Irlanda. Admiro la capacidad que algunos tienen para crear con las palabras, la habilidad para imaginar verbalmente algo que no estaba. Admiro a quien puede expresar lo que no tenía forma o a quien puede rememorar un
episodio oralmente, en voz alta, dando la entonación precisa y cambiando la voz para plasmar la situación o para encarnar a distintos personajes.
Un autor se pone manos a la obra y lo que no existía adquiere presencia. Un novelista nombra e imagina a unos individuos, reinventa la realidad, localiza un espacio para llenarlo de relaciones, de historias, de secretos, de cotilleos, de fabulaciones, de maledicencias. ¿De qué cosas?
De lo que se dice allí y se sabe y de lo que no se dice y tiene efectos. El novelista nos administra poco a poco los datos, la información, con la estrategia que marca el narrador que también ha imaginado: o los narradores, esas voces que cuentan los hechos inventados.
Chesús Yuste es autor de La mirada del bosque (2010), una novela ambientada en la Irlanda rural de 1992. En Ballydungael, en el condado de Donegal, aparece el cuerpo sin vida de Emily Donoghue. El pueblo queda conmocionado. Allí no suele pasar nada digno de mención. La vida de la localidad queda alterada, en efecto, y sus vecinos más eminentes se ven concernidos. De hecho ayudan al guardia local en sus investigaciones.
Los miércoles por la noche, ese policía, el alcalde, la maestra, la locutora de radio, el cura, la doctora se reúnen para cotillear, para charlar, para entretenerse comentando crímenes inventados. Ahora, con el delito real, la fantasía cede a la pesquisa. Todos conjeturan.
La novela se despliega con la acción de los personajes: cada uno de ellos rastrea las huellas del crimen; cada uno de ellos reconstruye hipotéticamente lo que pudo ocurrir. ¿Es una novela policial? ¿Es un relato costumbrista? Sorprende la capacidad de Chesús Yuste para implicarnos en unos hechos de los que no sabemos nada y en un mundo del que en principio lo ignoramos casi todo. Interesa el caso, muy intrigante, dentro de la mejor tradición de la novela detectivesca.
El autor ha tenido la amabilidad de invitarme a presentar su novela. Me demuestra confianza y mucha generosidad. Me siento muy pagado respaldando esta obra, pues no tengo que hacer gran esfuerzo: he pasado unos momentos realmente entretenidos con una historia que de entrada no me concierne y en la que pronto, muy pronto, me veo involucrado.
El acto tendrá lugar el jueves 7 de abril, a las 19:30 horas en el Centro Aragonés de Valencia, dentro de las actividades programadas en su Semana Cultural. Allí estaremos. Quedan todos ustedes invitados.
Mundo de ficción. Eso dice enigmáticamente aleskander62. «Con la excepción de algunos acontecimientos y personajes históricos que se citan en esta novela, la trama y los personajes principales y secundarios son fruto de mi imaginación. Cualquier parecido con la realidad será atribuible a la imaginación del lector». Eso dice Chesús Yuste en la nota de autor que incluye al final de esta obra.
Advierte sobre la naturaleza ficticia de la narración, pero a la vez nos informa de los datos reales, propiamente históricos, que contiene. De hecho hay precisiones sobre Irlanda perfectamente constatables y ciertas que el lector agradece. ¿Son erudiciones? No, son elementos del marco, elementos que se integran en el relato. Lo que caracteriza a esta novela es su eficacia expositiva, una intriga que se desarrolla con naturalidad: como si las cosas tuvieran que ocurrir así y no de otra manera. Esa naturalidad es un efecto del buen contador de historias. No es algo que se imponga sin más. Esa autenticidad de lo que se nos detalla es fruto de la virtud narradora. Ya me gustaría, ya, saber relatar así.
El crimen cotidiano. La vida transcurre entre la normalidad de los oficios, lo que se ve y se dice, y lo que cada uno de los personajes piensa o barrunta. Hay que observa con detalle las simples apariencias, pues en la superficie está ya todo y hay que saber desentrañarlo. Como en el silencio de las personas. Y así es: en esta novela, los silencios son muy importantes. Como también son muy importantes las pequeñas averiguaciones o las hipótesis que descartan o confirman las sospechas, aquello que el lector va descubriendo de manera indiciaria. Cada uno se mueve en su diminuto espacio, en un círculo de relaciones estrechísimas y consolidadas. El marco general es un pueblo de frontera, de frontera con Irlanda del Norte, con lo que eso tiene de herida y de viejo dolor. Pero un dato histórico o un dato cultural no son nada e una novela si el escritor no sabe qué hacer con esas referencias. En la obra de Yuste, lo importante es una trama que sea convincente, que tenga verosimilitud y que permita implicarse al lector. El destinatario queda involucrado como un miembro más de esa comunidad rural.
Una aguda lectora de este blog, Leda me dice que, por los pocos datos que había proporcionado, el arranque evocaba a Twin Peaks (1990-1991), de David Lynch. Ahora, Alejandro Lillo me dice que le recuerda a aquella otra serie televisiva: Doctor en Alaska, (1990-1995). Twin Peaks o Cicely como emblemas de lo rural: de lo oscuro y de lo extraño, de lo horroroso o de lo cómico.
Lo rural como dominio de tramas ocultas que no se divisan a simple vista o de lo remoto como espacio de rareza y convulsión. Quizá esos aspectos podrían hermanar historias tan distintas. Pero no. No creo que se parezcan verdaderamente. La novela de Yuste es sobre todo y principalmente una historia detectivesca en el sentido clásico. Aquí no hay un policía que todo lo aclare, sino una suma de factores que ayudan. Aquí no hay un investigador que con el único auxilio de su prodigiosa mente todo lo desentrañe: lo que hay es un conjunto animoso de personajes que se ayudan para lograr un objetivo común. El perfil de esos caracteres y su vida cotidiana hacen creíble la historia, esa autenticidad que desprende la prosa eficaz y sin desmayos de Yuste. Los contrastes eran mayores en las series televisivas. Aquí, en Ballydungael (condado de Donegal), el enigma es humano, demasiado humano. Pero eso no siempre es fácil de descubrir.

Deja un comentario