1. Primeras impresiones (0:32 horas, 4 de marzo)
He seguido el segundo debate televisivo de principio a fin. He escuchado a los contendientes, que desde luego no son los únicos que se presentan a las elecciones generales, según me recuerdan algunos de los amables comunicantes que aquí comentan: Kant o Fuca, por ejemplo. A golpes de espectáculo televisivo, épico, final, podríamos llegar a pensar que no hay otras opciones. Durante todo el tiempo he tenido la impresión de que Mariano Rajoy debatía como líder de la oposición. Como líder de la oposición. Es decir, como perdedor de estos comicios. En repetidas ocasiones se ha referido a su rival como Presidente. O ha aludido a Rodríguez Zapatero para criticar sus promesas como futuro mandatario. Al candidato popular se le veía francamente nervioso, sobre todo al principio, cuando echaba al suelo los expedientes ya usados mientras la cámara lo captaba. O cuando la solapa izquierda de la americana le bailaba repetidamente como consecuencia de la agitación de su pierna: sospecho que también la izquierda. ¿Que es poco serio ese comentario? ¿Que es una observación banal? En televisión no hay nada trivial.
Repaso los primeros sondeos de las cadenas y de las ediciones digitales de los periódicos digitales para contrastar mi impresión. Son en este momento las 0:32 horas del martes 4 de marzo. Según La Sexta, Rodríguez Zapatero ha ganado el debate para el 49,2% y Rajoy para el 29%. En Cuatro, el 50,8% de los espectadores juzga ganador al actual presidente: sólo un 29,8% considera triunfador a Rajoy; el 13% restante estima que se ha producido un empate. Según los lectores del diario El Mundo, Mariano Rajoy ha ganado el debate por un 56%. En El País, un 59,9% juzga que se ha impuesto Zapatero. Buenas noches y hasta mañana. Seguiremos.
—————–
2. Hermenéuticas (8:45 horas, 4 de marzo)
La hermenéutica es la ciencia de la interpretación de los textos, de los textos sagrados especialmente. Es la disciplina que permite captar el sentido: Dios ha hablado, el mundo es su prosa y los libros sagrados son su palabra particular. Los duchos en esta materia pueden leer literalmente pero sobre todo pueden leer el sentido figurado de las páginas de acuerdo con las intenciones y de acuerdo con las circunstancias. Son capaces de regresar al libro original, de restaurar la literalidad de lo dicho y de descubrir sus añadidos, las interpretaciones que de él se han hecho en los diferentes contextos. Son capaces de ver el texto desnudo y de averiguar sus usos, ese recubrimiento cultural e intencional.
¿Puede hacerse hermenéutica de la hermenéutica? Modestamente, eso es lo que yo suelo hacer cuando interpreto lo que dicen los intérpretes de los medios de comunicación. Echemos un vistazo a los titulares de las primeras planas:
–El País: «Zapatero tumba a Rajoy«.
–Público: «Rajoy no pasa el examen«.
–El Mundo: «Zapatero vuelve a ganar a Rajoy en un debate lleno de propuestas«.
–Levante-Emv:»Los sondeos vuelven a dar la victoria a Zapatero«.
–Abc: «Remontada de Zapatero para ganar por la mínima en la encuesta de Abc.es«
El mejor titular es el de Abc. El lector corriente ha de hacer hermenéutica finísima para entenderlo, para atrapar el sentido del texto que sigue y su correspondencia con el titular que encabeza. Estoy estudiándolo. No sé si lograré captarlo. Por otra parte, estoy interpretando las restantes interpretaciones… No sé si vale la pena dicho esfuerzo. Quizá sea la impresión general la que acabe imponiéndose. ¿Y cuál es esa impresión general?
————–
3. Llevar la delantera (12:32 horas, 4 de marzo)
Leo en un despacho de Europa Press: «El presidente del PP y candidato a la Presidencia del Gobierno, Mariano Rajoy, reconoció hoy que en el debate de anoche con el jefe del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, ‘no debería haber debatido tanto tiempo’ sobre Irak y el 11-M y debería haber ‘dedicado más tiempo a la lucha contra ETA’. En declaraciones a Onda Cero recogidas por Europa Press, Rajoy explicó que en vez de hablar ‘tanto tiempo’ sobre ‘un tema del que los españoles ya han emitido un juicio’, y que además es ‘el argumento favorito del señor Zapatero’, debería ‘haber dedicado en ese bloque más tiempo’ a hablar de la lucha antiterrorista y ‘haber insistido más a Zapatero para que pidiera disculpas por las mentiras a las cuales ha tenido sometido al Congreso y a los españoles a lo largo de estos cuatro años’…» Etcétera.
———————
4. Preparados, listos, ya (9 horas, 5 de marzo)
Encuentro digital con Esperanza Aguirre al día siguiente del debate televisivo.
—————
5. El monarca y su delfín (11:45 horas, 5 de marzo)
Ustedes habrán visto la imagen que encabeza este post. Es una fotografía de Gorka Lejarcegi aparecida en El País el lunes 3 de marzo. El periódico reproducía esa instantánea en su primera plana. Otros diarios (Abc, El Mundo, Público, etcétera) también llevaban a portada esa escena. Es un detalle del mitin celebrado este fin de semana pasado en León por el Partido Popular. Por supuesto, todo el protagonismo de la concentración estaba reservada para el candidato Rajoy. Según parece no estaba previsto que apareciera José María Aznar. Sin embargo, apareció. ¿Con qué fin? La interpretación del propio partido es inequívoca: con el propósito de apoyar al candidato. En efecto, recibir el respaldo expreso, en campaña, de un ex presidente es algo notable, incluso muy notable. No obstante, de cara a la representación pública, que el anterior mandatario popular se muestre con un suéter de color rosa no es nada favorecedor: no es nada favorecedor para el actual candidato, quiero decir. Lejos de presentarse preceptivamente vestido de paisano, de burgués serio o severo, José María Aznar se pone una indumentaria casual. Llama mucho la atención y, por tanto, cuando observamos la instantánea, ese suéter le resta protagonismo visual al candidato Rajoy. ¿Nadie es capaz de decirle al ex presidente que debe obrar con templanza gestual para no dañar al delfín? Lo dije en mi artículo en Claves de razón práctica en un pasaje que ahora vuelvo a reproducir:
…»Por este motivo, el político tiene que vencer en sí mismo, día a día y hora a hora, un enemigo muy trivial y demasiado humano, la vanidad”. ¿Y qué es la vanidad en un político?, se pregunta Max Weber. Es tomarse como el centro de las cosas. La vanidad es “esa necesidad” que experimenta algún tipo de mandatario “de ponerse a sí mismo en el primer plano lo más visiblemente posible”….
——————-
Hemeroteca JS
Reseña de Duelo de titanes, de Lucía Méndez (Ojos de papel, marzo de 2004)


Deja un comentario