1. Jueves, 15 de octubre de 2009
Mesa redonda con el título de Trenor. Valencia hacia 1909. Organizada por el Fòrum de Debats de la Universitat de València, se celebra el jueves 15 de octubre a las 19:30 en el Aula Magna. Intervendremos Marcelo Trenor, Tomás Trenor, Josep-Vicent Boira, Anaclet Pons y yo mismo.
Ese mismo día, a las 18 horas, visita guiada por la Exposición a cargo de uno de los comisarios (JS). Puede asistir quien lo desee.
Trenor. La Exposición de una gran familia burguesa es una muestra en la que, aparte de los comisarios, han intervenido como colaboradores las siguientes personas: Tomás Trenor, Mónica Bolufer, Concha Ridaura, Carmen M. Pérez-Olagüe, Esther Alba, Amparo Ruiz, Josep-Vicent Boira y Alejandro Lillo. A ellos se deben muchas páginas del libro-catálogo, diseñado por Antoni Doménech.
El coordinador de la muestra fue Norberto Piqueras. La gestión de préstamos la realizó Manuel Martínez Tórtola. El diseño de la sala correspondió a Pepe Beltrán y su Taller Creativo. Las piezas musicales que allí pueden escucharse las escogió Vicente Galbis. El audiovisual con entrevistas e historia de la familia que allí puede verse es obra de José Vicente Viadel para el TAU.
Reproduzco en el punto número 2 de este post –en versión castellana– el artículo que he escrito con el título de «L’herència burgesa». Ha sido publicado en Quadern, núm. 489, 15 d’octubre de 2009, pàg. 3. Quadern es el suplemento cultural de los jueves en El País (Comunidad Valenciana). Es un reclamo pensado para quien no sepa en qué ha consistido esta Exposición. Quienes la conozcan no encontrarán ideas nuevas o datos ignorados. El artículo esta escrito como síntesis de lo mostrado y escrito y como último llamamiento. Gracias.
Cada día, cuando circulamos por nuestra ciudad, por esta Valencia de la que no podremos escapar, miramos lo que nos rodea. Conducimos el automóvil y centramos nuestra mirada en los reclamos: en los anuncios, en los coches o en esos peatones que también nos observan. Transitamos por calles con nombre, con historia: allí se acumulan los restos de un pasado. No pisamos el presente, ese nuevo asfalto que todo lo cubre: de hecho repetimos itinerarios que otros han recorrido, una herencia que sólo parcial y empeñosamente modificamos.
Vamos, por ejemplo, por la Avenida del Marqués del Turia. Es una vía principal, densa y distinguida del ensanche burgués. ¿Por dónde circulamos? La ciudad se extendió y rotuló con nombres de patricios las nuevas calles que décadas atrás se abrieron. La Avenida honra a Tomás Trenor Palavicino, un prócer valenciano que ideó, organizó y en parte sufragó la Exposición Regional de 1909. Todo lo contrario de lo que hoy se hace…
Cuando transitamos por allí, por la calle escuchamos el ruido de las motos o de los automóviles precipitados. Ya no podemos oír a los antepasados, pero sí que podemos ver una parte de lo que ellos observaron. Miremos la ciudad con lentitud y cuidado, atisbando lo pretérito, distinguiendo esos restos de la urbe, esa herencia burguesa. Les propongo estacionar sus vehículos y bajar a la calle para acudir a un espacio peatonal: un lugar que resume y compendia lo que aquella Valencia fue y ya no vemos.
Hay en esta ciudad una Exposición que está a punto de clausurarse. Está organizada por la Universidad de Valencia y lleva por título Trenor. La exposición de una gran familia burguesa. Los comisarios somos Anaclet Pons y yo mismo. Está abierta al público en La Nau y allí, hoy mismo, a las 19:30 celebraremos una mesa redonda para evaluar el pasado, para mirar esa Valencia del Ochocientos y del Novecientos. El origen de estas actividades es la conmemoración de 1909, pero el motivo concreto son un individuo, Tomás Trenor Palavicino, y su familia.
Trenor es un linaje de origen irlandés. Se instala en la Valencia del siglo XIX y todavía perdura. Hacia 1820, un joven industrioso y avispado, Thomas Trenor Keating, llega a esta población. Comercia, fabrica, presta, compra. Adquiere fincas e inmuebles que él y sus descendientes transformarán y ampliarán: desde la Fábrica de Sedas de Vinalesa hasta el Monasterio de Sant Jeroni de Cotalba; desde viviendas hasta huertas y secanos. En pocos años, Trenor Keating consigue acumular una fortuna material e inmaterial: los bienes y el prestigio de un inmenso patrimonio. Es un hombre de negocios, el fundador de una casa comercial, el patriarca de una gran familia que, poco a poco y en distintas generaciones, irá relacionándose con otras dinastías mercantiles, nobiliarias, militares.
Aquellos Trenor de origen irlandés son cosmopolitas y emprendedores, notables que tienen poder, que tienen autoridad, que practican la filantropía, que incrementan el valor o el prestigio de lo heredado, que ejercen su influencia entre sus conciudadanos. Serán y se presentarán como potentados y como patricios: su predominio social les permite remover obstáculos, lograr servicios y mejorar infraestructuras. Serán y se presentarán como prohombres: varones que están en la obligación de devolver material y simbólicamente lo que Valencia les ha dado.
En 1909, uno de ellos, Tomas Trenor Palavicino, tiene una idea: promover y realizar una Exposición Regional que resuma y reúna los ingenios de la industria, de la agricultura, del comercio, una gran vitrina que exhiba los logros de la Valencia burguesa y creativa. Por sus iniciativas, Alfonso XIII le concederá el título de marqués del Turia. Y ahí empieza nuestra historia y la Exposición que aún pueden visitar. ¿Quiénes eran aquellos industriosos individuos? ¿Quiénes eran aquellos burgueses que tantos éxitos habían cosechado? La Exposición nos permite circular imaginariamente por la Valencia de ayer.
¿Circular? En el claustro de la Universidad y como reclamo de la Exposición hay dos vehículos que vienen de otro tiempo. Un Fiat y una tartana. Estamos a principios del siglo XX. La velocidad cambia las formas de vida de los europeos de aquel tiempo. Nuevos ingenios que acortan distancias, que abrevian los tiempos. El mundo se mecaniza, se masifica, se apresura. Pero ese mismo mundo urbano aún conserva medios de locomoción antiguos y de uso rural.
En 1885, Karl Benz había construido el primer coche con motor de gasolina: era un triciclo de tracción trasera con un cambio de velocidades por correa, un vehículo que hoy vemos con simpatía, con nostalgia. Las primeras fábricas montaban los automóviles de manera casi artesanal, hecho que encarecía notablemente su precio. Justamente por eso y durante bastante tiempo, los coches serán en Europa un lujo inalcanzable para la mayoría. A principios del Novecientos, las marcas compiten por ganarse a su restringido público: Fiat, Peugeot, Ford…
Los Trenor, una de las dinastías industriales y comerciales más importantes del siglo XIX, son propietarios de uno de los primeros automóviles que circularán por la Valencia de 1900: por ejemplo, de ese Fiat que podemos contemplar en el claustro de la Universidad. Con dicho vehículo emprendieron viajes y con él vivieron el vértigo de la velocidad. Y allí mismo podemos examinar la tartana que también les perteneció y que hoy es propiedad del Ayuntamiento de Vinalesa: un coche de tracción animal que empleaban los Trenor cuando se desplazaban por los bancales que poseían en torno a su Fábrica de Sedas.
Un mundo urbano y un mundo rural. La Valencia de 1900 es una ciudad próspera en la que ciertas familias han logrado reunir grandes patrimonios, trabajando, invirtiendo, comerciando, fabricando. Son linajes burgueses y distinguidos que ejercen su poder y su influencia, que practican la filantropía, que se mueven con el siglo, a toda velocidad. Es lo que nos queda…
3. Imágenes de los actos (Fotografías I. Z.). Aquí están en miniatura. Si quieren verlas a tamaño real, hagan click en el enlace o en cada una de las fotografías:
https://justoserna.wordpress.com/trenor-visita-y-mesa-redonda/









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