Cuando acierta Javier Cercas

Javier Cercas. Cercas acierta plenamente al plantear el caso de Cataluña. Su artículo ‘Democracia y derecho a imagedecidir’ es un modelo de buen juicio, de sensatez.

Javier Cercas nació extremeño y es catalán de adopción (como reza el tópico). Vive en Barcelona tras haber sido profesor de Universidad en Gerona, profesor de Literatura. Tiene también alguna estancia académica en los Estados Unidos, cosa que sin duda le benefició.

Dispone de una cultura amplísima pero eso no lo convierte necesariamente en ciudadano cabal y moral. La moralidad es un ejercicio diario de comprensión. Pero también de intolerancia con las opiniones, tradiciones y esperanzas absurdas.

Cercas es, como muchísimos saben, un novelista acreditado. Urde sus ficciones con gran habilidad y maestría. Alguien cuenta lo que a otros ocurrió y ese que cuenta sabe menos (o más retrospectivamente) que quien protagonizó los hechos. Hay juegos metaliterarios, humor popular, ternura y, finalmente, coraje. Leer todos sus libros es un disfrute impagable: los euros que cuestan dan un rendimiento que no tiene precio.

Sin embargo, este hecho, el placer que procuran sus obras, no es garantía de opiniones sensatas. Tampoco confirma necesariamente su cualidad de columnista.

Pero se da la circunstancia de que Cercas es sensatísimo cuando escribe sus artículos. No jalea a los de un lado o a los del otro. Juzga con mesura y se deja guiar por su buen humor, una sanísima ironía que despierta la ojeriza de los extremistas.

Su filosofía, si Javier me permite, se resume en un par de asertos. Primero, la vida son cuatro días, pero esa vida dura lo suficiente como para protegerla. ¿Eso qué significa? Que no nos basta el ‘carpe diem’ o la locura dionisíaca (‘hoy lo quemo tó’). Segundo aserto: la existencia no es un Valle de Lágrimas o un frente de batalla en los que amargarnos mutuamente. Sabe, además, que la ley es la protección del débil (un argumento remotamente inspirado en Hannah Arendt) y en su experiencia de emigrante. Y sabe en fin que las metas más lejanas pueden lograrse con esa ley y sin marrullerías.

Yo siempre quiero releer a Cercas. Sus novelas son artefactos de mucho peso, productos de brillo maestro. Y tienen un español literario de Barcelona que es un logro cultural. Le dediqué un capítulo en mi libro ‘La imaginación histórica’ (Fundación Lara, 2012) y siempre me siento en deuda. Hay más, mucho más, que de su obra se puede decir. Yo no descarto volver a examinar sus páginas.

Pero antes que nada disfrutaré otra vez con la frase de Cercas, esa que contiene la tradición cervantina, el eco remoto de la picaresca, la devoción por Borges, el malabarismo posmoderno y la moral, la virtud de las pequeñas cosas, la ética del hombre cercano.

La virtud de las pequeñas cosas , esa ética del hombre cercano, es lo que a Javier Cercas le impide desvariar. Él es una persona acostumbrada a la forma, a las formas, vigilante del detalle y del proceso. Es por eso por lo que su artículo sobre Cataluña es un ataque contra las quimeras y contra los atajos.

———-

Democracia y derecho a decidir.

http://elpais.com/elpais/2013/09/13/eps/1379095000_774993.html

2 comments

Add Yours
  1. jserna

    Reblogueó esto en Los archivos de Justo Sernay comentado:

    Bravissimo Javier Cercas.

    Javier Cercas nació extremeño y es catalán de adopción (como reza el tópico). Vive en Barcelona tras haber sido profesor de Universidad en Gerona, profesor de Literatura. Tiene también alguna estancia académica en los Estados Unidos, cosa que sin duda le benefició.

    Dispone de una cultura amplísima pero eso no lo convierte necesariamente en ciudadano cabal y moral. La moralidad es un ejercicio diario de comprensión. Pero también de intolerancia con las opiniones, tradiciones y esperanzas absurdas.

    Cercas es, como muchísimos saben, un novelista acreditado. Urde sus ficciones con gran habilidad y maestría. Alguien cuenta lo que a otros ocurrió y ese que cuenta sabe menos (o más retrospectivamente) que quien protagonizó los hechos. Hay juegos metaliterarios, humor popular, ternura y, finalmente, coraje. Leer todos sus libros es un disfrute impagable: los euros que cuestan dan un rendimiento que no tiene precio.

    Sin embargo, este hecho, el placer que procuran sus obras, no es garantía de opiniones sensatas. Tampoco confirma necesariamente su cualidad de columnista.

    Pero se da la circunstancia de que Cercas es sensatísimo cuando escribe sus artículos. No jalea a los de un lado o a los del otro. Juzga con mesura y se deja guiar por su buen humor, una sanísima ironía que despierta la ojeriza de los extremistas.

    Su filosofía, si Javier me permite, se resume en un par de asertos. Primero, la vida son cuatro días, pero esa vida dura lo suficiente como para protegerla. ¿Eso qué significa? Que no nos basta el ‘carpe diem’ o la locura dionisíaca (‘hoy lo quemo tó’). Segundo aserto: la existencia no es un Valle de Lágrimas o un frente de batalla en los que amargarnos mutuamente. Sabe, además, que la ley es la protección del débil (un argumento remotamente inspirado en Hannah Arendt) y en su experiencia de emigrante. Y sabe en fin que las metas más lejanas pueden lograrse con esa ley y sin marrullerías.

    Yo siempre quiero releer a Cercas. Sus novelas son artefactos de mucho peso, productos de brillo maestro. Y tienen un español literario de Barcelona que es un logro cultural. Le dediqué un capítulo en mi libro ‘La imaginación histórica’ (Fundación Lara, 2012) y siempre me siento en deuda. Hay más, mucho más, que de su obra se puede decir. Yo no descarto volver a examinar sus páginas.

    Pero antes que nada disfrutaré otra vez con la frase de Cercas, esa que contiene la tradición cervantina, el eco remoto de la picaresca, la devoción por Borges, el malabarismo posmoderno y la moral, la virtud de las pequeñas cosas, la ética del hombre cercano.

    La virtud de las pequeñas cosas, esa ética del hombre próximo, es lo que a Javier Cercas le impide desvariar. Él es una persona acostumbrada a la forma, a las formas, vigilante del detalle y del proceso. Es por eso por lo que su artículo sobre Cataluña es un ataque contra las quimeras y contra los atajos.

    Bravo. Todo lo anterior lo escribí hace un año a partir de un soberbio texto del escritor catalán. Hoy, doce meses después, lo repito con más énfasis. En italiano: bravissimo Cercas.

    https://justoserna.com/2013/09/16/cuando-acierta-javier-cercas/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s