El muro y sus metáforas

MurodeBerlin1“Demagogias, las justas”. En una entrevista de Vera Gutiérrez Calvo para El País (5 de noviembre de 2009), Francisco Frutos se despedía de la secretaría general del Partido Comunista de España. En la entradilla de la noticia, la periodista escribía: “en una de las paredes de su despacho luce un cartel con la imagen del Ejército soviético entrando en Berlín. « ¿Ha pensado alguna vez en colocar al lado la foto de la caída del muro?». Francisco Frutos (Calella, Barcelona, 1939) corta en seco: «Nunca. Demagogias, las justas»…”, leemos.

“Su legendaria aspereza se irá suavizando hasta desaparecer a lo largo de una hora de entrevista con este hijo de campesinos, sindicalista, comunista, que recién cumplidos los 70 años abandonará, el próximo domingo [8 de noviembre], la secretaría general del PCE”, apostilla Vera Gutiérrez Calvo. A lo largo de la interviú, la periodista le formula preguntas sobre el PCE, sobre Izquierda Unida, sobre su condición de secretario general. Hacia el final de la entrevista, vuelve a plantearle las cuestiones referidas al vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín. La respuesta es contundente, inconmovible.

«P. Se cumplen 20 años de la caída del muro de Berlín…

R. Yo no soy partidario de construir ningún muro.

P. ¿Y de celebrar su caída?

R. No, no… yo no celebro esas cosas. Insisto: demagogias, las justas. ¿Y el muro de Palestina?»

televisorLas murallas. Históricamente, las murallas son para nosotros, los humanos, edificaciones ambivalentes. Por un lado, nos salvan, nos guardan; por otro, nos cercan, nos encierran. De una parte, el muro es protección; de otra, es custodia. Se erigen murallas cuando los bienes están amenazados, cuando lo interior debe ser preservado, separado; se levantan cinturones de seguridad, cuando lo externo es lo que se cierne, lo que amenaza. En la Europa del Este, el conflicto político y militar con Occidente fue esencial durante años, cosa que obligó a una carrera armamentista costosísima.

Pero el arma decisiva acabó siendo la televisión. Lo que los comunistas actuales  no parecen haber comprendido, lo que Frutos parece ignorar aún, es que el Muro cae básicamente gracias a la televisión, a la publicidad que captan los receptores del Este, al mundo de ensueño que las pantallas reproducen. La persuasión es un frente de batalla que pierde el Pacto de Varsovia en el terreno de la imagen.

Justamente cuando se ablandan los controles; justamente cuando la seductora publicidad de Bonn llega a Berlin Este, justamente cuando los ciudadanos de la RDA pueden comparar su vida con la fantasiosa vida del Oeste, la ciudadela comienza a desmoronarse. Es una ciudadela hecha de corrupciones sin bienestar y de ventajismo burocrático. El descuido administrativo hace que se burle la muralla que divide no sólo a Berlín, sino a Alemania.  Muchos ciudadanos de la RDA  parten hacia el Oeste a través de las grietas fronterizas. El estilete fue la televisión: la televisión y sus ficciones.

hozymartillo¿Qué es ser comunista hoy? Vera Gutiérrez Calvo mantiene una entrevista con Willi Meyer y con Esther López Barceló. Es para El País y su título es “¿Qué es ser comunista en 2009?

Pregunta. ¿Qué es ser comunista hoy?

Esther López Barceló. En lo fundamental sigue siendo lo mismo que era. Los valores son los mismos: el reparto equitativo de la riqueza, la socialización de los bienes de producción… Luchamos contra el capitalismo, a fin de cuentas, lo mismo que en el siglo XIX. Lo que cambia es la coyuntura y nuestras formas de articular la respuesta. El problema sigue siendo el capitalismo, la desigualdad.

Willy Meyer. Hoy, 7 de noviembre [día en que se realizó esta entrevista], celebramos la toma del Palacio de Invierno por los bolcheviques, la expresión más clara de la llegada al poder del ideario comunista. La idea central de esa toma del poder en la URSS tiene absoluta actualidad. En el siglo XIX se trata de seguir defendiendo la igualdad. Mi generación nunca pensó que el siglo XXI fuera a ser tan terrible para la humanidad, ha habido un retroceso en las ideas que nosotros representamos…

Leer más aquí.

nosferatuChupar el trabajo vivo. “El capital es trabajo muerto que sólo se reanima, a la manera de un vampiro, al chupar trabajo vivo, y que vive más cuanto más trabajo vivo chupa”. Estas palabras, de Karl Marx, son célebres. Pertenecen al libro I de El capital. En ellas compara el capitalista con el vampiro, con el no-muerto. Drácula pena durante siglos y se nutre de la sangre de los vivos. Visto así, Drácula pertenece al pasado. Es una excrecencia que sobrevive alimentándose de otros, del flujo ajeno, del esfuerzo colectivo. El dueño de los medios de producción succiona el trabajo vivo del asalariado: eso dice Marx. El obrero entrega su fuerza –la fuerza de trabajo– a cambio de una percepción económica que siempre es inferior al tiempo dedicado a producir la mercancía. Recibe un salario, una suma  a la que se la restado una parte, la plusvalía.

Esta imagen es pura poesía, un empeño por designar las cosas que aún no tienen nombre. Marx empezó a calificar lo nuevo en 1848 (y sobre ello ya me ocupé en otra ocasión). No es preciso que estemos de acuerdo con él. Simplemente es descripción de un mundo de industrias, de fábricas, de chimeneas humeantes que irrumpen transformando el paisaje. ¿Descripción? En realidad, Marx no describe, sino que designa lo que hay a partir de categorías que tipifican lo que ve. Es literatura. Literatura poderosa, muy influyente. Comparar al capitalista con el vampiro es una imagen fuertemente poética y ahí radica, en parte, la capacidad de seducción que Marx aún provoca.

Martes, 10 de noviembre, 18 horas: he de asistir a un grupo de lectura que hemos creado en la Facultad de Historia de Valencia. Objeto de análisis: Drácula.

“El vampiro que hay entre nosotros tiene la fuerza de veinte hombres y es más astuto que cualquier mortal, porque su sagacidad ha ido aumentando con los siglos; además domina la necromancia, que es la adivinación a través de los muertos, y los muertos por él invocados obedecen a su mandato; es una bestia, o peor que una bestia; es insensible como un demonio y carece de corazón; dentro de ciertos límites, puede aparecerse cuando quiere y donde quiere adoptando ciertas formas a su antojo; y dentro de ciertos límites, también, puede mandar sobre elementos como la tempestad, la niebla o el trueno; ejerce poder sobre todos los seres inferiores: las ratas, los búhos, los murciélagos, las mariposas nocturnas, los zorros, los lobos, y es capaz de aumentar su volumen, de disminuirlo y hasta de desvanecerse. Así que, ¿cómo entablaremos la lucha para destruirle? ¿Cómo descubriremos dónde está, y una vez descubierto, cómo le destruiremos? Amigos míos, es mucho lo que tenemos por delante; vamos a emprender una misión terrible cuyas consecuencias pueden hacer estremecer al más valiente. Si fracasamos en esta lucha, será él quien gane; ¿y qué será de nosotros?”, leo en Drácula, en este caso en la versión de Francisco Torres Oliver.

Hagamos una prueba. Sustituyamos al vampiro por el capitalista: el párrafo parecerá una parafrásis materialista. Nos saldrá la lucha contra el capitalismo rapaz del Ochocientos, en versión de Karl Marx. El jueguecito es atractivo, pero no se puede llevar hasta el final. El nosferatu de la tradición que codifica Stoker en Drácula (1897) es un noble feudal, alguien que se arrastra durante siglos. Ahora vive en la Europa convulsa del capitalismo concurrencial. Es, pues, un tipo ajeno y enajenado, un desplazado cuyo tiempo ya pasó. En cambio, el vampiro de Marx, ese al que alude en el libro primero de El capital (1867),  es el capitalista que chupa el trabajo vivo. Qué imágenes tan vívidas, sí…

44 comments

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  1. Pumby de Villa Rabitos

    ¡Qué barbaridad! Serna, detente de una, hombre. Respira. Me descuido un par de días… y aparece un par de “posts”. Estos excesos se pagan. Y no, no arderás en el Infierno, te “dará un mal” que dicen los rústicos aborígenes. Por cierto, al hilo de los males… esta mañana ya habló en la SER el nuevo secretario general del PCE. Lo escuché, claro, y no pude dejar de pensar en aquello de “et quoque, Brustus, fili mihi”… hay que ver qué empeño en el inmovilismo, en darse con el martillo en la propia cabeza.

  2. Pumby de Villa Rabitos

    ¡Qué barbaridad! Serna, detente de una, hombre. Respira. Me descuido un par de días… y aparece un par de “posts”. Estos excesos se pagan. Y no, no arderás en el Infierno, te “dará un mal” que dicen los rústicos aborígenes. Por cierto, al hilo de los males… esta mañana ya habló en la SER el nuevo secretario general del PCE. Lo escuché, claro, y no pude dejar de pensar en aquello de “et tu quoque, Brustus, fili mihi”… hay que ver qué empeño en el inmovilismo, en darse con el martillo en la propia cabeza.

  3. Pumby de Villa Rabitos

    Hala, un par de días, decía, sin frecuentar el “blog” y ya he perdido hasta el “dedo”. ¿Una intervención mía repetida? Para los amigos del detalle pejiguero: aparecen dos entradas casi – casi – iguales porque me di cuenta, demasiado tarde, bien es cierto, que se me olvidó escribir (!) una parte de la frase cesariana y como no tenía ganas de que Serna me riñese por estos descuidos en latines, me afané en corregirlo. Lamentable. Lo que tenía que haber sido una primera y breve intervención del gato, devino en tres, un desastre para las estadísticas. En fin, me callo que, encima, mareo.

  4. Pumby de Villa Rabitos

    A ver, no nos volvamos locos. Estaba yo divagando con latines y demás y nos aparece Lluís advirtiéndonos contra los comunistas. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Aquí hay leña para quien se la merece – o así opine quien opine – y si se le da estopa al PP y al PSOE, no veo porqué no se le ha de dar al PCE. Especialmente al PCE. El propio José Luis Centella peroraba sobre lo íntimamente vinculado que está el pensamiento marxista, la autocrítica y el PCE. Pues eso, a ver si empiezan a hacerse eso, o sea, más autocrítica, más pensamiento marxista y menos estalinismo de opereta.

  5. jserna

    Me toma, amigo Pumby, como si yo fuera la señorita Rottenmeyer. Dura y displicente, la preceptora –el preceptor, en este caso– corrige con severidad al pupilo. Usted sabe que no soy así. En cuanto a lo que nos dice Lluís, ¿cómo que a darle caña a Frutos y a los comunistas? No sé si es una invitación a hacerlo o una reprimenda por hacerlo. La frase de Luis, me refiero. No, no he puesto esa entrada del post para dar caña, sino para reflexionar. Vamos, creo yo.

  6. Lluís

    Serna: te he dicho que eres un demagogo por darle caña a Francesc Frutos. Que grande eres metiéndote AHORA con los comunistas verdad??

    Lo que dice Frutos: “El hambre sigue en el mundo y hay mas muros”. Ah y no me llamo Luis. Me llamo Lluís.

  7. R.S.R.

    Ay Pumby,cuanto me alegro de leerte de nuevo,echaba de menos tus sarcásticos e inteligentes comentarios, pero… cuatro intervenciones en trece minutos ¿no te parece un exceso?

  8. jserna

    Vamos a ver. Yo no quiero convertir esta sección de comentarios en un rifirrafe con Lluís. Perdone mi error: usted se llama Lluís, aquí y en la China popular. Pero entonces no llame Francesc Frutos a Francisco Frutos. Su nombre es en castellano: Francisco.

    Como digo no quiero convertir esto en un desmentido o en una corrección de malentendidos. Yo no me meto AHORA (¡por qué esas mayúsculas?) con los comunistas. Repito, quiero reflexionar.

  9. David P.Montesinos

    Pues reflexionemos entonces. Para quien ha vivido desde que la memoria alcanza en una determinada fe, es cuestión de coherencia y casi hasta de elegancia no dejarse llevar por la corriente de la euforia respecto a credos que son justamente los contrarios. Más claro. A los comunistas de la Europa occidental les costó muchísimo aceptar que la deriva estalinista de la URSS había convertido su paraíso solidario soñado en una excusa para el imperialismo y la restricción de las libertades mediante el totalitarismo. Así pusieron a parir , por ejemplo el PCF en el país vecino, a cuantos librepensadores se atrevieran a ponerle interrogantes al Padrecito de Moscú. “Revisionista”, uy qué insulto, hoy da risa, pero hubo un tiempo en que uno debía defenderse vehementemente de tal imputación, como si la heterodoxia fuera un pecado. Después surgió el eurocomunismo, que trataba de poner al día todas aquellas visiones que consideraban el estalinismo una “enfermedad”, una visión opresiva y patológica del marxismo, pero seguían creyendo en la necesidad de construir una praxis emancipatoria a partir de la lucha de clases.

    Muy bien, pero ¿y ahora? Diríase que la experiencia de ser comunista, más allá de la épica de las honras a los viejos derrotados de la Guerra, la clandestinidad del tardofranquismo y de episodios tan novelísticos como el de la noche de la legalización por Adolfo Suárez, no es mucho más que el triste relato de una decepción permanente. Primero se dieron cuenta que los liberadores aires del Este arrastraban el apestoso efluvio del Gulag, después aceptaron que había que pactar con los opresores burgueses y capitalistas para entrar en el juego parlamentario, después, donde -como en Francia- llegaron a tocar gobierno, comprobaron que gestionar un país es muy pero que muy delicado, finalmente la gente dejó de hacerles caso, ya nadie cree en los comunistas. Toda aquella liturgia con sus ejercicios escolásticos, su lenguaje especializado y sus tribunales inquisidores se ha revelado como una fábula más.

    Mi conclusión. Hagamos un esfuerzo para olvidarnos de todo ese folklore que apenas merece un par de capítulos de Cuéntame y volvamos a leer los Manuscritos, el Manifiesto o La ideología alemana y hablemos después sobre ello y sobre la manera en que el análisis marxista ha permitido al mundo de la Revolución Industrial interrogarse sobre sí mismo. Es lo que a mí me han funcionado. Con Muro o sin él, todo eso sí tiene vigencia.

  10. David P.Montesinos

    Me adelanto a la posible crítica. No pretendo disolver una larga experiencia real en los términos del puro interés académico. Eso sería según el manual caer en pura ideología, máxime si se entiende en el sentido un tanto litúrgico del volver a las fuentes sagradas, es decir, al texto. No es, en suma, la larga y compleja experiencia revolucionaria que, desde la Comuna de París hasta el mayo francés o el zapatismo, con Rusia o China por el camino, sean cuestiones despreciables. Lo que sí creo es que, por ejemplo cuando se habla de los “crímenes del marxismo”, se toman como rehenes unos textos que dicen mucho más y mucho mejor que los partidarios de tales y cuales bandos han pretendido.

    Voy a mojarme: yo creo que no ver con buenos ojos la Caída del Muro es una mezquindad, tanto como no considerar que deben ser juzgados los asesinos de quienes, en busca de una vida mejor, fueron ametrallados en el momento de saltar. Al menos eso sí estaría bien que lo dijera Frutos. Es posible que tras aquella pared no estuviera el paraíso y que la democracia capitalista sea una decepción y todas esas cosas, pero no es trazando muros para mantener secuestrada la voluntad de la gente como conseguiremos un mundo mejor.

    Es aquí donde encuentro el valor ejemplar de la Caída del Muro. Y en ese sentido sí coincido con la pregunta de Frutos: ¿y el de Palestina? O todavía más, ¿y el de México? Y todos los demás. El error, quizá Frutos va por ahí, es celebrar alborozados la Caída del Muro de Berlín y la “liberación” de los países del Este como si con ello el mundo hubiera alcanzado al fin el Reino de la Libertad y la Razón. Eso sí es una ingenuidad.

  11. Alejandro Lillo

    La entrevista al señor Frutos no tiene desperdicio. Es buenísima. Leyéndola, aparte de cositas puntuales, da la sensación de que las ideas de este hombre, de edad ya provecta, no han evolucionado en los últimos ¿30?, ¿40?, ¿50 años? Un auténtico y genuino tricerátops del cretácico. Y el tío va y se extraña de que la gente, sobre todo la más valiosa, se salga del Partido.

    De todas maneras, lo que creo que se pone de manifiesto es la obsolescencia del PC (creo que me acabo de inventar una palabra), y el lastre que representa para el conjunto de Izquierda Unida. Hasta que no acepten que su tiempo ha pasado, que es hora de cambiar de discurso, de lenguaje, y se pongan a hacer realmente política aceptando que otros sectores más dinámicos de la izquierda lleven la batuta, IU no se va a comer un rosco. Seguirán destrozándose entre ellos. Porque nos reímos de la lucha interna en el PP, pero miren, que en Izquierda Unida van a degüello.

  12. Alejandro Lillo

    No, no, David, lo de no estar de acuerdo con la caída del Muro de Berlín es una sandez, por no utilizar palabras mayores.

  13. Pumby de Villa Rabitos

    Bueno, Serna, Rottenmeyer no pero un primo hermano de ella, no lo descartaría yo tan a la ligera.

    En fin, R.S.R. gracias por tus merecidísimas palabras sobre mi – no soy nada modesto, ya sabes que los gatos somos así – de las cuales me alegro y congratulo. Respecto a mis reiteradas intervenciones del principio, en fin, no era mi propósito. Entre el dedo tonto y la intervención de Lluís, pues bueno… “no fui yo, fue el maldito cariñena que se apoderó de mí” (por citar un clásico)

    Como en tantas ocasiones, me doy a la reflexión siguiendo inverosímilmente los consejos de Serna, y el maldito David se me volvió a adelantar. Lamentablemente para mi ego, he de suscribir lo que él apunta (qué pesadez), aunque, por aquello de matizar y mientras Serna sigue elaborando su discurso “in progress” sí rogaría que no nos pasáramos de pulcros. Me molesta la doble vara de medir.

    La muerte violenta de cualquier persona es un hecho lamentable. Más si lo es por terrorismo de Estado. Pero si nos ajustamos al orden del Derecho Internacional, los países soberanos – y se entiende como tales los reconocidos por la ONU por unanimidad – tienen, como su nombre indica, plena soberanía en la gestión de sus asuntos. O sea, en la redacción de sus propias leyes. Y ello conlleva que ninguna legislación del mundo recoja el delito de “terrorismo de Estado”. Son muy suyos los Estados. Así, si un estado soberano decide restringir la capacidad de movimiento de sus ciudadanos podremos considerarlo una injusticia pero no una ilegalidad. Y en la política internacional, es el Derecho quien manda, no los buenos sentimientos ni las ideas abstractas. No se puede juzgar a nadie por cumplir con las leyes de su país. La RDA era un estado soberano. Tenía leyes que, en ningún caso, las instancias internacionales cuestionaron. Cada vez que un ciudadano alemán oriental era muerto por un guardia fronterizo, (a) el guardia cumplía con su obligación legal, (b) el ciudadano incumplía con las leyes del Estado, y (c) la comunidad internacional no pasaba de la pequeña algarada – que duraba un día – en los medios de comunicación.

    Otra cosa hubiera sido que la RDA hubiera estado al margen de la ONU o que, aun estando en ella, presentara fuerte rechazo por terceros países. La soberanía del estado de Israel, China-Taipei o Kosovo es cuestionable dado el número de países que no reconocen su entidad pero ese no era el caso de la Alemania Oriental. En ese sentido, era exacta y lamentablemente igual que la España de Franco.

    Entonces, entre Estados soberanos reconocidos sin lugar a dudas, o los juzgamos a todos, o no juzgamos a nadie.

    Aunque, si lo hacemos a todos… ¿en qué lugar queda la “comunidad internacional” que le dio marchamo de legalidad, de soberanía, a esos regímenes? La presunta valedora de la libertad, la democracia y bla-bla-bla… aparece, en sus actos, como una panda de oportunistas, hipócritas y sinvergüenzas que, por eso, no creo que den precisamente un modelo demasiado prístino al que seguir.

    Y si no juzgamos a nadie, dejamos vía libre al asesinato de la disidencia, al uso de la violencia para acallar a la oposición y a la justificación del autoritarismo. Terrorismo de Estado, vaya, ese delito inexistente. Con lo cual, no sé que es peor…

    O sí que hay algo peor. Pésimo es que queramos juzgar a los regímenes del Este y nos sentemos, en el mismo momento, a negociar el asunto de Honduras con los golpistas y amnistiamos de facto a los asesinos franquistas y no consideramos el régimen de enclaustramiento y represión que viven, por ejemplo, hoy, las comunidades nativas americanas en los EE.UU. y permitimos que Israel campe a sus anchas infringiendo cuanto resolución internacional le plazca. Semejante actitud está poniendo los cimientos de un neoestalinismo bastante más despótico del que se perdió y, tenga o no tenga suerte este empeño, desde luego, para cualquier otro (desde ilustrados de la razón a integristas de cualquier creencia) la “comunidad internacional” queda desacreditada como garante de la libertad, igualdad y fraternidad entre los Estados. Vaya, lo que pasó con la Sociedad de Naciones. Y así acabamos en el 39.

  14. jserna

    Qué capacidad tiene, amigo Pumbi, para decir cosas tremendas y aparentemente incontrovertibles. Para mezclar una cosa y la otra. Un análisis de la doble moral usted lo convierte en una admonición. En el Este, en la RDA, no había doble vara medir, desde luego. Había una vara de medir. La vara la quebró Gorbachov. ¿Por qué razón? Ah…

  15. Pumby de Villa Rabitos

    Ni quiero amonestar ni reconvenir a quien sea coherente, por supuesto. Rebátaseme si se duda de mi argumento por más tremendo que parezca.

    Oh sí, en efecto, fue Gorbachov quien rompió la baraja, la vara y cuanto encontró de por medio. Y no fue el único en romper algo. Que tras la Caída del Muro vino la Reunificación alemana. Pasaremos por alto que para ella no hubo consulta popular alguna, que así de optimista es la Democracia Occidental olvidándose de estas “pequeñeces” en Europa Oriental al alegar el fervor popular, la cosa anecdótica, lo innecesario e inexigible del proceso aunque tanto empeño ponga en exigírselo a otros. Pero, tal vez, sí convendría recordar que con ello – más la desmembración de Yugoslavia y el troceado de la URSS – se incumplió, taxativa y fehacientemente, el Acuerdo de Helsinki de 1975 sobre la inviolabilidad de las fronteras europeas. Mecachis… de nuevo los Estados de Derecho burlándose del Derecho Internacional… Luego nos quejamos de que el modelo de democracia liberal no tenga buena imagen en el mundo fuera de Occidente… almas de cántaro…

    Por fortuna, la libertad volvió a fulgir en tierras de los zares y los popes. Así que cuando hubo elecciones libres en la Federación Rusa, las urnas le dieron al amigo Gorvachov el un por cien (1%) de los votos de sus conciudadanos y recompensaron con la Presidencia de la República, al candidato de Occidente, Yelstein, ese entrañable alcohólico tan inteligente como para colocar a Putin de jefe del gobierno. Unas luminarias los que se pusieron a romper cosas tras la Caída del Muro en vez de reflexionar sobre qué hacer. Günter Grass ya dijo algo al respecto, aunque poco caso se le hizo.

    Lo cual no deja de ser paradójico. En Occidente se pontifica contra el “pancartismo”, la algarada callejera, la masa desatada, el poder agresivo de una gente anónima que no tiene más refrendo que el grito, la revolución… pero cuando es en Europa Oriental ¿entonces sí vale? Occidente se llena la boca con lo de la preeminencia del Derecho y ojito con pasarte, especialmente si no eres una superpotencia, pero ¿Occidente se puede cargar los acuerdos internacionales cuando le place?… No sé si será incontrovertible pero, desde luego, además de los cascotes y las dictaduras que cayeron con el Muro, otras cosas también cayeron y de esas, vaya silencio impera… vaya silencio…

  16. David P.Montesinos

    Sí es un poco tremendo el gato, pero creo que tiene razón en lo sustancial. Y, sin embargo, yo creo que los que disparan deben ser juzgados, siempre y cuando seamos capaces de discernir quien es quien verdaderamente da las órdenes, quien es, en última instancia, el responsable. No pretendo ser pulcro. Más bien pretendo un mundo sin impunidad, al menos respecto a quienes violan una figura a mi entender bien introducida en el derecho internacional como es la de los “crímenes contra la humanidad”. Para ser sincero, no me preocupa demasiado que Honecker no fuera a prisión, de la que se libró como Pinochet por enfermedad, si no recuerdo mal. (Creo recordar que se le acusó incluso de “Alta traición”, cosa que me parece un tanto delirante) Mucho menos se trata de condenar al soldado raso que cumplía con la orden de disparar. En cualquier caso, no olvido que la DDR estaba sometida a la injerencia del Kremlin, es decir, de una nación extranjera desde la que no se preguntó a los alemanes de Leipzig si querían vivir en un Estado comunista o a los de Berlín Este si querían un Muro al lado de casa. Pumby tiene razón: es fácil juzgar a posteri.

    En ese sentido es legítimo preguntarse como hace nuestro contertulio por el papel de la ONU, lo cual se hace extensivo al terrorismo de Estado y a todas las atrocidades “toleradas” que no han dejado de producirse después de caer el Muro. La gran pregunta, a vueltas con este asunto, sigue planteada: ¿cómo institucionalizar un espacio jurídico global capaz de garantizar a gran escala la diferencia entre praxis criminal de Estado y ejercicio legítimo del poder? Y otra: ¿cómo evitar las leyes de punto final? Y la tercera, que en en fondo es la misma: ¿pueden las instituciones actuales actuales cuando un acto horroroso es excusable desde la figura de la “obediencia debida”?

    Una curiosidad. Cuando era crío pregunté a mis padres, que vivieron en los sesenta en Alemania, por qué habían hecho un muro para dividir una ciudad. No creo haber entendido la respuesta entonces. Lo vi claro poco después, cuando leí cierto cómic de Asterix titulado “La gran zanja”. Los habitantes de la aldea se pelean y, como están empeñados absurdamente en no ponerse de acuerdo deciden dejar de vivir juntos, de manera que construyen una gran zanja para que el ejercicio de la convivencia se hagan imposible. Cuando la herida es por fin restañada y se cubre por fin la zanja reunificando la aldea gala, el sabio druida concluye: “¡Qué absurdo ha sido todo esto de la zanja! Las generaciones futuras no podrán creerlo”.

    Vaya si hemos podido creerlo.

  17. jserna

    Por favor, sr. Pumby, lea otra vez esto que usted mismo ha escrito: “Así, si un estado soberano decide restringir la capacidad de movimiento de sus ciudadanos podremos considerarlo una injusticia pero no una ilegalidad. Y en la política internacional, es el Derecho quien manda, no los buenos sentimientos ni las ideas abstractas. No se puede juzgar a nadie por cumplir con las leyes de su país. La RDA era un estado soberano. Tenía leyes que, en ningún caso, las instancias internacionales cuestionaron”.

    Aclárese: la Guerra Fría no era un conflicto de legalidades violadas o de actuaciones equidistantes, sino un choque de intereses de suma cero: en bloques ideológicos contrapuestos y con población y territorio. ¿Se cometieron iniquidades aquí y allá? Por supuesto, pero cayó la RDA, con un régimen especialmente inicuo. Los españoles no tuvimos la misma suerte. ¿Por qué cayó la RDA? ¿Por empuje de sus rivales y hermanos occidentales? No. Por el derrumbe de la ficción: un Estado soberano absolutamente dependiente de la URSS. Aquella soberanía limitada finalmente destruyó la criatura simplemente cuando la Unión Soviética de Gorbachov decidió no mandar las tropas para contener la avalancha. No es una cuestión de legalidad, sr. Pumby…

  18. jserna

    Ah, por cierto, que no se nos olvide:

    Lunes 9 de noviembre, a las 20:15 horas, presentación de ‘Razón del mirlo’, de Miguel Veyrat.

    Intervendrán: Miguel Veyrat y Ángel Luis Prieto de Paula.

    Lugar: Universidad de Alicante, Avenida Ramón y Cajal, 4, Alicante.

  19. jserna

    Por qué será que Lázaro y otra señora del blog siempre acuden a salvar al lindo gatito. Desaparecen y luego, de repente, resucitan sólo para aplaudir. No se esfuerce, David, en argumentar y razonar. Siempre aparecerá una clac de nicks…

  20. jserna

    Si usted se siente personalmente ofendida y se despide ahora, lo raro es que haya tardado tanto en hacerlo. Lo mismo me sucede con Lázaro, al que le digo mil perrerías y sigue por aquí: le digo que si es un resucitado y aquí regresa de la tumba.

    Hace unos posts dije que sospechaba que usted, señora doña Fuca, no era señora ni gallega, sino un personaje, un heterónimo, un nick. Tosió un poco y se quedó por aquí. ¿A usted le parece razonable aguantar ese ultraje? La llamé nick y no se inmutó. ¿Ahora sí? ¿Adeus?

    Pues adéu.

  21. Pumby de Villa Rabitos

    En efecto, David. Yo tampoco quiero un mundo con impunes. Pero ni de un lado ni de otro. Ah y muy oportuna la cita de Asterix. Y eso que el guión ya lo hizo Uderzo… aunque se aprecie la larga sombra de Goscinny.

    Vale. Ya me (re)leí, Serna. Como aclararme ya lo he hecho – suelo hacerlo antes de escribir – voy a aclarar a quien no lo entendiese.

    Nadie ha dicho que la Guerra Fría fuese un conflicto de legalidades. En realidad, nadie la definió. Pero si hay que hacerlo, si algo fue, fue un choque de intereses de poder. Podemos ser misericordiosos con los que dieron su vida por una idea, en uno u otro bando, e incluir el factor ideológico para serenar ánimos. Eso sí, recomiendo a tirios y troyanos que no escarben demasiado en sus respectivos curricula no vaya a ser que se encuentren con historias repulsivas. “Verbi gratia”: el gobierno de los EEUU apoyando a “los barbudos” de Cuba (¡cielos! pero si son Fidel Castro y el Che Guevara… ah, qué tiempos aquellos tan oportunamente borrados del recuerdo) o el soviético dejando en la estacada a Patricio Lumumba en el Congo (¡infiernos! pero si después hasta le dedicaron una Universidad en Moscú… pues sí, otra memoria deformada por los intereses bastardos). Lo dicho, pelillos a la mar…

    Que el régimen de la RDA fuera “inicuo” es una adjetivación que pareciera puesta por mi en un estado de arrebato. Pero no pasa de ahí. Dejemos la frase en su esencia: la RDA cayó y la España de Franco no. Eso es lo substancial. Porque el régimen franquista, si vivió, fue por la tutela de los EE.UU. y el apoyo que recibió de las democracias liberales que lo reconocieron a pesar de existir una representación oficial del régimen democrático de España, la IIª República. Qué curioso ¿no?… lo mezclamos todo y en vez de parecer más confuso, se hace más claro. Como diría Rajoy de sus conmilitones: “joder con la tropa”, con la “tropa” occidental. Con aliados como esos no sé para qué queremos enemigos.

    Y, naturalmente, la Guerra Fría también fue, entre otras cosas, una cuestión de legalidad. A ver, el Derecho fundamenta su eficacia en la estabilidad en el tiempo y la seguridad que genera entre las partes. Violar el Tratado de Helsinki fue, pues, atropellar el Derecho Internacional, (a) desacreditándolo como vía pacífica para resolver conflictos, (b) introduciendo la inseguridad jurídica como “modus operandi” del Occidente “postfrío”, tal como George W Bush confirmó en Afganistán e Iraq e Israel – otro pupilo de los EEUU – practica desde su propio nacimiento (otro hijo tonto de la Guerra Fría), (c) creando más desconfianza hacia Occidente cuando éste es una de las partes y (d) instaurando la movilidad de las fronteras en cualquier continente. Y eso incluye Europa. Donde, por cierto, está España. En más de un Batzoki estarán frotándose las manos.

    Y otra cosa. Un saludo afectuoso para Juan Antonio. No me enteré hasta hoy, que leí el pasado “post”, de su incidente con la rodilla. Toda mi solidaridad, “força!”

  22. Pumby de Villa Rabitos

    Por estos extraños saltos y piruetas de los “blogs” escribí mi anterior intervención sin haber leído lo que sigue a la intervención de Lázaro a las 8’13 de hoy. Hube de volver a registrarme (?) para poder enviar la mía, anterior a ésta, y me encuentro con una situación realmente desagradable.

    No entiendo porqué David ha de dejar de argumentar y razonar cuando sus aportaciones son de lo más suculentas. Independientemente de que sea, precisamente, una de las firmas con las que más coincido.

    No entiendo qué significa eso de la “clac de nicks”.

    No entiendo porqué se tiene que citar a Lázaro o a “otra señora del blog” relacionándolas conmigo.

    No entiendo el desprecio a Lázaro.

    No entiendo a qué viene esa persistencia irritante hasta el insulto con Fuca.

    No entiendo eso de que alguien tenga que “venir a salvar al gato”. Este gato se basta y se sobra solo para defenderse. A las pruebas me remito.

    No entiendo qué tiene que ver todo ese quilombo con la Caída del Muro. Ni con el contraste de pareceres. Ni con la discrepancia razonada.

    Y me gustaría entenderlo.

  23. jplanas

    El día que se hable del comunismo con la misma -exacta- franqueza con que se habla del fascismo, que me avisen. Por lo demás, en efecto, Don Justo, un clac de nicks es un clac de nicks es un clack de nicks etc.

  24. erreserre.

    Ya saben: yo casi siempre (solo casi) coincido con Pumby, no entiendo nada, y desde anoche le doy vueltas a qué es eso de “Una clac de nicks” (aunque parece que J.Planas “lo ha pillado”)

    ¡Pumby pordios! deja el cariñena que te estás haciendo un lío.

  25. Paco Fuster

    A Ronald Reagan le preguntaron una vez sobre lo que eran para él un comunista y un anticomunista. Dicen que Reagan le respondió al periodista que un comunista era alguien que había leído a Marx y a Lenin, mientras que un anticomunista era alguien que había entendido a Marx y a Lenin.

  26. David P.Montesinos

    Caballeros, o empiezan a ponerse serios o empiezo yo a llamar a ponerles partes disciplinarios y a llamar a sus padres. (Disculpen, es un tic profesional de profe de la ESO, en cualquier caso advierto más sobreentendidos de los que soy capaz de descifrar) En cualquier caso, y a vueltas con lo que dice Paco Fuster, a mí se me ocurre recordar otra pregunta y otra respuesta en similares términos

    -“Cree usted que el comunismo ha sido bueno para el mundo?” Le preguntaron a cierto estadista o politólog de prestigio. La pregunta tiene bastante connotación, pues parece contener el presupuesto de que estamos hablando de un fenómeno ya del pasado, como si el efecto de la Caída del Muro fuera el final de la experiencia revolucionaria asociada al movimiento obrero. La contestación también tuvo su miga:

    -“Pues, mire, creo que todavía es pronto para contestar a eso”

  27. Pumby de Villa Rabitos

    Venga esa ronda de tilas, Ana, que yo ya le digo a Erreserre que aunque el lío no lo tenga yo, ya renuncié al cariñena.

    Siempre me llamó la atención la fe del converso y el celo del novicio. Del paulista, vaya. Del émulo de Pablo de Tarso. Quien antaño perseguía a los cristianos, ogaño quiere hacerse su líder. Tranquilos, no entraré en el espinoso asunto del Concilio de Jerusalén. Entre los anticomunistas – una curiosa definición, la de quien se identifica por contraposición al otro – el paulismo es habitual. Junto al fascista, al retrógrado, al meapilas y al timorato, que lo son, anticomunistas, con toda dignidad, aparece aquel que en su díscola juventud fue comunista, o sea, estalinista. Un bastardo, vaya. Es bastante dudoso que ese anticomunista haya leído a Marx (los otros no, por supuesto) pero si lo ha leído, no lo ha entendido porque si lo ha entendido, o es un inmoral o un fanático o ambas cosas.

    Vamos a ver si nos aclaramos pues y hablamos de los caminos de libertad que abre – si abre – la Caída del Muro, toda una metáfora, o sacamos a pasear la visceralidad anticomunista de novicios y conversos. Que, si hay que avisar a alguien de algo, me avisáis a mi de cuando se hable de los errores del comunismo con la misma condescendencia, comprensión, justificación y descaro de cuando se habla de los de la socialdemocracia descafeinada de los partidos de la II Internacional.

    ¡Tila para todos!

  28. jserna

    Pumby, el Lázaro ese, al que leí con cierta repugnancia ayer en el blog, suele tener intervenciones lacayunas.

    No se deje seducir…

  29. jserna

    Paco, en primer lugar muchas gracias por informar de esta novedad. Pero yo le digo: radicalmente no. Estuve haciendo de lector gorrón en la FNAC y la presunta segunda parte es deplorable. Quería comprarla y no pude de lo mala que es. Simplemente, el descendiente de Stoker (un sobrino-nieto o algo así) ha pensado que es una buena oportunidad para hacer caja.

    Gracias, sr. Fuster.

  30. Paco Fuster

    Ya, Justo. Yo no he querido decir nada (ni que era buena, ni que era mala) porque sólo he querido informar. De todas formas, antes de poner el enlace me he dado una vuelta por Google y las opiniones que he leído en algún foro no eran precisamente favorables. También me sorprendía que siendo un libro tan conocido, no hubiese sido publicado por alguna editorial más potente y le hubieran dado una mayor promoción.

  31. jserna

    Del post:

    Chupar el trabajo vivo. “El capital es trabajo muerto que sólo se reanima, a la manera de un vampiro, al chupar trabajo vivo, y que vive más cuanto más trabajo vivo chupa”. Estas palabras, de Karl Marx, son célebres. Pertenecen al libro I de El capital. En ellas compara el capitalista con el vampiro, con el no-muerto. Drácula pena durante siglos y se nutre de la sangre de los vivos. Visto así, Drácula pertenece al pasado. Es una excrecencia que sobrevive alimentándose de otros, del flujo ajeno, del esfuerzo colectivo. El dueño de los medios de producción succiona el trabajo vivo del asalariado: eso dice Marx. El obrero entrega su fuerza –la fuerza de trabajo– a cambio de una percepción económica que siempre es inferior al tiempo dedicado a producir la mercancía. Recibe un salario, una suma a la que se la restado una parte, la plusvalía.

    Esta imagen es pura poesía, un empeño por designar las cosas que aún no tienen nombre. Marx empezó a calificar lo nuevo en 1848 (y sobre ello ya me ocupé en otra ocasión). No es preciso que estemos de acuerdo con él. Simplemente es descripción de un mundo de industrias, de fábricas, de chimeneas humeantes que irrumpen transformando el paisaje. ¿Descripción? En realidad, Marx no describe, sino que designa lo que hay a partir de categorías que tipifican lo que ve. Es literatura. Literatura poderosa, muy influyente. Comparar al capitalista con el vampiro es una imagen fuertemente poética y ahí radica, en parte, la capacidad de seducción que Marx aún provoca.

    Martes, 10 de noviembre, 18 horas: he de asistir a un grupo de lectura que hemos creado en la Facultad de Historia de Valencia. Objeto de análisis: Drácula.

    El vampiro que hay entre nosotros tiene la fuerza de veinte hombres y es más astuto que cualquier mortal, porque su sagacidad ha ido aumentando con los siglos; además domina la necromancia, que es la adivinación a través de los muertos, y los muertos por él invocados obedecen a su mandato; es una bestia, o peor que una bestia; es insensible como un demonio y carece de corazón; dentro de ciertos límites, puede aparecerse cuando quiere y donde quiere adoptando ciertas formas a su antojo; y dentro de ciertos límites, también, puede mandar sobre elementos como la tempestad, la niebla o el trueno; ejerce poder sobre todos los seres inferiores: las ratas, los búhos, los murciélagos, las mariposas nocturnas, los zorros, los lobos, y es capaz de aumentar su volumen, de disminuirlo y hasta de desvanecerse. Así que, ¿cómo entablaremos la lucha para destruirle? ¿Cómo descubriremos dónde está, y una vez descubierto, cómo le destruiremos? Amigos míos, es mucho lo que tenemos por delante; vamos a emprender una misión terrible cuyas consecuencias pueden hacer estremecer al más valiente. Si fracasamos en esta lucha, será él quien gane; ¿y qué será de nosotros?”, leo en Drácula, en este caso en la versión de Francisco Torres Oliver.

    Hagamos una prueba. Sustituyamos al vampiro por el capitalista: el párrafo parecerá una parafrásis materialista. Nos saldrá la lucha contra el capitalismo rapaz del Ochocientos, en versión de Karl Marx. El jueguecito es atractivo, pero no se puede llevar hasta el final. El nosferatu de la tradición que codifica Stoker en Drácula (1897) es un noble feudal, alguien que se arrastra durante siglos. Ahora vive en la Europa convulsa del capitalismo concurrencial. Es, pues, un tipo ajeno y enajenado, un desplazado cuyo tiempo ya pasó. En cambio, el vampiro de Marx, ese al que alude en el libro primero de El capital (1867), es el capitalista que chupa el trabajo vivo. Qué imágenes tan vívidas, sí.

  32. Marisa Bou

    Está visto que no les puedo dejar solos. Tiene usted razón, David: hay que abrir expedientes a mansalva, para ver si vuelven a la razón. Y es que son como niños, no sé si de la ESO, pero niños…

    ¿Cómo es posible que hayan pasado, sin solución de continuidad, de la caída del muro de Berlín a Drácula, pasando por pendencias personales y por anticomunismos trasnochados?

    ¡Que me lo explique quien pueda! O si no, no. Mejor lo dejamos como está y cambiamos de tema, ¿no, don Justo?

  33. Lázaro

    lacayo: Cada uno de los dos soldados de a pie, armados de ballesta, que solían acompañar a los caballeros en la guerra y formaban a veces cuerpos de tropa.(DRAE)

    Sr. Serna gracias por el adjetivo. Me sorprende que no tilde de igual manera a los que de forma reiterada y sucesiva alaban, felicitan y “claquean” sus intervenciones floreadas y “blandurrias”, y que llegan hasta el empalago y el “servilismo”.

    No sirvo a nadie y menos al Sr. Pumby. Pero si debo reconocer que es uno de los participantes que más pisa tierra y más claro habla.

    ¿Que intenta coartar la libertad que tengo, para expresarme como quiera? ¡”Menudo democráta es usted!.

    ¿Le parecen pobres mis intervenciones?. ¿Y a usted que le importa?. Me expreso como me da la gana y apoyo a quién me da la gana. ¿Le molesta?, también me molesta a mi que a usted le doren la pildora continuamente por no decir nada.

    Siga usted adornando palabras vacías. Y no se preocupe tanto de mi, que ya me cuido yo solito.

  34. Diccionario de la RAE

    A. lacayuno, na.

    1. adj. coloq. Propio de lacayos.

    B. lacayo, ya.

    (De or. inc.).

    1. adj. Servil, rastrero.

    2. adj. desus. Propio de lacayos.

    3. m. Criado de librea cuya principal ocupación era acompañar a su amo a pie, a caballo o en coche.

    4. m. espolique (‖ mozo que camina delante de la caballería de su amo).

    5. m. Cada uno de los dos soldados de a pie, armados de ballesta, que solían acompañar a los caballeros en la guerra y formaban a veces cuerpos de tropa.

    6. m. Lazo colgante de cintas con que se adornaban las mujeres el puño de la camisa o del jubón.

  35. jserna

    Querida Marisa, las cosas han marchado así porque de vez en cuando hay que dar un palmetazo para espantar a ciertos moscones. Sí: de vez en cuando me dejo de intervenciones floreadas y blandurrias y me sale la mala leche. Cuídate de mí, Lázaro. Punto y aparte.

    Marisa, hay un tema que nos interesa: la caída del Muro de Berlín, por ejemplo. Pero ese asunto nos lleva a otros que son parejos o conexos. “Tutto c’entra con tutto”, decía aquel personaje de Umberto Eco. Pues bien desarrollamos un post que no sabemos a qué conduce. Escribo sin brújula, que decía Javier Marías. Uno sabe qué está diciendo y el ulterior desarrollo sólo ha de ser coherente, aunque no tiene por qué ser la conclusión (oración, despedida y cierre) de lo originariamente planteado. Los tratamientos son múltiples y los contextos a los que pertenecen los hechos, también.

    ¿Pendencias personales?, dice usted, Marisa. No sabe, querida amiga, lo evidentes que son ciertos nicks. Llegan cuando se les espera y dicen lo que ya han dicho muchas veces. Queremos tanto a Glenda. Queremos tanto a Glenda. Queremos tanto a Glenda.

    Si yo le pusiera todas juntas las declaraciones de algún resucitado, vería a lo que me refiero.

    Está próximo el cambio de post.

  36. Pío Nono

    Serna te has arrugado. Eres un falso liberal y un hipócrita. Te llevamos la contraria y caña. No sabes tolerar otras opiniones. A ver por qué no respondes a Lluís??

  37. Lázaro

    Me tiene usted hasta los bemoles.

    Usted solo tiene mala leche, para amenazar a los que no le rien las gracias.

    Usted no tiene, lo que tiene que tener un intelectual de hombría, para críticar el sistema establecido..

    En definitiva, es usted un paniaguado, burgués chupóctero, engreído y vanidoso. Preocupado por si escribe bien o mal. Deseoso de que le reconozcan su esfuerzo frustrado de literato.

    Usted si que esta muerto, mas bien es usted un muerto.

    O me hecha y me restringe el acceso o yo no me ire, ya que usted se exhibe publicamente, estoy en mi derecho ha seguir participando.

    ¡Vayase usted a comer boñigas!.

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