Bon dia, rebonica

Blog de Campaña de El País (Comunidad Valenciana)

Uno. Ustedes me perdonarán, pero hoy escribo levemente enfadado. No creo que lo que aquí puedan leer tenga su guasa, la guasa que habitualmente pongo a lo que publico en el blog. ¿A qué se debe? Vi el debate electoral entre Rita Barberá y Joan Calabuig: como saben, ambos son los candidatos a la alcaldía de Valencia por el PP y el PSPV, respectivamente.

Lo primero que me enfureció fue tener que contemplar Canal 9, una cadena televisiva campeona en manipulación. El descaro de esa casa es tan grande que no sé, francamente, cómo podemos soportar el gasto que a cada uno nos ocasiona.

En la entrevista que Ramón Palomar hizo para Las Provincias, el periodista preguntaba a Francisco Camps:

 -¿Se manipula en los informativos de Canal 9?

-Yo creo que no. Ahí trabajan unos profesionales que hacen su trabajo de manera excepcional. Me gustaría precisar que la única sentencia firme, la única, en este sentido, fue contra un gobierno socialista. Contra nosotros no ha habido ni denuncias ni mucho menos sentencias.

En otro momento examinaré para ustedes un Notícies 9 y ya les diré… Ahora me limito al espacio electoral de debate que a las 23:30 horas tuvieron Barberá y Calabuig.

Grabado por la mañana, el programa se emitió cerca de la medianoche, un momento ya disuasorio. No es, por supuesto, una casualidad. Es deliberado. Antes del debate electoral, la televisión pública valenciana emitió un espacio al parecer imprescindible: Bon dia, bonica, una serie con título prometedor. Dado el horario de emisión, es probable que los espectadores del debate fuéramos cuatro y el de la guitarra.

Digo el de la guitarra para animar al televidente somnoliento. Pero no, no te podías dormir. El tono agresivo, faltón, demagógico y extremadamente populista de Rita Barberá despertaba a  los presentes. La candidata hablaba ateniéndose a las reglas básicas de la agitación y propaganda.:

simplificaba y saturaba a un tiempo;

despreciaba con tono condescendiente o agresivo al rival allí presente;

identificaba a un único enemigo (el enemigo único), siempre foráneo; 

imputaba al adversario los propios errores;

exageraba hasta la desfiguración;

concebía los males propios como orquestados por ese enemigo;

explotaba las frustraciones de los espectadores (potencialmente hostiles a Rodríguez Zapatero) valiéndose de estereotipos.

Qué suciedad, decía la persona que me acompañaba. ¿Y por qué suciedad? Porque culpó a José Luis Rodríguez Zapatero de la crisis económica española, que –según insistió la alcaldesa– tiene un único responsable: el actual presidente del Gobierno, esa lacra… Precisamente por eso le reprochó a Joan Calabuig ser copartícipe de las medidas de recorte o de congelación de los sueldos, de las pensiones, etcétera: los tres etcéteras de doña Rita.

La respuesta de Calabuig siempre fue correcta, con el tono adecuado, mitinero cuando tocaba y pedagógico siempre. Fue creciendo en soltura y en mordiente. Irritó a la señora Barberá. Consiguió que la candidata se equivocara, que perdiera algún papel, que leyera mal en ciertos momentos, que se le agriara la expresión. Hubo instantes en que parecía a punto de estallar: tal era su ira. Aunque sólo sea por eso, la actuación de Joan Calabuig fue valiosa, meritoria, enérgica. En un par de ocasiones, a micrófono cerrado, la señora Barberá clamaba contra el candidato socialista, cosa a la que él respondía con elegancia y dureza dicendo algo así como: aquí tienen, aquí ven, mi oponente no me deja hablar, no desea que hable y que denuncie. Calabuig alternó el valenciano y el castellano, mientras que Barberá habló en un castellano por momentos farfullante.

Conforme veíamos el programa, mi estupor crecía. La señora Barberá tiene su voto dispuesto y motivado: sacando a pasear el espectro de José Luis Rodríguez Zapatero consigue reunir a los descontentos y a los que padecen o profesan el malestar. En cambio, el señor Calabuig tiene distintos rivales que vencer: una candidata que es la campeona de la demagogia; y, en fin, una izquierda troceada en diferentes partidos. Con los candidatos de esa izquierda, los votantes generalmente se ponen tiquismiquis, superferolíticos y dengosos.

Ay, no nos gusta. Ay, no es nuestro candidato ideal. En cambio, los sectores conservadores y extremos de la derecha se atienen a lo que hay: un único partido al que elevar. Así, al final, no salen las cuentas en la izquierda: no se vota; o se vota a partidos de escasísima proyección eletoral. Del fracaso, además, siempre podrá echarse la culpa al partido mayoritario, que no presentó candidatos de brillo o de relieve. Mientras tanto –repito–, Rita Barberá cumple una a una las reglas de la manipulación política.

La primera  es la de la simplificación, regla del enemigo único, también llamada método de contaminación: la candidata sugiere que las divisiones de sus adversarios no son sino artificios destinados a confundir al pueblo y que en realidad esos enemigos sólo son uno: en Barberá, la izquierda.

La segunda regla es la de la exageración o desfiguración. Se trata de inflar todas las informaciones que son pertinentes a los propios intereses hasta el punto de esquematizar y estigmatizar al oponente.

La tercera es la llamaba regla de orquestación, es decir, el primer requisito que exige la manipulación es la repetición infatigable de ciertos temas.

La cuarta  es la  regla de transfusión: la propaganda eficaz no inventa de la nada, no crea algo inexistente, sino que, por el contrario, opera sobre un sustrato preexistente de ideas, sentimientos o necesidades, una serie de preocupaciones o de evidencias de la ciudadanía que, debidamente transferidas y manipuladas, parecen ser evidentes y propias.

La quinta regla es la que llamaremos de unanimidad o de contagio. Resulta evidente que las opiniones antagónicas no subsisten en el ideario del individuo si no hay una presión de los grupos sociales a los que pertenece o a los que da crédito. Todos a una…

12 comments

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  1. Juan Calabuig

    Vaya por delante, Justo, que posiblemente el espectador de la guitarra fuera un servidor. He de confesar que me resultó muy difícil no bostezar en muchas ocasiones, y no diría yo que no me abandonara intermitentemente a los arrullos de Hypnos y al “zapineo” defensivo para ver que pasaba en Canaletes, ante un espectáculo televisivo que no, por esperado, pasó de ser aburridísimo y lamentable.
    Dejando de lado las consecuencias electorales de la atomización de la izquierda valenciana, y los posibles motivos para la desafección del voto socialista en cierto electorado de izquierdas (hipótesis éstas que darían para rellenar todo este blog si es que alguien todavía tiene ganas de darle otra inteligente vuelta más al asunto), quiero felicitarte por tu democrática capacidad para enfadarte levemente tan sólo ante lo visto anoche, y para analizar tan acertadamente la naturaleza del “discurso” de la candidata popular: Ese revoltijo de agitprop conservadora, de descalificaciones baratas y de populismo maleducado con el que Doña Rita Barberá se dedicó a refocilarse tanto con los logros de su consistorio, casi remontándose en su soberbia ab urbe condita; como a avisar, con desfachatez impúdica en estos tiempos oscuros de la crisis, de que ahora sí que se va a poner a luchar con todas sus fuerzas para crear empleo y mejorar la situación económica de los valencianos y valencianas. Todo ello haciendo alarde del recurrente espíritu del “puedo prometer y prometo” con no sé cuántos equipamientos indispensables para la ciudad que se harán realidad con su reelección y con tantas mejoras para la futurible participación ciudadana en el control de su gestión que más parecía estábamos asistiendo a la declaración de intenciones de un ateneo libertario que a otro ejercicio de manipulación informativa de Canal nou. Tan sólo me queda por añadir que casualmente ayer por la tarde estaba leyendo la reseña crítica de un libro sobre el Mein Kampf de Adolf Hitler que entresacaba esta larga cita que me parece oportuna: “Toda propaganda debe ser popular, y debe situar su nivel en el límite de las facultades de asimilación del más corto de alcances de entre aquellos a quien se dirige… La facultad de asimilación de la masa es muy restringida, su entendimiento limitado; por el contrario, su falta de memoria es muy grande. Por lo tanto, toda propaganda eficaz debe limitarse a algunos puntos fuertes poco numerosos e imponerlos a fuerza de fórmulas estereotipadas y repetidas por tanto tiempo como sea necesario, hasta que el último de los oyentes sea también capaz de captar la idea”. Y para qué más. Eso sí, que quede bien claro en estas líneas que todas las comparaciones son siempre odiosas y que para nada he querido meter a Doña Rita Barberá y a su partido en el mismo saco de inmundicias que reservo para el austriaco del bigote. A buen entendedor, pocas palabras bastan. Gracias por tu atención y un abrazo, Juan

  2. jserna

    Gracias, Juan. Por tus conocimientos, tú sabes muy bien el grado de manipulación a que puede llegarse, el grado de demagogia y populismo. El grado de irreverencia y mal tono. Te agradezco tu sutil observación y la pertinente, muy pertinente, distinción entre AH y RT. No podemos, no debemos comparar. Entiendo que haces hermenéutica. Otra cosa es el análisis que haces del recurso de la repetición y la simplificación. Exaspera la señora Barberá: y sus adherentes, encantados… Sé que este blog tiene lectores que son electores de la cadidata popular: yo no celebraría el mal tono y el matonismo verbal que ha adoptado como parapeto o defensa.

  3. aleskander62

    Es fundamental presentar un programa con educación, corrección, propuestas y después analizaremos y votaremos. Escuchar las propuestas de Compromís, de Esquerra Unida, Del PSOE, de UP y D,… y decidir.

  4. Marisa Bou

    Pidiendo previamente disculpas (con elegancia) a los votantes de la señá Rita que lean estas líneas y (consideradamente) a los que no hablan ni entienden nuestra lengua, les paso un enlace que me acaba de llegar y me parece muy, muy didáctico.

  5. Josep Calatrava Gascó

    Crec no equivocar.me al dir que els interprets de la
    cançoneta del video, hi ha mes d’u que es dels cantants
    d’AL TALL… Els done l’enorabona doncs han estat GENIALS…. Tindrien que refer el “GRUP”.
    Josep Calatrava..

  6. Marisa Bou

    Efectivament, Pep. Son els de Al Tall, m’he oblidat de dir-ho avans. I encara son canyeros.

  7. Ana Serrano

    Querido Justo, sigo viniendo por aquí, pero cada vez tengo menos tiempo para leer y ninguno para intervenir, pero esto que ha escrito me obliga porque me ha parecido un artículo contundente y magnífico. De una contundencia que usted emplea sólo en ocasiones muy contadas porque siempre impera en su discurso la amabilidad y la mesura, pero aquí, con la corrección que le caracteriza, lo dice todo, lo dice claro y lo dice bien. Me gusta, me gusta mucho. Gracias.

  8. Manuel Márquez Lucena

    Entiendo sr. Serna que una indigna e indignante Televisión Autonómica cree tanta desazón ¡por lo que cuesta! como para lo que “sirve”. Pasa con todo lo que se manipula en bien propio y contra los intereses generales. Pero servidor, por un grupo de profes fachas, no “cerraría” la Universidad. Mucho menos si la culpa del despilfarro y la nefasta gestión es cosa de unos pocos comisarios políticos y sobre todo de la Presidencia de la Generalitat. ¿No será mejor cambiar a los gestores por profesionales y a los politicos por otros? Dicho esto sin ninguna acritúd, lo que me jode es que el PP haya conseguido vendernos que es un “modelo de pluralismo”, y hasta los más preparados de la intelectualidad les den la razón pidiendo su cierre ¿entiende? ¿Y porqué no hacer realmente una televisión digna, plural, de calidad, pegada a la realidad valenciana y preocupada por sus gentes, su presente, honrar su pasado y velar por un futuro mejor? Eso es lo contrario de mantener un aparato férreo de propaganda (he leído entre líneas de su artículo algunos de los principios ¡ni más ni menos que de Goebbels!)sí así es aquí se aplican tan a rajatabla que uno que conoce la televisión de los Castro los deja en puros aprendices. De hecho, una de las últimas indignidades que se han vivido en Canal 9 (vivida en primera persona y no pude por menos que emocionarme de rabia)fue ver cómo responsables políticos, representantes de los ciudadanos, diputados autonómicos, tenían que hablar a los trabajadores de la casa de a qué aspiran ellos hacer de la casa, a través de una valla. Y eso porque la “dirección” de Canal 9 no les dejó entrar en ese privado recinto ¡ese es el nivel de “libertad” a que nos tiene acostumbrados el PP, parece que… ¿ sin que nadie se sonroje?

  9. Blogosfera

    La Paella Rusa:

    “…Lo mejor de la prensa del día: En los medios de hoy destacan, como es lógico, los distintos resúmenes y seguimientos del debate. Ya hemos enlazado antes el artículo de Guillermo López en Valencia Plaza que resume de forma excelente lo que allí ocurrió. Justo Serna se enfadó mucho viendo el debate, por cierto, según nos cuenta en el divertido seguimiento especial que hace El País de la campaña. A Justo le diríamos que se lo tome con más calma y siga los debates a partir de la juerga que montamos en Twitter a cuenta de cada debate. Por otro lado nos hemos dado cuenta de que como se descuide Josep Torrent un día de esto se le cuela alguien que no sea profesor de la Universitat de València a comentar la campaña, pero que de momento el tío está atento y lleva un recorrido impecable. Debe de ser porque, como es sabido, desde la Universitat siempre se ha tenido la capacidad de conectar muy bien con la calle y la sociedad valenciana…”

    http://www.lapaginadefinitiva.com/weblogs/paellarusa/2011/05/12

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