Lo que hacen los periodistas

elmundodecorreaEl pie del fotomatón. Tómenla como un ejemplo, pero mírenla. Ésta que aquí ven es la primera plana de El Mundo del pasado día 13 de marzo. Observen bien esa página. Hay en ella todo un estilo de informar, toda una forma de acceder al mundo. Cierren los ojos e imaginen por un instante que esa plana la vieran un marciano, un salvaje, alguien ajeno y un tipo distante. ¿Qué entenderían? ¿Cómo la enjuiciarían?

En una portada, los periodistas construyen un orden congruente. Avecindan las noticias, encajan la publicidad y distribuyen los reclamos del interior. Resumen lo real, recreándolo en poco espacio; adosan unas cosas a las otras y rehacen los hechos que juzgan relevantes. Todo, pues, parece objetivable y todo parece ser real. Para empezar, la ilustración de esta portada es una imagen de impacto: una fotografía policial. La foto de un presunto delincuente obtenida por la policía parece un documento inapelable: al retratado se le hace compartir un aire de familia reconocible, el de los forajidos atrapados. 

Tiempo atrás ya analizamos aquí el género de la  foto policial, las poses del detenido, su forzada normalidad o su aplomo desafiante, la ufanía que se le consiente o a que le empujan. Todo empezó hacia 1848, decíamos en un post anterior. Pero ahora, más que la imagen, habría que analizar el pie de la foto. Los periodistas de El Mundo no se conforman con el impacto de lo visual. Necesitan reforzar el sentido de lo que vemos o creemos ver. Han de redactar una leyenda.

De gran corruptor a juguete roto“, titulan. “Envejecido, despeinado y con barba descuidada. Así se ve al principal imputado en el caso Gürtel, Francisco Correa, en la foto de su ficha policial, que anoche desveló en exclusiva VEO7, la TV de Unidad Editorial. El fotomatón es tan impcable que en él no queda rastro del gran corruptor que creció a la vera de Génova, aquel que fue testigo de la boda de Alejandro Agag y Ana Aznar con chaqué y pelo engominado. Su mirada asustada es ahora la de un juguete roto, como cualquier delincuente común”, acaba esa nota. Por favor, reléanla.

¿Envejecido? ¿Despeinado? ¿Con barba descuidada? No parece que el retratado padezca tan grave deterioro como ese pie nos quiere hacer creer.  ¿”El fotomatón es tan impacable que en él no queda rastro del gran corruptor que creció a la vera de Génova”? Sin duda, quien redacta no desea que lo real le estropee la descripción fotográfica con que fantasea: añade lo que la imagen no revela. ¿De verdad no queda rastro de “aquel que fue testigo de la boda de Alejandro Agag y Ana Aznar con chaqué y pelo engominado”? Habrá que comparar, ¿no?

¿Psiquiatría o folletín? Acudo a la página 5, que es el lugar en donde se desarrolla esta fotonoticia. ¿Y qué me encuentro?  Un reportaje psicológico firmado por Ángeles Escrivá titulado “El crudo fotomatón policial“, ilustrado con dos imágenes del presunto delincuente. franciscocorreaLas observo una y otra vez y, la verdad, no veo a ese tipo destruido que quiere mostrarnos la periodista. No veo más que a la misma persona. Es cierto que en un caso dicho señor está vestido para una boda de postín, celebrada hace unos años; y, en el otro, se nos presenta como un detenido de ahora mismo, con ese desaliño característico, con ese desaseo típico que cualquiera de nosotros tendría si estuviera en su circunstancia.  Pero, insisto, no distingo “la mirada asustada (…) de un juguete roto”.

¿Un juguetre roto? Por favor, que alguien pare esta retórica… La novelería de la periodista y del periódico me disgustan. Empiezo a leer esa quinta página para congraciarme: “Conserva el tipo de la foto un punto soberbio en la mirada y la mantiene firme frente al fotomatón policial. Probablemente no sabe todavía qué es exactamente lo que tienen contra él y cavila a pesar de lo humillante de la prueba. Primero de frente, luego de perfil con los números del oprobio grotescamente pegados a su nuca, hoy cubierta de una melena rala y algo grasienta. Nada excesivamente grave si fuera un mendigo que ha superado los 60; nada excesivamente llamativo si se tratara de la prueba de vida de un mafioso del Este secuestrado por una banda rival”.

No soporto más que el primer párrafo. ¿Pero por qué la periodista inflige este suplemento punitivo al presunto delincuente? ¿Pero por qué quiere hacer literatura con una simple foto de la que extrae conjeturas psicológicas sin respaldo? ¿Imita malamente a Gabriel García Márquez?

El periodismo actual y el venidero están en peligro.

Sigo leyendo. “La cuestión es que en esos momentos -poco después de iniciada la operación policial que le mantiene en prisión-, Francisco Correa es el mismo tipo que apenas horas antes presumía coqueto ante los amigos de sus 54 años y de sus tres horas diarias en uno de los más exclusivos gimnasios del barrio de Salamanca. Ni rastro de la gomina o el bronceado de otras fechas, la foto muestra el deterioro propio de quien lleva horas sometido a la incertidumbre y a la tensión; apenas preludia lo que, para el protagonista -hoy orillado como el gran corruptor- será el principio de un infierno de depresión y de tendencias autolesivas, según las autoridades penitenciarias”.

¿Pero esto qué es? Cualquier manual de psiquiatría forense evitaría estos términos. ¿Cómo se le han ocurrido a la autora? ¿Quiere probarnos su perspicacia analítica, su certera predicción? Leo algo más: “El hecho es que, a estas alturas, suma razones para deprimirse. Las más obvias, la perdida de propiedades envidiadas por cualquiera y de su increíble nivel de vida. Las más inmediatas, su incapacidad para soportar los lugares cerrados o su intolerancia a los olores, o la absoluta soledad en la que se ha visto”.

No sigo, no aguanto este folletín consolador. ¿A quien se dirige la periodista? ¿A un lector que envidia el oropel? ¿Y quién de nosotros soporta los lugares cerrados, los malos olores o la absoluta soledad? Me detengo. Ya sé cuál es la moraleja del cuento: los villanos tienen su merecido. Qué alivio.

23 comments

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  1. David P.Montesinos

    Habita en el inconsciente del pequeño burgués que soy -en ese laberinto de los demonios inculcados desde la infancia y que reaparecen recurrentemente en los sueños- uno de los temores más atávicos: las esposas, la exclusión, el paso “al lado de los malos”, la cárcel en suma… Esta doble foto, obtenida a alto precio de alguna comisaría y que vale para Michael Jackson, Hugh Grant, Mario Conde… es en realidad el símbolo de aquello a lo que de ninguna manera queremos parecernos… La imagen nos recuerda sin embargo lo cerca del castigo que podemos estar, nosotros, que también nos ponemos guapos para las bodas y que creemos estar en lugar seguro, protegidos por nuestros influyentes amigos… Es como esos ahorcados que quedaban antiguamente a la exhibición pública, a modo ejemplar y “pedagógico”. Correa convertido en “sambenito” -le falta el capirote penitencial-, imagen misma del delincuente común, pero es que no es un “sospechoso habitual”, ni un yonqui que pega tirones, ni un narco colombiano ni un ratero vulgar, es el epítome del prohombre que, de pronto, se ve como en una pesadilla, camino del cadalso.

    No sé quien es, sé quien es para la mirada que escruta su imagen y apenas lee el titular del diario. No es casual que se seleccione precisamente esa imagen de tan alto valor simbólico…La noticia de que la corrupción domina la vida política -a la que ya nos hemos acostumbrado, y por tanto deja de ser noticia- no es lo que verdaderamente se intenta “comunicar”… Es el morbo de ver a un hombre próspero entrando en la cárcel lo que fascina.

  2. Marisa Bou

    Mi percepción de estas dos fotos es muy distinta: yo me inclino a pensar que en la primera (digamos que la de guapo) la inclinación de la cabeza y la expresión de la mirada indican, cuanto menos, una sombra de duda. Como en el que ignora, y se pregunta, en qué acabará todo, si el sueño de grandeza en el que está viviendo durará para siempre.

    En la segunda,la cabeza está erguida, los ojos, muy abiertos, miran al frente, como desafiando a todos a explicar qué hubieran hecho de estar en su lugar, de disponer de todo aquello de lo que él dispuso. Hay un fondo de resignación, al parecer propiciado por el conocimiento de que, cuando se corren ciertos riesgos, es posible que todo acabe mal. Pero -y ahora hablando castizamente- “que le quiten lo bailao”.

  3. jserna

    Concluye David P. Montesinos: “el morbo de ver a un hombre próspero entrando en la cárcel [es] lo que fascina”. Exacto, exacto. Cuando lo ha escrito yo no había puesto nada de lo que El Mundo nos ofrecía en el interior: la confirmación melodramática de que los villanos tienen su merecido. El artículo es una mezcla de folletín y “psiquiatría” de urgencia.

    El periodismo está en peligro.

  4. Juan Antonio Millón

    Le felicito Sr. Serna por desmontar de esa contundente forma la portada de El Mundo. Pero me surge una pregunta, ¿cuál es la motivación que ha llevado al periódico a tal punto? ¿Es mera mala praxis, decadencia o inoperancia del oficio…o, más bien, oculta tal tergiversación algún motivo inconfesado? ¿Qizá mostrar la “cruel criminalización” a la que se ha sometido a un “ciudadano”, por parte de un juez engreído, movido por la inquina?

    No es sólo pésima retórica, no es sólo mala literatura. He recordado, en este punto la prosa acerba de Serge Halimi, en su Les nouveaux chiens du garde: ““…la prensa escrita y audiovisual está dominada por grupos industriales y financieros, por un pensamiento de mercado, por redes de connivencia. En un perímetro ideológico minúsculo se multiplican las informaciones olvidadas, las intervenciones incesantes de las mismas figuras, las notoriedades indebidas, los enfrentamientos ficticios, los servicios recíprocos. Un pequeño grupo de periodistas omnipresentes -cuyo poder es reforzado por la ley del silencio- impone su definición de la información mercancía para una profesión cada vez más frágil por la amenaza del desempleo. Estos servidores del orden establecido son los nuevos perros de guardia de nuestro sistema económico”.

  5. Marisa Bou

    El folletín es la última moda en periodismo. O en lo que ahora dan en llamar periodismo, pero que en nada se parece a lo que fué. De nuevo, para leer buenos artículos de prensa, hemos de refugiarnos en la excepción. La regla general apesta.

  6. Pumby de Villa Rabitos

    Serna, me alarmas. Claro que las aportaciones de Juan Antonio y la conclusión de David, dejan poco espacio para la duda. Coincido con ellos. Así que la excepción se convierta en regla – como apunta Marisa – y la regla nos conduzca al folletín o a la psiquiatría en chancletas nos empuja a un extremo en el que al menos dos de las libertades tradicionales – la de expresión y la de edición – respetándose formalmente, entran en una crisis preocupante de fondo. Nos va en ello el principio básico de Occidente: la libertad del individuo en una sociedad libre.

    Ah y, por cierto, parece que los obispos no renuevan a Fede en la COPE. Gran tipo Fede. Él, ni gacetilla ni pseudopsiquiatría, directamente el exabrupto, la mentira descarada y la perversión más torpe de esas libertades que citaba más arriba. ¡Luego se tilda de “liberal”!… como Espe… en fin…

  7. jserna

    1. Sr. Millón, muchas gracias por sus palabras.

    2. “¿Serna, me alarmas?”, dice el gatito. Pues no entiendo, la verdad, en qué produzco alarma. ¿La produzco al alertar por el estado calamitoso de tanto trabajo periodístico? La noticia a la que alude Pumby, que amablemente me hizo llegar el enlace, es ésta:

    http://www.publico.es/espana/209147/obispos/inclinan/deshacerse/losantos

    Me reafirmo: hay indicios suficientes de que el estado del periodismo está empezando a ser calamitoso. Al menos en ciertos periódicos.

  8. Alejandro Lillo

    Hay una cosa de la noticia de Público que no entiendo: dicen que César Vidal es publicista.

  9. Fuca

    Sí es publicista, amigo Alejandro. Según la RAE, publicista, en su tercera acepción, es la “persona que escribe para el público, generalmente de varias materias”. Con este significado, casi todos seríamos publicistas.

  10. Alejandro Lillo

    ¿Qué es entonces, una forma de no llamarle escritor?
    ¡Ja, ja, ja! Vaya guasa tienen estos de Público, ¿eh Fuca?

  11. Fuca

    Sí qué son guasones los de ese periódico, Alejandro. Aunque yo sí lo llamaría escritor, pero también en la tercera acepción de la RAE: “Persona que escribe al dictado”. Como dice nuestro gatiño, ¡qué no nos falte el sentido del humor!

  12. Pumby de Villa Rabitos

    Me alarmas, Serna, porque esto comienza a tener aspecto apocalíptico.

    Una vez más, los pequeños hechos de la vida cotidiana, los diminutos villanos y los mínimos héroes, actúan de detalle desmedido por la lupa que nos muestra todo “un mundo hecho pedazos”. ¿Es así o es sólo la percepción desgarrada que genera la fractura que produce la actual crisis?

    Esa primera página de El Mundo delata a unos periodistas (¿publicistas?) que, a su vez, señalan la perversión de varias libertades básicas del actual sistema democrático español. ¿Hasta donde alcanza esa perversión? ¿Se libra de ella, por ejemplo, el Grupo PRISA? ¿Es sólo España la que vive una democracia insuficiente – en tanto en cuanto permite esas perversiones – o, peor, mendaz – esto es, que en realidad sólo lo es formal pero no en la práctica, cuando se necesita su músculo – o tal vez agotada tras más de treinta años de provisionalidad transicional? ¿O, acaso, esto es la normalidad europea y aquí no pasa nada extraordinario? ¿O tal vez estamos observando el producto del desarrollo insuficiente de las libertades ilustradas en todo nuestro orbe cultural convergiendo con las absurdas (absurdas para la sociedad) políticas económicas de la Escuela de Chicago en un “totum revolutum” que desvela el final del hegemonismo de Occidente?…

    Esta claro que la raspa que cené ayer me produjo pesadillas… ¿pesadillas?… ¿o son los monstruos del sueño de la razón que, pasando del estadio de mal sueño se han hecho tangibles en peligros reales para la cultura democrática de convivencia (la tolerancia, la negociación, las libertades… la razón)… Me voy a por bicarbonato, ya me decís vosotros.

  13. Marisa Bou

    ¡Pobre gatito! ¿Qué desalmado te echa raspas para cenar? ¿Es que no hay ningúna alma caritativa que te dé ese pienso tan rico y vitaminado que hacen, especial para gatos?
    ¡Con razón tienes pesadillas!

    En cuanto a tu caótica retahíla de preguntas, si yo tuviera que escoger una, sería aquella en la que dices: “¿O tal vez estamos observando el producto del desarrollo insuficiente de las libertades ilustradas en todo nuestro orbe cultural convergiendo con las absurdas (absurdas para la sociedad) políticas económicas de la Escuela de Chicago en un “totum revolutum” que desvela el final del hegemonismo de Occidente?…”

    He ahí la cuestión, el Occidente ya no es lo que era. Mientras que el Oriente, pretende er lo que antes fué; ya nada está en su sitio…¡Ay!

  14. Juan Antonio Millón

    Estimado Pumby, ciertamente PRISA cometerá algunos deslices, se equivocará en ocasiones, con seguridad, pero su línea editorial de exigencia y rigor, su pluralidad para mí está fuera de duda. Ciertamente no me arrogaré imparcialidad en el juicio, ya que he mostrado mi fidelidad a ese proyecto periodítico y comunicacional desde que contaba diecisiete años; y aunque ha habido momentos de zozobra e inquietud, parafraseando a Fellini…E la Nave va. Acabo, por cierto, de leer al extraordinario José Vidal Beneyo, y ese lujo sólo puedo leerlo en mi periódico de siempre. No me crea, de todas formas, un talibán informativo, leo otras prensas, menudeo algunas firmas con las que disiento pero que me nutren también desde su estilo o desde su punto de vista, aunque no coincida con el mío: ABC, El Mundo, La Razón…

    No sé por qué al leer el enlace de El Público sobre la Cope y Losantos, me ha asaltado el recuerdo de aquellos famosos versos de un Romance del vitriólico Quevedo: “Arrojar la cara importa/ que el espejo no hay por qué”.

  15. Pumby de Villa Rabitos

    A ver, que el bicarbonato ya me ha hecho su efecto. Preguntaba, preguntaba, digo, entre otras cosas, si PRISA se libraba de la perversión democrática de instrumentalizar la libertad de prensa o la de expresión para beneficio del propio grupo empresarial (e ideológico) que hay tras el o los medios de información que auspicia, tal como parece que ocurre con El Mundo. En fin, lo que quería decir era si El Mundo es la excepción o la regla.

    Sin dudar ni por un segundo en tu integridad, Juan Antonio, y aplaudiendo que tu mismo te descartes como observador imparcial del caso por lo mismo que aduces (lo cual, por otro lado, te honra), considero que no sólo PRISA, cualquier otro grupo editorial actual, actúa, en primer lugar movido por la codicia del mercado – algo lógico y lícito en nuestro sistema económico – en segundo, por los valores ideológicos de quienes conforman la empresa – lo cual sigue siendo perfectamente propio en nuestro sistema social – y en tercer lugar… mecachis… no veo en tercer lugar nada.

    ¿Dónde quedó la panoplia que en el anterior “post” nos sirvió Serna y ayudamos a armar Santi, Alejandro y yo como vindicación de un periodismo, a la par, moderno (profesional) y clásico (el de valores sólidos)? Aquello de la honestidad y el criterio, aquello de las obligaciones camusianas del periodista, aquello de la veracidad, de la crítica, del compromiso con la sociedad… ¿humo? ¿palabrería? ¿idealismo?…

    No lo afirmo de PRISA – y hasta maldigo la hora en que se me ocurrió hacer una cita tan concreta – sólo dudo. Me cuestiono y les propongo a los contertulios mis dudas de si el compromiso de un grupo editorial, español, actual, el citado o cualquier otro, más allá de su primera prioridad – ganar dinero, repartir beneficio a sus accionistas – cuando se trata del fundamento ideológico de la empresa (su misión, su visión) se concreta en la defensa de las libertades civiles de la democracia o en los intereses tan legítimos como partidistas de determinados grupos de presión y/o partidos políticos…

    Tal vez el error, mi error, es que Serna nos está hablando del trabajo de periodista y yo me empeño en hablar de las empresas en las que esos periodistas trabajan porque, ante las cuestiones que enunciaba un par de párrafos más arriba, confundo el papel de la persona y el de la organización. Así, ¿hay compromiso – del periodista/de la empresa – con la sociedad o con un partido o una iglesia?; ¿se es crítico – el periodista/la empresa – con la realidad o sólo con una parte de la misma dejando al resto en un complaciente soslayo?; la verdad que manejan los medios en estos momentos ¿es la objetiva o esforzadamente objetivada, o se prefiere la subjetiva del observador interesado?; los “mandamientos” de Camus ¿tienen cabida en el mundo real, laboral, de la persona que se dedica al periodismo?; ¿criterio del periodista? hombre, se lo supongo; ¿honestidad?, salvo que demuestre lo contrario; los individuos quedan a salvo pero ¿y los Consejos de Administración?

    Entes anónimos, amorales y de intereses pedestres esos organos decisorios son quien, en definitiva, dan viabilidad a una empresa de información y es esa empresa (editorial, emisora, canal…) la que paga las nóminas de las que viven los licenciados en periodismo.

    Así pues, Juan Antonio, te ruego que me entiendas en esa tesitura de expresar dudas generales, no maliciosas y concretas. Lo hago porque creo que hay motivos para, al menos, albergar alguna sospecha razonable de que no sólo ha cambiado el periodismo por un desarrollo tecnológico de imprevisibles resultados dada su novedad, ha cambiado, también, porque el sistema de concentración empresarial ha transformado la comprensión de lo que es una empresa de información, porque también ha cambiado la moral y ética de las empresas con la aceptación tácita de los valores económicos neoliberales y, a la postre, porque también se ha modificado substancialmente el acceso a la profesión y su formación vinculada. Muchos cambios, sí, pero los valores democráticos, mascarón de proa de la prensa moderna creo que se han diluido en esos cambios; perduran como bellísimo adorno del pasado, como título enmarcado, algo anacrónico, con sus esquinas ya amarilleadas (¡y nunca mejor dicho!), cómo cháchara de antiguas batallas que, hoy por hoy, no veo más allá del choque de grupos de mercenarios. Por eso dudo. Por eso comparto mis dudas.

  16. Juan Antonio Millón

    ¿Bicarbonato para gatos? Pumby ha de indicarme dónde puedo conseguirlo ya que mi Fenris se da unos atracones que alguna vez nos dará un susto. Por cierto, ¡le envía un displicente saludo!…cómo son ustedes los gatos…creo que la idea de la sal carbónica no le ha hecho mucha gracia…bueno, alla él.

    Comparto sus dudas, es más, creo que la salud denocrática nace de ese paliativo que es el escepticismo y la suspensión razonable del juicio. No le negaré el vértigo que me producen los entramados empresariales de la comunicación -¡no sólo ellos, claro!-, aunque en el reñidero de la noticia, frente a los que en este momento lidian, vociferan o ladran, es necesaria una “fortaleza” ante tamaños embates.

  17. Alejandro Lillo

    Toda gran empresa tiene una ideología y defiende unos intereses que, en el caso del periodismo se denomina línea editorial. Yo creo que eso ha existido siempre, desde la aparición de las grandes empresas y desde la aparición de lo que podríamos llamar el periodismo moderno. Todos sabemos cómo se las ingenió William Randolph Hearst para armarla gorda con la Guerra de Cuba. Así que no veo extraño que periódicos como El Mundo o El País tengan una determinada línea editorial, defiendan unos valores, unas ideas y no otras. El problema surge cuando en esa ideología empresarial, en esa línea editorial, no cabe el compromiso por la verdad, por la opinión, por la objetividad (entre comillas). Ahora mismo me vienen a la cabeza dos casos: 1) el despido de un crítico importante (no recuerdo su nombre) de Babelia (el suplemento literario de El País), por juzgar con dureza una novela de Bernardo Atxaga, creo que era “El hijo del acordeonista”. 2) Noticias cuatro a mediodía: se da la noticia del despido de Aznar del Fondo Británico de Capital Riesgo Centauros Capital. Dicen que lo han “despedido”, con esas palabras. Inmediatamente después, ofrecen la noticia de una remodelación del grupo Prisa y dicen que el director general de cuatro o no se quién (no recuerdo) ha decidido emprender una nueva etapa profesional fuera del grupo etc, etc. Vamos, que también lo han despedido, pero no lo dicen como lo de Aznar.

    Dicho esto comparto la opinión del señor Millón con respecto a El País. Creo que es el mejor periódico de España con diferencia y donde mejor periodismo se hace (también creo que desde la muerte de Polanco viene derivando a posiciones bastante más conservadoras, pero eso es otra historia). Pero:

    Cuando no se puede criticar al que está en tu misma línea editorial cuando hace algo mal o se equivoca.
    Cuando se busca destruir a toda costa a quien no piensa como tú o tiene otros intereses.
    Cuando los medios de comunicación se politizan demasiado.
    Cuando se sienten inmersos en una guerra mediática en la que hay que cerrar filas.
    Cuando cualquier autocrítica se considera como un signo de debilidad.
    Cuando vivimos en una sociedad en la que lo que importa es la imagen y nada más que la imagen.
    Cuando el objetivo prioritario es ganar dinero o conseguir más cuotas de poder para poder ganar más dinero.

    Cuando todo eso sucede queda poco espacio para el Periodismo. Sencillamente porque estamos hablando de otra cosa, poco puede hacer el individuo comprometido para ejercer su vocación con dignidad. En un mundo de grandes empresas y corporaciones enfrascadas en una guerra despiadada por el control de la información y de la opinión, esas hormiguitas idealistas van a ser aplastadas por una gran bota de hierro. De hecho ya está pasando. Sin embargo, no todo está perdido, hay voces que se alzan y que llegan hasta nosotros. Todavía hay ejemplos de excelentes periodistas que resisten la presión empresarial, política, económica, e incluso soportan la amenaza física. Hay asociaciones y ONGs que informan de modo fiable… hay que promocionar ese tipo de periodismo, y para hacerlo debemos entre todos fomentar su independencia; es desde el compromiso ciudadano (no hay otra forma) desde el que se debe articular una nueva forma de hacer las cosas. Es desde la responsabilidad individual desde la que se tiene que actuar. Es cierto que para lograrlo debemos desprendernos antes de muchas otras capas que impiden a la ciudadanía ejercer como tal. Pero creo que el simple hecho de darnos cuenta de esta situación ya nos otorga la capacidad de cambiarla.

  18. Juan Antonio Millón

    Don Alejandro coincido con usted en que el periodismo está en peligro cuando se imponen directrices, falta autocrítica, se persigue la divergencia y cuando el poder político y económico dicta la línea editorial.

    Ahora bien, en ocasiones la independencia o la libertad pueden entrar en discusión, pueden ser objeto de confrontación o conflicto, dibujando unos límites difusos o contradictorios. Ningún periódico está exento de entrar en estas dilucidaciones y no siempre se sortean de la mejor manera o de forma satisfactoria para todas las partes. El caso del crítico literario Echevarría al que usted alude, es conflictivo -se parte de un texto difamatorio y después de varias cartas del crítico, editadas por El País , mostrándose una divergencia profunda en los planteamientos-, y, desde luego, no fue tan taxativa como usted la expone.

    Cuando se ofrecen datos hay que ser precisos, mostrando su complejidad, ya que la libertad no debe confundirse con la falta de rigor en la información.

  19. Alejandro Lillo

    Pese a lo que pueda interpretarse de mis palabras anteriores pienso que en este país existen muchos y muy buenos periodistas. Con mi anterior intervención sólo pretendía hacer notar una deriva que considero muy peligrosa y que de hecho está sucediendo. No que sea algo necesariamente generalizado. Los ejemplos concretos que he mencionado han acudido a mi cabeza así de improviso, y estoy seguro, don Juan Antonio, que la cosa no fue tan taxativa como yo la he expuesto. Por lo que parece fue un proceso de varios meses que culminó en una decisión polémica que si quiere otro día discutimos. Al evocarla en este contexto sólo pretendía ejemplificar la fragilidad del periodista frente a la autoridad empresarial o macroempresarial.

  20. Juan Antonio Millón

    Don Alejandro, por mi parte encantado de departir con usted pareceres, datos y puntos de vista sobre el caso del crítico literario, que ultrapasa, creo yo, el conflicto individuo frágil o indefenso versus empresa autoritaria. Tal conflicto se da y adquiere visos insospechados o flagrantes y como lectores deberíamos tomar partido y obrar en consecuencia, salvando dificultades e incomodidades que desde luego tal asunción de responsabilidades para con la independencia y la libertad conlleva aparejadas. No es tan fácil y clarividente el sego de algunas actitudes, tanto de periodistas como de equipos de redacción y empresas, y los agravios y deslindes de intereses, entran en colisión y se hace difícil y doloroso cualquier resolución. Y como dice el adagio neotestamentario, quien esté libre de pecado que se atreva a tirar la primera piedra…cuidado a ver dónde va a dar.

  21. Pumby de Villa Rabitos

    Estaba esta mañana metido a mis abluciones diarias – ya sabéis que maniáticos somos los gatos con este asunto de la higiene corporal – cuando la SER, precisamente del Grupo PRISA, en su programa matinal “A vivir que son dos días”, emitía una entrevista que su presentadora, Montserrat Domínguez, le hacía a una representante de FAPE cuyo nombre no recuerdo pero sí su propósito, crear una Plataforma para la Defensa del Periodismo (sic), y su motivación, reaccionar ante la desaparición de la profesión de periodista tal como se ha conocido hasta ahora (su tesis era que, para abaratar costes, los periodistas pasaban a ser redactores, o sea, los que redactan, esto es, metidos en un despacho, sin tocar calle, sin buscar fuentes, sin contrastar datos; escribir, redactar, al dictado de la empresa.

    Recordemos que FAPE agrupa a unos 15.000 profesionales del periodismo y que nuestra amable conversación ni pudo haber llegado a todos ni pudo haber repercutido de forma tan contundente como para crear ya la citada Plataforma. Me temo que si al principio atribuía a una raspa en malas condiciones esa cierta predisposición al milenarismo, la cura bicarbonatada y las palabras de esa periodista (Magui creo recordar ahora que la llamaba la presentadora) están aportando una lucidez al tema que asienta una preocupación cada vez menos anecdótica. Ese Príncipe convertido en periodista que Joly nos contaba el “Diálogo en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu” o ese Ministerio de la Verdad del “1984” de Orwell, que también cite up supra, comienzan a adquirir una tangibilidad, una presencia social, una aceptación resignada que requiere ya no sólo de una vindicación profesional – la de la PDP – sino un clamor democrático, una exigencia, que no percibo.

    Estaría bien que si alguien encontrase la entrevista en la página web de la Cadena SER (www.cadenaser.com) la colgara para que se pueda oír la noticia en boca de las implicadas, no de mi interpretación.

    Juan Antonio, por favor, preséntale mis respetos – ya sabes, sin mucha efusión… ¡cómo somos los felinos! – a Fenris y dile que cualquier noche, cuando se escape de tu casa mientras tu lo crees plácidamente dormido y salta por balcones, terrazas, tejados y chimeneas a la luz de la Luna, se acerque a Villa Rabitos, allí las farmacias funcionan 24 horas y están muy bien surtidas de remedios para gatos golosos.

    Alejandro, te veo algo intoxicado de idealismo. Considero que las palabras de Juan Antonio te dan una perpectiva más cabal de la inmensa gama de grises (porque no es el arco de Iris, son variaciones entre el blanco y el negro, lo cual no deja de ser muy simbólico), de grises, decía, en la que nos movemos. La prensa, el periodismo, aporta, entre otras cosas, un elemento fundamental para la comprensión del mundo, valga la expresión de Reglá, los hechos. Hechos. Concreciones. Tangibilidades. Y sobre ellas, claro, actúan las ideas pero, por favor, no lo hagamos al reves, no especulemos porque, entonces, la realidad irá por un lado y la voluntad por otro.

  22. Marisa Bou

    Pumby, yo firmé hace tiempo el manifiesto de esa plataforma, que va viento en popa. Te hago un corta y pega -no sé hacerlo de otro modo- con el último correo que me enviaron. Y voy a tratar de leer esa entrevista de la que hablas.

    “Asunto: FELICIDADES! Las asociaciones de la prensa está con nosotros.

    Hola a todos. Os escribimos porque esta mañana todas las asociaciones de periodistas de España han decidido sumarse unánimemente al Manifiesto.

    Es una noticia estupenda porque significa que las asociaciones de prensa (que representan a más de 14.000 personas) “se mojan” y piden un periodismo mejor, que sea un servicio público y que respete y haga respetar los derechos humanos.

    Y también se dice que hay esperanza: Internet, las nuevas tecnologías, los nuevos medios.

    Entre la web y este grupo ya éramos más de 1.200… ahora somos muchos más.

    Enhorabuena!!!

    A seguir.

    pd: os adjuntamos nota de prensa por si alguno tiene a bien difundir la noticia.

    **TODAS LAS ASOCIACIONES DE PERIODISTAS DE ESPAÑA SE SUMAN AL MANIFIESTO PERIODISMO Y DERECHOS HUMANOS**

    **Aprobado por la Asamblea General de la FAPE, el Manifiesto reclama que “el servicio público y los derechos humanos sean el marco ético del periodismo” y pone la esperanza en “las nuevas tecnologías y los nuevos medios”**

    Los más de 14.000 profesionales de la información representados en la Federación de Asociaciones de Periodistas de España se han sumado este mediodía en su Asamblea General al Manifiesto Periodismo y Derechos Humanos, que reclama que el servicio público y los derechos humanos “deben ser el marco ético del periodismo”.

    El Manifiesto Periodismo y Derechos Humanos (manifiestoperiodismoyderechoshumanos.com) es un texto que, según uno de sus impulsores, el premio Pulitzer español Javier Bauluz, “surge de la preocupación conjunta de los profesionales del periodismo y la sociedad civil ante la negligencia profesional y empresarial de la mayoría de los medios de comunicación en el cumplimiento de su deber social”.

    Ante esta situación, sin embargo, el manifiesto señala en uno de sus puntos a “las nuevas tecnologías” como oportunidad para la esperanza porque “amplían las posibilidades de acceso a nuevos medios de comunicación: democratizan el derecho a informar y a ser informado, y favorecen el desarrollo del periodismo desde el enfoque de los derechos humanos”.

    A través de su web (manifiestoperiodismoyderechoshumanos.com) y de Facebook, el Manifiesto Periodismo y Derechos Humanos ha recabado ya más de 1.200 apoyos de profesionales del periodismo (redactores, fotógrafos, cámaras, reporteros, corresponsales o presentadores), de ciudadanos que reclaman un periodismo mejor y de figuras públicas como el politólogo Sami Naïr, el presidente de la Fundación Cultura de Paz Federico Mayor Zaragoza o el escritor Juan José Téllez.

    Entre algunos de los profesionales de prestigio que se han sumado a esta iniciativa están el veterano corresponsal Enrique Meneses; el premio Wolrd Press Photo 2007 y 2008, Walter Astrada; el periodista de la ABC News en Irak, Ali Hussain Khudhair; el subdirector de Hora25 de la Cadena SER, Javier Casal; la directora de Informe Semanal de TVE, Alicia G. Montano; o el premio World Press Photo 2006, Juan Medina.

    El Manifiesto reivindica que “la independencia de los periodistas es vital para la sociedad” y que el oficio “no puede estar sometido a intereses políticos o económicos particulares”. “Los periodistas no podrán ejercer su labor”, añade el texto, “si sus propios derechos humanos son vulnerados”.

    Los más de 100 representantes de todas las asociaciones de prensa y periodistas de España presentes en la Asamblea General celebrada este viernes y sábado en Sevilla han aprobado el Manifiesto “a propuesta de varias asociaciones y con el más absoluto consenso”, según han confirmado los propios miembros de la asamblea.

    Además de la FAPE, el texto cuenta con el apoyo de una veintena de organizaciones nacionales e internacionales como la Fundación Ecología y Desarrollo, la Federación Colombiana de Periodistas, el Bahrain Center for Human Rights, la Junta Islámica española, la Asociación Pro Derechos de la Infancia, la Asociación Hermanos, Amigos y Compañeros de José Couso o varias facultades de comunicación.

    Más información: http://www.manifiestoperiodismoyderechoshumanos.com

  23. Alejandro Lillo

    Entono el mea culpa, gatito, entono el mea culpa. Reconozco que esa referencia no fue muy afortunada. Saludiños.

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