1. Cara a cara
Domingo, 17 de febrero, domingo, 24 de febrero: El País reúne a los candidatos con sus respectivas esposas en un gesto reconocible, chic to chic. El primer pie reza: «El marido de Sonsoles». El segundo dice: «Juntos en este viaje». Hay que verlos en el día a día, descubriéndose y descubriéndonos ternura y familiaridad. Es la imagen previa, cara a cara, anterior al otro cara a cara: al de los propios candidatos. José Luis Rodríguez Zapatero y Sonsoles Espinosa se nos muestran sonrientes, desenfadados, con aspecto juvenil o desenvuelto: más aún, es la esposa quien adopta la posición dominante al entrelazar sus manos sobre el pecho del marido. Mariano Rajoy se nos presenta pensativo, estudioso, quizá prudente y reflexivo: su esposa, Elvira Fernández, parece cansada, incluso angustiada, reposando su cabeza en el hombro del cónyuge. ¿Una mentira, una manipulación? No es exactamente así: no me imagino a los fotógrafos forzando a los candidatos. ¿Dramatizan…? Esos ademanes son algo general, común. Las poses fotográficas son artificios colectivos, modos de adoptar ademanes convenientes que el público reconoce, moldes expresivos y esquemas culturales gracias a los cuales los espectadores se ven reflejados: en este caso, en el espejo distinguimos a la futura pareja presidencial.
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2. ¿Coach o sparring?
De cara al debate televisivo entre ambos contendientes noto cierto escepticismo entre los periodistas afines a los conservadores. O es prudencia, contención, cuidado, después del traspié de Manuel Pizarro. En El Mundo, Pedro Jota Ramírez obra como entrenador: así se puede comprobar en sus «Diez consejos a Mariano Rajoy ante el debate«. En cambio, en el mismo periódico, Federico Jiménez Losantos adopta el papel del sparring. «En fin, no voy a decirle a Rajoy lo que sabe mejor que yo, aunque no siempre lo diga con claridad o lo haga recurriendo a esas ironías galaicas que no funcionan casi nunca», dice el locutor radiofónico. Es como si en esas palabras reapareciera la suspicacia de la derecha extrema ante el Maricomplejines. «Tiene que ser arriesgado y prudente, cauto y valentón, hacer una tortilla sin romper los huevos y exhibiendo las cáscaras», añade Jiménez Losantos. No es mal consejo, desde luego: una recomendación que valdría para Rajoy pero también para Rodríguez Zapatero.
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3. El candidato popular
El pasado 24 de febrero, El País dedicaba las páginas principales de su suplemento de «Domingo» al candidato Mariano Rajoy. En la primera del cuadernillo otra vez lo vemos pensativo, quizá prudente, con la mirada tal vez perdida, cavilando. Es una conjetura, una conjetura más. Está en un avión. Apenas atisbamos el interior de la nave, el fondo oscuro. La luz exterior ilumina su rostro: atraviesa la ventanilla del avión, esa a través de la cual Rajoy observa. Se sujeta la cabeza con la mano. O, mejor, se tapa la boca, gesto habitual de timidez o de contención, de reflexión. Indudablemente es una metáfora visual. Quiero decir: los editores del suplemento han querido emplear esa instantánea como metáfora de su suerte. ¿Qué le depara el inmediato porvenir? Todo parece depender de una ventana, de una pequeña pantalla.
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4. Los efectos de una impresión
El debate ha reproducido el tono, el sentido, el estilo de las discusiones parlamentarias de esta legistatura. No creo que el acto de esta noche haya convencido a quienes estaban dudosos. Quizá convenza la lectura que se haga posteriormente: los sondeos que miden y provocan efecto… tal vez generen consecuencias. He visto el debate con un Mariano Rajoy permanentemente a la ofensiva y con un Rodríguez Zapatero que se protegía bien pasando en otros momentos al contraataque. Ahora, eso sí, pasaba al contraataque sin sonreír, grave, severo, tenso, en ocasiones justificadamente tenso, como cuando se ha dicho de él que atacaba a las víctimas del terrorismo: una ofensa literal que es difícil de sostener y de mantener. Estar a la ofensiva no da necesariamente el triunfo, pero hacer como que se han obtenido los mejores resultados puede favorecer. Puede favorecer si provoca el efecto: pero puede ser una falsa impresión en la que algunos quieren creer, con lo cual es un error. ¿Será eso lo que les sucede a Mariano Rajoy y a los suyos? Esto es lo que a estas horas, las 0:53 del martes 26 de febrero, puedo escribir. Mañana, leeremos los análisis, los sondeos, las valoraciones. Con todo ello, los espectadores y los lectores nos haremos una idea, y esa impresión acabará determinando el resultado. Buenas noches y buena suerte.
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5. El debate de los medios
Creo haber acertado con lo que anoche, a última hora y después del debate, les decía: que serán los medios los que determinen el sentido del resultado, más allá de la primera impresión. «Primer round«, dicen en Público. Las metáforas deportivas –de las que yo también me serví– se imponen: o se habla en términos futbolísticos o pugilísticos. Siempre, con palabras propias de un deporte de contacto, pero para reconocer que, a falta de una victoria por KO, los observadores señalan un triunfador por la mínima. Así presenta los resultados El País. Por su parte, en El Periódico podemos leer que «Zapatero neutraliza las acometidas de Rajoy y lo supera al contrataque«. Lluís Foix, en La Vanguardia, añade con metáfora pugilística: «Zapatero gana por puntos«. En El Plural recogen las primeras impresiones y aciertan con la clave de la interpretación. Después de mencionar las encuestas televisivas que dan a Rodríguez Zapatero como vencedor, remiten a los sondeos de la prensa conservadora. El juicio que estos medios hagan es el máximo de efecto que Rajoy podría obtener. Por eso apostillan en El Plural: «el hecho de que las encuestas para los diarios y medios conservadores ofrezcan un empate técnico también supone una victoria para los socialistas». Abc y El Mundo se conforman con las encuestas electrónicas que, sin control riguroso ni científico, conceden un leve triunfo a Mariano Rajoy: esos resultados dudosos Periodista Digital los copia, los reproduce y los exagera. La impresión general no es ésa. Evidentemente: a falta de una contundente pegada que desarbole las defensas del contrario, quien está a la ofensiva comprueba finalmente que su esfuerzo no rinde los frutos esperados. Sobre todo cuando no se gana en los análisis demoscópicos que día a día se hacen.
Transcripción íntegra del Debate: aquí.






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