El Príncipe de Rodríguez Zapatero

maquiavelo.jpg       1. El atentado de Barajas ha provocado tal desconcierto entre los políticos y los analistas que resulta difícil orientarse con sensatez en medio de la algarabía. Más que los reproches habituales que se le han hecho al Presidente (que se había entregado a los terroristas, que aceptaba y suscribía todo lo que exigían), confunde su temerario optimismo.  “Zapatero tendrá que cargar el resto de su carrera política con sus imprudentes palabras del pasado viernes”, decía Josep Ramoneda el día 2 de enero. “Los hechos han convertido su proverbial optimismo –dentro de un año las cosas estarán mejor— en trágico sarcasmo”. Que es, precisamente, lo que fue inmediatamente aprovechado por sus adversarios: resultaría una confirmación de su talante improvisador, propiamente temerario. “Su imprudencia levanta serias dudas sobre la solidez de su apuesta. Es legítimo preguntarse si su osadía es ignorancia sobre cosas que estaban en el ambiente, que todo el mundo decía: que ETA se estaba rearmando, que los comandos tomaban el mando, que la organización se había renovado, que los planes de Batasuna habían sido desautorizados, y así sucesivamente”, añade Ramoneda. Si sobre el atentado no había ni más remota idea, si sobre lo que se fraguaba no había ni el más remoto indicio, más que osadía reprochable es fallo de los sistemas de información. No es concebible que el Presidente recibiera datos concretos sobre la preparación de un atentado y que se descartaran como imprecisos o inverosímiles. Aunque, bien pensado, todo es posible: el anterior mandatario recibió informes reiterados de CNI sobre la inminencia o posibilidad de ataques islamistas y, al parecer, no se atendieron debidamente.

“Debo reconocer”, concluía José María Aznar en Ocho años de Gobierno, “que tal vez la opinión pública española no era lo suficientemente consciente, hasta el 11 de marzo, del alcance de la amenaza del terrorismo islámico, o por lo menos no tanto como lo ha sido de la amenaza del terrorismo de ETA. Si es así, el Gobierno tiene sin duda una responsabilidad que asumir. Quizás los propios éxitos conseguidos en la lucha contra ETA en los últimos años nos han llevado a bajar la guardia ante la amenaza fundamentalista”. Esa evaluación es muy defectuosa en un mandatario. Que la población sea ignorante de ciertas amenazas que sobre ella se ciernen (por ser otras muy explícitas: ETA) no excusa ni justifica al Gobierno de entonces para bajar la guardia ante una acometida probable advertida con antelación por los Servicios de Información. En el caso de hoy, resulta simplemente inverosímil la ignorancia pretextada por el Gabinete actual. Los comentaristas que le son contrarios suelen reprochar a Rodríguez Zapatero su aventurerismo y su radical soledad cuando de tomar decisiones audaces se trata. Pero cuesta creer que las providencias y mandatos del Gobierno (de este o de cualquier otro) se tomen sin la asesoría pertinente, sin las asistencias institucionales, sin los consejeros informados, sin los ministros sabedores. ¿Es posible?  

“A Zapatero el optimismo de la voluntad a menudo le hace descontar demasiado deprisa el pesimismo que aporta la inteligencia. En esta coyuntura, la ciudadanía necesita poder confiar plenamente en el Gobierno. Y el patinazo de Zapatero más bien genera dudas. Demasiadas veces el presidente ha dado la sensación de confundir con suma facilidad sus deseos con las realidades. La anticipación es una virtud del liderazgo político. Pero requiere medir adecuadamente los pasos necesarios para alcanzar el objetivo anticipado, de lo contrario se convierte en imprudencia”, concluye Josep Ramoneda con una entonación abiertamente gramsciana. En términos semejantes se pronuncia Javier Pradera también en El País, aunque con un tono menos crítico, menos decepcionado: “Las consecuencias del atentado de Barajas sobre el sistema político español –en vísperas de un agitado año electoral que comenzará con las municipales y autonómicas y concluirá con las legislativas– son de difícil previsión. Sin duda, la imagen de Zapatero ha quedado seriamente dañada por la ruptura de la tregua: la fortuna premia a los audaces pero también castiga a los osados cuando equivocan sus apuestas”. Como en el caso de Ramoneda, también el artículo de Pradera rezuma gramscismo. 

La expresión célebre, extraída de los Quaderni del Carcere, de Antonio Gramsci, es la de que el político audaz y realista es aquel que se deja llevar por el optimismo de la voluntad pero frenándose con el pesimismo de la razón. Cuesta creer, insisto, que haya faltado este freno, pero no porque yo confíe en la psicología individual de Rodríguez Zapatero, sino porque me niego a aceptar que en un sistema complejo de redes, de interconexión, de efectos imprevistos, al final las decisiones gubernamentales más graves se tomen por el individuo solo, inspirado, bienintencionado y temerario. “Creedme”, escribía Gramsci citando al abate Galiani, no temáis ni a los bribones ni a los malvados. Temed al hombre honrado que se engaña; él actúa de buena fe, cree en el bien y todos se fían de él; pero desgraciadamente, se engaña acerca de los medios de procurar el bien a los hombres”. Estas ideas, prosigue Gramsci, pueden dirigirse a distintos actores, pero sobre todo “son aplicables a todos los malos políticos que supuestamente actúan de buena fe”.

Antonio Gramsci fue un político que se había hecho comunista esperando hacer el bien, procurando los medios para la dicha de su pueblo. Justamente por eso detestaba a los mandatarios irresponsables que desconocen, que no anticipan el resultado de sus acciones. “En la vida histórica, como en la vida biológica, junto a los que nacen vivos existen los abortos. Historia y política están estrechamente unidas, incluso son una misma cosa, pero hay que distinguir en la apreciación los hechos históricos y los hechos y actos políticos. En la historia, dada su larga perspectiva hacia el pasado y dado que los resultados mismos de las iniciativas son una documento de la vitalidad histórica, se cometen menos errores que en la apreciación de los hechos y de los actos políticos en curso. Por ello, el gran político no puede dejar de ser cultísimo, esto es, debe conocer el máximo de elementos de la vida actual; conocerlos no librescamente, como erudición, sino en forma viva, como sustancia concreta de intuición política (sin embargo, para que se conviertan en élen sustancia vida de intuición será preciso aprenderlos también librescamente)”.

Esa combinación de intuición y erudición, de atrevimiento y conocimiento, de audacia e prudencia, de coraje y saber es, en efecto, la clave del buen hacer político del Príncipe Moderno, dicho en términos maquiavélicos. En ello Gramsci no se equivocaba en absoluto. La información es el acopio del dato bruto de la experiencia, la noticia y su percepción; el conocimiento es la pericia técnica, la destreza del experto o del sabio; el saber  es la prudencia analítica, la sensatez y el buen sentido, la juiciosa discriminación, cosa que depende no tanto del dato o de la técnica, sino de la cordura, de eso que los clásicos llamaron la phronesis. ¿En qué medida los políticos españoles tienen información, conocimiento y saber? ¿En qué medida las decisiones se toman con prudencia? Imaginemos a un Rodríguez Zapatero tomando solo, aislado, esas decisiones temerarias que tal vez le supongan un severo varapalo electoral. ¿De verdad no tiene el Príncipe Moderno a un consejero áulico que le asesore, que le recuerde que es mortal, que le profetice el resultado probable de las acciones? ¿De verdad no tiene el Príncipe Moderno oídos para sus espías que sepan explorar el alma del verdugo? ¿De verdad quienes dialogaron los etarras no sabían anticiparse a lo que éstos pensaban?

Hace muchos meses, en Abc apareció una noticia insólita. Que yo sepa ningún otro periódico español recogía esa información. “Los espías británicos leen a Shakespeare”, rezaba el titular. Firmado por el corresponsal del periódico Emili J. Blasco, se decía que los servicios secretos británicos estaban introduciendo reformas para mejorar su eficacia, después de los fracasos de información sobre las armas de destrucción masiva de Irak. “Shakespeare les está echando una mano”, añadía misteriosamente el reportero. Según el conocido director teatral Richard Olivier, promotor de la experiencia, a la que asistieron doscientos agentes, las obras del clásico enseñan a valorar la inteligencia emocional. “Normalmente se confía a la lógica el deseo de influir en los demás, pero eso lleva su tiempo y en ocasiones no funciona. Nosotros sugerimos que ese tiempo se puede acortar si a la energía mental se añade la energía emocional. Uno puede atrancarse en el nivel lógico y en el uso de argumentos”, aseguraba Olivier, que ponía como ejemplo a seguir el personaje de Marco Antonio, cuyo triunfo sobre sus rivales se debía a una inteligencia emocional que le permitía entender las necesidades de los que le rodeaban.

No sé si a nuestros políticos, espías o negociadores, habremos de recomendarles la lectura de los clásicos: Maquiavelo, algún  Monarca de Shakespeare o, más cercanamente, el Príncipe de Gramsci. Ustedes deciden.  

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2. Hemeroteca

  El proceso, según Rubalcaba, está “roto, liquidado y acabado” (Levante-EMV, 3 de enero de 2007). 

Reproches al PP (Levante-EMV, 3 de enero de 2007). 

El PP exige una declaración formal de ruptura (Levante-EMV, 3 de enero de 2007). 

Las concentraciones de la AVT acaban en gritos contra el Gobierno (Levante-EMV, 3 de enero de 2007).   

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3. Comentarios

“Ha dicho varias veces que el tiempo les ha dado la razón, yo creo modestamente que no, porque ustedes dijeron que se había hecho una traición a los muertos, que se había negociado la autodeterminación, que se había negociado un referéndum, que se había entregado Navarra, que la agenda la estaba marcando la banda terrorista, que el Gobierno estaba atado de pies y manos… Yo creo que en eso, afortunadamente, el tiempo no les ha dado la razón. En cualquier caso, ante un hecho tan grave yo, desde luego, me siento triste. Llevo muchos años luchando contra el terrorismo y hoy me siento triste. ¿Cómo entiende usted que haya gente que esté contenta? ¿Cómo entiende que haya gente que está celebrando el que por fin les han dado la razón, que están jaleándose a si mismos y que les parezca más relevante que haya un atentado a que haya necesidad de que haya una unidad entre el PP y el PSOE?”.  

José María Calleja, en 59 segundos, respondiendo a Eduardo Zaplana.     

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4. Comentarios 

“Si ETA no anunció el fin del alto el fuego fue seguramente porque pensaba en un atentado sin muertos -por el aviso previo- que pusiera al Gobierno ante el dilema de si rompía o no los contactos. Sin embargo, los efectos de un coche bomba son inciertos por definición; el más mortífero atentado de ETA, Hipercor (21 muertos), fue con coche bomba y aviso previo. En un aparcamiento con miles de vehículos y con esa carga, la probabilidad de que hubiera víctimas era muy alta, y los terroristas la asumieron. Sin embargo es verosímil que su intención fuera mostrar su capacidad mortífera pero no causar muertos; con la idea de que el Gobierno tuviera que optar entre romper el proceso, asumiendo el coste político de hacerlo (ante los partidos nacionalistas, por ejemplo); o continuarlo (quizás tras un periodo de suspensión), con lo que quedaba convalidado que el diálogo es compatible con los bombazos (…).

“El fracaso no invalida la iniciativa de Zapatero. Había condiciones excepcionales para intentarlo: el periodo previo sin muertos, prolongado luego deliberadamente (es absurdo el argumento del PP de que no mataban porque no podían), unido a la contradicción potencial entre necesidad de legalización de Batasuna y continuidad del terrorismo. Con o sin carta de Ternera al presidente, habría sido irresponsable no hacer lo posible por aprovechar esa situación. Sin embargo, la cosa no era tan sencilla como al parecer llegó a creer Zapatero y comunicó a personas bien dispuestas. Sobre todo, no existía esa información reservada a la que se aludía en su entorno para justificar una gestión tan personalista y sus declaraciones tranquilizadoras -el proceso es irreversible- frente a los signos cada vez más inquietantes que llegaban de ETA y Batasuna. Hoy parece claro que el gran secreto de Zapatero era que no había secreto alguno, y que las cosas no eran muy distintas de lo que aparentaban. No había un acuerdo sobre el desenlace ni una carta a sacar en el último momento (…). 

“Es cierto que el futuro no está escrito, pero en las actuales circunstancias las apelaciones de Otegi y los suyos a no dar por definitivamente roto el proceso sólo podrían ser tomadas en serio si fueran acompañadas de una exigencia clara a ETA de olvidarse de treguas permanentes o indefinidas que no lo son y a dar el paso de comprometerse a una disolución definitiva e irreversible. Tras el brutal atentado de Barajas ese paso que antes figuraba como parte del proceso de final dialogado se ha convertido en su requisito previo mínimo”.

Patxo Unzueta, “El secreto de Zapatero”, El País, 4 de enero de 2007.

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5. Colofón

¿Problemas de información y de interlocución cuando se está negociando con terroristas?

0 comentarios

  1. Oiga Serna no me haga removerme en mi tumba. Déjeme en Paz. Sus politicos de hoy no llegan a la altura de mi Principe.

  2. Se supone que con conocimeintos previos de la disposición de éste para llevarlo a cabo.
    El gobierno en todo el tiempo transcurrido no hace el más mínimo acto de ceder en la política ESPECIAL penitenciaria. Como en España, desde la Constitución no hay presos políticos, -según la interpretación del lenguaje dominante-, había facilidad legal para un comportamiento común con la tropa etarra.
    Pues nada, perdida toda posibilidad de acercamiento entre ambos opositores, la situación vuelve a la irracionalidad de siempre. Unos a matar y otros a encarcelar. ETA envía al gobierno un órdago suspendiendo las acciones
    violentas en un tiempo indefinido…

  3. El anterior comentario está enviado en seis ocasiones y vuelto a poner de nuevo el pictograma de marras.

  4. Solo aparece un trozo de él y ya no lo repito más.

    Hay problemas con las letras y numeros y acemás desaparecen los comentarios, teniéndolos que escribir de nuevo.

  5. Justo Serna concede demasiada inteligencia tanto a Zapatero como a sus ayudantes. No es que ZP llegue a la altura del protagonista de “Bienvenido, Mr Chance,”, pero este pais -y otros- ha dado ya muestras suficientes de que se puede ser un ignorante , un tonto o bastantes peores cosas y auparse los mas altos cargos. De ahí que quienes le rodean sean personajes de similar calado, pendientes sólo de conservar su poltrona aunque nunca se deba llevar la contraria al jefe. Y casos así ya ha habido en la mas reciente historia de nuestro país. Recordemos como su disensión en la guerra de Irak costó la sucesión a Rodrigo Rato. El que se mueve no sale en la foto.

  6. Aunque resulte increíble a estas alturas, se echa en falta una adecuada “visión de Estado” en la clase política española. Muchas veces parecen pardillos cuando hay que afrontar el difícil y complejo problema del terrorismo. ¿Acaso se puede pensar y confiar que el “problema” se resuelve solamente con optimismo y confianza? ¿La situación del terrorismo etarra es equiparable al IRA irlandés? ¿Se puede vencer, definitivamente, el fenómeno terrorista con una división inaudita entre los distintos partidos políticos, especialmente significativa, entre los dos mayoritarios, PSOE y PP? ¿Qué piensa, realmente, de todo este proceso, estadistas de la talla de Felipe González, cuyos silencios son más que significativos? Precisamente, esta mañana, hace un par de horas, los conterturlios de la Cadena SER han hecho unos comentarios muy significativos del estado actual de las cosas.

  7. Aunque la historia sea un gran mecanismo para analizar la historia, creo
    que en estos momentos el mundo tiene una complejidad desconocida, que no se hasta que punto influye en sentido de lo humano. Maquiavelo hablaba en un planeta que no alcanzaba los 200 millones de personas (nada fuera de Europa y el mediterraneo importaba) Shakespeare lo hacia en un medio que no alcanzaba los 400 millones, Gramsci ya lo hizo en el ámbito de los 2.000 y nosotros hemos superado los 6.000. Cambios tecnológicos y de comunicaciones aparte, cabe pensar que un individuo en un escala de 200 no razona igual que en una escala de 6.000.
    Equivocaciones del nivel de la ONU (como agrupación del colectivo
    humano) para abordar el calentamiento planetario, de Bush y su equipo para para encarar el terrorismo islamista y de Zapatero para entender a ETA, no pueden ser casuales. Creo que en la actualidad tener en “información, conocimiento y poder” supera las posibilidades de todo individuo o grupo que quiere renovar su cargo político cada cuatro años. Este es la incognita que me despierta tu articulo.
    Mi punto es: ¿Como conseguir organos de poder democráticos y
    representativos que reunan “información, conocimiento y poder”?

  8. Me parece muy oportuno e inspirado al valorar de “desconcierto” la reacción de los políticos y analistas ante el atentado de ETA.
    No voy a entrar a comentar el parrafo dedicado a Aznar. Su proyección pública (la privada no la juzgo), pasada y actual le descalifican como interlocutor en cualquier diálogo racional. Me explico, como no es sub-normal, mantener las opiniones que sostiene y los intentos de justificarlas evidencian una deshonestidad intelectual sin paliativos. NADA que haya dicho merece consideración por su autor, podrá ser acertado o falso pero es vana la referencia a Aznar.
    Y ahora entremos en su artícilo.
    Hago notar que todo el artículo está basado en suponer las intenciones de ZP, no lo critico, me parece correcto. Lo hago notar.
    ¡Pero claro¡ ahí todo son suposiciones.
    Lo que es un hecho es el fracaso. Sea con interés electoral, o con la mejor intención de acabar con la violencia se ha equivocado.
    Espero que todos hayamos aprendido. Con los que creen en la violencia para solucionar los conflictos políticos no es útil el diálogo. En otra ocasión haremos la lista de los aludidos.
    Y ahora también yo voy a suponer lo que era la intención del PP.
    El PP, y seguramente todos, tendemos a creer como posible lo que más nos gusta. Y también el PP, que quiere el fin de ETA, creía que iba a ser eficaz el “diálogo” de ZP. Por eso tenía que aprovechar para hacer su desgaste del PSOE antes de que ETA abandonase las armas.
    Pero los violentos no están por el diálogo.
    Por ahora termino ofreciendo una idea: la UNICA acción política eficaz para que ETA se disuelva es una actitud clara y sin fisuras de la ciudadanía vasca. A los políticos corresponde impulsarla.

    Una nota a Juan Moreno y otros sufridores de su mismo problema: Mientras el moderador no lo arregle, paciencia. Pero no es necesario volver a escribir. Antes de enviarlo cópielo al escritorio y si lo vuelve a necesitar péguelo. A mi me funciona.

  9. Estoy completamente de acuerdo con la opinión última expresada por Cashandra. Uno de los más profundos —y conmovedores, incluso— resultados del fracasado alto el fuego permanente (?) decretado por ETA fue la respuesta alegre y confiada de la población vasca. De ella y su actitud ante el futuro seguirá dependiendo el éxito o fracaso de de cualquier otro intento, pues en contra de lo que pueda parecer, la “guerra” planteada por los terroristas no es solamente contra el Estado Español convertido en mito, sino contra la propia ciudadanía que con su voto, en cualquier proyección que se realice, jamás accederá a plantear la independencia de la vieja Euzkal Herría de su tronco ibérico, ni la anexión de la autonomía navarra a la vasca, ni por supuesto a la exigencia de socialismo estalinista que no se explicita desde hace tiempo en los discursos, pero que permanece agazapaga en la ideología totalitaria de la banda. Ya nadie corea “ETA mátalos”, pero cuando una mayoría salga a la calle y de modo efectivo grite ¡¡¡”A por ellos”!!! , otro gallo cantará.
    Mientras tanto, todo va a depender del optimismo de la voluntad y del conocimiento real de la situación del jefe de gobierno al que toque lidiar ese toro alienado por su fundamentalismo extremo. En contra de la que acaso sea una opinión mayoritaria, yo no culpo tanto —aún siendo cierto— al fracaso de los servicios de inteligencia de CNI y fuerzas de seguridad, a los que el presidente ha debido tener muy en cuenta, ni a su posible exceso verbal durante la expresión de sus deseos de fin de año, sino a la actitud negativa de los dirigentes del PP, rayana en la Alta Traición.Me explico: No es nada improbable que en el análisis de los locos etarras tendente a considerar que podía forzar un poco más la cuerda sin que pasara nada, contase, y mucho, la supuesta debilidad y rendición del Estado ante ellos proclamada a cada minuto por el PP.
    El PP no rentabilizará electoralmente un fracaso que es de todos, no logrará hacer olvidar con sus mentiras actuales la enormidad de su engaño tras el 11 de Marzo de 1004, ni las banderas preconstitucionales y los gritos de los blaspiñaristas redivivos, le permitirán agrupar los votos de centro perdidos en aquella ocasión.
    Comprendo la desesperada decepción de Ramoneda y Pradera, porque he compartido con ellos la esperanza. No creo, personalmente, que todo esté perdido. El último reducto de terrorismo fundamentalista de Europa puede y debe ser borrado del mapa. Y estoy seguro de que entre todos los demócratas lo conseguiremos finalmente. El Gobierno de España está en la vía correcta. Un fracaso táctico, aunque haya costado dos muertes en un salvaje atentado, no significa el fin de la estrategia

  10. Estimado Justo,
    Es cierto lo que dice sobre mis preocupaciones por Gramsci. Aquí, en América Latina, se ha dado un uso indiscriminado, acrítico a la obra del italiano. Se lo ha utilizado para explica mecánicamente cualquier proceso histórico político. Sin la solidez necesaria que usted le imprime en éste caso. Citas sobran. Sin embargo, y como ocurre de manera habitual el problema no ha sido Gramsci sino algunos de sus cultores, fundamentalmente, durante la década del ochenta en Argentina. Respecto a lo que me hace notar en el post sobre la ejecución de Hussein es cierto, no tiene rango de polémica, y el yerro obedece a una mala lectura de mi parte y pésima presentación. Sólo, y como el propio Quiroga me hacía notar, eran diferentes elecciones sobre el trabajo de Foucault. Igualmente, el nivel de sutileza y erudición con la que ustedes se manejan es digno de ser recalcado, a pesar de que a veces me sobrepasa mi condición de aprendiz.
    Saludos.

  11. Gracias Justo por su magnífico y necesario artículo incluyendo el punto 3 de comentario, gracias a los comentaristas por sus reflexiones.
    A mí lo que realmente me provoca esta situación es decepción. ¿Como alguien por ideología o por la proximidad de unas elecciones o por oposición, puede usar un atentado de ETA para decir que tiene razón??? ¿Cúal es la clave para terminar con el terrorismo? Desde luego lo que es evidente es que el enemigo es el terrorismo, no el Gobierno, y quien sepa hacerlo mejor, que colabore porque el problema no es de partido, es de todo un pueblo, demasiado castigado. El pueblo pide ayuda no manipulación desde el dolor.
    La búsqueda de la verdad ,esto es,desde su objetividad, que trasciende las perspectivas subjetivas, localistas y particularizadas.

    El reconocimiento de que las divisiones entre los seres humanos singulares –y entre los pueblos– en gran medida son consecuencia de que cada uno está convencido de poseer en exclusiva la verdad, ayuda a entrever las vías para regenerar los espacios comunicativos.
    Luchar por vivir en paz, tender puentes nuevos entre las tradiciones, las culturas y los saberes. Para ello es preciso llegar a forjar nuevas relaciones de comunicación entre las personas basadas en el amor a la verdad, en el respeto al pluralismo y en la aceptación de las limitaciones personales, las de cada uno y las de la propia colectividad, pero aunadas esas personas por una común convicción acerca del extraordinario valor creativo de su efectiva cooperación: ¡pensemos entre todos para poder vivir en paz!

  12. El artículo de Patxo Unzueta publicado esta mañana en El País es lo más lúcido que se ha escrito hasta ahora sobre el tema. Ya advirtió el Presidente al inicio del proceso que el recorrido sería largo y penoso. Recordemos que poco antes del final, y en pleno diáologo con el gobierno británico, el IRA peerpetró el sanguinario atentado de Omagh en el que murieron y fueron heridos, si mal no recuerdo, algunos españoles. Lo singular de la reflexión de Unzueta, con la que estoy totalmente de acuerdo, es que para reanudar cualquier tipo de contactos, a partir de ahora será exigible el abandono definitivo de la violencia como instrumento para obtener fines políticos, por parte de la organización armada vasca. Y ello sin que medie ninguna concesión previa por parte de quien detenta y ejerce el poder legítimo del Estado, que es el Partido socialista en estos precisos momentos, diga lo que diga el desvariado discurso de Rajoy y sus palmeros mediáticos.

  13. Comparto con Miguel Veyrat el acierto del artículo de Patxo Unzueta escrito hoy en el país. “para reanudar cualquier tipo de contactos, a partir de ahora será exigible el abandono definitivo de la violencia”. Pero me parece también muy acertada la reflexión que realiza hoy Rafael Torres en su artículo de opinión “y ahora ¿qué? Cualquier cosa menos la resignación, cualquier cosa menos darnos por vencidos y, desde luego, cualquier cosa menos seguir utilizando esta tragedia, como hacen algunos, para encontrar uan ventaja o un ominoso atajo hacia el poder”.

  14. Las reflexiones que realiza Patxo Unzueta en “El País” del 4 de enero son muy acertadas; en la situación actual, a la banda terrorista ETA ya no le queda más solución ni salida que el abandono definitivo de las armas y, por tanto, la desaparición de la violencia con fines políticos. Y si ETA quiere seguir defendiendo sus ideas, lo podrá hacer perfectamente siguiendo y utilizando los cauces democráticos, es decir, participando en la vida política y en el Parlamento, como el resto de partidos políticos pero, eso sí, sin el uso de las armas, el chantaje, la muerte y el asesinato.

  15. Comentario al colofón.
    En el tema del terrorismo nuestros políticos, y no sólo ellos, están haciendo un triste papel. Se han equivocado, han manipulado, se admite “carroñero” en este blog..pues eso.
    ¡Qué necesitan para enterarse que su plan es inútil?, Por supuesto no sirve para que ETA deje la violencia, pero es que tampoco es eficaz para ganar electores.
    Los ciudadanos exigimos que TODAS las organizaciones democráticas lleguen a un acuerdo para erradicar la violencia

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