”…algunos nos hemos salvado,jajaja.
    Justo Serna: ¿para cuándo el nuevo libro?

  8. Bartleby

    “Decía Nicolas Sarkozy, el probable candidato de la derecha francesa, que había que terminar con el espíritu irreverente heredado del 68 y para ello nada mejor que volver a poner en pie a los alumnos cuando el maestro entre en clase. No concedo tanta importancia a este gesto simbólico de autoridad nostálgica. Concedo mayor relevancia a algo más simple: que ese maestro que entra en clase y que se sabe transmisor e inductor -según Steiner-, entre de verdad en un aula; que ingrese en un espacio consagrado al logos, y no en un barracón, en un contenedor metálico, como sucede aquí con tanta frecuencia.” (Justo Serna: ‘Nadie olvida a un buen maestro’; Levante, hoy)
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    No es más simple ni menos simbólico –ni más eficaz- el modelo educativo de templo material que el autoritario. Ese ideal ‘espacio consagrado al logos’ como templo bien equipado se queda en real iglesia-tienda, la conversión del alumno-feligrés en cliente, del que ya se sabe que siempre tiene razón, no la suya porque la está formando sino la nuestra, la de todos. Una razón obligatoria que todos debemos compartir frente a la razón personal –aprender a pensar- que el modelo autoritario permitía adquirir al alumno al cabo de años de devoto -y rebelde- aprendizaje. En el viejo modelo el maestro tenía la autoridad conferida por su conocimiento y experiencia, ya que de ambas carecía el alumno. Y las transmitía para que el niño fuese llegando al uso de razón, a la suya propia, mediante el respeto y la rebeldía por y frente a la autoridad. Respeto y rebeldía que ahora se le niegan como cliente. ¿Cómo va a rebelarse un cliente si tiene todos los derechos conferidos? Ahora se pide que el maestro sustituya la autoridad (y su derivado, la rebeldía) por un libro de reclamaciones, en el que el alumno compra derecho de estancia y conocimientos y exige modales y ticket (título) al maestro-dependiente. Si los artículos tradicionales -estudio, esfuerzo, conocimientos- no le convencen los devuelve a la escuela y se limita a comprar cómoda e impune estancia. Los proveedores de ideología ya se encargarán de que el alojamiento sea en confortable aula y no en barracón para que el alumno de hoy sea su cómplice y sumiso discípulo mañana.

    Otra ventaja del modelo de autoridad es que el maestro tenía obligaciones propias de su oficio, la de enseñar, no la actual guardia y custodia que se le atribuye como casero. Esa responsabilidad sólo le podía ser exigida por sus iguales, padres y autoridades del gremio, no por sus discípulos, ante los que hoy queda desnudo e inútil en su misión.

    En África –y en más de ¾ de mundo- se entra en cualquier escuela-barracón y los alumnos se levantan y saludan a la visita como todos los días al maestro. Esa reverencia es no sólo devoción por el misterio del conocimiento y la magia de la transmisión (autoridad) del maestro, sino también utilidad en el aprendizaje ya que no tienen que perder el tiempo en demostrar que son iguales. No pesa sobre ellos la carga de ser falsos adultos.

    La irreverencia que se reclama al cargarse la autoridad es la mayor y más oculta de las reverencias, de imposible insumisión, la del cliente con todos los productos a su servicio, convencido de sus derechos y jaleado por interesados proveedores.

  9. RODERICK GUZMAN MEZA

    Aprecio y respeto los aportes realizados por los compañeros de este noble foro. Mi admiración por la capacidad del profesor Serna de transmitir una idea no voy a negarla. Debido a la diferencia de horas entre España y Panamá, entro a esta sección de comentarios con algo de tardanza y lo hago raudo para no quedar rezagado. No obstante, vaya frustración cuando leo las anormalidades escritas por alguien con el horripilante seudónimo de cazón. Alguien debería localizar a un psiquiatra, rastrear el IP de la computadora del escualo, ir a su lugar de escarnio e internarlo en un sanatorio de por vida. Señor cazón, si usted se precia de genuino representante de la intelectualidad de su país, por favor, utilice un foro de mayores alturas para que pueda satisfacer su incoherente megalomanía y deje que nosotros, simples humanos, aprendamos para algún día aspirar a su nivel. Ah, lo olvidaba, ¿cuál es su fijación con Umbral? ¿Por qué su aversión a Muñoz Molina? ¿Serna se ha convertido en su némesis?

  10. Miguel Veyrat

    Bartleby, el modelo de la Institución Libre de Enseñanza no era el de autoridad, ni tampoco el de maestro-tendero, sino de aprendizaje dialéctico: se trataba de enseñar a pensar. Y a pensar no se enseña desde el autoritarismo. El pensamiento no se impone, se imponen las ideas. Creo que Sarkozy, que no es un modelo de demócrata (La derecha francesa se inventó un pasado de “resistente” aprovechando la figura de De Gaulle) odia al templo dedicado al Logos y prefiere el viejo modelo del dómine con palmeta. La derecha ha preferido siempre que el pueblo sea necio, que no piense y obedezca, no sea que acabe aprendiedo sus derechos y los quiera ejercerlos.

  11. Russafa

    Lo que no sé es quién tiene la culpa de que usted sea como es. Y no voy a mentar a nadie.
    No creo que los insultos personales sean necesarios, estimado señor Cazón.

  12. Miguel Veyrat

    No, déjelo, Russafa, ya se va destapando… con un poco de tiempo acabará estallando y vomitando toda la papilla fascista que lleva dentro.

  13. RODERICK GUZMAN MEZA

    Vamos cetáceo en apio y perejil, deje de decirle cosas a la gente decente. ¿Está usted en busca de pleito? ¿Acaso es capaz de concentrarse en el tema diario o no se ha tomado todavía su litium?

  14. RODERICK GUZMAN MEZA

    !Pobre calamar a la parrilla! Ahora sí que ha demostrado toda su maligna ignorancia. Hacer ese tipo de afirmaciones es lo peor que ha podido realizar usted. Jamás debió haberse expresado así de mi país que aunque pequeño y pobre, ha dejado muestras de dignidad a lo largo de su historia. Uste, pobre mequetrefe, seguro estoy de que avergüenza a los españoles que participan en este ilustre foro. Usted ni siquiera podría aspirar a ser la mierda pisada en las calles de cualquier barrio sucio del medioevo. !Púdrase, basura!

  15. Fernández del Río

    ¿Creen que alguien busca ser el centro de atención?, ¿Como sea?. ¿Para qué darle gusto?
    Yo tuve suerte con los maestros y con los violentos. Tenía mi propia banda, no éramos malos, pero eso siempre daba nombre: la banda de del Río, y eso se hacía de respetar. Buenos tiempos.
    Maestros, ni muy malos ni muy buenos, la cultura estaba en casa con la verdaderas obsesión de mi familia con los libros. A los malos maestros (malos como personas), a aquellos que abusaban de su superioridad física, de los castigos arbitrarios, del miedo que inspiraban… Creo que ya habrán tenido su justo castigo.
    Hace unos años volví al colegio de mi infancia, estuve tentado de ajustar cuentas con el “Cerdo”, aquel profesor que me dio una verdadera paliza y amargó uno de mis años infantiles y, creo, que la vida entera de alguno de mis compañeros. Estaba ya reciclado, se habría tenido que adaptar a los nuevos tiempos, no sin padecer por ello, supongo. NO me mereció la pena.
    Poco tiempo después me reuní con algunos compañeros que me contaron que le habían encontrado en un restaurante y que le habían montado un escandalo, diciéndole a la cara todo lo que de pequeños pensábamos y sabíamos sobre él.
    Pobre cerdo.

  16. RODERICK GUZMAN MEZA

    Mis maestros y profesores no fueron muy ilustres, apenas vagos recuerdos vienen a mi memoria. Ni muy destacados ni muy prolíficos pasaron por mi vida estudiantil como ráfagas. Salvo una que siempre recuerdo por su paciencia con mi atolondrada conducta juvenil. Me hizo conocer cierta afición por la lectura y por la imaginación al servicio de la vida.

  17. Miguel Veyrat

    Bueno, el calzón en adobo ya nos ha cantado el Cara al Sol, pero déjenle que desenmascare más… Lástima que los puños y las pistolas virtuales no hagan daño… A lo mejor un día nos encontramos al señor Allén, con su nombre verdadero, también en un restaurante y le podemos llamar cerdo. Mientras tanto deberemos soportar que entre en casa con nocturnidad, alevosía, disfrazado del calzón, con las botas embarradas y llenas de sangre y mierda y nos amenace a todos con su discurso incoherente y monocorde. Muy bien, esto le va a gustar: Ho-Chi-Min solía decir que el primer punto de la lucha es no responder jamás a las provocaciones. Como el calzón ha planteado esto como una lucha, yo al menos voy a poner en práctica el consejo de mi viejo Ho. No voy a responderle. Ahora vomite lo que quiera, condenado hijo de puta.

  18. RODERICK GUZMAN MEZA

    Cazón, ¿en su casa no le han querido ni pizca? La numerosa prole que inundó su habitáculo impidió que su ego pudiera llevarse las palmas de sus padres por cada pirueta o soplada de moco. ¿Será por eso que se asoma a este recinto con la intención de distraernos con sus bufonadas y simplezas. Le recomiendo un acto de introspección: con los ojos cerrados deambule por la azotea del edificio más alto de su ciudad y no se detenga cuando siente en sus pies la cornisa de la terraza cerrándole el paso. Verá como llama la atención de todos, aunque sea por un fugaz momento.

  19. Júcaro

    Decía mi abuela que el pescado en adobo era sospechoso de haber perdido sus mejores cualidades y que el pescado fresco nunca se adobaba, en consecuencia había que desconfiar de él.

    De mis maestros recuerdo poco, acaso de una maetra y un profesor. De la maestra no recuerdo su nombre ni tengo memoria de sus cualidades pero aquellos paseos por los alrededores del Cabo Trafalgar, sus cánticos gallegos y las anécdotas que nos contaba, los recordaré siempre. Ya en el instituto recuerdo a D. Juan Domenech que a través de chascarrillos y anédotas “picantes” nos interesó por la Historia del Arte a una patulea de adolescentes que “pasaban” de casi todo.

  20. jserna

    Yo no creo merecer la atención de Cazón. No vale la pena, en serio… En cambio, me enorgullece el interés que me prestan los restantes contertulios. Desde Ana hasta Marpop, desde Miguel o Roderick hasta Júcaro o Ventura o Russafa. Tal vez, mi lectura impenitente sólo se la debo a la búsqueda de un maestro, de ese maestro deslumbrante que no tuve y del que sí que pudo beneficiarse mi padre.

  21. Ana Serrano

    Pero, Señor Veyrat ¿No habíamos quedado…? La verdad es que lo comprendo, es que es imposible no sulfurarse. A mí está a punto de abrírseme mi vieja úlcera sangrante. Es una pena que los rojos, los estúpidos demócratas tengamos esa cosa tan… tonta, de no querer ser autoritarios, despóticos y seamos incapaces de algo tan sencillito como es bloquear una IP. De todos modos hay cosas que, aún no siendo necesario, nos refuerzan de tal modo el criterio formado después de tantos años de lo que es esta gentuza…

    Venga, ánimo y pelillos a la mar. Siempre envidié la capacidad que tenía mi hermana de leer vertiginosamente. Resultó que es que sabía “saltarse” lo que a ella le parecía que no tenía interés y que yo, con mi respeto al escritor, era incapaz de saltarme ni una coma. Aquí he aprendido a saltarme lo que sé que me va a producir una violencia extrema, que no es mía, que no va conmigo. Ya, ya sé que el Cara al sol es demasiado ¿Cantamos la Marsellesa a tres voces?, perdón por el afrancesamiento, pero es que es preciosa y Zweig la contó tan bien.

    Aprovechando que aquí no se expulsa a nadie, vayan mis maestros: Mis padres (rojos y ateos). La maestra (llamada así por sus discípulas y de tú): Marisa Roësset, a la que yo llamaba tía, porque lo era mía, que me enseñó a pintar, a vivir y a ser (monárquica, falangista y beata); Samuel Rubio O.S.A. Mi maestro de Musicología y canto gregoriano, que dirigió y logró que publicaran mi tesis sobre Canto Llano; Francisco Calés, mi profesor de Contrapunto y Fuga y una de las personas más dotadas para la enseñanza que he conocido nunca y Concha Fuente, hija del fundador de la Hemeroteca, también rojo, que me enseñó a tocar el piano. De esa extraña mezcla y sólo por ella yo soy lo que soy, bueno o malo. A unos los besaba al llegar y al marcharme, a otros los llamaba “Señor” o “Padre” y me ponía en pie al entrar ellos. Da lo mismo, fueron mis maestros y siento el privilegio de que lo hayan sido.

  22. RODERICK GUZMAN MEZA

    Gracias por sus palabras, profesor Serna. No dude de que nos sentimos igualmente orgullosos de poder establecer diálogos de este nivel bajo su guía. No hay monumentos erigidos en mi memoria de ninguna figura de la escolástica. Sin embargo, me he acercado con respeto y hasta temor a ciertos ilustres personajes de los cuales he aprendido.

  23. Ana Serrano

    Justo, lo siento, ya no está a tiempo de encontrar un maestro. Ya lo he dicho, sé bién lo que es un maestro que queda junto a uno para toda la vida. Ahora, usted, Veyrat y varios de los contertulios de este hermoso blog, son los maestros. Ah… lo siento, es duro pasar a la primera línea, pero así es la vida.

    Perdón por la brimita y gracias siempre.

  24. jserna

    Abc, 12 de septiembre de 2006

    El 30% del alumnado español no concluye la educación obligatoria

    Europa Press/Madrid

    La proporción de estudiantes que actualmente completan las enseñanzas de bachillerato o ciclos formativos de grado medio en relación con su grupo de edad se sitúa en España en el 66 por ciento, frente al 81% de media de la OCDE, según el informe ‘Panorama de la educación 2006. Indicadores de la OCDE’, presentado hoy por el secretario general de Educación, Alejandro Tiana. Estas cifras son ligeramente peores que las del último informe.

    No obstante, en los programas de orientación académica general (equivalentes al bachillerato español), la tasa española es del 45%, frente al 47% de la OCDE, según los datos de las últimas generaciones. Mientras que en los programas de orientación profesional la tasa es más baja, del 25% frente al 44% de la OCDE.

    En el capítulo de logros educativos de la población adulta, en 2004 el 45 por ciento de la población española entre 25 y 64 años había terminado la educación secundaria superior, frente al 67 por ciento de la media de la OCDE. Por edades, los porcentajes son del 61 por ciento entre los 25 a 34 años (77% en la OCDE); el 50 por ciento entre lo 35 y 44 años (71% OCDE); el 36 por ciento entre los 45 y 54 años (64% OCDE); y el 21 por ciento entre los 55 y 64 años (53% OCDE).

    Salario de los profesores

    Por otro lado, el salario de los profesores españoles es un 25 por ciento superior al de la media de los países de la OCDE en los primeros años de docencia, según el informe. No obstante, el poder adquisitivo de los salarios percibidos por los profesores españoles ha descendido entre 1996 y 2004 (último año con datos en el informe).

    En el caso de los profesores de primaria el descenso es del tres por ciento y en los de secundaria del un 5 por ciento. Además, para alcanzar el salario máximo en España un profesor necesita 39 años, mientras que la media de la OCDE es de 24 años, lo que supone que tienen “menos incentivos salariales”, apuntó Tiana en rueda de prensa.

    En España las tres cuartas partes del gasto educativo va destinado a los salarios de los profesores de primaria y secundaria, mientras que en la OCDE es del 63, 6 por ciento. En educación terciaria, los porcentajes son del 58, 5 por ciento en España y del 43 por ciento en la media de la OCDE.

    Los profesores de primaria tienen más horas de clase que la media de la OCDE con 880 horas anuales, frente a 805 de la OCDE. Sin embargo, en secundaria obligatoria en España los profesores tienen 581 horas anuales, frente a 704 de la OCDE. No obstante, las horas totales de trabajo y el número de días trabajados al año es en España similar a los de la OCDE.
    En cuanto a los alumnos, la media por clase en los centros públicos españoles es más baja que en la OCDE con 19, 3 frente a 21, 5 en el caso de la enseñanza primaria. Por el contrario, en los centros privados hay más alumnos que en la media de la OCDE con 24, 3 alumnos en primaria frente a 20, 3 en la OCDE.

    En secundaria, los centros públicos tienen 24 alumnos por clase en España, frente a los 23, 8 de media de la OCDE. En los colegios privados españoles hay 26, 9 alumnos en secundaria, mientras que la media de la OCDE es de 22, 8 alumnos.

    Alumnos por profesor

    El ratio de alumnos por profesor en España es inferior a la media de la OCDE en todos los niveles educativos. Así, en infantil hay 13, 9 alumnos por profesor (14, 8 en la OCDE); en primaria hay 14, 3 alumnos (16, 9 en la OCDE); y en secundaria hay 10, 8 (13, 3 en la OCDE).

    Respecto a las horas de clase obligatorias, los alumnos de 7 y 8 años reciben en España 792 horas al año (758 horas de media de la OCDE); los de 9 a 11 años tienen 792 horas (808 en la OCDE); y los de 12 a 14 años reciben 956 horas (894 horas).

    En cuanto al gasto en educación, entre 1995 y 2003 el gasto público en educación respecto del Producto Interior Bruto (PIB) descendió, pasando del 4, 6 por ciento al 4, 3 por ciento.

    Más tituladas que titulados

    Además, la proporción de mujeres entre 25 y 34 años con titulación de bachillerato o FP de grado medio supera en 17 puntos a la de los varones, mientras que en la OCDE la diferencia es de 9 puntos.

    Finalmente, el paro entre los varones españoles que sólo tienen estudios primarios es del 8, 7 por ciento, casi el doble que los que sólo tienen estudios medios o superiores (4, 9 y 5, 3%). En el caso de las mujeres los porcentajes se mantienen en función de los estudios, pero la tasa de paro duplica a la de los varones.

  25. marquesdecubaslibres

    Un espectáculo ver al viejo Veyrat descompuesto e insultando. Lo mejor, no obstante, ha sido verle citar a Ho-Chi-Min. Impagable este efluvio autoritario

  26. Bartleby

    Respuesta a Miguel Veyrat:

    1º) El hecho de que los alumnos se levanten ante la entrada del maestro es una metáfora del respeto hacia él y, sobre todo, hacia la institución educativa, y creo que usted sabe que así lo he utilizado.

    2º) La Institución Libre de Enseñanza representó un modelo educativo que practicaba:
    a) el respeto hacia el maestro como vehículo necesario de la eficacia de su magisterio, de su autoridad, simbolizado o no en levantarse los alumnos ante su entrada en clase,
    b) el elitismo, como resultado de su opción por la excelencia, por la enseñanza de calidad. Vea la información ‘oficial’ siguiente, extraída de la web de la Fundación Giner de los Rios – Institución Libre de Enseñanza:

    “La Institución Libre de Enseñanza fue fundada en 1876 por un grupo de catedráticos (entre los que se encontraban Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón), separados de la Universidad por defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a los dogmas oficiales en materia religiosa, política o moral. Ello los obligó a proseguir su tarea educadora al margen de los centros universitarios del Estado, mediante la creación de un establecimiento educativo privado, cuyas primeras experiencias se orientaron hacia la enseñanza universitaria y, después, a la educación primaria y secundaria.”

    La excelencia, el derecho a la diferencia que tiene todo ser humano partiendo de un nivel básico e igual de oportunidades, esa aspiración que cierta izquierda defiende para minorías étnicas y para opciones sexuales pero niega a los alumnos… de la escuela pública. Esa excelencia que practica usted al formarse, al seleccionar lecturas, por ejemplo.

    3º) Yo no he dicho que se enseñe a pensar desde el autoritarismo, como usted me atribuye, sino CON la autoridad que otorga el conocimiento y la experiencia, que es muy distinto. Tampoco se enseña a pensar desde el igualitarismo alumno-maestro del modelo actual porque anula, por definición, la capacidad de transmisión del maestro, la cual requiere de unas condiciones mínimas para ser eficaz. Entre ellas el reconocimiento, por parte de toda la llamada comunidad educativa, de la jerarquía que implica ese conocimiento y experiencia del maestro (no se sulfure por el concepto “jerarquía”, es el mismo que usted y todos practicamos en nuestra vida personal y profesional)

    4º) El aprendizaje dialéctico no sólo no es incompatible con la autoridad tal y como la describo anteriormente, sino que la requiere para poder ser real y no retórico, para no diluirse en la confusión igualitaria de ‘alumnos y maestros tienen que aprender unos de otros’ Al igualarlos, se exime al maestro de su responsabilidad docente y al alumno de su derecho a aprender. La dialéctica exige especialización –división de funciones- cuando los dos términos que la practican –alumnos y maestros, en nuestro caso- no tienen la misma carga de conocimientos y habilidades para practicarlas.

    5º) Su afirmación de que “la derecha ha preferido siempre que el pueblo sea necio, que no piense y obedezca, no sea que acabe aprendiendo sus derechos y los quiera ejercerlos”, es idéntica a la inversa y ambas se neutralizan nada más enunciarlas porque son consignas que sustituyen al pensamiento, a la autonomía de pensamiento del individuo. Usted mismo dice que “se imponen las ideas” Sobre todo cuando se inculcan como consignas tipo “la derecha…”, que evitan pensar y, sobre todo, consuelan mucho al alumno –y al comisario político que las emite- al desvelarle quiénes son los malos. Y, por contraste, los buenos a quien seguir gregariamente (“la izquierda”, por supuesto)

    6º) En esa línea, su afirmación “la derecha francesa … odia al templo dedicado al Logos y prefiere el viejo modelo del dómine con palmeta” es una caricatura cómoda que no resiste la contrastación con la realidad de los resultados del modelo educativo francés, al menos desde el fin de la IIª Guerra mundial. Modelo que ha sido legislado y gobernado mayoritariamente por tal derecha.

    (Y disculpe mi crudeza pero usted ha sido contundente primero)

  27. Miguel Veyrat

    Estimado señor Bartleby, siento haberle interpretado mal. Y gracias por el palmetazo que me propina, no soy lo suficientemente viejo para negarme a aprender. En todo caso, he vivido los suficientes años en Francia como para saber bastante de la crisis profunda que atraviesa la grande y modélica Escuela Pública francesa. No, no es una caricatura. En Francia existen los mismos problemas con la escuela privada y los colegios concertados que imparten (imponen) las ideas de la derecha católica. Repite usted algunos de mis argumentos haciéndolos suyos, como cuando dije que las ideas se imponen. Naturalmente la tal afirmación estaba formulada irónicamente y quería decir lo mismo que usted dice. Tampoco pretendo que el maestro esté al mismo nivel que los alumnos, en fin, me disculpará, pero esta noche estoy muy fatigado como para discutir con nadie. Disculpo su crudeza. Mi contundencia no edeseaba tal, tiendo a escribir breve pero a veces expongo mis creencias con excesiva dureza.

  28. Miguel Veyrat

    Ultimo contacto con el proteico Cazón: No estoy descompuesto. Creo simplemente que es usted un condenado hijo de puta. Lo digo y lo repito con toda sencillez y sin ira.

  29. Miguel Veyrat

    P.S. Es más, estoy seguro de que disfruta usted cuando logra que, al fin, alguien le llame hijo de puta después de hacer méritos como una mona a lo largo de todo el día.

  30. RODERICK GUZMAN MEZA

    Cazón se pudre en un estercolero de inquina. Hartos estamos de leer sus sandeces en un espacio dedicado a la reflexión, el diálogo y la discusión sesuda y madura. Ojalá pronto se ahogue en su propia purulencia.

  31. Ana Serrano

    Mis hijos han ido a un colegio que procede de la Institución Libre de Enseñanza, claro. Han tenido verdaderos maestros a los que respetan y quieren. Mis hijos son muy jóvenes aún, acaban de terminar en el colegio y se ponían en pie al entrar el profesor al que llamaban Señor. El respeto no tiene nada que ver con el autoritarismo. Mis hijos y yo misma han recibido todo el apoyo y la ayuda que han necesitado en durísimos momentos, la tormentosa separación de sus padres, que hicieron bajar el rendimiento de ambos y sí había una fluctuación casi de camaradería entre discípulos y maestros, fuera del aula y un respeto absoluto dentro de ella. Es el único colegio de España en que la nota media sube con la de la Selectividad. No sé si es una ética de izquierdas, pero me gusta pensar que sí.

    Ah y ¿El Señor Veyrat ha insultado a alguien? ¿Será posible que no me haya dado cuenta? ¿En base a qué, por ser de izquierdas, debe uno soportar, estoicamente, insultos y estupideces, sobre todo estupideces sin cuento?

    Me parece que Umbral, ni Umbral, merece un admirador como ese grano que disfrutamos aquí.

  32. Miguel Veyrat

    Roderick, a pesar de su delicada sugerencia, no se ha suicidado. está pidiendo que usted también le “insulte” o le llame por su nombre verdadero como he hecho yo hace un rato. No se deje provocar. El tío Ho no se lo perdonaría. ¡Hay que fastidiarse!

  33. Manuel Hedilla

    Ah y ¿El Señor Veyrat ha insultado a alguien? ¿Será posible que no me haya dado cuenta? ¿En base a qué, por ser de izquierdas, debe uno soportar, estoicamente, insultos y estupideces, sobre todo estupideces sin cuento?

    Me parece que Umbral, ni Umbral, merece un admirador como ese grano que disfrutamos aquí.
    ———————————
    ¿Qué serí usted capaz de hacerle?,diga…..¿qué?

  34. RODERICK GUZMAN MEZA

    Bueno, “la nalga que quiere rejo, lo pide a gritos”. Señor molusco, ojalá yo fuera el mayor escritor de mi país; si así fuera, déjeme decirle que me sentiría el hombre más afortunado del mundo (como en verdad me siento en este momento) por tener como contertulios a tan ilustres amigos que aquí intercambian ideas con sensatez, respeto y conocimiento. Si usted reúne alguna de esas condiciones, bienvenido sea a nuestro círculo. Sin embargo, usted habla de nosotros los panameños con desprecio y déjeme decirle que para ser usted ciudadano de una nación con tanta historia y tanta nobleza no hace honor a ese legado de gallardía e inteligencia propio de los hermanos ibéricos. Gaznápiro exponencial, usted se sumerge en un pantano creado por su propia baba y luego sale a rebuznar. Lástima que usted se jacte de su mediocridad a tanta distancia, porque otra cosa hubiese sido la discusión personal, frrente a frente, créalo; y allí si que no le valdría padrino ni guardia, se lo aseguro.

    Ah, no salga ahora con que le amenazo ni esas sandeces propias de su enfermo encéfalo, hostigado por el virus de la estulticia y las dislocaciones de un árbol genético invadido por antropoides antediluvianos, comedores de detritus, perversos hasta la sodomía. Respete a los panameños o aprenda a entenderse como parte las regurgitaciones de los cánidos purgados.

  35. Manuel Hedilla

    Cuando se rasca bajo estos post relamidos, cuando se levanta un poco la alfombra, se encuentra el odio que incendió este país hace 70 años. Tras la cortina de la cortesía está la prepotencia, un estúpido complejo de superioridad y una aterrante incapacidad para ponerse en el lugar del adversario.
    Ustedes, todos, dan miedo.

  36. Ana Serrano

    ¡Madre, otro! o ¿Es el mismo?

    A ver, esta es una de las cosas tontas, pero tontas, tontas que yo hago a veces: No he sugerido que se silencie a nadie, sólo me he lamentado de no poder hacerlo y sí, fascista total soy y personajillo y me llamo Serrano (colmo del pijerío, incluso vivía esquina a esa calle) y conozco a Umbral e, incluso, me gustaba en los lejanos años mozos. Me fascina Sánchez Ferlosio, amaba a Haro de cuya última mujer soy amiga (más pija aún) y me encuentro muy a gusto en este reducto comunista-fascista-relamido-falsamente cortés-prepotente-estúpidamente aquejado de complejo de superioridad y aterradoramente incapaz de ponerse en el lugar del adversario. Incluso soy peor persona que Umbral (caray, caray) e infinitamente peor prosista. Es que, ni siquiera soy prosista, mi pequeño querido grano.

    Pero ¿Qué acciones para el cielo ganan viniendo aquí, a emponzoñarse con nosotros? Déjennos en nuestro odio que corrompe y enfrenta a España y no se flagelen más, criaturas.

    Aprovechando este lugar privilegiado, la paciencia infinita de su dueño y la atención inmerecida que me dedica esa pobre criatura vilipendiada por el rojo-fascista Veyrat, un regalo de despedida, que seguro que conoce porque debe tener, desde su inmenso tiempo libre en Leganés, rastreada la red. Despedida porque jamás volveré a contestar al adobado paranoico y aviso de que hace flaco servicio a quien jalea. No se adula así, hay que elaborar un poco, si se sabe y hacerlo en lugar apropiado, chato.

    Este enlace anda un poquito cojo porque hubo gente que borró sus mensajes, pero puede hacerse una idea. Es el difunto Foro Marías, je, je.

    http://javiermarias.es/foro/viewtopic.php?TopicID=1724&page=0#12992

    http://www.emboscados.com/foro/viewtopic.php?TopicID=641&page=0#5243

  37. Miguel Veyrat

    Con mis excusas a los contertulios normales de este blog, quiero poner un punto final definitivo a la controversia barriobajera con quien ustedes saben. Al principio creí que se trataba de un enfermo mental cuya personalidad esquizoide le llevaba a cortar y pegar, dando saltos de blog de blog, los retazos previamente redactados de sus obsesiones añadiéndoles un mensajito a quien escogía como blanco. Pero la reiteración de su mala fe y el contenido de su discurso acabaron convenciéndome que el proteico cazón en adobo, que ya nos ha visitado anteriormente con otros alias, era un vulgar espécimen de extrema derecha que no pudiendo emplear bates de béisbol y cadenas, nos propinaba sus golpes ocultando las botas y la cabeza rapada bajo un supuesto barniz cultural. Esas son las razones principales, entre otras muchas, que me llevaron a la conclusión de que sólo se trataba de un vulgar hijo de puta. Y así se lo he dicho, para su gran contento sadomasoquista. Les ruego que perdonen mi supuesta salida de tono. No he perdido los nervios en ningún momento. Se trataba de desenmascarar al virus. Y hasta cayó en la trampa Ho Chi Min. Ahora, que patalee y nos llame reiteradamente comunistas, socialdemócratas, fascistocomunistas, criptovietnamitas, maricones, bolleras o fans del Atlético de Madrid. Les ruego encarecidamente que no le respondan, como yo mismo voy a hacer a partir de ahora. A menos que alguno siga pretendiendo “dar vidilla” al blog tras el espectáculo circense de ayer.

  38. marpop

    Cazón en adobo: eres un morboso, sin más. Encima pides disculpas a alguien que te insulta, no porque tengas opiniones diferentes a las suyas (eso es lo que tú haces), sino simplemente porque eres un poco gilipollas (y digo poco, porque no me gusta insultar ni por aquí ni en persona, pero lo de gilipollas lo mantengo). Veo mucho odio en ti, entiendo que nadie te escuche en tu día a día y te limites a despotricar, pero bueno, no sé, la gente para eso suele ir al psicólogo, al psiquiatra…no, no, no digo que estés loco, pero no estaría de más, que fueras, esa gente sí te va a escuchar e incluso va a hacer como que muestra interés (por 12 euros la hora, quizá, incluso estoy dispuesta a buscarte uno…)
    Jamás pensé que existiera gente tan insoportable (y nunca pensé que yo fuera a dejar ese tipo de comentarios aquí, lo siento, pero va a ser el primero y el último)

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