Ideologismos y realidad

aznarsenalando.jpg bourdieusenalando.jpg 3, 4 y 5 de noviembre de 2006. 

Todos recordamos a aquel personaje de Kafka llamado Gregorio Samsa. Las circunstancias que le rodeaban eran tan angustiosas que su vivencia era la de un monstruoso insecto. Más aún, se había convertido en un monstruoso insecto. Era un viajante cuyo padre tenía contraída una onerosa deuda que el hijo debía satisfacer y sólo por eso no podía faltar a sus obligaciones, respondiendo cada día a las responsabilidades de un empleo que le desagradaba y mortificaba. Pero su verdadera penitencia empezará cuando esa condición de insecto sea insuperable, una metáfora de su vida aperreada pero también una desgracia estricta: la de ser literalmente un bicho espantoso al que no reconoce ni entiende su propia familia. ¿Tenía algún modo de huir, de fantasear? El insecto de Kafka, no, desde luego.

Pero otro viajante literario sí que conseguirá edificar una quimera alternativa y equívocamente reparadora. En la novela Juegos de la edad tardía, los dos personajes que la protagonizan –un viajante y un compañero de empleo, llamado también Gregorio– crearán una ficción existencial: dejar de ser el comercial triste que Gregorio era para idearse otra vida más llevadera y egregia. El tocayo de Samsa creerá ser un presunto escritor, uno de esos intelectuales que dictan conferencias y peroran aquí y allá en tertulias interminables.  Gregorio ya no será un viajante sedentario (que es lo que era en el fondo), sino un poeta viajero. Etcétera, etcétera. La fantasía reparadora y peligrosa que confunde lo real con lo imaginado a veces produce monstruos, sí. Pero hay otras patologías no menos dañinas, que son las de quienes por no tener que bregar exactamente con lo real pueden instalarse en la ficción.

Me refiero a cierto tipo de políticos e intelectuales. Por la naturaleza de sus profesiones y por la materia con la que tratan corren el riesgo fantasear alegre o tristemente, dramática o gozosamente. Pueden ausentarse del mundo ordinario y elevarse hasta un estadio superior, sin contacto con la penuria concreta o con la materialidad de las cosas, con esa vida aperreada de viajante. Los representantes de la nación pueden apiñarse como una clase política (según la expresión sociológica de Gaetano Mosca) y los amos del espíritu pueden convertirse en intelectuales sin ataduras (que decía Karl Mannheim). No se trata de que no tengan conflictos, sino de que esas disputas o esos litigios no son los que se dan en el mundo áspero del trabajo ordinario. Por el contrario, un viajante –que parece estar siempre fuera, distanciado de la casa y de lo cotidiano– se las tiene que ver con una realidad generalmente desapacible de la que no puede escapar.

Pierre Bourdieu fue un sociólogo que se empeño en acercarse a lo real. Con errores y porfías inexplicables, con una prosa desabrida, Bourdieu supo, sin embargo, diagnosticar alguno de los males que aquejan a esos sabios sin ataduras. Por ejemplo, el del idealismo de tantos intelectuales de izquierda que creyeron acercarse a lo real forzando su radicalismo ideológico: “Los efectos del aislamiento, acentuados por los de la elección escolar y de la cohabitación prolongada de un grupo socialmente muy homogéneo, sólo pueden, en efecto, propiciar un distanciamiento social y mental en relación con el mundo que nunca es tan manifiesto, paradójicamente, como en los intentos, a menudo patéticos, por alcanzar el mundo real, en particular mediante los compromisos políticos (estalinismo, maoísmo, etcétera) que por su utopismo irresponsable y su radicalidad irrealista manifiesta que siguen constituyendo una forma paradójica de negar las realidades del mundo social”.

Pero este mal no se da tan sólo entre los intelectuales de izquierda. También entre los liberales de última hora encontramos idealismos fantasiosos: los de quienes creen posible enderezar el fuste torcido de la humanidad a base de recetas esquemáticas y remedios milagrosos. Es el caso, por ejemplo, de un intelectual sobrevenido, José María Aznar, que desde el poder o desde su retiro en Faes, difunde soluciones drásticas e idelogismos militantes. Días atrás arremetía contra lo que, según él, es el gran mal de Europa: el multiculturalismo. Desde luego, una cosa es el pluralismo cultural –el reconocimiento de que nuestros marcos cognitivos y sociales son distintos—y otra bien distinta es el multiculturalismo.

El pluralismo obliga a la tolerancia, pero exige la integración, fuerza a todos para hallar un denominador común de convivencia. En cambio, el multiculturalismo reconoce una diferencia irrevocable entre cada uno de los grupos étnicos o religiosos y, por tanto, parece certificar la política de gueto. Cada uno viviría instalado en su nicho cultural permaneciendo impermeable a los contagios de los extraños o distantes. Es probable que el del multiculturalismo sea ya un problema de la Europa de hoy, pero es menos probable que las recetas que procedan de José María Aznar sean su solución. Sorprende su pertinacia en el error (de Irak, por ejemplo) y admira su decidida vocación de intelectual militante, justo cuando los extremismos retóricos de la izquierda ya están muy debilitados. Maravilla su empeño en alejarse de lo real.

Ayer, refiriéndonos a la Cataluña de Eduardo Mendoza, hablábamos de las ficciones a que se entregan tantos políticos del Principado. Las primeras: no reconocer la peligrosa abstención que les eleva a un espacio de política virtual, distante de los problemas cotidianos de los viajantes y de los negociantes catalanes, de los trabajadores y de los comerciales. Hoy, me fijo en Aznar: su intelectualismo en Faes, sus conferencias ideológicas y su conversión en editor con una marca que imprime libros bajo el sello de Gota a Gota (justamente), lo convierten en  una figura pintoresca empeñada en alcanzar un mundo que no roza a pesar de sus periplos de viajante. En fin, como los intelectuales imaginativos e  irresponsables de Bourdieu.

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Coda, 4 de noviembre de 2006 

¿Multiculturalismo o comunitarismo? 

Aznar se opone al multiculturalismo por juzgarlo una convivencia en guetos separados, con las diferencias étnicas o religiosas insalvables. Si eso es el muticulturalismo, es normal que el ex presidente se oponga. También yo me opondría: desde mi incoercible individualismo, la simple amenaza del colectivismo irrevocable me ahoga. Frente al multiculturalismo cabría defender el pluralismo cultural: al modo, por cierto, en que lo defendiera ese gran liberal que fue Isaiah Berlin. El pluralismo admite dicho reconocimiento de la diferencia pero con el propósito de la integración. En su empeñosa crítica de la supuesta dejadez europea, Aznar, sin embargo, tiene una contradicción ideológica insalvable: por un lado repudia el multiculturalismo por lo que tiene de colectivismo que encierra; pero por otro lado exalta y reclama valores morales de inspiración comunitaria. El comunitarismo –en su versión mediática, al menos (otro día hablaremos de Charles Taylor)– es también el  reconocimiento de nuestra diferencia que nos constituye como una comunidad (llámese la Iglesia, la Nación), un agregado humano concebido a partir de vínculos primarios. Frente al liberalismo clásico, que postula la sociedad entendida como asociación, los conservadores reclaman la irrigación de esos lazos primarios con valores axiológicos. Por eso, la discusión político-filosófica más significativa de la última década en los Estados Unidos ha sido la que enfrentaba a los comunitaristas con los liberales (entendidos en su sentido radical): los primeros se conciben unidos bajo alguna forma de colectivismo moral; los segundos se piensan a partir del individuo. Los primeros esperan enderezar el rumbo torcido de la humanidad encerrando en un espacio comunitario a los individuos; los segundos exaltan los valores de la libertad individual. El catolicismo  en España (al modo de Rouco o Cañizares) es la base de esa argamasa comunitarista con la que una parte de la derecha local quiere soldarnos. Por eso, la crítica del multiculturalismo que realiza Aznar es tan poco coherente con su comunitarismo conservador y católico.

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Una vez escrito esto, veo que en el suplemento Babelia abordan cuestiones parejas:

http://www.elpais.es/suple/babelia/index.html?d_date=20061104

Y Fernando Savater acierta en parte y, en parte, se desconcierta, con el aturdimiento que lo nuevo e insólito provoca.

En efecto, hoy, en ‘El País’, Fernando Savater acierta y se desconcierta. Los intelectuales ven con estupor y escándalo la democratización de la opinión (muchas veces errónea, alocada y sin firma): “No, el vaivén de las Ideas no cesa ni se amortigua”, dice Savater. “Al contrario, la web y sus blogs innumerables lo han acelerado hasta lo vertiginoso. Como cualquiera puede colgar sus criterios o dicterios en la red, hay una generación que supone que todos valen por igual. La necesidad de argumentar las opiniones es vista como una especie de culpable elitismo: tengo tanto derecho como cualquiera a decir lo que pienso… pero nadie puede exigirme que lo fundamente, eso queda para los empollones o los que quieren comernos el coco. Cada día pueden nacer cien fórmulas distintas para designar una broma sociológica o un capricho estético, interesantes sólo momentáneamente por razones comerciales en el gran Mercado electrónico. Y apenas es imaginable guardar un instante para escuchar a Marco Aurelio, que nunca tuvo mail, cuando dice: ‘Quien ha visto desde el alba a la noche un día del hombre, los ha visto todos’. ” ¿Y qué hacemos? ¿Apagamos el ordenador, cerramos la Red?

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Artículo de JS en Levante-EMV sobre Pierre Bourdieu.

Artículo de JS en Levante-EMV sobre  José María Aznar.  

0 comentarios

  1. Una mujer musulmana puede pasear con su indumentaria por cualquier ciudad de Europa. Un mujer europea terminaría en la carcel por ir con minifalda en la mayoría de los países musulmanes. Ese es el multiculturalismo que Aznar critíca. La claudicación de la civilización judeo-cristiana ante la civilización musulmana.
    Recuerden que si Europa disfruta en la actualidad de un regimen de libertades es por la evolución de la sociedad judeo-cristiana. Incluso los ateos debemos reconocer esto. La sociedad europea es hija de la sociedad judeo-cristiana, no es hija de la revolución francesa.

  2. Inquisitor, no simplifique las cosas. Europa debió reponerse a los conflictos religiosos. Europa debió establecer el principio de tolerancia. La España liberal del Ochocientos tuvo que hacer frente a la Alianza del Trono y del Altar y del cristianismo no nos viene la tolerancia salvífica de esta sociedad desarrollada. El muticulturalismo es, con toda probabilidad, una mala salida dada al pluralismo étnico y religioso, pero las soluciones imaginativas y simples de Aznar suelen provocar efectos contrarios a los deseados. Ah, y la Revolución francesa –le guste o no– es un fundamento remoto de la noción misma de la Unión Europea. Le recomiendo:

    Kaelble, Hartmut, ‘Caminos hacia la democracia. Los déficits democráticos de la Unión Europea’. Madrid, Biblioteca Nueva, 2005.

  3. La metafórica comparación de Aznar con Gregorio Samsa me ha fascinado: ¿Cuánto tardará él en darse cuenta de que a su familia no le conviene en absoluto reconocerle, mirarse en él, seguir considerándolo uno de los suyos? La obcecación en el error intelectual sigue el mismo mecanismo de los pequeños delincuentes que, al no ser descubiertos, fuerzan cada vez más el envite creyéndose impunes hasta que irremediablemente caen. Tenemos muchos ejemplos en los medios contemporáneos y en los pseudohistoriadores que sobrevuelan este país.
    Una de las últimas encuestas publicadas en EEUU ante las próximas elecciones, y efectuada en países de población precisaemente anglosajona y nada “sospechosa” de terrorismo islámico, considera ya al compadre Bush como el personaje más peligroso del mundo, después de Bin Laden, y por delante de Ahmadineyad, de Kim Il Jung o del emir de Hezbolá: ¿Qué lectura hará Ansar de estos datos? ¿Se mirará en el espejo que refleja de modo cada día más nítido a la repugnante cucaracha? ¿O será Rajoy quien en un rapto de lucidez recupere la cordura ante el espectáculo que ofrece su jefe?

  4. Hay un personaje de armas tomar que es Aznar y hay otro carácter fino requetefino (que es F. González). Parece que quedan algo averiados al pasar por la moncloa. Què le pasará a Zapatero?

  5. Buena pregunta, Luis. ¿En qué espécimen se insecto se convertirá José K. Zapatero? De Felipe González, ya lo sabemos.

  6. Kafeina: con su permiso…cucaracha americana.
    O American Cockroach, como le gustaria al conferenciante de Yorchtaun.
    Y Felipe en cual?

  7. Me parece que Aznar es un hombre demasiado rotundo y cansino. Hombre hombre ¿No decía eso Ana Botella sobre su gustos? De todas maneras creo que J. Serna es ocurrente pero previsible en su crítica a Aznar. D´ejelo estar.

  8. Bien, Javier el más antiguo, bien, pero creo que ZP es mucho menos insecto que Ánsar, sigue teniendo aspecto de cérvido, aunque ya dejó el aspecto babymambi. FG tampoco creo que sea insecto, se le ha puesto un aire de vieja mofeta, que tira de espaldas. Pero veo que nos alejamos del tema multicultural: ¿Podemos poner a convivir, coexistir a especies distintas del reino animal? Y sin embargo, ellas lo hacen de modo absolutamente natural. Nos haría falta un buen ataque de Trolls para dilucidar esta árida cuestión. Pero me temo que Ánsar no haya sido cebo suficiente para atraerlos, ni siquiera disfrazándolo de Gregorio Samsa.

  9. ´Mister Ánsar tiene la habilidad de que, siendo bajito, te mira por encima del hombro.
    No le quitemos méritos, pordios.
    ¿No será mi ZP un tipo mantis? eso sí, atea.

  10. y Suarez?. No se si llegaste a conocerlo, yo le veia un pelin de chuleria, pero la justa, sin pasarse; educado…
    Aunque nunca voté a su partido, guardo buen recuerdo de él, como expresidente muy mesurado, a milenios luz de Jose Mari.
    Tal vez era una araña antes de dejar el cargo, pues creo que supo tejer una buena tela y hacer los nudos donde tocaba, aunque casi se la “desTejeron” y se la “desArmadaron”.
    Y poco a poco hizo la metamorfosis al revés, cada vez menos presente y ahora
    dentro del capullo o como se llame en donde estan las crias de las arañas.

  11. ¡Bien visto, Russafa! Buena fisiognomista. Sobre todo de actitud ¿no? Su tono discursivo es un poco orante…. Y la manera de colocar y mover las manitas cuando predica…. Pero eso sí, atea, estoy de acuerdo.

  12. Hace un rato he oido un spot de Esquerra Republicana en la Cadena Ser de Valencia. Ya habia oido otro del mismo partido. Es increible. Dice “Te imaginas un mundo sin la derecha? Entonces eres de esquerra”. Eso dicen. Que quieren: exterminar a la derecha?

  13. Algo así, son como el aspartamo mezclado con esporas de amanita phalloides, veneno del peor: empalagosamente dulce y con la fatalidad como frustrada aspiración.

  14. Y esto?

    #

    Pecador said,

    Octubre 24, 2006 at 22:08

    ¡Matemos a FJL!, eso nos librará de la basura y la infamia que invade esta sociedad enferma, esta sociedad de talibanes resentidos. Eliminemos el mal de raiz tal como sus acólitos serán segados un azulísimo día por aquellos que aún somos personas.

    ¿Como seria? ¿con gas sarin? ¿con napalm? ¿a cuchillo?….

  15. El multiculturalismo es la convivencia híbrida de mundos culturalmente diversos. Amemos las hibridaciones, hagámoslo ConTrolls. Es más diver. Como siempre, Kafeína al frente de la rebelión. Kafeína President. Sin matar a nadie.

  16. Gracias por su coda sobre el multiculturalismo. En realidad lo que niega Aznar, como representante de la España de los reyes Godos, es el mestizaje, que es lo que sus ancestros impidieron a los hispanos, penalizando los matrimonios mixtos. Y eso se respira en todas sus declaraciones. Ignora Aznar que no tendríamos celtiberia sin mestizajes sucesivos, ni lengua latina sin el sabio mestizaje propiciado por el ejército romano al ceder tierras en Hispania a los legionarios jubilados, ejemplo seguido por cierto con cierto éxito por las huestes de los Reyes Católicos en América, y que no tendríamos cultura europea sin el mestizaje de la Escuela de Traductores de Toledo de aquél frustrado emperador llamado Alfonso X y que propició la difusión de clásicos griegos y latinos conservados gracias y a través de los pensadores árabes. No, Aznar no es un liberal, es un lobo vestido con piel de oveja, un Troll disfrazado de intelectual. ¿Pero no le parece que montárselo con Trolls, don Justo, podría hacer efectivo un mestizaje cibernético menos híspido?
    ¡Viva la libertad individual, pero ConTroll!

  17. A Kafeína le gusta el mestizaje, qué bien. A Serna le gusta el mestizaje y la libertad individual, todo un liberal. Menos mal que presidentes como Aznar al que quí acusan de conservador, de comunitarista (què palabra más horrrosa), de godo, pudieron acotar nuestro espacio nacional. Ahora todo se disuelve. Ni la Otan es ya lo que era.

  18. Lo siento, Torquemada: el mestizaje del que habla Kafeína no es dañino ni tóxico: es el ser mismo, el estar, la condición de lo español. Y la libertad individual… –como ahora tanto se dice– se compadece mal con el colectivismo comunitarista del que la Iglesia Católica es nuestro fiel representante local. Lo siento.

  19. La Iglesia Católica —pretendidamente universal— nuestro fiel representante local, con el Islam en la otra boca del Infierno, su antípoda melliza. El colectivismo comunitarista que está en la base del terrosimo islámico, se llama la Umma, la Comunidad de los Creyentes por la que es tan fácil suicidarse, por la que el individuo ha quedado anonadado en el Todo común. Como en la otra orilla, la Comunión de los santos fue la base del terrorismo cristiano, tanto en Las Cruzadas como en las guerras de religión francesas, inglesas, alemanas… Matar, matar, siempre matar individuos por causas supuestamente colectivas… Por el “bien común”… ¿Hasta cuándo? Por los clavos de Cristo, como suele decir usted, Serna, tiene usted toda la razón…

  20. Señora Kafeína: ¿me está usted comparando el islam y el catolicismo. La Iglesia Católica proporciona muchos servicios a la comunidad (española y europea) y no exige sacrificio a cambio. El catolicismo es una religión de amor, de entrega por el otro, no de sacrificio del otro.

  21. El cristianismo es una religión de amor, sí, desde luego, pero en su nombre se han cometido tropelías atroces, persecuciones inquisitoriales (vaya con el nombrecito). Torquemada, le recomiendo la lectura de ‘il formaggio e i vermi’, de Carlo Ginzburg: hay versión en castellano (Península) y en catalán (PUV). Allí se describe la persecución de un molinero del siglo XVI que sabía leer y escribir, alguien que concibió el mundo de modo libre, asilvestrado. Eso le supuso que se le incoaran dos procesos inquisitoriales para finalmente morir ajusticiado por las instituciones del Papa. Cómo hemos cambiado, ¿verdad? El nacionalcatolicismo del régimen de Franco pretendió restaurar la homogeneidad cultural y política. Y los denuestos del Juan Pablo II y de Benedicto XVI contra la modernidad, la ilustración, el hedonismo y el ateísmo nos retrotraen a épocas que creíamos superadas. O sea: que el catolicismo no es sólo una religión de amor.

  22. Y sobre todo, Torquemada —con ese nombrecito debería usted saberlo— el auténtico cristianismo, el primitivo, supo hacer de la integración del concepto del Logos griego en el judaísmo, de la que nace él mismo, un refuerzo de la identidad personal, que tan mal casa con las voluntades que Serna llama con justeza colectivismo comunitarista, en todo parecido al que practica la Umma, esencia. Si los musulmanes integristas se suicidan es porque toman a pies juntillas, de modo literal, esas enseñanzas: El individuo desaparece, sólo es importante el colectivo. En los católicos actuales el integrismo, sin llegar al suicidio practicado por ejemplo por los primeros cristianos, que lo llamaban martirio, tiene una connotaciones menos sangrientas para el destino personal, quizás por el hedonismo que invade a la sociedad llamada Occidental, pero son en todo semejantes en cuanto a la exclusión radical del “otro” por la divergencia en la fe. Imposible el mestizaje para los ejemplares humanos con el Samsa- Aznar tan bien descrito por Serna en su post de ayer.

  23. Hoy, en ‘El País’, Fernando Savater acierta y se desconcierta. Los intelectuales ven con estupor y escándalo la democratización de la opinión (muchas veces errónea, alocada y sin firma): “No, el vaivén de las Ideas no cesa ni se amortigua”, dice Savater. “Al contrario, la web y sus blogs innumerables lo han acelerado hasta lo vertiginoso. Como cualquiera puede colgar sus criterios o dicterios en la red, hay una generación que supone que todos valen por igual. La necesidad de argumentar las opiniones es vista como una especie de culpable elitismo: tengo tanto derecho como cualquiera a decir lo que pienso… pero nadie puede exigirme que lo fundamente, eso queda para los empollones o los que quieren comernos el coco. Cada día pueden nacer cien fórmulas distintas para designar una broma sociológica o un capricho estético, interesantes sólo momentáneamente por razones comerciales en el gran Mercado electrónico. Y apenas es imaginable guardar un instante para escuchar a Marco Aurelio, que nunca tuvo mail, cuando dice: ‘Quien ha visto desde el alba a la noche un día del hombre, los ha visto todos’. ” ¿Y qué hacemos? ¿Apagamos el ordenador, cerramos la Red?

  24. Todo lo contrario. Seguimos, aunque sea sin aliento, hasta el final. Viendo amanecer. Sintiendo cada mañana el misterio del alba. No importa, la basura seguirá pudriéndose en los mismos vertederos. Pero amanece y anoche cada día para cada uno. Para cada uno.

  25. Què dificil es que los intelectuales (Savater entre otros) entiendan los avances técnicos y qué dificil es que sepan adaptarse las novedades que nos cambian!

  26. El desconcierto en el intelectual, no creo que sea, en principio, malo. Forma parte de su obligación de dudar de todo de modo permanente. y si además lo manifiesta en público y con argumentos, está en camino para hacer la claridad. El problema, caballero en barbecho, no es que los intelectuales, Savater entre otros, entiendan o no —o pidan clamando que se entiendan— los avances técnicos sino que los aspectos éticos de su manejo deben ser tenidos siempre en cuenta; y la ponderación que pide no es desdeñable. Lo que sí sería de lamentar es intentar, una vez más, poner puertas al campo con mecanismos de censura: Aquellos que arguementen sus opiniones, a la larga gozarán del aprecio y adhesión de sus lectores, aquellos que circulen como hooligans por la información y las ideas, sólo seguirán hozando en la basura —como decía Kafeína en hermosa metáfora— y espantando a “la infame turba de nocturnas aves”. Para conocer hace falta tiempo, paciencia, dedicación, vocación de hondura, y aún así, no siempre es posible conseguirlo: Cierto es lo que proponía Marco Aurelio por boca del impaciente Savater, pues la vida del hombre es similar al tránsito del día desde el orto hasta el ocaso, y quien lo ha seguido con paciencia, lo puede conocer, o mejor dicho, simplemente “haberlo visto”. Así, el hombre, todos los hombres: Otra cosa será la opinión individual elaborada a partir de haber visto en la vida de un hombre, las constantes que identifican a todos ellos. Y eso también es científico mi querido barbechante. Que el viento oree sus rastrojos con bondad en espera de las próximas cosechas de posible conocimiento.

  27. ERRATUM: Donde dice “espantando” debe decir: “espantando a la alondra matutina para atraer a la “infame turba de nocturnas aves”. Gracias, posibles lectores.

  28. Sr.Veyrat: el problema de tantos intelectuales no es que nos den respuestas equivocadas (que es, desde luego, un gran problema). La auténtica cuestión es que creen saber cuál es el problema, aunque no tengan la solución. Echan un vistazo insuficiente al mundo, a su presente corto, y dictaminan cuál es nuestra radiografía, sin auxilio de Dios. En cambio, el cristianismo ha visto un solo día del hombre, del Dios que se hizo hombre, y sabe cuáles son los problemas duraderos de ese ser hecho a semejanza del Supremo. No hemos cambiado tanto desde los tiempos de Jesucristo y los Evangelios resumen perfectamente las preocupaciones básicas: qué significa ser bueno, cómo serlo, qué relación hay que tener con la espiritualidad. Por eso resulta patético el esfuerzo intelectual de pensar sin Dios. El resultado: la pequeñez.

  29. Erudiciones de guardia

    “Infame turba de nocturnas aves” es una conocidísima aliteración de Góngora, un verso procedente de la quinta estrofa del Polifemo, una fábula que recrea a su vez un motivo clásico que, según los expertos, el autor español tomó de las Metamorfosis, de Ovidio. En esa fábula se narraba la historia del cíclope Polifemo, aquel gigante bestial y feroz dotado de un solo ojo que se encaprichó de una ninfa, Galatea, a su vez enamorada de un pastor llamado Acis. El desenlace es trágico y la muerte arrasa con todo y con todos. La acción se desarrolla en una cueva enclavada en lo alto de un picacho, una caverna profundísima y oscura en donde anidan los murciélagos. Los murciélagos son, según sabremos por Góngora, esa “infame turba de nocturnas aves, / gimiendo tristes y volando graves”.

  30. Pero no me refería al señor Torquemada, bueno, no a “este” señor Torquemada quien pese a sus acendradas creencias, parece un buen hombre que cree en el amor fraterno. El caso es, señor Torquemada, que los intelectuales no tratan de creencias acendradas, de cuestiones de “fe”: eso queda para los clérigos o chamanes, los intelectuales asumen ideas para su trabajo, en estructuras abiertas, que desgraciadamente pueden trastocarse en ideologías cerradas —creencias— al menor descuido. Con su trabajo realizan propuestas también abiertas a la discusión de otros intelectuales siguiendo unas pautas que pueda resultar útil para la convivencia entre humanos, sea en términos tecnológicos, filosóficos, literarios, plásticos, etc… Por supuesto, que esa discusión puede y debe estar abierta a todos —Internet incluída como instrumento, naturalmente—, pues intelectuales somos todos en cuanto usamos el intelecto, la razón, para dilucidar por dónde va la luz… No puede, lógicamente estar abierta a quienes tienen una visión cerrada a cal y canto acerca del mundo y sus cosas. Y por tanto ya lo saben todo. Eppur si muove, Venerable Torquemada.
    Serna, gracias por su cultísima aportación, debería haberlo hecho yo, desgraciadamente aquí no están previstas las notas a pie de página…

  31. Cultos con erudiciones o sabios con aspiraciones. Estemos en internet o en el mundo real, siempre vemos a los intelectuales mirar con miedo a la máquina. Javier Marías dice no tener ordenador ni Red, y Fernando Savater parece ponerle pegas a las webs y a los blogs. Si siguen así, se quedarán fuera del espacio virtual y su mundo será tan ficticio como el del señor Aznar [encerrado en el ideologismo que dice Serna] o como el de esos philosophes que criticaba Pierre Borudieu.

  32. Creo que se está simplificando mucho el tema y tal, pero me han gustado esos apuntes sobre la publicidad electoral, ya veremos hasta donde llega en las generales…
    Saludos pop! hoy tengo poco tiempo para comentarios…Domingo, sí, pero marcho al trabajo…snif snif.

  33. Marpop dice: “Creo que se está simplificando mucho el tema y tal, pero me han gustado esos apuntes sobre la publicidad electoral”. No entiendo a qué se refiere.

    Por otra parte, buen trabajo.

  34. Javier Marías es un “snob” muy conocido que, desde los tiempos en que fue lector de español en Inglaterra, “va” de gentleman que mira de perfil. No le extrañe la cursilería que supone en nuestros tiempos “snobear” un útil de trabajo como el ordenador, porque Javier Marías, por ejemplo, desprecia también las maletas con ruedecitas y carga con su enorme maletón hasta el taxi cuando viaja, como ha confesado en una de las sábanas dominicales que escribe en El País. Es como si, despreciando a los taxis, se sentase a esperar a que pase por la calle Mayor la diligencia de las 1O. No haga caso, amigo en barbecho, la mayoría de los intelectuales normalitos usan el ordenador y entran Google. Lo difícil de verdad, en pleno S. XXI, es aislarse en la caverna como el señor Aznar a ver pasar las sombras… Claro que cada uno elige su destino individual…

  35. No, no: José María Anar no se aísla en la caverna a ver pasar las sombras. Es un error plantearlo así. Aznar mira el mundo desde su atalaya (FAES) y se moja con sus palabras y sus interpretaciones. Lo que creo equivocado es que un estadista con experiencia y con errores acabe convertido en intelectual sabelotodo. Vaya.

  36. Me parece interesante la afirmación de “Intelectual en barbecho”, aquella según la cual es equivocado “que un estadista con experiencia y con errores acabe convertido en intelectual sabelotodo”. Tengo la impresión de que ésa es una tentación muy frecuente entre antiguos mandatarios. Felipe González, aparte de hacer pececitos de oro (como el Coronel Aureliano Buendía), estuvo durante un tiempo creyéndose intelectual. ¿Recuerdan aquel libro que publicó al alimón con Juan Luis Cebrián? Hay en los mandatarios una tentación irreprimible: la de objetivar en clave intelectual una experiencia política más o menos digna y eficaz que, seguramente, sólo es gestión y supervivencia. Si, además, esos antiguos estadistas vaticinan, predicen y prescriben lo deseable (cuando en general han perdido las elecciones), entonces entramos en la política-ficción.

  37. Gestión y supervivencia. Exacto, porque a eso se reduce la política, aunque no debiera, pues históricamente la humanidad ha gozado de excelentes políticos que además eras intelectuales, pero ¿Por qué ese prurito invencible de pasar por intelectuales quienes han meros gestores? ¿Tiene prestigio todavía la “profesión” —dicho en toda su profundidad etimológica? Quizás el hecho de que todos ellos, sin excepción alguna, acaben haciendo “política-ficción”, se deba a su pretensión de hacerse pasar por intelectuales.
    Oiga, Sarita, la muerta será usted. O se la hace, como su amiga la Bernard. ¿Por qué no dice algo que ayude a pensar mejor lo que estamos diciendo? ¿O le divierte cotillear por los blogs dando opiniones bobas?

  38. Oiga Kafeina: los blogs tienen mas dinamismo. Son textos cortos y fotos muchas fotos. Aqui hay palabras y poco mas.

  39. No, Sara: escuche usted. ¿Quién dice que los blogs han de ser telegráficos? ¿Quién dice que han de tener muchas fotografías? Dice usted que aquí hay palabras y poco más. ¿Me puede decir qué hay en Internet? Hoy, gracias al ciberespacio, se lee más que nunca, precisamente porque hay palabras muchas palabras en la Red. Lea, mujer, lea.

  40. By, by… Pero lea, como le han dicho, hija, quién lo diría, con ese nick y odiando las palabras. Pues si quiere fotos, se compra el ¡Hola! ¿No?

  41. Jajajaja, no me equivoqué de blog, Kafeína…simplemente escribí un texto larguísimo y ha salido sólo una frase, lo acabo de ver, pero bueno. Cómo que con lo marcha que llevo!???jajja, la única marcha que llevo es intelectual (qué nota más pedante, jaja), quiero decir que entre cursos, seminarios e idiomas…en fin, nada más. Saludos y disculpas de mi parte por la confusión!!!

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