Juan José Millás…, cuando acierta

   millas2.jpg   A quienes escribimos diariamente, quemándonos las pestañas en la pantalla, a veces nos vienen momentos de crisis, de duda. Hay días en que vacilamos y nos interrogamos por lo que hacemos. ¿No deberíamos emplear nuestro tiempo libre en otra cosa más llevadera o egregia? Más aún, si de lo que se trata es de satisfacer el narcisismo que da ver lo que eres capaz de escribir, ¿no deberíamos empeñarnos en ciertas obras de las que nos creemos merecedores? 

Pronto aparecerá un volumen que hemos escrito Anaclet Pons y yo mismo (un volumen que ha sido un placer, una felicidad escribirlo, y del que pronto les daré cuenta). Ése y otros libros los pensamos,  los concebimos y con entusiasmo y momentos de crisis. El día en que el blog me impida trabajar así, cambiaré la periodicidad de mis entradas. Ustedes me comprenderán, claro. Escribir una bitácora o una tribuna periodística es, seguramente, oficio de cautivos: con una remuneración material o inmaterial y con una consideración personal o social…, escasas. Al menos para la mayoría. No sé si para Juan José Millás. Para tratar estos asuntos permítanme exhumar a Gustave Flaubert. Ya lo dije, ya lo traté, ya lo escribí, pero creo que debo insistir en su ejemplo, regresar a las indicaciones del maestro francés, sensatas e imposibles de cumplir por todos y en todo el tiempo.

En abril de 1858, Gustave Flaubert le escribía a un corresponsal cuyo deseo era convertirse en hombre de letras, un meritorio, un esforzado y abnegado novel que no sabía muy bien cómo administrar sus fuerzas, su energía, su creatividad, su ingenio y, sobre todo, que no sabía hacia dónde dirigir sus papeles. “Si siente una irresistible necesidad de escribir, y si tiene un temperamento de Hércules, ha hecho bien. ¡Si no, no!”, le advertía Flaubert. El autor consagrado le exigía perseverancia y esfuerzo, una capacidad sobrehumana, propiamente hercúlea, una tarea para la que se necesitan no sólo alguna agudeza e inspiración, sino también empeño, denuedo y un cuerpo incluso musculoso que soporte tal entrega. Por eso voy yo mismo al gimnasio: para desentumecerme, para consumir energía puramente física, para alejarme durante unas horas de la dedicación escrita, para sanarme del tóxico sedentarismo. “Conozco el oficio. ¡No es suave!”, añadía Flaubert. “Pero precisamente porque no es suave, es hermoso”, con ese rendimiento egoísta que implica crear algo que no existía.

Ahora bien, la creación o la escritura pueden dirigirse a numerosas metas, algunas verdaderamente satisfactorias, placenteras y bien retribuidas (aunque éstas sean a largo plazo o por la posteridad) y otras engañosas, perecederas. Entre estas últimas, el gran literato incluía el oficio de cronista y su lugar: la prensa, tan importante ya en tiempos de Flaubert. “El periodismo no le conducirá a nada, sólo a impedirle que realice largas obras y continuados estudios. Tenga cuidado. Se trata de una sima que ha devorado a los organismos más fuertes. Conozco a personas de genio (…). Perdón por el consejo si con él hiero una simpatía; sin embargo, tengo razón”. Es decir, estar al tanto, estar al cabo de la calle, estar bien informado, interpretar y transmitirlo no garantizan saberes ni disfrutes ni logros eximios, pues la dedicación cotidiana es un apremio que probablemente marchita. El periodismo como arte ramplón, prosaico, pues. El diario (el blog, en este caso) como escritura poco exigente, trivial, en fin.

“Lleve a cabo grandes lecturas seguidas; y escoja un argumento largo y complejo. Relea a todos los clásicos, no como en el liceo, sino para usted, y júzguelos como juzgaría a los modernos, amplia y escrupulosamente”. La recomendación no era mala: una lectura empeñada de los textos sublimes nos mejora, pero un seguimiento constante, inculto e irreflexivo de la actualidad nos adocena. La segunda encomienda aún era mejor: no lea al modo secamente académico, sino libre, ferozmente, y, sobre todo, subjetivamente: para usted mismo, no para rendir cuentas ante el maestro o el superior. Y, en fin, la última recomendación era exacta: tome a los clásicos como lo que son, como obras que habiendo rebasado su contexto, su determinación y sus límites, llegan hasta nosotros para mejorarnos y para convertirse en el banco de trabajo del escritor novel.

Los encargos que Flaubert le hacía a este escritor en ciernes eran sensatísimos. Lo que ya no tengo tan claro es el desdén del periodismo. Y ello por dos razones. Para quienes leemos a diario dos o tres periódicos, el papel impreso es un espacio consagrado que nos procura  esa información que ávidamente buscamos y que nunca nos sacia. Me recuerdo de niño, cuando mi paga no me daba para comprar periódicos y revistas (al menos todas las revistas que yo anhelaba); me recuerdo apostado frente al kiosco leyendo con vehemencia aquellas cubiertas de la prensa. Fue mi madre quien primero descubrió la rareza que me aquejaba: me las daba de informado, estaba al cabo de la calle, porque leía gratis aquellas primeras planas. Era, sí, una información superficial, y nunca mejor dicho: la que me proporcionaban las cubiertas escuetas. Cómo voy a sentir ahora desdén por la prensa. No puedo.

Por otra parte,  escribir en la prensa no suele arruinar grandes carreras en ciernes: simplemente porque nos apañamos con recursos y logros que sabemos escasos. En efecto, para los que nos contentamos con no dañar la sintaxis, la abnegación y el retiro propuestos por Flaubert (y que él se infligió a sí mismo) son exigencias sin recompensa. Entre quienes me rodean (empezando por mí mismo) no conozco a personas de genio que hayan visto frustrada su escritura por esta dedicación: no tenemos obras eximias cuya realización se vea impedida por esas tareas menores. ¿O sí? Algunos suelen reprochar a Juan José Millás que haya arruinado su carrera de novelista por la entrega diaria y furiosa a la columna periodística. Es un error plantearlo así, como ya dije. Millás alcanza la perfección en el espacio corto…, su gran hallazgo. Millás es imbatible en la columna, en la narración breve que condensa un mundo, en la mirada insólita. Dios está en lo particular, decía Flaubert: en ese detalle inapreciable a simple vista que Millás revela. Hay periodistas toscos, pequeñísimos, de vuelo gallináceo, que se creen gigantescos: hacen metaperiodismo. O eso creen. Y hay narradores de tirada corta que atinan casi siempre. Yo no le pido a Millás la gran novela que exigiría Flaubert. Yo le pido cada uno de esos relatos breves y definitivos con que nos obsequia, un libramiento cotidiano… con el que no siempre acierta. Y si hay días en que no acierta no es por desaliño creador, sino por exceso imaginativo. Con todo, será recordado por eso: por la observación insólita de lo real y por la inobservancia humilde de sus reglas.

Así es que los diaristas (del diario personal o público) y los bloggers seguiremos leyéndole y seguiremos empeñándonos en la escritura hasta que nos sobrevenga el tedio o hasta que nos hundamos definitivamente en la sima con que nos amenazó Flaubert.  Mientras tanto, disfrutemos. Hoy hay columna de Juan José Millás, en  El País: como tantas veces en Levante. 

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Hoy, viernes, artículo de JS en Levante-EMV:

Excesos informativos”.

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Presentación de Juan José Millás en Valencia.

0 comments

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  1. Paco

    Serna ya era hora de que le hicieras un homenaje a Millás. Como es un escritor de tu cuerda todo son alabanzas. Hasta cuando se equivoca con su furia anti-pepera, eh?

  2. Maika L.V.

    Vaya, ¡por fin te deskubrí!: holas.

    “Escribir una bitácora o una tribuna periodística es, seguramente, oficio de cautivos: con una remuneración material o inmaterial y con una consideración personal o social…, escasas.”

    Pues mi bitákora es de DENUNCIA (ya hasta me da vergüenza decir por ahí el asunto de que he sido víctima: se me fastidia MI prestigio). Además, las bitácoras NO deber absorberte, en perjuicio de lo de fuera, que es lo importante. YO estuve absorbida, y TODOS los que están así (tú, casi) no son otra cosa que ADICTOS de internet. Yo tuve que ir a una psikóloga.

    A mí Millás me parece ACEPTABLE en la distancia corta (narrativa). En la larga no sabe bien (yo por ahora tampoco, pero porque tengo 20 años).

    Taluego.

  3. John Constantine

    La verdad es que de Juan José Millás sólo leí, hace ya más de 20 años, “Papel mojado”. Así que de su literatura no puedo hablar.

    Pero su condición de asalariado del grupo Prisa a mi me parece que le está empezando a equiparar a aquellos intelectuales que jaleaban las bondades del Sr del bigote en sus tiempos. Su reciente entrevista- reportaje a Jose Luis Rodriguez Zapatero en “El Pais” era todo un ejemplo de seguidismo y falta de independencia intelectual.

    Pero lo más grave, a mi parecer, ha sido en una reciente edición de “La ventana” de la SER cuando, en relación al tema de Natascha Kampush, ha exigido al abogado de la familia de la víctima la “necesidad de la sociedad de conocer los detalles del secuestro”. O sea, que alguien como él, que debería ir en contra de la exposición innecesaria de un caso tan truculento, lame la mano de quien le alimenta -la prensa- y se pone del lado de la prensa más basurera y despreciable.

    Lamentable, a mi parecer.

  4. Juan Moreno.

    Creo que hace Ud muy mal tomándose el anotar cada día en su “blog” como una obligación.

    Debería de escribir cuando tenga algo de lo que hacer partícipe a los demás, bién sean sus momentos felices ó preocupantes.

    Se ahorraría el varapalo que le ha dado John Constantine y de paso nuestro deso de leerle aumentaría.
    No escriba compulsivamente.

  5. Inquisitor

    Sólo leo a Millas los domingos. Millas, Estefanía, Gallego, Torres & et al. Todo en la misma sábana. Siempre realizo la misma comprobación. Buscar las siglas PP en sus artículos. 75% garantizado. Destilerias de odio pepero El País S.A. Estefanía por los menos tiene tablas y escribe muchísimo mejor que Millas.
    Saludos cordiales.

  6. John Constantine

    Nada de varapalo, Sr Moreno. Simplemente D. Justo tiene una opinión y yo la contraria, pero sin ningún ánimo de acritud. Además D. Justo ha aludido a la capacidad literaria de Millás -en la que ni entro ni discuto- y yo he aludido más al “personaje”. E incluso seguramente se puedan dar razones respetabilísimas para defender a Millás de mis críticas.

    Más allá de consideraciones ideológicas, creo que los escritores españoles -de todo signo- cometen un gran error el inclinarse claramente por opciones políticas concretas, más allá de defender consideraciones éticas, morales o sociales que sí les competen como intelectuales. Pero todos los casos son diferentes, como el del “Partido” de Boadella, Espada y demás. Aquí si hay- en mi opinión- razones para la movilización. Pero claro, opiniones

  7. Jaime

    Pues creo que tienen razón con lo de la furia antipepera de Millás, se pasa. Pero tiene razón J. Serna por eso que dice de sus columnas, “será recordado por eso: por la observación insólita de lo real y por la inobservancia humilde de sus reglas”.

  8. Ana Serrano

    La furia anti PP de Millás me parece una característica más de su peculiarísima personalidad. Es como una constante, como su firma. Ya sé que a veces se equivoca (siempre con arreglo a mi punto de vista, naturalmente, que puede ser el equivocado), pero me fascina su escritura. Tengo un amigo escritor (del PP), que dice que es el único periodista que hace literatura. Y no creo que la obligación de la columnas diarias (Hace dos, que yo sepa, y completamente distintas) lo aparte, o le quite tiempo del relato mayor. Lo que lamento es que intente ese relato mayor que, al menos a mí, no me convence en absoluto. Su genio está en lo breve y en su modo genial de relatar en ese breve espacio.

    Hay otro escritor maravilloso, también de artículo diario, bastante más largos que los de Millás, que me fascina: José Luis Alvite. Escribe en La Opinión de La Coruña y no hace otra cosa. Jamás ha escrito nada más que artículos. Para mí es uno de los grandes, como Chopin lo era con sus páginas breves. Hay en mi foro un amable forero, que nos cuelga a diario los artículos gallegos de ambos, de Millás y de Alvite. Les coloco el enlace por si les divierte.

    Y gracias, una vez más, Justo, por su esfuerzo diario que valoro enormemente.

  9. jserna

    Lo que menos me interesa de Millás es su filiación política, su adhesión ideológica, aunque reconozco que ese hecho no es irrelevante en un autor. Adoro a Borges y, qué le vamos a hacer, era conservador, muy conservador y, al inicio del Proceso (1976) hizo declaraciones sobre la dictadura argentina deplorables. Millás, como bien insiste Ana Serrano, es un maestro de lo breve: sin comparar, porque son autores muy distintos, Borges nunca escribió una novela. “Lo que lamento”, añade Ana Serrano, “es que intente ese relato mayor que, al menos a mí, no me convence en absoluto. Su genio está en lo breve y en su modo genial de relatar en ese breve espacio”. Exacto.

  10. Julia Puig

    Estoy completamente de acuerdo con Justo Serna, es un error “reprochar a Juan José Millás que haya arruinado su carrera de novelista por la entrega diaria y furiosa a la columna periodística”. De vez en cuando conviene mirar las “cosas literarias” desde la óptica del periodismo. El periodismo está ligado a los orígenes de la literatura moderna. Constituye una de sus vertientes, una de sus opciones. Desde la opción del periodismo entramos en la escritura de visión crítica, en el registro de los sucesos y su comentario. El primer escritor de esta especie: Montaigne; el primero en nuestro idioma: Baltasar Gracián; los primeros en nuestro Nuevo mundo: los cronistas de Indias.
    Escribía Montaigne, en la célebre advertencia al lector de sus ensayos completos, “Quiero que se me vea en mi forma simple, natural y ordinaria, sin contención ni artificio: porque soy yo mismo el que me pinto…”. Está claro, que se trata de una modestia irónica. Generaciones de lectores, durante siglos, han empleado sus ocios en lecturas de aquella especie. ¿Por qué? Porque la escritura del yo es la del testigo, la del observador directo, la del que dice, “sin contención ni artificio”, esto es, sin autocensurarse y sin adorar la píldora.
    Me vienen a la memoria ejemplos como el de Leandro Fernández de Moratín, con su retrato amable, socarrón y sonriente, que nos dejó nuestro gran memorialista y periodista del siglo XIX. Puede, quizás, que la originalidad de Borges con su constante alternancia entre ensayo y ficción derive de esta maravillosa herencia de los cronistas anteriores.
    Creo, sinceramente, que en este weblog, bitácora o diario personal, Justo Serna realiza una brillante creación literaria con un papel de “vanguardia de pensamiento”, como diría Alvin Tofler en la llamada “sociedad del conocimiento”.
    En una ocasión le preguntaron a Juan José Millás: “¿Quien controla la palabra, controla la realidad? Su respuesta fue: “Es una responsabilidad compartida…Yo creo que el dueño de la realidad es el dueño de la palabra, y que una sociedad que no sea lo suficientemente culta como para interpretar la realidad a través del lenguaje, es una sociedad dominada. Se están creando sociedades analfabetas, que pueden leer la realidad mecánicamente pero no pueden interpretarla.”

  11. jserna

    Distinguido señor Juan Moreno, dice de mí: “Creo que hace Ud muy mal tomándose el anotar cada día en su “blog” como una obligación. Debería de escribir cuando tenga algo de lo que hacer partícipe a los demás, bién sean sus momentos felices ó preocupantes.Se ahorraría el varapalo que le ha dado John Constantine y de paso nuestro deso de leerle aumentaría.
    No escriba compulsivamente”.

    ¿Usted cree que lo que escribo cada día lo hago compulsiva o mecánicamente? ¿Usted cree que debo esperar a tener “algo de lo que hacer partícipes a los demás”? ¿Cree, de verdad, que esto que escribo lo hago porque no tengo nada que decir?

    Me resulta incomprensible su diagnóstico como facultativo de la escritura.

  12. Russafa

    Coincido con Ana en muchas cosas de las que ha dicho. Millás, desde mi punto de vista, es un maestro de la narración en corto. He leído casi todas sus novelas y, excepto las primeras, el resto están más afectadas por su tendencia a la cortedad. Su trazo es afilado, certero y es un maestro de pintar la irrealidad de la realidad. Sus ojos se fijan en detalles que a los demás nos pueden pasar inadvertidos. Y, si no estoy equivocada, en sus artículos nunca recurre a la descalificación, al insulto o la grosería. No le hace falta ya que sabe manejar la ironía y humor.
    Una de las cosas que más me gusta es que, mediante la ironía, cuestiona al lector. Él expresa su punto de vista pero, al final, deja en el aire como una pregunta que cada uno se debe responder.
    Partidista. Sí, lo es. Pero tengo la intuición de que lo sería estuviera en el lado que estuviera. Está en el grupo Prisa porque esa es su tendencia, de lo contrario estaría en Vocento, o con Pedro J. Creo que en este caso su dardo iría a parar con igual partidismo tajante contra el PSOE.
    Sé que estamos hablando de Millás pero en los otros grupos mediáticos también hay escritores de rancio apellido y se considera normal que estén.
    Como ha comentado Ana, José Luis Alvite es de corte similar. Me gusta mucho. Como también aprecio mucho las columnas de Manuel Vicent.

  13. jserna

    Querida Julia Puig, le agradezco sus generosas palabras sobre este blog, que quiere ser lo que usted dice. Lo que no tengo tan claro es que el empeño en mejorarlo día a día se cumpla. Tal vez porque escribo sin tener nada que decir, según Juan Moreno.

  14. Julia Puig

    Como decía Gustavo Morales: “escribir, es un arte que se cultiva, que toma tiempo, y que es profesión de pocos. De los pocos que se atreven a abrir sus mentes y expresar sus opiniones.”
    Señor Serna admiro, sinceramente, todo lo que en este pequeño espacio nos relata diariamente, y desde luego, creo que sus aportaciones diarias son una auténtica creación literaria. No estoy de acuerdo para nada con Juan Moreno
    Me quedo de todas formas, con aquella frase de Juan Millás: “Yo soy de clase media y no tengo acceso a reflexiones tan profundas.”

  15. Ana Serrano

    Ayer me fue imposible hacer ningún comentario al artículo de Justo. Entré a las tres y media de la madrugada y, al fin lo hice, aún a sabiendas de que prácticamente nadie lo leería, pero fue el modo de “quedarme a gusto”, pero no he tenido más remedio que ir a buscarlo para volver a pegarlo aquí y perdonen la reiteración, pero creo que vale tanto para ayer como para hoy, con respecto a nuetro generoso anfitrión.
    _________

    Ana Serrano said,

    Octubre 27, 2006 at 3:32

    Me ha sido imposible escribir hoy aquí, pero me resisto a dejarlo pasar sin dar mi opinión.

    No veo vanidad, ni egocentrismo en este blog; es todo lo contrario, Justo Serna es didáctico y modesto y sus respuestas en la entrevista son magníficas. Ni siquiera entiendo bien qué es lo que reprochan o critican porque, aunque hubiera narcisismo en Justo Serna, eso sólo querría decir que es que está sano. Salvo patologías, que todos conocemos, el narcisismo es consustancial a nosotros y hay terapias para recuperarlo en quien no lo es. Hasta la religión nos dice que amemos a los demás como a nosotros mismos. Se da por hecho que a nadie como a nosotros. El exponer ante desconocidos, que pueden ser analfabetos, nuestros conocimientos, como hace el Señor Serna, a mí me parece un acto de humildad. Siempre lo es someter a discusión algo en lo que hemos quemado nuestras pestañas y que hemos pensado, madurado y estudiado.

    Y el deseo de distinguirnos, de ser distintos, únicos, de decir la palabra nunca dicha y pensar el pensamiento nunca pensado ¿? No puedo estar de acuerdo, de ninguna manera, con la frase que nos cita Justo Serna, porque todos somos absolutamente originales, porque, cada pensamiento, cada idea, cada cosa que hacemos y creamos, cada uno dentro de sus posibilidades, de su preparación, es distinto y es distinto a sí mismo, incluso. Una misma lectura es distinta según el estado de ánimo, el tiempo trascurrido. Cada nuevo amor, es distinto al anterior, por eso siempre se piensa que el último es el más auténtico, por lo distinto, por lo “original” que es. Cada madre que pare a un hijo, está pariendo al primer niño que ha nacido en el mundo y es la pura verdad.

    Hay una verdadera obsesión con cambiar todo, con partir de cero para crear algo verdaderamente único y ese es el modo de no crear nada de verdadero interés, de no llegar jamás a eso que todos sueñan tener que se llama “Voz propia”. Con los mismos mimbres: Beethoven, Mozart, Chopin y hasta Boulez. Con los mismos: Velázquez, Rembrandt, Goya, Tintoreto y Góngora y Quevedo y Machado y Veyrat. Woody Allen, Charlot, Visconti o Dreyer.

    El ser distinto y único está en nosotros mismos, con nuestros dos ojos, nuestra nariz y nuestra boca: todos iguales, pero todos distintos. Lo que pasa es que a unos la providencia les ha dado, con esos dos ojos, esa nariz y esa boca, la belleza y a otros no. A Ribera (José de), a Wagner y a Goethe, les ha dado el talento y el crear de otro modo, pero a ese talento hay que ayudarlo, como lo hicieron ellos queriéndolo hacer bien. Yo creo que Bach y Leonardo y Voltaire y Justo Serna, lo único que pretendieron, que pretenden, es hacerlo bien y todos ellos son las luces de nuestro mundo, el camino a seguir y ese camino es, fundamentalmente, trabajar como bestias, con toda la pasión, con toda nuestra vida. Que lo que quede luego sea distinto o no, sea una Creación, eso ya…

    Así lo creo yo.
    _____________

    Y añado hoy: del mismo modo que el género de Millás es tan digno como cualquier otro, éste que practica Justo Serna en su blog, en que siempre tiene algo que decir, es magnífico y pido a todos los santos en los que no creo, que encuentre el lugar, a diario, para seguir viniendo aquí.

  16. marpop

    Dice “Maika L.V.” que “A mí Millás me parece ACEPTABLE en la distancia corta (narrativa). En la larga no sabe bien (yo por ahora tampoco, pero porque tengo 20 años)”, no digas eso de que por ahora tú tampoco, mujer, que eso no es cosa del tiempo o de la técnica, el estilo se tiene o se tiene, lo otro ya son puntos a tu favor o en tu contra: ánimo!
    En cuanto a Millás, es uno de mis preferidos, y tb me da lo mismo su filiación política, es como si nos planteamos si está casado o vive en un adosado a las afueras: sinceramente, me da lo mismo. Siempre me han gustado más sus columnas y sus cuentos que las novelas, pero bueno, puede permitirse esos deslices, al fin y al cabo es un contador de historias, cotidianas a la par que surrealistas.
    Tres hurras por Millás. Que vaya bonito el fin de semana.

  17. Paco

    Ya dijimos el otro dia que la ùltima novela de Millás ha sido vapuleada por Jordi Gracia. Dònde está el Millas novelista de los años 80?

  18. Javier ( el más antiguo)

    Yo también me uno a la cita de Julia: “Yo soy de clase media y no tengo acceso a reflexiones tan profundas.”
    No tengo tanta capacidad de lectura de libros o de prensa, como se les nota a casi todos los participantes del Blog, no se si por falta de tiempo o por vagancia. Quizá por eso no intervengo casi, si lo hago es brevemente y casi siempre me empujan a intervenir los “Trolls”,
    Tengo carpetas en mi Word, donde guardo columnas de Manuel Vicent y de Juanjo Millás. De Juanjo me gusta esa manera de darles caña, no a los del PP en general, sino a los de el ala derecha de la gaviota del PP, a los que nos meten en una guerra para buscar armas que no aparecerán, a los de la doble moral, a los que tachan a los rojos de pancarteros y después no paran de manifestarse con pancartas, los que se preocupan de gastar del erario publico en visitas Papales y obras faraónicas y olvidan lo inaccesible de comprar una vivienda, etc. etc. etc.
    En fin como ven esta gente me da para explayarme un poco más. Por eso me gusta Millás, porque les dice lo que yo les diría, y mas cosas que a mi no se me ocurren, además lo hace con ironía. Y escribe en diarios de izquierda y participa en la SER que es lo lógico, igual que otros escriben en ABC o en El Mundo y participan en la COPE y en Radio Ínter-economía, sacando motes e insultando, lo cual no he observado en los medios de izquierda.
    También me gustan Fernando Delgado y Miguel Ángel Aguilar.

  19. Cafeína

    A mí Millás me produce una sensación de profundo desagrado porque siempre está de mala uva, caiga quien caiga y pase lo que pase, venga a cuento o no, aparte de su rollo sádico-místico-freudiano que ya me tiene muy harta pues no lo renueva ni bajo tortura. Novelas no leo hace años siguiendo el muy sabio consejo de Josep Pla, pero como lectora impenitente de El País confieso que siempre me salto las columnas de los dos pedantes mayores del diario: Millás y Vicent. Siento que ambos sean valencianos. ¡Ah! Señor Paco, Jordi Gracia me parece tan mal crítico como Millás escritor. ¡Hombre, se me acaba de ocurrir, quizás haciendo “llibrets” falleros no estaría mal el Millás de las narices. Y no es nada ideológico, quizás sea más roja que él.

  20. Javier ( el más antiguo)

    Entonces Alexo espero que no vuelvas a interesarte mas por este blog lleno de “pedantes”. Hasta nunca jamás.

  21. Paco

    Pero Cafeina porque le pone de los nervios Millás. Si es de izquierdas: mujer, como usted, no?, y Gracia es del Pais. Como usted, no?

  22. Javier ( el más antiguo)

    Paco: ¿es que no ha leido el post de Cafeina?
    Yo lo leo y veo porqué Millas le pone de los nervios. Ande leaselo 30 veces a ver si lo comprende.

  23. jserna

    A pesar de todo lo que aquí se ha dicho, sigo pensando que Juan José Millás es un gran columnista de prensa, de mirada insólita, un autor que no siempre acierta, pero al que le perdonamos sus excesos: justamente por lo inaudito de su observación. “Siempre me he preguntado cómo pasa el tiempo dentro de una lata de sardinas”, decía Millás en un viejo artículo titulado “Enlatarse o morir” (que ahora pueden leer en ‘Cuerpo y prótesis’). “Desde luego, más despacio que afuera, pues algunas no caducan hasta el año 2003 o 2004. Una barbaridad”, admitía. “Sin embargo, en el momento mismo de abrirlas entra el tiempo en ellas y a los dos días te asomas a su contenido y da asco, aunque la hubieras guardado en la nevera. Una lata de sardinas cerrada es un tesoro temporal”. Exactamente como la literatura, insistía Millás. “Los libros tienen algo de lata de sardinas (…). Lo malo es que cuando uno sale de la lata o del libro entra en el tiempo y en dos días se queda peor que un berberecho a la intemperie. Así que usted verá, o se enlata o lee sin parar. Yo le aconsejo lo segundo. Proporciona los mismos efectos rejuvenecedores y no da claustrofobia”. ¿Podrían imaginarse ustedes una metáfora más insólita para describir las propiedades de la lectura? Este texto es una espléndida e irónica defensa de la lectura como modo de “enlatarse”, de darse más vida, más tiempo, de prolongar la caducidad. La peor comparación que cualquiera de nosotros pudiera pensar (lectura = lata de sardinas) se convierte en el artificio de Millás en una divertida y justísima metáfora, en una pertinente defensa del “arte de leer”.

    Quién pudiera…

  24. Cafeína

    ¿Enlatarse, Serna? Usted no sabe lo que dice… ¿Ha perdido el juicio? No caiga en las redes maléficas de Millás: Es un enfermo.

  25. Ana Serrano

    A ver, Cafe, que Justo Serna lo que ha dicho es que hay que leer para conservarse sin tener que meterse en la lata de sardinas.

    Cosa tan arrebatada y pasional como nuestra Cafeíana, no se ha visto. Usted disimule, Justo, como se decía en el teatro antiguo, que Cafe es la muestra de que los rojos somos capaces de criticar a los nuestros, en lugar de hacer piña, estemos o no de acuerdo (así nos va).

    Millás es genial, se ponga mi Cafe como se ponga.

  26. Pecador

    Pobrecita mía, más que de café esta niñita tiene la sangre de aspartamo: 160 veces más dulce que el azúcar y con un valor energético de 4 calorías por gramo.

  27. Cafeína

    Ana, es que soy una hiperactiva, como mi propio nombre indica, y a veces leo a saltos. Sorry, Serna. ¿Pecador, quiere que le de ideas? A lo mejor las necesita, porque como trasngresor es usted más bien un pobre tipo. Por no lamarle gilipollas, ya que no le gusta a Justo Serna que aquí se digan esas cosas.

  28. jserna

    Te agradezco el consejo, Iker. Aunque parezca mentira aún no he podido averiguar cómo se sangra en el documento de WordPress: como hacemos en el Word. Estamos en ello.

  29. Cafeína

    Amado Justo, quiero defender el sagrado del texto. Las líneas justificadas llevan todas barba. Y barba rala, se lo aseguro, de oscuro rabino alopécico.. Deje el sangrado en su sitio, que recuerda no sólo el ritmo de las mareas y las olas, sino también el ir y venir de los mejores versos. Y sus frases, a veces, hasta tienen ritmo y todo.

  30. Cafeína

    Transgresoramente suya,
    Cafeína,
    160 veces más dulce que el azúcar. Peligrosamente energética.

  31. jserna

    Pues –ahora que lo pienso– creo, Cafeína, que tiene razón: el desigual margen de la derecha –con los entrantes y salientes de una sierra– muestra gráficamente el vaivén de un pensamiento fragmentado e imperfecto. El sangrado ajusta, embellece y asea el texto hasta dejarlo inerte. Por eso se parecen todos nuestros documentos de Word…

  32. Well I Think

    —–BEGIN PGP SIGNED MESSAGE—–
    Hash: SHA256

    Cafeína said, “[…] Por no lamarle gilipollas, ya que no le gusta a Justo
    Serna que aquí se digan esas cosas”

    … y después hay que decir “yo no he sido, me han suplantado”.

    =;-)

    —–BEGIN PGP SIGNATURE—–
    Version: PGP Desktop 9.5.0 (Build 1202)

    wsBVAwUBRUOW6j12li6CYwn/AQhJAggAsVvaCf5E3iEQfwSGznC3NYIj61PghvgX
    h/+XBG7ed7SgaMBDhOdxR/Gc6CHAKIeExt2+zhJOKcm2YFUm8lpOv+jAyJVWDJxd
    x/y1yYa3mK21lw8IIRgvFd4V6efZFW63d+QndVmQV079BZ43EbZxR2BqyiGeOQHw
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    =JWrD
    —–END PGP SIGNATURE—–

  33. Cafeína

    Mil disculpas Well You Think So, quería decir soplapollas. Perdone el error: Y el calificativo le incluye a usted también.
    Gracias, Justo, sabe usted que ética y estética van juntas, y que al mismo tiempo “ética y lógica son fundamentalmente la misma cosa: el deber hacia uno mismo”, como decía Otto Weininger en “Sexo y Carácter”, lema que tomó el mismísimo Wittgenstein para abrir el Tractatus. Hará bien en conservar el sangrado. Enhorabuena.

  34. Maika L.V.

    “”” jserna said,

    Octubre 27, 2006 at 20:36

    ¿Paz Vega López? Una leyenda del ciberespacio. Antonio Gálvez, le agradezo el envío de su novela ‘Caliente’ en la que salgo y soy un personaje de ficción.

    http://pazvegalopez.blogspot.com “””

    Sí, soy y seré una leyenda (tu comentario lo voy a destacar, ahora, en mi bitákora). Sólo unos matices: YO no soy la EX vaca Gálvez. Soy Maika, sí, la verdadera Paz Vega López, pero MAIKA (esto también lo voy a desarrollar ahora en mi bitákora.)

    Dejas claro que me KISISTE y me KIERES, lo cual nunka he dudado. ¡Pero YO soy Maika, VÍCTIMA del abuso de la EX vaca Gálvez.

    Besos,
    MAIKA

  35. Ana Serrano

    Mírate, Cafeína, los enlaces y lo vas a entender. Es algo raro, pero, pese a las enormes diferencias, hay un punto en que esta chica se parece mucho a ti. Me ha costado entenderlo, porque una es cortita, pero al fin me he enterado. Tengo algo de miedo por Justo, en las garras seductoras de esta Paz Vega. Veremos en qué queda la cosa. :-)

  36. Ikercool

    Yo solamente escribo en el blog cuando estoy nervioso. Soy incapaz de abrir el word y ponerme a escribir, pero lo del blog es distinto, si quieres hacerlo anónimo da mucha libertad. Pones uns foto bonita aqui, pegas un retal allá, de vez en caundo una idea propia que se deja caer como si nada, Asi, es por lo menos mi acercamiento al blog. Sería imposible para mi redactar tres folios sobre un tema concreto y encajar las críticas. Soy de los que no dan la cara.

  37. Ana Serrano

    Tú no necesitas esas cosas para seducir, querida Cafe. Hasta los que aquí se meten contigo es porque piensan, como la zorra, que están verdes, que nada tienen que hacer contigo.

  38. Ana Serrano

    jserna said,
    Octubre 29, 2006 at 14:04
    No me kodas, Kafeína.

    :-) Tenemos el día jolgorioso. Pero, pobres míos, no saben, la ca es sólo en lugar de la ce y de la cu. Carrocillas los veo, je, je.

  39. jserna

    Ya, Ana, ya. La primera que ha empezado con la K destemplada es Cafeína: su uso es incorrecto y por eso yo le digo que no me koda…

  40. Kafeína

    ¿Alguien está jugando a las identidades kambiadas? Sí, de karrozas puede andar el juego. Ese no es el “estlilo” de Ana Serrano Velasco. algún hijoputilla se nos ha colado…

  41. Kafeína

    ¿IWill think so, no estará usted tocando de nuevo los cataplines, que es lo que tiene usted en el lugar donde en su bienamada España se suelen tener los cojones?

  42. Ana Serrano

    ¡Soy yo, Cafe, soy yo! ¿Por qué no es mi estilo? No he pretendido tener mala baba en ningún momento, es que me he partido de risa con Kafeína Kusto y el no me Kodas. Están hoy inspirados y me río, es sólo eso, que se agradece un poco de distensión ¿No?

  43. Ana Serrano

    Don Justo, hay que cambiar la hora aquí, que seguimos con la vieja y perdón, si ya se había dado cuenta. Yo no sé hacerlo, igual está usted en las mismas, es por si no se ha acordado.

  44. Kafeína

    Perdona, perdona, Anita, es que el falso inglés este de los puñetazos al teclado tiene una de identidades secretas que ni el CESID de la época de Franco. Me ha parecido reconocer uno de esos signos que coloca él como las miguitas de pan de Pulgarcito para encontrar el camino de casa. ¡Pobre! Pobre I will think so, tan mayor y sin saber nada… Lo siento, no hubiera querido konfundirte con alguien tan kutre. Besos y carantoñas varias.

  45. Ana Serrano

    Bueno, por ésta vez, te perdono, pero que no vuelva a repetirse ¿eh? (Ana Serrano se aleja con gesto de dignidad ofendida y es que confundirla así es mucho, oiga).

  46. Sara

    Millás tiene una prosa exquisita, con dosis de ironía y sagacidad otorgan una calidad única en sus escritos. ¿Quién sino condensaría tantas verdades, con un estilo inconfundible en un espacio tan breve como la columna periodística?

  47. pepe luis

    pues el Millás será el maestro, pero a este posible alumno, tampoco se le da mal lo de la brevedad y contundencia. Eso si, este no va a piñon fijo.¿No lo creen? Pongan blog de pabormi en google y ya me dirán si se parecen o no. Saludos a todos.

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