1. Juan Goytisolo
1. Juan Goytisolo
Ayer escuché en la Cadena Ser el momento en el que le dicen Goytisolo lo del premio y la sorpresa y el desdén con que recibe la notícia. Se pueden escuchar (si lo he copiado bien) aquí
Gracias, Paco, por sus enlaces, ahora y siempre, que no se lo había dicho antes.
Fíjese, Justo, a qué nos lleva el futuro, a hablar de Goytisolo (al que no he leído y prometo hacerlo en breve) y a la literatura de los años 70, a la etapa de la transición, con lo que volvemos a la más rabiosa actualidad. ¡Vaya círculo!
PD. Ya verá lo bien que nos los pasamos el Miércoles…
Gracias,Paco, por el enlace. No he oído esas declaraciones. Prometo hacerlo. El título, «El desdén de Juan Goytisolo», es una expresión deliberadamente ambigua: puede referirse al desdén del propio Goytisolo hacia el premio o hacia el mundo literario o hacia el mundo en su conjunto; o puede referirse al desdén que muchos le muestran…
……
Alejandro, eso espero: que lo pasemos muy bien y en compañía.
Niego la mayor, querido Justo. No es desdén. Goytisolo lo ha explicado muy bien. Y en España la «vida literaria» se construye por un batallón de impostores sobre un túmulo de «premios» y «premiados» que sirven para que alguien se haga una foto con él y un editor se haga rico. Los premios están todos, o casi todos, en manos de auténticas mafias de gentes que poco o nada tienen que ver con la literatura y sí con sus pompas y sus…
Goytisolo ha peleado solo a lo largo de su vida, ha escrito, ha publicado y ha sido leído, en eso reside su gloria, la única que le pertenece por derecho propio y la única que desea. En estos momentos sigue siendo el mejor… y no creo que haya sentido ni una gota de amargura por recordar que recién inaugurada la Santa Transición, el entusiasmo partidista «hizo» académico a su hermano Luis, escritor mediocre donde los haya, ignorando a Juan y a José Agustín. Para mí, los únicos «buenos» de la saga Goytisolo.
Interesante planteamiento el de Miguel Veyrat, pero no creo que Goytisolo -que, insisto, escribe muy bien– haya «peleado solo a lo largo de su vida». Ha formado parte de ciertos cenáculos muy decisivos.
Sí, quizás,de carácter político, pero sin poder decisivo alguno en cuanto a la vida de un escritor.Es evidentemente imposible vivir aislado, sin amigos o lo que llamas cenáculo o clan, pero todo depende de cuales sean los propósitos de ese tipo de asociación, sea de malhechores o para crear una ONG pro niños hambrientos del mundo.
No entraré en el tema de la soledad de Goytisolo, simplemente creo que no hay tal cosa. En cambio, me parece atinada la reflexión de don Justo sobre las memorias. Lo que ocurre es que en mi caso me parece la más completa, la mejor, de las utilidades de unas memorias. Tenemos todo el derecho del mundo no ya a repensarnos, sino a redimirnos y a celebrar, exactamente, el dolor y el placer de hoy.
Nota de lectura: en mi caso el efecto descrito lo tuvo Volverás a Región. De las pocas obras que releo de tanto en vez.
Aunque su trilogía, en su momento, me pareció el no va más de lo que podía y debía leerse sin falta, lo cierto es que era por pura seducción ideológica (lo que obviamente es una perversión demasiado obvia como para transigir con ella a estas alturas del partido:-)
Por lo demás me parece perfecto que le den un premio. Primero porque su literatura ya pertenece, por completo, al pasado y segundo por ver si si así deja ya de quejarse.
PD.- Justo, te deseo lo mejor para mañana, ya hoy, en la Casa del Llibre. No estaré, pero como si estuviera. Mucha suerte, querido.
Gracias, Juan, y gracias a todos.
Sigo pensando que vale la pena leer a Goytisolo. De hecho no es una pena pese a su dolor y quejido constantes: que no se me quiere, que si se me orilla. Creo que Goytisolo ha obtenido un reconocimiento que no justifica su actual lamento: quizá sí el que hacía público bajo el franquismo. Pero conceder un premio de estas características y con ese fin es galardonar el pasado…
El presente se verá galardonado esta tarde noche (a poqueta nit, sí, Justo) con la afluencia de lectores ávidos de escucharos a ti y a los co-celebrantes del rito. Yo no podré estar, lo sabes, pero te estaré leyendo en esos momentos,a esa hora, en el único homenaje que puedo permitirme. Recuerdo muy bien ese sótano de la Casa del libro de Madrid y todavía me emociona vuestra presencia allí. Gracias por entonces, y mucha felicidad literaria por hoy.Insisto en que, ni pasado ni presente precisan de galardones, sólo de lectores y editores que sepan distinguir la morralla de la excelencia. Y a ello contribuyen personas como tú.
En otro orden de cosas, me parece muy bien que Àngel no crea que exista esa soledad de Goytisolo, aunque creo que no maticé bien o no me entendió: me refería a la misma independencia partidaria —y era difícil en la época— que caracterizó a Cernuda o a Julien Gracq en Francia y que les vetó los ensalzamientos típicos concedidos a los «autores orgánicos». Y me refería a nuestro país: Goytisolo hace mucho que ha sido reconocido fuera de nuestras fronteras. Me refería a su desencanto por la falsa Transición (a la que a menudo llamo Santa con sorna, ya lo sabes) y su alejamiento de banderías literarias. Esa sería para mí la causa de un premio tardío que intenta reparar y cerrar también en falso un hipócrita reconocimiento a una de las obras narrativas más brillantes escritas en castellano en muchos años.
NAturalmente esa actitud conlleva más odios que alabanzas y lleva a la soledad y melancolía.
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