Diez buenas razones para escribir un blog

  apagar.gif Ayer recibí un amable correo de Elena Casero en el que me informaba de la entrada que un blogger conocido había escrito. El comentario trataba de las bitácoras, de la libertad que han de darse quienes las mantienen abiertas. No han de sentirse fiscalizados, controlados o perseguidos por ciertos lectores inquisitoriales o quisquillosos que reclaman al autor el blog que a ellos les gustaría escribir. Con guasa y con dolor, dicha entrada se titulaba Manifiesto  del mal blogger. Suscribo casi por entero las cláusulas de su panfleto y, desde luego, me adhiero a la libertad que exige frente a lectores melindrosos o irritables.  De todos modos, más allá de esos bloggers  severos que nos inspeccionan, el principal custodio de nuestra escritura es uno mismo que, sometido a cierto tipo de disciplinas, se exige determinadas cosas. Nos mostramos, nos revelamos, y eso hace que el superyó más o menos tiránico que nos vigila acabe por ser nuestro principal gendarme. Decía Freud que el superyó es una instancia psíquica en la que se reúnen el ideal del yo y el tribunal de conciencia. Es decir, lo que nos gustaría ser, aquella figura mejorada del yo a la que nos gustaría parecernos, pero también unos criterios morales más o menos inflexibles con los que nos medimos a nosotros mismos. Pensando en ello y recordando viejas lecturas, he querido preguntarme por qué escribo este blog.  

Pues bien, en mi auxilio acude Roland Barthes, un semiólogo que, como ayer recordábamos, es objeto de denuesto y caricatura por parte de Félix de Azúa. Barthes no fue ese oráculo oscuro e irresponsable, al menos todo el tiempo, sino  un autor reflexivo que se interrogó principalmente sobre la escritura y la comunicación. Hace muchos años, en 1969, a requerimiento de Il Corriere della Sera enumeraba las razones por las cuales creía que escribía, un sencillo decálogo sobre las exigencia del yo o del superyó (quién sabe),  pero en todo caso un manifiesto particular del que aún podemos extraer lecciones aprovechables. Ahora, ustedes pueden leerlas en un pequeño volumen que reúne textos breves, entrevistas, sueltos de periódico, obra efímera de Barthes en la que hallamos, sin embargo, una reflexión profunda acerca de las Variaciones sobre la escritura (Paidós). 

Los motivos que Barthes se daba son semejantes a los míos, a los de tantos de nosotros que emborronamos papel o pantalla, aunque de algunas de esas razones discrepe. La enumeración es exhaustiva, clara, metódica: no se confirma, pues, ese diagnóstico de Félix de Azúa cuando con furia retrospectiva le achacaba a Roland Barthes oscuridad culpable. En todo caso, sólo cabría reprocharle al autor, al gran Barthes, que en su respuesta se sometiera a los números redondos, esos contra los que combate con suerte desigual Enrique Vila-Matas. Por esto, el breve texto al que aludo lleva por título “Diez razones para escribir”. Probemos, pues, a leerlo tomándolo como falsilla de mis propias razones. 

En primer lugar, admito escribir en este blog “por una necesidad de placer que, como es sabido, guarda relación con el encanto erótico”, con la pura fruición e incluso con la alegría: por eso no me gustan las declaraciones avinagradas que en otras bitácoras leo. No comprendo por qué se extiende el rencor en la Red y por qué el tono áspero, hosco, de ciertos internautas puede llegar a contaminar a los simpáticos comunicantes que frecuentamos. 

En segundo lugar, escribo “porque la escritura descentra el habla, el individuo, la persona, realiza un trabajo cuyo origen es indiscernible”: me libera de mí mismo, me vacía, me trocea, me expone sin que tenga que sentirme ufano por pastorear a una grey de adeptos. Hay bitácoras en las  que se establecen custodios de guardia que son como la guardia pretoriana del blogger maximus 

En tercer lugar, quiero pensar –ojalá sea así–, quiero pensar, insisto, que escribo “para poner en práctica un don, satisfacer una actividad distintiva, producir una diferencia”, algo que me justifique. Tal vez. Al escribir descubres frecuentemente eso que no sabías que sabías y al poner en orden las palabras, exhumas lo que ignorabas que poseías. ¿Narcisismo? Por supuesto, la escritura como espejo gracias al cual te acicalas haciendo retoques a una identidad que deseas mejorar.  

En cuarto lugar, aunque me produzca un cierto embarazo admitirlo, probablemente también escribo “para ser reconocido, gratificado, amado, discutido, confirmado”, un modo de hacerme otro hueco emocional, o una manera fría, electrónica, de tener interlocutor. Hay amigos que nos quieren y a los que conocemos desde hace muchos años (Un abrazo, A…). Eso produce unos sobreentendidos que alivian los empeños a que nos obliga la amistad. Pero con los nuevos interlocutores que te leen y que sólo conoces por la Red inicias un flujo de sentimientos también emocionales y ambivalentes, a pesar de la frialdad del medio. 

En quinto lugar, y contrariamente a lo dicho por el Barthes sesentayochista no creo escribir “para cumplir cometidos ideológicos o contra-ideológicos”: me gusta equivocarme solo y, por eso, no suelo firmar manifiestos colectivos. Me gusta equivocarme solo, pero el hecho de escribir un blog te acerca a lectores diversos que opinan sobre lo que dices y cómo lo dices. ¿El resultado? Estableces una interlocución que tiene mucho de pelotera intelectual, de rifirrafe finalmente ideológico. 

En sexto lugar, desconozco si escribo “para obedecer las órdenes terminantes de una tipología secreta, de una distribución combatiente, de una evaluación permanente”: no lo sé. Aquí sí, aquí reaparece el Barthes oscuro y heideggeriano.  

En séptimo lugar, no estoy muy seguro de escribir “para satisfacer a amigos e irritar a enemigos”: hay gente así, gente amable o enojada pero fiel que me sigue para amonestarme o para acreditarme. Pero yo creo escribir para satisfacer o  irritar a mis propias almas, como decía Montaigne. ¿Solipsismo? Uno se despliega y se critica, y cuando escribe aprecia y distingue lo que por desgajarse ya no es enteramente propio.   

En octavo lugar, sin embargo, no me veo con fuerzas para escribir con el propósito de “agrietar el sistema simbólico de nuestra sociedad”: una tarea titánica, colosal, para la que, efectivamente, no estoy dotado ni interesado. El pequeñoburgués que siempre fui tal vez me impide proponerme labores tan formidables. Es curioso: por un lado, la escritura en la Red parece facilitar la construcción y la deconstrucción, la opinión y la contraopinión. Pero esa obra efímera tiene efectos duraderos: Internet se escribe ahora así y, por tanto, la condición inmediata e inestable de los textos provoca, por un lado, el efecto instantáneo y, por otro, la caducidad de lo dicho. Guste o no guste…   

En noveno lugar, ojalá algún día llegue a escribir “para producir sentidos nuevos, es decir, fuerzas nuevas”, para apoderarme “de las cosas de una manera nueva, socavar y cambiar la subyugación de los sentidos”, para evitar el tópico. No es fácil: la lengua es una cárcel del sentido en la que lo estereotipado, lo previsible, lo fijado o lo normal reaparecen tras cada línea. Me conformo con acertar alguna vez escribiendo lo inesperado.   

En décimo lugar, ojalá escriba “y tal como resulta de la multiplicidad y la contradicción deliberadas de estas razones, para desbaratar la idea, el ídolo, el fetiche de la Determinación Única, de la Causa (causalidad y causa noble), y acreditar así el valor superior de una actividad pluralista, sin causalidad, finalidad ni generalidad, como lo es el texto mismo”. Como lo es también la escritura electrónica, el blog descentrado, el comentario periodístico, ese fragmento inconstante e inevitablemente incongruente. No hay sistema: sólo tanteos con que interpretar la realidad, esa realidad a la que siempre habría que poner entrecomillas, según Nabokov.   

Lo que hay es la felicidad, una idea tan dieciochesca. Los revolucionarios americanos y franceses también hicieron públicos sus manifiestos para fijar la tabla de derechos naturales de que estaba dotado el ser humano. Esos derechos se pensaron para evitar la interferencia, el aplastamiento, el ultraje, la humillación,  y sobre todo para proclamar la libertad de cada uno. Cada uno de esos individuos portadores de derechos eran libres de buscar por sus propios medios la felicidad. Yo creo que el rencor que hoy se arroja en tantas ventanas de la Red es muestra de infelicidad, de averías emocionales muy serias de quienes emplean la escritura para denigrar o para dañarse. Me gustaría que este blog siguiera siendo un lugar amable en el que la discusión y la interferencia de unos y otros no nos impidiera a cada cual buscar sus propias vías de felicidad, sus propias formas de expresión. Perdonen esta declaración, pero prefiero el tono afectadamente cursi de la palabra (felicidad) a los rugidos que se escuchan en Internet.    

0 comentarios

  1. Pues que sea usted muy feliz. Me ha encantado su decálogo, que de todas formaas, no es de obligado cumplimiento como el de Moisés.

  2. Sólo suscribo las cuatro primeras razones, el resto se me antoja bastante retorcido. De hecho, por mucho que nos empeñemos en intelectualizarlos, nuestros impulsos suelen ser básicos. Así que quedémonos en el placer, el reconocimiento de los otros y en esa sensación gratificante de observarnos y (re-) conocernos desde fuera.
    El resto me parece retórica.
    (Pero no por ello menospreciable)
    Un saludo

  3. Eso no es un decálogo: señora Kafeina. No son diez mandamientos. De todos modos me alegra de que el señor Serna subraye la idea de felicidad. Los cristianos nos proponemos ser felices en Cristo y veo que aunque sea ateo también busca la felicidad.

  4. El amigo Paco es un buen ejemplar del rencor evacuatorio que reina en la red. Sólo interviene para arrojarle a usted desperdicios. Regalo freudiano para el superego ajeno. ¿Habrá leído el post de Serna hasta el final? Pobre Paco, qué infeliz debe ser manipulándose el miembro en la soledad de su conciencia.

  5. ¿Sabe usted lo que es un decálogo, estimado y Venerable Torquemada? … Independientemente de que usted prefiera el del Sinaí, con su tormenta de rayos, trruenos, miedo y amenazas ad hoc, un decálogo es toda aquella lista de cosas, normas o lo que usted desee, que conste de diez “entradas”… Dicho ésto, ¿por qué no nos suministra usted su propio decálogo de la felicidad cristiana? Estoy segura de que todos disfrutaríamos leyéndolo y aprendiendo algo —¡Al fin!— de su Eminentísima y Paterna experiencia.

  6. Bueno, parece que la idea de lo que es (o ha de ser) un blog empieza con comentarios despectivos hacia una o varias personas…empezamos bien! yo tembién veo mucho rencor por aquí, mucho provecho del mínimo comentario de alguien al que se le tiene cierto desprecio o sólo por provocar para lanzarse contra esa persona antes que hacia sus palabras (estar en contra de unas ideas, vale, pero eso de ir a por la persona…).
    Yo también tengo un blog, pero vamos, nada que ver con éste. He tirado más hacia pequeñas impresiones (quizá con un tono más personal e íntimo para lo más allegados únicamente) que hacia grandes reflexiones, pero quizá un día me lance…
    Saludos PoP y buenos días!!
    PD: seamos felices, con o sin blog.

  7. Perdonen que regrese al tema de ayer pero quiero regalarles la perla de Aznar, su contribución a la lucha contra la pena de muerte en el mundo, pues ha querido opinar también sobre la condena a muerte al presidente Sadam Husein, y ha asegurado que es “justa” porque éste “era un gran criminal responsable del asesinato de millares de personas”. No contento con esto, el presidente de FAES piensa que si el tribunal que ha dictado sentencia -“un tribunal independiente”- lo ha decidido así, es “porque que tiene las suficientes culpas para pagarlo de esa manera”. Sin comentarios.

  8. Sabes bien, desconocido colega y sin embargo amigo Serna (digo desconocido porque nunca nos hemos visto cara a cara) que califiqué tu espacio internáutico de “fonda” en tanto que lugar de acogida en tanto que “auberge espagnole, on y trouve ce qu’on y apporte) y la adjetivé como amable –es decir digna de ser amado–, cosa que tú hoy en tus post juzgas su cualidad deseable principal, o algo así. Dejé de frecuentar la fonda de Arcadi (gracias a quien te “conocí”) precisamente porque se ha ido haciendo demasiado áspera, acaso porque en ella dominan los huéspedes de derechas, digámoslo así si derecha e izquierda aún quieren decir algo, que yo pienso que sí: derecha civilizada en algunos casos, pero me da la sensación de que en muchos más derecha extrema (copio por una vez la taxonomía de Zapatero) e incluso extrema derecha.

    En cuanto a Barthes, aún recuerdo cuánto me impresionó y cuánto placer me dio lo primero que leí de él, en París, cuando acababa de salir en bolsillo, en la colección 10/18: “Le degré zéro de l’écriture”. Hace muchos, muchísimos años. A Barthes llegué vía “Cahiers du Cinéma”. Ellos le adoraban y yo era un cahierista empecinado, aunque también frecuentaba a su enemiga “Positif”, y las españolas “Film Ideal” y “Nuestro Cine”. Qué tiempos aquellos, presesentayoichistas por cierto. Sobre todo eso hice ya en los 70 mi tesis doctoral, de la que salieron un par de libros…

    Perdona: me he puesto asquerosamente nostálgico, parezo un personaje (el americano) de la estupenda “Soñadores” de Bertolucci. Corto y cierro, con una pregunta a todos. Me lo pasé pipa con Le degré zéro cuando Barthes ponía a parrir, tildándole de nulidad intelectual, a un comunista cristiano francés que muchos años más tarde se hizo musulmán fundamentalista y que aún vive, aunque debe de ser casi centenario. Acaso se deba a la senilidad (la mía), pero no me viene ahora el nombre. ¿Alguien recuerda a quién me refiero?

  9. Querido amigo Iván:

    Quizás te refieras al antiguo marxista Regis Debray, luchador con Guevara en Bolivia y convertido al islamismo.

  10. Me ha gustado mucho leer lo que ha contado Ivan.
    Respecto a eso de las conversiones es un asunto que siempre me ha impresionado muchísimo.
    Un elemento, de cuarenta y muchos o cincuenta, que de pronto se hace judío, o muslmán, o lo que sea, católico, por ejemplo, como se hizo Bob Dylan.
    Ello, suelto, ya es inquietante, ahora bien, viniendo de un pensamiento marxista es ya el foxbury total.

    En España tenemos conversos de esos, demasiados, y siempre me producen el mismo repeluco.

    M.

  11. A mí me ocurre como a Miranda, el hecho de esas conversiones tan radicales me producen repelús.

    ¿Se imaginan a Ratzinger con luengas barbas y turbante?

    Volviendo al blog. Los comentarios despectivos, irritados e irritantes supongo que se dan con frecuencia, demasiada, en blog como este. Me sorprendería mucho que en el mío me ocurriera eso.
    No sé si es un reflejo de la sociedad actual. Pero estamos todos a la que salta.

    Y la felicidad es un derecho, simplemente humano, indpendientemente del credo.

  12. Estoy de acuerdo contigo, Miranda. Nada más repulsivo que el cambio de chaqueta de Haro Tecglen con la llegada del felipismo.

  13. Queridos tutti, compeñeros de fonda, intentaré poneros esto que he sacado de la Wikipedia en francés, porque no tiene desperdicio. Añadiré solo que el Tarn, del cual era diputado Garaudy, es el departamento donde vivía yo, adolescente hijo de refugiados rojos españoles, precisamente hasta 1951, en que “volvimos” a España, concretamente a Barcelona. Y que ahora mismo, acabo de enterarme, Garaudy, de 93 años, viven en España como Houellebecq, bastante más joven.

    Roger Garaudy, né le 17 juillet 1913 à Marseille France, est un écrivain et philosophe, converti à l’Islam après un parcours complexe. Il a en effet été protestant puis communiste stalinien, puis marxiste dissident proche des idées gauchistes en mai 1968, puis catholique.
    Avant d’être exclu du Parti communiste français, il en fut pendant des années le philosophe officiel.
    Il a été prisonnier de 1940 à 1942 dans les camps vichystes d’Afrique du Nord (camp de Djelfa, Algérie).
    Il fut député communiste du Tarn (1945-1951), puis de Paris (1956-1958), ainsi que sénateur de Paris (1959-1962).
    Il vit actuellement en Espagne.
    En 2002 il reçoit le Prix Kadhafi des droits de l’Homme de la Libye.

  14. Yo no destilo ni evacuo rencor. Bismuto: soy paquito grillo y sigo pensando que esto es una terapia de grupo: empezando por Mr. Serna. Tan fino, tan dolido.

  15. Bueno, menudo periplo el del Roger.
    Lo de las religiones igual se puede situar en el ámbito de lo neurológico, llegarán a descubrir el “gen religioso”, al tiempo…ahora bien, lo de los cambios de partidos resulta muy evidente. Se puede ser una cosa en la juventud y muy otra en la madurez, cosas veredes, pero esa trashumancia, ese cambio de cáscara como si fueran centollos tiene toda la pinta de ser más un asunto de ubicación de ego.
    Así que luego algunos se tienen que fabricar hasta el propio partido… ;oD
    M.

  16. Ya que interviene Iván en esta fonda u hospederia me gustaria comentar el papelón de A. Espada en su blog. Su deriva derechista es imparable y sus críticas a Montilla rozan lo racista. Serna habla del superyo. Espada ha perdido el juicio o el superyo? No tiene freno.

  17. Picada en la curiosidad por el comentario he ido a mirar y la verdad es que estoy desconcertada.
    ¿No decían en su campaña que iba a entrar el castellano en el Parlament?
    Hay un tipo de incongruencia, cuando es así flagrante, rumbosa y sin pudor, que me pone mala, literal, somatizo la cosa y me dan estornudos.

    Por eso no entiendo la manía que tiene la gente de leer blogs que les sacan de quicio o les irrita lo que dicen u opinan.
    Que son cuatro días, esto se funde echando virutas y hay que ser “de feliz”.

    carpe diem

    M.

  18. Sí, Paquirrín, pero yo no tengo solución, ni sólida ni destilada. Y usted, sí, con todo su rencor bien patente a cuestas, bien explicitado día tras día: ¿Quiere saber cuál?

  19. No la entiendo bien, Miranda, ¿qué tiene que ver hablar en castellano con “Diez buenas razones para escribir un blog”? No sé, no deja de ser también un poco incongruente.

  20. Es sólo una respuesta, un comentario, a un post (Noviembre 7, 2006 at 14:00) más arriba.
    No soy quien para dar lecciones de nada, de congruencia impensable (por eso me admiran los políticos), pero detecto y somatizo la de los demás. Lo comentaba.

    Sería descortés no responderla y sin embargo sigue siendo incongruente con las razones esas.

    Cosas de los blogs!

    Insisto, carpe diem.

    M.

  21. Hola Bismuto. Parece mentira que no sepa quien es Arcadi. Arcadi Espada, hombre. El hombre. Y como hoy están muy freudianos voy y les digo: Justo Serna le tiene envidia de p…
    Añadan el resto.

  22. Ya que Ivan habla de “Soñadores” y de su cahierismo (y esto me toca la fibra sensible, mi nick viene por algo XD), me permito recomendar una película reciente, pero del veterano Philippe Garrel: “Les amants réguliers”, otra mirada al 68, esta vez más oscura, rigurosa y profunda que la de Bertolucci, aunque complementaria.

  23. Me parece que está fuera de lugar que bromeeé sobre Arcadi Espada señor Birmuto. Ha leido “Diarios”? Pues lea el libro y luego hablamos sobre el periodismo.

  24. ¿Quién bromeeéa? ¿Y por qué tengo yo que leer a ese tal Espada, sólo porque usted tenga esa fe impresionante en él? Le voy a recomendar a nuestro colega Torquemada, para que se hagan amiguitos, que se parece a usted en ese sentido. Tiene la misma fe de carbonero que usted. Pero déjeme un poco en paz, majete, ya le he dicho que estoy malito. Y no soy Birmuto sino Bismuto, señor Aprede.

  25. Oiga: Bermuto: que me equivoque y ponga la eee no es excusa para cachondearse de mi. Le digo que lea a Espada. Es el ´´unico periodista actual que està haciendo una critica independiente de la prensa. Es muy interesante la manera que tiene de analizar las noticias detràs de los titulares.

  26. He visto que me citaban aquí y el sñor Bismuto trata de compararme con Adrede. Mire: no se què tengo yo que ver con ese señor. Me parece que lo más interesante que ha puesto el señor Serna no se discute y están hablando en plan ordinario de cosas dichas por Arcadi Espada que aquí no viene. Yo creo que deberiamos volver al “decàlogo” del blog. A por qué se escribe y cómo se busca la felicidad. Yo hablé de Cristo y alguno se lo tomó a cachondeo. Hombre: no.

  27. Sin ánimo de criticar, me parece que la discusión entre Bismuto y Adrede (y ahora Torquemada) ha decaído mucho. Si me permiten les diré que se están lanzando puyas sin ningún interés. Que si lea esto o lea aquello, que si el cristianismo yla felicidad (dicho con respeto), pero no se aborda algo que esta mañana apareció bien pronto: el papel del placer en la escritura, la función de redención y exploración y la figura ambivalente y egregia de Roland Barthes. Lo siento, pero lo pienso así.

  28. No es que haya decaído, señor Serna, es que aquí viene el Adrede a hacer apostolado de un señor Espada, y dale que te pego y pim, pam, dale que doy, y no dejan pensar ni escribir a gusto. Qué quiere usted, son personas muy simples. Y no creo que hayan leído a Barthes ni les interese para nada el debate que usted plantea. ¿Que tendrán que ver Cristo ni Espada con la cuestión? En las razones del mal bloguero hay que incluír el onanismo maniático incurable. Si repasa usted las intervenciones de todo el día, hace tiempo que se acabó el interés por las-diez-buenas-razones etc. Lo que hay que hacer es amar a Cristo y a Espasa. O hacer unos post muy Pop según otra. Cada loco con su tema. Pero como descarguita ¿no está mal, no? Antes, cuando se aburrían en la oficina hacían pajaritas de papel, crucigramas, o cosas peores con los dedos y la nariz.

  29. Manolete, si no sabes torear, para qué te metes

    Y es que ahora resulta que a mi ex profesor Arcadi le ha dado por la política. No sé yo dónde quiere ir a parar, pero todo me parece un inmenso brindis al sol. Siempre le consideré un brillante docente, y entre sus huestes de alumnos, pasé de ser pro- a anti-; y de contrario, a mirármelo con escepticismo. Porque sus paranoias personales son y serán de órdago. De la apreciación más o menos correcta siempre acaba llevándolo todo al paroxismo más extremo.
    Sin ir más lejos, cuando Maese Espada cruzó su camino con el mío, se hallaba en plena yihad contra el pobre de Javier Bauluz. Nunca entenderé el porqué se ensañó tanto con él cuando, por mucha foto en diferentes ángulos que quisiera exponer como pruebas de que el joven fotógrafo mentía, con el tiempo concluí que Arcadi no tenía razón. Quizás el orgullo le impidó bajarse del burro. Ese orgullo que le haría olvidar hoy que en su día me acusó de demagogo, cuando le comenté que la edición digital de El País de pago no iba a ninguna parte.
    Pero sus manías persecutorias proseguían, y lo encontré en plena cruzada por la Verdad. La misma le llevó a destripar titulares, a hacer sorna del trabajo de profesionales de la prensa, becarios, colaboradores y otros seres humanos usuarios del Quark Express, martirizados por encajar un titular en Times 16 en un espacio de 15 centímetros. La sorna del inquisidor que no necesita malvivir chapoteando en tinta e impresiones provisionales tachadas mil veces por correctores y redactores jefes. Del que hace mil siglos que no le salen ampollas en los dedos de manejar información contrarreloj. El cachondeíto del que desde su Torre de Marfil pontifica con la seguridad del que no se le puede reprochar nada, y de sus encíclicas salen libros, premios, y pasta gansa vía una editorial de similar nombre a su apellido.
    Y seguimos. De la sana crítica a los tremendos excesos del pujolismo, pasó a ver nacionalistas por todas partes. Recuerdo una conversación que mantuvé con él acerca de Manuel Vázquez Montalbán. Lo acusaba de nacionalista, de vendido al pensamiento pujolista. El bueno de Manolo, como yo, pedía un estado federal. De la misma manera, le echó en cara el ver conspiraciones y la CIA en todos los lados, y de aplicar de manera chapucera el viejo método marxista en sus brillantes textos “Historia social y comunicación” y “Informe sobre la Información”. Pobre Manolo, que lo afilió al PSUC en 1977 porque era una buena carta de recomendación para trabajar en Mundo Diario. Ojalá el carnet comunista sirviera para lo mismo hoy, me digo a mi mismo entre lástima y diversión.
    Amistades peligrosas. Y invenciones, esas que tanto combate. Tuvo la santa desfachatez de afirmar en una de sus clases que la huelga de tranvías de 1951 fue obra exclusiva de falangistas, cosa que su amigo Gregorio Lopez Raimundo -para los no introducidos, histórico militante comunista catalán- le ratificó, tal como afirma en sus memorias. A los pocos días se lo comenté: yo también conozco a Gregorio, y eso que dijiste me lo desmintió categóricamente. De paso comprobé que no afirmaba eso acerca de los camisas azules, ni de lejos, en su obra “Primera Clandestinidad”
    Proseguimos. Su blog a sueldo (que no enlazo dado que: 1- no creo que el hacerlo me dé más lustre 2-él no me enlaza a mí) es un compendio de sus obsesiones esquizoides habituales. De comentarios que creo yo muy acertados -su negación categórica de que la ERC de 2004 sea el PSUC de 1977- pasa con una facilidad pasmosa a textos crípticos. De reivindicaciones hipócritas -¿así que llorando a Hunter S. Thompson? ni un segundo de clase le dedicaste en su momento- a una hiper-endeble micro-campaña por el Sí al tratado Giscard, cuyas bases eran el antiterrorismo y el antinacionalismo periférico. ¿Ensalzamiento del liberalismo a categoría de ley fundamental? ¿Militarización europea? ¿Continente fortaleza? Eso no importa para Arcadi que, abriendo puertas abiertas rumbo hacia el Orianafallacismo, le lleva a tomar partido en la mayor distracción de masas en lo político, al show mañanero de Teresas Campos y Cunís: las banderitas y el pánico terrorista.
    Y ahí lo tenemos, en Plaça Reial, en ese espacio público con tanta historia a cuestas. Canta un órdago definitivo: se reúne con unos cuantos colegas y, dado que el nacionalismo catalán es tan pernicioso, jugaremos al acción-reacción contraatacando con el mayor brindis al sol en siglos de política catalana. Nos vamos a montar un partidito, pero yo no voy a hacerlo. Cómoda decisión, desde luego. Creo que seguiré sus pasos y voy a redactar un manifiesto por la constitución de un verdadero Partido de los Trabajadores, pero que lo construya esa clase social. Sólo me voy a dedicar a ser el guía luminoso, el nuevo Moisés del siglo XXI, una especie de Silo pero en marxista-leninista.
    ¿Y cual es la bandera del partido que deben hacer las masas descontentas? El a-nacionalismo. ¿Ideologia? NS-NC. ¿Ubicación en el espectro izquierda-derecha? Izquierda del PP. Vaya. Podrían afiliarse en bloque al CDS de Mario Conde, entonces. Ya se sabe que el PP es nacionalista catalán también oiga, lo dijo el otro día en la TV. Me acuerdo en este instante de los, pongamos por ejemplo, trotskistas que ven estalinistas por todas partes, y viceversa. ¿Y, aparte de este mini-fiesto, no hay más corpus teórico? No, no lo hay. Vagas referencias a la ilustración, mucho ex-Ciutadans pel Càrrec, algún ex-Mientras Tanto salido por la puerta de atrás (Félix Ovejero) y un argentino ex-comunista, ex-trotskista y actual animador cultural de Libertad Digital, don Horacio Vázquez Rial, un sujeto que ve una bizarra conjura nacional-bolchevique-antijudía -no, no hablo de Pilar Rahola- por todos los poros de la humanidad.
    Uno, que sabe lo que es construir una organización política desde cero, le diría estos señores que se animen a ello. Que peleen por abrir sedes, que constituyan comités locales y sectoriales, designen liberaciones técnicas, financiación de debajo de las piedras y, una vez constituido el Partido, que se den de tortas por el programa. No habían caído en ello. Uno no puede definirse por negación a X. No digamos ya un colectivo. ¿Modelo económico? ¿Social? ¿Aspiramos a algún tipo de sociedad? Silencio.
    El arriba firmante, que ha compartido y comparte algunas observaciónes del amigo Arcadi en su libro Contra Catalunya, y ha mamado en temas de cuestión nacional de la mano de Don Lenin y Doña Rosa, opta en primer lugar por la libre decisión de los ciudadanos sobre lo que quieren ser y a qué quieren pertenecer. Y en segundo lugar, por la unidad más allá de fronteras de las clases humildes, desposeídas, trabajadoras, proletarias o populares, como quieran llamarlas. Porque entre unos y otros nadie se va a acordar que la aplicación del plan Bolonia en educación superior española ha provocado algunas expresiones estudiantiles subversivas que, nuevamente, serán atribuidas a efluvios hormonales propios del desarrollo post-adolescente.

  30. Como tras la lúcida intervención de Bismuto no leo ningún comentario, debo suponer —y supongo— que el suyo es el mejor corolario posible al bienintencionado intento de establecer un “código de conducta” moral en el corazón del bloguero. La condición humana es así, querido Serna. No da para demasiada tracas. Simples pelotillas de detritus nasales, con algún que otro refulgente post como estrella fugaz en el cielo vacío.

  31. La aportación del nuevo y último, por hoy, evangelista del sr. Espasa, que ha “entrado” el mismo tiempo que mi post, confirma mis palabras anteriores.

  32. Ignoro por qué vienen aquí a hablar de Arcadi Espada, pero quien ha firmado esa larga intervención creo que no es un “evangelista del sr. Espasa”, señora Kafeína. Más bien, su némesis.

  33. Bien leído, cierto es, amigo Serna. No lo hice antes por aburrimiento, pero sigue en pie la cuestión, que usted recoge. ¿Ahora van a venir a resolver aquí hasta sus contradicciones y peleas? Bueno, ya ha venido Ivan Tubau por el camino de Canossa, ahora éste. Y los que vendrán diciendo que “fueron sorprendidos en su buena fe”… Veremos cuando se complete el “display” que tienen preparado JLS y Pedro J para Ciutadans en toda España. Por de pronto, ya han ofrecido a Gotzone Mora la candidatura por Madrid.

  34. Un saludo al pueblo norteamericano desde Viladecans por el cambio de rumbo en política, devolviendo la ilusión para unas relaciones más pacífica entre los pueblos.

    Gracias.

  35. Pues yo creo que los hijos de Némesis y Espasa pueden y deben ir donde quieran a debatir sus problemas, por muy bizantinos que nos parezcan a todos. Una de las razones que hacen creíble a un blog es la libertad de expresión. Por eso me negaba yo ayer a la insistencia de un evangelista arcadiano a la lectura forzosa de Espasa.

  36. Bressoniano, bonito nik y bonitos comentarios! tb vi esa peli, es genial y bte diferente a la mirada de Bertolucci donde simplemente el mayo del 68 es un contexto. De paso, por tu admiración a Bresson, el otro día vi ” Mouchette2 y es estupenda, por si no la has visto, aunque no sé de dçónde viene la obsesión de este hombre por los zapatos ruidosos…Saludos!

  37. Soy adepto a la religión bressoniana XDD y por lo tanto he visto todas sus películas. Adoro “Mouchette” y celebro que te guste. El ruido de los pasos… el cine de Bresson, normalmente denominado espiritual, es sin embargo extremadamente materialista, aunque la materia actúe como índice de una verdad trascendente. Y es por eso su insistencia en el cuerpo (torsos, piernas, manos sobretodo…) y en el sonido de los objetos. El cine de Bresson es igualmente (sin priorizar uno sobre otro) sonoro y visual. Un saludo.

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