1. ‘Seré un presidente previsible, patriota, independiente, moderado y resolutivo’
Leo las dos partes de la interviú que Pedro Jota Ramírez le hace a Mariano Rajoy en El Mundo. La verdad es que, como en el caso de Rodríguez Zapatero, el formato beneficia al entrevistado: sale bien parado, quiero decir. Hay que ser muy sectario para no aceptar que la interviú extensa facilita la argumentación, la racionalización: ese modo de exposición en el que las preguntas y las repreguntas permiten matices… Cada vez me gusta más la literatura política (literatura política, insisto). Esto es: las declaraciones, los libros-entrevista, los volúmenes confeccionados para lucimiento del candidato. Descubres cosas imprevisibles, el punctum del retrato (que diría Roland Barthes). Estoy leyendo el libro de Barak Obama, La audacia de la esperanza, que me prestó Francisco Fuster. Me entretiene tanto…, que me he comprado mi ejemplar para poder subrayarlo, anotarlo, corregirlo: para poder interpelarlo en el margen; para poder comentarlo aquí próximamente. He de hacer lo mismo con el volumen cuyo protagonista es Mariano Rajoy: Si yo fuera presidente, del que son autores Pablo A. Iglesias y María Jesús Güemes. Pero, de momento, dejo el libro dedicado a Rajoy (ya volveré sobre él) para centrarme en la entrevista de Pedro Jota.
Me parece muy interesante el titular que El Mundo dedica a Mariano Rajoy en la primera plana del lunes 28 de enero: «Seré un presidente previsible, patriota, independiente, moderado y resolutivo«. Es una frase muy inteligente que, como tal, no aparece en la entrevista. Es un titular de copypaste, hecho de retales para así abreviar la larga declaración. «Defíname en sólo cinco atributos cómo gobernará usted si llega a La Moncloa», pregunta Pedro Jota. «Primero y fundamental: seré previsible», contesta Rajoy. «Independiente. Lo único que condicionará mis decisiones será el interés general», añade el candidato. «Patriota, en el buen sentido de la expresión. Luego, moderado. Y, por último, capaz de actuar con determinación. O sea, resolutivo», concluye.
El titular que sintetiza es bello pero no compromete gran cosa. Verán: no conozco a ningún candidato que presumiblemente pueda triunfar diciendo de sí mismo que será un presidente imprevisible, antipatriota, dependiente, extremado e dubitativo. Hagan la prueba y lean la oración así, en esos términos: al revés.
Equilibrismo (martes 29 de enero)
En realidad, lo más interesante de la entrevista es el equilibrismo verbal a que Mariano Rajoy se ve obligado, el empeño que ha de poner para enjuiciar positivamente a los suyos sin disgustarlos, siendo a la vez fuerzas centrífugas y hasta opuestas. El líder del PP reprocha a Rodríguez Zapatero lo que juzga su pactismo débil: la necesidad a que se ve forzado de acordar y convenir con diferentes actores políticos que amenazan con disolver lo común. Si nos fijamos bien, eso mismo es lo que Rajoy ha de hacer en el seno de su propia coalición. Digo bien: coalición. El Partido Popular y su entorno son una colusión de intereses (perfectamente legítima), pero una colusión que con frecuencia es colisión de contrarios. Para apoyar al líder, pero también para obtener réditos futuros y para resarcirse, muchos de esos actores han forzado y extremado la posición de Rajoy, avinagrando su estilo de oposición y el tremendismo. Eso se ha notado hasta en el gesto o el ademán con que se fotografía. Recuerdo imágenes antiguas de Rajoy en las que el retrato nos devolvía a un tipo de aspecto socarrón, relajado, dispuesto a fumarse un enorme cigarro. Veo las fotos de hoy en día y su rostro siempre parece esbozar una sonrisa incipiente y algo amarga, casi una mueca. ¿Se puede hacer crítica política con estos detalles secundarios? Por supuesto que no, pero la impresión de lo que el espectador ve es probablemente más decisiva que una extensísima entrevista que nadie completa para después votar. En ella, el personaje parece sincerarse admitiendo incluso algunos excesos verbales vertidos contra Rodríguez Zapatero (bobo solemne, etcétera). Pero inmediatamente lo vemos recomponer su figura ante los suyos (imaginamos) para reprochar que fue el otro quien empezó. En todo caso, la imagen más significativa de todas las que ilustran la entrevista no es la de un Rajoy flanqueado por Pedro Jota, alguien que representa su condición de Mr Everyman viajando en metro o transitando a pie de calle, sino aquella otra con la que empezábamos este post: de noche, un candidato solo (muy bien iluminado), con Santiago al fondo. Un fondo aún incierto. Imprevisible.
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2. Apéndice documental
Segunda parte de la entrevista (síntesis)
Primera parte de la entrevista (síntesis)
Vídeo de la entrevista (aquí)
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3. Hemeroteca JS
-«Todo un personaje«, El País, 25 de enero de 2008
-«Tres autorretratos de Aznar«, Claves de razón práctica, núm. 179 (enero/febrero de 2008)
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NUEVO POST, JUEVES 31 POR LA TARDE.
AVISO: RETRASADA LA PUBLICACION DEL NUEVO POST HASTA EL VIERNES 1 DE FEBRERO AL MEDIODÍA. ESPERO CUMPLIR.


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