Félix de Azúa, Michel Foucault y Sadam Husein

 robertfrancoisdamiens.jpg  Es probable que las páginas más espeluznantes que he leído, las más terroríficas, no procedan de la ficción, sino de un ensayo filosófico. Creemos que sólo la novela o el cuento son capaces de erizarnos los cabellos, de acelerar nuestro pulso, pero no es necesariamente así. Un poema puede abatirnos, por supuesto, pero también una prosa filosófica puede sobrecogernos. 

Michel Foucault escribió algunos de los textos más bellos e irritantes que la filosofía contemporánea ha producido. Irritantes porque nos incomodaban, porque nos obligaban a salir de nuestras percepciones habituales, porque nos helaban con sus análisis duros. Su sintaxis fría no era mera expresión de relativismo, no era mera oscuridad verbal ni era heideggerianismo impostado, como algunos sostienen. Era descriptiva, frecuentemente narrativa: la prosa de alguien que se pensó como un archivero, como un recopilador de documentos del pasado, como un erudito que busca textos aparentemente inertes e irrelevantes a los que vivifica con imaginación filosófica y con subjetivismo, incluso con inteligencia arbitraria. He pensado estos días en su figura y en su obra como consecuencia de dos hechos que no están relacionados. Por una parte, por la descripción que de él hace Félix de Azúa en uno de sus últimos artículos.  Por otra, por la condena a muerte que ha dictado el Tribunal de Bagdad contra Sadam Husein.

Azúa es un intelectual bien informado que transita con la habilidad de un todoterreno por espacios difíciles, ajenos a su  competencia. Se mete en parajes inaccesibles para muchos y suele salir sin despeinarse, sin vuelcos aparatosos, de sus rápidas incursiones. Eso no significa que vea bien las cosas que visita: significa que su riesgo es mínimo y que está calculado para regresar indemne y con el aplauso de su público. Uno de esos lugares inhóspitos a los que Azúa suele volver es el del pensamiento francés, en concreto el relacionado con el estructuralismo de la década de los sesenta y con las corrientes filosóficas que siguieron después.

El otro día, yo mismo lo recordaba aquí. El 10 de febrero de 2005 publicaba un artículo contra Roland Barthes, Louis Althusser y Julia Kristeva, entre otros. ¿La  imputación? Haber atentado contra la claridad filosófica (la clarté cartesiana), haber hecho suyo el hermetismo lingüístico y el esoterismo heideggeriano. Azúa les afeaba su locución, su artificio, su irresponsabilidad verbal. Ahora, muchos meses después, el escritor catalán regresa a ese dominio con otro artículo titulado “No me lo puedo creer”. En este caso, el objeto de su diatriba es otro de esos pensadores franceses, seguramente el que mayor éxito ha tenido: Michel Foucault. ¿La razón? Su relativismo: por haber estado tan convencido de que los hechos sólo tienen una existencia lingüística, la realidad se habría desvanecido en la prosa de Foucault. Aprovechaba Azúa para sacar por enésima vez la imputación que al filósofo francés se le ha hecho por alguno de sus biógrafos: la de ser un irresponsable con su promiscuidad sexual cuando el Sida ya era una evidencia científica, un dato incontestable al que él no le habría prestado atención. ¿Por qué razón? Por su relativismo, justamente –arguye Félix de Azúa. 

No sólo su muerte, ocurrida en 1984, se habría debido a esa irresponsabilidad, sino también el contagio de numerosos amantes ocasionales que Foucault habría tenido en la California a la que acudió en sus últimos años. Creo haber leído casi todas las biografías que sobre su figura hay en el mercado (las de Didier Eribon, David Macey, James Miller o también la novela de Hervé Guibert). Pues bien, su vida narrada se ha convertido en un auténtico campo de batalla entre los biógrafos. Por tanto, las imputaciones que se le hagan han de ser contempladas a la luz de las arremetidas mutuas que se dedican: para inculpar o para exculpar una vida en la que la amistad, la honestidad intelectual o la homosexualidad y su expresión sadomasoquista habrían sido los hilos conductores, la clave con la que relatar los acontecimientos y su sentido. Liquidar la creación de Foucault sacando por enésima vez su real o supuesta irresponsabilidad con el Sida me parece un expediente para la fácil condena que, insisto, es objeto de chismes y batallas entre los biógrafos, unos autores en fin que se acusan mutuamente de plagio, de falsedad, de maledicencia. ¿Es verdad lo que se le atribuye? No estoy en disposición de desmentir a este o a aquel biógrafo, pero parto del supuesto de que no es improbable de que grandes obras tengan detrás a seres humanos deplorables o a individuos desastrosos. Sin embargo, sobre ese primer hecho, sobre lo que significa una gran obra, Azúa no se pronuncia.

Foucault escribió sobre la ciencia, sobre la locura, sobre las cárceles, sobre la clínica, sobre la sexualidad, tomando esos asuntos como objetos desmontables y documentables, como certidumbres sobre las que no nos interrogamos, a prioris que damos por supuestos, por naturales incluso, cuando sólo son construcciones históricas con fecha. Son objetos de conocimiento que han sito rubricados con determinadas palabras –cárcel, por ejemplo–, pero son realidades históricas cuyo significado ha variado enormemente a lo largo del tiempo: las prisiones, por ejemplo, son un dato antiguo, pero convertir esos recintos en el espacio de aplicación de la pena privativa de libertad es un hecho relativamente reciente, algo que se impone y se extiende con el primer liberalismo, justo cuando los códigos penales simplifican las puniciones estableciendo la privación de libertad como principal castigo.

Vigilar y castigar. Nacimiento de la prisión es un volumen majestuoso, documentado y arbitrario: parece la obra de un historiador, dado que consulta fuentes del pasado, dado que traza el proceso de aparición de la cárcel contemporánea. Pero, en realidad, la preocupación de Foucault es otra bien distinta: mostrar la sociedad de hoy como un espacio disciplinario en el que se nos vigila constantemente, un lugar que nos asfixia y en el que se nos somete a todo tipo de observaciones y observancias.  Lamentablemente creo que no erró en su conjetura. Foucault toma la cárcel del siglo XIX, la cárcel en la que se impone la pena privativa de libertad, como una metáfora de la sociedad disciplinaria que vendrá. Es, pues, algo concreto sobre el que se erige el símbolo de nuestra dominación. Habría, dice Foucault, una analogía funcional y arquitectónica entre la prisión, la fábrica, la escuela, etcétera: lugares en los que unos pocos han de vigilar a una multitud observada y sujeta…

Hablaba yo mismo al principio de cuáles podrían ser las páginas más sobrecogedoras que he leído. Pues bien, ahora me respondo. Las páginas más intimidantes están en la obra de Foucault y son, precisamente, las que sirven de pórtico a Vigilar y castigar. En ellas se relata con minucia y pormenor el suplicio a que fue sometido un regicida de la Francia del Setecientos: Robert François Damiens. Para castigar, pero también para ejemplarizar, la maquinaria de la monarquía absoluta se puso en marcha. En un escenario público, bien visible, el verdugo sometió al reo a todo tipo de torturas, magullando su cuerpo hasta extremos indecibles. No se trataba de ajusticiarlo rápidamente, evitándole así el suplemento punitivo del dolor. De lo que se trataba era de mantenerlo con vida para que el sufrimiento fuera largo, insoportable. De cara a la galería, si el penado moría rápidamente eso significaba que el verdugo había hecho mal su trabajo o que Dios aliviaba al desgraciado. A Damiens, la muerte le sobrevino después de atarle cada miembro de su cuerpo a las colas de  cuatro caballos. Azotadas las bestias, el cuerpo quedó descuartizado, sangrante. ¿Para qué presentaba Foucualt este cuadro de repugnante desolación? Lean Vigilar y castigar y comprueben su tenor.

Dos siglos y pico después, la pena de muerte nos espanta y su simple mención nos hace preguntarnos sobre la civilización. No se trata de que un criminal odioso no merezca el mayor de los castigos. Lo que nos preguntamos es si el espectáculo de la punición capital sirve como aviso para los grandes malhechores que se adueñan de los gobiernos con el propósito de infligir el mal. Sadam Husein ha sido condenado por un Tribunal a morir en la horca, castigo infamante que se aplicaría a un vulgar delincuente. El antiguo mandatario de Irak dice preferir el fusilamiento, una ejecución militar acorde con su rango, nada comparable, en todo caso, al suplicio a que fue sometido Damiens. ¿Qué puede pasar? 

 Leo algunos editoriales de los periódicos españoles y compruebo que, en general, la maldad del personaje no doblega a los editorialistas. Por principios morales, sigue repugnándoles la pena de muerte. Pero también por realismo: por el hecho simple, pero incontestable, de que su ejecución infamante servirá para alimentar todos los rencores inimaginables. Lo que no sé (ignorancia culpable) es si ese ajusticiamiento tendrá lugar públicamente, si se hará en lugar bien visible. De lo que no me cabe duda es de que la imagen de un cadáver meciéndose acabaremos viéndola en Internet. Me pregunto qué habría dicho Foucault si hubiera podido contemplarla.  

 

55 comments

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  1. Paco

    serna: no dices lo fundamental. Sadam era un repugnante dictador. Y ahora sientes pena? Tu reflexión es densa y embrollada y evitas pronunciarte sobre el pueblo de Iraq. Merecia o no merecia la pena que echaran a Husein?

  2. John Constantine

    La condena a un personaje como Sadam me produce sentimientos tan contrapuestos, que casi prefiero no opinar sobre la misma.

    En el ámbito político o geoestratégico, me parece un error mayúsculo, sin duda impuesta por alguna estrategia fruto de las próximas elecciones norteamericanas. Lo único que se conseguirá es dar un nuevo mártir a las causas fundamentalistas.

  3. Laura

    Escribo por primera vez, pero leo todos los dias esta bitacora.

    Condenar a pena de muerte a Sadam es un error geoestratégico (como dice John Constantine). Ya veremos lo que sucede. De todas maneras el primero que ha comentado (Paco) dice que la reflexión de J Serna es embrollada. Hombre yo no la veo asi. Es dificil pero no embrollada. Marca de la casa, no?

  4. Gertraud Tilemann

    ¿Difícil? ¿Embrollada? Debo ser listísima porque lo único que me parece la reflexión de Justo Serna es, como siempre, lúcida y magnífica.

    En cuanto a la condena a Sadam Husein, hemos de ser coherentes y, si somos contrarios a la pena capital, lo somos para todos, ya se llame el reo Hitler, Franco o Husein. Es muy, muy difícil, pero nadie ha dicho nunca que ser una persona recta, coherente, ética, decente sea fácil.

  5. Juan Moreno.

    Hechos: En los años 80 la URSS invade Afganistán para defenderse de la influencia islámica en todo el territorio desde el Volga al río Obi y evitar insurrecciones de signo islamista. USA apoya, asesora y arma a los talibanes afganos.
    Retirada soviética tras muertes y desolación de los “demócratas occidentalizados” apoyados por la URSS. Instauración de una férrea teocracia en Afganistán tras su retirada.
    Irak: Invasión del enclave petrolífero-occidental de Kuwait por los árabes-nacionalistas iraquíes. Véase la historia y nacimiento de Kuwait y obsérvese la situación geográfica del enclave.
    Poseedores de grandes recursos energéticos, son el punto de mira de todo el mundo occidental.
    Movimientos árabes-islamitas y sacudida de conciencias en gran parte de los seguidores de Mahoma.
    Sadam Husein con el partido árabe-socialista Baas intenta extender el movimiento por toda la zona. Los USA toman como objetivo su aniquilación, por el peligro que representa para sus intereses.
    Primera intervención y aviso de la familia petrolera Bush y todo el oligopolio occidental.
    En la segunda intervención aniquilamiento de toda la organización del Baas y 600.000 víctimas son su resultado.

    ¡ Y ahora condenan a muerte tras el esperpento de juicio, por la muerte de 180 chiítas, al exdictador !

    El mundo occidental ha perdido el juicio.

  6. Miguel Veyrat

    La frivolidad que permite salir sin despeinarse a Félix de todos los “imbrogli” donde se mete es ya proverbial. Sus antiguos condiscípulos lo sabemos bien. Y esa frivolidad de cargar con la culpa a la víctima, en el
    caso del gran Foucould, a cuya magnanimidad y profundidad intelectual no podrá jamás ni siquiera acercarse, es típica de esa clase intelectual con la que también entronca, a la que llamabámos durante la dictadura la “gauche divine” o también sarcásticamente “la gauche qui rit”.
    En cuanto a la pena de muerte, ¿qué decir de nuevo? Que es ilegal aún en las legislaciones primitivas que la mantienen vigente, e inmoral en cualquier caso. Yo obtuve, durante mi vida de periodista, en un rápido viaje a Rumanía, el video del juicio y la brutal ejecución del matrimonio Ceaucescu, en exclusiva mundial. Se emitió en el programa que dirigía entonces en TVE, “Documentos TV”. Durante el debate al que convoqué a varios compañeros y comentaristas, recuerdo habr dicho, entre otras, dos cosas que ahora recuerdo: Que Ceaucescu y su mujer Eleana no habían tenido un juicio justo, al que tiene derecho cualquier ser humano por el hecho de haber nacido, y que el video que acabábamos de emitir constiuía el mejor alegato contra la pena de muerte. Esta valoración quiero trasladarla a todo lo que hemos podido ver y saber haasta ahora del juicio bufo al que ha sido sometido el criminal dictador —al igual que Ceaucescu— Sadam Hussein, con un juez (y parte) de etnia kurda, una legislación obsoleta, un tribunal perteneciente a un pseudo Estado creado por una fuerza invasora y que ha trabajado en un clima de guerra civil en cuyo marco han sido asesinados dos de los abogados defensores y hay renunciado atemorizados tres de los jueces. Los crímenes de Hussein son execrables, pero el simulacro de justicia al que ha sido sometido, también.

  7. Kafeína

    Frau Tillemann, deduzco de sus palabras que ser contrario a la pena de muerte, usted lo considera como virtud de personas rectas, coherentes, éticas y decentes. En tal caso, me uno a su criterio.

  8. Russafa

    Yo no pongo en duda la inteligencia y el saber hacer y escribir de Félix de Azúa, ni se me ocurre. Pero en algunas ocasiones lo encuentro por encima del bien y del mal. Y como dicen ustedes, sale airoso de todo sin despeinarse, como el agente 007. Es como si se llegara a la cumbre de un 8000 sin haber escalado.

    De cualquier manera, la pena de Sadam Hussein, aunque esperada, tampoco la comparto. No soy partidaria de ella, ni de la trama que se ha creado desde la invasión – el nuevo Vietnam – ni de las consecuencias que va a traer. Pero tampoco se puede esperar mucho más del país que está detrás de todo ello y del genio que lo gobierna, dueño del mundo, y de las galaxias.

  9. John Constantine

    Como hay gente aquí -en concreto Paco- a quien les gusta ver las cosas en blanco y negro, pues bien, razonemos en blanco y negro hasta el final. No sólo a medias.
    “Serna: no dices lo fundamental. Sadam era un repugnante dictador. Y ahora sientes pena? Tu reflexión es densa y embrollada y evitas pronunciarte sobre el pueblo de Iraq. Merecia o no merecia la pena que echaran a Husein? ”

    Si, vale. Sadam era un repugnante dictador. Merece la muerte. Sigamos, no nos paremos ahí. ¿No son aquellos que le armaron en su momento complices activos de sus barbarie? ¿No son aquellos que en su momento miraron hacia otro lado cuando las matanzas de Kurdos con armas químicas , complices pasivos? ¿Y que hacemos, judicialmente hablando, con aquellos que,después de la guerra de Irak, permitieron que Sadam siguiera sojuzgando a su pueblo? ¿Que consideración deben merecernos Bush Padre, Major, etc etc?.

  10. Heroína

    Mi opinión personal es contraria a la pena de muerte, en todos los casos, niego la justificación de un derecho semejante detentado por unos hombres, y escrito en sus códigos, frente a otros hombres. Reconocer como legítimo y legal el derecho a quitar la vida al prójimo en un acto no punible, supone tanto como sentar las bases de cualquier otro tipo de violencia, de todas las violencias. Supone tanto como reconocer que si se puede matar, tanto más se podrá torturar, mutilar, violar u oprimir de formas aparentemente más inocentes o menos cruentas. Aceptar el principio legal de la pena de muerte supone aceptar la filosofía de la violencia, en su aliento más profundo y más claro y la declaración de su necesidad. Si es lícito matar, todo es lícito.

  11. Javier ( el más antiguo)

    Don Justo, el otro dia alguien en el Blog de Arcadi relaciono a Rafa Torres con el que firma como Fedeguico, que aqui firmaba como: Hay que dar oportunidades o algo parecido, ya le diré más, que ahora me voy a trabajar

  12. Kafeína

    Hola, Javier-el-más-antiguo. Esa información quizá no sea cierta. Conozco de antiguo a, periodista Rafa Torres, hombre serio y de izquierdas, y no creo que pierda el tiempo chapoteando en esas aguas fecales. Podría tratarse de un homónimo. Feliz día laboral.

  13. Javier ( el más antiguo)

    Aun me dió tiempo a encontrarlo:
    [89] Escrito por: NosferatuNosferatu – 2 Noviembre 2006 11:50 AM

    [72] Escrito por: kenzo – 2 Noviembre 2006 11:42 AM

    ¿Fedeguico es el patético de Rafael Torres?. Juasssssss

    ——

    No jodan! Ilustre troll!

    Hasta la noche

  14. Torquemada

    La caridad de la que Husein no tuvo ni un gramo es la que hay que aplicarle. Hay que hacer justicia con el, pero no ajusticiarle. Eso queda para otras épocas. Sigos atrás el catolicismo tambien contibuyó a las ejecuciones -dicen los ateos y los contrarios-, pero lo que no se dice es que esos suplicios de los que habla Serna eran muertes provocadas por el poder temporal o romano. El cristianismo ya depuró eso, pues ha vuelto al principio. Es religión de amor.

  15. Gertraud Tilemann

    Ningún ser humano puede ser partidario de la pena de muerte. No hay nada que repugne más que la idea de quitar la vida a otro. Si queremos avanzar como especie, no podemos seguir vengándonos así.

    Es humana la ira, el deseo de venganza, el dolor desbocado que puede llevarnos a cometer las mayores atrocidades, pero para eso, para castigar el horror sin caer en lo mismo, están los tribunales, para salvar al hombre de sí mismo, para que no convierta al verdugo en víctima, para que el padre de la niña violada, descuartizada, asesinada, no regrese a la fiera que a todos nos queda dentro y se tome la justicia por su mano. Si es la justicia la que practica el ojo por ojo y el diente por diente, es que nada hemos avanzado, es que ya nada merece la pena.

  16. Kafeína

    Ilustrísimo y Venerable Monseñor Torquemada, me parece que tiene usted un cacao mental de aúpa y confunde churras con merinas… ¿Religión de amor la que condenaba a la hoguera a herejes, homosexuales y judíos? ¿La que provocaba bajo tortura delaciones de vecinos contra vecinos? ¿La que desenterraba a los acusados muertos en espera de la llegada de su carromato siniestro repleto de Domini-canes, y juzgaba a los cadáveres para quemarlos después? ¿Que ha vuelto al principio? ¿A qué principio? Los cristianos sólo tienen el principio de una creencia cerrada y triste, un código sellado con cemento: es una religión de muerte, no de vida como parece que desearon en su día los cuatro escogidos para escribir la vida de Rabí Jesús. De muerte. De miedo y muerte.

  17. Torquemada

    Señora Kafeina, eso que dice es muy serio y muy feo. Los cristianos no son gente cerrada y triste. Hay de todo y la religión es un código moral por el que se han regido algunas de las mejores almas de la humanidad. Condenar el cristianismo por las actuaciones de la Iglesia de Roma siglos atras me parece una generalización injusta. El ateismo ha producido monstruos exterminadores y a nadie se le ocurriria decir que los ateos son gente cerrada y triste. Creo que Sadam Husein era ateo. Y creo que algunos de los que aqui escriben son ateos (por lo que dicen).

  18. Kafeína

    He visto a Sadam Hussein en todos los televisores enarbolando el libro que Alá dictó a Mohamed a través del arcángel Gabriel y gritando enardecido que Dios es el más grande, Allahú Akbar. ¿Cree que finje? ¿Cuántos “monstruos exterminadores” han muerto besando el crucifijo? ¿Qiuiere que le haga una lista?

  19. Juan Moreno.

    Señores por favor. Todos los grupos humanos tienen muertos a sus espaldas. Lo único que cambia es la cantidad de ellos.
    Y establecida dicha premisa: A mayor cantidad de seres humanos en un grupo, mayor es la cantidad de sus víctimas. Podèis seguir con la discusión de la proporcionalidad….

  20. jserna

    Resulta interesante la discusión que se ha establecido entre Kafeína y Torquemada: una discusión sobre la cantidad de muertos que tienen a sus espaldas esta o aquella religión, en palabras de Juan Moreno. La religión no es exactamente un producto mortífero. Es una comunidad moral en la que los creyentes están obligados a obedecer una serie de reglas. En una religión hay separación entre lo sagrado y lo profano: cuanto más nos remontemos atrás, o cuanto menos modernizada esté una religión, más delgada es la esfera de lo profano, ya que todo está investido por lo sagrado y, por tanto, a Dios corresponde dictaminar, condenar o salvar en el orden temporal (a Dios o a sus representantes). En el ámbito cristiano fue Maquiavelo quien primero separó modernamente el mundo de lo profano como el propio del poder del Príncipe. Sin embargo, la Monarquía Católica siguió fundando su legitimidad en un Dios que inviste el poder del soberano. A partir de ahí, los muertos se multiplican a pesar del avance moderno.

    La religión no es algo mortífero en sí: necesita la total confusión de lo sagrado y lo profano (o estás conmigo o estás contra mí) y necesita otros factores que justifiquen la muerte de quien disiente.

  21. Kafeína

    Claro, por eso la Santa Inquisición utilizaba el brazo civil armado para cometer sus fechorías: Los ilustres hermanos del Venerable Torquemada, sólo ponían la ira santa y el dicterio. Los dirigentes (El Principe et altera) que se beneficiaban de esa limpieza prestaban a gusto a sus soldados para la “sale besogne”.

  22. ivan

    Siento no tener más tiempo, pero me gano el postre escribiendo (el cocido haciendo de profesor, como un actor “hace de” Hamlet, o de Yago en “Otelo”). Me limitaré pues, sobre el tema clave de hoy, que no es Sadam sino Foucault (¿Foucould?) y tangencialmente otros reaccionarios espesos –Kristeva, Derrida, Lacan, Althusser & Co.–, la “clarté”, sí, no solo cartesiana sino también volteriana, versus el oscuro nazismo hedeggeriano de los discípulos franceses del amigo de Hitler adorados por las universidades progres y papanatas americanas, etcétera, a recomendar a tutti quanti unos cuantos libros altamente interesantes e instructivos:

    Alan Sokal & Jean Bricmont, “Imposturas intelectuales”;
    Juan José Sebreli, “El asedio a la modernidad. Crítica del relativismo cultural”, y “Las aventuras de la vanguardia”;
    José Manuel Sáchez Ron, “Diccionario de la ciencia” (acaba de salir la edición de bolsillo, actualizada, creo que a 8 eurillos);
    Félix de Azúa, “Diccionario de las artes”;
    Marie-Claire Uberquoi… Bueno, prou. De nada. Salud.

    Ah: “No es improbable que grandes obras tengan detrás a seres humanos deplorables.” ¿Acaso hay grandes obras? ¿Quién decide que lo son?

  23. Gertraud Tilemann

    No, la religión, las religiones no son algo mortífero en sí, pero sí tenebroso, siniestro en gran medida. El miedo, la justicia divina, el castigo bestial y eterno, se unieron a los miedos, a todos los miedos, los terrores de esa pobre criatura pequeña y desvalida que es el hombre, para encauzarlo, llevarlo por donde el porder quiso. Por eso van siempre tan unidos lo gobiernos represores a las religiones, todas represoras. Por eso unos y otros han castigado siempre la mayor aspiración del hombre, la Libertad, una libertad mínima y mísera, que es lo máximo a lo que podemos aspirar en nuestra menudencia y, si pensar nos hace libres, se prohibe pensar. Todas las religiones tienen dogmas de fé y todas manejan el poder absoluto sobre lo más sublime que tiene el hombre, sobre lo que ellos llaman alma. Ese poder lo comparte y lo maneja el tirano y castiga y legisla y fomenta la ignorancia y mata “Con la ayuda de Dios”.

    Déjenme ya de paños calientes, por dios.

  24. Gertraud Tilemann

    Y, en cuanto a Félix de Azúa, tengo una relación extraña con él: lo admiro y lo detesto por igual. Me parece una mente luminosa, un hombre preparadísimo y que maneja sus saberes y sus medio-saberes con soltura, desparpajo, eficacia y gracia. Demasiado desparpajo y demasiada gracia en multitud de ocasiones, pero sí, tiene la curiosa habilidad de no despeinarse nunca porque nunca se involucra del todo, siempre deja una puerta entreabierta por donde salir corriendo cuando queda en evidencia y, si perora sobre música y mete la pata bien metida, porque no es músico, pero como todo intelectual cree que hay disciplinas sobre las que se puede hablar desde una gran cultura y afición, en desprecio absoluto hacia los profesionales, si patina, digo, saca sus armas más cínicas para denigrar a quien se lo demuestra, atacándolo por otro lado que nada tiene que ver. Es decir, me parece un profesional en, para no aceptar nunca un error, dejar en ridículo a los demás. Armas sobradas tiene para ello y la suficiente falta de humildad y de elegancia como para utilizarlas.

    En fin, un hombre notable, pero evidentemente cínico y prepotente. Sus afirmaciones me interesan, pero no son dogmas de fe, aunque parece que le encantaría que lo fueran.

  25. jserna

    Doy la bienvenida a Gertraud Tilemann. Por lo leído se infiere que es persona de gran sensatez y sensibilidad. Un placer…

    Hombre, Ivan, si usted defiende la posición de Azúa, la del antirrelativismo, convendría que leyera a el ‘antiantirrelativismo’ de Clifford Geertz, un antropólogo liberal de gran enjundia. Échele un vistazo y ya me dirá.

    ¿Cómo no profesar los principios de la tolerancia liberal, esos principios que –a juicio de Geertz—“son todavía nuestra mejor guía”? Hay que seguir defendiendo “su resuelto individualismo, su énfasis en la libertad, en el procedimiento, en la universalidad de los derechos humanos y (…) su preocupación por la distribución equitativa de las posibilidades de vida”. Pero Geertz no se engaña. Hay mucho que transitar aún, pues es preciso, apostilla Geertz, “el desarrollo de un liberalismo con el coraje y la capacidad de comprometerse con un mundo diferenciado, uno en el que sus principios ni están bien comprendidos ni son ampliamente mantenidos”.

    Por otra parte, decretar que todos los pensadores franceses son unos heideggerianos aquejados de criptonazismo me parece una hipergeneralización. Una cosa es el escepticismo y otra el relativismo. Tengo la impresión de que Félix de Azúa confunde una cosa y la otra: ya digo, irrumpe en terrenos abruptos o pantanosos creyendo divisar el horizonte para luego, inmediatamente, regresar a la casilla segura. Por otra parte, criticar ahora con muchos años de retraso –como hace Azúa– a los pensadores franceses es una manera olímpica de elevarse al hiperuranio sabiéndose aplaudido de inmediato.

  26. Gertraud Tilemann

    Muchas gracias por su bienvenida y por su blog, que me parece interesantísimo y que sigo hace tiempo.

    En lo demás, completamente de acuerdo con usted. Sí, esa es una de las características de Azúa, criticar desde la casilla segura y desde su ingenio y savoir-faire, o mejor, savoir-vivre, lo que ya casi ha pasado a la historia. Tiene la cualidad de descubrir el Mediterráneo a cada paso y de que lo ovacionen por ello.

  27. Kafeína

    Don Ivan, recuerde usted que en la finca de Provenza de René Char, y por sus buenos oficios, se reconciliaron Paul Celan y Heidegger. Me parece que despacha usted al gran maestro de la filosofía contemporánea de una manera un tanto ruda y, como es costumbre en usted, magistralmente altanera hasta en los pequeños detalles de no perdonar una errata. La gran obra de Heidegger, que sí que traicionó a su maestro Husserl, y que se vio continuada por Gadamer, tuvo tras de sí a un hombre deploramente débil y ambiguo por ambición y orgullo, que supo rectificar en sus últimos años su visión sesgada de lo que él juzgaba, muy en los primeros tiempos del nazismo, un gran porvenir para la nación Alemana. Como sucedió a tantos intelectuales tanto de un campo como de otro. Y de nazi, le aseguro que tengo ni un pelo del moño.

  28. Heroína

    No, lo que tiene Azúa —pijo de la ex-izquierda— es un amigo en la redacción de El País, que le deja escribir sus chorradas sin despeinarse. Quizá Lluis Bassets, el actual jefe de opinión. Cuando quiten a Bassets, que quizás no falte mucho, se le acabará la tribuna al tribuno de la “gauche qui rit”, como la llamaba el sr. Veyrat.

  29. Bismuto

    El señor Iván está fascinado por ser profesor, no hace más que recordarlo siempre que puede y reparte palmetazos como un Domine Cabra “parvenu” al oficio. Más modestia, profe.

  30. Bismuto

    Además, todos nos ganamos la vida como podemos y no consideramos que hacemos un favor a los demás del blog por participar. Vaya, vaya a ganarse el postre, y el café, copa y puro…¡soplagaitas!

  31. Kafeína

    Correspondo, estimado Iván, a su generosa costumbre de recomendar lectura a los demás: Como no parece haber tenido usted acceso directo a la obra de Martin Heidegger, y no creo que se decida a leerlo porque parece tener ya una opinión “formada” a su respecto —a su edad además sería demasiado pedírselo— le voy a recomendar un libro impresionantemente bien escrito y que además puede encontrar usted en español en el sello de Tusquets —resulta un poco caro, eso sí, pero lo podrá pedir en la biblio de la Facu—, titulado “Un Maestro de Alemania”. Rüdiger Safranski, profesor y filósofo, nada sospecho de filonazismo traza en ese libro una biografía ejemplar y objetivamente bien construída y documentada, con la que a mi juicio y al de todos los críticos que se han referido a su libro, logra cerrar la llaga abierta en la filosofía alemana. Lo difícil será cerrarla en las mentes tan llenas de prejuicios como la suya. De nada, querido.

  32. jserna

    Bismuto, es usted muy duro con Ivan. Yo no creo que este profesor (yo también lo soy) mire con altanería a los participantes de este blog. Es algo más simple: los profesores que queremos cumplir con una cosa y con la otra (con la docencia y con la investigación o la escritura) vamos siempre apresurados. Si además escribes en los periódicos, entonces los apremios suelen ser asfixiantes. ah, por cierto: además debemos leer, estar al día.

    Hablando de leer, me parece Kafeína que también es muy dura con Ivan. Coincido con usted en la majestuosa biografía escrita por Safranski, como las otras biografías que debemos a este autor: la de Schopenhauer o la de Nietzsche (que, por cierto, reseñé en Ojos de Papel el año del centenario del autor de ‘Aurora’). No es fácil desechar a Heidegger y a sus nietos o discípulos: si Hannah Arendt, judía y pensadora, analista y realista, quedó prendada de su oscuridad, ¿qué no nos pasará a los restantes mortales?

  33. Bismuto

    Entiendo sus razones, Serna, pero usted no pasa por aquí, a la rápida, sólo para llamar papanatas a otros intelectuales, recomendar unos libros y explicar que “hace” de profesor, lo cual tiene mucho de “vocacional”, por cierto. Usted se toma la molestia de pensar en voz alta de modo organizado, y siempre molestamente, sin altanería. Otra actitud mucho más estimable del señor Iván hubiese sido hallar un momento de reposo para pensar lo que dice y organizar su pensamiento en una intervención enjundiosa y constructiva, como pienso que es debido a su condición de intelectual. Yo imagino que ser amigo de Azúa debe conllevar sus obligaciones, pesadas a veces, pero desgraciadamente ha dado la impresión Iván Tubau en su paso volandero, de que estaba obligado a “cumplir”. Todos tenemos trabajo y obligaciones, pero de uno que escribe definiéndose como profesor deberíamos exigir rigor, al menos.

  34. Kafeína

    Respaldo la intervención de Bismuto, no sabe usted lo atareada que estoy yo, de un lado a otro, y si le confesara una de mis profesiones lo entendería muy bien. Ivan se permite incluso determinar lo que es “el tema de hoy” o no. Por los clavos de Cristo, como le gusta decir a usted, que aquí no está clase. Y sé también muy bien lo que es el trabajo añadido de dar clase —y recomendar bibliografía en el corrillo final en torno a mi mesa—, a veces a ciento o más acémilas que no escuchan. Bismuto le pedía también más modestia en sus juicios y actitud. No creo que se haya pasado mucho.

  35. Gertraud Tilemann

    Bismuto, le advierto que ha escrito usted “molestamente” donde, evidentemente debe querer decir “modestamente”. Es por los puntillosos, ya sabe.

  36. Migiel Veyrat

    Amigo y compañero Iván: Si no hubiese sabido escribir Foucault me hubiese bastado con mirar el título del blog de Serna para enterarme. Espero que sepa excusar mi imperdonable errata, y mi más imperdonable error de escribir en volandas y sin corregir antes de enviar. Aunque recuerdo que Breton solía decir que las erratas mejoran siempre un texto… dudo que tal “boutade” pueda aplicarse a un nombre propio.

  37. Bismuto

    Gracias Frau Tilemann. La que le va a caer al señor Veyrat en la errata que acaba de cometer en su post, donde su nombre de pila aparece mal
    escrito.

  38. roderick guzman

    Saludos estimados amigos. De regreso luego de un período de reflexión. Debo decir, con todo respeto, que la pena de muerte es una variable de las que tanto se critican en quienes a ella son condenados. Saddam Hussein, es cierto, ha sido un cruel déspota, pero la farsa, la patraña del proceso es igual de perturbadora. ¿Por qué no fue juzgado en un tribunal internacional, como en su momento se pretendió hacer con Milosevic? Creo que esta condena contra Hussein pretende amedrentar a los otros mandatarios del llamado eje del mal, verbigracia, que se han atrevido a levantar la mirada para retar a los bravucones de Washington. Mi respeto a todos. Saludos profesor Serna, como siempre, un artículo para colección.

  39. Juan Moreno.

    Quizás al Iván y al Azúa lo que les pasa es que estén más atentos a la estética que a la ética que emanan ambos.

    Observen sus apariencias externas: Uno muy anclado en lo underground y el otro en “La coqueluche de los novísimos”.

  40. Javier ( el más antiguo)

    Kafeina: estoy de acuerdo, a mi R. Torres me parece un tio majo, y no creo que para escribir el el Blog de Arcadi usara ese nick, ni que viniera a este blog a dar lecciones de gramática y oportunidades.
    He visto tambien que ese blog está a reventar de troll, y Arcadiescribe su articulo y despues pasa del tema y no contesta anadie.

  41. Bressoniano

    Totalmente de acuerdo con las palabras del profesor Serna y de Miguel Veyrat. Por otro lado, no entiendo las acusaciones de conservadores a los filosofos post-estructuralistas franceses;¿por estar influenciados por Heidegger? Qué tontería. También lo están por Saussure, Levi-strauss, Nietzsche o incluso Spinoza. Es una crítica que entiendo- y no comparto- desde el marxismo,¿pero en qué posición está el señor Azúa? Aunque no se comparta todo, esa posición posmoderna, continuadora de los llamados “maestros de la sospecha” aporta una mirada lúcida y necesaria frente al acomodamiento o el conformismo dentro de un sistema seguro y coherente.

  42. Gertraud Tilemann

    Aunque parezca ensañamiento, a mí, lo que más me ha molestado es lo próximo y cotidiano, por mucho que sea dicho con tono amistoso y palmada en la espalda. Esto:
    ______________

    ivan said,
    Noviembre 6, 2006 at 17:58
    Me gustarái entretenerme un rato en estra fonda
    _______________

    Hay cuatro erratas en ese renglón. Todos vamos rápidos y repasamos poco.

    Llamar “fonda” al blog del Profesor Serna, pues bueno, será que son muy amigos y le hace un guiño, no lo sé, pero me ha rechinado, aunque ya, ya sé que es una broma, al margen de sus opiniones sobre Foucault, Kristeva, Derrida, Lacan, Althusser, Heidegger etc. que son suyas y allá él, pero un cierto mayor respeto a los demás siempre es de agradecer.

  43. Kafeína

    Anónimo, en su “no mensaje”, remite a un post donde corrobora las opiniones y argumentos que se expusieron aquí ayer acerca de la pena de muerte. No había entrado antes a pinchar al fantasma, pero ahora lo agradezco.

  44. marpop

    Yo profeso la religión truffauniana, así que saludos desde Cahiers du cinema!!!jejeje (Truffaut, Rohmer, Godard…). Por supuesto, alabo el cine de Bresson, nuestras biblias tienen capítulos semejantes.
    Guten Nacht!!

  45. tetosabalero

    Hussein a muerto
    y todos los civiles y no civiles desaparecidos por sus ordenes también

    Bush vive
    y todos los civiles y no civiles muertos por sus ordenes claman

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