Silvio Berlusconi y Antonio Gramsci

Blog enlazado por El País (Comunidad Valenciana)

¿Berlusconi es un desecho sin resto de virtud? Dimite Silvio Berlusconi y siento una alegría triste. Cómo es posible que un país de logros tan admirables haya convivido con un primer ministro que tanto nos ha avergonzado.  El honor es algo muy apreciado en Italia: la palabra, el coraje, el arrojo, todo lo que hizo de los italianos ingeniosos y aventureros. 

Generalizo, ya lo sé: por lo que se ha dicho y se ha difundido, Berlusconi es un desecho sin resto de virtud. Yo no puedo creer que un primer ministro de la Italia grande y creadora haya sido tan deplorable. No lo puedo creer… ¿O sí?

¿Qué es la cultura popular? Leo a Antonio Gramsci, ese libro ¿Qué es la cultura popular? que Anaclet Pons y yo hemos editado. Lo que dijo tiene un gran valor. Una reflexión profunda, una observación aguda, un análisis fino: todo lo que laboriosamente escribía en la celda, como un cenobita forzado, era fruto del discernimiento, de la razón operante, de la intelección.

Gramsci fue comunista corajudo en la peor época que podía serlo: cuando el marxismo era ideología de Estado, ideología totalitaria, en la Unión Soviética estalinista; o cuando el fascismo –violento, masivo, dictatorial– se presentaba como el ariete anticomunista.

Estar en prisión por sus ideas no fue lo peor que le sucedió a Gramsci. El régimen de Benito Mussolini persiguió, encausó y encarceló a numerosos ciudadanos italianos. El fascismo fue un experimento depurativo: como en otras tiranías, también la dictadura apartó o eliminó a quienes se oponían. Lo peor que le ocurrió a Gramsci fue su dilapidación intelectual, un despilfarro del que él mismo fue consciente. En la cárcel, con información censurada, con los libros restringidos, con escasos papel y tinta, Antonio Gramsci vio arruinarse su energía.

Literalmente le impidieron vivir, tratando de que no pensara, de que no analizara, de que no especulara, de que no se desarrollara. La madurez intelectual de una persona tarda en llegar, pero cuando llega que cada uno dé lo mejor de sí mismo: es eso, justamente eso y no más, lo que vamos a alcanzar. No hay vida ultraterrena, no hay un más allá que complete nuestras carencias.

El marxista Gramsci supo pensar por sí mismo, incluso alejándose de la ortodoxia del leninismo. Supo desarrollar su capacidad de observación sorteando las pésimas condiciones de su encarcelamiento. Al menos en parte. Estudió la cultura italiana y su progreso histórico. Pero dictaminó sus males. Lamentó también el diletantismo, el charlatanismo, el ilusionismo: la malicia de los pícaros y de los aprovechados.

Gramsci no fue un santo ni un héroe que saliera indemne: la prisión acabó minando la resistencia física de su cuerpo… En ese estado de desarrollo analítico y de deterioro emocional, Gramsci escribió unos cuadernos, unas notas: fragmentos de una obra mayor, esbozos de un pensamiento que avanzaba y ahondaba, una razón y una clarividencia que lo aupaban y lo hundían.

Durante un tiempo aún tuvo la esperanza de ver crecer a sus hijos. De la cárcel salió para morirse. Eso sucedía en 1937. En 2011, setenta y cuatro años después, dimite Silvio Berlusconi, de quien otras veces me he ocupado. Dimite el populista, el ilusionista, el vendedor, el charlatán. No quiero imaginar el diagnóstico que Gramsci podría haber hecho de él.

Un zombi es un zombi es un zombi… Hablando de diagnósticos y de muertos en vida, acabo de leer Filosofía zombi, de Jorge Fernández Gonzalo, editado por Anagrama en 2011. Lo digo con todo el respeto y sin ninguna guasa. Alguno ha hablado de Berlusconi como un zombi.

David P. Montesinos, filósofo, tuvo la gentileza de advertirme sobre este libro e incluso me dejó leer una reflexión que él mismo había escrito acerca de dicha obra. Montesinos, Alejandro Lillo y yo compartimos afición por estos monstruos amenazantes. Justamente por eso habrá un festín zombi dentro de quince días: vamos a escribir y verán ustedes. Hagan el favor de esperar.

Por mi parte, ¿recomendaría este volumen? A bote pronto, tendría mis dudas. Si uno no está familiarizado con la jerga filosófica, es probable que no entienda parte del lenguaje abstruso de que se sirve el autor: hace metáfora del zombi como expresión de lo real y para ello se vale de filósofos de última o de penúltima hora.

Vamos a la deriva: ésa sería la tesis del libro. Dicho diagnótico es interesante y debatible, pero se formula con un lenguaje frecuentemente inadecuado: con una erudición filosófica que espantará a los amantes del fenómeno zombi. El problema no es si estamos de acuerdo con la reflexión; el problema es el exceso metafórico. Una rosa es una rosa es una rosa. Un muerto viviente es un muerto viviente es un muerto viviente. Si lo convertimos en símbolo de cualquier malestar o amenaza, entonces perdemos el miedo concreto y real que nos inspira: y el miedo concreto y real que nos inspira es su ciega inhumanidad. Vamos, lo suyo es un no parar. Me refiero a la voracidad. Ya lo explicaré cuando escribamos Montesinos, Lillo y yo. ¿Les interesa? Aguanten y aguarden.

El muerto viviente es como el Lobo de Caperucita: podemos admitir que el cuento tenga muchas lecturas y que esa fiera tenga múltiples interpretaciones, incluso sexuales y freudianas. Pero antes que nada un lobo es un lobo es un lobo. Y un zombi es un zombi es un zombi…

Por cierto, les dejo, que voy a releer El hombre de los lobos (1919), un caso clínico de Sigmund Freud que alcanzó gran celebridad. Y, puestos en materia, también releeré la crítica imaginativa que Carlo Ginzburg le hiciera en un capítulo de Mitos, emblemas e indicios, publicado originariamente en 1986. Esto es un no parar…

20 comments

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  1. jserna

    Las cavilaciones de Antonio Gramsci sirven para pensar la hegemonía cultural, la dirección intelectual y moral de un sector o de una organización. El líder italiano quería extenderse, atraer a numerosos seguidores, convocar y persuadir a muchos. Un partido gana las elecciones porque sabe imponerse, claro. Pero sobre todo gana porque sabe imponer su visión de las cosas, su percepción de los hechos.

    Cuando Mariano Rajoy dice que hará las cosas “como Dios manda” no significa que vuelva a gobernar con la Iglesia católica (Dios no lo quiera). Significa que hay ciertas cosas que se dan por evidentes, certidumbres que se comparten, hechos incluso triviales que sirven para que muchos comulguen.

    Otra vez me hago cruces…

  2. Hemeroteca José María Aznar y Silvio Berlusconi

    José María Aznar y Silvio Berlusconi, en 2005:

    “…Silvio Berlusconi. De él habla [José María Aznar] con admiración, con la admiración de quien reconoce en el italiano a un hombre original, quizá demasiado original, cosa que no se acepta bien por tanto envidioso. Berlusconi es un hombre, insiste Aznar, “hecho a sí mismo, que debe su éxito únicamente a su talento y a su esfuerzo”. Tal vez resulte algo ambicioso, un empresario que persigue el propio interés, pero, eso sí, es leal y amigo de sus amigos y, además, ha estructurado el centro-derecha italiano. Si lo pensamos bien, este esbozo es, en los términos más elogiosos que lo retratan, una semblanza de lo que el propio Aznar parece creer de sí mismo. También el ex presidente español es original, puesto se habría levantado contra las ideas recibidas que satanizan a la derecha de nuestro país, cosa por lo que se le tendría envidia e incluso rencor. También Aznar es un hombre hecho a sí mismo, según él confiesa aquí y allá, puesto que valora como los máximos galardones la abnegación y la responsabilidad individuales o, en otros términos, el talento y el esfuerzo. También el ex presidente es ambicioso, puesto que es su porfía personal lo que le habría permitido erigir una empresa que parecía condenada al fracaso: llevar a la derecha al poder. También Aznar, en fin, dice ser leal y amigo de sus amigos y, justamente por eso, recuerda siempre los favores y no olvida los ultrajes o lo que él juzga afrentas…”

    http://www.ojosdepapel.com/Index.aspx?article=2266

  3. Un zombi es un zombi es un zombi...

    Un zombi es un zombi es un zombi… Hablando de diagnósticos y de muertos en vida, acabo de leer Filosofía zombi, de Jorge Fernández Gonzalo, editado por Anagrama en 2011. Lo digo con todo el respeto y sin ninguna guasa. Alguno ha hablado de Berlusconi como un zombi.

    David P. Montesinos, filósofo, tuvo la gentileza de advertirme sobre este libro e incluso me dejó leer una reflexión que él mismo había escrito acerca de dicha obra. Montesinos, Alejandro Lillo y yo compartimos afición por estos monstruos amenazantes. Justamente por eso habrá un festín zombi dentro de quince días: vamos a escribir y verán ustedes. Hagan el favor de esperar.

    Por mi parte, ¿recomendaría este volumen? A bote pronto, tendría mis dudas. Si uno no está familiarizado con la jerga filosófica, es probable que no entienda parte del lenguaje abstruso de que se sirve el autor: hace metáfora del zombi como expresión de lo real y para ello se vale de filósofos de última o de penúltima hora.

    Vamos a la deriva: ésa sería la tesis del libro. Dicho diagnótico es interesante y debatible, pero se formula con un lenguaje frecuentemente inadecuado: con una erudición filosófica que espantará a los amantes del fenómeno zombi. El problema no es si estamos de acuerdo con la reflexión; el problema es el exceso metafórico. Una rosa es una rosa es una rosa. Un muerto viviente es un muerto viviente es un muerto viviente. Si lo convertimos en símbolo de cualquier malestar o amenaza, entonces perdemos el miedo concreto y real que nos inspira: y el miedo concreto y real que nos inspira es su ciega inhumanidad. Vamos, lo suyo es un no parar. Me refiero a la voracidad. Ya lo explicaré cuando escribamos Montesinos, Lillo y yo. ¿Les interesa? Aguanten y aguarden.

    El muerto viviente es como el Lobo de Caperucita: podemos admitir que el cuento tenga muchas lecturas y que esa fiera tenga múltiples interpretaciones, incluso sexuales y freudianas. Pero antes que nada un lobo es un lobo es un lobo. Y un zombi es un zombi es un zombi…

    Por cierto, les dejo voy a releer El hombre de los lobos (1919), un caso clínico de Sigmund Freud que alcanzó gran celebridad. Y, puestos en materia, también releeré la crítica imaginativa que Carlo Ginzburg le hiciera en un capítulo de Mitos, emblemas e indicios, publicado originariamente en 1986. Esto es un no parar…

  4. David P.Montesinos

    Sí que es un no parar, nos desborda usted, caballero, no sé de dónde saca la energía. Algunos bastante tenemos con sobrevivir a un resfriado tempestuoso, de esos que te pillan con el sistema inmunitario algo descuidado.

    1. Dice Tabucchi que ahora toca “desberlusconizar” Italia. La pregunta es ¿y no será que lo que se ha berlusconizado ya un poquito es Europa?

    Por fortuna, el conservador que va a ganar las elecciones españolas parece menos histriónico que el cavalliere, pero se me ocurre pensar en algunos próceres de su partido como los valencianos González Pons o Rita Barberá. No estoy tan seguro de que se sientan lejos del espíritu de don Silvio. Se me ocurren también escenarios delirantes como el de Aznar volviendo al poder vía algún ministerio y colándonos sus músculos ventrales o reforzando las posiciones en nuestro país del amigo Murdoch. O, aún mejor, ¿se han preguntado que pasaría si Florentino Pérez se presentara a los comicios? Sería un caso muy similar al de Berlusconi, y lo peor es que creo que obtendría muchísimos votos. (Y no me olvido de las mamachicho, que también es una cosa muy berlusconiana)

    Hablando de Italia, acabo de ver Habemus papam, de Nanni Moretti… No deberíamos quedarnos sin decir nada de la película.

    2. La edición de Gramsci es excelente, sólo caben las felicitaciones. Por cierto, me gusta especialmente la portada, la factura física del libro… Soy un poco superficial y me gusta fijarme en estas cosas.

    Hace como tres años un amigo poco sospechoso de marxista me dijo que “vuelve Gramsci y vuelve con fuerza”. Me pilló con el pie cambiado, yo tenía a este escritor por uno de esos marxistas a los que ya había que dar por superados. He tardado más de lo debido en darme cuenta de que la problemática con la cual ha de lidiar cualquiera que se pregunte seriamente sobre las claves de la compleja sociedad contemporánea se ha de reencontrar con Gramsci antes o después. Felicidades por la edición, pero también por el sentido de la oportunidad.

    3. Ya sospechaba yo que, a vueltas con el asunto de los zombis y el libro de Anagrama, cargaría usted con el tema de la sobreinterpretación, del que ya le he leído algunas cosas. Es una crítica seria, como la referente al léxico filosófico; con todo creo que el ensayo merece una lectura.

    Entiendo que podemos caer en excesos, que uno puede convertir cualquier elemento de ficción en símbolo de cualquier cosa y quedarse tan pancho. Me viene a la memoria aquello que oí una vez de que el primitivo King Kong cinematográfico expresaba el temor de los norteamericanos al crack de la bolsa y la consiguiente recesión enseñoreándose de la City. Claro, uno aplica la analogía y parece que ya vale cualquier cosa. El problema es que, desde entonces, Nueva York ha sido destruida e invadida por monstruos cinematográficos a razón de varios cada año, y así le han asaltado alienígenas, meteoritos, dinosaurios, olas polares… De manera que uno puede estirar la metáfora como un chicle y relacionar al monster de turno con lo que preocupaba a la gente en tal o cual época.

    De acuerdo, pero así y todo creo que el asunto zombi merece algo más que esto, y se lo dice alguien poco sospechoso de amar a estos bichejos particularmente malolientes. Yo creo -parafraseando un poquito en broma cierta frase de Hegel- que cada leyenda de terror encarna su propio tiempo en forma de monstruo. En ese sentido, no me parece un abuso sobreinterpretativo explicar que las claves del cine de zombis arraigan en temores que han ido tomando cuerpo entre nosotros en las sociedades contemporáneas. En otras palabras, creo que el zombi es una criatura tardoindustrial en la misma medida en que Drácula me parece postromántico y modernista. Lo explicaré más cumplidamente si les apetece.

  5. jserna

    Sr. Montesinos, nos vamos a enzarzar. Lo de los zombies y la sobreinterpretación… Yo tengo miedo del zombi concreto que me puede devorar. Las metáforas no me dan miedo. No me miente a Drácula. No me lo miente. Nos veremos en quince días con el asunto zombi.

    Sr. Montesinos, muchas gracias por sus palabras sobre el libro de Gramsci. Le comuncaré al diseñador sus impresiones. Estamos organizando la presentación del libro de Gramsci. En unos veinte días…

    Un amigo, Fran Sanz, nos dice en Facebook que hemos sido muy perspicaces al volver a editar a Gramsci. Es muy generoso. “Los tiempos que se avecinan ponen de gran actualidad a Gramsci. Anaclet y Justo, como siempre, aciertan. Recuerdo esta cita: Define Gwyn A. Willians en su ensayo “El concepto de hegemonía en el pensamiento de Antonio Gramsci” que ésta se produce “…cuando es dominante un determinado modo de vivir y de pensar. Cuando un determinado concepto de la realidad se difunde por toda la sociedad”. Pues eso”.

    Si es cierto lo que dice Fran –si es que acertamos al releer y traducir a Gramsci–, somos más lentos que el caballo del malo: el libro está acabado en septiembre de 2008. Ya ven ustedes cuándo aparece. La culpa no es nuestra ni de nadie: es del ambiente. De todos modos, aquí está el libro. Vale la pena leer a Gramsci. Haremos la presentación cuando Fran, nuestro hombre en la izquierda y nuestro moderador, nos diga.

  6. Yo soy un socialdemócrata

    Yo soy un socialdemócrata.

    ¿Es el Partido Popular la esperanza del buen gobierno? Durante años, con una oposición debilitada, cainita y dividida, el Partido Popular ha gobernado en la Comunidad Valenciana. Y seguirá.

    ¿Recuerdan qué esplendor? Fue una época de mucho rumbo. Numerosos ciudadanos alardeaban de edificios y de eventos. Y mucha gente sentía orgullo de una tierra que se presentaba con lujo y oropel.

    Ahora no cobran ni los farmacéuticos. Primero, en un cartel escueto, los boticarios pusieron a la Administración como responsable del impago. La Administración, un eufemismo. Esta mañana he leído en otro aviso que la institución que adeuda es la Generalitat. Van acercándose. A ver si se hartan los farmacéuticos y sus clientes.

    Yo me harté hace años. ¿Recuerdan a don Eduardo Zaplana, tan pícaro y saludable? ¿Recuerdan a Paco Camps, siempre tan contrito, con ese aspecto enfermizo? Pero el PSPV no ha sabido captar el descontento: deberán diagnosticarse la patología.

    ¿Hay alguna esperanza? Yo soy un socialdemócrata, ay, y espero que no desaparezca el partido de esta inclinación. Como también espero que se mantengan la sanidad y la educación.

    Confío en que el Candidato Rubalcaba pueda aliviar el resultado que vaticinan las encuestas. Tiene labia, tiene ejecutoria y tiene punch: todo aquello de lo que carece Mariano Rajoy. Hay que salvar los pecios y hay que reedificar el solar. O la botica.

    Volvamos a la farmacia. Imaginen el Congreso de los Diputados el día 21 de noviembre. Imaginen la mayoría absoluta. Todo ello, sin anestesia, sin cloroformo, sin tiritas.

    http://www.facebook.com/notes/justo-serna/yo-soy-un-socialdem%C3%B3crata/10150459871150692

  7. Yo soy un socialdemócrata Facebook

    Lola Mínguez
    Señor Serna, hace unos días colgué una foto en mi muro de uno de esos carteles puesto en la farmacia de mi barrio. Como al final decía “pregunte a su farmaceútico”, yo haciéndome la tonta le pregunté (nos conocemos desde hace 15 años). Se puso rojo de ira a medida que iba explicándome que les debían los pagos desde el 15 de Julio. Cuando le contesté “supongo que le explicarás a la gente que esto es cosa de la Consellería de Sanidad, de la Generalitat Valenciana” (es de los carteles en los que pone la Administración), ¿sabe qué me contestó? Que en Andalucia también estaba pasando. Tengo claro que el farmaceutico de mi barrio volverá a votar al PP. Por cierto, yo también soy socialdemócrata…

    Justo Serna
    Ya somos dos socialdemócratas. Bien. Muy bien. A ver si se suman los farmacéuticos. Abrazos.

  8. Alejandro Lillo

    Magnífico el apartadito de Gramsci en este post. Qué quieren que les diga. Gramsci es uno de los grandes pensadores marxistas occidentales y siento, desde hace años, gran interés por sus ideas. El libro que editan Pons y Serna es un regalo, y no por la que está cayendo, sino simple y llanamente por lo que don Antonio pensó y escribió en sus deplorables condiciones. Porque abordó temas trascendentales, porque el análisis de conceptos como el de “hegemonía” o “cultura popular”, en el fondo, lo que nos transmiten es esperanza; esperanza porque si somos capaces de analizar, de entender lo que nos está pasando, aún encerrados en una cárcel, podremos encontrar respuestas y soluciones, salidas y vías de actuación más acordes con nuestras convicciones. Lástima que Gramsci ni tuviera esa oportunidad.

    Los zombis. Creo que nos lo vamos a pasar muy bien. Quizá me encuentro a medio camino de los señores Serna y Montesinos. Hay que tratar al zombi como lo que es, ceñirse a los datos contrastables, verificables, sobre lo que esos seres son y cómo se manifiestan históricamente. Yo también creo en la contemporaneídad del zombi, con algún que otro matiz, que también explicaré en su momento. Y me paro aquí, que si no se me van los dedos, que tengo el teclado muy suelto oye.

    Ya verán, ya, lo bien que lo vamos a pasar.

  9. jserna

    Sr. Lillo, muchas gracias por esas palabras, que se las transmitiré al sr. Pons. Un buen lector como es usted sabrá encontrar pegas a lo que decimos. Lamentablemente, ningún elogio podrá transmitírsele a Antonio Gramsci. Pero su figura menudita y sus ideas grandes no acaban de abandonarnos.

  10. Bandas sonoras, segunda jornada

    Bandas sonoras

    Segunda jornada

    Estados Unidos. Martes 15 de noviembre, 17 h.

    Mesa redonda: Cultura de masas y juventud en Estados Unidos

    A cargo de Vicente Galbis y Julio Arce Proyecciones:

    Semilla de maldad (1958), de Richard Brooks Miércoles 16 de noviembre, 10 h.

    Fiebre del sábado noche (1977), de John Badham Jueves 17 de noviembre, 17 h.

    Presentación y forum a cargo de Vicente Galbis y dos alumnos de la Facultat de Geografía e Historia.

    …No se pierdan esta reflexión sobre la música y los adolescentes. Por cortesía de Áurea Ortiz: http://olahjl2.blogspot.com/2011/11/adolescentes-musulmanas-y-la-musica.html

    Realmente conmovedor. Este texto señala lo fundamental, lo significativo. Lo que duele en la adolescencia y por qué la música libera y condensa esos dolores. Lástima que muchas de esas rebeldías se malogren. Sin embargo, hay esperanza.

  11. Jorge Fernández Gonzalo

    Espero con ganas ese comentario, amigos, sobre el libro de zombis y sus metáforas. Al fin y al cabo, los zombis tienen que ver con el contagio, más aún que los vampiros y los hombres lobo (a ninguno de ellos se les ocurriría acabar con toda la humanidad: al zombi sí) del mismo modo que la metáfora tiene que ver con el contagio de imágenes y palabras. Por ello, el zombi no sólo sirve de metáfora para muchas cosas, sino de metáfora para el funcionamiento de la metáfora…

    Otra cosa: yo también temía al principio que el lector específico del tema zombi no llegara al libro, no entendiera de qué iba el rollo y diera por perdidos tiempo y dinero. Sin embargo, me he llevado alguna sorpresa que otra. De todas formas, me resisto a recomendarlo “para todos los públicos”: prefiero un lector con alguna iniciación, con ciertas lecturas a las espaldas, antes que un mero apasionado del cine zombi (porque el tema no sólo va de cine, y no sólo va de zombis).

    Pues eso, un saludo y gracias por hablar del libro
    J

  12. jserna

    Sr. Fernández Gonzalo, es un honor que usted lea estos avances de lo que va a venir en unos días: me refiero a nuestras incursiones en el asunto zombi. Desde luego su libro ha sido inspirador, pero como decía en mi comentario no es para todo los paladares. Sin duda hay que tener hechas algunas lecturas para poder desentrañarlo (por Dios, qué imagen). Yo, por mi parte, reconozco la habilidad con la que se maneja para convertir al zombi en metáfora de nuestro tiempo. Ya hablaremos. Pero no nos abandone: en unos días, en Ojos de Papel, gran estreno zombi. Saludos cordiales.

  13. Alejandro Lillo

    Don Jorge, un placer leerle por estos lares. Además de su libro, su intervención de ahora, tambien resulta muy interesante, pues toca, aunque sea tangencialmente, un tema nada despreciable. El de los planes, intenciones o proyectos de este grupo de no-muertos. Los zombis no parece que tengan ningún proyecto, no parece que tengan más intenciones que las de saciar ese apetito voraz, y si para ello tienen que merendarse a toda la humanidad y quedarse ya sin comida, pues adelante (esa actitud me suena, de todas maneras) pero, ¿y el vampiro? ¿Tiene algún plan para la humanidad? ¿Desea el vampiro vampirizar a toda la especie humana? Y que conste que no me quiero salir del asunto zombi, que es solo una pregunta lanzada al aire

  14. jserna

    ¿Plan para la humanidad? Vamos a ver: el Conde Drácula es un superviviente, un noble feudal que malvive en la sociedad capitalista. Justamente por eso acude a Inglaterra para hacerse con unos terrenitos: así empieza el dominio de la tierra. El dominio de la tierra (con minúsculas). ¿Y los marcianos? ¿El zombi? Ah, se verá y se verán.

  15. David P.Montesinos

    Un placer tener por aquí a don Jorge Fernández Gonzalo, desde luego, como lo fue leer el ensayo, que me parece más que recomendable. Me toca a mí reseñarlo para Ojos de papel, espero que le guste, y por supuesto aceptaré de muy buen grado cualquier apunte que el autor quiera hacerme. En cuanto a los señores Serna y Lillo, espero que me ajusten las cuentas como merezco cuando llegue el momento. Por cierto, hoy mismo me he topado con un suplemento semanal donde aparece citado entre los jóvenes y prometedores filósofos españoles, mi felicitación. Hablaremos de su libro, vaya que sí.

  16. Jorge Fernández Gonzalo

    Gracias a todos por vuestra bienvenida, chicos. Ya tengo ganas de hincar el diente a esa reseña.

    Y hablando de hincar el diente, sí es cierto que el vampiro no quiere acabar con toda nuestra especie (somos su ganado, al fin y al cabo) mientras que el zombi, por no tener intenciones, va a lo que va (aunque se lleve por delante todo lo que se menea). Me expresé yo mal y pronto con eso de que al zombi “le interesaba acabar con la humanidad”. No es cierto. El vampiro es nuestro deseo, pero el zombi es nuestro apetito. El vampiro ritualiza las formas de transgresión (unir sexo y mordiscos, profanar virginidades, etc.) mientras que el zombi no tiene deseo, sino hambre animal, no tiene ninguna ley que transgredir…

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