Uno tras otro

cincuentamilUno. Según las estadísticas que figuran en la parte derecha de su pantalla, este blog ha recibido más de 50 mil visitas desde que lo refundamos en wordpress el 25 mayo de este mismo año. El administrador interno dice: “solo un apunte: no contamos tus propias visitas a tu blog”.  Esto es, que no me cuenta: que no me tiene en cuenta cuando visito la bitácora. 50 mil visitas…, ¿son pocas o son muchas? ¿Y para qué sirve saber ese número? ¿Para venderme al mejor postor? “Con la que está cayendo, con los atentados, con las explosiones de gas, con los papeles de Guantánamo, ¿esto es todo lo que tienes que comentar?”, me dirá mi crítico. Mi crítico soy yo mismo, claro. Y le daré la razón: la verdad es que esta precisión estadística no tiene la menor importancia. Pero me detengo en este número porque no sé si tiene algún sentido y porque es quizá el cómputo de un esfuerzo. De momento lo dejo aquí. Seguiré cuando esté más fresco. Añadiré uno tras otro…

kant1Dos. Me pregunto qué tipo de blog he creado para que un personaje que dice llamarse “Kant” anide en este espacio. No puedo revelarles el nombre y, por tanto, estoy en inferioridad de condiciones. Tampoco puedo proporcionarles el correo electrónico. Podría hacerlo si quisiera vengarme: así llenarían su bandeja de entrada de mails insolentes. Él se sirve de un nick prestigioso para alancear a sus adversarios. “Kant”. ¿Kant? ¿Imaginan ustedes mayor temeridad? ¿Compararse con un príncipe del pensamiento? Maltrata a sus cercanos, no sólo a sus contendientes. También fustiga a los que dicen ser amigos con su verbo altivo y ufano. ¡Si yo les contara las décadas de desdén que he debido soportar! ¿Qué me da para que yo soporte el trato que me inflige? Soy un ser necesitado de cariño, dice mi crítico. Pero un individuo que precisa el cuidado y la atención no busca un tratamiento impostadamente aristocrático. La verdad es que no me entiendo. Tampoco comprendo por qué este presunto amigo escoge ese nick. Su pose es la de un aristócrata rezagado, sobrevenido, la de un noble anacrónico. No sé por qué pero me recuerda a un muerto latente, a Drácula, que sobrevive patéticamente a la Europa feudal que es su cuna. Por eso no acabo de entender por qué rotularse así: la conducta de “Kant” contradice el comportamiento de Immanuel Kant.

kantTres. Hay un capítulo de La aventura del pensar dedicado a Kant. En esas páginas, Fernando Savater precisa datos bien conocidos, referencias sobre la vida del filósofo que hallamos en cualquier enciclopedia. El autor donostiarra, sin embargo, los dispone de manera estratégica para crear un efecto: el del pensamiento a pesar del ejercicio cotidiano; o precisamente por ello: por la circunstancia ordinaria. “Nunca se movió de su ciudad, donde llevó una vida rutinaria”, nos recuerda Savater. “Se dice que los ciudadanos de Königsberg ponían su reloj en hora cuando veían pasar en su paseo diario al profesor Kant, el individuo de hábitos más fijos y ordenados que se pueda imaginar. Sin embargo, la obra que escribió es profundamente revolucionaria”. Nunca he entendido cómo se puede discernir sin la rutina, sin la circunstancia ordinaria, precisamente. Cuando estás en riesgo o cuando no hay estabilidad, el pensamiento se obtura. Estar permanentemente en candelero impide el discernimiento. Ejercer el pensamiento sintiéndose acosado no es precisamente recomendable. Nuestro amigo “Kant” se ha visto acosado por los amigos, parece. Ha decidido seguir pensando: para ello ha preferido mantenerse en su rutina, sin los sobresaltos del blog. Allí, en su cenobio, dando cuerda a su viejo reloj, oyendo el tictac, aguardando las campanadas. Los demás seguiremos aquí: poniendo nuestro reloj en hora.

78 comments

Add Yours
  1. David P.Montesinos

    Para venderse al mejor postor hay que tener postores, yo no los tengo, luego puedo quedar con mi pureza moral a prueba de corrupciones.

    Al hilo de la actualidad lanzo una pregunta. Me parecerá bien que rehúsen contestarla, pero quiero pensar que al menos el asunto da materia para la reflexión . Si Euzko Alkartasuna ha gobernado hasta hoy con ANV en Azpeitia y en otras localidades, ¿por qué deja de hacerlo ahora que ha sido asesinado un empresario vasco? ¿Puede alguien explicarme la diferencia entre ese atentado y otros anteriores que no han desencadenado la misma actuación? Quien ha cambiado de posición en cuanto a la manera de valorar este tipo de hechos, ¿es ANV o es EA?

  2. Arnau Gómez

    D. Justo.Quiero felicitarle por esas 50.000 entradas en su blog. Esas entradas son exclusivamente mérito suyo,porque nos ha motivado a los que hemos entrado en su blog.

  3. Isabel Zarzuela

    Don Justo, ya le dije hace tiempo en Gaia que tenía “un pedazo de blog”, y le dí la enhorabuena por ello.
    50.000 entradas en poquitos meses dicen mucho de este ilustrado espacio. También de su creador.

    Sr. Montesinos, en relación a su blog debo decirle que también es importante el factor tiempo. Si le sirve de consuelo, yo lo visito de vez en cuando, solo que vd. no lo sabe. Si me atrevo, le dejaré un mensaje ;-)

  4. Ramón

    50.000 enhorabuenas! (no me sunena bien en castellano: 50.000 parabéns!) Soy un asiduo mirón de blogs; no suelo intervenir porque acostumbro a considerar si mis contribuciones pueden aportar algo útil a los demás… y habitualmente lo descarto.Suelo echarle un vistazo diario a este blog porque siempre me aporta algo. Salud y larga vida

  5. Miguel Veyrat

    Bueno, modestamente (mañana tomo el avión pero no he resistido visitarles de nuevo) hoy he sido protagonista de la entrada 1000 del blog de don Àngel Duarte, y supongo que “me tocan” algunas de las cinco mil de don Justo ¿Hacemos una honrada prorrata? Al fin y al cabo, los conocidos, los “atrevidos muchachos del trapecio”, que diría Saroyan, somos muy pocos, ¿a cuántas toca Kant? ¿Ana Serrano? etc. etc. ¿Se acuerdan de “cazón de adobo”? ¿Qué será de él? me resbala una furtiva lágrima…

  6. Marisa Bou

    ¡Bonita cifra, señor Serna! Llena de redondeces sugerentes…
    Al paso que vamos, las 100.000 no se harán esperar demasiado. Propongo, para entonces, una fiesta de celebración. Y hablando de fiestas, los de Volem i Podem estamos organizando una, a modo de fin de año, en Ca Revolta, el día 15 de diciembre (lunes), y algunas personas están preparándose actuaciones, supongo que de tipo lúdico. Tal vez yo recite un poema del señor Veyrat, puesto que él no podrá venir (cuente, cuente, don Miguel).

    Quiero hacer extensiva la invitación a todos ustedes, por si les apetece venir a divertirse un rato, por aquello de que “sólo se vive una vez” y hay que pasarla lo mejor posible. El cubierto vale 20€ y el tope para reservar es el dia 12. ¡Anímense! Las respuestas las pueden dar aquí mismo, o en mi dirección de correo.

    Ya sé que usted no vendrá, señor Kant (y no sólo por su lesión), pero si viera a su amigo, el señor Vila, hágale saber que también está invitado al evento.

  7. David P.Montesinos

    Gracias, Isabel, no me sirve de consuelo porque no estoy desconsolado, pero sí me alegra saber de sus visitas. Un abrazo.

  8. Isabel Zarzuela

    ¡David P.!, es una manera de hablar. Entiéndame. Desconsuelo el mío por no poder escribir como usted.

  9. Alejandro Lillo

    Don Justo, enhorabuena por esas 50 mil entradas, espero que sean muchísimas más y que nos los siguamos pasando al menos igual de bien que hasta ahora.

    Don Miguel, en breve recibiré Antología Fluvial. Prometo contarle. Disfrute mucho en Niza. Un fuerte abrazo.

    ¡Vaya, señor Kant, qué mala pata! Uy, perdón… :-)

    Bueno, espero que no haya sido demasiado grave y que el golpe no le haya afectado a la cabeza, ¡sólo nos faltaría eso! Pero bueno, dejando las bromas a un lado espero que se recupere con prontitud y, si me lo permite, acepte un par de consejos nacidos, desgraciadamente, de la experiencia propia: mantenga la pierna en alto todo el tiempo que pueda sin parar me mover los dedos (si tiene la pierna escayolada o vendada), póngase algodones en las muletas o los callos no le dejarán vivir y, por último, cuando ya no lleve las muletas haga el favor de no cojear, pues se le cargará la rodilla sana y ya la habremos liado de nuevo. Saludos.

    Don David: es usted un crack, y punto.

  10. Ana Peris

    ¡¡¡Enhorabuena Justo!!! Y que sean muchas miles más.
    Aunque no suelo intervenir, me encanta entrar al blog ya que con ello aprendo mucho de todos ustedes.
    Un saludo.

  11. Eduardo Laporte

    Hay datos que, al no tener muy bien con qué compararlos, le dejan a uno un poco frío. Si te sirve de comparativa, yo he llegado a las 13.231 visitas desde que abrí mi nueva ubicación en wordpress, en agosto de este año. Tres meses y pico, 13.231… ¡no está mal en ambos casos!*

    *digo yo!

  12. Miguel Veyrat

    Gracias, Alejandro, Marisa, Justo, y a todos quienes leerán a Darras, sorprendente poeta entre épico y lírico al modo de Ezra Pound, Whitman (de quien es traductor del inglés y profesor a lo largo de toda su extensa vida docente como catedrático de literatura angloamericana) o nuestro León Felipe; en todo caso ha sacado a la poesía francesa del aburrimiento soporífero en que cayó tras el fin de la vanguardias y el tímido resurgir de Saint-John Perse. Sí, ya les contaré. Alejandro, hágasae para su librería con la colección de poesía de LINTEO, no porque estén publicadas en ella las “Cinco cartas a Elena” (Elena Jens, mucama de Descartes con quien tuvo una hija y conoció los placeres de la carne mientras conformaba el racionalismo…) sino porque su catálogo, dirigido por el poeta Antonio Colinas, merece mucho la pena para conocer la poesía que se escribe allende nuestro corralito español.

  13. Miguel Veyrat

    ¡Ah! y parecen ustedes críos enseñándose las canicas (las de jugar a canicas, claro)… o comparando la fuerza del chorro en un rincón del patio. Pero está muy bien, sí, que quien tiene el valor de salir a dar la cara con sus opiniones se vean compensado, asistido y criticado.

  14. jserna

    Bola, bolo, bulo

    Sacando bola o haciendo bolos. Yo digo todo esto porque…, porque ya está bien. El presunto accidente del sr. Kant es un bulo que él ha hecho correr interesadamente para que todos en tropel acudamos al viejo caserón de dos plantas en donde se refugia. Además, ya me lo imagino: una vez estemos allí mandará al servicio para atendernos con la excusa previsible de que el señor tiene una de sus frecuentes jaquecas. No podrá recibirnos y así aumentará esa misantropía con la que vive. Sus dolencias son imaginarias y sólo muestran un rencor intermitente hacia una sociedad que no aplaude suficientemente sus méritos. Su amor propio dañado es lo que sobresale.

    Y ya está: ya lo he dicho. Tenía que decirlo. Treinta y tantos años de desplantes tenían que acabar con esta rabieta matinal. Y no pongo mayúsculas para no dar voces, que aún es pronto y hay gente durmiendo.

  15. Marisa Bou

    ¡PONGA USTED MAYÚSCULAS, HOMBREDEDIOS! Por mucho que grite aquí, ni siquiera los que le leemos oímos sus gritos. Y el que debería oírlos, menos aún. No se enfade usted, que el enfado acorta la vida. Diga aquello que decía la Pantoja a los periodistas: ¡Dientes, dientes!

  16. jserna

    El sr. Vila conoce profundamente a Kant. También él ha debido padecer sus desplantes. Sólo por el buen talante del sr. Vila puede explicarse que aún tenga tratos con él. El día de la presentación de ‘Héroes alfabéticos’ me lo confesó en un aparte: seguro que no viene por afearnos la conducta a ambos, a ti y a mí. Por joder, vaya. Yo le respondí: ¿y qué hay de nuevo? Esos pujos de aristocratismo que se gasta no muestran más que una herida que un buen psicoanalista podría aliviar. Pero, claro, él quiere vivir como un noble arruinado, desdeñando el auxilio del freudismo. Ja. Fíjense qué paradoja. No me recibe adecuadamente, no viene a los actos que organizo, dice ser amigo. Pero él es uno de los visitantes que, malgré lui, suman esos 50 mil hits. ¿Cómo explicarlo?

  17. Marisa Bou

    Lo que ocurre es que el amigo Kant es un misántropo fuera de toda norma: evita el trato con los “otros” pero le gusta mucho ser escuchado (o leído) por ellos, cuantos más mejor.

    No malgré lui, sino con mucha alegría, habrá recibido la noticia del elevado número de visitas, puesto que ha contribuido tanto a alcanzarlo.

    Ya tienen paciencia, ya, usted y el señor Vila, para aguantarle tanta boutade al caballerete de la montura de acero…

  18. Alejandro Lillo

    Creo, señor Serna, que en el fondo en el fondo en el fondo, el señor Kant tiene su corazoncito. Aunque le hiciera tamaño desplante en la presentación del libro, el hombre se toma su interés, de ahí sus numerosas y enriquecedoras intervenciones en su blog. Ahora, con la excusa del accidente, ya nos tiene a todos donde quería, preocupándonos sinceramente por su salud, malparada por su propia irresponsabilidad y cabezonería. Mientras, él se relame las heridas, cual fiera herida, en su mullido sillón orejero con una enorme copa de brandy en la mano regocijándose, en el fondo, por su caída y nuestra preocupación. Por eso comprendo su indignación, don Justo, pero qué quiere, incluso ese hombre, escurridizo como una anguila y desconcertante cual camaleón en celo, también necesita de mimos y cariños de vez en cuando (parece que al menos una vez al año). Tal vez ahora que se siente débil, baje la guardia y podamos incarle el diente….

  19. Isabel Zarzuela

    Don Alejandro, puede ser una enorme copa de brandy o una enorme copa de cerveza mezclada con coñac; no olvidemos las extravagancias del Sr. Kant. Pero cuidado Don Manel, no mezcle con la medicación para su tullido tobillo, que le puede sentar mal.

    Desde luego, qué paciencia deben tener D. Justo y el Sr. Vila con el amigo aristócrata. Alguna satisfación les debe proporcionar, ¿tal vez un caro cognac, de vez en cuando, en su mansión de Corona?

  20. Kant

    Pero… pero… ¿qué clase de tropelía es esta?, ¿qué desafuero?… ¿No les dije que me dejaran en paz? ¡pues eso, olvídenme! ¿por qué se ensañan conmigo? Y qué temerarios… ¿cómo osan?… ¿acaso no saben que me basto y sobro para ensartarlos a todos – aunque me ataquen en tropel – en el acero de mi verbo tan fluido como engolado?

    Abrí el “blog” de don Justo con el propósito de esparcir mi alma en estos momentos de callado dolor ¿y qué me encuentro?: la conspiración, el contubernio… las maledicencias. ¡Cuánto infundio vertido inmisericorde y torticeramente en contra mía!… “Vade retro!”

    No crean que olvidaré esa cuadrilla que encabeza el sr. Serna y que tiene como secuaces a doña Marisa Bou y don Alejandro Lillo, encima, contando con el apoyo externo de otro maleante, el sr. Vila, al que cada dos por tres me traen a colación siendo, él, un fementido al no cumplir su palabra de dar la cara y participar en el “blog” como afirmó al finalizar la pasada temporada “blogense”.

    Don Justo iba a felicitarlo por su osadía – la de disponer de un “blog” donde los idiotas se pueden contar con los dedos de una mano y aún sobran dedos – incluso, en un incomprensible momento de debilidad – tal vez sea mi pierna inmovilizada y el sufrimiento motor que conlleva (vivo anclado al Ibuprofeno y sometido a las muletas) – o la melancolía que me acecha estos días otoñales, estaba dispuesto hasta para olvidar las cuantiosas afrentas que he recibido de ud. a lo largo de las décadas. Mas, no. Me retraigo.

    Su mente perversa aflora, esa inspiración de don Thomas de Quincey que anida en su corazón, se revela. Eh aquí la prueba del delito: véase como mueve y exalta a las masas en mi contra, como esparce bulos y bolas sobre mí, cieno en mi nombre y fama, infamias sobre mi alma y honor…

    Descuide, sr. Serna, no sólo es que no lo recibiré, es que mi mansión permanecerá cerrada a cal y canto para ud. y el sr. Vila. Son tal para cual. Más aún, dispondré la jauría para que en caso de que osaran suplicarme entrar – como suelen hacer, miserables galopines, y ahora lo callan – mis siervos se la suelten con los funestos propósitos que puede suponer. Transmítaselo a su compinche que desde que está en las Castillas laburando tiene el cerebro más congelado que de costumbre y ya no se digna ni a escribir un par de líneas.

    Señor, sobre mi opinión de la sociedad, sepa que los hiperbóreos no estamos atados a sus melindres burgueses… mmm… pequeñoburgueses… no, microburgueses… Me limitaré a citar a don Federico Nietzsche: “¿Que importa el resto?, el resto es simplemente la humanidad, hay que ser superior a humanidad, por fuerza, por altura de alma, por desprecio”. Huelgan más comentarios.

    Las alusiones freudianas… ah, las alusiones freudianas… ¡que bajo y vil es ud! Lástima que los duelos estén prohibidos, aunque incumpliría con gusto la norma si supiera que ud estaba capacitado con el revolver de seis proyectiles (el Colt 44 es mi arma favorita, como la de don José Mallorquí) para descerrajarle el cargador sin que me temblase el pulso ni un milímetro. Tal vez algo de terapia cognitiva, o mejor, conductual, le harían a ud más provecho que a mi los charlatanes de la pluma y el bloc, botarates del diván.

    Yo también me pregunto porqué insisto en frecuentar su “blog”… Tal vez porque, a pesar de sus ex-abruptos sigue siendo un cerebro brillante, tal vez porque los contertulios que lo frecuentan (hasta los idiotas) tienen algo que enseñarme – y no puedo vivir sin aprender –, tal vez porque aquí encuentro el calor que no hallo en mi invernadero y una compañía que no me proporcionan mis criados de librea. ¡Dioses Olímpicos!, por más que me duela, debo unirme a quienes lo felicitan… maldita sea…

    Con mis desprecios más acusados… Manel Cantarell i Recatalà.

  21. jserna

    El post continúa…

    “Dos. Me pregunto qué tipo de blog he creado para que un personaje que dice llamarse Kant anide en este espacio. No puedo revelarles el nombre y, por tanto, estoy en inferioridad de condiciones. Tampoco puedo proporcionarles el correo electrónico. Podría hacerlo si quisiera vengarme: así llenarían su bandeja de entrada de mails insolentes. Él se sirve de un nick prestigioso para alancear a sus adversarios. Kant. ¿Kant? ¿Imaginan ustedes mayor temeridad? ¿Compararse con un príncipe del pensamiento? Maltrata a sus cercanos, no sólo a sus contendientes. También fustiga a los que dicen ser amigos con su verbo altivo y ufano. ¡Si yo les contara las décadas de desdén que he debido soportar! ¿Qué me da para que yo soporte el trato que me inflige? Soy un ser necesitado de cariño, dice mi crítico. Pero un individuo que precisa el cuidado y la atención no busca un tratamiento impostadamente aristocrático. La verdad es que no me entiendo. Tampoco comprendo por qué este presunto amigo escoge ese nick. Su pose es la de un aristócrata rezagado, sobrevenido, la de un noble anacrónico. No sé por qué pero me recuerda a un muerto latente, a Drácula, que sobrevive patéticamente a la Europa feudal que es su cuna. Por eso no acabo de entender por qué rotularse así: la conducta de “Kant” contradice el comportamiento de Immanuel Kant”.

  22. Marisa Bou

    Señor Kant, no presuma de buen tirador, ni con Colt 44, porque para disparar con posibilidad de acierto hay que estar bien asentado sobre DOS pies, cosa que usted, en estos momentos… va a ser que no.

    ¿Se ha tomado usted la temperatura? Porque entre las líneas de su última intervención, se cuelan, sin que usted pueda evitarlo con todos sus rayos y centellas, unos tiernos sentimientos hacia el señor Serna, hacia el blog y, si me apura, hacia los que con mayor o menor fortuna intervenimos. Y me gustaría saber si hemos de deducir que nos quiere (como nosotros a Vd., por otra parte) o si se trata de elucubraciones producidas por un estado febril.

    ¡Ah! Y que conste que no hay tal confabulación, que no nos hemos puesto de acuerdo para machacarle, como usted pretende. Simplemente hemos coincidido varios de nosotros en nuestra apreciación del suceso y, dado que ya hemos adquirido alguna confianza, así se lo hemos manifestado, cada uno por su cuenta. No se enfade, Cantarell, sólo le achuchamos un poquito.

  23. Blogosfera

    Del blog de David P. Montesinos.

    Comentario número 11

    Anonymous said…

    Hola, buenos días, y gracias de nuevo, David, por mantener esta ventana abierta a la actualidad de cualquier tipo, y por hacer de la información algo deglutible, nada que ver con áridos truños que se hablan o escriben. No pude ir a la presentación del libro pero es como si hubiese asistido: buena reseña del libro (tan buena que me ha motivado a comprarlo, pide comisión, David) y comentarios sobre el desarrollo del acto, fotografía incluida. Por cierto, soy compañero de Francesc y creo que ha habido un error con sus apellidos pues se ha omitido el primero, ¿no?
    Un cordial saludo y bon día.
    Manuel

  24. Marisa Bou

    ¡Ups! Mientras escribía mi anterior entrada ha aparecido otra de don Justo… dándole más para el pelo. Me divierto como nunca. JA, JA, JA. Lo siento, señor Kant, no me rio de usted, sino con usted y con Serna…;-)

  25. Isabel Zarzuela

    «Cualquier cambio me hace aprensivo, aunque ofrezca la mejor promesa de mejorar mi estado, y estoy convencido, por este instinto natural mío, de que debo llevar cuidado si deseo que los hilos que las Parcas tejen tan finos y débiles en mi caso sean tejidos con cierta longitud. Mi sincero agradecimiento a mis admiradores y amigos, que piensan tan bondadosamente de mí hasta comprometerse con mi bienestar, pero, al mismo tiempo, pido, del modo más humilde, protección en mi actual estado frente a cualquier alteración.»

    Inmanuel Kant

    Introducing: Kant, por Christopher Kui-Want y Andrzej Klimowski, 2005. Icon books, Cambridge.

  26. Marisa Bou

    ¡Caramba, que velocidad llevamos! Me ha vuelto a pasar. Le pediría a Anónimus (o a David P.) que nos sacara del error y nos transcribiera el nombre correcto del Ser. Vila. Gracias.

  27. Fuca

    También a mí me gusta que el blog de nuestro amigo Justo Serna tenga tantas visitas; sólo confirma lo que creemos los contertulios habituales, que en este blog se aprende y, además, se pasan momentos divertidos; aprendemos divirtiéndonos, ¡qué más se puede pedir! A mí una de las personas que más me hacen pensar es el señor Kant, su sabiduría no deja de sorprenderme días tras día. Lamentaría que, con tanto indagar en su presente, perdiéramos su presencia en el blog; si Kant dice que se llama así, dejémoslo en paz, juzguémoslo por sus palabras y rebatamos aquellas ideas con las que discrepemos; esta persona no usa su seudónimo ni para insultar ni para decir bobadas, lo utiliza para ilustrarnos y hacernos un poco menos ignorantes, por lo menos a mí. No sé si estaremos jugando con fuego, a lo mejor nos quemamos.

  28. Arnau Gómez

    Estoy absolutamente perplejo,porque creí que el blog iba de celebraciones,felicitaciones y sahumerio. De pronto veo que no,que va de libros de caballerías o amistades peligrosas, que tanto da.
    He calculado que somos unos diez blogeros,con mayor o menor incidencia.O sea, que casi la mitad somos unos idiotas, lo cual no me preocupa.Uno es lo que es y también, lo que los demás creen que es.Dentro de una antigua escala de nivel intelectual que estudié en la carrera, desde la genialidad hasta la imbecilidad había varios grados, en los que en la penúltima plaza se encuentra la idiocia.A todo hay quien gane.
    A D. Kant le deseo que se mejore de su accidente y sus consecuencias,sea el accidente real o producto de una elaboración freudiana del dolor.En todo caso, tiene usted derecho a montarse su propia película.

  29. Juan Planas

    No diré mucho ni añadiré nada, porque, la verdad, es que he disfrutado y me he reído a gusto con los comentarios de este post. Pero que nadie se preocupe, mientras exista el sr. Serna existirá el sr. Kant;-)

    Estoy haciendo las maletas. Destino: Berlín. Hasta pronto.

  30. Laminio

    Hola soy Laminio

    Soy Amigo de “”Kant”” y de Serna. Todo esto es una estupidez. Ya me explicarán de que va! También este blog se va a estupidizar?

  31. Alejandro Lillo

    ¿Qué insinúa señor Planas? ¿Qué insinua?

    Laminio, buen hombre, déjenos relajarnos un poco, que aunque serios a veces (cuando lo ocasión lo requiere) también nos gusta un poco el cachondeo. ¿Hace una coplilla? Lerele

  32. Alejandro Lillo

    Un fraile estaba meando
    a la sombra de un tomillo
    y otro fraile le decía:
    ¡vaya mango pa un martillo!.

  33. Fuca

    Tienes razón, Laminio, dejemos el nombre de Kant en paz. Me gusta esa palabra que te inventaste, “estupidizar”, no sé por qué la RAE no la incluye en su diccionario; si existe idiotizar, no sé por qué no va a aceptar estupidizar. También en el “post” anterior nuestro amigo Justo utilizaba el verbo amistar como pronominal, decía que se amistaba o se peleaba con una persona, nunca lo había visto así utilizado, pero la RAE lo acepta, como también amigarse, aunque este último muchas veces como sinónimo de amancebarse. ¡Qué curiosidades tienen las palabras! ¡Qué tendrán que ver las amistades con los amancebamientos!

    Como alguno de los contertulios se va de viaje, ¡cuidado si vais al edificio de la ONU! Parece que la famosa cúpula de Barceló se cae.

  34. Marisa Bou

    Don Alejandro y sus coplillas, para que no decaiga la fiesta.ç

    En cuanto al tema de Kant, supongo que don Justo tiene sus buenos motivos para enfadarse con él, viniendo su amistad de tan antigüo como dicen.

    Los que sólo le conocemos por la carátula que usa y por sus escritos, tan pronto profundos y serios como pertinazmente infantiles, lo único que hacemos, de tanto en tanto, es azuzarle un poco, para así poder gustar de sus deliciosas reacciones. Así que no se preocupe, doña Fuca, que no nos estamos estupidizando. Un poco de sentido del humor no le hace mal a nadie.

    Don Arnau, usted está -en la escala que menciona- en el más alto nivel, razón por la cual le tenemos en mucho aprecio los que estamos más abajo, necesitados como estamos de aprender. Bueno, por eso y porque es usted -y no es coba- una gran persona.

    Y a mis queridos viajeros, cuídense y tomen notas de todo, para contárnoslo a la vuelta. ¡Saluditos!

  35. Kant

    Me tienen asombrado, en serio se lo digo. Se lo decía esta misma tarde a Turco, mi mastín napolitano. No alcanzo a comprender su obsesión con mi figura ni su interés en desvelar… lo que ya saben. Parece como si les costase aceptar que puede existir alguien como yo. En fin… supongo que será la falta de lecturas o algunas carencias en su vida sexual lo que les lleva a perder el tiempo tan estúpidamente conmigo.

    Llegué al “post” cuando don Justo, tomando el café en mi invernadero, me comentó la existencia de un ataque de trolls a su “blog”. Me divertí muchísimo destripando aquellos necios. Pasado aquel vendaval, encontré buen acomodo en este ciberlugar merced a intervenciones suculentas de diversos contertulios que me permitieron remozar mis neuronas a la par que disfrutar con lo escrito por don Justo (no es lo mismo escucharlo, como lo escuché las últimas décadas, que leerlo).

    Últimamente, sin embargo, aprecié una deriva de algunos de uds hacia mi persona – hacia Manel – que obviaba la máscara de “Kant” y se empeñaba en saber “quién hay detrás”. Detrás de “Kant”, claro, está Cantarell, pero, parece que no fue de su agrado descubrir que la trampa es que no había trampa. En ese momento, cuando se empecinan, el juego deja de tener gracia. A pesar de eso, tal vez lo hubiese seguido por el respeto que me merecían – tal como les indiqué en mi anterior intervención – sin embargo, ay, cometieron un desliz que considero intolerable.

    Ya saben que los caballeros somos intransigentes. No admitimos el daño fuera del código de honor. Me da igual que no lo conozcan, a mi me sirve. Por él, no puedo consentir que se dañe a nadie, menos por mi causa. Y si encima es un pánfilo, como el sr. Vila, menos aún. He podido tener mis pendencias con él y con don Justo (bueno y con todo el mundo que me conoce) pero me ha demostrado sobradamente su cariño y dedicación. Es una amigo con el que vale la pena reñir porque siempre atiende, comprende y perdona. Un amigo de verdad. No voy a permitir ninguna ofensa hacia su persona.

    Del sr. Vila no les hace falta conocer su primer apellido, ya lo conocen. Si tienen curiosidad por conocer el segundo, es Súria. Don Francesc Vila Súria es un diligente trabajador en la empresa “Gresol, Gestió Cultural”. Nunca se mete con nadie, no molesta a nadie y sigue una vida tranquila con su compañera de toda la vida. Sus únicos excesos los tiene en su afición por la moto, algo que compartimos y nos brinda una especial camaradería. Ya está. ¿A qué meterlo a él en todo este embrollo sin sentido? Si alguno de sus compañeros de trabajo hubiesen ido a la presentación de don Justo – y, miren lo que son las cosas, resulta que inicialmente sí iban a ir, incluyendo a su jefe, el sr. don Pep Beltrán – se le hubiera aproximado para saludarlo; aunque sería un poco raro dado que la empresa está trabajando en Albacete y parece un poco absurdo que alguien hiciera el trayecto entre aquella ciudad y València sólo para hacer acto de presencia en la presentación, no decir nada y regresar a La Mancha. Es pues un embuste que el sr. Montesinos ha tenido a bien traer a la palestra.

    Un engaño atribuible a un increíble “compañero de trabajo” del sr. Vila. Tratar de sacar una verdad de una mentira es más viejo que el hambre. Podía haberme reído con el despropósito – “anónimo” don Tobías, esperaba más de ud – pero ese despropósito estaba dirigido contra mí usando, instrumentalizando, a una persona, don Francesc, por demás amigo (o enemigo, me da igual) mío. Y eso lo considero intolerable. No creo que don Francesc sea merecedor de ello. No lo acepto. Lo rechazo.

    Claro, que este incidente ha tenido ha tenido para mí otros elementos de reflexión. Me di cuenta que cerrarle el paso del cenobio a mis amigos – con los que siempre voy a la greña – y abrirle mis palabras a determinados personajillos-e no me resultaba en absoluto provechoso ni justo. Creo que el movimiento calmo del rabo de Turco me dio la razón. Así que me voy a empeñar en recuperar el aprecio de don Justo y don Francesc y voy a abandonar este juego de despropósitos. Dejo el “blog” y me retiro a mis aposentos. Cerraré la jauría en sus jaulas, el ordenador en algún salón de la segunda plata y diré a la servidumbre que este fin de semana se dispongan a recibir a quien fuere que se interesara por mi salud. Quien viniere será recibido por mi mismo, aunque postrado en el sofá “decó”, en el Salón Rojo. Y nunca más volveré al “blog”.

    Lamento perder a los amigos que hice pero no voy a mancillar la persona del sr. Vila por una cosa así.

    La decisión es irreversible.

    “Bon vent i barca nova”.

  36. Marisa Bou

    Me he quedado petrificada al leer su última (?) intervención, señor Kant.

    No comprendo la furibundez de su enfado. Claro está que no debo tener todos los elementos necesarios para juzgarlo. Seguramente tendrá usted razón. Por eso, le pido humildemente perdón por lo que yo haya podido contribuir a ello, puede estar seguro que no ha habido ninguna mala intención por mi parte.

    Y como le respeto, esto es lo último que escribo acerca de su enfado, salvo que espero que reflexione y no nos deje del todo. Al fin y al cabo no somos tan malos, ni usted tan intransigente. Confío en volver a tener el honor de leerle. Un afectuoso saludo.

  37. Fuca

    Siempre dije que nuestro amigo Kant era transparente, así que no me extraña la decisión que ha tomado, la entiendo, la intuía desde hace tiempo; como dice Justo, no es recomendable ejercer el pensamiento sintiéndose acosado. Mata a Kant, puedes hacerlo, tú eres su creador, pero no nos prives de tus conocimientos, de tu sentido del humor, de tus provocaciones, por favor, sigue escribiendo en el blog, esta vez con tu nombre y apellidos, Manel Cantarell i Recatalà, así dejarán en paz tu filiación y aprenderán –aprenderemos- con tus comentarios. Ya te empiezo a echar de menos, amigo Manel. Un saludo cariñoso.

  38. David P.Montesinos

    No entiendo nada de nada, no tengo nada que ver con el segundo apellido del señor Vila -al que conocí este verano y me parece un tipo encantador- y tampoco sé qué pinta mi hermano Tobías en el asunto.

  39. jserna

    Vamos a ver. Noto un tono funerario en las últimas intervenciones. La broma la empezó el propio Kant cuando se metió en el cuerpo enjuto del filósofo. Ahora se despide con el tono airado que le es propio, es decir, cómico. No sé por qué, pero Fuca nunca contradice a Kant. Se salvan distancias geográficas. Está bien, pero no se ponga tan seria…

    —————

    Por otra parte, le doy la razón a David P. Montesinos, que admite no entender qué está pasando. Alguien en su blog, anónimo, dice algo sobre el apellido de Francesc. A partir de ahí se le echan las culpas a David P. o a su hermano. Tampoco yo entiendo nada.

    —————

    Habrá que recuperar el tono cómico.

  40. Fuca

    Tienes razón, amigo Justo, tenemos que recuperar el humor con el que se inició este “post”. Lo que pasa es que me disgusta el que la gente intente inmiscuirse en la vida privada de los contertulios para averiguar aspectos que no nos importan y que no aportan nada a las discusiones o intercambios de ideas que aquí mantenemos. Esto no es el gran hermano, es el blog de Justo Serna.

    David P. Montesinos, no me extraña que no entiendas nada; cuando Kant se cabrea, se obnubila y lee al revés y confunde a Tobías con un anónimo, no le hagas caso, para leer hay que estar sereno y parece que el difunto Kant no lo estaba en su última intervención.

    Y sí, Justo, Fuca no contradice casi nunca a Kant porque casi siempre está de acuerdo con él, porque le gusta su personalidad y porque lo quiere (a ver cómo se entiende lo del querer, yo distingo entre querer y amar, que quede claro); por ello, lo defiendo (no lo necesita, sabe él muy bien hacerlo) y lo defenderé siempre. Y seria no me pongo, soy seria (aquí tendría que venir una sonrisita).

  41. Ana Serrano

    A ver, es que no les puedo dejar solos; me encierro unos días a terminar algo que debería haber entregado la semana pasada y ahora me los encuentro agarrados del moño y encima es que no alcanzo a comprender por qué.

    En fin: quiero hacer constar que los quiero mucho a todos (querer como el de Fuca -Francisca para Kant-), que, en mi opinión es muchísimo más que admirar (que también, también los admiro, a ver si se me van a alborotar) que tengo la sensación de que: o les han cambiado la medicación o la han mezclado con cañas (a Pavlova le pasa mucho) y que:

    Felicito al anfitrión por todas esas visitas, que son una barbaridad, pero no merece menos. Mando abrazos y felicitaciones por sus aportaciones a todos los contertulios: David P. Montesinos; Arnau Gómez; Isabel Zarzuela; Ángel Duarte; Marisa Bou; Alejandro Lillo; J. Moreno; Eduardo Laporte; Paco Fuster; Juan Planas; Fuca (me perdonarán que los envíe especiales para ella) y para todos los que me dejo que seguro que son varios.

    Al Señor Veyrat le deseo feliz viaje y estancia y un ruego: antes de comprarse una moto (y de ninguna manera lo digo por la edad, que yo recorro Zaragoza en Bicicleta y también peino canas), hable con nuestro amigo común, el caballo erudito, porque es posile que, entre los dos, lo atemos a la pata de la cama hasta que se le pase el caprichito. Vamoshombrepordios, que se nos va a matar. Una moto, una moto… ¡vamos, hombre! ¿No tiene ya bastante ejemplo con lo de Kant! Viviendo donde vive ¿No sería mejor un brioso alazán?

    Al Señor Kant le deseo pronta y total recuperación (Pavlova me encarga que le diga lo mismo de su parte. Ahora lleva uñas postizas y no quiere teclear para que no se le despeguen) y añado que le envidio varias cosas: tener invernadero, sus amigos y, sobre todas las cosas, su mastín. Sabe que yo respeto su incógnito, no tanto su carácter, pero lamento que se vaya.

    No diré más porque como no entiendo en absoluto lo que ha pasado, no vaya a estar metiendo la pata, que soy muy dada.

    Saludos para todos

  42. Ana Serrano

    Abusando de nuesro anfitrión:

    El sábado día 13 de diciembre, a las 20h, está confirmada la presenación del la tercera entrega de “Que arda la casa, pero que no salga el humo” de Ana Serrano. Están todos invitados. Les pondré el aviso oficial en cuanto me lo envíen.

    Este capitulo transcurre entre Halle y Unna (Alemania) y Buenos Aires, Paris y Madrid, entre 1600 y 1890 y leerá fragmentos el actor y locutor Ángel Marco. Habrá vino, canapés y cariño, sobre todo cariño. Me he permitido un guiño afectuoso a Justo Serna, en el comienzo de la entrega. Es una prueba más de mi agradecimiento.

    El acto se celebra en:

    Centro de Arte Moderno
    Galileo 52
    Madrid
    Metro: Línea 2: Quevedo
    Líneas 3, 4 y 6: Argüelles – Moncloa
    Línea 7: Islas Filipinas
    Autobuses: 1-2-202-3-12-16-21-37-40-44-46
    61-C1-C2-82-83-G-A-132-133-147-149-160-161-162

    TEL: 34-914298363

    http://www.libreriadelcentro.net

    Horario de atención al público entre el 9 de diciembre y el 15 de enero:
    Lunes a sábados de 10 a 15 y de 17 a 22 h.
    Domingos 21 de diciembre y 4 de enero: de 10 a 15 y de 17 a 21 h.

  43. Ana Serrano

    Uy, lo que me ha dicho (Forges dixit). Agradecida siempre yo, Justo amigo. En muestra de ello le traigo un regalito, avance del nuevo pequeño bodrio que he perpetrado, para usted (quizás le suenen las dos primeras citas con que comienza la cosa :-)) y para breve entretenimiento en la convalecencia de Kant, porque los dos se quieren, aunque traten de disimularlo y quiero que sea para los dos ;-) (Y para toooooodos, sí).

    http://www.emboscados.com/foro/viewtopic.php?TopicID=1490&page=2#19801

  44. Marisa Bou

    ¡Qué delicia, doña Ana! Al leer su relato he podido sentir (o casi) la sensación que usted describe en él: ese desasosiego de saber que hay algo que se escapa a tu percepción, pero que te inquieta cada vez más. ¡Ah! Pero usted luego tiene la tremenda gracia de dar con la explicación y de contarla, para tranquilidad de nuestros espíritus…

    No sabe usted, le prometo, cuánto siento no poder ir a esa presentación. ¡Ojalá pudiera ser libre de viajar cuando y dónde quisiera, le aseguro que ése sería mi primer destino!

    Gracias, doña Ana, por estar ahí.

  45. Ana Serrano

    Marisa, me desbarata usted. Pero qué cosas me dice, por Dios.

    Lo que le aseguro yo a usted es que nos veremos en Valencia. No sé con qué motivo (ya buscarán ustedes algo), pero yo sí puedo viajar sin problemas, porque ya no tengo ni perro que me ate y salvo operaciones de amigos, o que coincida lo que sea con un concierto de mis hijos, que nada de eso es tan frecuente, a la próxima no falto. Estoy deseando conocerlos, conocerla y darle un achuchón.

    Gracias a usted siempre.

  46. Pavlova

    No se preocupe, Doña Marisa, que ya le contaré como ha ido la cosa, que yo sí voy (hay vino).

    Abrazos cariñosos.

  47. Ana Serrano

    Sé que me estoy poniendo muy pesada y que no tengo término medio. Lo mismo no aparezco que no paro de decir tonterías aquí, pero es que Kant, en uno de sus bufidos, ha nombrado a José Mallorquí y eso para mi… es que ya nadie lo conoce y yo tengo un recuerdo precioso de él, de lo que escribía él. Como Justo esta de asueto y viene puente, pues no creo que le moleste mucho a nadie, ni que Justo me riña, así es que me he ido a buscar algo que escribí hace tiempo y que no encontraba vivo o muerto, pero sí, ya lo he localizado y me prmito traer en enlace para mi amigo Kant, por recordarme a Mallorquí y porque está malito.

    http://javiermarias.es/foro/viewtopic.php?TopicID=2246&page=0#17022

  48. Ana Serrano

    Y ¿Por qué me sale mi distintivo cuadradito en ese verde distinto, si escribo desde el correo de siempre?

    Es todo muy raro, debe ser el calentamiento global.

  49. Fuca

    Como nuestra amiga Marisa, yo tampoco podré ir a la presentación de tu libro, querida Aniña. Sabes lo que pienso de tu escritura; desde aquellos tiempos del foro de Javier Marías (2002, ¡cómo pasa el tiempo!), te lo vengo repitiendo una y otra vez; escribes de maravilla, no debías desaprovechar esa cualidad innata que tienes, esa facilidad con la que cuentas historias que atrapan al lector, esa musicalidad que brota de tus palabras (¡si pareces una música –o será un músico- en lugar de una escritora!), en fin, qué te voy a decir que no hayas escuchado miles de veces, eres una magnífica escritora. Unha aperta, como decimos en mi tierra.

  50. Arnau Gómez

    Mi estimada Dña Ana.He leído su relato sobre José Mallorquí.Sus vivencias de su época infantil,oyendo “Dos hombres buenos”., me recuerdan mi infancia.Tambíen yo oía “Dos hombres buenos”, y mi madre,mi abuela y mi tía “Ama Rosa” y otras de Guillermo Sautier Casaseca.¿Se acuerda usted de “El brezal de las nubes”?.A mi me impresionó mucho.Creo recordar que trataba de una familia irlandesa perseguida por sus devociones religiosas.No era,en mi recuerdo actual, lacrimógena ni beata,
    Es más difícil que usted escuchara “Diego Valor”.que fue una especie de “Hazañas bélicas” radiofónico.Pero tenía todos los atractivos que puede desear un niño, ya casi llegando a la adolescencia.Me compré, hace poco, la colección completa de las historietas que narraban las peripecias de Diego Valor, de Sondar y Grondar,y el Gran Mekon.En fín,creo que la radio fue un vehículo para motivar la lectura entre la infancia,a través de esas series.Pero también escuchaba las novelas por entregas diarias.Recuerdo especialmente la adaptación de “El Quijote” y la serie de “La isla y los demonios” de Carmen Laforet.Lo que le digo.Ahí descubrí a Carmen Laforet,en la radio, no me pregunté en que emisora,porque mi memoria se ha debilitado mucho en los últimos tiempos.Cosas de la edad, que atrofia el cerebro,sobre todo si lo has sometido a muchos insommios,comidas a deshora,…

  51. Ana Serrano

    Fuca… Ay Fuca, claro que hace mucho que me dices “esas cosas” que me dejan perpleja y sin saber qué contestarte. Es que, además, tú escribes tan bien y eres tan profesional de lo literario, de la lectura, dedicas tu vida a ello, que casi logras que me crea lo que me dices, pero me acuerdo a tiempo, antes de ponerme tontísima, de que eres mi amiga y claro :-) Porque a mí ¿Sabes? ahora ya no tanto, pero mi atroz timidez siempre me ha impedido comunicar bien mis sentimientos y escribir ha sido, desde la infancia, el modo de comunicación mejor. Nunca me he sentido escritora, yo lo único que hago es escribirles cosas a mis amigos para que me quieran. Gracias, hermosa mía.

    Don Arnau ¡Ay Don Arnau lo que me ha dicho! Verá, me tiembla la mano de emoción: No recuerdo “El brezal de las nubes”, pero sí la adaptación de “El Quijote” y la serie de “La isla y los demonios” de Carmen Laforet. Era en Radio Nacional :-), pero Diego Valor… Diego Valor. Repito ¡Ay, Arnau! Voy a buscar una cosa y ahora vuelvo. Le voy a traer un enlace, aún a riesgo de que Justo me corra a gorrazos.

  52. Marisa Bou

    ¡Porfavorporfavorporloquemásquieran! No me traigan ustedes a la mente (o sí) recuerdos que, de tan antigüos, estaban en el rincón más remoto de mi mente. Recuerdo, como ustedes, esos impagables seriales radiofónicos, que para muchos representaron el único acceso posible a la cultura. Y ¿cómo no, don Arnau? el inefable Diego Valor…

    Lo malo es que, en el mismo polvoriento estante, he encontrado también la imagen de una niña que, mientras ayudaba en las tareas de la casa, cantaba a voz en cuello aquel cancionero de deslunado, que lo avasallaba todo (la Piquer, Machín, Antonio Molina… y muchos más) y que me sonroja recordar, porque aquella cultura barriobajera formaba parte de la cotidianeidad, y yo lo absorbía todo como una eponja, sin hacer discernimiento de ello, por falta de edad y de consejo.

    Después, cuando llegó la televisión, adoré los Estudio 1 porque me descubrieron el Teatro, y los documentales de la 2, porque me abrieron los ojos a la ciencia y a la naturaleza.

    En fín, es lo que tiene de bueno tener tantos años, que has vivido mucho, aunque sea a través de lo que te llegaba a través de los medios (pocos) con los que contabas.

    ¿Nostalgia, tal vez?

  53. Marisa Bou

    Por cierto, acabo de recordar un tebeo que me compraba mi abuelo los domingos y que se llamaba “Florita”. ¿Alguna de ustedes, señoras mías, lo recuerda de algo? Es que no sé si era de tirada nacional o sólo se editaba en Valencia.

  54. Ana Serrano

    Marisa, no se me avergüence, por favor. Las cosas que cantaban la Piquer, Machín, Antonio Molina… tenían mucha más música, muchísimo mejor hecha, que toda la que se ha escrito después junta. A riesgo de parecer exagerada, le diré que incluso mucha de la llamada “culta”. Fíese de mí, que sé de lo que hablo y, para corroborarlo le diré que, uno de mis mejores amigos, catedrático de Musicología y de Historia, fundador del Instituto Nacional de Musicología (con esta su humilde corresponsal) y que ahora es académico de la Academia de Doctores, dio su lección magistral de incorporación al Conservatorio Superior de Música de Madrid hablando sobre las letras de la música popular española en la posguerra y la primera ilustración que colocó, a todo volumen en el majestuoso auditorio fue aquello del “Pollo asao, asao, asao con eslaaaada…” y su tesis doctoral fue sobre la música que cantaba Doña Concha Piquer.

    Tenemos la fea y acomplejada costumbre de avergonzarnos de lo nuestro (la maravillosa zarzuela incluida) y no hay por qué.

    Al Florita estaba suscrita mi hermana. Los tiene todos encuadernador en tela roja :-) “Chicos” y “Chicas”, de los que quedan algunos en casa porque los editaba y casi escribía enteros una tía mía, son anteriores. Ya un poco mayor yo leía “Pumby”, que también guardo

    Ay qué horror, sí, qué lejos está todo.

  55. Marisa Bou

    ¡Ay, querida Ana! ¡La Zarzuela! Así, con mayúscula, porque nunca me gustó que la llamaran “género chico”, que grande y bien grande es. Y como que nos es más próxima que la Opera, respetando las diferencias.

    También yo leía Pumby, el TBO, Zipi y Zape… En cuanto a Florita, recuerdo que mi madre, cada vez que se disponía a cortar un patrón, decía: ¡que no me pase como a Florita, que acabó haciéndose una corbata!

    Lo dicho, doña Ana, nostalgia…

  56. Arnau Gómez

    Tiene usted razón Dña Ana.La copla es una parte de nuestra cultura y habrá a quien le guste,como hay a los que les gusta los toros,que lo peor que tienen es que algunos pretenden que sea la fiesta nacional,olvidándose que en Méjico tiene más aficionados que aquí en este momento.La copla hay que verla como la voz de las clases económicamente débiles,circunloquio para evitar decir “pobres”, sin más.Habría que dedicar un “post” exclusivo a la copla,para recordar a Antoñita Colomer,Juanita Reina, Lola Flores y Manolo Caracol,Antoñita Rico,Pepe Blanco,Carmen Morell,etc,etc. A Dña Concha no hace falta recordarla.Todavía sigue viva en el reuerdo popular. Volviendo a la radio, ¿se acuerdan de los discos dedicados?.Y de los concursos radiofónicos, que se parodian en “Historias de la radio”.Ja,ja.Pepe Isbert vestido de esquimal,peleándose con otro esquimal para llegar los primeros a la emisora.Pero las novelas por entregas debían merecer un recuerdo institucional,porque indujeron a muchos de nosotros a leer, aquellos libros y novelas y otros más, como ya he dicho.Sería muy interesante saber como eludían la censura de ciertas obras, los productores de aquellos programas,aunque algo se ha escrito.
    En cuanto a tebeos,yo leís el “TBO” con la inefable familia Ulises,el profesor Franz de Copenhague, el gran inventor de cosas inútiles.¡Qué tiempos aquellos, en los que vivimos una represión pública y una gran libertad individual y privada!.

  57. Arnau Gómez

    De pronto me ha surgido como un fogonazo en la memoria,la música de “Dos hombres buenos”.Creo que era la sinfonía “Nuevo mundo” de Dvorak,”en el camino”.O ya estoy totalmente “out”.

  58. Marisa Bou

    No, don Arnau, no está usted “out”. Yo también creo que esa era la música.

    Y su referencia a la represión pública y la libertad privada, expresa perfectamente el sentimiento de aquella época: cada cual se resguardaba en su individualidad, que era lo único que, en verdad, le pertenecía por completo. Yo, que además fuí una niña solitaria, tuve que suplir mi falta de conocimientos con mi exceso de fantasía, para llenar mis horas y mis días, viviendo en un mundo que me era propio y diferente, hasta que la realidad me sacó violentamente de él. Nunca lo he recuperado…:-(

  59. Arnau Gómez

    Yo también fue un niño solitario,rodeado de gente mayor,que iban a sus cosas,aunque nunca me dejaron completamente solo,esa es la verdad.Fui un niño feliz,al que le hiceron conocer el valor de las cosas,el esfuerzo que se tenía que hacer para conseguirla,así como también que había algunos que tenían de todo,que vivían muy bien.Eran los mandamases,esos que decían “Usted no sabe con quien está hablando”.Nunca me asustaron ni mucho ni poco.Vivía en otro mundo.

  60. Ana Serrano

    No recuerdo la música de los Dos hombre buenos, lo que sí recuerdo es que la Sinfonía del nuevo mundo era el acompañamiento musical del programa, también de radio, claro “Ustedes son formidables” que presentaba Alberto Oliveras, un señor amaneradísimo al que oía todo el mundo. Aún hoy, en los conciertos, cuando interpretan el fragmento que usaba para el programa, se nota un rumor de gente que dice el nombre.

    Sí, las historias de la radio y las peticiones del oyente: “Para fulanita, que me estará escuchando”, je, je. Y Pepe Iglesias El Zorro, que silbaba divinamente. A mí el TBO no me lo dejaban leer; mis padres controlaban todo lo que leía y descubrieron que el TBO tenía faltas de ortografía, con lo cual, se prohibió en casa.

    Los jóvenes del blog deben estar bizcos. No, no tenemos cien años, que conste :-)

    También a mí me entusiasmaba Estudio 1, Marisa no me lo perdía nunca y había mucha más música y danza en el UHF ¿Se acuerdan?

  61. Francesc Vila

    Soy Francesc Vila, amigo de Justo, de Manel Cantarell y de alguno de los contertulios de este blog. También conocido por otros debido a las citas que se ha hecho de mi persona en él. Aunque el verano pasado quise unirme a sus participaciones habituales, mi trabajo me lo impidió. Sin embargo, ahora, me he visto obligado a tomar la palabra. Me lo sugirió Justo. Debo de darles las explicaciones que Manel Cantarell, alias, “Kant” no les dará nunca.

    Tal vez se debería conocer a la persona, a Manel, para comprenderlo. Soy consciente que eso no es posible. Ni es el lugar adecuado ni disponemos de espacio para hacerlo. Además, si él llegara a saber que es objeto de comentarios, entonces sí me cierra su casa a cal y canto. Y les parecerá paradójico pero no quiero perder a un amigo al que tanto quiero. Les hablaré de él, pues, poco pero sinceramente, confiado en que desde que se fue, no volvió nunca al blog. Ni lo hará. Por más paradójico, anacrónico, desfasado o absurdo que les parezca, dio su palabra. Es así; para bien o para mal, es intransigente con todo y con él, primero.

    Llegué a su casa a primera hora de la tarde del sábado. Dejé mi moto junto al vacío de la suya. Sus perros vinieron a saludarme. Son dos. Trotsky, un joven “gos barraquer” (no sé cómo se denomina en castellano), o sea, un can pequeñajo, inquieto y ladrador y Turco, un mastín semiciego y desdentado al que Pepica (su “servidumbre de librea”) tiene que alimentar con sopas. Esa es su “jauría”. Mientras me incordiaban alegremente, camino de su caserón, no podía dejar de pensar en blog, lo que les dijo, lo que su fantasía tejió en su mente y sus ganas infantiles e irrefrenables de jugar le hizo decir. El edificio está apuntalado. Tiene un ala cerrada porque ya es inhabitable. Su invernadero, que me parece que ya conocen, responde más a la percepción de Justo – un lugar desfasado y decadente – que al optimismo de Manel. Esa, es su “mansión”.

    Vive en el reducto que aún aguanta con solidez. Me abrió Pepica con un pañuelo anudado a la cabeza, señal de que estaba atareadísima. Esa mujer, que se debió jubilar hace muchos años, mantiene una sonrisa en su boca que se convierte en incomprensible cuando uno piensa en su trabajo diario para mantener la vivienda en las condiciones impolutas que se aprecian nada más entrar. Naturalmente me extrañó que un sábado por la tarde estuviera metida en faena. No hizo falta preguntarle. Las cajas amarillas y blancas de Gil-Stauffer apiladas en el recibidor me previnieron de lo que podía estar pasando.

    Los pasillos de la casa, cubiertos de libros hasta el techo, respetando sólo los vanos de la edificación, son sólo extensiones de su desproporcionada biblioteca. Avancé por ellos escuchando de forma gradualmente más elevada la música de Nietzsche que surgía del Salón Rojo. Allí me iba a recibir. Me esperaba sentado en su butaca favorita. Tenía el quipo de música a su diestra. Sobre el lector discos ópticos, una copa de armagnac, el libro de Capra que lee actualmente y los poemas de Veyrat, amontonados, a su lado. A su izquierda, las muletas y el tablero de “su” ajedrez (se juega con veinte piezas en un tablero grandísimo con unas reglas inventadas por él). A sus espaldas la chimenea, tal vez innecesariamente ya encendida, creaba un contraluz incómodo para sus visitas aunque a él le satisfacía. Su pierna derecha, escayolada, se extendía hasta un tamborete donde la reposaba. Era el escenario de un histrión.

    Disculpándose por no levantarse a darme la mano, me ofreció una butaca coja para sentarme. Y comenzamos a charlar. Sin orden establecido, sin tiempo ni lógica, sencillamente, dejando fluir las palabras. No les puedo desgranar la charla, fue larga e intensa. Comenzó demasiado seria. La concluimos con una sonrisa en nuestros rostros. Sólo la interrumpió la irrupción de dos mujeres, Pepica, más entrada la tarde, para ofrecernos un café, y a primera hora de la noche para saber si me iba a quedar a cenar. Y Ester, su amante de toda la vida, una mujer deliciosa que se incorporó a la conversación cuando logró deshacerse de su impresentable esposo (“exposo” como lo llama Manel con risita de sinvergüenza). Puedo darles un esbozo de lo hablado aunque no sé hasta que punto les satisfará como explicación. Espero que mi largo preámbulo les ayude a comprender el mundo excéntrico, irreal, en el vive.

    Hablamos poco de su accidente. Ha tenido demasiados, de todo tipo, en esta vida como para considerarlo significativo. Lo hicimos más de Joan Baptista Humet. Siempre lo envidió. Era su antítesis. El espejo en el que él hubiese querido verse reflejado y el que le devolvía la imagen de lo que no era. Tal vez deberían haber conocido también al cantante de Navarrés… Le afectó sobremanera su muerte. No creo que él supiera transmitirlo en el blog ni ustedes, por lo tanto, captarlo.

    Sólo saqué el asunto del blog cuando creí que sería oportuno. Aún así lo hice de soslayo. Ester me hizo un mohín como advirtiéndome de un riesgo que me alarmó y, en efecto, Manel me respondió sin turbarse aunque de forma displicente. Entendió que se me había afrentado. Entendió que lo afrentaban. Se encerró en un discurso desfasado en el tiempo y las formas sobre la dignitas romana – que asegura poseer – y el honor – calderoniano –. Los “agravios” eran numerosos: la general falta de capacidad de ustedes para jugar, la seriedad asnal de algunos y la actitud de la minoría dispuesta a destruir lo que no puede comprender, a cuestionar lo que no está capacitada para aceptar. Llegados a ese punto era evidente que mi papel como “afrentado” era sólo una excusa para mostrar su propio dolor. Me usaba para incidir en lo que realmente le agraviaba: que no hubiesen creído en que él era él por ser como era. Y lo más grave, lo imperdonable, los acusó de no saber reír. En su código, el peor de los delitos.

    Sinceramente, a esas alturas, no sabía si me hablaba como Peter Pan o Scaramouche – dos de sus héroes alfabéticos – así que, conociéndolo de tantos años, opté por dejar ya el tema y procuré salir lo mejor que pude del campo minado en el que había adentrado. Sin embargo fue entonces él quien, como transportado por la melancolía, me preguntó por varios de ustedes. Hice mi último intento. Le comenté que Fuca – a quién él se estima mucho – hablaba de “Kant” como si estuviera “muerto”, muerto para el blog. A lo que él, tras otro profundo y cansado silencio, sacando su soberbia más arcaica, sentenció iracundo: “… o el blog para mí”. Era un tipo de reacción que me temía. La comenté con Isabel y Alejandro en una presunción que se confirmó hasta textualmente. Manel es tan imprevisible y, a la vez, tan previsible, transparente, que consideré que persistir en esto iba a ser más contraproducente que otra cosa. Ester, con otro guiño de inteligencia aprobó mi actitud.

    A partir de ese momento, la conversación se relajó. Cuando los primeros rasgos de su humor ácido comenzaron a aflorar surgió otro asunto que ha influido en esta crisis suya: el de su traslado de residencia. Recuperada definitivamente “Ámbar” – me dice Justo que les habló de ella en otros posts – había decidido trasladar allí su residencia sin más dilación, incluso precipitadamente. Era un cambio que no quería dejar sólo en lo material, iba a profundizar en lo espiritual. En otras palabras, en su misantropía. Cada vez más alejado del mundo, de la realidad, prefiere ese enclaustramiento, esa soledad sólo apta para los espíritus fuertes como el suyo. Volví a escucharlo reír durante la cena.

    Me fui de madrugada. Ester me acompañó hasta la moto. Comentamos la situación. Desde la muerte de Joan Baptista no había reído – un plazo inaudito en su poliédrica y contradictoria personalidad – y, ahora mismo, salvo esa tristeza por la pérdida de los que consideraba sus “amigos-e” (sic), su cabeza se había centrado, ya, en su paso a “Ámbar”. Su milenaria biblioteca todavía quedaría en su cenobio hasta que pudiera realojarla pero él mismo pensaba pasar el Natalis Solis Invicti en su nueva residencia aunque fuera durmiendo en una hamaca y complicando su recuperación. La decisión era irrenunciable, obsesiva.

    Cuando me alejé miré por el retrovisor. Pocas veces más veré esa casona. La silueta de Ester se recortaba sobre su muro. La acompañaban los perros de Manel. La luz del Salón Rojo rielaba en los cristales de su balconada y yo lo imaginaba aún allí, junto al fuego y su irrealidad, sumido en su refugio misantrópico, amparado en el escenario histriónico, junto con sus valores periclitados y su tozudez, su galanura y su destiempo. Con su risa. Recordé un pasaje de Sabatini que Manel suele repetir para referirse a si mismo: “nació con el don de la risa y con la intuición de que todo el mundo estaba loco. Y ése era todo su patrimonio”. Creo que sería su mejor epitafio para un blog al que él le reprocha que sólo muy pocos lo hubiesen entendido. Otro capítulo de su pendencia contra la humanidad.

    Me he alargado demasiado. Discúlpenme. Mi falta de pericia para este medio y mis limitaciones a la hora de contar historias lo explican. Esta será mi primera y última intervención, mi trabajo me impide la atención que requiere este medio al que Justo ha impreso un nivel tan elevado. Demasiado para mí. Les leeré, eso sí. Y espero que más que antes. Les agradezco su paciencia conmigo y les ruego misericordia para Manel.

    Con todo, ha habido amigos que le han querido hacer llegar algún comentario directo a él. Obviamente, reñido con el mundo, a duras penas acepta el intercambio epistolar con alguna persona muy contada. Me permitiré darles la solución que les di a Isabel y Alejandro: proporcionales mi propio correo electrónico y darles mi palabra que, sin leerlo, se lo haré llegar a Manel a través del reenvío. No puedo asegurar ninguna respuesta. Más no puedo hacer. Un saludo para todos y mi felicitación por sus excelentes aportaciones.

    fvilasuria@yahoo.es

  62. Fuca

    Gracias, sr. Vila (lo trato de señor porque no lo conozco), por el relato de su conversación con nuestro querido Kant; él dice que me estima mucho, yo lo quiero, como ya escribí en un comentario anterior. Lo que no comparto es que el patrimonio de nuestro querido Kant sólo sea el don de la risa y la intuición de que todo el mundo está loco; esto sólo es una pequeña parte de su patrimonio; debería hablar de su sabiduría, de su generosidad, de su educación, de su didactismo y de tantas y tantas cosas que podría seguir enumerando. Por todo ello creo que el blog de nuestro amigo Justo Serna no va a ser lo mismo a partir de este momento; para mí no ha desaparecido un contertulio cualquiera, nos ha abandonado una persona imprescindible (sólo es mi opinión). A Kant le gusta jugar y no supimos seguirle el juego, espero que le vaya bien en su añorado “Ámbar”, se lo merece. Me decía Justo que no me pusiera seria, pero en estos momentos no tengo ganas de reír.

  63. Arnau Gómez

    Dña Fuca, estoy de acuerdo con usted.Hay muchas entradas,pero pocas tienen tanta enjundia como las de D. Kant.Es difícil que si alguien se siente ofendido y a disgusto en un sitio,que se vaya y luego vuelva,pero creo que debemos hacer alguna gestión para que D.Kant nos absuelva y nos deje, otra vez, sus opiniones tan gratificantes e interesantes.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s