Señor y perro

aznarxlNo podía faltar a la cita. Una entrevista con José María Aznar siempre es para mí un motivo de interés. En enero de este mismo año no quise perderme el couché de Vanity Fair. Ahora me ocurre lo mismo con el dominical del grupo Vocento: me voy corriendo al kiosko a hacerme con un ejemplar de XLSemanal.  En sus páginas, Virginia Drake le hace una entrevista. Tanto es el interés que el ex presidente me despierta que me apresuro.

Pero si, además, esas palabras están justificadas por una novedad editorial –Aznar saca libro–, entonces mi dicha es completa. España puede salir de la crisis es su título. Un día de éstos comenzaré su lectura. Me diré: “Siéntate, relájate, estás a punto de empezar a leer el nuevo libro de José María Aznar”. Me gusta examinar sus volúmenes por lo que tienen de confesión explícita o implícita. La escritura siempre nos retrata. En ella nos mostramos revestidos o desnudos: damos una imagen indeleble del yo que somos o queremos ser. Con Aznar sucede lo mismo, claro. Sobre sus libros de memorias escribí un largo artículo. Analizaba esos volúmenes  como su autorretrato.

En realidad, a Aznar me lo tomo como caso: no es lo que dice, sino el estilo de lo que dice, su modo de presentación, su puesta en escena, la forma que tiene de verbalizar sus certidumbres. ¿Algo secundario? En Aznar, la escenografía nunca es secundaria. Miro ahora algunas de las instantáneas que le ha hecho Antón Goiri para la entrevista de Vocento.

aznarxl12

Confirmo el aire sombrío del ex presidente. Son fotografías de estudio, es decir, están hechas con la mejor iluminación, con la mejor intención. En la instantánea de la izquierda vemos un primer plano sobre fondo oscuro. Imagino que con este retrato se quiere dar impresión de serenidad, de fijeza, de solidez. Es la fotografía del jefe que podría presidir cualquier Consejo de Administración. En su composición se perciben poses milenarias de la tradición pictórica. Fíjense ahora en la imagen de la derecha, en el aura que rodea a Aznar. Destaca su figura sobre ese fondo claro, brillante. Lo circunda una aureola de luz difusa, como en un óleo religioso. Pero la composición es muy distinta: no hay arrobo. Adivinamos que tiene las manos cruzadas sobre sus rodillas, en una pose estudiadísima: ha de afectar relajación.

En una sesión de fotos para una revista de gran tirada, el protagonista puede repetir o descartar las imágenes menos favorecedoras. En éstas, el resultado es tenso, como si estuviera agraviado. El esbozo de la sonrisa prácticamente es invisible. El descanso político no parece haber mejorado su aspecto y tampoco parece reflejarse en la pose. Es como si la mirada revelara suspicacia malhumorada. ¿Por la crisis económica? No creo.

Vuelvo a mirar la imagen de portada de XLSemanal. Confirmo algo de esto en la pose que adopta con su labrador. El nombre del perro es Sam ¿Como el Tío Sam? El animal es bello y se nos muestra bellamente. No parece que su amo lo contenga con dulzura o cariño: adopta una pose muy extraña y forzada. Ambos miran a la cámara. El perro está intranquilo: ¿triste, angustiado, quizá? Como buen labrador, este animal no ha perdido sus instintos cazadores y no hay nada que le resulte más extraño que un posado. Tal vez, la intranquilidad que manifiesta se deba a la sesión fotográfica. Aznar mira ceñudamente al objetivo. “Lo encuentro especialmente sereno”, le dice Virginia Drake. “Y muy contento”, responde el ex presidente. “Y le han regalado un perro, que se ha traído a la entrevista”, añade la periodista.

“En el acto se da cuenta de lo que me propongo cuando aparezco a la puerta de casa: la tierra de caza o el mundo (…). Ha comprendido. Se lanza de cabeza escalera abajo en dirección al portal y emprende una danza amenizada por mil rotaciones, presa de mudo entusiasmo, cuando la salida le parece segura; en tanto que se agacha, encoge las orejas, su mirada se apaga, se vuelve un montón de cenizas y aficciones, por decirlo así, cuando la esperanza fenece, y sus ojos se llenan de la expresión de tristeza asustada del pecador, esa tristeza que la infelicidad pone en la mirada de los hombres y animales”.

Thomas Mann, Señor y perro (1922).

48 comments

Add Yours
  1. Marisa Bou

    ¡Por favor, señor Serna, esto se avisa!

    Una se deleita tranquilamente en casa, saboreando un gran tazón de fresones de Huelva, regados con zumo de naranja de nuestras huertas, en una mañana de domingo especialmente sosegada, mientras lee los mensajes recibidos. Entre ellos, los últimos comentarios de este blog.

    Y, con la intención de contestar a don David P., diciéndole que allá nos veremos, vestidos de amarillo para la mani, se dirige una a “Los archivos”, los abre, ¿y qué se encuentra? La fotografía de un hermoso perro labrador, horriblemente mutilada por la “pose” de un señor que, desde que se afeitó el bigote, resulta -si cabe- más feo aún que cuando lo llevaba.

    Piense usted que una está ya en esa edad en la que el riesgo de infarto es cada vez mayor. Vamos, que no estamos para sustos.

    Su afición por leer a este señor es algo morbosilla, ¿no?

    Por cierto, agradezco a Angel Duarte el consejo: me he puesto a tararear, aunque en voz bajita, para no molestar a los vecinos. Lo que no sé es que tipo de canción saldrá, pero -como decía aquel- si sale con barba, san Antón…

  2. Angel Duarte

    Está claro que a don Justo le fascinan los tipos duros. A mí también. Salgo corriendo a comprar mi ejemplar.

    Como soy de centro, estoy estupefacto. No sé que me resulta más inquietante, si las seguridades y certezas de los unos -porque de eso se trata-, o los desconciertos y despropósitos de los otros -la rueda de prensa del gobierno el pasado viernes, la de los cuatro millones, antológica.

    O sea, que a escribir que son dos días.

    Mis mejores deseos desde una Sevilla lluviosa y, a pesar de todo, festiva

  3. Isabel Zarzuela

    Como dice el Sr. Serna, las fotografías de Aznar son imágenes de estudio. Hechas con la mejor intención (o con todas las intenciones). No obstante, el resultado no es muy favorecedor… Pero fíjense bien. Deténganse especialmente en la fotografía situada a la derecha de las dos que encontramos más abajo. Esa en la que Aznar aparece sentado mirando al frente con los brazos ligeramente cruzados (me atrevería a decir que también lo están sus piernas), en una postura algo desenfada. ¿No ven algo extraño? ¿paranormal?¿ectoplasmático?¿algo que también se aprecia más livianamente en la primera fotografía?¿No ven ese halo luminoso que le rodea? ¿Como la verdad que reluce, como salvador de la crisis, cual santo?

    Por cierto Don Justo, es que no me ha quedado claro… ¿quién es el señor y quién es el perro?

  4. La ratita presumida

    ¿¿¿”Yo sé cómo salir de la crisis”???

    ¡Caramba!¡también escribe libros de autoayuda! Juas, juas, juas.

  5. jserna

    Isabel, imagino que cuando yo me encontraba reescribiendo el post, en la parte de las fotos, usted estaba haciendo otro tanto. Por eso, resulta curioso o extraño o paradójico que tratemos lo mismo sin mencionarnos.

  6. Paco

    «Me llama la atención la obsesión de cierta gente conmigo. Debe de ser difícil vivir con tanto odio, ¿No?»

    Serna aplicate el cuento!!!

  7. jserna

    Hombre, Ramón, no se me disguste pero disiento completamente. Usted me permitirá no estar de acuerdo con su descalificación total de José María Aznar, que creo francamente innecesaria. Llamarle “ser abyecto” me parece un exceso. Usted dice sentir lástima por ese labrador. Es una hipérbole. Estoy seguro de que en casa de los Aznar-Botella esa bestia tendrá todas las comodidades y cariños de que sean capaces. Ya sé que usted dice “para mí”: es decir, que la calificación o descalificación la hace de acuerdo con sus criterios. Pero admitirá que yo pueda sentir rechazo ante tal denuesto: yo no me permitiría tipificar a Aznar como un tipo envilecido. No. Perdóneme, Ramón, pero yo no creo que ése sea el mejor modo de analizar la conducta del ex presidente.

  8. David P.Montesinos

    Debo en primer lugar felicitar al autor por la entrada porque, como ya he advertido en alguna ocasión anterior, incursiona en un estilo de análisis que cuadra a la perfección en el formato de la bitácora internáutica. Se trata, si no le entiendo mal, de tomar una cierta distancia para ver mejor, no hacer caso de las palabras que dice un político experto y que jamás significan lo que parecen querer significar y bucear en el océano de connotaciones que va instituyendo la sucesión de imágenes. Hay toda una sofisticada tecnología de la sugestión en torno a las poses, los rictus, los claroscuros… Mi conclusión de todo ello, y más después de leer el post, es que Aznar me da miedo.
    ¿Miedo a alguien tan despreciable o, como dice un contertulio, “abyecto”?

    Veamos. Si yo juzgo la trayectoria ideológica del personaje y la lógica de sus declaraciones, debo concluir que las iluminaciones que está en condiciones de aportarme sobre la evolución política del mundo y sobre la crisis son tantas como ninguna.
    No recuerdo un solo diagnóstico reciente de este estadista que no me haya parecido una memez. No me parece tampoco un tipo de fiar, pues si no aparece con frecuencia con la intención de perjudicar al actual lider del PP, tampoco es que haga muchos esfuerzos por evitarlo. Y una cosa es no dejarse esclavizar por la disciplina de partido y otra es la deslealtad, máxime cuando él, como Presidente del PP y jefe de FAES, debería exhibir neutralidad en las disputas internas del partido, justo lo contrario de lo que hace, pues parece dispuesto a propiciar una nueva victoria socialista antes que aceptar la línea oficial del grupo.

    Si con todo ello me parece interesante el análisis de signos que es el post es porque creo que esa distancia que adopta Serna es necesaria para tratar de captar la estrategia de seducción que implementa el reportaje, poner al desnudo -deconstruir si se quiere- la serie de mecanismos de sugestión que pretenden sembrar entre devotos y hostiles la impresión que se busca. ¿Cuál? La de que Aznar es peligroso, casi una pesadilla. Lo pretende la revista y lo pretende él, no tengo ninguna duda: “cuidado conmigo, tengo los dientes afilados”. No es extraño, puesto que ha vivido siempre obsesionado con el carisma de Felipe, su particular kriptonita, al que siempre adoró secretamente.

    Y el trampantojo funciona, pero no por el talento de Aznar, que me parece un personaje intelectualmente menor, si no porque representa con suma eficacia -esto debemos saber reconocerlo- una serie de fuerzas -oscuras muchas de ellas- que se ciernen amenazantes sobre un país que, a duras penas, intenta construirse como un estado moderno y democrático. Aznar no es la causa del rechazo a la inmigración, de que se lancen bombas contra Iraq, de que el mercado laboral se precarice, de que las grandes fortunas avancen al mismo ritmo que aumenta la brecha social, de que los especuladores vivan impunes… Aznar no ha inventado nada de eso, no tiene poder para ello, pero es quien mejor encarna la ideología reaccionaria.

    No es odio. En mi caso es temor. Tengo miedo a una sociedad donde los sentimientos y los prejuicios encarnados por este señor determinen las claves de nuestra convivencia.

  9. jserna

    Sr. Montesinos, permítame que le diga que me parece excelente su manera de razonar. Un lector suyo podrá o no estar de acuerdo, pero siempre deberá admitir que su exposición y su contención, su crítica, son ejemplares.

    Em lleve el barret.

  10. Ramón

    Pido disculpas por el exceso. Ese señor me produce una repulsión que tiene más que ver con lo institivo que con lo racional (aunque también).

    Sin tenerle especial simpatía a otros líderes de la derecha española, no me provocan el mismo efecto (Calvo Sotelo, Fraga…) porque me parece que puedo entender que su comportamiento responde a determinados ideales políticos (aunque yo no los comparta). Mi poco racional aversión a Aznar se sitúa en el mismo ámbito que la que puedo sentir por Berlusconi o por los siniestros gemelos polacos; trasciende lo político.

    Hay dos especies de animales que he aprendido a amar desde que nací: los perros y los caballos. Son nobles y extremadamanete leales; los perros incluso con quienes no lo son con ellos. Creo que se merecen la misma lealtad y cariño que proporcionan. Mi comentario ha sido, también en este caso, poco racional; tiene que ver con la escasa capacidad de proporcionar cariño que creo percibir en su dueño en esa fotografía.

    En fin, reitero las disculpas

  11. jserna

    Ramón, le honran las disculpas que pide. Desde luego, yo no me arrogo derecho alguno a concederlas. Entiendo la repulsión que el personaje le provoca. Como entiendo el aprecio que siente por los perros, generalmente tan leales. Creo que es interesante la puesta en escena, en donde –como usted dice- quizá estemos viendo “la escasa capacidad de proporcionar cariño que creo percibir en su dueño”. No lo sé. ¿Es así? Desde luego, el amor a un animal no parece que pueda manifestarse con esa pose.

    Reciba un saludo cordial.

  12. Marisa Bou

    Yo no creo que fueran necesarias las escusas de Ramón. Pienso que está en su derecho de tener mala opinión de alguien, más cuando ese alguien es tan absolutamente opinable como el susodicho. Y coincido con el sentimiento que le inspira a David: miedo.

    No me dirán ustedes que las fotografías no hubieran estado más acordes con el anterior post. A pesar de que me encantan los vampiros -como todo el mundo sabe- este señor me resulta tremendamente tenebroso. Desde luego, si yo estuviera en el lugar del perro (¡sapristi! me estremezco sólo de pensarlo) emigraría en busca de un hogar mejor.

  13. Pumby de Villa Rabitos

    Vamos a ver si todos vemos lo mismo o yo me estoy volviendo loco (aspecto este nada descartable). Estamos todos de acuerdo en que las fotos de estudio son más estudiables que las sacadas de forma improvisada. El mensaje se puede construir y la foto es, exactamente, lo que se quiso decir, no algo inocuo. Bien. Volvamos a las fotos. Por más que me empeño no logro ver lo que apuntais. Comencemos por el principio.

    ¡Por Santa María Egipciaca! (el beaterio, claro) la cubierta de “El Semanal” muestra a un hombre al que le interesa bien poco su can. La postura es forzada, el gesto artificial, el ademán de extrañeza. Tiene el ceño fruncido, el morro prieto y la actitud intranquila. Hasta el perro parece más interesado por olisquear al fotógrafo que a su propio amo. En el mejor de los casos podría decir que es una pésima foto, en el mejor que quien eligió la portada debía ser un enemigo soterrado del fotografiado capaz de convencerlo para salir, como el emperador con su traje nuevo, de esa guisa a la calle.

    La segunda foto, la del fondo negro, es para llorar. Indudablemente, el propósito es el que apunta Serna. El propósito. Se proponía el fotógrafo, por lo que parece, emular la famosa foto de Wiston Churchill de semejantes características… ¿Lo consigue?… ¡Pero, hombre, si es de chiste! ¿Qué la hunde, qué la convierte en risible?Ese labio salchichero que le cuelga sobre la barbilla y la inevitable sonrisita constreñida, nerviosa, tanm propia de él, que luce y que lo convierten en la imagen de un botarate. Y es la mejor de las tres.

    La tercera es que ya me resulta inconcebible que el propio afectado – porque afectado está – no la censurara con ira y sometiera al fotógrafo a algún tipo de castigo próximo a las galeras o, por lo menos, a los azotes más inmisericordes. Independientemente del aura mística que envuelve al santo patrón inmortalizado y que no puede abandonar el ridículo más extremo, analizad la foto desde su profundidad de campo y su división simétrica. La profundidad de campo da un cabezón. Sin más justificaciones: un cabezón de tomo y lomo. Por más escuchimizado que sea el tipo (¡cuántas horas de gimnasio dilapidadas…!) la proporción de su cabeza con sus hombros es patética y con el resto de su menguante cuerpo disparatada. Parece “el progresivo hombre menguante”… y cabezón. Pero si atendéis a la simetría, vamos, vamos, vamos… Si tomáis la punta de su nariz como primer punto (a) y la distancia de éste al lateral de la foto y la reproducís sobre su cabeza para obtener un segundo punto (b), y, posteriormente, unís ambos puntos (a-b) veréis que su canijo cuerpo se retuerce como una anguila. ¿Relajación? Pero si el sujeto está haciendo equilibrios para no caerse del taburete tras tomar con sus manos sus rodillas cual señorita de los cincuenta. Si a ello le añades la sombra negra con la que sus ojos se ocultan en clara apariencia terrorífica, el conjunto no puede ser más inapropiado por horripilante.

    En fin, entiendo que el modelo no dé mucho de si pero ahí está la gracia del fotógrafo. En este caso, la poca gracia de Goiri. Si su objetivo es engrandecer a un pisaverde provinciano con ínfulas de salvapatrias bananero, se podía haber aplicado más pues, de verdad, igual se me nubla la mente viendo al tipejo, pero si esa es la imagen que el aludido quería dar ¡vaya imagen!

  14. Marisa Bou

    Vale, Pumby. Si tu propósito (el tuyo, digo) es que te digamos que has hecho un maravilloso análisis de los posados del ínclito personaje, pues bien. Pero me permitirás que me ahorre tanto tiempo de mirar, medir, calibrar, cuadrar, o lo que sea tan deslumbrantes fotografías. Aunque yo más bien diría espectrografías (por el espectro que retratan). Tal es el repelús que me produce.

    ¿Cómo quieres que encuentre motivos de risa en semejantes fotos? No digo que no lo haya. Seguramente el tuyo es un buen análisis y -caso de poder mirarlas el tiempo suficiente- podría yo coincidir contigo. Pero no. Y no. ¡Que no, vaya!

  15. Pumby de Villa Rabitos

    No, no, Marisa, yo no busco ningún aplauso, doy mi opinión. Y para darla, he de argumentarla. Al menos, en su parte objetivable. Estoy seguro que muchos de los contertulios coincidirán con la visión ponderada del fotógrafo (lo que quiso hacer, que yo no veo por ninguna parte) y los habrá que vean, justo lo contrario: la imagen de un líder, de un guía, de un ser preclaro capacitado para regir los designios del planeta. Esa parte, la de la percepción, es la que a mi me da risa. No dejo de ver a un pobre vallisoletano, recrecido por sus aduladores, con un curriculum de necio envidiable (envidiable para los que aspiran a la superior necedad) y al que puedo mirar a la cara sin inconveniente alguno. No será un tipejo como él quien genere en mi el más mínimo respeto.

    La derecha ha tenido otros líderes (Suárez, Calvo Sotelo, Duran, Garrigues) que me caerán mejor o peor, que lo hicieron con más o menos acierto, que fueron más simpáticos o más secos, pero por los que no puedo evitar el respeto que se merece quien ha trabajado, en política, desde la honradez de sus planteamientos – insisto, los comparta o no – Josemari fue un neonazi que nos aseguró que hablaba catalán en la intimidad de su casa, que nos metió en una guerra ilegal que sigue defendiendo ahora que los propios estadounidenses la abominan, que persevera, aun hoy, en las mentidas que todos los días se desmontan en España y en los USA, que se convirtió en un pequeño déspota – sin ilustración alguna – con fastos y boatos que hicieron enrojecer de vergüenza a nuestra propia corona. Es un ser ridículo. Y como tal, me río de él.

  16. David P.Montesinos

    El análisis nos invita a bailar y Pumbi concede el baile. Análisis pormenorizado de una iconografía sin duda muy pensada, te has tomado el trabajo de hacerlo, pero tus conclusiones son distintas a las mías o a las de Marisa. El personaje te parece “irrisorio”, cuanto apenas un patán pretencioso con ínfulas y que a duras penas llega a la condición de mal imitador. El reportaje -que insisto, me parece cómplice con los deseos más o menos ocultos del personaje- construye su propia caricura, adelantándose con ello a todas las parodias que, sin duda, va a desatar.

    No discrepo en el análisis, sino más bien en el diagnóstico final. Franco era ridículo, a nadie se ha parodiado tanto. Berlusconi es un chiste en sí mismo. Putin parece un espía de la KGB de una película de James Bond. Los tipos más dañinos son aquellos que más cerca están de la comedia. Acuérdense de cuando Michael Moore dijo que prefería a Bush como actor de comedia antes que a Bob Hope. Aznar es patético, lo son la mayoría de partidarios suyos acérrimos que conozco, piense si no en el almuhacín matinal de la Cope. Pero es humor negro, y con poca gracia si uno lo piensa. Humor de mal gusto, como aquel de los pies sobre la mesa del rancho de Texas o la mano del vaquero sobre el hombro en las Azores. Toda esa humorada resulta siniestra.

  17. jserna

    Qué curiosa palabra la que propone Marisa Bou: espectografía. Me ha hecho recordar algo que citábamos, mucho tiempo atrás, en un post titulado precisamente “Espectros“: “Indicaba Roland Barthes en La cámara lúcida que a la efigie retratada puede llamársela propiamente Spectrum, con esa acepción fantasmal a la que alude la palabra. El retratado suele ser alguien que adopta una pose, su mejor pose, para inmortalizarse como alguien que se muestra y cuya fachada oculta lo que piensa, siente, hizo o hará”.

    Curioso.

  18. jserna

    Oiga, Pumbuy, creo que un análisis espectográfico –por decirlo con Marisa Bou– es interesante y yo he intentado hacerlo. Usted también se mete en ese jardín con soltura, desde luego. ¿Pero era necesaria esa ristra de ultrajes para completar el análisis espectográfico? ¿Es preciso llamar a alguien “pisaverde provinciano con ínfulas de salvapatrias bananero”? ¿Es preciso calificar a alguien de “pobre vallisoletano, recrecido por sus aduladores, con un curriculum de necio envidiable”? ¿Es preciso llamarle “neonazi” o “pequeño déspota”?

    Madrededios.

  19. Alejandro Lillo

    Una sombra se cierne sobre Mordor…

    Fíjense en la sombra que le hacen las cejas en los ojos, observen esa mirada aviesa de la primera foto… yo creo que es Sauron, Sauron redivivo.

    No se si lo saben pero Sauron fue derrotado en el año tres mil diecinueve. Por tanto, afirmo:

    Que da miedo, que da risa y que resulta patético, todo ello a un tiempo. Que lo considero un peligro y un adversario temible, y que por eso mismo, cuando hace el ridículo más espantoso -como es el caso- hay que reírse de él tan fuerte como se pueda. Tenemos Aznar para rato, por eso creo que lo mejor es tomárselo con filosofía. En caso contrario puede salirnos una úlcera.

  20. Juan Antonio Millón

    Qué bien me cae Pumby. Admiro su rebeldía y su contundencia. Su sana sorna. Por cierto, ¿se han fijado en una de las fotografías de la entrevista; en aquella que está impartiendo una conferencia? En el atril hay dos copas y un botellín de agua. Una de ellas tiene todas las trazas de ser una copa de vino…¡qué idiotez!

  21. Pumby de Villa Rabitos

    Soy de los que piensa que la risa espanta los fantasmas, pone la Autoridad en cuestión y el Poder en jaque. Jorge de Burgos también. Si logras descubrir la seriedad del asno en quien se presenta con el ropaje de docto ya tienes bastante más ganado que si tratas con igual respeto al truhán y al señor. Repásese la letra de “Cambalache” para el caso.

    Me espeta Serna si era necesaria la burla, mofa, befa, bufa y escarnio del malandrín. Sí. Sin lugar a dudas, sí. Irremediablemente, sí. Y ójala pudiera aplicarle el manteo. Aznar es un patán con ínfulas taumatúrgicas y a su propia fuente me remito. Sólo un tipo así puede decir “Yo se como salir de la crisis” y quedarse tan pancho. Es propio de provincianos chatos, de gente sin vuelo, de torero de salón o seleccionador de futbol de casino. De ignorante licenciado. O es un Dottore o un Capitano Spavento. En cualquier caso, una máscara para la risotada.

    Las fotos en cuestión son un intento de dignificar lo indigno y tienen por resultado, la imagen del bufón. De un bufón sin gracia. De un lamentable cómico que no hace reír salvo cuando pretende ponerse serio. No, no, no, como dijo Sabatini en alguna ocasión – y parafraseo de memoria – la risa es mi única fortuna. Así que no voy a privarme de disfrutarla. Vosotros, dadle la dignidad que no tiene; yo ya me dedico a reírme del Capitano Mata-tutto.

  22. jserna

    Ay, sr. Gato, las formas son las formas. Aquí y en Villa Rabitos. ¿Por qué arremeter con ese ensañamiento? ¿Le puede su instinto felino? Él tiene un labrador. Ojito.

    Ahora que me acuerdo, escribí sobre el doctorado honoris causa hace unas semanas.

    Cinco años atrás escribí mi primer artículo sobre Aznar. Lo titulé El primer paleta. Cómo pasa el tiempo.

    Yo sé cómo salir de la crisis, dice. Yo, no. Por eso estoy aquí, claro. Y por eso leeré su libro con unción y con fruición. A ver si me ilumina. Será el cuarto volumen.

  23. Juan Antonio Millón

    ¿Las formas, señor Serna? No encuentro sino sabiduría lingüística en lo que dice Pumby. Quevedo redivivo. Y dejen en paz al labrador, no sea que se dé la vuelta y se enfrente a su “señor”. ¡Pobre perro!

  24. jserna

    1. Muerto de envidia, admito, sí, que Pumby es un Quevedo redivivo. Pero inmediatamente me corrijo: será el Quevedo de la ‘Execración contra los judíos’, opúsculo increíblemente bien escrito y horrorosamente insultante. No son formas, no.

    2. Alexandre me preguntaba más arriba por el libro de Gramsci que hemos preparado Anaclet Pons y yo. Está previsto que salga después del verano. Gracias por interesarse, Alexandre.

  25. jserna

    Por indicación médica he de estar de baja unos días. He contraído una dolorosísima faringitis que se ha complicado y que me ha dejado totalmente afónico. Llevo unos días días así, afónico, y la garganta en carne viva, con llagas que me llegan hasta el paladar. Como un ‘Ecce Homo’. ¿Puedo escribir? En principio, sí, claro. Con tal de que no hable puedo hacer casi todo. Por eso me han obligado médicamente a suspender las clases. En cualquier caso, el dolor —sobre el que reflexiona agudamente David P. Montesinos en su blog— no sé si me permitirá actualizar el post. Supongo que serán dos o tres días (si la medicación funciona).

  26. La ratita presumida

    Vaya, Don Justo, espero que se mejore pronto. No hable mucho, tan sólo lea y escriba (si le apetece). Y ya sabe, tómese un vaso de leche calentita con miel antes de irse a la cama.

  27. David P.Montesinos

    Honor que me hace pasándose por mi humilde cueva, querido. Siento lo de su dolencia, pues pensaba que igual podríamos encontrarnos hoy en la mani. ¿Nos veremos los demás habituales, trolls incluidos? Todos invitados, por supuesto, además puede que haya batucada, como la otra vez.

    Mejórese, don Justo. El dolor es todavía peor que Aznar.

  28. Pumby de Villa Rabitos

    Cuidate, Serna. En la línea de la Ratita Presumida: limón, miel caliente y leche es mi recomendación. Tanto en el Cambridge europeo como en el de las Colonias Occidentales, me fue estupendamente y, te aseguro, que en ambos lugares hace una rasca de cuidado.

  29. Juan Antonio Millón

    Fue hipérbole la que me condujo a la comparación barroca, sin duda. Pero ese gracejo en la burla y en la desmesura, esa festividad, tiene un buen parangón con nuestro querido patizambo. No sé si conocerán su romance (apócrifo) “La consultación o cabildo de los gatos”. Allí se quejan reunidos en el tejado de Aminta un grupo de felis silvestris catus. Uno de ellos, que tiene de amo a un letrado, dice:

    “Pues, de puro engullir letras,
    mi estómago es cartapacio,
    y a poder de pergaminos
    tengo el vientre encuadernado.”

    Al final resuelven:

    “Busquemos, si hay, otro mundo,
    porque en éste, ¿qué alcanzamos?
    Son gatos cuantos le viven
    en sus oficios y cargos.”

    He topado, en mis lecturas de la obra de Eugenio Trías, con un texto que, creo, responde a esa opinión que me merece el personaje del post y otros de su mismo jaez. Lo traigo aquí:

    “La política comienza a producir verdadero hastío por su hipertrofiada presencia en los espacios mediáticos. Uno se cansa de tanto protagonismo de personajes cuyo mejor aval es el carácter “caciquil” de su capacidad de liderazgo en un grupo de intereses partidistas que esperan grandes prebendas y repartos en caso de un eventual triunfo electoral. Resulta deprimente y decepcionente que tras ello no se vislumbre la más mínima reflexión ideológica o política de verdad. El pragmatismo, en este sentido, asume en nuestros pagos un carácter rastrero y de vuelo rasante que constituye acaso su gran “hecho diferencial” en relación a democracias más adultas” (Pensar en público)

    En forma más comedida, pero no por ello menos contumaz.

    Don Justo, cuídese.

  30. J. Moreno

    Acabo de enterarme del fallecimiento de Javier Ortiz.

    Se ha ido sin poder vivir el gozo del fín de esta maldita Transición tan larga.

    ¡¡Pero ha sido siempre feliz!! NUNCA perdió la DIGNIDAD….. y me quedan sus escritos.

  31. Ana Serrano

    ¿Pumby se pasa con Aznar? Pues fíjese que a mí me parece de lo más amable, porque a toda la andanada que le dedica le da un tono humorístico que el sujeto (en mi opinión, siempre en mi opinión, claro) no merece. Pequeño déspota es algo muy dulce para lo que opino de él y no he encontrado insulto, ultraje o vejación en nada de lo que Pumby llama a esa persona que se pasó años gritando “Váyase, Señor González”, de un modo grosero e irrespetuoso con los millones de votantes que había tenido el susodicho, que nos metió en una guerra inmunda, que cada vez que habla sienta cátedra y da lecciones al lucero del alba que se le ponga enfrente, que denigra al que no piensa como él y que debe esa cosa ridícula que tiene, no a su estatura, que nada tiene que ver, a la actitud prepotente que tiene. Es como cuando (ya que estamos de perros) un pequinés, se pone a ladrarle a un mastín, que da la risa; lo malo es que Aznar a mí no me da risa, es un sujeto peligroso y lamentable. Aquellas manifestaciones suyas sobre que nadie debía decirle cuánto podía beber antes de ponerse al volante, me parece que le retrataban perfectamente, aunque el día que le metió un bolígrafo a una periodista en el escote ya quedó retratado y, en esas fotos yo veo al pequinés que se cree mastín; el hombre mínimo, feo y ridículo, que se retrata como si fuera un bello científico salvador de la patria; el que se quita la chaqueta cuando el rey no lo hace, pone los pies sobre la mesa y basa su poderío en los abdominales.

    Aunque entiendo que habiéndole dedicado tanto tiempo y esfuerzo, como le ha dedicado nuestro querido Justo, le tenga hasta cariño. Es como los científicos que estudian a la mosca del vinagre, que le llegan a tener simpatía y le atribuyen cualidades humanas que no tienen; no las tienen ni el uno ni la otra.

    Aparte de la medicación que tome, Justo, no hay nada como no hablar. Lo saben bien los que viven de la voz, más aún que los profesores, como actores, cantantes y locutores. Teresa Berganza, cuando tiene actuaciones, no habla, al menos, los tres días anteriores y lleva un cuadernito colgando del cuello para escribir todo. No diga nada, Justo, aunque Pumby o yo le saquemos de quicio :-)

  32. Ana Serrano

    Marisa, le da tanto repelús mirar a Aznar que no se ha dado cuenta: no se ha quitado el bigote, es que se le ha puesto blanco y apenas se le nota. Misteriosamente el pelo de la cabeza le sigue de un intenso negro ala de cuervo.

  33. jserna

    Escribo mudo y dolorido.

    La verdad es que le tienen una tirria descomunal a José María Aznar. Yo no estoy apresado por el personaje. Es que le veo aspectos entrañables (de verdad). Por eso, cuando leo lo que dice, me impresiona la suficiencia con la que habla: con lo que nos cuesta a los demás estar mínimamente seguros de una pequeña cosa. Me impresiona también la apostura con la que se presenta. Aunque, ahora que lo pienso, yo –como calvo y cano– entiendo el aplomo: con esa melena oscura que luce uno se siente igualmente seguro. Me impresiona la contundencia de sus ideas: a uno le cuesta mucho defender aquello en lo que mínimamente cree. Es más, preferiría no hacerlo: soy muy poco mitinero. Es decir, que el personaje que se ha creado está perfilado y llama la atención. Léanlo (aunque hagan de lectores gorrones).

    Ahora debería estar manifestándome contra la política educativa del Gobierno valenciano. Mi cuerpo no da para más: pero como si estuviera. Mañana intentaré colocar un nuevo post. Si mi dolor me lo permite.

    Por cierto, sr. Millón, Eugenio Trías –al que suelo leer con asombro– fue un valedor de José María Aznar cuando éste decía aquello de ‘Váyase, señor González’. Qué vueltas da la vida.

    Y me callo.

  34. Pumby de Villa Rabitos

    Grecian 2000 creo que se llama el milagro, Ana.

    Naturalmente, Juan Antonio, entendí la desmesura de la comparación que hiciste de mi triste pluma con la del barroco madrileño, genial hasta en su judeofobia (releer a Thomas de Quincey es recomendable para descubrir que hasta el asesinato puede ser una de las bellas artes). Y me reí con tu ocurrencia, claro. Creo que ya hay suficiente gente más inteligente que yo y/o más moderada aunque no por ello menos radical – el texto que aportas es un buen ejemplo de ello – como para preocuparse por mis arrebatos de gato furioso, así que creo, mejor, si nos encontramos en la risa. Ahí cabemos todos (los provistos de cerebro)

    Y, naturalmente, me sumo al recordatorio de J.Moreno para el periodista de “Público”. Por cierto, vaya obituario le dedica “El Mundo”… o su redactor era un amigo intimísimo de Ortiz pero imprudente y con la delicadeza en la punta de la nariz (¡no iba a decir en el culo!) o un impresentable incapaz de respetar a un muerto (o tal vez un cobarde que hubo de esperar a que Ortiz muriese para verter su veneno). En fin, descanse en paz y sus palabras pervivan.

  35. Ana Serrano

    Pumby, si el obituario de El Mundo es el mismo que he leído yo, que supongo que sí, es que es del propio Ortiz. Lo dejó escrito en su blog y pedía que fuera el que se reprodujese en la prensa.

    Ya, ya sé que lo de Aznar se llama Grecian 2000. Rajoy utiliza el tono caoba :-)

    Justo, tenga siempre presente que no hay burro calvo.

    También ha muerto ayer y me afecta personalmente, el único crítico musical que había en España, jubilado Carlos Gómez Amat, que sabía música y que sabía escribir, Enrique Franco, del que destacan que era tio de Javier Marías, qué cosas.

  36. Juan Antonio Millón

    Pues será, sr. Serna, porque encontró algo “entrañable” en el político. Sé de aquella adehesión, aunque no sé muy bien ni hasta qué punto ni hasta cuándo se mantendría. No la compartí y me sorprendió. Como dijo aquel: admiro a Aristóteles, pero no a sus barbas.

  37. Marisa Bou

    Como dicen que lo cortés no quita lo valiente, empezaré con la cortesía: cuídese mucho, Justo. Su voz tiene que ser protagonista y como tal debe cuidarla. Para sus lecciones magistrales, para sus eruditas -pero amenas- conferencias y, además, para charlar con los amigos, que también eso es importante.

    Y ahora lo valiente. Porque valentía ha sido, se lo aseguro a ustedes, acudir hoy a la manifestación por la enseñanza valenciana, tanto tiempo maltratada por políticos incompetentes. Y ha sido valentía porque he tenido un día muy duro, la mani estaba a rebosar de gente y -aquí viene lo peor- no he podido encontrar a don David P. por parte alguna. Estar, estaba; seguro. Pero yo la he recorrido de cabo a rabo buscándole, vestida con mi camiseta amarilla, y no he dado con él.
    Así que, desde aquí, antes de descansar de una jornada agotadora, mi felicitación al señor Montesinos por el éxito de la convocatoria. Me habría gustado verle y comentarlo con él, pero así son las cosas y así se las he contado. ¡Bona nit a tothom!

  38. Marisa Bou

    Por cierto, doña Ana, tiene usted razón. He tenido que hacer un esfuerzo y mirar de nuevo las fotos para darme cuenta de que sigue habiendo un mostacho bajo la nariz del señor bajito, aunque ahora es de un gris tan desvaído que se confunde con su cetrina piel.

  39. David P.Montesinos

    Yo también le he buscado con la mirada, Marisa. He llegado hace un rato, y sí, un éxito, aunque no estoy seguro de que el lugar de reunión haya sido bien trazado. A muchos nos ha sido imposible reunirnos por la excesiva fragmentación. En fin, cuestión logística. En cualquier caso, ya sabe lo que ha dicho Canal 9,la huelga ha sido un fracaso, je, je. Se ve que hemos estado usted y yo solos en la manifestación… y eso que no nos hemos encontrado.

  40. Pumby de Villa Rabitos

    Espero, Ana, que sea la necrológica a la que me refería pues, como dije, tenía un componente o muy íntimo o muy malintencionado, y “El Mundo” no se caracteriza, precisamente, por su nobleza ni altura de miras.

    ¿No eras amiga de la Pavlova? También ayer – jo, que día… – falleció Ekaterina Maximova. Un nuevo pesar para la danza. Aunque yo, todo sea dicho de paso, me alineaba con los leningradinos, hoy día, sampetersburgueses… bueno, eso ahora ¿qué importa?

    ¡Bien por la mani! La SER, afortunadamente, ha asumido las cifras de la organización (uf… esa organización…) y puede “contraprogramar” los disparates informativos del “Canal Nuez”. Como no os conozco, físicamente, yo tampoco os encontré – Marisa, David – pero asistí en mi condición de consorte solidario con profesora. Blanquita, claro.

    Y ya que estamos pegándole vueltas a los medios en un post dedicado al anterior jefe de gobierno (qué, Serna, ¿sorprendido, ante mi tacto con ese mequetrefe?) no puedo privarme de recomendarle el chiste de la última de “Público” (‘Gigantes y cabezudos’ de Ferreres) donde el magnífico caricaturista y acerado humorista hace un impagable comparativo entre las rogativas mexicanas contra la pandemia y el desfile de los fieles aznarianos. Para seguir riendo.

  41. Eamane Numenesse

    Hola a todos. En primer lugar quiero felicitarle, señor Justo, por este blog. Admiro su forma de expresarse y casi siempre su forma de razonar. Pero me he visto tentada a participar con aquello de que usted le ve aspectos entrañables a José María Aznar. Desde luego está usted en todo su derecho (cosas más raras se han visto) pero eso de no estar de acuerdo con llamarle por lo que es, es querer que los demás sean un poco hipócritas, dar más importancia a las formas que al contenido, y creo que a estas alturas del partido eso es un claro retroceso para la humanidad,tan plagada de formalismos que se olvida del amor hacia las personas. (Y ahí está el quid de la cuestión, en el amor que yo sí le tengo a las personas, a mi familia)
    Para empezar quiero dejar claro que creo que en esta vida hay que respetar a todo el mundo por el simple hecho de ser personas. Aunque también pienso que en ocasiones entra dentro de ese respeto el no desearle ningún mal a la persona en cuestión y limitarse a decir lo que uno piensa. A esto le sumo mi opinión de que tener en cuenta en exceso a quien se ha ganado a pulso lo contrario, es insultar a la gente que sí hace bien a la sociedad. Así que juzgue usted mismo si está siendo justo (perdón por la coincidencia) al pedir contención en las palabras para ese hombre.(Yo no le llamo señor, eso lo reservo para gente que se lo ha ganado). Es decir, no digo que haya que hablar mal, porque en mi caso sigo el dicho:”el mayor desprecio es no hacer aprecio” y una no se quiere ensuciar la boca con el nombre de malas personas (E hipotecar el futuro de un país con una guerra es de malas personas). Pero le pido, por favor, que entienda que en el caso de no poder pasar de alguien que nos asquea (no se puede porque lo que haga nos influye,¡y mucho!), hablemos con sinceridad. A mí no me gustan las mentiras. Y si en la discusión alguien hablase de cuestión de educación, le diré que ésta debe tener como objetivo saber discernir, crear un sentido crítico, y ya digo, creo que me comporto de manera educada al mantener la perspectiva: en este caso,no hablar mal, para mí es posicionarse a favor de alguien que bien podría haber conseguido con sus acciones que una guerra destrozara a nuestra propia familia. ESO ES DEMASIADO. ¡Y a usted le parece en algunos aspectos entrañable! Pues ni eso, ni irrisorio, ni capaz de dar miedo. ¿Miedo? ¡Asco es lo que siento por pertenecer a la misma raza que él! Preferiría ser perro, sería mucho más halagador, porque no cuentan oon individuos que le hagan a una avergonzarse de lo que es. Y paro por si hiero susceptibilidades.
    Ahora le pido, con todo el respeto , que no sé si me lo habré ganado con esta intervención tan arrebatada, que a sabiendas de que mi opinión puede estar herrada, me corrija, me dé su opinión, porque me importa mucho y la considero sabia, y, por favor, me diga el por qué de su parecer, o si simplemente sus huesos están cansados de luchar por un mundo mejor y ha perdido hasta las ganas de quejarse.
    Le repito, a veces, un exceso de formalidad puede resultar una verdadera ofensa para otras personas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s