El candidato Rajoy

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¿Qué pasaría si Mariano Rajoy ganara ampliamente las próximas elecciones?  El lunes 10 de septiembre fue proclamado candidato oficial por su partido . Escuché sus palabras, dichas ante un auditorio que imagino entregado y ante periodistas cuya única función fue la de recoger esas declaraciones. Hablemos de los periodistas. O, mejor, de algunos periódicos de Madrid, del tratamiento que le dan a la noticia, de la presentación del acontecimiento (creado para ellos y para consumo interno). Si se fijan, lo más frecuente es que un acontecimiento se cree de antemano, se establezca para ser registrado. No siempre fue así, desde luego. Indicaba Abraham Moles que un acontecimiento es una variación producida en un entorno o contexto, una variación que es percibida como tal; es decir, como variación que no se hallaba prevista en el conjunto de expectativas que aguardaban los ocupantes de aquel entorno. No es el caso de la presentación de Rajoy. Cada vez más, los acontecimiento se organizan y la periodistas aceptan registrar el hecho. O, como dice Miguel Ángel Aguilar: “Ayer, en la sede del Partido Popular de la calle Génova, los periodistas acreditaron plena docilidad para formar parte del decorado de la sala sin opción alguna de plantear preguntas a Mariano Rajoy. Momentos antes acababa de ser proclamado por la junta directiva nacional candidato para encabezar las listas a las elecciones generales de marzo próximo. Los colegas aceptaron ser relegados a una mera función auditiva y en atento silencio siguieron el discurso del aspirante a la Presidencia del Gobierno“. ¿Sorprendente? En realidad, un acto de propaganda electoral se convierte en acontecimiento periodístico o en noticia. Veamos de qué modo han tratado algunos de esos medios el hecho.

1. El País no editorializa sobre esa proclamación. Le resta, pues, relevancia  o urgencia a la noticia. La remite a páginas interiores, a la sección de España, acompañando la información con una fotografía de Claudio Álvarez. En la imagen de la edición en papel se distingue a Ángel Acebes, de perfil; en la edición digital de esa misma foto, el secretario general del PP ha desaparecido del encuadre. Que en papel se recorte una imagen por razones de espacio, puedes entenderlo. Que se haga en la edición digital, sorprende. ¿Por qué quitar a Acebes, el secretario general del partido?  rajoyflanqueadoanapastor.jpg

Pero volvamos al tratamiento y a la ubicación de la noticia. ¿Le resta importancia al hecho su inserción sólo bajo la rúbrica de EspañaEl País lleva también a la primera plana de su edición en papel una fotonoticia del acontecimiento. Se trata de una fotografía del candidato popular cuyo autor es, nuevamente, Claudio Álvarez, una imagen que sólo es posible encontrar en el soporte digital del periódico en su versión pdf. En principio, no pude  reproducirla. Ahora sí:

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Vemos a Mariano Rajoy en primer plano, con sus compañeros difuminados tras el ajuste del objetivo. El rostro del candidato está serio, severo y con un rictus de desconfianza: no expresa relajación alguna y, sin duda, es el peor retrato que podría escogerse para anunciar el hecho de la mayoría, de la unanimidad partidaria.

2. La fotografía Ignacio Gil que Abc incluye en su cubierta es prácticamente idéntica a la de la portada de El País: también es lateral y, como la otra, también está acompañado de sus correligionarios. En este caso, vemos a Rajoy entre Ana Pastor y Manuel Fraga. En dicha imagen, sí que distinguimos a sus acompañantes, que –salvo Acebes– no aparecen difuminados, sino de perfil. Pero, sobre todo, lo más importante, lo más relevante es el rostro que ofrece el candidato: se le ve sonriente, relajado, incluso satisfecho, con ese punto de serenidad que expresa la confianza.

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3. Por su parte, el diario El Mundo también lleva a portada la imagen de Mariano Rajoy. En este caso, su autor es Philippe Desmazes (AFP). Contrariamente a las imágenes elegidas por sus periódicos rivales, la de El Mundo es frontal, un retrato frontal: a nadie de quienes le acompañan se le distingue con claridad, sólo adivinamos detrás, exactamente detrás, a un Javier Arenas, siempre con ese bronceado que tanto destaca sobre su pelo cano. A Rajoy se le ve serio pero no tenso, con un punto quizá de malestar recóndito o con lo que parece un esbozo sonriente, no se sabe muy bien: en esa situación intermedia o incipiente que el objetivo ha captado y que aún no revela el estado de ánimo.

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4. Pero más allá de las imágenes,  Abc y El Mundo editorializan sobre el candidato. ¿Qué dicen? Por supuesto, los editoriales de ambos periódicos –y los artículos que les son vecinos– apoyan sin duda a Mariano Rajoy, lo ensalzan y, como mucho, censuran algún aspecto menor de su estilo personal o político: o critican a ciertos asesores de que se ha rodeado,  o lamentan los apoyos radicales de que se ha servido,  o deploran las luchas intestinas de su partido, que lo han debilitado. Proclamado como candidato, ya no queda espacio para alternativas. “Errores al margen, el PP es en este momento la única alternatica seria y coherente al PSOE para todos aquellos que creen en la España constitucional, al margen de cual sera su adscripción ideológica“, concluye el editorialista de El Mundo. “Esta vez“, añade, “ni siquiera existe una opción de izquierda nacional como era IU en los años 90. Es dudoso que plataformas como las de Ciutadans y el partido Rosa Díez vayan a lograr resultados significativos. Salvo sorpresas, el PP será, pues, el único instrumento eficaz de quienes anhelan el cambio“. La posición de El Mundo queda manifiesta y clara. Los experimentos políticos y electorales han acabado si de lo que se trata es de sostener la España constitucional: un periódico que se caracterizó por alentar, por apoyar la formación de Ciutadans, por conceder espacio a Plataforma Pro, da el cierre a estas iniciativas minúsculas.

La actitud de Abc sigue siendo más contradictoria y desconcertada: ha sido el diario que mayor resonancia ha dado a Martínez Gorriarán, a Fernando Savater y a Rosa Díez.  Durante días y días, el diario conservador ha estado festejando y celebrando el nuevo partido. Ha reprochado a la prensa ‘progre’ su cicatería, el no decir nada –o casi nada– de ese partido: las páginas de Abc llevan semanas alimentando la expectativa mediática de dicha organización con noticias que no son tales, engordando su efecto con hechos menores, con fotografías de Savater, de Díez o de Martínez Gorriarán que agigantan el impacto, con artículos de intelectuales afines (Xavier Pericay, etcétera). Con toda probabilidad, ese apoyo se debe a que los editorialistas del diario conservador han creído ver en la Plataforma de Savater la formación de un partido de la izquierda nacional que, de algún modo, podía reunir a los descontentos del PSOE. Pero, a estas alturas, ya nadie se engaña: en Abc comienza la crítica a una opción que, a la postre, podría restarle votos a Mariano Rajoy. En su editorial del martes 11 de septiembre, titulado “Rajoy, candidato”, no hay mención alguna al nuevo partido de Díez y Savater. Más aún, como añade Valentí Puig en la página siguiente, “lo que a la sociedad española más falta le hace son diagnósticos acertados y no candidaturas de buena voluntad“, indica. “En la lejanía del tiempo, una izquierda nacional –con esbozo de partido radical– acaba por ser contigua a la izquierda de la que se quiso apartar“, precisa.  

No hay vuelta de hoja. Lo que aquí hemos pronosticado con Ciutadans y, después, con “el partido de Savater” parece cumplirse inexorablemente: según sus adeptos, Rajoy ha de vencer las elecciones y no puede haber ya interferencias. Quizá se sorprendan de mi escaso análisis, de mi escueta glosa. Pero es que no hay más, ni menos. De momento.

45 comments

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  1. Jaime

    Ah y esperamos el análisis de los editoriales. No escribir un editorial sobre Rajoy ( como hace El Pais ) tambien es editorializar!

  2. Kant

    ¡¡Sapristi, don Justo!! ¿qué dicen esas editoriales, qué? Bien podía haberlas leído yo mismo, claro, pero mi deriva hacia el escepticismo militante en esto de leer prensa diaria me restringe su práctica a ojear – eso, sí, ávidamente – “Alfa y Omega” el clarividente suplemento del “ABC”. Consecuentemente, le ruego que no nos tenga más con el alma en un puño y nos dé cuanto antes su análisis y opinión al respecto.

    Vaya por delante que, en lo que a mi hace, divertido con sus apreciaciones sobre los intencionados daguerrotipos de los tabloides – son como niños (esos periodistas): tienen su misma mala intención a la par que igual inocencia al cometer una fechoría y tratar de ocultársela a sus mayores (en este caso, a los lectores… que no sean imbéciles) – me sumo, pues, a la observación de don Jaime sobre la actitud de “El País” respecto a su no-editorial. En efecto, coincido en que es toda una proclama esa ausencia. Consecuentemente, le insto, Sr. Serna, a que no demore el repaso a las editoriales de “ABC” y “El Mundo”.

  3. Pavlova

    Que agobio, por dios; a la una menos diez dice nuestro santo anfitrión que continuará; a las 4 menos cinco, ya está Jaime ansioso; a las 5 menos veinte, Kant comienza a achucharlo; a las 7 menos diez, Marisa se desepera y a las 8 menos veinticinco, Pedro no puede más. ¡¡!! Que Justo trabaja, come, duerme, atiende a su familia y seguro que aún trata de ver el horizonte, de mirar a lo lejos entre las casas con la mirada soñadora y la depresión posterior a las vacaciones que a todos nos ataca. Un poco de mesura, por favor, que se nos va a agotar ante de comenzar el curso (no, si lo digo por egoísmo, más que nada).

  4. jserna

    Gracias, Pavlova por preocuparse. Las exigencias de los amigos que leen y comentan en este blog es un acicate: yo hago lo que puedo, mis glosas son escuetas para no morir en el intento y, desde luego, espero no sacrificar todo a una parte. Por ejemplo, esta mañana, que tengo un rato libre, me voy a caminar… tres horas. Me voy a “ver el horizonte”, a “mirar a lo lejos entre las casas” y, sobre todo, a mirar el mar, que es adonde voy: a oír el ruido de las olas. Hasta la vuelta.

  5. Paco Fuster

    Tiene razón la Sra. Pavlova. Teneis que dejar respirar a Justo. El curso acaba de empezar como quien dice y el trabajo se acumula.

    No puedo entrar a valorar el texto porque no he tenido tiempo ni condiciones de leerlo. Estoy en Madrid (en este momento escribo desde un ordenador de la Complutense, donde hay en hecho una excepción y me han dejado “colarme” sin carnet y sin ser alumno de aquí) privado de mi PC y un tanto aislado del ambiente valenciano.

    Aprovecharé eso si para hacer una recomendación a los que vivan en Madrid (creo que Miguel Veyrat vive aquí, aunque no lo sé seguro; y alguno más habrá…) y me esten leyendo ahora. Ayer tuve la suerte de asistir a un interesantisimo coloquio celebrado en el Circulo de Bellas Artes, donde intervinieron un par de amigos de Justo (Paco Gimeno, Roger Chartier) y otros tantos eruditos (Elisa Ruiz, Antonio Castillo) de gran talla que deleitaron al escaso público que allí nos reuniamos. La recomendación es que esta tarde el maestro Chartier imparte una conferencia magistral sobre cultura escrita a las 17 horas en la sala Maria Zambrano del Circulo. Luego habrá un debate segun dijeron ayer. Si alguién se anima, allí nos veremos.

    Siento no poder comentar el post, pero en cinco minutos he quedado con una profesora de aquí para corregir un trabajo y luego tengo que consultar libros de la biblioteca de historia (si me dejan, claro). A partir del viernes ya vuelvo a casa.

  6. John Constantine

    Bueno, a falta del análisis de D. Justo, un par de apuntes. Visto el mimo con que se eligen las fotografías que acompañan a las noticias, uno se pregunta si en las redacciones de los periódicos existe alguna figura de “comisario político” de facto que supervisa hasta el más mínimo detalle de la información política que se ofrece. Me asalta una sonrisa recordando los filmes de submarinos rusos en la guerra fría (“La caza del Octubre Rojo”, “K-19”) en los que dicho comisario detentaba tanto o más poder que el capitán de la nave.

    Aunque tambien es probable que esto no sean más que elucubraciones mías. Y que cualquiera que entra a trabajar en un “mass media” de difusión nacional tenga perfectamente claro qué se espera y qué no se espera de él.

    Y otro pensamiento que me asalta, ya que hablamos de medios de comunicación españoles, es cómo España ha sido capaz de producir, aún en las épocas de mayor sequía, figuras de talla internacional en todos los campos: literatura, deportes, filosofía, política (si, elijan a quién mas prefieran: Aznar o González) pero soy completamente incapaz de recordar a uno sólo de nuestros periodistas que goze de fama y prestigio internacional. Hablar de Kapuscinski, Woodward, Montanelli, es como mentar aqui una quimera.

    Me refiero a talla internacional, claro. Otra cosa es la repugnante autocomplacencia y endogamia de la clase periodística española que lleva jaleando durante décadas a toda una serie de nombres (Ussía, Burgos, Del Pozo, Gabilondo, Del Olmo) que, más allá de su destreza con la pluma o la voz, no pasan de ser más que meros mamporreros de las ambiciones políticas de los medios que los sustentan.

    Así acaban las “leyendas” de la clase periodística española. Como Peñafiel. De triste comentarista ponzoñoso en un programa de caspa y morbo.

  7. Miguel Veyrat

    Gracias, Paco Fuster por la recomendación. Me llega un poco tarde, y recién llegado de un largo periplo vacacional no he tenido tiempo aún de ojear (de ojo, no de hoja, como bien sabe KAnt) el programa del Círculo. Siento habérmelo perdido.
    En cuanto a la editorialización de las fotografías en los periódicos es una práctica habitual editarlas escogiendo el peor ángulo del adversario y el mejor del partidario. Del recorte de personas en las fotos puede hablar o bien una necesidad de ajuste de la foto a la página, dependiendo de su ubicación y el número de columnas asignado,o una voluntad intepretativa y por tanto, repito, editorializante.
    Acerca de las incomprensibles bordadas de ABC en esta legislatura, con cambios de director incluídos (una lástima la marcha forzada del mejor de ellos, y el más demócrata, Ignacio Camacho) no opino sino que el desconcierto entre la derecha que quiere ser “civiizada” y la que, forzada por las actitudes montaraces del más reciente PP Rajoyacébicozaplanistasádicomístico, se ha visto alborozadamente asilvestrada de nuevo, halla fiel reflejo en las páginas del diario conservador, el mismo que pagó el vuelo a Franco en el Dragon Rapide para participar en el golpe de Estado contra la República que había jurado defender y cuya bandera había besado, y que permaneció fiel a su Caudillo hasta el final. Conviene no olvidar la historia.
    Y en cuanto al golpe de mano de Rajoy “mandando a parar” a sus huestes “silencio avisando o amenazando miedo” como diría Quevedo (nada de izquierdas, como es sabido), inspira sobre todo compasión ante la desgarrada y patética tesitura en que su propia estulticia le ha colocado. Hasta Fraga, Gran Manitú del Partido, aparece serio y desaprobador en las fotos ante el auitoritarismo de su pupilo, nombrado a dedo por quien él mismo designó con su dedazo: ¿Es el PP un partido democrático en su organización interna? ¿Cómo han llegado sus dirigentes a serlo? Esa es la pregunta que habría que hacerse muy en serio para intentar dilucidar qué hace una formación de ese tipo intentando participar en la gobernación de un país que sí se ha dotado de una Constitución Democrática.
    Por último, agradecer de nuevo a Justo, ya que mi comentario se perdió en el blog anterior, la reforma estructural que nos evita la tediosa tarea de copiar nuestros textos y teclear la algarabía de letras y números a que nos tenía sometido el anterior webmaster.

  8. Miguel Veyrat

    Perdón, se me olvidó recomendar a John Constantine que recuerde la historia impecablemente periodística y democrática de mis compañeros Gabilondo y Del Olmo, a los que desdeña, (Ussía y Burgos no son periodistas, que yo sepa, y llevo 50 años en la profesión, sino columnistas colaboradores de prensa, y Del Pozo no sé quién es) y la chocarrera trayectoria de Jaime Peñafiel, siempre al servicio de lo mismo desde que era reportero de la revista HOLA. ¿Así ha acabado Peñafiel? No ha hecho otra cosa en su vida. Además de velar los carretes de los compañeros a traición para asegurarse las exclusivas. Quien lo vivió lo sabe. Los periodistas no son una “clase” social: en todo caso, una “categoría”, en correcta aplicación de la ciencia política, y no son ellos quienes se jalean a sí mismos sino sus lectores o seguidores.

  9. Pipiolo

    Uyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy Qué justo es justo! critica a derecha e izquierda alante patrás un dos tres. Bravo bravissimo!

  10. Kant

    Señora Pavlova, discúlpeme(nos) ud. la ansiedad generada y que se propagó por el “blog” con el “continuará” de don Justo, pero comprenda también que fue un brutal “interruptus” que nos dejó a todos con la miel (o la hiel) en los labios.

    Por su parte, señor Constantine, no, no son elucubraciones suyas, debo decirle que en efecto, existe esa figura que hiperbólicamente describe ud. como “comisario político”. No recuerdo – ni ganas – el concepto que se le da en inglés – esa lengua en la que si no citas no parece culto – pero en castellano es el “guardabarreras”. Afortunadamente hay tratados de comunicación (supongo que también de periodismo, los contertulios profesionales de dicho oficio nos lo podrán indicar) al alcance de cualquier bolsillo y accesos a Internet sobre la materia que siguen expresándose en lenguas románicas y que le podrán explicitar la función de este individuo. Básicamente, sí, como también apunta ud., es una función conscientemente censora. Es un censor. Ideológicamente comprometido y profesionalmente apesebrado. Pero, claro, esto no es “políticamente correcto” decirlo y se prefiere el uso hipócrita del citado concepto, “guardabarreras”, o mejor, el mismo pero en inglés que queda más sofisticado y menos evidente.

    Desviándonos un poquito del tema, don Jhon, discreparía de ud. en el punto de citar a los señores González y Aznar como políticos de talla internacional. En fin, toda opinión es respetable y yo le respeto la suya pero la mía es que salvo el señor Suárez – que, mire ud. por donde, no es santo de mi devoción – no hemos tenido un jefe de gobierno que reclamara la atención internacional más allá de lo que es la cotidianeidad provinciana de la política europea. El señor Suárez (junto a otros que por no ostentar cargos tan principales como el suyo no obtuvieron el reconocimiento que merecían… como “El hombre que mató a Liberty Balance”) fue el arquitecto de una Transición que se modelizó para buena parte de los países de los cinco continentes que salían de una dictadura; los señores González y Aznar, sin embargo, no pasaron de ser pretenciosos embaucadores de un socialismo que nunca fue y de un liberalismo que nunca llegó.

    EX CURSO ¡Don Miguel, muchas gracias! Estaba hasta las mismísimas narices de explicar en más de un foro, donde me he encontrado a algún avispado mendrugo, que en castellano, la forma correcta de definir la lectura superficial de un texto, es ojear de ojo, no hojear de hoja, pues ésta se refiere al paso rápido de unas páginas no a su lectura.

    Y perdónenme apreciados contertulios si entre alusiones a unos y otros, yo, que reclamaba airadamente la opinión de don Justo sobre las editoriales que se escribieron, ahora le dedique tan poco espacio a ello pero, ah, es que coincido plenamente con su visión de las cosas y no tengo qué reprocharle, matizarle, apostillarle o decirle. Otra vez será.

  11. Kant

    Uy, perdón, el apellido del personaje que interpretó magistralmente Lee Marvin en la película citada de Jhon Ford (creo que fue de 1962 o 64) fue Valance, no Balance, como mi dísuclo dedo pulsó sobre el teclado.

  12. Kant

    Vaya ¡tenemos el día bueno!, quise decir “díscolo”, que es “desobediente” no “dísuclo” que no quiere decir absolutamente nada. Perdón otra vez.

  13. John Constantine

    En respuesta a Don Miguel Veiyrat, no esta en mi intención negar la singladura periodística y democrática de los dos periodistas citados. Pero su trayectoria última, trufada en el caso de Gabilondo del “prisimo” mas vergonzante (recuerdo todavía con sonrojo sus exclamaciones de “asombro” y “gravedad” ante una noticia contra el director de una entidad bancaria no afín) y la persistente actividad comercial y empresarial de Del Olmo, interesado sobre todo en la extensión de su red de emisoras, les desacreditan por completo.
    Pero, como siempre, es sólo una opinión.

    En fin, para los cínicos o divertidos, leáse http://www.lapaginadefinitiva.com/dbmassmedia/periodistas/24

  14. Marisa Bou

    Señor Kant, es usted graciosísimo. Además de tener su magna cabeza llena de citas filosóficas, literarias, políticas y un largo etc., todavía le cabe un enorme sentido del humor y esa finura suya de pedirnos perdón por los errores de su “díscolo dedo”. Gracias por provocarnos la sonrisa, tan saludable ella. E incluso la risa, como cuando el otro día se refirió a mí como “mi joven amiga”… Estoy encantada de ser su amiga, pero ¡ay!, lo estaría más aún de ser joven. En fin, gracias de todos modos.

  15. Miguel Veyrat

    Estimado John, soy el primer crítico del periodismo actual: creo sinceramente que la labor de informar que practicamos los periodistas ha sido deteriorada por la intromisión de otro concepto que ha hecho variar incluso el nombre de las instituciones de enseñanza: Ahora ya no hay Facultades de Información, sino de “Comunicación”, lo cual ha pervertido radicalmente la tarea de los periodistas. ¿Qué es comunicar? Aquello que criticaba Miguel Angel Aguilar: Leer un comunicado ante la inane actitud de quienes se llaman a sí mismos periodistas. La labor de informar es la inquirir, cotejar, indagar, contrastar, comprobar antes de publicar, a ser posible lo que es “nuevo e interesante” en una antigua definición académica de noticia. ¿Los periodistas actuales han sido comprados? Están anestesiados.
    Los medios, sí, han sido comprados. Pertenecen no a auténticos empresarios de prensa, sino a instituciones bancarias y/o políticas, a veces confundidas, y qque pagan (los periodistas han de pagar a su vez colegios e hipotecas) a quienes les “sirven”.
    El periodista ya no sirve a la verdad objetiva (por muy discutible que pueda parecernos tan concepto y que nos llevaría muy lejos, de momento) sino a los interses claros y definidos de “quien paga”. Ahora hay gabinetes de prensa, donde trabajan”periodistas” titulados que elaboran las noticias corporativas y las “comunican” a los medios. Los afines las publican, los adversarios, no. En esta perversión nos movemos.
    Y tiene razón en cuanto a Del Olmo en una cosa: siempre he denostado, y lo he prohibido cuando tuve que dirigir emisoras, que la misma persona, o voz, que diera “información” se empleara acto seguido en suministrar material publicitario, confundiendo al radioyente, como sorprendería que el director de un periódico ensalzara con su pluma y firma las bondades de un producto. Gabilondo, condiscípulo mío y a quien tuve la oportunidad de poner por vez primera un micrófono ante la boca como director de la emisora de prácticas de la Universidad donde ambos estudiamos periodismo, ha derivado en un editorialista gestual. Ha sido un gran periodista. Los años y las insidias nos han retirado antes de tiempo a muchos de quienes nos negamos aceptar el sectarismo —aún unido a nuestra propia ideología— dando voz a un partido determinado (prejubilación o pasillo se llaman las figuras que nos vencieron) otros, vencidos también por el veneno de la pantalla o púlpito del micro, de la “fama”, distinta a la “reputación” y el aplauso, han dado en prestar gesto y voz al tono laudatorio o regañón con que se pervierte la noticia más inocente. Allá ellos, lectores lúcidos como usted y millones de ciudadanos más saben distinguir el trigo de la paja. O deberían. Inchallah.
    ¡Ah! Federico Jiménez Losantos,Vidal et altera…. tampoco son periodistas. Esos predicadores aficionados pero eficaces se alquilan en la vergonzosa feria en que se ha convertido la información, confundida a propósito con la opinión.

  16. Kant

    Doña Marisa, le estoy muy agradecido por sus palabras que tan bien alimentan mi voraz egolatría. Aunque sé que son inmerecidas como se las atribuyo, sin duda alguna, a su gentileza, las acepto más por su generosidad que por mi nefando defecto.

    Sin embargo, señora, tenga ud. su risa si es por lo que alega, que en este caso no ha lugar a ella. Puedo permitirme tildarla de joven dada mi provecta edad, merced a la cual cualquier contertulio – menos, tal vez uno (que ahora callo por pudor) – es más mozo que yo. Obviamente, eso la incluye a ud.

    No obstante, ante cualquier otra vicisitud, por favor no pierda la sonrisa. En mi caso, coincido con el André-Louis Moreau (más conocido por Scaramouche) escrito por Sabatini, ella, la risa, es mi único patrimonio, nací con ese don y con la intuición de que todo el mundo estaba loco, así que tampoco es gran mérito el mío.

    Apuntaba Hubert Schleichert (en “Cómo discutir con un fundamentalista sin perder la razón. Introducción al pensamiento subversivo”): “Las ideologías de todo tipo, y en especial las religiones, odian la risa, porque saben lo peligrosa que es. Quien se ríe de algo ya no lo teme. Por eso se persigue y castiga de forma tan rigurosa la risa, incluso la sonrisa. En el santuario (ni siquiera cuando alberga un dictador ateo embalsamado) no se puede reír; la risa priva al santuario del temor. Las ideologías exigen que se les rinda un respeto especial. Por consiguiente, quien haga una mueca debe considerarse un sujeto irrespetuoso, un blasfemo. Toda dictadura persigue sin piedad el chiste político; y en las dictaduras religiosas mofarse de la religión es un delito criminal”.

    Y ya vimos en “El nombre de la rosa”, de Eco, a que pozos de maldad conduce la persecución de la risa pareja a la vindicación de la seriedad del asno predicada por Jorge de Burgos…

    Gracias, pues, las que usted tiene, dilecta dama. Me extiendo a sus pies cual alfombra persa (el señor Almadineyad mediante) y quedo a su servicio.

  17. Miguel Veyrat

    Muy bien Kant, demostrada tu pericia con las damas, para saber más sobre la risa remitirse al boiletín de la FIDA, Federación Internacional de Ateos. Allí practicamos la doctrina Schleihert. (http://www.federacionatea.org/) Y dentro de poco celebraremos, entre 9 y 11 de Noviembre el I Concilio Ateo de Toledo, en las propias barbas del aristocrático cardenal primado amigo de Ratzinguer y Aznar y Escrivá de Balaguer…

  18. Kant

    ¡¡Hombre, don Paco!!, ya lo extrañaba yo a ud. Espero que pasara un verano tonificante y relajado. Respecto a sus dudas he de decirle – salvo que don Miguel opine otra cosa – que él, el señor Veyrat, es quien dice ser, no le quepa duda. Usa su nombre y apellido real y como sé que ud. no es un pollino, sabrá encontrar sus referentes que lo acreditan como tal (y como poeta) a poco que escarbe un poquillo en la Red.

    Respecto a mí, hombre de dios, me turba ud. comparándome con don Immanuel, el prusiano. Aun le diría, me más turba su opinión, pero no, lamentablemente (para mí) y afortunadamente (para él, que tendría hoy unos 283 años de seguir vivo), no soy el filósofo a quien usurpo el nombre. Como ya he contado en alguna otra ocasión – y perdone pero creí que ud conocía esta historia – mi apellido, Cantarell, fue objeto de chanza por mis amigos (¿mis amigos?) que lo redujeron a Cant y de ahí se pasó al actual “nick” “Kant” con el que participo. Sí, es un embozo que uso para preservar mi libertad carnavalesca de opinión pero, por lo demás, le aseguro que existo (aunque a veces, sí, yo mismo lo dude)

    Suyo afectísimo, Manel Cantarell i Recatalà, ciudadano valenciano. Humanista.

  19. Miguel Veyrat

    ¡Humanista! Hermoso. Hace siglos que no escuchaba a nadie definirse como tal. Lo corriente es calificarse o calificar a otros de “intelectual”. Sembrado como siempre, Kantarelli. Mas con todo su humanismo,¿cómo no detectó, por la intervenciones con que nos ha befeficiado don Paco el de las rebajas a lo largo del curso anterior, que se trataba precisamente de un pollino? ¡Digno animal, merecedor de más excelente émulos!

  20. Kant

    Don Miguel, no sea ud. malo con don Paco…

    Volviendo a la operación quirúrgica que hace don Justo para desentrañar los mensajes explícitos e implícitos de editoriales y fotos del candidato conservador… ¡Qué gran foto ha logrado incluir finalmente el señor Serna de “El País”! Es de alabar su esfuerzo por presentárnosla. Nunca un retrato fue más oportuno para:

    (a) introducir un “bocadillo” o “nubecilla” (como prefiera el lector de aquel o éste lado del Atlántico) con los pensamientos del señor Rajoy, o mejor, con el pensamiento del señor Rajoy, sobre sus compañeros de partido, esos mismos que lo rodean y se extienden ante él, sintetizado en aquella, su memorable frase, “¡joder, qué tropa!”. Bueno, no habla demasiado bien de su urbanidad pero sí define su alegre personalidad gallega.

    (b) contraponerlo a la foto del “ABC” que va inmediatamente por debajo – a un par de párrafos en el “post” del “blog” (¡por todos los dioses, qué idioma el inglés…!) – para obtener toda una declaración de la respectiva filia y de fobia explícita de ambos rotativos. O sea, una vibrante perversión de la función informativa del periodista y con ello, la demostración concreta del actual carácter servil y apesebrado de la abrumadora mayoría de los periodistas (que, por cierto, parece que eso de “dar noticias” ya se les ha quedado anticuado a los nuevos periodistas y ahora, bueno, desde hace unos pocos años, “brindan argumentos”… si serán botarates ¡ni castellano saben hablar!); en fin, lo que indicaba el señor Veyrat en ejemplo palmario.

  21. Jaime

    Ya les he dicho que estudio periodismo. Es genial lo que dice el señor Kant. A mi no se me ocurre que yo esté estudiando la carrera para “brindar argumentos”!

  22. Miguel Veyrat

    Claro, Jaime, para dar argumentos (al lector no le hace maldita la falta que le “brinden” nada gratuitamente, y mucho menos brindis a lsol) están las secciones editoriales del periódico, que son esencialmente las notas editoriales, las cartas de los lectores y las páginas llamadas “de opinión” donde aparecen artículos con firma que reflejan exclusivamente la opinión del autor (habitualmente coincidente con la “línea” marcada por los propietarios del medio). Desconfíe siempre de quien le brinde argumentos que se hacen pasar por datos. Ese es uno de los modos más arteros de mentir. Y en la radio y televisión se hace con mucho más descaro. A veces se opina con una ligera impostación de voz, sin necesidad de alterar un dato.

  23. Marisa Bou

    No quisiera pecar de falsa modestia, querido señer Kant (o Cant), pero no son tantas mis gracias como para ser alabadas, ni tan escasa mi edad como para no tildarla de tan provecta, al menos, como la suya. Pero dejemos ya los galanteos, que se nos enfada el personal.
    Ya pensaba yo en “El nombre de la Rosa” cuando escribí lo de la risa, pero no hay peligro de que muera envenenada porque, para no tener nada que ver con esa nefanda organización pseudo-religiosa, hace tiempo que hice acto de apostasía, dado que fuí bautizada a traición en una edad harto temprana para poder defenderme.
    Por esta razón me encanta saber que el señor Veyrat es ateo, cuya federación yo desconocía y prometo remediarlo cuanto antes.
    Estoy encantada de leerles a todos ustedes (o casi). Aunque no siempre puedo, prometo intentar entrar a diario en el blog.
    Doy gracias por su existencia, que alimenta mi espíritu, o mi mente, o qué sé yo, pero no a un sólo dios, sino a todos los del Olympo.

  24. Miguel Veyrat

    Bienvenida a la comunidad de la razón, estimada amiga, entre en la web y pida que le envíen el boletín semanal donde hallará jugosos editoriales y entretenidas noticias acerca de las actividades de todas las iglesias del mundo que usan el idealismo mágico para someter a las gentes. Tenemos corresponsales en todos azimuts. Los del Olimpo, mi triste amiga, fueron aniquilados hace tiempo pero nos queda la Naturaleza, de donde nacieron ellos, los únicos dioses con algo de simpatías por el hombre, para recrearlos a nuestro antojo. Yo venero a Atenea, y se acercan cada noche dos lechuzas blancas a mi casa de Conil de la Frontera, a visitarme. Ya ve…

  25. Kant

    Bienvenida, pues, doña Marisa a esta Corte de los Milagros. Ya sabrá, por don Miguel (creo que unos párrafos más arriba o en el anterior “post”) que la Federación Internacional de Ateos convoca en Toledo, para este otoño, un Concilio (¡qué magnífica – y desternillante – paradoja!). Yo, como poliateísta militante que soy, creo firmemente en la inexistencia de los Dioses Inmortales, las auténticas divinidades (y no ese advenedizo carpintero galileo), así que más tenemos para reír.

    Respecto a sus estudios, don Jaime, independientemente de mostrarle mi propia admiración hacia ud. por el esfuerzo que supone hoy día enfrentarse a esa materia, querría proponerle una pequeña distracción. No lo tome como un ejercicio académico, por favor, simplemente como un entretenimiento personal. Pase ud. por la hemeroteca que tenga más próxima y solicite prensa añosa; preferentemente anterior a la Guerra del Treinta y Seis y si es posterior, sólo hasta los años sesenta. Aunque da igual su ideología para nuestro propósito, procure, eso sí, que no sea prensa de partido (El Socialista, Mundo Obrero o La Conquista del Estado como ejemplo no nos valen). Abra el volumen que le den al azar – posiblemente los diarios estarán encuadernados por años – y, sencillamente, lea. Abstráigase de las intenciones ideológicas de su imprenta, pues todos las tenían, claro, y lea relajadamente. La riqueza lingüística y expresiva de su redacción, su luminosidad, la agilidad expositiva, la reunión de detalles (esos que le permitían a Sherlock Holmes sospechar de la fiabilidad de la investigación policial, simplemente ojeando la noticia del periódico) y la concreción del núcleo informativo estoy seguro que le impactarán.

    Esos periodistas – en la mayor parte de los casos, personas anónimas – no estudiaron ninguna carrera; más de uno hasta se alfabetizó de la mano y voluntad de algún cajista o corrector de imprenta cuando entraró de niño a trabajar al cierre y/o como repartidor; desconocían por completo “la corrección política”; se expresaban sencilla, clara y contundentemente; no tenían contratos blindados ni seguridad social; ninguno de ellos aspiraba a ser “tertuliano” de ningún programa radiofónico, ni “colaborador” de ningún programa de telebasura; trabajaban en un medio que no entendía ni de formatos, ni de diseños, ni de estridencias (salvo las necesarias) y sin embargo, fueron ellos quienes fraguaron el Cuarto Poder. Cuando regrese a su aula, mire a su alrededor, a sus condiscípulos, a sus maestros, a las formas ampulosas y presuntuosas que lo invaden todo y a los contenidos que se soslayan o, si se tratan, no pasan de lo hueco. Entonces, piense en aquella prensa amarillenta, en las personas que la elaboraron y en los frutos que ofrecieron. Luego, finalmente, no tema la comparación.

  26. Miguel Veyrat

    Brillante lección. Así fueron los comienzos.Como los de tantas cosas. Tampoco la enseñanza es lo que fue. Después, Francisco Franco “reguló” la profesión, creándola, a través de sus organismos de Propaganda con un Registro Oficial de Periodistas, y porsteriormente, por los buenos oficios del sin par Anson, las “Facultades” de Ciencias de la Información. Que no sirven para nada. Los sindicatos hicieron el resto.
    Creo que hace un par de cursos recomendé ya al simpático Jaime que estudiara cualquier carrera o disciplina que tuviera que ver con la sociedad en que vive (desde política, sociología hasta medicina o física nuclear) y que luego “aprendiese el oficio” para participar en el reparto del los mil euros. Lo mejor, dada la competencia, un buen “master” como el de El País- UAM. Es lo que recomendé a mi propio hijo, con notable éxito.

  27. Marisa Bou

    Buenos días a todos. Enternecedora la exposición de Kant del verdadero periodismo. Y nostálgica. Yo trabajé (en los últimos 60) en un medio periodístico, especializado en agricultura. Era admirable el empeño en la buena construcción gramatical, en el mimo del lenguaje, aunque sólo fuera para informar de la cantidad de sacos de cebolla que habían salido, en barco, rumbo al Reino Unido. Mis mejores recuerdos de aquella época están basados en la toma al dictado de los artículos que el periodista de turno traía cada día en la cabeza. Ahí aprendí a amar la gramática, cosa que parece que ahora no le importa a nadie (¿han visto los mensajes SMS que se envían los jóvenes?) aunque imagino que los maestros seguirán enseñándola en las escuelas…

  28. jserna

    Brillante exposición la de Kant, en efecto. Tanto que me hace retrasar hasta esta tarde la renovación del post. Prefiero que podamos seguir escribiendo sobre lo que ha dicho y sus implicaciones, sobre lo que era y es el periodismo. De todos modos, como dice la sra. Bou resulta, quizá, algo enternecedora la presentación de los “viejos buenos tiempos” del periodismo. El viejo periodismo yo lo he leído en las hemerotecas y en los archivos (investigando como historiador) y la verdad no es para tanto… El manejo del español, la minuciosidad expresiva, la capacidad persuasiva eran superiores, probablemente, porque superior era la necesidad de la lengua, de retratar con el idioma. La imagen tenía un papel muy secundario en la comunicación periodística y eso obligaba –por fuerza– a relatar las noticias con detalle y precisión. Sin embargo, en todoas las épocas, cuando la comunicación podemos abreviarla, procuramos adelgazar un idioma, condensarlo. Aprovecho la ocasión para agradecer a la Sra. Bou su incorporación como interlocutora en este modesto blog.

  29. Marisa Bou

    Soy yo quien está agradecida, don Justo, porque su blog resulta un foro amable, instructivo, razonable, simpático e incluso afectuoso. Me siento muy agusto en él, aunque un poco intimidada por tantas inteligencias juntas. Espero hacer bueno el refrán de que “…buena sombra le cobija”. Me instalo bajo la sombra de ese árbol en la confianza de recoger cada newtoniana manzana que se desprenda de él.

  30. Miguel Veyrat

    Qué bien, la señora Bou se entenderá de maravilla con laseñora Pavlova. Tienen el mismo estilo, gratísimo y ansioso de aprender del provecto Kant, que se les aparece como luminaria en forma de árbol del Conocimiento (y lo es) traída hasta ellas por el destino. Bravo, Kantíssimo don Giovanni. Llevan mozartianas hojas que comienzan a pardear sobre las ramas. Cuidado con las manzanas. Siempre hay una bruja que las envenena.

  31. Miguel Veyrat

    Otrosí, y permítanme opinar acerca de lo que fue mi ganapán durante cincuenta años(y me procura una pensión ahora, a los 70).
    El periodismo tiene por únicas funciones informar, sea con datos u opiniones bien diferenciadas, educar —dentro de sus límites: en tiempos idos sellamaba “formar”— y entretener. Para ello el periodismo no debe usar jamás lenguajes floridos y/o cultistas, sino sucintos, breves e inmediatos, pues el periódico, como la emisora,debe llegar a los individuos pertenecientes a todas las clases y categorías sociales. Deben llegar sus mensajes por igual a la persona cultivada como a la menos letrada. ¿Qué quiero decir? Que el lenguaje del periodista, en sus labores de informador u opinador, debe ser sobre todo puro, desprovisto de metáforas engañosas o palabras y frases de significación o construcción confusa. Lo contrario del lenguaje literario, donde todo está y debe estar permitido, pues la tarea de la literatura es crear una realidad nueva y distinta a la fácilmente perceptible en la vida cotidiana, y la del periodismo, por el contrtario, ser fiel reflejo de la realidad palpitante que salta a la vista en el quehacer diario. En los viejos maestros fundadores del periodismo nacional, si nuestro buen amigo Kant lee bien, bajo el cuidado y trabajado lenguaje que precisaba (como la novela del XIX) ofrecer “imagen” de lo que pasaba, salta viva como trucha debatiéndose con anzuelo, la ideología más evidente.Y brutal. Sangrienta a veces, tanto como ahora mismo.

  32. Kant

    No se lo negaré don Justo – además, la propia señor Bou ya indica que mi exposición sobre los periodistas es nostágica – también en el pasado los hubo pésimos. Es condición humana. Siempre encontraremos buenos y malos artífices de lo que investiguemos, en todas las actividades y tiempos.

    A mi, personalmente, que el mensaje se haga sucinto no me importa tanto como que se haga vacuo. Y lo que creo apreciable hoy día es la insoportable vacuidad pretenciosa del general periodístico, lo cual indica, claro está, que hoy día también hay excelentes periodistas pero en franca minoría. Los ganan por goleada los gacetilleros profesionales.

    Respecto a la riqueza de expresión… De la exposición sintética a la paupérrima hay todo un universo de contenidos y un solo cerebro de diferencia. Desde esa perspectiva, creo oportuno recordar que el español medio de principios del siglo XX utilizaba una media de dos mil palabras cotidianas – precisamente la prensa es quien lo demuestra – a finales del mismo siglo la cifra era de doscientas. No considero justo achacarle al imperio de la imagen culpa alguna, el mostrenco iletrado existe por su falta de cualidades intelectuales, no porque desvíe su atención hacia el mensaje visual. Ambos ámbitos son compatibles – como vimos en este “post”, precisamente – sólo las insuficiencias mentales de las personas los hacen alternativos.

    Y ya que estoy en estas, también considero injusto, doña Marisa, culpar al medio – el sms telefónico – de las limitaciones gramaticales de los más jóvenes. Quisiera recordarles a todos que las fórmulas abreviadas de escritura son tan viejas como la propia escritura. Y como no nos vamos a poner a hablar del copto, ciñéndonos al castellano, es con la aparición de la Real Academia de la Lengua cuando se deja de practicar en España ese tipo de escritura sintético. Si hubiese algún paleógrafo leyendo nos vendría bien su opinión.

    Más buscaría yo en otros frentes las desdichas intelectuales de nuestros hijos y nietos. Son esos hogares de abotargados padres despreocupados por la educación de sus hijos (y por ganar dinero), son esos profesores-funcionarios-burocráticos que entran en el colegio con los niños y salen del mismo antes que ellos, son los sistemas de enseñanza permanentemente cambiantes, caóticos y tan politizados como despedagogizados, son los recursos sociales malbaratados en gastos superfluos, prescindibles y volubles para una cultura intrascendente, postmoderna y acrítica, son todos ellos los que empujan a nuestros chicos a la limitación de sus conocimientos, a su apatía y a su fracaso humano.

    Enséñenles uds a los chicos a leer y los chicos leerán. Porque se tragan un “Harry Poter” tras otro, porque devoran “Dragonlance”, porque se saben de memoria hasta los diálogos de “El Señor de los Anillos”, así que no han perdido su capacidad lectora, memorística, imaginativa e intelectual. Pero nadie les ha hablado de Salgari o de Verne (que, por cierto, escribían obras notablemente más “finas” que los volúmenes de centenares de páginas de las obras citadas). Y desde luego, esas obras que leen, las han descubierto ellos, sin la ayuda de ningún sabiondo adulto y en más de una ocasión contra la voluntad de sus propios maestros dispuestos a atormentarlos con Ramiro de Maeztu cuando cumplen los catorce antes que hacerles amar las letras.

    Y lo dejo ya que me he puesto muy cascarrabias.

  33. Marisa Bou

    Don Miguel, sepa que también por usted siento la misma párvula afición que por el señor Kant. Y por el señor Serna, a quien ya se lo expresé “in person”. Sepa también que mis hojas ya avanzaron el otoño y, la que no ha caido ya, entrará tiritando en el invierno…
    ¡Quietos todos! No hace falta que salgan corriendo, que no voy a ponerme poética. Pero está claro que el lenguaje sucinto, breve e inmediato no tiene porqué estar reñido con la cultura, ni siquiera con la poesía. De niña (hace tanto, ya) me encantaba coleccionar palabras. Cada vez que encontraba una nueva, era una fiesta para mí. Y la incorporaba enseguida a mi vocabulario, hasta el punto de ser tildada de “repipi”. Desgraciadamente, entre mis circunstancias y la desmemoria que viene con el tiempo, tengo la colección algo incompleta hoy día. Por eso les leo a ustedes, para refrescar la memoria.
    En cuanto a la señora Pavlova, no crea que no la leo con agrado también, amiga mía. Espero que sea una relación larga y fecunda. Gracias a todos.

  34. Marisa Bou

    Por cierto, creo que habría que volver al tema “Rajoy”, nombre que yo defino como “el que raja”. Nunca ví tal jeta de pocos amigos en nadie que quisiera considerarse un “líder”. Él no lo es, ni siquiera de sus más allegados. En el PP, la democracia interna la sustituye el mensaje (o la órden) a la militancia de: “sigan al líder”, escrito bajo la foto de turno, haya salido o no favorecido el individuo. Si lo recuerdan, tampoco Aznar salía muy favorecido en las fotos, amigas o enemigas. Incluso cuando se vistió de “vaquero” estaba ridículo, más próximo a lo bufo que a lo carnavalesco.
    Las diatribas de este otro, el “rajador”, contra Zapatero y contra cualquier cosa que huela a izquierda, pueden asustar a la gente de cerebro inane, pero a cualquiera que vea más allá de su neurona le sonarán patéticas, tirando a cutres.
    Perdón si me he excedido, pero es que este señor me descontrola las conexiones neuronales.

  35. Miguel Veyrat

    Cierto, pensaba decirle a Justo que pase pronto página, porque cada vez que abro el blog y veo esa “jeta” me da una tangana.

  36. Kant

    Vaya, señor Veyrat, lamento no haber visto su intervención del día 14 a las 10:13. Le puntualizo algo de ella.

    Dice en su final – obviamente, estoy de acuerdo con ud. en el resto – decía, dice: “En los viejos maestros fundadores del periodismo nacional, si nuestro buen amigo Kant lee bien, bajo el cuidado y trabajado lenguaje que precisaba (como la novela del XIX) ofrecer “imagen” de lo que pasaba, salta viva como trucha debatiéndose con anzuelo, la ideología más evidente. Y brutal. Sangrienta a veces, tanto como ahora mismo.

    Y no lo niego, caballero. Por eso rogaba a don Jaime que leyera aquella vieja prensa más allá del móvil ideológico del autor. Por supuesto que todos los periodistas, los de antes y los de ahora, escriben desde su propia perspectiva: es que son seres humanos (condición que, por cierto, se le niega a los jueces).

    Yo no decía que antaño el periodista fuera más objetivo que el actual, lo que decía es que dentro de la misma comprensión de cómo es el mensaje periodístico que compartían los primeros periodistas y los coetáneos, los de antes, aun desprovistos de la formación inicial con la que hoy parten los nuevos, dan sopa con honda a estos y ya no sólo a los inexpertos recién licenciados, me refiero también a insignes directores de medios de comunicación social de reconocida mediocridad en el uso del lenguaje, vulgaridad expresiva – que el lenguaje sea aprehensible por la generalidad de la población no debe interpretarse como un lenguaje barriobajero – ausencia de argumentos consistentes y carencia de información o soslayo de la misma en aras al pesebre del que se nutren.

    Más aún, que los de antes, trabajando con su piel por todo escudo (sin contratos, sin seguridad social, sin despidos gratificados, con el pistolerismo patronal campando por las calles…) se expresaban sin corrección política alguna exponiendo su visión informativa sin tapujo alguno, tal vez con una franqueza suicida pero, desde luego, con su verdad por delante. Hoy, el servilismo temeroso de perder tanta prebenda, la hipocresía social y la visión de nuevo rico que impregna la España actual, en la que vive y se empapa el periodista, el culto al pensamiento débil y la moda, generan un profesional acomodaticio, no conflictivo para nadie salvo para quien le mandan sus superiores, pusilánime, dado a lanzar la piedra y esconder la mano, alquilable por cualquier verdad, tan dado a la erudición de un soplagaitas como a la zafiedad de un mendrugo.

    En fin, don Miguel, que sí que aquellos y estos podían tener vicios semejantes pero la calidad escriptórica y humana de aquellos está a años luz de la de estos. Creo.

  37. Miguel Veyrat

    Y yo también. Pero este vicio no ha contaminado solamente a periodistas en la sociedad neocapitalista de beneficios surgida de la fementida Transición, caballero Kant. El virus consume los cerebros de los llamados “intelectuales”, en general. ¿Dónde están los filósofos, do? ¿Do los analistas de ciencia política, sociólogos, o simples pensadores que puedan ofrecer una salida al estancamiento acomodaticio que supera al pequeñoburguesismo definido por Lenin con el “nick” de “filisteos” y que adormece a este país de países?
    ¿Cómo hacer que surja un pensamiento crítico en el caldo de cultivo de una sociedad que no lee, frecuenta los teleshows más mezquinos, adora el dinero y el ladrillo, se entrampa hasta las cejas por la posesión de objetos brillantes como antaño los espejuelos y cuentas de colores con que los “blancos” sacaban el oro y los diamantes a los “negros”? ¿Cómo? ¿Qué hacer? ¿Pero por qué empezar por los periodistas? Son fiel reflejo del becerro (que no toro ibérico, uro) en que se ha convertido nuestro pueblo.Y eso que no quiero emplear los símiles animales que acuden a mi mente, como a la suya, y seguro que de donna Marisa: ¿Pollino, como don Paco, oveja como don Mikel Buesa, babuino como don Savater? ¿Hiena como doña Rosa Díez?, ¿Chacal como don Zaplana?, ¿Bonobo como don Rajoy?, ¿Bambi como don Zapatero?, ¿Seguimos? En esta nueva Arca que son las españas, no se salva ni dios, como diría mi añorado Blas de Otero.

  38. Marisa Bou

    Bien, caballeros. Así me gusta verles (o leerles). Con ese juvenil entusiasmo por la crítica, constructiva a pesar de las apariencias, de la adocenada e interesada forma de vida de las gentes de ahora.
    Lamento muchísimo tener que esparar al lunes para poderme deleitar con su lectura. Deducirán por ello que dispongo de este encantador invento moderno que es Internet sólamente en el trabajo… aunque espero tenerlo pronto en casa, pues cuando me jubile (ya no falta mucho) ¿cómo diantres voy a seguir tan amenas charlas?
    Hasta el lunes, pues. Tengan ustedes un estupendo fin de semana.

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