El Papa y nosotros

benedictoxvi.jpg Hubo un tiempo –nos dijo Borges— en que “bastaba cualquier simetría con apariencia de orden –el materialismo dialéctico, el antisemitismo, el nazismo— para embelesar a los hombres”, formas nuevas de religión política; hubo un tiempo –añadía tristemente— en que sólo podía aventurarse un porvenir odioso, el de hombres resignados a las empresas más atroces: las de los guerreros (esos guerreros que empuñaban la espada en defensa de la fe). Cuando así se expresaba Borges, las nuevas religiones políticas habían convertido Europa en un campo de batalla  y algunos de los espíritus más finos, templados y cultivados recaían una y otra vez en la fatalidad. Los continentales eran tan feroces y sanguinarios que el diagnóstico sólo podía ser pesimista. La Europa violenta del pasado, la de las guerras de fe, no tenía remedio: regresaba bajo la forma de la religión política.

Años después, evaluando su propia vida y el pecado del siglo, George Steiner nos daba un balance pavoroso. Según su escrutinio, “estimaciones moderadas sitúan en torno a los 75 millones el total de hombres, mujeres y niños acribillados a tiros, bombardeados, asfixiados en las cámaras de gas, muertos de hambre, sacrificados en las deportaciones, reducidos a la esclavitud y la hambruna entre 1914 y el cierre de los gulags”.  Después de toda la atrocidad de que hemos sido víctimas y testigos en este tiempo; después de la crueldad que se ha infligido y que obscenamente han exhibido los mass media durante el siglo pasado, ¿hay alguna razón para el optimismo, para la templanza?, se preguntaba Steiner ¿Podemos dispensar algún crédito al género humano, entregado como está a todo tipo de excesos fanáticos? ¿Hay algo parecido al progreso material y moral?

Si el siglo pasado ha sido el de mayor desarrollo y, sin embargo, ha sido también el de la organización industrial de la muerte y el exterminio; si la cultura no nos ha distanciado suficientemente de la banalidad, de la perversidad; si la educación académica ha sido frecuentemente derrotada por lo trivial y por la imagen adocenada, ¿no deberíamos abandonar el presente para regresar a la naturaleza, al recogimiento del viejo creyente, arraigado y ajeno al mundo? Algo así parecen entenderlo, por ejemplo, aquellos que, firmes ante el avance de las multinacionales, deploran la globalización por ser arrasadora de lo peculiar, de lo irrepetible, de lo que nos distingue.

“Cierren un momento los ojos e imaginen la vida antes del cloroformo”, les decía el creyente C. S. Lewis a sus alumnos. El cloroformo no fue sólo un avance material; fue sobre todo y principalmente un logro moral, un instrumento de elevación espiritual, un remedio universal contra el dolor. Cierren un momento los ojos –podríamos ahora parafrasear a Lewis— e imaginen la vida antes de la Ilustración, de la tolerancia, de la democracia parlamentaria; imaginen la vida antes de que se decretara la educación universal y obligatoria; imaginen la vida antes de que se reconocieran los derechos de ciudadanía, aquellos que Thomas Marshall enumeró (civiles, políticos y sociales). Cierren los ojos e imaginen lo que pudo ser la vida de nuestros antepasados, cuando las mujeres carecían de visibilidad pública, cuando las minorías sexuales no se aventuraban a salir del armario, cuando el otro, el inmigrante, el bárbaro sólo eran esas  figuras con que se amenazaba nuestra identidad estable. Cierren los ojos, en fin, e imaginen lo que pudo ser la vida de aldea, esa apacible vida de aldea comunitaria, religiosamente coherente, sin interferencias externas, sin turismo arrasador, sin antenas parabólicas ni Internet.

La marcha de nuestro tiempo está llena de claroscuros, de atrocidades y de banalidades, pero también de conquistas razonables, de hallazgos civilizados. ¿Alguien se cree capaz de regresar a una época sin democracia, sin reconocimiento de libertades, con varones satisfechos y arrogantes y mujeres invisibles, con clérigos ufanos, con masas dóciles y abnegadas, carentes de derechos y de ilustración? Se objeta a Occidente su hegemonismo cultural e incluso su vocación imperial, interventora. Tengo para mí que hay que pedir mayor intervención, que hay que luchar por una globalización verdaderamente universal de modo que ya no sea posible invocar la peculiaridad tribal y la fe contra el relativismo.

El Papa merece nuestro apoyo frente a las amenazas de los fundamentalistas, frente a los islamistas que nos quieren hacer regresar al pasado. No hay derecho, no. Pero del Papa esperamos más ecumenismo y menos proselitismo, menos religión y más razón, esa cualidad que nos hace humanamente orgullosos. Lo decimos quienes hemos abandonado la comunidad de los creyentes y quienes apreciamos el materialismo, el laicismo e incluso las formas suaves de relativismo: ismos que fueron bandera contra el poder de la Iglesia. Quién lo diría…

Ahora, algunos purpurados deploran la actitud cobarde de los intelectuales occidentales ante el acoso que sufre el Papa. Es curioso: se reprocha a la descreída Europa la falta de un apoyo claro frente a la acometida bestial que emprenden los creyentes más fanáticos. A la Europa hedonista, materialista, siempre se le reprende por todo: por las violencias del pasado –esas que tuvieron en la religión uno de sus nutrientes– y por el relativismo de hoy.  

Hace año y pico, cuando daba comienzo el Cónclave que debía escoger al nuevo Papa, el cardenal Joseph Ratzinger ofició la misa previa. Para entonces ya era uno de los favoritos para alcanzar la silla de Pedro. Aquella homilía que pronunciara Ratzinger fue durísima y empezó atacando la “dictadura del relativismo”. El cardenal arremetió no sólo contra el relativismo, sino también contra “todos los vientos de doctrina que hemos conocido en estos últimos decenios”.  ¿Qué vientos eran estos que habían oreado el espacio de la comunidad creyente?  Numerosos. “Cuántas corrientes ideológicas, cuántos modas del pensamiento. La pequeña barca del pensamiento de muchos cristianos ha sido agitada por estas olas, que van de un extremo a otro, desde el marxismo, al liberalismo, pasando por el libertinaje, al colectivismo, al individualismo radical, desde el ateísmo al un vago misticismo religioso”, dijo el cardenal.  “Tener una fe clara, según el credo de la Iglesia, a veces es etiquetado como fundamentalismo. Mientras que el relativismo, es decir, dejarse llevar de un lado otro por cualquier forma de doctrina, aparece la única manera de comportarse en la actualidad”, afirmó Ratzinger.

Vaya, vaya. Pues ahora parece que  los vientos que agitan la pequeña barca del pensamiento y de la vida no son los ismos de la secularización, sino el vendaval furioso que sopla desde la creencia más firme, desde el fanatismo. ¿Qué? ¿Y si el Papa dejara ya de satanizarnos, a nosotros, a quienes profesamos el individualismo y el ateísmo?

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Lea otras tribunas de JS sobre religión, ateísmo y el Papa…

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Se desata en la Red el aplauso a Herman Terstch, casi el único periodista español que habría defendido al Papa frente a los cobardes. Es muy dado el propio Terstch a creer en su superioridad moral, a juzgarse muy por encima de los demás. Tuve oportunidad de analizar su concepción ideológica en una entrega anterior, que ahora pueden leer o releer.

 

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  1. Miranda

    Caramba, me da algo de palo ser la primera, pero bueno.
    Ya que se menciona a Borges dejo una luminosa cita suya:
    “Lo único que disculpa a Dios es que no existe”

    Me irrita hasta la ira (hoy no, que tengo buen día y además me voy de mariscada) tener que hablar del Papa.
    Me saca de quicio tener que comentar con racionalidad nada de lo que haga o diga ese gurú de los farsantes vendedores de humo.

    Desafortunadamente la sociedad sigue estando influenciada por el poderío conductista de estos mangantes variados.

    Repugna a la razón.

    Besos.
    M.

  2. jserna

    Dicho por Borges:

    “La idea de un dios que amenaza con el infierno me parece ridícula. Y la idea de un premio, un soborno (el cielo) también, porque el haber obrado bien y tener la conciencia tranquila es ya su propio premio y no requiere premios adicionales, y mucho menos eternos. Pero nunca se sabe. Como decía mi padre, ‘este mundo es tan raro que todo es posible, hasta la Santísima Trinidad’…”.

    Cierto, tiene razón Borges cuando deplora la amenaza de los clérigos, la del infierno. Pero al Papa, ahora, se le amenaza con un infierno en la tierra y a nosotros, de paso, también. Aunque seamos agnósticos, ateos o hebreos, los islámicos más fanatizados nos ven como Occidentales que profesan la cultura (o sea, la religión) judeocristiana. Amenazan de muerte al Papa y a nosotros. Yo les propondría a los fundamentalistas amenazarnos de otro modo, con mayor refinamiento teológico, con la paradoja irónica del propio Borges: “¿De qué otra forma se puede amenazar que no sea de muerte? Lo interesante, lo original”, dice un Borges admirable, “sería que alguien lo amenazara a uno con la inmortalidad”. A ver si aprenden.

  3. Fernández del Río

    A mí, por contra, me ha sorprendido este nuevo Papa. Parecía que iba a ser más renegón, proselitista y fanático de lo que lo está siendo. Quizá sea una opinión superficial por el hecho de que no le sigo mucho, pero yo me he formado la impresión de que se ocupa de los suyos y no se mete con los que no queremos seguirle (paso por alto las incomodidades durante su reciente visita a Rita Barberá)
    ¿Será tal cosa posible?
    Si lo fuera, podía pedirle a sus correligionarios (obispos por ejemplo) que actuaran igual y dejaran de inmiscuirse en la convivencia y el gobierno de la misma.
    Si estuvieran para quien les pregunte…, pero es que están para todo lo que les reporta beneficios.

    Ahora, esto del Islam clama al cielo: ofendidos por la insinuación de que su expansión (allá por la alta Edad Media) estuvo ligada al uso de la espada, injuriados por la presunción de vinculación entre Islam y violencia… organizan una jornadas de protesta que acaban “naturalmente” en violencia. Pobres, no se como es que se les vincula con la violencia.

    Como esta gente no haga un esfuerzo por liberarse de esa visión ecuménica (creen que su verdad es la verdad del mundo), lo mismo tienen que pasar por todos los desastres, que Justo nos ha recordado hoy, por los que ha pasado la “cristiandad”.

    Que tonto debe ser Dios si necesita de estos interpretes (curas y ulemas) para hacerse entender por sus criaturas.
    Que idiotas esas criaturas si se dejan convencer de que exista un Dios así.

  4. Russafa

    “La religión es el opio del pueblo” dijo Carlos Marx. Pero a estos que nos ocupa, el opio les ha hecho poco efecto, más bien ha sido un subidón de éxtasis.
    No quisiera regresar al momento anterior del cloroformo ni a muchos otros atrás. No es difícil imaginar las condiciones anteriores ya que lo vemos en los países islámicos más fundamentalistas.
    ¿Por qué se comenten tantas atrocidades en nombre de Dios?
    Como yo no hablo con él, no sé si existe. Pero todos estos ulemas que lanzan a los cuatro vientos las fatuas amenazando – de muerte, claro, haciendo caso omiso de las palabras de Borges, al que no conocen – deben estar en buenas relaciones con él. Miedo me dan aquellos que gobiernan con una mano sobre un libro sagrado.
    La ignorancia, el analfabetismo crean un precioso caldo de cultivo para estos voceríos, como ocurría en nuestro Occidente antes de la Ilustración. La razón no existe. Toda la vida, desde el mismo despertar está regulado por la religión.

    ¿Quiénes son más ignorantes, los que lanzan los mensajes o los que los reciben?

    Occidente no puede emitir ningún juicio sobre el Islam, ni sobre su santo libro, ni sobre nada que les puede molestar porque la amenaza, el miedo al que nos tienen sometidos es superior a cualquier razonamiento.
    El Papa, queriendo moralizar sobre la violencia basada en la religión, la ha líado. Sus palabras no han sido entendidas, sólo han leído – aquellos que lo hayan hecho – el titular. Del resto, ya se han encargado estos señores de luengas barbas y turbante. ¡me da un calor verlos!

  5. Miguel Veyrat

    Los fundamentalistas cristianos, de los que el Papa es y ha sido como Cardenal jefe del Santo Oficio llamado en el pasado Inquisición, jefe y guía, desean el regreso a los tiempos anteriores al cloroformo. A los tiempos de dolor en que la sociedad occidental era en todo semejante a la que ya impera en ciertos países islamistas con la Sharía y a la que aspiran los secuaces de Al Qaida y congéneres, es decir, una Teocracia. Dicho esto, el Papa no es nada inocente: como buen universitario sabe que uno escoge las citas que mejor apoyan la tesis propia. Y así ha sucedido en su conferencia de Ratisbona. Que quiera rectificar ahora, dada la que se ha armado, es otra cosa, pero con sus palabraas, políticamente hablando —y el Papa es un político Jefe de Estado, además de líder religioso— se ha alineado con las tesis neoconservadoras de Bush y el aparato que dirige en nombre de los Estados Unidos de América. Esa es la verdad. Y así lo han entendido los que mueven las masas fanáticas en Oriente: están quemando iglesias “cristianas”, no sólo católicas: el lábaro guerrero de la cruz lo ha alzado el nuevo Constantino, el César actual. El Papa ha dicho lo que quería decir, y la prueba es que no ha añadido a su reflexión una autocrítica acerca de cuando el cristianismo ha asumido la espada, la guerra, la tortura, el odio y el terror para extender su fe. No sólo en las cruzadas, sino también en la conquista de América en nombre de la religión que preside. Es impensable que un intelectual como él haya cometido inconscientemente ese desliz. Hace años que se afeita… y acostumbra a afeitar las cabezas de otros que disienten de sus opiniones.

  6. Pedro L. Angosto.

    Creo que a lo largo de los dos siglos pasados ha habido ismos que si han servido para algo, gracias a las luchas de algunos que engrosaban las filas de ciertos ismos hoy tenemos -no sé por cuanto tiempo en la sociedad comodona e indolente en que vivimos- escuelas públicas, cada vez menos y peores, sanidad universal, servicios sociales, jornadas de trabajo regladas, seguros de accidentes e invalidez, libertad…. No se consiguieron los derechos que hoy intentan derribar los neocon por gracia de los poderosos, sino por el miedo a la revolución. Por el contrario, el Papa, que desde 1870 es infalible, no ha hecho más que fallar y ha fallado tanto en contra de la justicia, la igualdad y la libertad que resulta increible que a estas alturas alguien todavía siga a ese residuo del pasado: El soporte mediático es de tal calibre que nunca permitiría su caída.
    Creo que fue Chesterton -siempre son Chesterton, Shaw o Churchill ¡¡¡premio nobel de literatura!!!- quien tras asistir por primera vez a una cearemonia católica quedó pasmado y dijo: “Si esto ha durado dos mil años, es por que esta religión es la verdadera”. Seguramente.

  7. Ventura

    Evidentemente, el Papa es un conservador, ya saben, un hombre al que le gustaría poder decir: “cualquier tiempo pasado fue igual”. El gran problema es que ese conservador tiene una influencia enorme (lamentablemente) en todo el mundo. Cuando los ateos o agnósticos critican a la Iglesia diciendo que debe modernizar su mensaje, siempre algún católico plantea el contraargumento de “la Iglesia católica es así, nadie obliga a seguirla, y por tanto nadie ajeno a ella puede exigir que cambie”. Los que hablan así del carácter “privado” del catolicismo parecen olvidar que en realidad este credo es un fenómeno de masas, que influye a millones de personas en todo el mundo, y que toda palabra que pronuncie el señor Ratzinger tiene una increíble repercusión en todo el planeta. Muchas de las personas que siguen su mensaje son, nos guste o no, tan inocentes como los fanáticos musulmanes que están dispuestos a morir por una mayor gloria de su (despiadada) deidad. Ojalá los discursos del Papa recibieran tantas críticas como los de cualquier otro jefe de estado mundial, y ojalá pudiéramos ver el día en que esos discursos no necesitaran ser criticados y fuesen algo más coherentes con el correr de los tiempos.

  8. jserna

    Más madera…, más Borges:

    “He observado que la gente que tiene fe no se siente particularmente feliz, al contrario. Viven en un mundo de escrúpulos, tienen una idea horrible de la justicia divina y, además, esperan premios y castigos que no merecen”.

  9. Russafa

    Zapatero ofrece su respaldo al Papa y pide “tranquilidad” al mundo musulmán

    ¿será por esto? viene hoy en Levante

    El Vaticano se olvida de Zapatero

    El presidente no aparece en las 118 imágenes del álbum de fotos del viaje del Papa a Valencia

    El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no aparece en ninguna de las 118 instantáneas del viaje del Papa a Valencia que el Vaticano ha incluido en su galería fotográfica. Tampoco se ve a ninguno de los dos ministros que acudieron a los actos. El álbum de la Santa Sede sí incluye imágenes del líder del PP, Mariano Rajoy, y del jefe del Consell, Francisco Camps, con el Pontífice.

  10. Fernández del Río

    Gracias Veyrat por el enlace.

    Entonces el Papa sí es como parecía.

    La verdad es que puestos a vivir de contar patrañas, no me extraña que se las crean todas a pie juntillas. Es que si se atreve uno a pensar, ¿para qué necesitar una iglesia como la suya?
    ¿Pero qué ha pretendido el Papa con esas declaraciones? Si fuera respaldar la política de Bush no hubiera sido tan ambiguo. ¿Será, querrá decir, que el que no sea católico papista no se salvará en la otra vida? Puede ser, pero ¿por qué nombrar solo a los musulmanes?
    De todas formas voy a intentar encontrar el discurso del Papa, porque no puedo hacerme una idea juzgando solamente los titulares.

  11. marpop

    Totalmente de acuerdo con las ideas de Borges. Además, este Papa…tiene algo que no convence, tanta difusión de ideas de una vida sin galas, sin lujos…y bueno, sus zapatos de diseño y el dinero que ha generado su visita, y lo que nos costó a TODOs dicha visita..en fin, pero esta nueva guerra oriente-occidente es otra historia, no sé, es un sin fin ya…triste, pero es así.

  12. Fernández del Río

    http://iblnews.com/view.php?id=432799

    Realmente el Papa menosprecia un poco al Islam,. Como le recomienda J.J. Tamayo podía haberse acordado de muchos actos violentos de la religión cristiana si quería vincular la fe con la razón.
    Deja el tópico en el discurso: Islam=violencia, y esconde su propia historia de violencia.

    Claro, es que está vendiendo la necesidad de facultades de teologia (Católica Cristiana, ojo).

    ¿La alusión al Islam, será marketing?

  13. Miguel Veyrat

    De nada, señor Fernández del Río: Ahí encontrará usted una información muy amplia acerca de los temas sobre los que desea documentarse, procedente de los medios internacionales. A mí, concretamente, el tema ya me aburre y me cuesta centrarme en él. Parafraseándole a usted, ya puestos a escuchar patrañas, sería mejor releer a los Hermanos Grimm o a Perrault si no fuera porque religión y política no han dejado nunca de ir de la mano y deben repartirse por parte iguales los cientos de millones de seres humanos sacrificados en aras de cualquiera de esos diosecillos, por muy único que se crean, o que lo creean las almas cándidas.

  14. RODERICK GUZMAN MEZA

    El Papa Ratzinger, como ya se ha dicho con antelación, ha izado su pendón al lado del de los halcones. No puedo estar seguro, por Dios que no, de que Benedicto haya tenido un desliz. Me obligaría a rebuscar otra vez en Psicopatología de la Vida Cotidiana para explicarme su resbalón doctrinario. Este gendarme de la cruz, que se ha preguntado en Auswitz, ¿dónde estaba Dios cuando los nazis volvieron cenizas a los prisioneros judíos?, ahora inventa una fórmula de agravia hacia los hijos del Islam, a quienes tampoco podemos aplaudirles su excesiva susceptibilidad religiosa y su extremismo. Así las cosas, recordar a Manuel II Paleólogo, ni muy ilustre ni muy erudito nada, Ratzinger debe saberlo si yo lo sé, ha sido un apretar la pústula ya inflamada de los seguidores del profeta del desierto.

  15. Manuel Hedilla

    ¿Qué? ¿Y si el Papa dejara ya de satanizarnos, a nosotros, a quienes profesamos el individualismo y el ateísmo?
    —————-´
    Don Justo, usted no es ateo. Usted es un espiritualista de tomo y lomo, se ve claramente en toda su reflexión de hoy.Es usted un clarísimo ejemplo de la izquierda divagante, espirtuosa, puro gas.

  16. RODERICK GUZMAN MEZA

    Fe de Erratas: En la séptima línea dice: “una fórmula de agravia”; debe decir: “una fórmula de agravio”…

  17. RODERICK GUZMAN MEZA

    Hedilla, si uno abunda en reflexiones en el mismo tono del profesor Serna, no quiere decir que abanica una humareda. Tal vez eso es lo que usted ve, los demás podemos ver los chispazos de la candela.

  18. Manuel Hedilla

    Los auténticos ateos salen todos del catolicismo,el catolicismo es la antesala del ateísmo, no es su caso don Justo.

  19. Bartleby

    Sr. Serna, acogiéndome al síndrome de la escalera, una apostilla a su texto de ayer (y mi comentario subsiguiente) sobre blogs, a propósito de lo que dice hoy Verdú sobre la voz:

    El éxito de los blogs tiene que ver con que son una reedición de la vieja tertulia y, sobre todo, de la cultura oral que se desarrollaba en las reuniones de vecinos de los pueblos. Dos rasgos unen a blog y esos tipos de reuniones ancestrales: voz y anonimato. La calidez, acogida y afecto que proporciona la voz propia oída por otros y la ajena sentida como respuesta. Y el anonimato de las ideas, propuestas e ingenios surgidos en la plaza del pueblo. No importa el autor, de quien sea la ocurrencia. Importa que ocurra.

  20. jserna

    Bartleby, en parte coincide con lo que yo mismo escribía ayer en Levante. Perorar en una tertulia irresponsable es lo más parecido al Juicio Final: “los participantes aventuran diversas ideas o actitudes para ver qué efecto produce oírse a sí mismos diciendo esas cosas y para descubrir cómo responden los demás, sin dar por supuesto que estén comprometidos con lo que dicen”, comprometidos con probar la verdad de lo que propalan. “Lo esencial”, añade Frankfurt, “es posibilitar un alto nivel de desenvoltura”. De caradura, decía yo, refiriéndome a algunas tertulias radiofónicas…

  21. RODERICK GUZMAN MEZA

    El comentario de Bartleby tiene mucho sentido. Muchas de las cosas realizadas hoy, establecidas como adelantos tecnológicos, han tenido un origen muy doméstico. En este casos, los aportes realizados por cada uno de nosotros, no dejan de estar emparentados con las pláticas de café, superadas ahora por la posibilidad de encontrarnos a pesar de las distancias y los husos horarios.

  22. Julia Puig

    Resulta imposible sustraer el influjo cultural de la Iglesia católica tras casi dos milenios de predominio absoluto de su espíritu y sus dogmas en el proceso de conformación de mentes, costumbres, valores morales y hasta legislaciones. Naturalmente que debemos apoyar al Papa frente a las amenazas fundamentalistas, pero sin duda, no me gustaría volver a una época sin democracia, carentes de derechos, sin “ismos”. Creo que la Iglesia católica debería cambiar su retina por otra, y por fin, vería el aspecto real del mundo.

    Ningún ser humano, ninguna organización civil o religiosa, ni siquiera los estados, por muy soberanos que sean tienen derecho a la intolerancia. Sólo las detestables tiranías atropellan los Derechos Universales, coactando la libertad de albedrío y de autodeterminación del ciudadano para creer lo que quiera, y ser como quiera ser.

    A veces, las viejas ideas son las más peligrosas, y pocas son tan viejas como las que sostienen la intolerancia religiosa. La intolerancia engendra intolerancia, porque las expresiones de odio alimentan las inseguridades y permiten a la gente considerar sus agresiones como legítima defensa.

  23. Bartleby

    Serna, lo leí ayer y no estoy de acuerdo con trasladar la impunidad de lo que se dice en la tertulia al blog, ya que éste queda “impreso” en la red y en la memoria de sus visitantes, además de sujeto a fácil contrastación a través de los googles habidos y por haber. En ese sentido decía ayer que lo publicado en un blog es más responsable y comprometido que lo dicho en un telediario (por ejemplo) Y no digamos que en una tertulia radiofónica, a las que usted se refiere en su artículo de Levante. La veracidad de lo que usted diga en este blog, aunque tuviera pocos lectores y participantes, está permanentemente expuesto a ser rebatido por cualquier navegante que se avenga a comprobarlo. En los blogs el miedo guarda la viña del prestigio intelectual… o simplemente personal.
    Otra cosa son los blogs especulativos, etéreos, sin materia que contrastar.

  24. Arnau Gómez

    La iglesia católica ha tenido,por su larga historia,muchas etapas y en cada una de ellas su comportamiento social ha sido el que más le ha convenido para mantenerse en el poder.Desde el poder que tenían los concilios sobre el papado,pasando por el poder absoluto del Papa sobre el poder secular llegamos a la Revolución francesa, que díó el poder al pueblo.Desde entonces, el papado ha ido retrocediendo en su poder temporal al mismo tiempo que aumentaba la difusión mundial de su doctrina..En los últimos tiempos ha apoyado (hablo de su cúpula de poder) a los regímenes que más sojuzgaban al pueblo.¿para qué hablar del anterior papa, con la descalificación de cualquier teoría política que tenía como eje y como fin al pueblo?.El actual papa Ratzinger ha sido el gran inquisidor de las ideas molestas al papado..Entonces¿porque asombrarse de su actual política?.
    En cuanto al islamismo,fracasada la,política de aproximación a otras religiones, quiere primero ,defender su territorio y luego ganar nuevos adeptos,empleando sus nuevas fuerzas de choque propagandístico.En esta etapa,en la que hay un evidente retroceso de las conquistas sociales de los últimos dos siglos,tendremos que ver cual va a ser la línea a seguir por el papado en los aspectos sociales y económicos que van a ser armas muy poderosas en la disputa con las otras confesiones en la consecución de nuevos adeptos.

  25. jserna

    Este blog huele a azufre… Alguien me reprocha que yo reproche a Tertsch el hecho de situarse en una posición de superioridad moral. Se me dice que ese reproche lo hago mirando desde arriba, desde un minarete. Y el hermeneuta añade: sí, el nuevo fascismo es una intrincada argamasa de retroprogresismo e islamismo. Usted da buena prueba de ello a diario. ¿Qué hace aquí, amable hermenuta? ¿Sacándonos a todos del error? Usted cree que yo estoy encaramado a un minarete y desde allí llamo a la oración.

    En la etapa anterior de este blog, en enero de 2006, a punto de cerrarlo, escribí esto. Como puede ver, no siento simpatía alguna por los oficiantes de otras religiones. Ah, y suscribo lo que dice Julia Puig de principio a fin. Ayer, por cierto, la mencionaba en mi artículo de Levante.
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    La Meca y sus metáforas

    ¿Puede interpretarse lo ocurrido en La Meca a partir de Elias Canetti?

    ¿Podemos leer ese comportamiento multitudinario con el auxilio de ‘Masa y poder’? Me entero en un despacho de la agencia Efe de que “la sagrada peregrinación a La Meca (Arabia Saudí), que los musulmanes deben realizar al menos una vez en la vida, volvió a teñirse ayer de sangre y muerte entre los más de 2,5 millones de personas que han acudido este año a celebrarla. Al menos 345 fieles murieron en una nueva avalancha ocurrida en el puente de Yamarat. Abarrotado de peregrinos, este puente, desde el que las multitudes apedrean al diablo –representado en tres grandes pilares–, se convierte anualmente en una trampa en la que pierden la vida centenares de musulmanes. Según el ministro saudí de Sanidad, Hamid Ben Abdalá al Manei, además de los muertos hay 289 heridos. El ministro indicó que la razón de la estampida fue el intento de algunos peregrinos de recuperar sus equipajes, caídos al suelo. Desoyendo la prohibición, numerosos fieles se acercaban cargados al puente para cumplir con el ritual conocido como la lapidación de las tres columnas de Satán”.

    Propia de la muchedumbre es la descarga, ese alivio de los diferentes que así pueden sentirse iguales, ataviados incluso con prendas del mismo color. Característica de la multitud es también la densidad, ese apretujamiento en el que apenas queda espacio libre entre los cuerpos. No es excepcional: es lo deseable de la masa concentrada, una masa en la que cada uno se encuentra tan próximo al otro como a sí mismo, lo que produce un gran descanso emocional, esos momentos de felicidad en que la identidad se descarga en los otros indiferenciados. Pero la muchedumbre puede alborotarse, inducida por ejemplo por un clérigo levantisco que reclama obediencia o lucha (la marcha al frente o el regreso a la guerra), o simplemente puede alterarse hasta el delirio provocada por un obstáculo, por un estallido eventual, por el pánico.

    “El pánico es una desintegración de la masa ‘dentro’ de la masa”, dice Canetti. “El individuo quiere abandonarla y escapar de ella, que está amenazada en cuanto totalidad. Pero como aún se halla físicamente en su interior, debe arremeter contra ella. Entregársele entonces sería su perdición, ya que la masa misma está amenazada. En un momento así, nunca podrá acentuar suficientemente su individualidad. Sus golpes y empellones tienen su réplica en otros golpes y empellones”. De ese modo, lo que antes fue comunión de los cuerpos y préstamo gozoso de fluidos es ahora literalmente pánico, “la lucha de cada uno contra todos los que se interpongan en su camino”, una lucha en la que el individuo vive cualquier contacto con una parte de su cuerpo como algo hostil que lo lacera, que lo mata.

    Elias Canetti tiene páginas muy esclarecedoras sobre la peregrinación a La Meca, sobre las formas que adopta la muchedumbre en la ciudad santa. “En este caso se trata de una masa ‘lenta’, que se va formando gradualmente por la afluencia de fieles de todos los países del mundo. Según la distancia que el fiel deba recorrer para llegar a La Meca, tardará semanas, meses o incluso años. La obligación de hacer este viaje al menos una vez en la vida repercute sobre toda la existencia terrenal del hombre”. La muchedumbre de los peregrinos es pacífica y se empeña única y exclusivamente en conseguir dicha meta. “No es tarea suya someter infieles, sólo debe llegar al lugar señalado y haber estado allí”.

    “Se considera un milagro muy especial el que una ciudad del tamaño de La Meca pueda acoger a los innumerables grupos de peregrinos”, señala Canetti. Siempre se ha hablado con admiración o con duda del peculiar “ensanchamiento” que registraría la ciudad y sus llanuras para albergar masas tan gigantescas. Cabría incluso compararla con un útero, añade Canetti, pues “puede hacerse más pequeño o más grande según el tamaño del embrión que contenga”. El momento más significativo de la peregrinación es la jornada en la llanura de Arafat: setecientos mil hombres han de estar allí reunidos. “Lo que falte para completar dicho número es completado por ángeles que se mezclan entre la gente sin ser vistos”.

    Este espectáculo, ahora retransmitido al mundo entero, lo constituye una masa aparentemente retenida. La retención móvil forma una multitud compacta en la que cualquier acto libre es del todo imposible. Su estado tiene algo de pasivo, de espera… Los fieles esperan a un predicador que les dirija un sermón en el que alabar ininterrumpidamente a Dios. Antes que nada, en dicha masa importa la densidad, esa presión que se siente por todos los lados, ese leve pero irrefrenable oleaje, que es físico, pero también interior, gracias al cual el fiel se disuelve y su cuerpo entra en comunión con los fluidos y con las epidermis de los otros peregrinos. Los fieles allí reunidos forman también una masa lenta. La muchedumbre avanza con perseverancia hacia un objetivo que es inamovible, y en el trayecto todos han de permanecer juntos bajo cualquier circunstancia. O, podríamos decirlo en términos metafóricos, los propios de Canetti: ese lento avance es una marcha alimentada por los arroyos humanos que han desembocado allí hasta formar “un gran cauce, cuya meta es el mar (…), esa llanura de La Meca.

    Por eso, cualquier dique produce fatales consecuencias. O, como precisa el despacho de Efe, “algunos equipajes cayeron al suelo –según los testigos y las autoridades saudíes– y los peregrinos, al detener su marcha para recogerlos, hicieron tropezar a los que venían detrás, y éstos a los siguientes, convirtiendo el puente en una trampa mortal”. Es decir, aquella confluencia de arroyos que llevaban a La Meca acabó por convertirse en una red fluvial de torrentes bravíos que anegaba al individuo. En este caso, las metáforas no sirven más que para dar significado a lo que de entrada carece de sentido: la muerte, la muerte multitudinaria, el fin colectivo. ¿Dónde estaban los ángeles que se mezclaban entre la gente sin ser vistos?

  26. Raquel Fonseca

    A mi me encanta leer a Borges. Pero no es precisamente el escritor mas coherente con su sociedad. Tantas fotos, sonrisas con los dictadores argentinos y tanto discurso ambiguo. En cuestion religiosa no los se, pero tampoco me importa lo que piense o diga a ese respecto Borges. Era un individualista extremo. A mi me gusta leerlo y aprender de su ingenio, su escritura y su cultura.

    Del Papa actual, tampoco me parece interesante lo que dice y hace. No tiene coherencia, o si, es verdad, tiene una coherencia que casi da miedo.

    Saludos

  27. Ana Serrano

    Perdóneme, Raquel, pero me parece que su descripción de Borges es demasiado… No quiero ofenderla ¿Superficial?

    Las citas suelen ser simples refuerzos de la opinión de uno y tuviera las veleidades políticas que tuviera Borges, influidas por su educación, sus miedos o por lo que fuera, que es bastante claro, si se sigue su trayectoria y se estudia profundamente su obra y su vida, porque no hay un solo Borges, naturalmente en una larga vida; citar a Borges, digo, a mí me parece que es una de las cosas mejores que uno puede hacer. Las que hoy nos han traído aquí nuestros amigos, no pueden ser mejores ni venir más a cuento

    Es sólo mi opinión, naturalmente.

    En cuanto al papa, procuro no opinar de cosas que me son completamente ajenas, aunque influyan en cada movimiento que tenga que hacer. Es un tipo de asesino que no me interesa. Todas esas muertes sobre su conciencia, la suya personal, las muertes por la condena del preservativo, sin ir más lejos, que podría ir: al frente, para atrás, a derecha e izquierda, siempre están ahí, regando de sangre, de terror, de hipocresía y de ira a éste mundo aterrado. Han basado su poder y su gloria en el miedo, en el miedo a la muerte y eso, eso es la mayor monstruosidad.

    Ni siquiera saben, quieren pedir perdón: “Lamentan que se malinterpreten sus palabras”, como cualquier maltratador, que jamás reconoce su error. El error esta siempre en los demás, allá subidos en sus oros y envueltos en disfraces ridículos. No, no son mi problema, no quiero que sean mi problema.

    Y dicen que su jefe eligió nacer en un pesebre. ¡Qué barbaridad!

    No quería hablar del papa y Borges me ha obligado. Qué raro es todo.

  28. Miguel Veyrat

    Por un extraño misterio, Ana, el azar se une de tanto en cuando con la necesidad. Todo en efecto es muy raro. Pero me alegro de haberte escuchado. Tu analogía con los maltratadores es brillante y además tremendamente real.Ya el mundo se ha dado perfecta cuenta del alarde de hipocresía que la Iglesia católica ha realizado de nuevo con su impudor habitual. Como a tí, el tema me aburriría si no fuera porque la agresión a las conciencias humanas, tan frágiles, tan indefensas seguirá sembrando el terror. Como dice un poeta muy próximo a mí:

    CUANDO pienso mueres
    muerte escondida
    en el silencio del sueño
    donde impones orden miedo y musgo
    en la oración
    nocturna de los niños.

  29. Raquel Fonseca

    Estimada Ana,

    Como he dicho me gusta Borges. No estaba criticando que los demas se inspiren de sus citas para exponer sus ideas o por simple gusto. Pero no creo que sea superficial señalar que Borges, aunque sea un grande y se aprenda de el, respecto a dar moral religiosa o sobre religion y politica no me parece la persona mas indicada. En este sentido aunque comparto lo dicho por Borges, otros autores me parecen mejor cuando hablan del mismo tema. No se puede decir algo tan lucido como lo que escribio y despues beneficiarse de favores de los dictadores argentinos e ignorar el sufrimiento de sus compatriotas que fueron desaparecidos y torturados. Como no lo entiendo, en este sentido pues prefiero disfrutar de el en otras dimensiones. Claro que se que el mundo individual de cada uno es complejo. Y no estoy juzgandolo. Solo que es como si alguien me dice que la mentira es horrible y al minuto me miente. No voy a juzgarlo , pero la valoracion que esta persona me hara sobre la mentira, pues no sera la misma que otra que no mintio.

    En general me gusta escuchar vuestras opiniones y muchas de ellas las comparto. Pero a veces es bueno que halla gente que tenga puntos de vista diferente. Aunque parezcan/sean mas simplistas a los vuestros.

    Saludos y siento hacerte hablar de Borges y del Papa.:-))

  30. Ana Serrano

    Es natural que unas opiniones se compartan y otras no. Exactamente eso me ocurre a mí y eso he dicho. He dado mi opinión y, de ningún modo he dicho que la tuya sea más simplista que la de nadie. No lo pienso.

    Siempre he creido que lo malo de éste medio es que falta la mirada, la voz y la sonrisa. Es muy difícil entender algunos matices muy leves. De cualquier modo, espero no haberte molestado.

    Y vuelvo a lo que me dice el señor Veyrat en su último comentario:

    “Como a tí, el tema me aburriría si no fuera porque la agresión a las conciencias humanas, tan frágiles, tan indefensas seguirá sembrando el terror”

    En el fondo no es que me aburra, es que también soy frágil e indefensa y, a veces, tengo miedo.

  31. Raquel Fonseca

    Estimada Ana,

    En el compartir ideas y visiones esta la riqueza de este blog gracias a Justo. Es verdad que a veces en los comentarios no podemos dar los matices y las explicaciones que podriamos hacer alrededor de un mesa y un cafe.

    Yo aprendo con vosotros.
    saludos

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