Lo real y su doble

 

1. Lo real y su doble

¿Qué sucede, qué es lo real? ¿Lo que ocurre o lo que nos muestran? La pregunta es ociosa en un sociedad mediática: nos plantea un falso dilema. ¿Qué es un objeto real? ¿Qué es un hecho real?, se preguntaba Clément Rosset. Todo lo que tiene una existencia real es aquello que captamos singularmente, sin representación, sin mediación, sin espejo, admite Rosset. Pero, por ello mismo, “el objeto real es en efecto invisible, o más exactamente incognoscible e inapreciable, precisamente en la medida en que es singular, esto es, en la medida en que ninguna representación puede sugerir su conocimiento o apreciación mediante la réplica”. Pero vivimos en un mundo de réplicas, de espejos que se reflejan mutuamente sin que sepamos cuál es el referente original. Toda recreación de lo real falsea propiamente lo real representado o reproducido, lo vela con un significado añadido, resaltado, sesgado, haciendo de su duplicación una metáfora. Si lo real es la identidad absoluta, la singularidad, entonces no puede haber lo mismo duplicado: sólo será una ilusión. 

¿Entonces? Vivimos, insisto, en un irremediable mundo de réplicas, de espejos, sin que sea pensable desprenderse de esa duplicación exponencial. Lo que pasa es lo que pasa en las pantallas (o en su pálido reflejo, que son los periódicos): lo real duplicado en esas pantallas que reúnen a públicos diversos, a espectadores diseminados que comparten unas mismas imágenes o vivencias, unas mismas ilusiones. Salvo que te desconectes o salvo que te alejes de tu entorno personal, no hay modo de escapar de esa red audiovisual. ¿Algo que lamentar? No es posible una vuelta atrás: no es sensato creer que podemos prescindir de lo real mediático, de lo real duplicado. Lo que unos ven es objeto de comentario, y eso de lo que se habla sirve para establecer lo real hablado, el temario de lo contemporáneo, de lo actual: de lo comentado. Más que proponerse una robinsonada imposible (solo, sin asideros, sin contacto), es preferible aprender a conducirse en un universo noticiero que está hecho de lo relevante y de lo irrelevante, de lo real y de su réplica, de su mezcla delirante.

Como admite Gilles Lipovetsky, “el papel de la escuela será primordial para aprender a situarse en la hipertrofia informativa”, para aprender a discernir. Debemos manejarnos con noticias muy variadas que se hacen públicas con intenciones muy diversas. No hay un mundo del que se informe, sino que hay una información a la que se le busca confirmación real, corroborando lo ya sabido de antemano. Debemos interpretar simultáneamente lo distinto, lo previsto o lo imprevisto. Desde luego estos aprendizajes son retos imprescindibles (y de eso hablábamos en la mesa redonda en la que estuve el pasado sábado). “Uno de los grandes desafíos del siglo XXI”, añade Lipovetsky en La sociedad de la decepción, “será inventar nuevos sistemas de formación intelectual”. Lo distinto no es lo distante, sino lo conexo, lo vecino. Vivimos, en efecto, en la suma de las noticias: cosas varias se adicionan aturdiéndonos. El resultado es un caos informativo de datos heterogéneos que, yuxtapuestos, provocan un efecto, un estado de ánimo, una impresión: rehacen lo real, sin que sepamos muy bien qué es eso que llamamos lo real.

Inevitablemente, los periódicos españoles avecindan un partido futbolístico y un congreso partidista. En primera plana aparecen Mariano Rajoy e Íker Casillas: ¿lo real y su doble? ¿Quién es lo real, y quién el doble? O, mejor, pongámoslos en orden: Casillas y Rajoy. El primero sale en efigie y en texto; el segundo, sólo en texto. La imagen de un guardameta estirándose hasta detener un balón es épica: es el individuo que hace frente a la fatalidad como un héroe. El presidente de un partido saliendo semivictorioso de un congreso como si estuviera en la final de la Eurocopa es previsible: el protagonista puede resignificar valiéndose de símiles futbolísticos y su periódico rival se lo agradece: así hace primera plana con la Eurocopa real y su doble. Incluso con los africanos que se valdrían del aturdimiento futbolístico para burlar la vigilancia fronteriza: “Los subsaharianos aprovechan los penaltis para entrar en tromba en Melilla por segunda vez”, dice otro titular de la portada reproducida más arriba.  

“Estamos cada vez más ahogados por los flujos ininterrumpidos de la información”, insiste Lipovetsky. Una sobremediatización que reemplaza, en parte, la vivencia personal o la propia experiencia directa de lo real, mezclándose lo factual y su metáfora, la pieza y un puzzle posible. Si se fijan, ambos fenómenos –el partido y el encuentro– eran previsibles en su desarrollo, pero tenían suficiente azar para hacerlos relatos inciertos y comunes, que es lo más atractivo de lo real convertido en símbolo. El Congreso del Partido Popular se concibió como un espectáculo mediático en el que conjurar un pasado para hacer posible determinado porvenir. El encuentro futbolístico, también.  ¿Y la avalancha de subsaharianos?

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2. El miedo del portero al penalty

El Mundo, por ejemplo, convierte ese hecho en un dato más de la Eurocopa. Los restantes diarios mezclan igualmente los hechos según las ediciones. Al final, al lector le resulta difícil orientarse entre una información que se renueva constantemente solapándose con las anteriores. La edición impresa del periódico que aquí pueden consultar habla de los “penaltis” que habrían aprovechado los africanos para irrumpir en Melilla. Sería una segunda avalancha, según el diario y según las agencias: habría habido una previa, en efecto. En la edición en papel que yo tengo frente a mí (El Mundo, de Valencia), la portada es la misma salvo por un leve cambio en el enunciado de dicha noticia: “70 subsaharianos entran en tromba por la frontera de Melilla arrollando a los vigilantes”. Sería la primera de las avalanchas. Acudo a la página 25 (a la que me remite ese titular) y, en efecto, nada se dice aún de la Eurocopa de los africanos. ¿Aprovecharon o no los “penaltis” más tarde?   Las ediciones en papel de los periódicos coinciden en que la hora de la primera avalancha fue hacia las 4:30 horas de la madrugada del domingo y la segunda, abortada, en el momento de la sensación verdadera: en la tanda de “penaltis”. Aun admitiendo que todo esto haya sido así, habría que preguntarse si, en efecto, la vigilancia froteriza se descuidó cuando el encuentro futbolístico estaba concluyendo. No lo parece, pues esa segunda tromba humana fue finalmente detenida. “Los inmigrantes no saltaron  la alambrada, como en anteriores ocasiones, sino que entraron a la carrera, arrollando todo lo que encontraron a su paso”, leo en un despacho de agencia. Arrollando todo lo que encontraron a su paso: hay tantas tentaciones de equiparar la carrera del jugador con la del inmigrante, tantas tentaciones metafóricas… Permítanme hacer literatura irritante de un pasaje notable.

     “Se anunció un penalty. Todos los espectadores corrieron a ponerse detrás de la portería.

     –El portero está pensando hacia qué esquina va a lanzar el otro el balón –dijo Bloch–. Si conoce al jugador, sabrá cuál es la esquina que elige normalmente. Pero generalmente, el jugador que lanza el penalty cuenta también con que el portero está haciendo éstas o aquellas conjeturas. Así que el portero sigue reflexionando, y llega a la conclusión de que esta vez el tiro irá dirigido a  la otra esquina. ¿Pero qué ocurre si el jugador continúa reflexionando también, y decide dirigir el tiro a la esquina acostumbrada? Etcétera, etcétera.

     Bloch vio cómo poco a poco todos los jugadores iban saliendo del área de castigo. El que iba a lanzar el penalty colocó el balón en el sitio adecuado. Entonces él mismo retrocediño y salió del área de castigo.

     –Cuando el jugador toma la carrerilla, el portero indica con el cuerpo inconscientemente la dirección en que se va a lanzar, antes de que hayan dado la patada al balón, y el jugador pueden entonces lanzar el balón tranquilamente en la otra dirección –dijo Bloch–. Es como si el portero intentara abrir una puerta con una brizna de paja.

     De repente el jugador echó a correr. El portero, que llevaba una camiseta de un amarillo chillón, se quedó parado sin hacer un solo movimiento, y el jugador le lanzó el balón a las manos”.

Eso leo en la célebre novela de Peter Handke: El miedo del portero al penalty. Exactamente como les sucedió a los inmigrantes reales de la historia melillense: tampoco la carrera del delantero le sirvió, a pesar de haber salido a arrollar. También a los subsaharianos les pararon el tanto,  y ahora los diarios pueden narrarlo en términos futbolísticos: como un duplicado de lo real. Los africanos no rompieron el maleficio, no pudiendo acercarse al final, a la final, pero si hemos de creer lo que dice la crónica periodística esos inmigrantes sabían lo que se jugaban y lo que se jugaba. La policía ejercía de guardameta bien real (más que metafórico) y Melilla, o sea España, era la portería a franquear, la portería inexpugnable del contrario. Es muy grande, sí, la tentación metafórica y la prensa se entrega a ello con fruición. Desde la primera página.

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3. El Manifiesto por la lengua común

Desde la página 1. En un primer comentario aparte y en correo privado, Àngel Duarte me pide, por favor, que me fije bien, que no me detenga en lo fácil: los titulares de la Eurocopa con los que se interpreta el propio fútbol, el congreso del PP o la irrupción de los inmigrantes. Me pide que mire la parte superior de esa página para así ver el Manifiesto por la lengua común: otro titular que encabeza la primera plana de El Mundo. Claro, claro que lo he visto: es a cinco columnas con un fondo azul que resalta su importancia y con un motivo cervantino que, supongo, también sirve para realzar y para dar algo de casticismo o de universalidad –según– a dicho Manifiesto. El reclamo, con los nombres de los primeros firmantes, remite a páginas interiores. ¿Algo que decir? Como en el caso del fútbol, de Rajoy y de los inmigrantes, no voy a entrar en sus contenidos. Me permitirán no pronunciarme sobre ese Manifiesto (quizá en otro momento). No se me escandalicen: tampoco examino la conclusión política del PP, el logro deportivo de la Selección Española o el resultado polícial de la avalancha. Sólo constato su valor informativo y su contaminación semántica.

Si se fijan, lo que he realizado en este post es un análisis formal y sobre todo un examen del avecindamiento metafórico de las noticias. Lo que hago es verificar cómo la política y la inmigración –en este caso– se conciben y se ejecutan en términos futbolísticos por su propios protagonistas: Rajoy hablando de la final a la que acudirá el PP; y los subsaharianos aprovechando el aturdimiento futbolístico de la España vigilante. Lo que hago también es mostrar la construcción de una primera plana con los periodistas seleccionando unas pocas piezas de un puzzle semánticamente coherente. No inventan, pero refuerzan la impresión y, por tanto, imponen una única interpretación basada en la noticia dominante: esa en la que aparece el guardameta cruzándose en su paradón, en una fotografía que ocupa las cinco columnas.

Si el Manifiesto carece de todo sesgo futbolístico y además encabeza, entonces esa noticia –también a cinco columnas– parece desmentir el análisis que he hecho de la primera plana, pues no todo lo noticiable tiene que ver con el fútbol patriótico como significado global o vitola que todo lo envuelve. Habría, por tanto, un elemento incoherente en la página (y una incongruencia en mi análisis). Y, sin embargo, no es así: hay patriotismo de lo español y del español. En las páginas 20 y 21 se detallan las condiciones que han rodeado la redacción del Manifiesto. Se reproduce incluso. Y ahí es donde lo periodístico –el doble de lo real– desplaza al hecho, crea el acontecimiento de antemano. Leyendo esas páginas advertimos que, el mismo día en que se va a hacer público dicho Manifiesto, El Mundo ya lo reproduce, sin que las restantes ediciones impresas de los periódicos que he leído (El País y Abc) puedan hacer lo mismo: sólo anuncian el acto de presentación en el Ateneo de Madrid para ese mismo día.

¿Una exclusiva del diario? ¿Un tanto a favor de Pedro Jota…, ya que hablamos en términos futbolísticos? Desde luego, El Mundo les ha metido un gol a sus rivales valiéndose de un once titular y de unos primeros suplentes que también juegan. Hay gentes apreciables entre quienes firman, algunos –unos pocos– muy destacados y relevantes. Desde luego es una filtración interesada que el periódico hace suya hasta convertir su fax, su correo postal o su sitio web en los lugares o medios de la adhesión. Las páginas interiores convierten el hecho en grave y muy importante, extraordinariamente importante si, como dicen los firmantes, su aprobación podría “exigir una modificación constitucional y de algunos estatutos autonómicos”. La pregunta inmediata es: si tan decisiva es esa noticia, al poder implicar cambios del orden constitucional, por qué no se le reserva mayor espacio en portada; si tan grave es la discriminación lingüística de los castellanohablantes, por qué se agiganta al héroe Casillas. El tamaño sí importa: la imagen poderosa del guardameta limita la presunta relevancia que el periódico quiere dar en primera plana al Manifiesto, a su anuncio. Su colocación en la parte superior despista y equivale al valor informativo y al reclamo de una página par, siempre inferior a la la impar. 

4. Colofón

Este post no concluirá el martes 24 de junio a las 17 horas, según estaba previsto. Porque la duplicación de lo real, su simulación, la ceguera voluntaria, el velo, continuarán… Continuará…, como suelo poner en el post in progress. Parafraseo una cita de E. A. Poe que Clément Rosset emplea como exergo: en este post quería hablarles de nuestra manía de negar lo que hay, y de explicar lo que no hay. En eso seguimos. ¿Por qué? Pues porque “lo real no se admite sino bajo ciertas condiciones y sólo hasta cierto punto: si abusa y se muestra desagradable, se suspende la tolerancia. Una interrupción de la percepción pone entonces a la conciencia a cubierto de cualquier espectáculo indeseable”, añade Rosset. Nos gusta engañarnos, concluye en su libro titulado Lo real y su doble, porque la ilusión tiene que ver más con el deseo que con el error. La cubierta de El Mundo que motivaba este post es una ilusión: también tiene que ver más con el deseo que con el error.  Por favor, vuelvan a mirar esa primera plana. Examínenla ahora. Es el puzzle del deseo y es el espejo de una realidad monocorde. Cuando un bebé de pocos meses se ve reflejado en un espejo no sabe que es él. Poco a poco irá descubriendo que esa imagen especular es la suya, pero entonces comenzará una etapa productiva: tratará de acomodar la imagen a lo que cree ser hasta finalmente ser lo que la imagen le devuelve. La pose se refleja y, finalmente, el ser real se parece a la pose: todo un repertorio de deseos insatisfechos.

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Variedades

La velocidad de superposición de los sucesos “…En todo caso, para revertir este fenómeno e impedir que la actualidad tergiverse la realidad se impone volver a un sistema gravitatorio suficientemente fuerte como para que las cosas puedan reflejarse y por tanto tengan alguna duración y alguna consecuencia”. Leer más.

55 comments

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  1. Angel Duarte

    No nos decepcione don Justo y no se olvide del “otro” titular. En la primera de El Mundo, la nación aparece, como siempre, ordenada. Situado entre el espíritu y la materia, Casillas vuela hacia la gloria.
    ¿La hora? Abajo a la derecha.

  2. Kant

    Buenas tardes tenga también ud, sr. Serna, aunque se las desee con un día de retraso.

    Estas líneas deberían constar en el anterior “post” pero dado su frenético ritmo de producción intelectual, don Justo, me veo precisado a incluirlo en éste, hacer un pequeño comentario sobre el anterior y prometer centrarme en el presente a partir de ese momento.

    Regresando, pues, furtivamente, al anterior… Sr. Fuster, gracias, igualmente a ud.,por su bienvenida y discúlpeme, del mismo modo, en mi tardanza en responderle. Sr. Planas, permítame sólo una apostilla a la suya última. Independientemente de que aplauda su capacidad autocrítica al reconocer su inestabilidad metabólica (no todo el mundo está capacitado para ello) y ratificarla en su última intervención con ese “casi”, me inclino más a recordarle que si, en efecto, hice un ditirambo, por definición (una vez más), estamos ante una composición de carácter laudatorio definido por su exceso, con lo cual, no hace falta que caiga en la reiteración.

    Quedo, así, a la espera de que continúe su disertación sobre lo real y su doble. Aunque… ¿estamos ante un solo espejo (deformado o no)? Dudo. Más me inclino a pensar que al adentrarnos en una sociedad compleja, lo que hemos hecho ha sido entrar en el barracón de feria dedicada al laberinto de los espejos. Cuando apunta esa contraposición Casillas-Rajoy, en efecto, hablamos de una paridad pero al introducir la noticia del asalto fronterizo, los espejos se multiplican. Vemos una infinidad de imágenes reflejadas que, en su propia interacción, convierten la realidad en pura abstracción conceptual, en la carencia de argumentos, en el triunfo de las imágenes inaprensibles, del simulacro. Ya no son dos contrapuestos, torrencialmente, nos asalta el problema de la emigración, el de la eficacia de las fuerzas de orden público, el del posicionamiento político de un diario que se presenta como independiente… y, cada uno de esos temas, a su vez, son capaces de generar nuevas imágenes que rebotan no sólo en su propio contrario sino en las otras imágenes. Torrentes de información, gran parte de la cual es deformante más que informante. En fin, que la escena de espejos de don Benito Perojo (esa que plagiaría don Orson Wells en La Dama de Sanghai) se convierte en la realidad, o sea, en la incertidumbre. Qué paradoja, justo cuando nos dicen que estamos mejor informados, descubrimos que lo que estamos es más perplejos.

  3. Juan Planas

    Ignoro, estimado Sr. Kant, por qué se empecina en recordarme, precisamente, la obviedad de su ditirambo cuando fui yo mismo el que se la señalé. Será su vocación coral. Contrólese (controle su multitud, quiero decir). Saludos.

  4. Anónimo

    Estamos tan bien informados como las multinacionales nos permiten. Ninguna multinacional se va a permitir el lujo de atacar a su propio sistema. Nos tenemos que quedar con los pequeños matices entre unas informaciones y otras. Pero lo normal, desde mi punto de vista, es ver medio de comunicación tras medio de comunicación lo mismo.
    También sería injusto por mi parte olvidarme de que en esta epoca pseudoglobalizada tenemos medios de comunicación alternativos, eso sí, minoritarios. Internet es buen caldo de cultivo de ellos. La lastima es que para informar hacen falta recursos ecónomicos de los que suelen carecer.
    Yo creo que hoy en día por culpa de las multinacionales, carecemos de una información y analisis proporcionales a los ingentes recursos tecnológicos que se tienen hoy en día.

  5. Paco Fuster

    Aunque veo que Justo no entra en el contenido, ni del Congreso ni del Manifiesto, me gustaría apuntar muy brevemente algunas cosas que me han llamado la atención; digo sólo apuntar porque no es propiamente el tema del post – el del contenido quiero decir – y porque quiero evitar extenderme.

    Sobre el Congreso un par de cosas. Hace unos días anunciaba aquí que me gustaría tratar el tema de las nuevas caras del PP. En realidad, lo que quería es que, puesto que yo no lo entiendo (o soy muy tonto o es que no me estoy al día del vocabulario político), alguno de ustedes me explicara en que consiste la doctrina política o la ideología que profesa o sostiene Soraya Sáenz de Santamaria. Me refiero a la frase que dijo ya hace unos días, explicando que ella se sentía cómoda en el “liberalismo social”. Le he dado muchas vueltas, pero aún no he logrado comprender en que consiste esta ideología. Si alguno lo sabe…

    Por otra parte, debo reconocer que me sorprendió gratamente el discurso de Ángel Acebes en Valencia. Lo último que hubiera esperado es ver a Acebes citando a Churchill en un discurso. Por eso, más allá de su contenido (dejo eso para votantes y militantes del PP, que no es mi caso), me parece que salió bastante bien parado del envite.

    Sobre el Manifiesto, vuelvo a decir lo que dije aquí hace meses. Cuando analizamos en su día el Manifiesto de UPyD, maticé algunas cosas que leía y no entendía. Acabo de leer el Manifiesto este de ahora y sigo sin entender. No digo que esté o no de acuerdo aunque no hace falta conocerme mucho para saber que no lo pienso firmar. Pero rescato un par de expresiones con el mismo ánimo de que alguién más capacitado que yo lo haya entendido y me lo explique:

    1.- La expresión “Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas y merecedoras de protección institucional como patrimonio compartido”.

    No entiendo que digan que el castellano es la única lengua oficial compartida por todos y que luego se diga que todas son españolas (acabo de descubrir que el catalán es un lengua española; sabía que es hablada en España, no que era española) y más aún, que son patrimonio compartido. Vamos a ver, si acaban de decir que el castellano es la única que compartimos todos, ¿como se puede decir que las otras lenguas son patrimonio compartido?

    2.- Y lo que ya riza el rizo. Dicen: “En las comunidades bilingües es un deseo encomiable aspirar a que todos los ciudadanos lleguen a conocer bien la lengua cooficial, junto a la obligación de conocer la común del país (que también es la común dentro de esa comunidad, no lo olvidemos). Pero tal aspiración puede ser solamente estimulada, no impuesta”.

    Esto lo dice el punto 3, pero es que en el 1 se dice: “Es decir, hay una asimetría entre las lenguas españolas oficiales, lo cual no implica injusticia (?) de ningún tipo porque en España hay diversas realidades culturales pero sólo una de ellas es universalmente oficial en nuestro Estado democrático”.

    Conclusión: defender y promover el uso del catalán en las instituciones públicas es una “imposición abusiva”. Sin embargo, la asimetría entre las lenguas oficiales no es injusta, es lo más natural y sano porque el castellano es “universalmente oficial” (otro término nuevo inaudito para mi; sé que hay cosas oficiales y otras universales, pero ¿”universalmente oficial”?

    En fin, ya he dicho lo que quería decir.

  6. Kant

    Si lo ignora, ilustre sr. Planas, poco más podemos hacer mi coro (descontrolado) y yo. Saludos.

  7. Juan Planas

    Le comprendo, egregio Sr. Kant. El pensamiento individual y el coral no debieran de coincidir -salvo por error o azar, que no necesidad- nunca y sé que usted lo sabe.

    En cuanto al manifiesto por la lengua, recién acabo de darles mi inútil apoyo… pese a la infame redacción del texto, que no pasa de ser un catálogo de eufemismos y dila(ta)ciones insoportables. Pero cualquier parto contra el aborto del nacionalismo no es mala cosa.

  8. Angel Duarte

    Como don Justo ha tenido a bien incluir, como le sugerí, el Manifiesto en el análisis de la compleja portada de EL MUNDO me permito, con su venia, hacer una precisión iconográfica. Al ver la primera de el periódico de don Pedro Jota de ayer creí hallarme en Taüll o en el interior de las salas del Museu Nacional d’Art de Catalunya, en Montjuïc, donde se hallan en estos momentos los más conocidos frescos románicos del Pirineo catalán. Vamos, que me sentí como ante el pantocrátor más convencional.
    Cierto, la atención era reclamada, en primera instancia, por el Señor. Como debe ser. En este caso no era un Cristo bendiciendo sino un Iker llevando a cabo, también con sus manos, aunque con los ojos semicerrados, el gesto de Salvación. Detenía el Pecado y nos abría las puertas del Paraíso.
    Rodeando la almendra fotográfica, se podían ver, literalmente, todos los argumentos habituales en las representaciones pictóricas cristianas del medioevo. Por encima, la Palabra, el Verbo, la Lengua Común que es el Padre y, al tiempo, el Espíritu Santo. De la que a veces, pecadores, nos apartamos. Suerte que los apóstoles, de don Arcadi a don Fernando, pasando por don Albert nos recuerdan que de ella emana toda la sabiduría, que es una fuente inagotable de conocimientos.
    En la parte inferior, lo terrenal. La experiencia de la tenemos que elevarnos para alcanzar la Gloria. Una experiencia rutinaria, la que encarna Rajoy y sus miserias. Una experiencia tortuosa y torturada, la de los subsaharianos intentando salir de su infierno particular para compartir el nuestro.
    Teología medieval en esta puro. Y Fernando Savater sin enterarse.

    Pd. Para que no haya dudas: estoy hasta las narices del nacionalismo catalán, estoy hasta las pelotas de políticas lingüísticas y del catalanismo miserabilista –y del otro-, creo que el que quiera escolarizar a sus hijos en castellano tiene TODO el derecho del mundo a hacerlo, estoy convencido que la tercera hora en castellano tiene que darse, ruego a Dios que algún día el Estado recupere funciones que ha perdido por el camino (por ejemplo, en la gestión de las Universidades)… Pero, por favor, que no me hagan comulgar con ruedas de molino.

  9. jserna

    Las formalidades del Manifiesto

    Sr. Fuster, entiendo perfectamente su desconcierto ante el Manifiesto, que firman gentes conocidas e intelectuales de prestigio, algunos de los cuales admiro. Me ceñiré a la cuestión formal, a las formalidades. Lo que debería pedírseles es una mejora en la redacción del Manifiesto: que no torturen el español con una sintaxis trabajosa. Lo segundo que debería pedírseles es que si consideran la circunstancia tan grave y extrema como dicen no deberían haber limitado ese Manifiesto a un solo periódico y a un solo partido. ¿Que los restantes se han desentendido? Pues que critiquen expresamente a los otros medios en los que publican habitualmente… Leo en Abc: “Savater explicó que no han buscado respaldo explícito de otras formaciones políticas (como podría ser el PP) y, de paso, opinó que ‘ninguno de los dos grandes partidos se ha planteado este asunto de una forma coordinada y seria’…”. Plantearse este asunto de forma coordinada y seria, ¿qué es? Hacerlo como dicta UPyD y como establece El Mundo? De hecho, el partidismo del Manifiesto se vio en la presentación. Vuelvo a leer en Abc: “ejercieron como maestros de ceremonias tres miembros significados de UPyD (el filósofo Fernando Savater, el profesor de la UPV Carlos Martínez Gorriarán y el escritor Álvaro Pombo) a quienes secundó, mediado el acto, la académica e historiadora Carmen Iglesias”. Carmen Iglesias se representaba a sí misma, supongo, pero también representaba indirecta o directamente a Unidad Editorial, grupo que preside y cuyo principal medio de comunicación es El Mundo: precisamente el periódico en el que se ha plasmado la iniciativa. Por lo que parece, los reponsables intelectuales y políticos de UPyD se han especializado en lo que Barack Obama recomienda en La audacia de la esperanza: además de presupuesto y del apoyo de las bases, todo político con aspiraciones necesita “espacios ganados en los medios”, es decir, necesita demostrar una especial “habilidad para generar noticias que tengan cobertura gratuita”.

    Cf.: http://upyd.es/

  10. Fuca

    Ya estoy de vuelta, aunque por poco tiempo; el sábado me marcho de vacaciones. Estas semanas os leía pero no intervenía, no tenía tiempo, demasiados exámenes que corregir, alumnos a los que atender, evaluaciones…, los finales de curso siempre son así.

    Me perdí dos “post” interesantes; me admira esa capacidad de Justo Serna para ir enlazando unos temas con otros, siempre bien razonados, salpicados de citas y de recomendaciones literarias; me gustaría poder llegar algún día a adquirir esas destrezas, aunque lo veo difícil. Si hubiera intervenido, tendría que matizar algunos comentarios; creo que se mezclaron los temas y, del gusto o disgusto que nos provocan las corridas de toros, se pasó a hablar de maltratos a mujeres o de espectáculos que poco tienen que ver con esa “fiesta” que tanto gustaba a nuestros grandes poetas de la generación del 27 y de otras posteriores. También distinguiría, cuando se habla de padres e hijos, al padre de la madre; creo que no desempeñan en una familia el mismo papel el padre y la madre, salvo excepciones, por lo menos en las personas de mi generación. Se podrá matar metafóricamente al padre, nunca a la madre.

    Sobre el tema de hoy, esperaré a que nuestro amigo Justo acabe su post. No sé por qué me parece que algunos contertulios y yo somos incompatibles para dialogar sobre ese manifiesto por una lengua común, será porque hablamos diferentes lenguas o porque nuestra ideología difiere; no entiendo cómo se puede apoyar un manifiesto a favor de la uniformidad, de la discriminación de las minorías, de la vuelta al pasado, a otros tiempos que parecen añorar los firmantes de ese (mal) escrito españolista.

    Dicen que “contar con una lengua política común es una enorme riqueza para la democracia”; pero, ¿no será mayor riqueza contar con varias lenguas del mismo o mayor arraigo histórico? Esto me recuerda a los partidarios de un solo dios verdadero, monoteísmo frente a politeísmo. La riqueza cultural nunca puede estar ligada a los “monos”.

    “Son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos”, dicen los manifestantes; estoy de acuerdo, por ello los ciudadanos y ciudadanas queremos tener derecho a poder manifestarnos en nuestras lenguas y eso, en mi país, aún no está permitido, el galego sigue estando relegado en muchísimos campos, nuestra lengua sigue siendo una lengua de segunda o tercera categoría.

    Seguiremos charlando cuando Justo Serna acabe su post.

  11. Marisa Bou

    El tal manifiesto es manifiestamente impresentable, lo firme quien lo firme, o precisamente por quienes lo firman. Dan una serie de vueltas por laq sierra de rodear, para venir a decir que, superada la injusticia de la pohibición, debemos -los que disfrutamos de lengua materna distinta al castellano- conformarnos con utilizarla en la “intimidad”. De donde se puede colegir que, como nos pasemos un pelo, nos la vuelven a prohibir constitucionalmente…

  12. Paco

    hay que joderse con serna. ahora no sabe como poner a caldo a Espada y se inventa este rollo para meterse con el.

  13. Paco Fuster

    Estoy de acuerdo, Justo. Yo también admiro a muchos de los firmantes (no sé si has visto que está nuestro amigo A.Lastra entre esos nombres ilustres), especialmente a Savater. Mi madre, que sabe de mi interés por su persona y obra, me llamaba ayer gritando para que fuera a ver la tele (yo estaba intentando estudiar) porque salía Savater hablando en las notícias. Respeto e incluso puedo llegar a entender (teniendo en cuenta sus circunstancias personales), su animadversión hacía los nacionalismos, pero no acepto ni pienso aceptar su visión del tema lingüístico, al menos tal y como está expresado en el citado Manifiesto.

    Y luego es muy extraño también lo otro que citas, lo de los medios y los respaldos. Obama que es muy listo ya lo dice en su libro. Si no cuentas con los recursos de otros, tienes que echar mano de la imaginación y la inteligencia para llamar la atención con potenciales temas de interés que tengan cobertura gratuita. El mismo Obama es un ejemplo de esto. Cuando Savater estuvo en Valencia, se quejaba de que los medios les ignoraban. Quizá tenía razón, pero no es menos cierto que su forma de promocionarse es un poco extraña. Esta mañana en la tertulia de la Cope, Pedro Jota presumía de eso, de ser el periódico “oficial” de la iniciativa y de estar recogiendo muchas firmas. Paco Maruenda, no podía ocultar su enfado porque no se hubiera contado con ellos y arremetía contra UPyD, diciendo que esa defensa del castellano la lleva haciendo el PP desde hace años. Y luego esta el bueno de Federico, que decía que hace treinta años, Savater le llamaba fascista por defender lo mismo que ahora propone el filósofo. En fin, que cada uno hacía iba a la suya y no se han aclarado mucho. Veremos en que queda todo, pero estos manifiestos suelen tener una vida muy corta.

  14. jserna

    Lengua propia

    Como he escrito en el blog de Àngel Duarte, los estatutos de autonomía suelen establecer algo así como una lengua propia. Siempre he sido contrario al concepto de lengua propia: sea ésta el castellano o el valenciano. Pese a lo que digan los estatutos, en el País Valenciano y en la Universidad de Valencia hay dos lenguas: no dos lenguas oficiales, sino dos lenguas de empleo común cuyos usuarios utilizan sin mayor conflicto. ¿Cuál es la propia? Para un bilingüe, ¿cuál es la propia? Alguna vez ya lo he dicho: En Cataluña y en el País Valenciano, hay numerosos individuos que hablan catalán. Permítanme poner un ejemplo cercano, el de mis hijos, a quienes los he escolarizado en esa lengua. ¿Por qué razón? En primer lugar, por ser el valenciano su idioma materno, por ser estricta y literalmente el idioma de su madre. Es bueno que aprendan y que se socialicen en la lengua que les es cotidiana.

    La razón por la que profeso esa opción educativa no es la de reforzar la identidad colectiva ni los sentimientos de pertenencia histórica. El motivo es estrictamente particular: la satisfacción de un derecho individual, como es el de poder emplear uno de los idiomas en uso, que, además, da la coincidencia de ser materno. Pero ese dato, ese rasgo, sólo es uno más de los numerosos atributos con que se revisten mis hijos, con que crecen, con que se desarrollan y con que, finalmente, me desmienten y me sobrepasan. El castellano, que es mi lengua de uso corriente, lo es también para ellos. Con ese idioma aprenden a compartir un universo de discurso, el de su padre (y también el de su madre bilingüe), y el de millones de personas -la mayoría, de nacionalidad no española- que han crecido y vivido con esas voces y con esa expresión.

    ¿Cuál es la lengua propia? Recuerdo un libro espléndido –me lo pareció cuando lo leí– de Albert Branchadell titulado ‘Liberalisme i normalització lingüística’ (1997). Defendía el uso del catalán desde el liberalismo: no para formar la nación, tampoco por los derechos que tendrían supuestamente los idiomas, sino para hacer efectivos los derechos de los hablantes, que no son sin más individuos, sino individuos con una comunidad lingüística. Luego, Branchadell ha publicado otros estudios muy interesantes que irritan sobremanera a los independentistas. Por cierto, Branchadell ha tenido polémicas habituales con Fernando Savater en ‘El País’.

    De todos modos, cada vez que regreso a este tema, no saben cuánto me aburre el asunto. ¿De verdad no es posible convivir lingüísticamente sin tener que emplear todos el mismo idioma y al mismo tiempo?

  15. Angel Duarte

    Convendrá conmigo que si su actitud estuviese más extendida podríamos ocuparnos de otros temas. No obstante, el fair play no ha sido lo habitual en las iniciativas institucionales y ha dejado de serlo en las actitudes de numerosos intelectuales. Afortunadamente, y por el momento, la ciudadanía ha respondido con mucha menos agresividad y con más naturalidad, y common sense.
    La verdad es que a mí también me está empezando a resultar una cuestión agobiante. Una fatiguita, vaya. Y, como señalo mañana, creo, en El Imparcial, profesionalmente frustrante. Esa es otra. Yo formaba parte de una comunidad científica de historiadores en la que se subsumían, aparentemente sin grandes inconvenientes, diversos usos lingüísticos. He escrito ‘formaba’. Lo razonable sería poder contestar afirmativamente a su última pregunta.

  16. Miguel Veyrat

    La intervención de la sensata profesora Fuca me reconcilia con este foro, pues mi disgusto por la vergonzosa confusión entre el espectáculo brutal de lucha entre un toro y un tigre, recogido en su diario por el pacato protagonista del libro de Justo Serna en el excelente ensayo “Diario de un burgués”, nada tiene que ver con la Fiesta ni con el arte de la Lidia de ptoros bravos. Hasta hoy, que yo sepa, nadie se ha atrevido a desmontar el Cossío, ni siquiera a desautorizarlo, quizás porque falten argumentos y los que contiene ese tesoro histórico no sirven pra mantener un debate que estuvo repleto de los peores y más bajos tópicos sobre una fiesta que el franquismo, sí, nos hizo detestar a todos quienes no pertenecíamos a su religión política, al confundirla con los “valores nacionales”. Muchos de los insultos esgrimidos aquí en contra de la fiesta resultaban indignos de cabales observadores de la cultura, como los que profirió el panameño Scalfaro, que acude a estas páginas de cuando en cuando atraído como mosca por el olor y sabor de la zulla humana.
    Otrosí, apoyo a Fuca en su maestría al detectar una más, e importante, entre las contradicciones que contiene el manifiesto promovido por Savater y sus colegas y camaradas de partido, y que Justo Serna corrobora muy acertadamente en su última intervención: tal es el uso del derecho a ser bilingüe o plurilingüe de cada ciuddano, que debe determinar una normativa democrática.
    Amo el castellano, en el que fui educado forzosamente en la escuela, y que escogí como lengua de trabajo como escritor por su expresividad y belleza, sin demérito a mis otras dos lenguas maternas que hablo más que correctamente, francés y catalán, pero de las que me privaron el uso literario: cuando quise hacerlo ya era tarde, y nos pasó a muchos de mi generación. No puedo crear a partir de ellas, aunque puedo traducir su poesía escrita con cierta eficacia literaria. Mi ex mujer Clara Janés, hija de uno de los más grandes editores españoles y un enorme poeta en catalán, tuvo que vivir esa misma contradicción, siendo apartada de la gran familia literaria catalana por quienes no podían soportar que la “filla d’en Janés” escribiera en castellano —no le valió que su madre, ex funcionaria de la Generalitat durante la República, debiera ser durante 40 años proivada de su puesto de trbajo y represaliada. Muchos catalanes de expresión española tuvieron que “escoger” entre el ostracismo y “autotraducirse”. Ambas soluciones fueron malas, pero quienes escogieron la segunda acabaron mucho peor perdiendo la espontaneidad creativa, a pesar de haber hablado corrientemente “en casa” un catalán que atesorba todos los valores familiares y afectivos, y en la escuela haber aprendido a expresarse y escribir científica y literariamente (mecanismo de delicados matices, cuyos males sólo serían detectables por un experto psicólogo) en castellano. Pero de aquél genocidio lingüístico no podemos salir por decreto, por ukase y en los términos ambiguos, confusos, propuestos por el manifiesto.
    Savater, a quien admiro en su honda crítica al comportamiento político y antisocial de las iglesias (aunque políticamente él no practique lo que predica) esta vez, como otras, ha marrado el tiro, acaso por el oportunismo que muchos le hemos reprochado frecuentememte.

  17. Miguel Veyrat

    Al mandar mi post no había leído la del profesor Duarte que, de otro modo, y treinta y pico años tras la Santa Transición ha debido vivir el mismo infierno debiendo optar incluso por un cierto modo de destierro.

  18. Juan Planas

    Me alegra, Miguel, encontrarte justo cuando iba a desaparecer… pero alargaremos un rato más el desnudo lento en que sí, siempre, acaba convirtiéndose pensar:-)

    Hablar de lengua común y/o lengua propia es adentrarse en el lenguaje -convertido en trampa- de los intereses de los sectarios, sus subvenciones lingüísticas, el advenimiento de tal o cual nación, la abolición de la otra y al fondo, tiritando, el conocimiento retorciéndose de dolor por las lenguas -todas ellas- masacradas.

    La pregunta de Justo: ¿De verdad no es posible convivir lingüísticamente sin tener que emplear todos el mismo idioma y al mismo tiempo? sólo tiene una respuesta. Sí. Es lo que hacemos cada día en la calle, en la intimidad, en la creación. En cualquier parte donde nos atrevamos, en definitiva, a ser como somos.

  19. Miguel Veyrat

    Yo he tenido que ingeniármelas, como casi siempre sucede en la vida, para enriquecer con los ecos de mis lenguas afectivas la poética que fluye en mi lengua de trabajo, no por impuesta manu militari, menos entrañable y preciosa en su sonoridad musical inigualable por haber sido empleada por poetas y escritores que en nada desmerecen a los que escribieron en nuestras tres otras lenguas, al menos las románicas, aquellas que conozco, ignorándolo todo de la literatura de transmisión oral de los euskaldunes. Sí, es posible convivir lingüísticamente, pero habríamos de forzar todos a una las puertas cerradas a cal y canto que separan estúpidamente unas naciones de otras, impidiendo que salga y se disuelva el olor a “cerrado y sacristía” de la España goda —o almoravide— y fundamentalista, como le digo hoy en su blog al profesor Duarte. Nuestro Estado español sigue gobernado por ignorantes de toda laya, y sumo a ellos al actual jefe del gobierno tras su cambio de chaqueta en Bruselas, votando con lo más repugnante de la derecha racista y neonacionalista europea.
    Aún a riesgo de extenderme demasiado, sí quiero recordar sobre el debate entre ficción y realidad, la célebre proposición de Aristóteles de que la ficción “es más verdadera” que la historia. Deducimos que quería decir que encierra una generalidad más incisiva y representativa y penetra más profundamente en las motivaciones y la experiencia humana. Como diría el gran comparatista Steiner, son las “historias” de Shakespeare o Chaucer su padre espiritual las que determinan el sentido de Gran Betaña y la interpretación del propio pasado, quien añadiría si estuviera ahora acompañándonos, que no hay historia formal que iguale la veracidad de “Guerra y paz” de Tolstoi o “El Cantar” transcrito por Per Abat, los viajes y lances (“historias”) narrados en la extraordinaria e insuperable segunda parte de El Quijote… ¿Hablamos de arqueología o de “monumentos de un intelecto que no enveceje”?

  20. jserna

    Regreso al tema del post. Yo leo mucha prensa en papel –y por supuesto ‘El Mundo’ entre los periódicos habituales– pero cada vez me resulta más raro mirar las portadas de los periódicos. Cada vez me parece menos creíble el ejercicio periodístico: y ello, quizá, por leer todos los días varios diarios. Perdonen, pero hoy tengo un día escéptico y lacónico.

  21. Kant

    Ya saben que no me gusta coincidir con él, pero no puedo más que sumarme a la opinión del sr. Serna en la cuestión del “Manifiesto”. Por otro lado, en efecto, como subraya don Justo, el titular de El Mundo se integra plenamente – y no de forma accidental – en la página en cuestión. Por ende, nos adentra en la sala de espejos donde la realidad se esfuma en orden a lo torrencial e irracional. Por eso, como cuando hablábamos (rústicamente) de religión, el tema del castellano tratado por el Manifiesto pone especial cuidado en mezclar churras con merinas.

    Tal vez los valencianos tenemos una ventaja para reconocer la bastardía del hecho. Conocemos de primera mano el fenómeno socio-político del “blaverismo” (nacionalismo españolista revestido de nacionalismo valenciano “bien entendido”; o sea, sopa de nacionalismos). Por eso puedo señalarles una peligrosísima, y no menor, concomitancia entre “blaveros” y “manifestantes”: el vínculo inextricable que establecen entre lengua y nacionalismo. Ambos entienden que la defensa de una lengua – o sea, una actitud de corte educativo, cultural, hasta antropológico, en cualquier caso, científica y social – se entiende como la defensa de una opción política bastante mal definida (¿quieren decirme que el sr. Durán i Lleida defiende lo mismo que el sr. Carod-Rovira?). Entonces… ¿de donde se sacan uds. ese vínculo… si no es de una cantera nacionalista… de “otro” nacionalismo?

    Al final, lo de siempre: cuanta más animadversión se muestra contra el nacionalismo periférico del Estado español; cuanto más se alardea de rechazar el nacionalismo, en general, posicionándose, el que alardea, como un progresista cosmopolita; cuanto más “constitucionalista” se define alguien; más pronto se le delata su nacionalismo españolista, su visión restrictiva y carpetovetónica de la Constitución y, en definitiva, su carcunda provinciana.

    No sé si les valdrá para algo si les digo a estos neoreaccionarios del progresismo que, ya que estamos hablando de espejos, de “unos” y “otros”, de lo que se mira y lo que se ve, dirijan sus ojos a la imagen del sr. Sarkozy y de la Francia que está moldeando a golpe de proclamarse “moderno”, “progresista de verdad”, “cosmopolita”, “integrador” y demás reata de términos tan del gusto de los “manifestantes”. Vean una perla del diario Público, a ver si se reconocen.

    http://www.publico.es/126805/lenguas/regionales/afectan/identidad/nacional/francesa

    Vaya, por Hércules… tanto dar la barrila con su “constitucionalidad”, su laicidad, con eso de que la identidad periférica no es nada, que la República lo es todo, con el bla-bla-bla de su cansino discurso de nacionalismo francés soterrado y el primer argumento “jurídico” de los jueces franceses es el mismo que los vocingleros “progresistas” españoles: la “identidad nacional” está en peligro. ¡Mecachis!…

    ¿Qué?, ¿cómo vamos a interpretar nuestra Constitución?, ¿a la francesa sarkozyana o a la española… al menos, a la española como hasta ahora?.

  22. Paco Fuster

    Mi respuesta a la pregunta que lanza Justo es que depende. Quiero decir que, por una parte, estoy de acuerdo con Juan Planas: todos los días convivimos en la calle gentes que hablan diferentes lenguas y no pasa absolutamente nada, siempre -o casi- nos acabamos entendiendo. Esto es la práctica cotidiana.

    En la teoría, veo difícil que se llegue a un acuerdo (entre autoridades políticas me reiero), sobre todo si partimos de manifiestos como éste.
    Podríamos aprender un poco de los suizos. Me he entretenido un poco en buscar en la Wikipedia -por eso decía un poco, pero lo que hay me sirve- que se dice allí sobre la situción lingüistica en el país helvético que, como ustedes sabrán, pasa por ser un modelo de convivencia multilingüística. Como creo que es muy interesante el modelo suizo, les copio mínimamente en que consiste, para que vean las diferencias respecto al caso español:

    “Las lenguas habladas en Suiza son fundamentalmente cuatro (en orden por número de hablantes como lengua materna): el alemán, el francés, el italiano y el romanche. Por la constitución vigente las tres primeras (alemán, francés, italiano) son «lenguas nacionales y oficiales» a nivel federal (es decir oficiales en todo el territorio suizo). […] Todo ciudadano suizo tiene el derecho de poder dirigirse a las instituciones nacionales en una de las lenguas oficiales y de recibir respuesta en esa lengua. Sin embargo tal plurilingüismo deja de ser válido a nivel cantonal o comunal, en ese caso cada territorio decide independientemente sobre las cuestiones lingüísticas a nivel local”.

  23. jserna

    Mañana, miércoles 25 de junio, a media tarde, se cumple el primer mes de este blog en wordpress (es decir, el primer mes desde que abandoné los blogs de Epi.com). A esta hora, ya se contabilizan más de 10 mil cuatrocientas visitas (el servidor no cuenta las mías…) en el nuevo emplazamiento. Les quiero agradecer su atención.

    ———–

    Ah, por cierto, dejé de escribir mi columna semanal en Levante-EMV meses atrás, por razones que aquí se airearon. Luego, el delegado de El País-Comunidad Valenciana, haciendo gala de gran generosidad, me pidió que colaborara con ellos. Creo haber publicado tres artículos. Tras aparecer Tertius gaudens hace dos meses, le pedí no escribir más, al menos de momento: acostumbrado a la periodicidad semanal que tenía en Levante hasta que me apearon, la nueva colaboración no me procuraba placer alguno.

    Aquí sigo.

  24. Miguel Veyrat

    Pues… per molts anys! Tengo mis dudas, Justo, si tu apreciación del espejo referida a la prensa, es exacta. Y todo ha estado referido quizás a un “espejismo”: Vivimos, de acuerdo, en un mundo de dobles “realidades”, el bjeto y su reflejo. Pero eso se llama simplemente “manipulación”. Y en esto es un experto el director de El Mundo, que pasará a la historia del periodismo contemporáneo como lo que Gide llamaría “un faux monnayeur”, monedero falso. No inventemos lo que ya está inventado. Y dicho ésto, felicidades por el aniversario. La verdad es que este formato es mucho más grato que el anterior, aunque sólo se pueda ver la cara a los que disponen de otro blog, y…quieran enseñarla, por supuesto, porque a veces, por no enseñar… también quería felicitar a Fuster por su margnífico catalán que he podido leer en el blog del señor Duarte. Bienvenido Kant, con la badila en la mano para atizar las brasas. Y la palmeta…

  25. Fuca

    Ya que estamos hablando de espejos, empiezo mi comentario reflejando las palabras de nuestro amigo Miguel Veyrat: Pues… por moitos anos! Ojalá que podamos leerte durante mucho tiempo; tus comentarios, querido Justo Serna, son siempre interesantes, aunque no estemos de acuerdo con alguna de tus apreciaciones. Yo también prefiero, como nuestro Miguel, llamar a las cosas por su nombre y la portada de El Mundo es un buen ejemplo de manipulación.

    Sobre tu pregunta: “¿De verdad no es posible convivir lingüísticamente sin tener que emplear todos el mismo idioma y al mismo tiempo?”, mi respuesta es sí, siempre que vivamos en un Estado democrático, sin discriminaciones de ningún tipo; hoy por hoy, esto no está conseguido, así que tendremos que seguir luchando porque las llamadas lenguas minoritarias no queden ahogadas por “manifestantes” nacionalistas españoles. En Galiza tenemos una asociación de reciente creación, “Galicia Bilingüe”, apoyada por el PP y el partido de Savater, que nos recuerda, un día sí y otro también, que los castellanohablantes están discriminados, que dentro de poco el castellano será una lengua en extinción. Esto se llama manipulación

  26. Paco Fuster

    Gracias Miguel. El problema de mi catalán es que me paso el día cambiando de lengua. Estoy estudiando para los exámenes y tengo manuales en castellano -evidentemente- y luego mis apuntes que traduzco en clase del castellano del profesor a mi catalán. Luego para escribir aquí paso del catalán al castellano y en el blog de Àngel al revés. Por eso verás que a veces pongo tildes cerradas cuando deberían ser abiertas y viceversa.

    Buena parte de mi catalán lo aprendí de mi amigo Josep Ribera que, además de ser uno de los mejores lingüístas de la UV, es un excelente poeta, ganador del premio V.A.Estellés. Justo el pasado día 18 leyó su soberbia tesis doctoral -en palabras del director del Tribunal- en un acto del que seguro habrías difrutado mucho, Miguel. Te recomiendo vivamente su libro “Plenamar” (Bromera, 2004). Tengo que hablar con él porque me debe un ejemplar (ya me lo he comprado dos veces y los dos los he regalado); a ver si puedo conseguir dos y te envio uno porque te encantaría.

  27. David P.Montesinos

    Si oyeran hablar a Paco Fuster, se darían cuenta de que su acento es tan inequívocamente valenciano, tan naturalmente “riberenc”, que el día que lo conocí no tuve más remedio que, para entendernos, pasarme directamente a la “lengua vernácula”. Su manera de entender la defensa de la propia cultura parte del principio de que hablar la propia lengua es un derecho y, en cierto modo, un orgullo, y que conocer además el castellano, lengua de millones y millones de personas del mundo, y cuya historia me es cualquier cosa antes que ajena, es algo que suma y no algo que resta.

    Serna hace un repaso vibrante de la actualidad, lo único que no entiendo es su resistencia a reconocer la presencia implícita de todo tipo de valores en lo que él parece considerar simples constataciones. La determinación de lo relevante, de “lo Real” si queremos, ya supone la asunción de un posicionamiento. En nada ese reconocimiento supone el fin de la objetividad del discurso. Es un “hecho” que la prensa metaforiza a Casillas y a Rajoy, pero usted está interpretando y diagnosticando la operación mental que se da a la base de dicho juego retórico, el cual forma parte de una economía discursiva que es a su vez un juego de poder. Que la estrategia con la que usted da orden a su discurso no consista en la descalificación, el insulto o el atricheramiento grueso no le convierte en neutral, usted no es neutral nunca, afortunadamente.
    Y disculpe la insolencia, pero creo que a los historiógrafos les cuesta demasiada asumir un legado kantiano básico: la verdad es un constructo.

    “Lo Real” en Rosset -y en toda la filosofía francesa contemporánea, diría yo- interesante. En “Lógica de lo peor”, Rosset ya pasaba factura a todo lo que perdimos el día lejano en que aceptamos -los griegos lo hicieron- que el logos solo podría erigirse desde la renuncia al azar y el desorden. De ahí al razonamiento por el cual Nietzsche o Adorno avisan del peligro de una vida humana sometida al terrorismo de la racionalización absoluta de todos nuestros actos hay una línea histórica continua. Lo Real no es lo que el terrorismo informativo de los media, que saturan nuestros ojos y nuestras mentes de la neurosis del “directo” a la velocidad de la luz y el “across the world”, nos hace creer. Me encuentro con lo real cuando guardo con él una cierta distancia, la suficiente para poder convertirlo en objeto de reflexión. En ese sentido, usted bien lo sabe, es posible la historiografía, y por eso los “acontecimientos” actuales, dado que no nos permiten adoptar esa distancia crítica, tienen más pinta de simulacro, de “puesta en escena” que de acontecimientos históricos propiamente dichos. Es como si los acontecimientos fueran “producidos” para no hacer demasiado efecto, una extraña lógica de preservación contra lo real. ¿No habrá detrás del trampantojo del congreso la necesidad de escamotear al pueblo la secreta convicción que el poder de incidir en la realidad de los partidos políticos es igual a cero? Si tanto proliferan los signos de lo ideológico -que si liberales, que si Fraga, que si Aznar, que si Acebes, que si el rojo de Zapatero, que si la cope…- ¿no será porque detrás no hay más que un juego de rivalidad de poder entre burócratas que se resisten a cambiar de vida y que, secretamente, intuyen que no representan a casi nadie y que los ciudadanos los mantenemos ahí, como a Ana Obregón o a Luis Aragonés, para que nos diviertan con sus patochadas? Descabellado,sí, pero consideren por un momento esa posibilidad tan extrema.

    El acontecimiento no se da allá donde sucede lo que un modelo racionalizado ha previsto que suceda. En ese caso es un simulacro, un trompe l´oeil, un efecto de perspectiva que solo podemos creer con una mirada irónica y torcida, como espectadores televisivos ya adiestrados y acostumbrados a saber que los premios de los concursos son un poco de mentirijillas, las tetas operadas, y los sondeos de opinión se contestan para que el encuestado dé la razón al encuestador.

  28. Miguel Veyrat

    Gracias, Paco Fuster (recuerdo un verso suelto de Vicent Andrés Estellés: “…ell éra fuster d’ofici”. Leeré encantado al poeta Ribera, pulicado por una editorial de hermoso nombre prácticamente intraducible, “Brumosa” quizás, aunque inexacto para el lugar de brumas que sugiere su pleamar con Levante en calma al amanecer.
    Justo te dará mi correo postal y yo te enviaré un ejemplar de lo que diré a renglón seguido, porque te copio un poema de mi libro “El Cielo Vacío” —Cel Buit—, traducido al catalán de uso coriente en Valencia por Emili Casanova y publicado por la Institució Alfons el Magnànim en 2002:

    POESIA, metàfora
    del silenci
    que canta
    cuan Déu calla:

    Canta trenca
    penya-segats
    de broma. Ah
    renaix resant

    La meua pròpia veu.
    Ocupa’m
    amb les teues paraules.
    ¡Per déu, canta

    O no més hi haurà
    sons purs
    sense set
    ni saga ni sentit!

  29. Miguel Veyrat

    Bravo, David Montesinos. Tu entrada se cruzó con la mía, de lo contrario habría aplaudido tu intervención que corrobora con una magistral lección filosófica mi intuición a partir de Aristóteles de que la ficción al fin y al cabo es más “real” ya que lo que aparece como verdad no es sino un constructo de la razón tras arrumbar, como quería Platón al condenar la poesía lírica (ojo, no la teatral que servía para su amada paideia religioso-política) todo azar y el supuesto desorden que supone abandonar el pensamiento normativo para abrazar la emoción de los sentidos conectados con la mente. Toda verdad es construída con un designio político-social que pretende al fin y al cabo la “manipulación” en beneficio del grupo de poder que la impulsa. Es muy reduccionista y atrevido quizás este planteamiento, lo sé, pero aquí estamos acostumbrados al pensamiento abstracto… La invención del Logos, que determina nuestra cultura,fue al fin y al cabo el fundamento de tods las religiones e ideologías que hemos vivido padecido y gozado los hombres en este tramo de la Historia. Y cómo lo saben los partidos y los periódicos que la usura bancaria y ellos han fundado.

  30. Juan Planas

    Felicidades por el mensuario, don Justo. Bien amueblado y nutrido de visitas, además.

    Sr. David, por lo que dice sobre su vivienda, usted vive en un paraíso que me es, también, muy familiar. Saludos.

  31. jserna

    Les agradezco sus palabras: vamos construyendo entre todos esta sala de debate, a la que ustedes contribuyen agudamente.

    Por otra parte, vengo dándole vueltas al último punto del ‘Manifiesto por la lengua común’. Les reproduzco esas palabras:

    “5) Los representantes políticos, tanto de la
    administración central como de las autonómicas,
    utilizarán habitualmente en sus funciones
    institucionales de alcance estatal la lengua
    castellana lo mismo dentro de España que en el
    extranjero, salvo en determinadas ocasiones
    características. En los parlamentos autonómicos
    bilingües podrán emplear indistintamente, como es
    natural, cualquiera de las dos lenguas oficiales”.

    Fíjense, por favor, en la última frase: es un lapsus freudiano grave. Muy grave: contradice todo el espíritu en el que dicen inspirarse. ¿A ver si adivinan por qué?

  32. Paco Fuster

    Puede ser Justo -no sé si te refieres a eso- que sea porque esa última frase contradice e invalida el princpio en el que dice basarse el Manifiesto y que viene expresado claramente en el preámbulo:

    “no se trata de una desazón meramente cultural -nuestro idioma goza de una pujanza envidiable y creciente en el mundo entero, sólo superada por el chino y el inglés- sino de una inquietud estrictamente política: se refiere a su papel como lengua principal de comunicación democrática en este país”.

    No sé si es esa, pero la contradicción es flagrante: si el espíritu que anima la redacción del texto es una inquietud política (reinvindicar el uso del castellano en el ámbito político, entiendo), más incluso que cultural, como se puede acabar diciendo lo otro.

    Además, en el pasaje a mi más me gusta -por lo surrealista- se dice “en España hay diversas realidades culturales pero sólo una de ellas es universalmente oficial en nuestro Estado democrático”. O sea, sólo el castellano es “universalmente oficial”, pero “como es natural” hay dos lenguas oficiales.

    Como decía uno de mis ídolos en un célebre film: ¡que me ahorquen si lo entiendo!

  33. jserna

    ¿Como es natural?

    Perdonen las adivinanzas: si los redactores del Manifiesto postulan un uso permanente del castellano en todos los ámbitos públicos por ser la lengua común, si es el único idioma cuyo conocimiento se les supone a los españoles, ¿entonces por qué en los parlamentos autonómicos bilingües podrá emplearse “indistintamente, como es natural, cualquiera de las dos lenguas oficiales”? Puede haber ciudadanos, naturales o vecinos de una autonomía, que no entiendan la otra lengua oficial (la que no es el castellano). En ese caso, si un parlamentario emplea el catalán, por ejemplo, ¿convendremos en que da lo mismo si aquel ciudadano no lo entiende? El espacio público lo es en todos los ámbitos de la administración: por tanto, si hay que preservar castellano en lo público y común, ¿por qué esto debería hacerse efectivo en una jefatura de negociado, en las oficinas de un ayuntamiento, y no en las Cámaras autonómicas, que son la sede de la representación? Hay una contradicción muy reveladora. ¿Es que, acaso, los parlamentos carecen de relevancia? Por otra parte, que se diga que el uso indistinto de las lenguas es natural (“como es natural”) o es absolutamente cierto en todos los ámbitos o esa expresión (natural) es una formulación arcaica y, por cierto, de resonancias muy propias de Manuel Fraga.

  34. Miguel Veyrat

    Por favor, o por todos los dioses, que diría Kantarell y Recatalá, ¿cómo pueden pedir ustedes coherencia a personas, por muy admiradas que sean algunas de ellas por algunos de ustedes, que rodean de su beatitud político-reigiosa a un esperpento como Rosa Díez? La contradicción es consustancial a todos sus intentos por obtener el poder suficiente que imponga su impresentable nacionalismo español, bendecido por cierto por la presidencia de los Estados Unidos cuando Felipe González y sus primeros mariachi se alzaron con el santo y la limosna en 1982: entonces los llamaron, quizá con sorna “jóvenes nacionalistas españoles”. Lo malo de éstos “nuevos” neocon —el Felipe de entonces al que parecía marxista hasta el bendito Llopis en 1970, lo era, y actualmente más aún— lingüísticos es que representan a lo más arcaico del nacionalismo godocristiano, empeñado en acabar con los vestigios del viejo latín hablado.

  35. jserna

    Sr. Veyrat, lo suyo es una andanada en toda regla contra quienes ve contradictorios personalmente. Pero yo no pido coherencia personal. Sólo pido coherencia lógica en un escrito cuyos enunciados deben ser congruentes entre sí…

  36. Miguel Veyrat

    ¡AH! ¿Señor Serna, el escrito no ha sido acaso escrito por convergencias personales? ¿los ha juntado el azar? ¿No le parece que si no poseen coherencia lógica personal los autores, mal pueden urdir un texto “cuyos enunciados sean congruentes entre sí? ¿No hay que ir hasta los orígenes para entender los fines —o finalidades, o resultados?

  37. jserna

    Vamos a ver. ¿Se puede analizar un texto, su coherencia lógica, sin recurrir a lo personal? Sí, por supuesto que se puede. Lo que digo es que los enunciados del Manifiesto incurren en la incoherencia interna: no se puede decir una cosa y la contraria. Lo que añado es que no juzgo las personas ni sus fines: sólo la contradicción lógica de sus enunciados. Si en un espacio público no se puede usar sólo la otra lengua oficial, no entiendo por qué aceptan que en un parlamento autonómico –que es un espacio público– puedan usarse ambas lenguas indistintamente: como es natural, añaden.

  38. Arnau Gómez

    No sé si los firmantes del Manifiesto por la lengua común tendrán noticia de que en esta Comunidad Autónoma no solo tenemos dos lenguas vehiculares: la común española y la común valenciana, sino que tenemos ahora una tercera: el inglés, que ha pasado de ser un idioma a aprender a una lengua en la que se puede impartir asignaturas.Una representante de la Consellería de Educación de la Generalitat ha tenido una frase brillante: ha dicho que de esta forma los alumnos podrán tener una hora más de inglés.
    Me consta que tanto la enseñanza de la lengua y literatura española como la valenciana,que habían tenido que repartirse horarios, van a salir perjudicadas en detrimento de una lengua no vehicular ni materna.
    ¿Que dirán los firmantes del manifiesto?.De veras que me gustaría conocer su docta opinión.

  39. Miguel Veyrat

    Debo de explicarme muy mal. ¿Usted concibe que personas no coherentes (internamente) en sus opciones personales se reúnan para consensuar un texto que para más inri quieren ver consensuado asimismo por “todos los españoles” y les salga un texto coherente, sin contradicciones? Si estudia usted su comportamiento ideológico y político (el nacionalismo, español o talibán, repetiré hasta el cansancio, es una opción religiosa) comprenderá, digo yo, por qué naturalmente incurren en las incoherencias expositivas (contradicción lógica de sus enunciados) que tan acertadamente denuncia… Yo no tengo manía personal a nadie, a menos que me haya puesto una zancadilla con mala fe, pero hace tiempo que observo mala fe en algunos de los redactores de ese texto, concretamente su adorado Savater. Señor Serna.
    Interesante cuestión la que introduce don Arnau.

  40. Fuca

    Pues yo coincido con Miguel Veyrat, no puede haber coherencia expositiva cuando no hay coherencia mental.

    Y sí es interesante la cuestión que introduce el sr. Arnau. Parece que la Consellería de Educación va a abrir expediente disciplinario a profesores de un instituto valenciano que se oponen a que se dé la asignatura de Ciudadanía en inglés y a que los padres puedan elegir los contenidos de esta asignatura. Aquí, en Galiza, se va a dar en galego, pero ya muchos padres se manifestaron en contra y dicen que van a impedir que sus hijos cursen esta materia; mira por dónde, se declaran objetores de conciencia. ¿Qué es lo que nos pasa?, se preguntaba Justo Serna en el post anterior. También yo me lo pregunto, parece que estamos perdiendo el norte (y el sur y el este y el oeste).

  41. Miguel Veyrat

    Sí, deberíamos, Fuca y demás cofrades, seguir preguntándonos qué es lo que nos pasa cuando a la sustitución de “la verdad” del PP por un congreso preparado eficazmente para lavarse la cara a base de un millón de euros, en plena crisis (desfachatez sólo comparable a la del señor Botín al anunciar su cifra de beneficios de éste año, cien mil millones, en plena crisis, tras haber vaciado los bolsillos de los españoles, supongo)nos olvidamos de las desfachateces varias de uno de los “triunfadores” del Partido del Centrismo y Las Mujeres, señor Camps: A “la lideresa” Aguirre ya la conocemos, ella es anglo y culiparlante. Van a enseñar la Constitución española a los niños españoles en inglés. Precioso.
    Aprovecho para insistir que los firmantes del Manifiesto son reos de crear un partido “bisagra” del PP. Sólo que les salió el tiro por la culata. Quizás la dispersión de militantes de extrema derecha del PP, previsible ante el “marianismo” triunfante, les haga desbarrar más profundamente aún que el manifiesto de marras para captar a algunos. Al tiempo. El olvido, el olvido maldito es el mejor aliado de ese tipo de intelectuales metidos a políticos y a curas. Como olvidaremos en las próximas europeas, al menos la gente de izquierdas, que el PSOE al que votamos “para que no ganase el PP”, qué razón tiene Mariano, ha votado ahora el Guantánamo europeo al lado de los neofascistas italianos de Fini y Berlusconi, al lado de Kacynski… Sí, ¿qué es lo que nos pasa?

  42. Kant

    ¡Perdón, don Miguel!, ando todavía entrometido en mil asuntos y no puedo seguir el ritmo de la tertulia, pero de sobra sabe que le agradezco muy especialmente su bienvenida.

    Mis andanadas anteriores creo que han sido mejor expuestas por el sr. Fuster – al argumentar en positivo – que las mías – que lo hicieron en negativo – al referirnos, ambos, al asunto del tipo de visión constitucional – o sea, de texto jurídico – que pretendemos para logar una convivencia real en la diversidad.

    En cualquier caso, me preocupa especialmente la cuestión porque, de hecho, veo en todo esto una especie de apilamiento generalizado – tanto de tirios como de troyanos – de cuanta yesca hubiere, independientemente de la leña que cada bando acumula en su retaguardia.

    La “sarkosyzación” (¡perdón por el “palabro”!) de la política española va a más y no precisamente entre quienes se presentan como conmilitones ideológicos del esposo de la sra. Bruni, si no, más bien, entre los que se autoproclaman, como el francés, “auténticos” progresistas, no como los piltrafillas del 68 y demás rojos caducos.

    Vean las barbas de nuestros vecinos pelar (y pónganse las nuestras a remojar)… Vuelvo a darles otro nexo con el diario Público en el que una noticia aparentemente intrascendente – más allá de su brutalidad, hablamos de una paliza callejera – nos revela cómo la “deslaicización” real de la vida pública francesa a partir de su comprensión “auténticamente democrática y liberal” y de “respeto a los individuos” (negando, paralela y paradójicamente, otras identidades que no sean la oficial), ha tenido como consecuencia (1) la inflamación de un patrioterismo “constitucionalista” en la clase política francesa que, a la postre, sólo demuestra la existencia tangible de un neotradicionalismo nacionalista francés (uno de los detonantes de las dos guerras mundiales, ojo) muy radicado, (2) la crispación de las minorías – en este caso hebreos y árabes pero podría ser de aplicación a cualquier otra comunidad con identidad propia ubicada en la República – hacia tensiones que anteriormente no existían o lo hacían de forma esporádica, cuando realmente el Estado se mostraba neutral ante todo y todos (y, por ende, podía haber caminado hacia el reconocimiento de la diversidad cultural del Hexágono, como se ha hecho en España, o en Suiza más) y (3) la negación de las evidencias palmarias, por ejemplo, que en Francia, además del francés, se habla occitano, catalán, vascuence, italiano, saboyano, alemán, bretón, corso y, posiblemente alguna otra lengua que ahora olvido, preparando, con ello, un caldo propicio para agravios comparativos que, combinando con los otros dos elementos (la crispación de las minorías y el nacionalismo estatalista), yo diría que preparan un escenario para las más siniestras desdichas en los años de crisis que nos aguardan. Un escenario peligrosamente contagioso para las lumbreras españolas y antiespañolas.

    http://www.publico.es/128515/onda/expansiva/conflicto/llega/paris

  43. Miguel Veyrat

    Bien, Kant, un abrazo: el “centralismo jacobino” francés data de la gloriosa “Revolution”… quizás no habría nada que objetar, así está hecha Francia y prefiero que hayan ganado los sans-culottes que los Chuan girondinos. España es otro cantar. El PSOE ha presumido siempre de su jacobinismo, y hasta Machado presumía de sus gotas de sangre jacobina… Pero ese quizás sea otro debate, lo que me interesa de su aportación es esa predicción, no de lo que nos está pasando sino de “lo que nos puede empezar a pasar”, pues está claro que como muy bien dices “preparan un escenario para las más siniestras desdichas en los años de crisis que nos aguardan. Un escenario peligrosamente contagioso para las lumbreras españolas y antiespañolas.” Yo creo que el contagio ha comenzado ya. Y que conste que es un gozo vivir el optimismo juvenil de Fuster contrastado con el pesimismo vital —no negatividad— de sus ya cargadas espaldas.
    Y NO SON LAS LENGUAS QUE CITAS, SINO UNAS TRESCIENTAS… Entre ellas la de mi padre y abuelo, oriundos de la Ata Saboya (patria de Stendhal) donde se habla un latín pasado por los glaciares: mi apellido, Veyratius quiere nombrar precisamente a quien del glaciar llega, pues deriva de Vetrus, cristal a la par que hielo en nuestro viejo latín corrupto de legionario pastor de cabras del cual quizás llevo algo de sangre… genéticamente precursora del jacobinismo sans-culotte? Un Veyrat poeta (Jean Pierre) alzó y rebeló la Alta Saboya contra el duque —para adherirla a la República. Fue expulsado de la granja familiar por su padre, de misa diaria. También un Veyrat con mucho carácter: de él desciende el gran cocinero Marc Veyrat, varias estrellas Michelin, que convirtió la granja ancestral en un templo de la comida perfumada con hierbas de los Alpes y sus sabrosas carnes, hortalizas, cereales, etc. Pero… bueno, si ven que pongo algo senil, me lo dicen y dejo de contar batallitas, porque me ha conmovido que Montesinos me diga que también me quiere —yo no le quiero, lo admiro— y que empapela su nido familiar con mis poemas, coña fina, que en catalán de Valencia le disen “sòca”…

  44. Arnau Gómez

    Algunos padres podrán estar disconformes con la Educación para la Ciudadanía (preocupante que haya padres que no quieran hijos educados civicamente).Pero que un gestor político, primero se burle de las leyes que se aprueban en el órgano de representación de la ciudadanía y más tarde intimide,coaccione,amenace a los enseñantes que pretenden, nada más y nada menos, que cumplir la Constitución,el Estatuto de Autonomía y las leyes, es para preocuparse.Así empezó Hitler y ya saben ustedes como acabó la cosa.

  45. Paco Fuster

    Después de leer el Manifiesto (ya pienso dedicar ni un minuto más a ese tema), pensaba que el cupo de contradicciones y sinrazones ya estaba cubierto para esta semana, pero no puede ser.

    Hoy nos desayunamos con Rajoy diciendo que el “Marianismo” es el centro, las mujeres, el diálogo y el futuro. Bien, no me altero ni una pizca. Lo acepto y hasta me parece lógico. Pero luego está lo que apunta el Sr. Arnau Gómez (creo que esta tarde escuchamos el mismo programa): el PP valenciano, nuestro PP, dicíendo que para fastidiar a Zapatero (bueno esto no lo dicen) y boicotear la Educación para la Cudadanía, esta asignatura se impartirá en inglés, que como todo el mundo sabe, es la lengua del futuro y estamos todos muy verdes en Valencia. Savater y compañía preocupados por el castellano y ahora va Font de Mora y dice que ni valenciano ni castellano, inglés para todo el mundo. Lo mejor -aunque suene fuerte- es tomárselo a cachondeo. De lo contrario, uno sólo se cabrea y enfurece en vano y no merece la pena perder el tiempo y las fuerzas.

    Lo mismo digo del tema del catalán y su uso (no hablo del Manifiesto). Todo el mundo tiene un límite. Me decía una profesora (Catedrática de Filologia Catalana) hace unos meses, que por mucho que uno quiera a su lengua, no se puede estar todo el día en una trinchera, siempre a la defensiva. No se puede vivir pendiente de si se habla así o asá, hay cosas más importantes. Como dice Àngel Duarte en su artículo en “El Imparcial” (les recomiendo su lectura), lo mejor es dejar hacer a la sociedad.

  46. Alejandro Lillo

    Hay que ver cómo está el nacionalismo (el español en este caso), aunque es un tema recurrente eso de relacionar la lengua con la nación. Ya saben, lo de la lengua tiene mucha fuerza, y va que ni pintado para reivindicar la vieja cantinela de un pasado común y de unas costumbres propias. Leo a Justo Serna y a Ángel Duarte, ámbos profesores universitarios (ignoro si en el blog interviene alguno más), y les oigo decir que están cansados del tema del nacionalismo y las lenguas y todo eso. Les entiendo, créanme, pero también pienso que es un tema importante, y que si no se ocupan ellos, tal vez deberían animar a otros colegas para que de una vez por todas se articule un discurso rigusoso, coherente, fundamentado y, sobre todo, potente, para desvincular el tema de la lengua, del idioma con el que nos comunicamos y que a todos enriquece, con la política, con esas pretensiones de la lengua como creadora de la identidad nacional, tan absurda como excluyente. Y me refiero tanto al nacionalismo español como al llamado “periférico”, pues ambos utilizan esa concepción etnico-cultural para legitimarse.

    No se quién firma el ya famoso Manifiesto “de El Mundo”. Lo que me da la impresión es que ese grupo es variopinto y que en él puede haber personas más “progresistas que otras”, lo que sí que creo es que el PP tiene mucho que ver con esto, y no me refiero a una intervención directa, o por lo menos no necesariamente.
    Porque el origen del Manifiesto hay que buscarlo en el tipo de oposición que estos últimos cuatro años a hecho el PP.
    Fíjense: ante un escenario de treuga con ETA y una posibilidad (en su momento pareció que clara) de poner fin a esa lacra, el PP actuó con una irresponsabilidad realmente inconcebible. Ante esa actitud de un partido tan importante dentro del panorama político español, el PSOE no dispuso del margen de maniobra que la situación requería. ¿Qué hubiera pasado si el PP hubiera apoyado las negociaciones? Desgraciadamente eso ya es ciencia-ficción. No contentos con eso, los dirigentes del Partido Popular siguieron tensando la cuerda al cargar de forma brutal contra todos los nacionalismos (menos el suyo, evidentemente), provocando, durante muchos meses, una crispación que ha abierto una brecha en la sociedad española (tanto que acusaban ellos al PSOE de romper España…), esa fractura de la sociedad se evidencia en una tendencia de los ciudadanos a ocupar los extremos (ideológicos, se entiende), dificultando la convivencia y la armonía entre diferentes sensibilidades. Con esto no quiero decir ni que el PSOE lo ha hecho todo bien (buenos y gordos errores ha cometido), ni que los nacionalistas de la periferia no hayan tenido ninguna culpa, sino que la actitud del PP ha sido de una irresponsabilidad histórica, dando alas y argumentos, crispando y enfrentando a unas personas con otras, todo por recuperar el poder destrozando a los adversarios políticos.
    Ese Manifiesto es hijo directo de la actitud del PP que estoy describiendo y, por tanto, es desde esta visión de las cosas desde el que debe combatirse, por eso apelaba al principio de mi larga intervención a la necesidad de que personas cualificadas anulen los argumentos nacionalistas (de todo tipo, repito, y no lo voy a decir más) y apostemos todos por un discruso más racional, respetuoso e integrador, que vea en la lengua y en la diferencia riqueza, no enemistad y tensión.

    PD. El otro día escuchaba creo que al Presidente del PNV diciendo que querí que el Europeo de fútbol lo ganara Rusia. ¡Fíjense hasta dónde llega el tema! ¡Qué patochada!

  47. Angel Duarte

    Dispénsenme. No digo nada porque ando algo cansado. Ir de Sevilla a Girona y volver en el día, asistiendo de por medio a una reunión sobre nuevos planes de estudio y nuevas titulaciones universitarias, me dejó abotargado. Pero les leo con todo el interés del mundo, la mar de relajadito en medio de este despliegue de razones y de pasiones. Que no son incompatibles. Cuando haya recuperado el tono, y esté a la altura, me meteré de lleno. Por cierto, don Justo, felicidades y por muchos años.

  48. Kant

    Don Alejandro, digame, por favor, si en vez de ser el sr. presidente del PNV hubiera sido un señor/a de Logroño quien lo hubiese dicho ¿hubiera sido una patochada afirmar que prefería que ganara Rusia a España?.

    No quiero que me conteste sr. Lillo, sencillamente, reflexiónelo y aprecie qué leve línea separa opiniones tan contrapuestas, qué fácil es traspasarla, cuán fácilmente nos delata el subconsciente y qué lleva implícito, en su conjunto, su opinión.

  49. Alejandro Lillo

    Apreciado señor Kant, no se preocupe por sus comentarios, pues de sobra se que los hace con la mejor de las intenciones. No creo que en este aspecto pudiera nunca enfadarme con usted, pues hace tiempo que tiene ganada mi admiración. Ya sabe cuánto disfruto aprendiendo de usted (aunque ha veces no coincidamos)

    Dicho esto, le conestaré rápido a su pregunta:

    Si un señor de Logroño hubiera dicho que prefiere que en fútbol Rusia gane a España, hubiera pensado lo mismo que si un vitoriano hubiera dicho que prefiere que en pelota vasca Francia gane al País Vasco.
    Es tan patochada lo que un vasco diga que en fúbol prefiere que Rusia gane a España como que un madrileño diga que en la final de ajedrez prefiere que gane un ruso a un vasco. ¡uf, vaya lío!

  50. Kant

    Hombre, don Alejandro, gracias por sus palabras. Y despreocúpese de coincidir conmigo, sea ud. coincidente con ud. que si así lo hace ya tiene el cielo de los ateos ganado.

    Entrando en materia, verá, don Alejandro, donde yo iba es que no podemos trasladar a un deporte toda la carga irracional de los nacionalismos. Si aún puedo entenderlo en una nación oprimida (Palestina, Córcega, Chechenia…) me resulta insólito en un Estado-nación. Esa actitud es un vivero de acritudes y frustraciones. Nada que ver con el Estado-Leviatán que ordena la vida pública.

    Creo, entonces, que lo patochesco es proyectar en el fútbol una serie de valores abstractos que sólo viven en el imaginario de algún grupo de exaltados. Si atendiéramos al fútbol como tal actividad deportiva, las opciones de Portugal o los Países Bajos hubieran sido más lógicas para cualquier espectador interesado por el deporte que España. “A priori”, ésta, iba a jugar como siempre, de forma irregular, desmoralizada y tosca. Sin embargo, antes de comenzar el campeonato ya existía una base fanatizada de personas al que les daba exactamente igual si España jugaba bien o mal, sólo quería que ganara, porque no ganaba un campeonato futbolístico, ganaba España. Así, de forma absoluta: se derrotaba al vecino envidioso que nos miraba con desden desde fuera y se aplastaba al conciudadano periférico que no se quería ver implicado en semejante farándula. Eso, señor Lillo, es darle la razón al sr. Urkullu, es recargar la pistola del etarra y es desentenderse del diálogo y la razón para darle paso a la violencia… a la violencia del Estado que también existe y es más inmoral.

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