Vidal-Quadras y el cirujano de hierro

vidalquadras.jpg   Si hubiera un certamen periodístico titulado El peor artículo del verano, en la convocatoria de 2006 tal vez habría obtenido el primer puesto una columna firmada por Alejo Vidal-Quadras y aparecida en La Razón. Se publicó el 11 de agosto y tiene grandes merecimientos para figurar en los puestos de cabeza de los disparates periodísticos más llamativos. Desde luego, esa columna rivalizaría con los textos de otros significados articulistas, pero sobre todo Vidal-Quadras competiría consigo mismo. Es tal el extremismo verbal que le caracteriza que sus enormidades periodísticas se desalojan mutuamente: una hace olvidar a la otra.  Le dediqué un artículo a este político, un texto en el que valiéndome de Umberto Eco lamentaba el tono incendiario de Vidal-Quadras, alguien que se ve a sí mismo como un intelectual metido en las instituciones.

Precisamente preguntándose sobre los intelectuales,  Eco llegaba a una concusión inapelable: “El primer deber de los intelectuales: permanecer callados cuando no sirven para nada”.  En concreto añadía: “Cuando la casa se quema, al intelectual sólo le cabe intentar comportarse como una persona normal y de sentido común, como todo el mundo, pues si pretende tener una misión específica, se engaña, y quien lo invoca es un histérico que ha olvidado el número de teléfono de los bomberos”. La posición de Umberto Eco era juiciosa, sí, sobre todo si consideramos la larga serie de declaraciones erradas y graves de escritores dispuestos a encandilar con sus voces a una concurrencia que se deja fascinar por el renombre de quien habla. 

Hay hoy un estado incendiario de algunos intelectuales más o menos influyentes que se manifiesta en la radio, en la prensa, en Internet. Vidal-Quadras, por ejemplo, tiene todo el derecho a oponerse al nacionalismo catalán. Le asisten la libertad de expresión y el peso de alguna de sus posiciones. Sin embargo, el tono que emplea –desafiante, retador, frecuentemente vejatorio— es deplorable y muestra un incendio verbal que amenaza con propagarse. ¿Convendría llamar a los bomberos para que aplaquen esos fuegos?, me preguntaba tiempo atrás. Alejo Vidal-Quadras aviva irresponsablemente este incendio y, por ejemplo, hace un año se proponía acusar a Rodríguez Zapatero de “alta traición”. ¿En qué quedó su imputación?  

Ahora, el 11 de agosto, en su columna “El círculo cuadrado” prosigue con la campaña prodigando nuevos insultos al líder del PSOE, insultos que revela algo de impotencia argumentativa. Pero lo peor no es eso: lo peor es la conclusión a la que llega. Vayamos por partes. Reproduzcamos dicho artículo para así averiguar cuáles son los vituperios que le dedica. Pongo en cursiva y en negrita esas descalificaciones. 

“En el mundo delicuescente y banal de ZP no rige el constitucionalismo liberal ni el método racional. En las ensoñaciones bobaliconas del presidente del Gobierno, impregnadas de infantilismo caprichoso, basta formular un deseo o tener una visión onírica para que la realidad o la ley puedan ser ignoradas. A mí lo que empieza a parecerme asombroso no es tanto la debilidad errática de la psique zapateril como el hecho de que la gente que le rodea en el Ejecutivo y en su propio gabinete le sigan en sus delirios tontiblandos. Es obvio que nuestro sistema partitocrático no nos protege frente a la posibilidad, remota quizá, pero hoy trágicamente consumada, de que llegue a La Moncloa un personaje que normalmente ninguna comunidad de propietarios hubiera elegido como responsable de la gestión de su inmueble. España ha podido sobrevivir a lo largo de su azarosa historia pese a ser regida en ocasiones por incapaces, por sinvergüenzas, por idiotas, por malvados o por degenerados. Pero lo que no estaba previsto es que a los españoles nos gobernara un chiste

”Y formulo estas duras aunque justificadas reflexiones a raíz de la manifestación convocada por Batasuna para este fin de semana y que Baltasar Garzón parece decidido a abortar en cumplimiento estricto de la normativa vigente. Este episodio, uno más de los muchos incidentes bochornosos que vienen jalonando el absurdo proceso de paz puesto en marcha por Zapatero, demuestra algo que cualquier observador mínimamente lúcido sabía desde que el actual líder socialista forzó en el Congreso la penosa resolución sobre el diálogo con ETA: la absoluta imposibilidad de acabar con la banda terrorista sin atropellar el Estado de Derecho y sin triturar la Constitución. Lo que Zapatero pretende es la cuadratura del círculo porque Batasuna y ETA ya han dejado meridianamente claro que el crimen organizado no cesará sus actividades sangrientas si no son satisfechas sus exigencias de siempre, que, como es notorio, son imposibles de cumplir sin liquidar nuestra democracia y poner a los pies de los matarifes la dignidad de la Nación para que se limpien a gusto en ella el barro ensangrentado de las botas. 

”Por tanto, seguiremos en esta danza macabra de desafíos y machadas por parte de ETA, de huidas hacia adelante del Gobierno y de actuaciones rigurosas del poder judicial hasta que el invento le estalle entre las manos a su frívolo promotor. Lo malo es que en el camino habrá quedado el pacto de la transición y con él los fundamentos de nuestra convivencia. Pero así lo hace todo el iluminado que juega a Presidente del Gobierno, con la misma superficialidad y voluntarismo ignorante enfoca la lucha contra el islamismo radical, los fuegos de Galicia, las oleadas de cayucos o las huelgas salvajes. Vivimos tiempos que requieren en el timón del Estado un cirujano de hierro y tenemos un muñeco de plastilina”.

Podemos estar de acuerdo no con la política gubernamental. Podemos convenir en lo acertado o desacertado de sus decisiones, pero los vituperios que hay en el texto de Vidal-Quadras sonrojan. Después de haberle acusado de traidor, ahora le niega el dominio de la lógica llamándole delicuescente, banal, irracional, bobalicón, infantil, caprichoso. Le diagnostica debilidad  psíquica, delirio, irresponsabibilidad. Es, dice, un chiste, un frívolo, un iluminado, un superficial, un voluntarista ignorante, un muñeco de plastilina, en fin.  Pero no es eso lo más llamativo. Lo verdaderamente preocupante es la alternativa que propone. Frente a Rodríguez Zapatero como muñeco de plastilina, defiende la necesidad de un cirujano de hierro. Es, qué duda cabe, una expresión inquietante. Veamos, para acabar, su genealogía intelectual.

Cirujano de hierro forma parte del dictamen que Joaquín Costa planteara a comienzos del siglo XX cuando deploraba los males del parlamentarismo español, cuando  diagnosticaba sus males: la oligarquía y el caciquismo. “No es (y sobre esto me atrevo a solicitar especialmente la atención del auditorio), no es nuestra forma de gobierno un régimen parlamentario, viciado por corruptelas y abusos, según es uso entender, sino, al contrario, un régimen oligárquico, servido, que no moderado, por instituciones aparentemente parlamentarias”, decía Costa.  En ese régimen, los caciques serían los agentes territoriales de los oligarcas asentados en la Villa y Corte, una red de auparía a los menos valiosos y que postergaría sistemáticamente a los mejores. Que exista esa oligarquía compromete la unidad de la Nación, añadía, pues fomenta la secesión territorial que apadrina cada uno de esos caciques. Para que sobreviva España como Nación y como Estado es preciso que desaparezca esa patología. Y la única manera de hacerla desaparecer es valiéndose de un política radical, quirúrgica, que intervenga de urgencia al enfermo, “una verdadera política quirúrgica” que sólo podrá aplicar un cirujano de hierro. El cirujano de hierro es sabio, es duro aunque compasivo, no le tiembla el pulso: es heroico, tiene entrañas y coraje, tiene un ansia patriótica. Es superior y se sabe providencial en la tarea de regenerar a la Nación. joaquincosta.jpg  ¿Qué me dicen? A mí, estas expresiones de rancio historicismo exhumadas ahora me dan pánico, entre otras cosas porque las palabras tienen efectos, porque los enunciados no son meras descripciones de la realidad, sino muy frecuentemente su misma realización. Un cirujano de hierro es alguien a quien no le tiembla el pulso para enfrentar lo que juzga males o desvaríos. En la historia de España, esa mención siempre acaba con una llamada pretoriana, con un militar que se siente convocado y legitimado para gobernar por encima de un Parlamento averiado y para administrar unas instituciones que tampoco funcionan. En fin…

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Pueden leer también  Soldadito español”, artículo de JS en Levante-EMV, 5 de septiembre de 2006 

24 comments

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  1. Miguel Veyrat

    Bueno, tienes razón, Vidal-Quadras está llamando, como muchos del PP que ya constituyen un sector organizado, a un nuevo Franco, único cirujano de hierro español —también se llamó así a Bismark— que les proporcionó con una sangrienta guerra civil y cuarenta años de terror en diversas gradaciones, una época de prosperidad para sus aventuras económico-religiosas. Lo corroboró este verano el líder periodístico ultraconservador Pedro J. Ramírez al afirmar, ante la retirada de la estatua de Franco en Zaragoza, que el gobierno lo que quería era “aislar al PP y agraviar a media España”. Esa es mi primera impresión: Se acabó el neo-liberalismo o el liberalismo conservador, el PP ya es clara y rotundamente “el neofranquismo”.
    En cuanto a los insultos y descalificaciones al Presidente del Gobierno, forman también parte de la panoplia de agravios con los que el PP, con su jefe a la cabeza, ha adornado toda la legislatura. Sería tedioso enumerar los logros de su gobierno, que también ha tenido fallos garrafales, realizados precisamente con firmeza y valentía. No creo que todo esto llegue a preocupar a Rodríguez Zapatero, que debe decirse para su capote con la media sonrisa que le caracteriza: “Ladran, Sancho, luego cabalgamos”.

  2. jserna

    Que Vidal-Quadras tenga todo el derecho a oponerse a sus rivales –a los nacionalistas catalanes, por ejemplo– no le da legitimidad para expresarse con tanta ligereza. Suele ser el suyo un lenguaje incendiario, con unas expresiones que por su extremismo verbal no avalan la pertinencia de sus posiciones presuntamente templadas y conservadoras. Un conservador o un liberal templado son personas de orden a las que les repugna el verbalismo exagerado y chillón. La invocación al cirujano de hierro forma parte de la tradición española regeneracionista (y por extensión de las ideologías que diagnostican la decadencia) y llega hasta los Primo de Rivera, por ejemplo: el padre creyéndose investido para asumir dicho papel; y el hijo creyendo que, al final, un pelotón de soldados ha de salvar a la civilización.

  3. Miguel Veyrat

    Por supuesto. La paranoia de Vidal-Quadras, que recoge todo un compendio, o “florilegio”, de los denuestos inventados por el PP para desacreditar a quien les ganó las elecciones (a parte de la acusación de golpe de estado encubierto tras un grupo musulmán, que aparece estos días de la mano de Pedro J. y su socio Trashorras) viene a mi juicio de la marginación que sufre como líder la extrema derecha catalana desde que fue sustituído por el moderado Piqué. A mi juicio son pataletas de ahogado.
    Y en cuanto a su condición de intelectual, debida quizás a su carrera como físico, no debe ser tenida en cuenta, ya que el intelectual que interviene en política o en el momento de graves crisis de conciencia es aquél que ha obtenido un justo reconocimiento público en su actividad y por tanto goza de credibilidad suficiente para asumir un liderazgo social. No es el caso de Vida-Quadras, que es un militante. Dicho ésto, observemos querido Justo el griterío, el comportamiento chillón, desaforado, del propio Rajoy para entender por qué Vidal imita al jefe pretendiendo superarle. Tal como el niño que mira al papá y le dice: “Mira, mira, sin manos…”
    Y la invocación al cirujano de hierro, tienes toda la razón, intenta reforzar la sensación de decadencia (de ahí el amor mostrado por Alatriste de toda la derecha) que forma parte de la propaganda pepera. España es todo menos decadente, en estos momentos, tanto en su realidad nacional como en su presencia y participación en la política y economía globales.

  4. Fernández del Río

    NO obstante Zapatero necesita algún éxito (no bastará con el de la Selección española de baloncesto, si acaso con el de la de fútbol) si quiere acudir con garantías ciertas a las próximas elecciones.
    Ya saben aquello de una mentira mil veces repetida que acaba convirtiéndose en verdad. La matraca sobre la tontería de ZP y de sus actos de gobierno no ha hecho más que empezar, esperen que vengan las elecciones y verán.
    Todos esos centristas que no militan en ningún partido y que, a lo visto, les da igual no votar que hacerlo a favor de uno o de otro, aquellos responsables del fracaso in extremis del PP en las últimas elecciones, aquellos que se decidieron por la chulería y la falsedad de los dirigentes de la derecha y que aumentaron su número tras el atentado de Atocha, aquellos, en suma: los votantes indecisos, van a tener que valorar si vuelven a las urnas y a favor de quien.
    Muchos irán, se dejarán convencer o pensarán que este PSOE lo ha hecho bien o mal, pero para movilizar a la mayoría de esa masa perezosa a la que la política le viene produciendo asco desde hace tiempo hay que pintar las cosas muy feas, muy desastrosas, peligro inminente, devastación total, vamos a la deriva, etcétera.
    Esperemos que ZP no se enrede en sus propios cuentos políticos y se apunte algún tanto consistente que permita relajar las meninges al ciudadano medio, esperemos que salga un día soleado y alegre cuando haya que ir a votar. Si no, esta derechota gruesa gobernará de nuevo, y encima crecida, aún podrá recuperar las glorias imperiales para las que parece estar llamada España.
    ¿Ustedes que prefieren, tontos o asesinos(por delegación)?

  5. John Constantine

    Voy a hacer de abogado del diablo… o no. Que conste que estoy de acuerdo con muchas de las afirmaciones de Vidal Quadras -y soy votante socialista de casi toda la vida, y voté a ZP-. Pero el tono de las mismas sería aceptable en una tertulia de bar, a las cuatro de la tarde, y en medio de una partida de mús entre amigos. Como político, intelectual, o columnista, el artículo me parece abyecto e insidioso.

    Eso por no hablar de que, curiosamente, el Sr. Vidal Quadras sufre de amnesia selectiva y no se hace la pregunta del millón para saber las causas del ascenso de ZP: a qué estado redujeron la política los anteriores gobernantes (de su partido) para que los españoles eligieramos a semejante “personaje que normalmente ninguna comunidad de propietarios hubiera elegido como responsable de la gestión de su inmueble.”. ¿Que ocurre? ¿Que los españoles fueron un pueblo sesudo y documentado a la hora de elegir a Aznar, y unos irresponsables a la hora de elegir a Zapatero?

    Claro, Vidal Quadras puede meterse con ZP, con o sin razón. Pero no puede decir la auténtica verdad. Que muchas veces los españoles no tienen ni idea de lo que votan -no sé si este es el caso-. O que el sistema político español está completamente podrido cuando gente como Aznar, Rajoy o Zapatero lideran los proyectos destinados a dirigir el rumbo de este país.

    Y ruego disculpen el tono del comentario.

  6. John Constantine

    Y al hilo del post de ayer, me pareció un sarcasmo la presencia de nuestro flamante presidente en el estreno de “Alatriste” al lado de un Arturo Pérez Reverte que, en sus columnas, fustiga un día si y otro también a los políticos de su pelaje.

    De la ausencia de las más altas instituciones del estado en la consecución del más grande éxito de un deporte colectivo español en todos los tiempos, prefiero no hablar. A nivel de Internet ya está siendo suficientemente comentada. Creo que la familia real no engaña ya a nadie como si hicieran en Barcelona 92 o eventos que les atraen más, como el Mundial de fútbol.

  7. Jesús

    En efecto, john no estuvieron ninguno en la final de baloncesto dando palmas como en otros eventos que comentas. Quizás fue porque la final era contra “Grecia”.

    También comparto tu opinión sobre el artículo de Vidal Quadras.

    Un saludo.

  8. Pedro L. Angosto.

    Creo que se entendió mal a Joaquín Costa cuando habló del cirujano de hierro, algo parecido hizo Ortega cuando pedía que las élites dirigiesen la vida política del país ante la ruina de la vieja política española: La política derechista de la Restauración, del caciquismo, del analfabetismo, del privilegio, del atraso, de la miseria, del nepotismo.
    Vida Quadras o Cuadras, no es un intelectual, es un hombre dedicado a la política que milita en la extrema derecha, como buena parte de quienes hoy dirigen al Partido Popular. Y es que si la izquierda, con todos sus defectos, ha hecho demasiadas reconversiones dejando parte de su equipaje ideológico y esperanzador en el último vagón del tren, la derecha española sigue teniendo unos profundos tics antidemocráticos, autoritarios y franquistas, es decir, fascistas. Se pudo, de no mediar la guerra, formar una derecha democrática con personalidades como Miguel Maura, Niceto Alcalá Zamora, Luis Lucia, Chapaprieta e incluso Jiménez Fernández. No quisieron, quisieron imponer su voluntad a sangre y fuego: Hoy sin renegar de sus antecedentes ideológicos fascistas, es decir franquistas -no he oído ninguna condena de los jefes de la oposición hacia el genocida-, nuestra derecha popular, sea Vidal Cuadras, sea Acebes, sea el señor de Murdoch, Rajoy o Zaplana, intentan incendiar el país, incluso puede que una parte de él haya ardido de verdad, sin embargo, en el país no hay fuego, sólo que no gobiernan ellos, lo cual, evidentemente, es intolerable.

  9. Ana Serrano

    Pataleta, sí, como dice mi admirado Miguel Veyrat; pataleta de mal criados. Sólo niños ineducados la prolongan de la manera en que la están prolongando estos impresentables llenándoseles la boca a base de insultos lamentables a Zapatero, pero ya lo sabemos y él sigue subiendo en las encuestas con respecto a PP. La verdad es que si es tan tonto ¿Cómo será el PP para estar 5 puntos por debajo del PSOE? o ¿Somos tontos los que lo votamos? Es igual, sí que ladran, luego cabalgamos y yo tengo mi esperanza puesta en Zapatero desde que lo llamaban “Sosoman” hasta sus hijas. Así como el que limpia rompe, el que hace tanto como está haciendo él, se equivoca, pero parte de unas premisas que son las más próximas a las mías y me parece intolerable esa crítica sistemática de la izquierda, para que se vea que es muy objetiva, a todo lo que hace, mientras “esos” rompen filas como una piña en torno a los suyos. La izquierda nuestra es… la repera, con perdón por la vulgaridad, pero es que estoy un poquito alterada y a explicarlo voy.

    Pérez Reverte maneja a Quevedo; Aznar es lector de Azaña y ahora viene este buen señor, Alejo Vidal-Quadras, al que Justo hace un favor aquí comentando su discurso lamentable y hace suyo a Costa citándolo fuera de contexto, de época, de momento, de lugar. Como si tuvieran algo que ver la situación y las razones de Costa con la situación y las razones del presente.

    Cada 11 de febrero, en mi casa (perdón una vez más por la cosa personal que siempre me acompaña) se producía la misma conversación entre mis padres: “Raúl, va a terminar el día y no me has felicitado. Hoy es mi santo (Nuestra señora de Lourdes)”. “Cómo ha podido pasárseme, siendo el aniversario de Costa”, lo que producía gran indignación en la del santo. Porque Costa y su reforma agraria fueron la esperanza y la ilusión de las gentes de izquierda del pasado, de las gentes que, como mi padre, vivían en un pueblo remoto de Aragón, en que jamás llovía y helaba ocho meses al año. La dureza que proponía Costa contra la monarquía indecente de entonces y para paliar la miseria de los pueblos de secano del norte de España, ¿Qué tiene que ver con lo que viene a decirnos ese escritor de pacotilla?

    Perdonen, me retiro porque es que hay cosas que…

  10. Ana Serrano

    Verá, Señor Veyrat, que le hago caso y que soy consecuente con lo que yo misma propongo siempre, lo de hacer oídos sordos a los que ladran, pero me cuesta tanto… Ay, como me cuesta. Con decirle que está comenzando a dolerme el estómago. Aunque lo de Haro me ha gustado tanto… Qué difícil no comentar, no entrar al trapo.

    Saludos ulcerosos.

  11. Ana Serrano

    Voy a rizar el rizo de lo personal (lograré que Justo me eche a gorrazo), pero es que hay cosas inexplicables que me asombran. Revivo hoy una escena familiar remota, en los santos de mi madre, a cuento de Joaquín Costa. Llega mi hermana y me abraza (no sabía yo qué día era hoy) emocionada. Hoy era el cumpleaños de mi madre.

    Qué raro es todo, que diría mi llorado Haro Tecgen.

  12. Ana Serrano

    Lo de Ay, bueno, ha sido un fallo que se ha colgado sin darme cuenta y ese artículo de Haro fue colgado 57 veces en su blog a su muerte.

    No son locos, mi querido Señor Veyrat, son bellacos.

  13. Russafa

    Mi querido y adorado Cazón de adobo…. lo suyo sí que es prosa. ¡me exalta por su brillantez!
    ¿quién preguntaba qué era ser español? USTED, querido mío, usted sí que lo es. Con un par, como debe de ser. Lo imagino de pelo en pecho, pecholobo, no sigo … que ya sabe lo que ocurre … que soy hembra
    Castellano lo imagino, de toda la vida, de raigambre, no como ese de Úbeda … pero bueno, qué puede salir de Úbeda ¿un escritor?
    y este !periodista de provincias¡
    A provincias se va a sentar cátedra …

    Parafraseando a nuestro querido Umbral, ¡gloria de las letras españolas! que en su biografía dice: escritor español.

    El que lo piensa todo primero, no escribe nada después. ¡Hay que ver cómo y cuánto escribe usted!

    Una abraçada molt forta

  14. Fernández del Río

    La prosa (de Haro) era bastante inteligible a la par que personal. Y, si se quiere, se la puede adjetivar de “roja”, en lo semántico. Decía lo que quería y se le entendía.
    A lo mejor es por que me falta lenguaje, pero a Umbral (a quien tanto admira Cazón), como columnista, no le etiendo en más del 50% de las veces. La otra mitad de artículos sí, y me rio y me gusta como usa el idioma, aunque considero que utiliza demasiados personalismos y referencias para sí mismo.
    Seguiría leyendo a Tecglen, a Umbral le empiezo y en seguida siento que me están tomando el pelo y que estoy perdiendo el tiempo, aunque a veces me sorprende y sigo.

  15. Fernández del Río

    De todas formas, los humanos: como las fichas del ajedrez, solo los meros peones avanzan siempre hacia delante, las demás fichas, las importantes, van para adelante y para atrás.
    Estaría asutado si Haro, o cualquiera, defendiera la misma postura política en 1944 que en el 2000.
    Pues eso, que como no soy río, me vuelvo. (Com no soc riu, m’en torne).

  16. jserna

    Cazón, alias Antonio Allen, sus denuncias de Castilla del Pino son…

    r e p u g n a n t e s. Cansa su prosa ordenancista y acusica. ¿Tiene usted un pasado limpio? Mire bien: algún pecado nefando o vicio escondido o dejación culpable podríamos hallar en sus días. Le falta coraje: firma anónimamente…, ¿como los valientes corajudos?

  17. jserna

    Por hoy no escribo más, pero mañana hablaré de Muñoz Molina, de su arte narrativo. En los términos que a mí me gustan, no en los que a usted le son propios, Cazobo. ¿Por qué me suena su crítica a la vestimenta de Antonio Muñoz Molina?

    Lo escribí tiempo atrás:

    El día 16 de junio de 1996, con gran expectación y soportando un calor sofocante, Antonio Muñoz Molina hacía su ingreso en la Real Academia Española. Le recibió Francisco Ayala. Hubo ausencias notables, como la de Camilo José Cela, enemistado con él, y hubo presencia de jóvenes autores ajenos a la Casa, como fueron los casos de Arturo Pérez-Reverte, Justo Navarro, Manuel Rivas, entre otros. Algún periodista resentido, villano –y son palabras de Javier Marías en ‘Mano de sombra’– comentó que Muñoz Molina no llevaba la pechera adecuada al frac preceptivo y que su corbata le parecía ridícula, tildándolo finalmente de hortera y camarero. ¿A qué cabe atribuir esa crítica malévola? Sólo puede deberse a la feroz inquina que los más próximos a Cela le tenían a Muñoz Molina. Todo se remontaba a dos años atrás. Ambos escritores habían tenido un serio encontronazo a partir de las declaraciones del Nobel y a partir de un artículo combativo con que el jiennense le había respondido. En 1994, Camilo José Cela había elogiado una novela del Raúl del Pozo y la calidad de la misma le servía para descalificar a una serie de jóvenes que no serían escritores, sino “pseudoescritores”. Muñoz Molina contestaría con un artículo en ‘El País’, un artículo célebre titulado “Teoría del elogio insultante”, en el que destacaba de qué modo Cela encomiaba la novela de un amigo denostando el resto de las obras de los autores rivales o que él veía como rivales.

    En fin, aunque no se dijo, el recuerdo de dicho asunto estuvo en el trasfondo de aquel acto, de aquel ingreso en la docta institución, de aquella crítica cursi a la vestimenta de Muñoz Molina, de quienes se habían opuesto a su incorporación. Por eso, en sus palabras ante los colegas el autor jiennense lo dejó bien claro: “un escritor no se vuelve mejor al ser elegido académico, pero tampoco creo que se vuelva peor”. En fin, la maledicencia de quienes se le opusieron con argumentos tan chabacanos e insultantes contrastaba, precisamente, con la generosidad del escritor, que tomaba a un autor exiliado que jamás había ingresado en la Academia como objeto y evocación de su discurso: Max Aub. Hablaba de un Max Aub muerto en México, de un Max Aub al que obligaron a sentirse extraño y extranjero. “¡Qué daño no me ha hecho, en nuestro mundo cerrado, el no ser de ninguna parte!”, dice en su ‘Diario’ de 2 de agosto de 1945. “El llamarme como me llamo, con nombre y apellido que lo mismo pueden ser de un país que de otro… En estas horas de nacionalismo cerrado el haber nacido en París, y ser español, tener padre español nacido en Alemania, madre parisina, pero de origen también alemán, pero de apellido eslavo, y hablar con ese acento francés que desgarra mi castellano, ¡qué daño no me ha hecho! El agnosticismo de mis padres –librepensadores— en un país católico como España, o su prosapia judía, en un país antisemita como Francia, ¡qué disgustos, qué humillaciones no me ha acarreado! ¡Qué vergüenzas! Algo de mi fuerza –de mis fuerzas—he sacado para luchar contra tanta ignominia”.

  18. Ventura

    Ana Serrano ha puesto el dedo en la llaga: nada tiene que ver el contexto del “cirujano de hierro” de Costa con el del artículo de Vidal-Quadras. Por lo tanto, lo que hace éste no es actualizar o apropiarse del argumento de Costa, sino crear uno de su propia cosecha, que por cierto exhibe una evidente carencia de conciencia democrática.

    También coincido con Miguel Veyrat: el tono del artículo responde sin duda a la impotencia; se trata de una pataleta potenciada por la “desgracia” que observa a diario: el incomprensible éxito de Zapatero y el no menos incomprensible fracaso de ese sector de la sociedad española que pretende rescatar a la patria mediante una nueva y purificadora dictadura.

  19. ivan

    Bueno. Más vale tarde que nunca, espero. No quiero desatender la invitación de Serna. Feliz regreso. No esperes de mí que trascienda la anécdota. No creo, como Ors (algunos dicen D’Ors: allá ellos), que haya que elevar la anécdota a categoría. Sí pienso, en cambio, que las categorías son anécdota.

    O sea: voté a Zapatero, a quien no tengo el gusto de conocer, y es probable que vuelva a votarle. Sí conozco en cambio a Vidal-Quadras, a quien nunca he votado, pero le tengo, además de por persona de rara inteligencia en un político, por amigo. Cosas.

    Valor añadido de este blog: el test del facha. Basta poner Haro Tecglen y sale un facha que desentierra (por enesimísima vez) el artículo facha de un Haro Tecglen casi tan jovencito como Günter Grass cuando estuvo en las SS. O sea: a los fachas les encanta demostrar (o eso creen) que Haro fue como ellos son.

    En cuanto a Muñoz Molina, permíteme no intervenir: pereza insalvable.

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